Científico
cristiano confirma que Dios detuvo el universo cuando Josué oró,
como lo dice la Biblia
¿Qué
les parece? ¿No se merecía este hombre un Premio Nobel por su
trascendental descubrimiento en cosmología y astrofísica? La idea
se basa en el episodio bíblico en que Josué le ordenó al Sol
detenerse sobre Gabaón, y a la luna sobre el valle de Ajalón, para
prolongar la luz del día y permitir que el ejército de Israel
terminara de derrotar a los amorreos (Josué 10:12-14) … Pero la
Biblia se quedó muy corta: ¡No sólo se detuvieron el Sol y la
luna, sino el universo entero!
Y
sin embargo, nadie dijo nada sobre este descubrimiento científico
tan significativo para la humanidad. Ni siquiera se dio a conocer el
nombre de este supergenio que superó a mentes como Nicolás
Copérnico, Galileo Galilei, Johannes Kepler, Isaac Newton, Edwin
Hubble, Albert Einstein o Stephen Hawking.
Tan
sólo un modesto sitio web creado para “mantener informada a la
comunidad cristiana con noticias relevantes y actuales”, se refirió
al tema. El título apareció en una publicación realizada
recientemente en las redes sociales, el 15 de febrero de 2026, por un
medio identificado como “Noticias Proféticas” [1]. Pero lo más
curioso es que, a pesar de su trascendencia, no se trataba de una
noticia nueva, pues se refiere a un artículo publicado por ellos
mismos el 21 de junio de 2024 [2], aunque hablan ahora en tiempo
presente, como si el descubrimiento se acabara de producir.
¿No
es esto extraño? ¿Por qué ningún medio informativo internacional
lo dio a conocer? ¿Por qué no se vio nada publicado en revistas
especializadas como Nature, Science o National Geographic? ¿Por qué
no hubo ningún comunicado de prensa por parte de la comunidad
científica?
¿Y
quién es ese gran cosmólogo? —“Noticias Proféticas” lo
identifica como el brasileño Audato Lourenço, de nombre completo
Adauto José Boiança Lourenço, y también conocido como J. B.
Lourenço, quien, por cierto, habría fallecido el 18 de abril de
2024, a los 66 años, sin pena ni gloria.
¿Y
cuál era su formación? —Se graduó en Física en la Bob Jones
University, Estados Unidos, en 1990, obteniendo un máster en Física
en la Clemson University en 1994, defendiendo una tesis titulada
“Inelastic Scattering of Helium from Rhodium” (Dispersión
inelástica del helio a partir del rodio), lo cual indica un trabajo
experimental o teórico bastante específico dentro de física de
materiales o interacción gas-superficie. Es decir, ¡nada que ver
con astrofísica, ni física teórica, ni mucho menos cosmología! Su
trabajo fue concretamente en física de materiales y superficies…
Pero además, obtuvo un grado en Teología, dedicando gran parte de
su labor pública a conferencias de apologética cristiana y defensa
del creacionismo —ya sabes, disonancia cognitiva.
Pero
dejemos ya el sarcasmo y encaremos la realidad: citar a este señor
para explicar la dinámica del sistema solar —y no digamos, del
universo—, equivale a pedirle a un cardiólogo que calcule la
trayectoria de una nave interplanetaria. Él pudo haber sido un
profesional serio en su campo, pero sobre el universo, su opinión no
pesa más que la de cualquier predicador. Por eso es que defendemos
aquel dicho popular: “Zapatero a tus zapatos”.
Por
supuesto, el recurso retórico utilizado por “Noticias Proféticas”
es viejo: citar a alguien con título académico —aunque sea con
otra especialidad que nada tiene que ver— para colocar a las
creencias religiosas una máscara de ciencia. Sin embargo, cuando se
analizan los hechos… la narración se desmorona con una rapidez
comparable a la de un meteorito entrando en la atmósfera.
A
pesar de todo, el artículo de “Noticias Proféticas” presenta a
este apasionado creyente como si hubiera resuelto un problema
astronómico que miles de especialistas nunca pudieron detectar: la
paralización del universo en la Edad de Bronce. Y obviamente eso no
es divulgación científica.
Bajo
un enfoque científico, el error fundamental es que el texto bíblico
es geocéntrico. Por lo que el relato de Josué describe algo
perfectamente lógico, pero para el siglo XIII AEC: Si el Sol se
mueve por el cielo, el día depende del movimiento del Sol, y si el
Sol se detiene, el día se alarga. Sin embargo, obviamente, el
redactor bíblico desconoce que existía la rotación terrestre, por
lo que describía el mundo tal como se veía: el Sol girando
alrededor de la Tierra. Lo cual no es un pecado intelectual —era la
cosmología universal de la época. El problema aparece cuando en
pleno 2024 o 2026, alguien trata de convertir esa antigua percepción
en un evento físico real. Y más aún si lo hace un “científico”.
En
nuestros tiempos, que llevamos toda información en el bolsillo,
hasta un adolescente comprende el error: ¿Qué tendría que pasar
realmente para que “el día se detuviera”? —Hoy todos (o casi
todos) saben que el día y la noche existen, porque la Tierra gira
sobre su propio eje, a una velocidad aproximada de 1.670 km/h en el
ecuador. Por lo que, para alargar el día, sólo habría teóricamente
dos opciones: Detener la rotación de la Tierra, o alterar su
movimiento orbital. Y ambas implican un evento físico de energía
casi inimaginable.
Si
la Tierra detuviera bruscamente su rotación, esto es lo que
ocurriría:
1.
Los océanos continuarían moviéndose, y eso provocaría
mega-tsunamis continentales.
2.
La atmósfera seguiría viajando a una velocidad supersónica, y el
viento global sería devastador.
3.
Los continentes se fracturarían por los terremotos extremos.
4.
Toda la estructura superficial de la Tierra se barrería.
5.
Se extinguiría de inmediato la vida compleja.
¿Por
qué ocurriría esto? —Pues, simplemente por la inercia: todo
objeto que se mueve a 1670 km/h, continuaría moviéndose a esa
velocidad. El planeta se convertiría en una licuadora geológica.
Aunque, según “la palabra de Dios”, los soldados continuarían
peleando normalmente.
Definitivamente,
un supuesto milagro de detención de Sol no es ningún milagro. Eso
sólo evidencia que el autor no estaba describiendo física real,
sino una narración teológica. Es decir, no estaba describiendo la
realidad, sino un suceso imaginario.
Ahora
bien, el artículo de “Noticias Proféticas” afirma que la
supuesta parálisis del universo dependió del “referencial
geográfico”. Intenta de esta manera usar relatividad para salvar
el relato. Sin embargo, en física, un cambio de referencial cambia
la descripción matemática, pero no crea un evento físico
inexistente. Porque no existe ningún sistema de referencia donde el
universo se detenga sin liberar energía detectable. Si eso
ocurriera, los satélites naturales se caerían, las órbitas
planetarias cambiarían, y los registros geológicos mostrarían
catástrofes globales. Y nada de eso ocurrió.
Pero
el mayor problema que observamos en artículos cristianos como el
referido, es que utilizan irresponsablemente el nombre de la ciencia.
Su patrón típico es este:
-
La religión hace una afirmación extraordinaria.
-
Se busca un científico creyente.
-
Se ignora el consenso científico.
-
Y se anuncia que “La ciencia confirma la Biblia”.
Pero,
observemos que siempre ocurre algo muy interesante: la religión
siempre trata de validad sus creencias apelando a la ciencia, pero
nunca verás a la ciencia validando sus teorías apelando a la
religión. Nunca verás un artículo académico diciendo: “La
validez de la mecánica cuántica acaba de ser confirmada por un
profeta iluminado por el Espíritu Santo.” La relación es siempre
unilateral. Es decir, la fe necesita a la ciencia para legitimarse,
pero la ciencia no necesita a la fe para existir.
Así
que, en el caso de Josué derrotando a los amorreos, si queremos
pensar que en el fondo ocurrió un hecho real, lo más que podremos
aceptar es que la victoria militar ocurrió, pero fue interpretada
por el redactor bíblico como una ayuda divina, utilizando para ello
el lenguaje cosmológico de su época. Pero obviamente, nada
sobrenatural ocurrió: el Sol nunca se detuvo, la Tierra no frenó, y
el universo nunca se paralizó. No habría necesidad ni de decirlo.
Por
tanto, el sesgado (y aparentemente tendencioso) artículo de
“Noticias Proféticas”, no expone absolutamente nada de ciencia:
no presenta ninguna evidencia astronómica, ni geológica, ni
histórica independiente. No puede hacerlo, porque, ante todo, no hay
ninguna forma en que se pueda detener la rotación terrestre, ni hay
forma de detener todo el universo. Esas son ideas completamente
absurdas.
Lo
cierto es que cuando la religión trata de apoyarse en la ciencia sin
respetar sus métodos, lo que hace no es elevar la fe, sino degradar
el conocimiento. Porque la ciencia nunca se valida con “textos
sagrados”. Y si un relato necesita reinterpretar las leyes del
universo para sobrevivir, en realidad no describe el universo… sino
sólo la imaginación humana.
[Godless
Freeman]
[1]
https://www.facebook.com/familiacristianaweb/posts/pfbid02SEawjjaRmVs1CdJdK3w6yPEghbsWENhtmjswYY18pQuA7FeJWjT9u8vwTyrFh3Nrl
[2]
https://www.noticiasprofeticas.com/.../cientifico.../