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lunes, 23 de febrero de 2026
Un
estudio difundido por National Geographic Historia reveló que un
pueblo nómada de Siberia realizaba complejas intervenciones en la
mandíbula hace aproximadamente 2 500 años, lo que podría convertir
este caso en uno de los ejemplos más antiguos de cirugía
maxilofacial documentados. El hallazgo se centra en el cráneo de una
mujer perteneciente a la cultura Pazyryk, descubierto en la región
de los montes Altái. Gracias a tomografías computarizadas de alta
resolución y reconstrucciones digitales en 3D, los investigadores
identificaron perforaciones simétricas y cuidadosamente realizadas
en los huesos de la mandíbula y el cráneo. Estas marcas muestran
que no se trató de una herida accidental ni de daño posterior al
entierro, sino de una intervención quirúrgica planificada para
tratar una lesión severa en la articulación temporomandibular, una
zona clave para funciones básicas como hablar y masticar.
El
análisis, llevado a cabo por especialistas de la Universidad Estatal
de Novosibirsk, también detectó restos de material orgánico en los
pequeños canales perforados, posiblemente tendones o fibras
resistentes que habrían actuado como una especie de ligadura interna
o prótesis primitiva para estabilizar la mandíbula. Este
procedimiento implicaba un conocimiento preciso de la anatomía y una
gran destreza técnica, especialmente considerando que fue realizado
sin anestesia moderna ni instrumentos quirúrgicos avanzados. Además,
el crecimiento óseo alrededor de las perforaciones demuestra que la
mujer sobrevivió durante meses o incluso años después de la
operación, lo que sugiere que la intervención fue exitosa y que
esta sociedad de la Edad de Hierro poseía habilidades médicas mucho
más desarrolladas de lo que se creía hasta ahora.
Fuente: National Geographic - Los dentistas de la Prehistoria: un hallazgo revela que hace 2.500 años un pueblo de Siberia realizaba operaciones de mandíbula
Durante mis años de estudio y de observación empírica en el mundo de las religiones, en general, he observado un patrón que se repite y es que te hacen vivir bajo dogmas arcaicos, que aún en el siglo XXI. y al mismo tiempo esos dogmas están sacralizados y no puedes cuestionarlos, porque si lo haces te conviertes inmediatamente en un hereje, en blasfemo, en apóstata. Han sacralizado dogmas humanos, porque no son nada más que ideas de humanos, eso es todo. No es ninguna revelación divina, no importa si esto se llama islam, cristianismo, judaísmo, hinduismo, llámese como se llame la religión, es lo mismo. Son ideas humanas. Al mismo tiempo no puedes cuestionar nada. Prácticamente en el mundo religioso está prohibido pensar. Tú tienes que creer nada más. El religioso prácticamente está adoctrinado como una especie de robot o zombie para creer, nunca cuestionar nada. No importa que lo que le esté diciendo el demagogo de turno, simplemente tiene que creer. Y así ha sido durante siglos y hasta milenios. Y así va a seguir siendo durante mucho más, mientras se siga adoctrinando a personas para solo creer y creer que eso es una verdad absoluta, sagrada, divina, incuestionable, vamos a seguir lo mismo. Así, a mí lo que me parece absurdo es que sean sacralizados dogmas humanos y se han convertido en dogmas divinos e incuestionables. Y parece que no va a cambiar, ese es el patrón. Entonces aquí lo que nos toca es rebelarnos contra el sistema, empezar a cuestionar, desarrollar pensamiento crítico y no repetir como loros los dogmas que los han inculcado por siglos estas religiones que nos quieren mantener como en un mundo oscuro e ignorante. Esa es mi invitación. Por eso esta página se dedica a cuestionar dogmas , es una página de crítica religiosa, filosófica, no solo de memes como lo hacen otros.
Osmin
Zaldaña
José María Quiñones
Seguir la pista del dinero.
El intento de golpe de Estado del 23 de febrero de 1981 fue el más importante de los intentos que se pergeñaron en la década comprendida entre 1977 y 1987, por parte de los reaccionarios fascistas para hacer que España involucionase de nuevo a un Estado totalitario de corte católico-castrense, acabando con la incipiente democracia que tanto pánico causaba, y causa, a los intransigentes, a los del pensamiento único, a los del rosario y el paso de la oca, a los de siempre, que, como siempre temerosos de perder un ápice de alguno de sus infinitos privilegios, no dudaron en financiar, apoyar y proteger al trastornado “espadón” de turno para que les hiciese el trabajo sucio y, además, les procurase el anonimato si la cosa de “salvar a España”, se torcía, y fallaba esa costumbre tan española del golpe de estado.
Más allá de la implicación de Juan Carlos I en la intentona golpista, que parece que es algo ya fuera de toda duda, y sin esperar que se arroje luz al respecto en la desclasificación que de los documentos secretos sobre el golpe del 23F ha anunciado para mañana el gobierno de España, más allá de la implicación de los militares de todos conocidos en la intentona, y de los políticos implicados en la misma, de los que poco se sabe. Donde puede ser muy interesante la labor de indagación de estos documentos desclasificados va a ser en lo referente a la trama civil que estaba empujando a los golpistas, y de la que nada se ha hablado en estos 45 años, es ahí donde, quizá, esa desclasificación de documentos e informes que 45 años después del intento de arruinar nuestra muy precaria democracia, aún, y hasta mañana, siguen siendo secretos, nos pueda ofrecer un interesante campo de investigación para historiadores y periodistas, y quien sabe si algún titular jugoso.
Tras el proceso a los golpistas, el único civil de la trama que fue condenado, Juan García Carrés, se nos dibujó como un fanático faccioso que hizo labores de enlace entre los golpistas que irrumpieron en el Congreso, y grupos fascistas que los secundaban, sin embargo, García Carrés, aunque habitual del submundo franquista, no tenía la capacidad económica necesaria para hacer frente a la logística que requirió el golpe.
Aunque nadie podría ser ya juzgado por aquella intentona golpista, ya que cualquier delito con ella relacionado estaría prescrito, sí que resulta muy atractivo el ejercicio de seguir la pista del dinero, por si logramos ubicar a algún acérrimo demócrata de los que hoy son agasajados con premios y honores, por su inestimable contribución a las libertades.
Y aunque solo sea por ejercer nuestro derecho al pataleo.
A lo largo de la historia de la humanidad, la religión, aunque nació para explicar lo incognoscible a través de fenómenos naturales que no entendía el humano prehistórico, se ha usado históricamente como herramienta de control y manipulación sobre la sociedad, y Constantino es el mejor ejemplo de eso.
En el cambio de siglo del III al IV, el Imperio Romano enfrentaba una serie de desafíos que amenazaban su cohesión: crisis económicas, presiones militares en las fronteras y la diversidad cultural y religiosa interna. Fue en este contexto que Constantino I emergió como figura central, no solo como líder militar, sino como estratega político capaz de comprender el potencial de la religión para consolidar su poder. Su conversión al cristianismo tras la victoria en el Puente Milvio, lejos de ser un acto exclusivamente espiritual, se inscribe en una lógica de pragmatismo: el cristianismo ofrecía un marco ideológico unificado que podía reforzar la autoridad imperial y proporcionar legitimidad frente a un imperio fragmentado.
religión, que hasta ese momento había sido objeto de persecuciones, se convirtió bajo Constantino en un instrumento de cohesión social. La legalización del cristianismo mediante el Edicto de Milán permitió integrar la Iglesia como institución jerárquica y centralizada, capaz de intervenir en la vida pública y de actuar como mediadora de conflictos internos. Esta centralización fue crucial frente a las disputas doctrinales que surgieron entre los cristianos, especialmente la controversia arriana. Arrio sostenía que Cristo era subordinado a Dios Padre, mientras que Atanasio de Alejandría defendía la plena divinidad de Jesús. Estas diferencias no eran meramente teológicas: representaban posibles fuentes de división social y política dentro del imperio.
Constantino intervino directamente en la resolución de estas tensiones convocando el Concilio de Nicea en 325, un acto que demostró su capacidad de instrumentalizar la religión. No imponía una doctrina por fe personal, sino que promovía la versión que favorecía la unidad del imperio y neutralizaba conflictos internos que podrían fracturar su autoridad. La religión se convirtió así en un medio para organizar la lealtad social: rituales, símbolos y jerarquías eclesiásticas no solo reforzaban la fe, sino que también funcionaban como mecanismos de control social y político. Los obispos y líderes religiosos se integraron en la administración, convirtiéndose en aliados de la estructura imperial y garantizando que la doctrina sirviera como pegamento para la cohesión del imperio.
El legado de esta estrategia fue profundo y duradero. La Iglesia pasó de ser una minoría perseguida a un pilar central del poder, capaz de sostener la unidad institucional durante más de dos siglos. Las tensiones doctrinales, lejos de debilitar al imperio, fueron canalizadas estratégicamente para fortalecer la autoridad central. La acción de Constantino demuestra que la religión, más allá de su dimensión espiritual, ha sido históricamente un instrumento de poder y cohesión social, y que su manipulación política puede prolongar la estabilidad de estructuras estatales complejas mucho más allá del tiempo de un gobernante.
-- Osmin Zaldaña
El 22 de febrero de 1900 nació Luis Buñuel, uno de los grandes directores de la historia del cine y uno de los cineastas más influyentes de todos los tiempos.
Nacido en Calanda (Teruel), era el mayor de siete hermanos. Su familia era fuertemente religiosa y recibió educación con los jesuitas, lo que marcará su carácter irreligioso: “ateo por la gracia de Dios” que diría él mismo. En 1917 llegó a la Residencia de Estudiantes de Madrid, donde conoció a Federico García Lorca y a Salvador Dalí. Junto a este último, Buñuel debutó en el cine con Un perro andaluz. Este cortometraje se convierte, desde su estreno, en el manifiesto cinematográfico del surrealismo. La cuchilla se hunde en el iris de un ojo femenino es, puro arte. Tras licenciarse en Historia por la Facultad de Filosofía y Letras de Madrid, se trasladó a París en 1925. Allí se inscribió en la Academia de Cine y comenzó a trabajar como ayudante de producción de Jean Epstein. En 1946 se trasladó a México, país en el que rodó más de quince títulos y donde recibió el Premio Nacional de las Artes en 1977.
Si hay un director que puede considerarse una isla dentro de la historia de cine es Luis Buñuel. Cualquier intento de ligarle a otro referente está condenado al fracaso porque su talento parece venir de ningún lado y no dejó herederos. Incluso -aunque es imposible discernir la broma de la seriedad en Buñuel- despreció su propio legado afirmando que “ver todas sus películas arder” le traía sin cuidado.
Sus coetáneos le admiraron sin reserva. Considerándolo “el único director capaz de contar algo realmente nuevo e interesante” y colocándolo como uno de los “pocos genios del cine” y un “género en sí mismo”.
Pese a su estatus de genio creativo, ganado desde su debut con Un perro andaluz, su carrera fue una continua lucha por lograr financiación para hacer películas. No empezó a hacerlo con regularidad hasta los 46 años, a través de bajos presupuestos en el cine mexicano de los que supo extraer oro. Ya con 60, mimado por la emergente cinefilia mundial y los festivales de cine, su carrera entró en una fase más estable.
Director de películas como Los olvidados (1950), Premio a la Mejor Dirección en Cannes; Viridiana (1961), Palma de Oro en Cannes y Gran Premio del Humor Negro en París; El ángel exterminador (1962), Premio Fipresci en Cannes; Belle de jour (1967), León de Oro del Festival de Cine de Venecia, o El discreto encanto de la burguesía (1972), Óscar de Hollywood a la Mejor Película Extranjera.
José Bono prepara demandas a las personas y medios que lo vincularon sentimentalmente con Juan Segovia
José Bono habría anunciado que demandará a Ketty Garat y a varios medios por “difamación y información falsa”. El exministro socialista califica de “mentira absoluta” las afirmaciones sobre su supuesta relación con Juan Segovia y asegura que “no tolerará más invasiones a su intimidad”.
José Bono, ex presidente de Castilla-La Mancha y ex ministro de Defensa, habría anunciado a su entorno más cercano que interpondrá sendas demandas por difamación e intromisión ilegítima en su derecho al honor contra la periodista Ketty Garat (la difusora de la información), Iker Jiménez, Mediaset España y los medios digitales que han difundido en los últimos días que mantiene una relación sentimental con el exdiputado socialista Juan Segovia.
A través de fuentes cercanas al manchego, Bono habría expresado lo siguiente:
“Es completamente falso que Juan Segovia sea mi pareja. Es un amigo y socio en algunos proyectos empresariales en República Dominicana, nada más. Las afirmaciones vertidas por Ketty Garat en el programa Horizonte y posteriormente amplificadas por ESdiario, Periodista Digital, La Bandera y otros medios constituyen una difamación grave y una información falsa que atenta contra mi honor y el de mi familia”.
El exdirigente socialista, de 74 años, señalaría directamente a la maquinaria desinformativa de determinada corriente que pretende tirar al actual gobierno de Pedro Sánchez:
“Se ha convertido una amistad y una relación profesional en un bulo sensacionalista sin ninguna prueba. Ni fotos, ni declaraciones, ni documentos. Solo palabras al viento en un programa de televisión. Eso no es periodismo, es difamación pura y dura”.
Fuentes cercanas a Bono indican que las demandas se presentarán en los próximos días por su equipo de abogados que pedirán indemnizaciones económicas “proporcionadas al daño causado” y la rectificación pública inmediata de los contenidos publicados.
Bono también ha recordado que ya en 2019 tuvo que desmentir rumores similares y que “esta vez no va a dejar pasar ni una sola línea más”. Carmen Lomana, famosa conocida por sus escándalos televisivos, hizo alusión a que el político tenía los mismos gustos que su hijo, palabras por las que tuvo que pedir perdón.
La hija pequeña de José Bono saca la cara por su padre tras el grave bulo
Sofía Bono, la hija menor de José Bono y Ana María Rodríguez, es la única de los cuatro hermanos que no figura en los cargos de las empresas familiares del exministro. Fue adoptada en Chile en 2001, cuando tenía pocos meses de vida (nació en octubre de 2000), y se incorporó a la familia que ya contaba con tres hijos mayores: Amelia, Ana y José Jr.
José Bono y Ana María, casados desde 1980, decidieron adoptarla tras haber formado una familia previamente. La llegada de Sofía fue recibida con total naturalidad y el propio Bono ha descrito esa adopción como una de las decisiones más inteligentes y humanas de su vida, que le dio una "segunda juventud" y le permitió estar más presente en su día a día.
A diferencia de sus hermanos, que participan activamente en el entramado empresarial del padre —incluida la Hípica Almenara en Toledo y otras sociedades en España y República Dominicana—, Sofía no aparece en ningún cargo societario según registros consultados. José Jr. ejerce como apoderado y administrador único en varias compañías, mientras que Amelia y Ana ocupan puestos como consejeras, administradoras o apoderadas en sociedades relacionadas con el negocio familiar y otras propias.
Sofía, educada en prestigiosas instituciones, se formó en Diseño de Interiores y Decoración en la Regent’s University de Londres. Actualmente se dedica al mundo de las redes sociales, donde cuenta con miles de seguidores en Instagram, comparte su estilo de vida, colabora con marcas de lujo y muestra una relación muy cercana y cariñosa con su padre. Ha hablado abiertamente sobre su proceso de adopción en un documental en Instagram titulado *Abierta en canal*, donde explicó que considera única a su familia adoptiva y que Bono siempre le presentó su historia como un cuento de amor, destacando que fue una hija elegida y deseada. Así Sofía desmiente los bulos de la ultraderecha en redes actuales sobre el ex presidente de Castilla La Mancha y una supuesta relación homosexual.
EL GOBIERNO VA A DESCLASIFICAR LO QUE SUCEDIÓ EN EL 23M. A PARTIR DEL MIERCOLES SE PODRÁ EMPEZAR A SABER LO QUE SUCEDIÓ DE VERDAD CON AQUEL GOLPE DE ESTADO CONTRA LA DEMOCRACIA. YO HOY OS CONTARÉ LO QUE YO Y MIS COMPAÑEROS DE LA COORDINADORA EUROPEA DE EMIHGRANTES ESPAÑOLES HICIMOS.
Vicente Ballester Gil.
HOY HACE YA 45 AÑOS QUE QUISIERON VOLVERNOS A LOS NEGROS TIEMPOS DE LA DICTADURA. 44 AÑOS DESPUES, TRUMP Y SUS ACÓLITOS LO ESTÁN VOLVIENDO A CONSEGUIR. ¡PLANTÉMOLES CARA!
Vicente Ballester Gil.
Momentos de una vida: ¡Al suelo, coño!
¡Al suelo, todos, al suelo...gilipollas!
Aquel 23 de febrero de 1981 me encontraba en Madrid como miembro de una delegación de la Coordinadora Europea de Asociaciones Españolas. Estuvimos toda la mañana reuniéndonos con los partidos políticos, sindicatos y diversas administraciones para exponerles los problemas de los emigrantes españoles en Europa, pero, sobre todo, para pedirles su apoyo para poder celebrar el I Congreso de Asociaciones de Emigrantes Españoles en Europa. Yo, además, estaba recabando apoyos para poder celebrar en Madrid un encuentro de jóvenes emigrantes españoles.
La Coordinadora representaba a unas 450 asociaciones de emigrantes españoles de toda clase y condición, desde asociaciones de padres o alumnos, hasta clubes de fútbol, juveniles, de mujeres y centros españoles de 8 países europeos. Su órgano de dirección lo componían representantes de los 8 países, elegidos en sus asambleas nacionales. Gran parte de sus miembros eran militantes del PCE o CC.OO.
Habíamos pasado la mañana reuniéndonos con el PSOE, UGT, Tierno Galván y UCD, y por la tarde teníamos una reunión con los senadores, CC.OO., PCE y AP. En ninguna de las reuniones habíamos sacado nada en claro, excepto con la que tuvimos con el alcalde de Madrid.
A esta reunión solo asistimos Ramón y un servidor. Yo me llevé una grata impresión de Tierno Galván. Al "Viejo Profesor" se le notaba que estaba acostumbrado a tratar con gente joven, y después de exponerle el proyecto para celebrar un encuentro de jóvenes emigrantes españoles en Madrid, el alcalde mostró gran interés en que se celebrase, pidiéndole a su secretario que tomase buena nota y mantuviese contacto conmigo para solucionar cualquier problema. "Menos mal" pensaba yo al terminar la reunión, "menos mal que alguien de la administración tiene en cuenta a los emigrantes y apoya sus proyectos".
Por la tarde, cuatro o cinco delegados llegamos al Senado para tratar con los senadores los problemas de los emigrantes. Pasaban unos minutos de las 6 de la tarde cuando llegó el compañero de Inglaterra, con la cara desencajada, diciéndonos muy exaltado que en la radio del taxi que lo traía al Senado habían dicho que el ejército había entrado en el hemiciclo del Parlamento, que en ese momento estaba reunido en pleno para investir a Calvo Sotelo como presidente del Gobierno.
Todos se lo tomaron a broma, dado que era muy bromista. En ese momento nos invitaron a pasar a la reunión con el senador encargado de la emigración y dos o tres senadores más. Apenas llevábamos un par de minutos de reunión, cuando dos senadores del PSOE entraron en el salón con las caras destempladas, y nos dijeron que tenían que anular la reunión porque la guardia civil había tomado el Parlamento.
Salimos del Senado en dirección al hotel intentando asimilar la noticia. El desconcierto era unánime. Yo, que, junto con otro compañero de Holanda, no pertenecíamos a ningún partido, estaba tan indignado y tan fuera de mí, que todo el trayecto hasta el hotel lo pasé recriminando a mis compañeros la falta de visión política y las luchas con otros partidos de izquierda, por conseguir la hegemonía política, mientras la derecha, los de siempre, jamás se desunirían en lo básico y aprovecharían cualquier ocasión, fuera con los métodos que fueran, para perpetuar su poder.
El trayecto hasta el hotel lo hicimos a pie. Madrid estaba con la normalidad de siempre, no parecía que hubiese sucedido nada especial. El tráfico como siempre en hora punta. Nada reflejaba que la Guardia Civil o el Ejercito hubiese secuestrado al Gobierno y a los representantes del Pueblo. Todo era normal, todo menos las caras de los compañeros. Sus caras reflejaban una mezcla de incredulidad, rabia, estupor y miedo. Incluso alguno miraba a su alrededor buscando a algún exaltado que se abalanzase sobre ellos. El único que no dejaba de hablar era yo, maldiciendo una y mil veces la ceguera de los partidos y sindicatos, al enzarzarse en luchas entre sí, y no darse cuenta de que el franquismo estaba tan vivo y presente. Esa lucha entre trabajadores y emigrantes, que solo conseguían odio entre iguales; y ahora, de golpe y porrazo, unos militares, hijos del franquismo, se aprovechaban de esa desunión y esas guerras políticas, metiéndonos a todos en el mismo saco y amenazaban con volvernos a la dictadura. "Burros, burros", no dejaba de murmurar. Los demás, incluso Punter, el compañero de Holanda, que solo asentía con la cabeza, callaba.
Al llegar al hotel si notamos que algo había pasado. En el hotel se hospedaban muchos hombres de negocios suramericanos y se les notaba más alegres de lo normal. Al personal del hotel si se le notaba mucho más preocupados. La televisión solo ponía música militar, pero ni media palabra sobre lo ocurrido. El grupo decidió reunirse en el restaurante, que a esa hora estaría vacío, después de dejar sus cosas en las habitaciones y haberse refrescado algo, para decidir qué hacer después de haberse informado.
Al salir de mi habitación para ir al restaurante, escuché una radio que una mujer de la limpieza llevaba en el bolsillo de su delantal. Aquel transistor estaba radiando lo que estaba sucediendo en el Parlamento en esos momentos. Le pedí a la mujer si me podía prestar el transistor por unas horas, y la señora me lo prestó con una sonrisa, sin querer aceptar el dinero que quería darle.
Yo no sabía cómo era posible que la Cadena Ser pudiera estar radiando minuto a minuto lo que había sucedido en el hemiciclo, pero al fin pudimos enterarnos de lo ocurrido.
En el restaurante el grupo decidió que cada uno procurase llamar a sus amigos o familiares en España, para conocer la situación en otras provincias. También decidieron ponerse en contacto con sus Asociaciones en Europa para que se presentasen en los Consulados, Embajadas, Casas de España u otros organismos para, o bien apoyarles en la defensa de la democracia, o bien ocuparlas si el golpe de estado tenía éxito. Acordamos también hacer un llamamiento a través de nuestras organizaciones en Europa, para que los emigrantes españoles se posicionaran contra el golpe. Asimismo, acordamos contactar con partidos políticos europeos, asociaciones, periodistas extranjeros que conociéramos y todo aquel que pudiese apoyar a la democracia española.
Cada uno marchó a intentar comunicarse con quien pudiera, quedando en volverse a reunir en una hora en el restaurante. No era fácil contactar con nadie por teléfono. Las líneas estaban sobrecargadas. Yo pude contactar con mi mujer, para decirle que me tendría que quedar unos días más en Madrid por que no habíamos terminado el trabajo. (Yo quería tranquilizar a mi mujer, que estaba embarazada de 6 meses). "No mientas, Vicente, sabemos lo que ha pasado", contestó mi mujer. "Meli, me tengo que quedar aquí, ¿lo entiendes, ¿verdad? "Sí, lo entiendo. Ten mucho cuidado".
También logré comunicarme con mi amigo, Toni, en Valencia. El jarro de agua fría fue tremendo: Valencia estaba bajo el toque de queda militar y los tanques ocupaban las calles. Aquello fue un golpe tremendo. No era algo aislado, era un levantamiento militar en toda regla. Logré comunicarme con Thomas, un periodista de la televisión alemana, muy amigo mío. Éste estaba al tanto y se había puesto en contacto con algunas asociaciones españolas en Frankfurt. No pudieron hablar más y ya no pude contactar con nadie más.
De vuelta al restaurante, cada uno informó de lo qué sabía. Nos dimos cuenta de que la cosa iba muy en serio. Redactarnos un comunicado de la Coordinadora para mandarlo a todos los medios de información, españoles o europeos, en donde, entre otras cosas, pedíamos a nuestras asociaciones y a todos los demócratas emigrantes que tomasen las embajadas, consulados, casas de España, etc.
En aquel momento tan incierto, hubo un momento muy emotivo que no olvidaría en mi vida. Un camarero del restaurante, un chico de poco más de 20 años y que seguramente había escuchado algo de la conversación, se nos acercó, y con voz muy bajita nos ofreció su casa en Vallecas, por si no nos fiábamos de quedarnos en el hotel. "No hay demasiado espacio, pero es segura", dijo. "Gracias por el ofrecimiento, pero nos quedamos", le respondimos, "pero gracias, de todas maneras".
En mitad de la cena, que todos tragaban con desgana, un ruido de cadenas en la calle nos hizo levantarse asustados y salir a ver qué pasaba, "Ya están aquí los tanques", pensaron todos. Pero, no, no eran los tanques. La paranoia nos había hecho creer que el ruido que producía un camión de la basura que vaciaba los contenedores, eran tanques. Volvimos a la mesa aliviados, pero con una cara de idiotas de aquí te espero, al comprobar que el miedo nos hacía efecto.
Yo estaba muy inquieto, quería saber más de lo que estaba pasando en el Congreso. Tomé una decisión, y sin decirle nada a nadie, salí del hotel para dirigirme al Parlamento. Necesitaba ver y comprobar in situ qué estaba sucediendo. Tomé el metro en San Bernardo con la intención de bajar en Sol y acercarme lo más posible a las puertas del Congreso. No pude hacerlo porque la estación estaba bloqueada por la policía, que no permitía a nadie que se apease, y tuve que apearme en Atocha y desandar el camino hasta los alrededores del Parlamento. No pude pasar de la fuente de Neptuno, porque un cordón policial impedía que se acercara nadie a las puertas del Congreso de los Diputados. Pude observar como un grupo bastante numeroso de fascistas increpaban a las muchas personas que se estaban concentrando allí, mientras gritaban, "¡Tejero, mátalos, Tejero, ¡mátalos!", sin que la policía hiciese nada.
Decidí volver al hotel a pie. Las calles de Madrid estaban desiertas. Ni coches circulando por las siempre concurridas calles, ni peatones andando por las aceras, ni personas en bares o restaurantes, la mayoría cerrados. Las ventanas de los edificios con las cortinas o las persianas echadas, como si de una ciudad fantasma se tratara. Ni siquiera me crucé con un solo taxi que circulase por las solitarias calles. Solo el alumbrado y algunos, pocos, anuncios luminosos delataban que Madrid existía. Ya estaba llegando al hotel cuando a la altura de Alberto Aguilera escuché el ruido de un motor que se acercaba. Era una furgoneta de "El País" que iba a repartir la primera edición del periódico. Le hice señas al conductor y éste tuvo la amabilidad de parar. Yo quería saber si el conductor tenía alguna noticia nueva, éste me dijo que estaba repartiendo los periódicos a los quioscos que estuviesen abiertos y me dio uno a mí, sin querer aceptar ningún dinero.
Era solo la portada y contra portada de "El País". El resto de el periódico era el suplemento deportivo de los lunes. En la portada había una foto del Congreso de los Diputados, una breve descripción de lo que había sucedido y un apartado en donde se decía, "¡Viva la Constitución!". Yo no cabía en mí de gozo; por lo menos la prensa estaba allí y plantaba cara. Aceleré el paso para mostrarles lo antes posible el periódico a mis compañeros.
Hacia la una de la madrugada llegué al hotel, donde mis compañeros me dieron una bronca fenomenal por el susto que les había dado al no saber nada de mí. Entramos en el bar del hotel para tomar un café, casi en el mismo momento que el Rey comenzaba su tardío mensaje a la Nación. Cuando terminó de hablar el Rey, yo, sin poderme contener, grité, "¡Viva la Democracia!", y los muchos huéspedes del hotel se me quedaron mirando con cara de pocos amigos, lo que motivó que los compañeros se me llevasen de allí para evitar enfrentamientos violentos, sin que yo dejase de gritar con todo mi vozarrón el, ¡viva la Democracia!, por todo el hotel hasta llegar a la habitación.
La noche la pasamos en la habitación de Ramón y mía, convertida en una especie de puesto de mando, preparando comunicados, intentando comunicarse con los diferentes países para organizar las ocupaciones de los consulados y casas de España, las manifestaciones que se estaban programando y las acciones que habría que hacer si el golpe de Estado tenía éxito. Y siempre con el oído apegado al transistor de radio.
Bien temprano, decidieron ir todos al Congreso de los Diputados para apoyar en lo que hiciera falta.
Marchamos a pie y pude comprobar la gran diferencia con la noche anterior. Coches circulando había pocos, pero si había una gran cantidad de personas que como nosotros iban en la misma dirección, hacia el Congreso. No pudimos ir por la Carretera de S. Jerónimo y acercarse al Parlamento, así que decidimos instalarnos en un repecho del Paseo del Prado, junto a la Fuente de Neptuno, de donde podíamos ver perfectamente la Puerta de los Leones. Había un enorme dispositivo policial y militar, que impedía a los miles de personas que allí se encontraban acercarse al Parlamento. La gente allí congregada estaba en una espera tensa con los oídos apegados a los transistores. Desde el Museo del Prado salían esporádicamente grupos de ultras que intentaban agredir a los manifestantes, con la intención de violentar el ambiente y que hubiese una represión. La policía a caballo cargó contra los ultras y fue la primera vez que aplaudí por primera vez en mi vida a la fuerza pública. Poco a poco, y mientras escuchaban a través de la radio lo que estaba sucediendo dentro del hemiciclo, veíamos como los guardias civiles saltaban por las ventanas del Congreso, dejando solo a Tejero.
Cuando por fin vimos como salían los parlamentarios del Congreso, un clamor inundó la plaza y los cantos y vivas a la democracia salieron de aquellas gargantas, que por fin volvían a poder tragar saliva.
Pletóricos y sonrientes volvimos al hotel. A pesar de la alegría que sentía yo, no me cansé de repetirles a mis compañeros, "¿y ahora, ¿qué, vais a seguir como antes, peleándoos entre vosotros?".
La respuesta vendría poco después, aunque esto es cuestión de explicarlo en otro capítulo.
Vicente Ballester Gil.
(ESPERO QUE AHORA QUE POEMOS SABER LA VERDAD, ACTUEMOS EN CONSECUENCIA Y UNAMOS NUESTRA DEMOCRATICAS FUERZAS)
Antonio Almendros
El 28 de junio de 1940 el dibujante Carlos Gómez Carrera "Bluff" fue fusilado, junto a otros 30 condenados, en la tapia del cementerio de Paterna. Su crimen: sus caricaturas de Franco y las viñetas satíricas contra los sublevados.
Esta imagen muestra una caricatura satírica de la época de la Guerra Civil Española sobre Francisco Franco.
La viñeta representa a Franco en la cama junto a una figura estereotipada de un soldado marroquí, haciendo referencia a las tropas coloniales utilizadas por el bando sublevado.
El título "Un cuerpo a cuerpo" juega con el doble sentido de un enfrentamiento militar directo y una escena íntima de pareja.
La imagen proviene de revistas satíricas como La Traca.
Pablo Iglesias analiza las claves de la desclasificación de los documentos del 23F: "Hubo un error de cálculo..."
El analista político lanzaba la siguiente pregunta: "¿Por qué un Estado decide hacer una ley para no contarle determinadas cosas a la ciudadanía?"
Andrea Cabanillas
23-2-26
ElPlural
Justo cuando se cumplen 45 años del golpe de Estado de Estado del 23 de febrero, el Gobierno de España anuncia que el Consejo de Ministros aprobará este martes, 24 de febrero, la desclasificación de los documentos relacionados con el levantamiento militar, saldando así "una deuda histórica con la ciudadanía". Antes de que se produzca, Pablo Iglesias ha analizado algunas claves desde la ondas de Radio Nacional de España (RNE).
El ex de Podemos recordaba cuando, en 2011, entrevistó a Santiago Carrillo y le preguntó, con respecto al 23F, "si Ramón Tamames sabía y dijo sí". Entonces, Iglesias aseguraba que el "problema de las leyes de secretos es que los secretos son por algo": "Es decir, ¿por qué un Estado decide hacer una ley para no contarle determinadas cosas a la ciudadanía?". "Básicamente porque si esas cosas se contaran habría sectores muy importantes del poder que serían cuestionados. El propio relato de la democracia en España sería cuestionado si hay determinadas cosas que se saben. Que en realidad se saben porque para un historiador profesional hay cosas que son fáciles de deducir", respondía él mismo.
Iglesias recordaba que el "relato oficial" dice que "unos militares muy malos querían dar un golpe de Estado el 23 de febrero de 1981 y vino un rey demócrata, que habló con su familia, se dio un abrazo con ellos y salió a salvarnos a todos": "Para cualquier historiador profesional es una gilipollez como un piano", atizaba. "Todo el mundo sabe que la figura política principal que quería destruir a Adolfo Suárez, otra figura que ha sido cuestionada hace poco por una denuncia gravísima de una agresión sexual que ha sido inexplicablemente archivada, era Juan Carlos I. Y resultaba inverosimil que una figura como Armada, que había sido el preceptor del rey y una figura del poder vinculada a la monarquía, no jugara sus cartas en esa partida", proseguía el de Canal Red.
El analista política afirmaba que el 23F "fue un movimiento desde dentro del poder en el que, seguramente, hubo un error de cálculo al enviar a un ultra como Tejero a hacerse con el Congreso pensando que eso iba a ser el 18 de julio, cuando en realidad era un movimiento dirigido a hacer un Gobierno de concentración con figuras del PSOE, incluso eventualmente con Tamames, que estaba dirigido a un objetivo que además se logró, que era detener el proceso autonómico en un punto muy determinado y recordar quién mandaba en España".
De nuevo, Iglesias insistía en que el "problema" de los secretos es que "están para que no se cuestionen una serie de relatos oficiales de nuestra historia que se han repetido hasta la saciedad". "Ojalá esto vaya más allá de una medida de cosmética y sirva para entender que los relatos que se han hecho sobre nuestra historia democrática tienen más de propaganda que de rigor histórico", decía, sobre la desclasificación de este martes.
El invitado aseguraba que los "relatos oficiales que se han hecho sobre nuestra historia política son básicamente mentira y es algo que conviene decir": "No se han contado muchas cosas sobre el funcionamiento real de nuestro poder. El marketing histórico que hubo en nuestro país con respecto a la monarquía, toda una estructura cultural que se viene abajo cuando conocemos quién es Juan Carlos I, y asistimos a otra operación que consiste en matar a Juan Carlos I para revivir a Felipe VI y tratar de disociar al uno del otro nos habla de muchas claves de la historia de nuestro país que hay que conocer".
El cruel Patronato de Protección a la Mujer, organismo franquista encargado del adoctrinamiento moral de las mujeres caídas
Carmen Guillén rescata del silencio la institución que encerró a miles de mujeres sin juicio como una maquinaria silenciosa al servicio de la moral oficial
Juan Luis Valenzuela
23-2-26
ElPlural
Durante décadas, el Patronato de Protección a la Mujer fue una maquinaria silenciosa al servicio de la moral oficial del régimen. Creado en 1941 y activo hasta bien entrada la democracia, este organismo franquista se convirtió en uno de los dispositivos más longevos —y menos conocidos— de control y represión sobre las mujeres en la España del siglo XX.
El nuevo libro de Carmen Guillén, doctora en Historia Contemporánea y autora de la primera tesis doctoral dedicada íntegramente a esta institución, arroja luz sobre una realidad que durante años permaneció oculta tras el lenguaje de la caridad y la redención. Bajo los principios de “trabajo y oración” como vías de expiación, y “disciplina y castigo” como método de adoctrinamiento, el Patronato articuló un sistema que permitió el internamiento de miles de mujeres sin necesidad de delito ni juicio previo. Bastaba una etiqueta: “inmoral”.
La autora, esta obra publicada por Editorial Crítica (Planeta), reconstruye con rigor documental cómo Iglesia y Estado confluyeron en un proyecto común de vigilancia del cuerpo y la conducta femenina. Jóvenes consideradas “descarriadas”, chicas que “suspiraban demasiado por los hombres”, menores embarazadas, víctimas de abusos o simplemente mujeres que no encajaban en el ideal nacionalcatólico fueron enviadas a centros donde el silencio era norma y el castigo, cotidiano.
El libro no se limita al análisis institucional. Su mayor fuerza reside en la incorporación de testimonios directos que revelan la dimensión humana del drama. Las páginas recogen relatos de castigos físicos extremos, humillaciones, trabajos forzados y amenazas constantes. Una de las supervivientes recuerda: “El silencio es lo que me marcó más. Hay varias capas de silencio como el que había en los centros, el silencio propio, el silencio de mi casa y el que ha habido en general sobre el tema”. Ese silencio —apunta Guillén— no fue solo una consecuencia, sino también una herramienta de poder.
Especialmente revelador resulta el análisis del concepto de “inmoralidad”, convertido en categoría jurídica difusa que legitimaba la denuncia, el ingreso y la duración del encierro. No hacían falta pruebas ni hechos comprobables: el juicio moral bastaba para privar de libertad a una joven. La autora demuestra que el Patronato fue una pieza clave en la arquitectura política del franquismo, destinada a modelar el comportamiento femenino y reforzar un orden social profundamente patriarcal.
Se aborda el tema desde la investigación académica y la vocación divulgativa
Carmen Guillén, profesora en la Facultad de Medicina de Albacete (UCLM) y especialista en historia de la medicina y de la sexualidad, aborda el tema con un enfoque que combina investigación académica y vocación divulgativa. Su trabajo, reconocido en 2021 con el Premio a la Mejor Tesis Doctoral en materia de violencia de género, aporta no solo datos inéditos, sino también una reflexión sobre la memoria colectiva y las deudas pendientes con las víctimas.
Este libro no es únicamente una reconstrucción histórica: es una invitación a escuchar lo que durante décadas fue acallado. Al rescatar las voces de quienes padecieron el Patronato, la obra interpela al presente y recuerda que el control sobre el cuerpo de las mujeres fue política de Estado. Y que asumir ese pasado es condición necesaria para que no vuelva a repetirse.
Coincidiendo con el 45º aniversario del intento de golpe de Estado del 23 de febrero de 1981, el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, ha anunciado que el Ejecutivo desclasificará los documentos oficiales relacionados con el 23-F.
En un mensaje publicado en su cuenta de X (antes Twitter), el jefe del Ejecutivo ha afirmado: “La memoria no puede estar bajo llave. Mañana desclasificaremos los documentos del 23F para saldar una deuda histórica con la ciudadanía". Aunque no ha querido aclarar de qué se trata.
Según fuentes del Gobierno, el Consejo de Ministros aprobará este martes la desclasificación de los documentos vinculados al intento de golpe de Estado liderado por el teniente coronel Antonio Tejero, que irrumpió armado en el Congreso de los Diputados durante la sesión de investidura de Leopoldo Calvo-Sotelo en 1981.
Rubén
Fernández