lunes, 6 de abril de 2026

 


Jorge Núñez Jiménez

MACHACABA los cráneos de sus víctimas a martillazos por pura crueldad, no se conformaba con darles el tiro de gracia con su pistola star y participar en las brutales palizas y torturas.,

Entre sus víctimas habia adolescentes, apenas niñas y niños, mujeres, ancianos y hombres., en total 1.300 personas asesinadas.

El criminal era un cura, el padre Rodríguez del penal de Ocaña, las víctimas pres@s republican@s cuyos cadáveres eran transportados en carretillas desde la tapia del cementerio y arrojados en montones con cal viva.

También se encontraban bebés que morían en el penal, las presas tenían allí sus hijos y muchos eran arrancados de los brazos de sus madres antes de ser asesinadas.

El propio Miguel Hernández preso en Ocaña vivió aquellas atrocidades.

El cura sanguinario de Zafra Juan Galán Bermejo, que aparte de disfrutar dando tiros de gracia en la cabeza de inocentes, se jactó de asesinar directamente a más de cien personas, presumía de matar milicianos escondidos en el confesionario. Se le atribuyen más de 740 asesinatos, justificaba el exterminio como un deber religioso.

El cura de Teide sacó la pistola del cinto para dar el tiro de gracia a los cinco hombres, el más joven, casi un niño, se retorcía de dolor en el suelo volcánico. D. Juan se subió la sotana para agacharse y hacerle la seña de la cruz en la frente: "Por esta santa unión y por su bondadosa misericordia, te ayude el Señor con la gracia del Espíritu Santo" dijo mientras con la otra mano cargaba el arma y disparaba al chiquillo en la nuca.

Los opispos azuzaban a los fascistas a intensificar las matanzas, el cardenal Segura dijo "que la ira de dios caiga sobre España si la república persevera", el arzobispo de Zaragoza legítimaba el genocidio franquista en beneficio del orden, la patria y la religión.

El obispo de León pidió la unión de los católicos para aplastar el laicismo judio-masónico-sovietico, el obispo Mújica: "para España la mejor de las repúblicas siempre será peor que la peor monarquía."

La sangrienta cruzada nacional católica continuaba e innumerables curas participaban en la caza del rojo alentando desde los púlpitos y la radio a cometer barbaridades, denunciando, dando falsos testimonios en consejos de guerra, elaborando montajes como una policía político-social conduciendo a la tortura, la violación y la muerte a decenas de miles de inocentes.

Emitieron informes acusando a las maestras y maestros de la república siendo este colectivo brutalmente represaliado y exterminado.

En Euskadi el clero delataba a sus propios compañeros que consideraban nacionalistas para ser vilmente represaliados, el obispo de Bilbao presenció complacido la matanza de Bardenas y el cura de Valdediós, lejos de paralizar la matanza, la bendijo.

Imposible nombrar a todos los religiosos críminales y todos los asesinatos cometidos por los miembros de la iglesia católica durante el golpismo fascista y genocida.

Cabe recordar que la "santa madre Iglesia" prestó con entusiasmo todo su apoyo moral, ideológico, material y humano a los golpistas del 36, participando en operaciones de represión y exterminio de los Republicanos. Incontables curas fueron agentes directos en saqueos y asesinatos. Fusil al hombro, pistola y cartuchera sobre la negra sotana, participaban en ataques, disparaban ametralladoras desde tejados, mataban y daban tiros de gracia.

El odio de estos curas asesinos hacia las mujeres era especialmente patológico, el capellán Hermenegildo de Fustillana sacó de la cárcel de Jaca a Desideria Jiménez de 16 años y a Pilar Vizcarra, embarazada, que una semana antes había visto como era asesinado su esposo., las mataron vilmente en campo abierto.

El médico de Sábada (Zaragoza) convenció a guardia civil y falangistas para que se aplazara la ejecución de la joven de 19 años Basilia Casaus, embarazada de gemelos y que le faltaban unos pocos días para dar a luz., pero el cura del pueblo, primo de la víctima, se negó en rotundo diciendo: "Hay que fusilarla, muerto el animal, muerta la rabia". Los deseos de este sacerdote perverso fueron atendidos de inmediato y Basilia fue fusilada frente al castillo de Sábada, junto a las dos criaturas que se hallaban en su vientre.


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