Realeza en las sombras
Don
Juan Carlos I y Doña Sofía: una unión destinada a marcar una nueva
etapa en la Corona de España
La
relación entre Don Juan Carlos de Borbón y Doña Sofía de Grecia
nació en el contexto de las reuniones de las casas reales europeas
durante la década de 1950. Su primer encuentro tuvo lugar en Atenas
en 1954 y, a partir de entonces, el trato frecuente entre ambas
familias favoreció el nacimiento de una relación basada en la
confianza, el respeto y el afecto, que acabaría consolidándose en
un compromiso matrimonial.
Don Juan Carlos, educado en España bajo una exigente formación militar y académica, destacaba por su sentido del deber, su cercanía y su vocación de servicio. Doña Sofía, por su parte, había recibido una sólida educación internacional y humanística, sobresaliendo por su equilibrio, discreción y sensibilidad cultural. Desde el principio, ambos proyectaron la imagen de una generación preparada para asumir importantes responsabilidades institucionales.
Su enlace matrimonial, celebrado en Atenas en 1962, representó la unión de dos relevantes dinastías europeas y despertó un notable interés dentro y fuera de España. Tras fijar su residencia en territorio español, formaron una familia con el nacimiento de la infanta Elena, la infanta Cristina y el entonces príncipe Felipe, ofreciendo una imagen de estabilidad y compromiso con la institución.
El 22 de julio de 1969, las Cortes aprobaron la designación de Don Juan Carlos como sucesor a la Jefatura del Estado con el título de Rey. Años más tarde, en 1977, Don Juan de Borbón formalizó la renuncia a sus derechos dinásticos en favor de su hijo, reforzando así la continuidad histórica de la Corona.
Finalmente, el 22 de noviembre de 1975, Don Juan Carlos fue proclamado Rey de España y Doña Sofía pasó a ser Reina consorte. En aquellos primeros años de reinado, ambos simbolizaron una monarquía renovada, caracterizada por la juventud, el sentido del deber y la voluntad de afrontar con responsabilidad los retos del futuro
Por mucho que intenten disfrazar la realidad nunca podrán cambiar la Historia.
El 29 de marzo de 1.956 Juan Carlos de Borbón de 18 años mató de un disparo en la cabeza a su hermano de 14 años Alfonsito. Su padre le preguntó si lo había hecho adrede y no le contestó. Desde muy jovencito sufre un trastorno hipersexual, también conocido como trastorno compulsivo sexual que Paca la Culona desde que lo “adoptó” estuvo alimentando. Dejó preñada a una bella actriz de 18 años llamada Sandra Mozarowsky que murió en extrañas circunstancias y nunca se supo el resultado de la autopsia. Lo casaron con la única princesa que había disponible en aquel momento y que no le gustaba lo más mínimo.
El día que la Reina le pilló follando con la Bárbara Rey le empezaron a crecer los cuernos hasta el día de hoy mientras el d-émerito daba rienda suelta a su “trastorno compulsivo sexual” follando con cientos de amantes. Corina, una de las mas duraderas, hace unos días subastó las joyas que le había regalado incluido un anillo de compromiso. Parece ser que fue una subasta muy pero que muy generosa. Mientras la Reina con unas tragaderas como la catedral de Burgos sin querer enterarse que en este país el divorcio hace muchos años que es legal. Aunque como ella es una fiel devota de dos religiones tal vez en ninguna de las dos se acepta el divorcio.
Sin pegar un palo al agua se hizo multimillonario y se compró una maquinita para contar los billetes de banco tal como aparecen en las películas de mafiosos. El entonces Rey de España hizo una apuesta con un lejano pariente el llamado Conde Lequio para ver quien tenía la POLLA mas grande. Parece ser que salió muy satisfecho.
Hipócrita, mentiroso, avaricioso, con muchísimo dinero haciéndose la víctima de que no le permiten regresar a España cuando nadie se lo impide salvo Hacienda hasta que liquide lo que debe. Pero lo peor además de alabar constantemente al Criminalísimo por la Gracia de Dios confiesa que NO SE ARREPIENTE DE NADA.