¿JESÚS DIÓ SU VIDA, O ROMA LA ARREBATÓ?
Jesús NO podía "dar su vida" por nadie, mucho mejor por el "mundo entero", ya que esto sería ir en contra de su fé, de su religión y en contra de la voluntad de su Padre yahvéh reflejada en la Tanaj Hebrea.
Esta es una distinción histórica fundamental y, para muchos historiadores, el "punto de ruptura" entre el Jesús de la historia y el Cristo de la fe.
Desde una perspectiva estrictamente política y penal del siglo I: Jesús fue ejecutado por el Imperio. No fue un suicidio asistido ni un ritual religioso organizado; fue una operación de orden público.
Contextualicemos:
1. La crucifixión como castigo político.
Roma no crucificaba a personas por blasfemia religiosa o por cuestiones internas de la Ley Judía; para eso estaba la lapidación. La crucifixión era el castigo romano para los sediciosos, rebeldes políticos y esclavos fugados.
El cargo oficial (el titulus sobre la cruz) era "Rey de los Judíos". Para Poncio Pilato, Jesús NO era un "sacrificio por el pecado", sino una amenaza al orden imperial, un pretendiente al trono que desafiaba la soberanía del César.
2. El "Fracaso" del Mesías.
Para cualquier observador en el año 30 o 33 d.C., la escena en el Gólgota no era un acto de salvación, sino una derrota aplastante.
Si Roma tomó su vida, significaba que el sistema imperial había ganado y que las pretensiones de Jesús sobre el "Reino de Dios" habían muerto con él.
La idea de que él "entregó" su vida voluntariamente es la reinterpretación teológica posterior que permitió a sus seguidores procesar el trauma de ver a su líder aniquilado por el poder romano.
3. La agencia de Jesús vs. la fuerza de Roma.
Existe un debate intenso sobre cuánta "agencia" tuvo Jesús en su final.
Perspectiva histórica: Jesús pudo haber sido consciente de que su entrada en Jerusalén y el incidente en el Templo provocarían una respuesta violenta de Roma, pero eso no es lo mismo que "querer morir" para "perdón de pecados" o para fundar una religión (cristiana), si no es el riesgo que asume cualquier activista o profeta radical.
Perspectiva teológica: Los Evangelios (escritos después de la caída de Jerusalén) intentan suavizar la culpa de Roma y presentar a un Jesús que tiene el control total, diciendo: "Nadie me quita la vida, yo la doy por mí mismo". Pero esta narrativa escrita o construida posteriormente para dar propósito a una tragedia.
Al afirmar que "Roma tomó su vida", situamos a Jesús en su contexto real: un hombre judío bajo la ocupación de un imperio brutal que no toleraba disidentes.
La "necesidad" de que fuera a la cruz parece ser, entonces, una construcción para explicar por qué el Reino de Dios que él anunció no llegó de la forma en que todos esperaban.
Es muy posible que, si Jesús hubiera sabido que su muerte se interpretaría como un sacrificio ritual, algo considerado abominable en su religión, habría cambiado su estrategia en Jerusalén...
"No siempre es como nos contaron"
Referencias:
Paula Fredriksen, "De Jesús a Cristo"
John Dominic Crossan "Jesús: Vida de un campesino judío"
Bart D. Ehrman, "Jesús: El profeta apocalíptico del nuevo milenio"
No comments:
Post a Comment