Buscar este blog

domingo, 3 de mayo de 2026

 Fernando Magallanes


 

BOMBA POLÍTICA: EL ABOGADO DE Begoña Gómez CONTRAATACA Y PONE EN EL PUNTO DE MIRA AL PP, AL JUEZ Juan Carlos Peinado… Y HASTA A LA FAMILIA DE José María Aznar.

Encuentra el video completo en los comentarios



 Angel Jimenez Muñoz


 Fernando Gonzalez Arrugaeta

Paca la Culona, alias Miss Islas Canarias, Generalísismo Criminalísimo por la Gracia de Dios., el mayor asesino de Europa después de Hitler del que estaba enamorado.

 


A los 13 años, pulía ataúdes por unas monedas. A los 32, se convirtió en James Bond. A los 39, conoció a la mujer que lo amaría durante 45 años, y ella no tenía idea de quién era.

Sean Connery nació en un pequeño apartamento obrero de Edimburgo en 1930. Su padre conducía camiones. Su madre limpiaba casas para ganarse la vida. No había dinero para lujos. Apenas había dinero para lo esencial. La familia dormía en una sola habitación, y el joven Sean aprendió muy pronto que la vida no le regalaría nada.

A los 13 años, dejó la escuela. No porque quisiera. Porque su familia necesitaba cada chelín que él pudiera llevar a casa. Así que se levantaba antes del amanecer y repartía leche por las frías calles escocesas. Cuando terminaba un trabajo, empezaba otro. Colocó ladrillos. Condujo camiones. Trabajó en piscinas. Y durante un tiempo pulió ataúdes en un taller, rodeado de silencio y del peso de los finales ajenos.

Para ganar unas monedas más, posó como modelo para estudiantes de arte en el Edinburgh College of Art. No había glamour en nada de eso. Solo un joven haciendo cualquier trabajo honrado que pudiera encontrar.

A los 16 años, se unió a la Marina Real. Volvió a casa unos años después con úlceras y una baja médica, pero también con algo más silencioso creciendo dentro de él. Hambre. La sensación de que su vida estaba destinada a ser más grande que las calles de las que venía.

En 1953, casi por impulso, participó en el concurso Mr. Universe. Quedó entre los primeros de su categoría. Y allí, otro competidor le habló de una audición teatral para un musical llamado South Pacific. Sean nunca había actuado. No tenía formación. Apenas sabía enfrentarse a un guion. Pero fue de todos modos.

Esa sola decisión lo cambió todo.

Durante casi una década, sobrevivió con papeles pequeños. Apariciones en televisión. Películas menores. Algunos directores de reparto le decían que su fuerte acento escocés era un problema. Otros pensaban que era demasiado rudo, demasiado obrero, demasiado poco pulido para ser protagonista.

Él siguió adelante.

Entonces, en 1962, una película llamada Dr. No buscaba a un rostro relativamente nuevo para interpretar a un espía británico llamado James Bond. Los productores no estaban del todo seguros de Connery. Pero Dana Broccoli, esposa del productor Albert Broccoli, tuvo una influencia clave para convencerlos de que él era el hombre indicado. Fue elegido. La película explotó. Y el repartidor de leche de Edimburgo se convirtió en el espía más famoso del mundo.

Después de eso, la fama lo siguió a todas partes. Premios. Portadas. Multitudes. El muchacho que una vez pulió ataúdes era ahora un ícono mundial.

Pero el momento más importante de su vida todavía estaba por llegar.

En 1970, en un torneo de golf en Marruecos, conoció a una pintora franco-marroquí llamada Micheline Roquebrune. Ella vio a un hombre alto, encantador, de mirada amable. Notó la manera en que se movía. No sabía que era James Bond. No había visto sus películas. Para ella, era simplemente Sean.

Y tal vez eso era exactamente lo que él había buscado toda su vida.

Se casaron en 1975 y permanecieron juntos durante 45 años, hasta su último aliento en 2020. En un mundo que lo adoraba como una leyenda, ella siempre vio al hombre.

La vida de Sean Connery no es solo una historia sobre ascender de la pobreza al estrellato. Es una historia sobre ser visto de verdad. Porque el amor más profundo no es el que te encuentra por lo que el mundo dice que eres. Es el que te encuentra a pesar de todo ese ruido, y se queda por el alma que hay debajo.

A veces, el mayor reconocimiento de la vida no viene de millones de desconocidos. Viene de una sola persona que te mira y, simplemente, te ve.

Fuente: Encyclopaedia Britannica ("Sean Connery", fecha no disponible)


 


*𝗖𝗼𝗹𝗲𝗰𝘁𝗶𝘃𝗼 𝗣𝘂𝗲𝗻𝘁𝗲 𝗠𝗮𝗱𝗲𝗿𝗮

En la fosa común del patio nº 1 del cementerio de Albacete, situada a espaldas de los grandes mausoleos de la aristocracia local, una pequeña placa recuerda a un niño nacido en 1937 y muerto en 1940. O sea, nacido y muerto en tiempos bestiales. Se llamaba José, pero todos lo conocían como Pepico. Su corta existencia es como una pequeña metáfora de la historia de España. Su padre, también José, luchó por defender la República frente al golpe de estado de los generales. Colaboró con las Brigadas Internacionales, combatió en la batalla del Ebro y en 1939 cruzó la frontera huyendo de la salvaje represión desatada por Franco. Lo que le esperaba al otro lado de los Pirineos no era precisamente la “libertad, igualdad y fraternidad” que cabía esperar de la cuna de la Ilustración. Como es bien sabido, los refugiados y las refugiadas españoles fueron recluidos en campos de concentración que carecían de las condiciones mínimas para una vida digna. Los más pequeños caían como moscas a causa de las enfermedades y el hambre. José entró en Argelès. Luego se alistó en el Regimiento de Marcha de Voluntarios Extranjeros. Fue capturado por los alemanes. Estuvo ingresado en Mauthausen, Gusen y Ebensee, donde fue liberado. Su biografía parece más la de un héroe mitológico que la de un simple mortal.

Mientras tanto, Ramona, su mujer, intentaba sobrevivir con sus dos hijas y sus dos hijos. Resulta fácil imaginar en qué condiciones. La dictadura que ahora algunos añoran convirtió la vida de los vencidos en un auténtico infierno. En cierta ocasión, Pepico enfermó. Ramona reunió lo que pudo de sus escasos ahorros y, acompañada de su hija Rosa, llevó a la criatura a la consulta privada del pediatra Luis Martínez de la Ossa, que les exigió esperar fuera mientras lo examinaba. Según el testimonio de ambas, el futuro alcalde de Albacete salió al poco y voceó bien alto para que todos lo oyeran: “¡Oye, un hijo de rojo menos!”. Pocas horas después, Pepico murió… En 1947, después de muchas peripecias, lo que quedaba de la familia consiguió salir de España y juntarse con José en Francia. Y ahí comienza otra etapa.

Todo esto lo cuenta el periodista escritor francés Gilbert Grellet en su obra Un invierno despiadado, una documentadísima historia del franquismo que tiene a los Ocaña como hilo conductor de su relato. A partir de ahora, contamos lo que sabemos por nuestra propia experiencia. Sabemos, por ejemplo, que, cuando en 2022 se instalaron en Albacete los stolpersteine (“piedras de la memoria” en homenaje a los deportados a campos de concentración nazis), Juan, el hermano menor, y su familia, después de hacer 800 o 900 kilómetros, fueron a aparcar ni más ni menos que en la calle Martínez de la Ossa. Sabemos que, desde entonces, Juan, nacido en 1940, ha hecho de la eliminación de esa calle un objetivo de vida. Como escribió el psiquiatra Viktor Frankl, somos seres “en busca de sentido”. Sabemos que en esa causa justa entre las causas justas le acompañan la Asociación Fosa de Alcaraz y el Grupo de Amigas y Amigos Antonio Machado. Sabemos que, en julio de 2024, estas organizaciones presentaron ante el Ayuntamiento de Albacete una instancia solicitando el cambio de nombre de esa calle por constituir un vestigio del franquismo incluido en el Catálogo Provincial, elaborado por el grupo de comunicación Vocesenlucha y publicado por el Instituto de Estudios Albacetenses, un organismo oficial adscrito a la Diputación. Sabemos que un año después presentaron un recurso de reposición. Sabemos que, en marzo de este mismo año, el Ministerio de Política Territorial y Memoria Democrática envió a nuestro alcalde un requerimiento para cambiar el nombre de esa calle en cumplimiento de la Ley de Memoria Democrática. Sabemos que el alcalde no se ha dignado a contestar a nada.

Y sabemos más cosas. Sabemos que silencios como el de Manuel Serrano hacen más profundas las fosas en que aún yacen las víctimas de la dictadura. Y sabemos que prolongan hasta el infinito el dolor de sus familias. Pero también sabemos que, pese a todo, Pepico vive. Vive en el carácter incombustible de su hermano, y probablemente en sus rasgos físicos. Vive en todas las personas que siguen reclamando “verdad, justicia y reparación” para quienes lucharon por la democracia. Y vive en los hombres y mujeres que cada día plantan cara al fascismo emergente. Sí, no cabe duda. Pepico vive. Todos nuestros “Pepicos” viven porque, como le gusta repetir a este colectivo, la lucha sigue.

@CPuenteMadera

*El Colectivo Puente Madera está formado por Esteban Ortiz, Vanessa Pérez, Elías Rovira y Javier Sánchez.


 Joan Ignasi Masutier


 


 Mari Carmen Moreno


 


La mandíbula de Don Corleone empezó como un truco casi infantil.

Durante la prueba de cámara para El Padrino, Marlon Brando se metió algodón en las mejillas para cambiar la forma de su rostro. Quería que Vito Corleone pareciera más viejo, más pesado, más animal, como un hombre que hablaba desde el fondo de la garganta y no desde la boca. Francis Ford Coppola quedó impresionado con aquella transformación.

Para el rodaje, ese efecto improvisado se convirtió en una prótesis real. El maquillador Dick Smith y el dentista Henry Dwork ayudaron a crear una pieza bucal que empujaba las mejillas y cambiaba la mandíbula de Brando. No era solo maquillaje. Era una pequeña arquitectura dentro de la boca, capaz de alterar la voz, el gesto y la presencia completa del personaje.

Y ahí está lo fascinante.

Uno de los personajes más imitados del cine nació en parte de una incomodidad física. Brando no solo actuó a Don Corleone. Lo construyó desde la postura, desde los silencios, desde esa voz apagada y desde una mandíbula que parecía cargar años de poder, cansancio y amenaza.

La pieza de plástico no era un detalle menor.

Era la frontera entre Marlon Brando y Vito Corleone.

Un pequeño objeto dentro de la boca ayudó a crear una de las presencias más grandes de la historia del cine.


 Raf Ateus


 Periko Palotes


 Mariano Valderas Alba


 Pablo Diaz Nombela


 


En 1895, un niño de solo 12 años bajó de un barco en Boston.

No traía lujos. Solo vestía unos zapatos gastados y apenas podía balbucear unas palabras en inglés. Venía de las montañas del Líbano junto a su madre, sus dos hermanas y su medio hermano. No perseguían una certeza; perseguían una esperanza. Eran pobres, estaban de luto y eran completos extraños en un mundo que no los quería recibir.

La escuela fue su primer campo de batalla.

Se burlaban de su acento. Sus compañeros lo tomaban por "lento" y lo llamaban "sucio" simplemente por el color aceitunado de su piel. El mundo lo veía como alguien indeseable, pero sus maestros notaron algo que los demás ignoraban.

No era ruidoso, era observador. No hablaba con facilidad, pero sus dibujos desbordaban una sabiduría silenciosa. Con el tiempo, no solo dominó el idioma, sino que moldeó una voz que el planeta entero llegaría a reconocer.

Su nombre era Khalil Gibran.

Pero cuando el éxito parecía asomarse, la tragedia golpeó con furia.

En pocos años, la enfermedad le arrebató a su medio hermano, a su querida hermana y, finalmente, a su madre. Gibran quedó devastado. Su única hermana sobreviviente se convirtió en su pilar: trabajó incansablemente en un taller de costura para mantenerlo y permitirle seguir estudiando.

Él nunca olvidó ese sacrificio. Por eso, años después declararía: «La palabra más bella en los labios de la humanidad es la palabra ‘Madre’.»

Gibran no escribía sobre el amor desde la comodidad, sino desde el dolor, la gratitud y una claridad forjada en el fuego de la adversidad. En 1923, publicó "El Profeta", una obra que se convirtió en un fenómeno mundial. Fue traducido a más de 100 idiomas y se leyó en bodas, funerales y momentos de crisis.

Desde estrellas de rock como Elvis Presley y John Lennon, hasta presidentes como JFK, millones de personas se vieron reflejadas en sus ensayos poéticos.

Él nunca necesitó alzar la voz para ser escuchado. Solo escribía.

Nos enseñó que «del sufrimiento surgen las almas más fuertes» y que «los caracteres más imponentes están marcados por cicatrices».

Hoy, un siglo después, esa alma marcada sigue tocando corazones en cada rincón del mundo. Nada mal para aquel niño al que una vez, en una calle de Boston, llamaron indeseable.

#DatoCurioso #interesante #historia #sorprendente



 J. Andres Vivas


 


APODOS HISTÓRICOS DE REYES (Y REINAS) CON MUY MALA LECHE

Olvidaos de los "Sabios" y los "Grandes"; la historia real se escribió con motes que eran auténticos dardos envenenados. Aquí os dejo algunas joyas del escarnio histórico:

1. Juan I de Inglaterra, "Espada Blanda" (Softsword): No solo le llamaron "Sin Tierra". Sus barones le pusieron este mote no por su alcoba, sino por su alergia a las batallas campales. En un siglo XII donde el rey debía ser un tanque, que te llamen "Espada Blanda" es decirte que eres un cobarde de manual que prefiere pagar para no pelear.

2. Enrique IV de Castilla, "El Impotente": El mayor éxito de la propaganda política española. La nobleza rebelde se inventó que el rey no podía "cumplir", lanzando el bulo de que su hija, Juana, era en realidad de Beltrán de la Cueva. Una campaña de *fake news* medieval que cambió el destino de España.

3. Ivailo de Bulgaria, "El Rábano" (*Bardokva*): Imagina que un porquero lidera una revuelta campesina y llega a ser zar. La aristocracia bizantina, incapaz de digerir que un tipo que olía a pocilga les venciera, le llamó "Rábano" (o "Lechuga"). Para ellos, un vegetal del huerto nunca sería un soberano de sangre azul.

4. Constantino V, "Coprónimo": Literalmente, "el del nombre de estiércol". Sus enemigos, los defensores de las imágenes sagradas, se inventaron que de bebé se había defecado en la pila bautismal. Fue la forma de los monjes de decir que toda su política religiosa no valía más que lo que él dejó en la fuente.

5. Carlos II de España, "El Hechizado": El pobre Carlos no estaba embrujado, era el resultado de un árbol genealógico que parecía una escalera. Pero en el siglo XVII, era más fácil culpar a los demonios y a los exorcismos que admitir que el sistema de bodas entre los Austrias era un desastre genético total.

6. Pipino el Breve: Vale, suena a chiste, pero en una época donde la estatura se medía por la capacidad de intimidar, que te llamen "el corto" es empezar la partida con desventaja. Eso sí, el tipo compensó sus pocos centímetros fundando una dinastía que dio a luz a Carlomagno. No era el tamaño, era el imperio.

7. Guillermo I de Inglaterra, "El Bastardo": Su origen extramatrimonial era el insulto favorito de sus rivales. En el asedio de Alençon, los locales colgaron pieles de animales en las murallas para recordarle que su abuelo era un curtidor humilde. Guillermo respondió conquistando Inglaterra y demostrando que un bastardo puede ser más rey que cualquier legítimo.

8. Justiniano II, "Rinotmetos": Tras un golpe de Estado, le cortaron la nariz para incapacitarlo (la ley decía que un emperador debía ser físicamente perfecto). Pero Justiniano era un psicópata con recursos: se puso una prótesis de oro, regresó al poder y mandó ejecutar a sus enemigos mientras él mismo les pisaba el cuello en el Hipódromo.

9. Boleslao V de Polonia, "El Casto": Lo que hoy parece un piropo monacal, en el siglo XIII era una burla sobre su falta de descendencia y su "poca autoridad" marital. El pueblo no veía un santo, veía a un rey que, por influencia de su mujer, dejó al reino huérfano de herederos por un voto de pureza que nadie pidió.

10. Ramón Berenguer II y Berenguer Ramón II: "Cabeza de Estopa" vs. "El Fratricida"

Esta pareja de gemelos gobernó junta, pero el pueblo no los medía por el mismo rasero. A Ramón Berenguer II le llamaron "Cabeza de Estopa" (Cap d’Estopes) por su mata de pelo rubio platino, casi blanco, que le daba un aire de héroe de leyenda. Era el guapo, el carismático, el favorito. En cambio, cuando apareció muerto en un espeso bosque de camino a Gerona, las miradas se clavaron en su hermano. A Berenguer Ramón II le encasquetaron el mote de "El Fratricida". No importó que no hubiera juicio oficial: el mote fue su sentencia de muerte política. Uno pasó a la historia por su pelazo y el otro por, presuntamente, liquidar a su copia exacta por envidia. Un culebrón catalán de manual.

11. 1. Eduardo II de Inglaterra, "El Rey Gay": En el siglo XIV, la corte no tenía los filtros de hoy. Eduardo II no solo fue un desastre militar (perdió contra los escoceses de mala manera), sino que su obsesión con sus "favoritos" (primero Piers Gaveston y luego Hugh Despenser) era escándalo público. El pueblo, que no era muy sutil, le puso este mote para mofarse de que prefería las caricias de sus amigos a las de su reina, Isabel de Francia. Spoiler: la reina se vengó con un atizador al rojo vivo. Ahí lo dejo.

12. María I de Inglaterra, "Bloody Mary" (La Sanguinaria): Si hoy pides un Bloody Mary en un bar, le estás haciendo los coros a la propaganda protestante del siglo XVI. A María la historia la condenó a ser una villana de película de terror por mandar a la hoguera a 300 infieles en su intento de recatolicizar Inglaterra. Sin embargo, lo que la mala leche de sus cronistas omite es que su hermana, la "angelical" Isabel I, ejecutó a muchísimos más católicos. La diferencia es que Isabel ganó la guerra del marketing y María se quedó con el mote de psicópata y una receta de cóctel a base de zumo de tomate. Una injusticia histórica que se sirve muy fría.

13. Urraca I de León y Castilla, "La Temeraria": Ser la primera mujer en gobernar por derecho propio en la Europa medieval te garantizaba, como mínimo, que los monjes cronistas te pusieran verde. La llamaron "Temeraria" no por su valentía en el campo de batalla, que la tenía., sino como un eufemismo de "loca peligrosa". El mote buscaba deslegitimarla: no era una estratega, era una mujer "sin juicio". Hoy sabemos que de temeraria no tenía un pelo; fue una superviviente nata en un nido de víboras.

14. Isabel II de España, "La de los Tristes Destinos": Aunque en los libros de texto luce este mote tan melancólico y romántico, en la calle la mala leche era mucho más cruda. Casada por obligación con su primo Francisco de Asís (un tipo del que se decía que "usaba más encajes que ella"), la reina buscó el afecto fuera del lecho conyugal con un entusiasmo que escandalizó a la Europa puritana. Mientras la prensa oficial hablaba de sus "tristes destinos" políticos y sus exilios, el pueblo la llamaba "la ninfómana" o "la reina castiza". Fue la víctima perfecta de una época que perdonaba los bastardos a los reyes, pero que no soportaba que una reina tuviera la misma libertad de alcoba que sus antepasados varones.

¿Cuál os parece el más cruel? ¡Os leo en los comentarios! 👇 Compartid antes de que nos pongan un mote a nosotros...

#Historiasdelahistoria #Historiacanalla

 Charo Villa


 


Jersey era una isla pequeña. Y durante años, el miedo aprendió a caminar por sus calles.

Entre 1957 y 1971, Edward Paisnel aterrorizó a la isla de Jersey, en el Canal de la Mancha. De día era un hombre aparentemente común: trabajador de la construcción, esposo, vecino conocido. De noche, según la investigación y el juicio, se convertía en una figura que muchas víctimas recordarían por su máscara, su olor extraño y la brutalidad de sus ataques. La prensa lo llamó la Bestia de Jersey.

Lo más inquietante de su historia es que vivía dentro de una comunidad donde casi todos se conocían. Jersey no era una gran ciudad donde alguien podía desaparecer fácilmente entre millones. Era una isla de apenas unos kilómetros, y aun así el miedo duró más de una década. Las personas cerraban puertas, miraban a sus vecinos con sospecha y aprendieron que el peligro podía tener un rostro cotidiano.

La investigación también dejó una víctima indirecta: Alphonse Le Gastelois, un hombre señalado por la opinión pública sin pruebas suficientes. La sospecha contra él fue tan fuerte que su casa fue incendiada y terminó viviendo años en exilio voluntario, mientras los ataques continuaban. La isla había elegido un culpable equivocado antes de encontrar al verdadero.

Paisnel cayó casi por accidente. En julio de 1971, la policía lo detuvo después de una persecución de tránsito. Dentro del vehículo encontraron elementos que lo conectaban con los ataques, incluida parte de su atuendo. Después, al registrar su casa, apareció la habitación cerrada que nadie podía tocar: disfraces, objetos extraños y señales de una doble vida que había permanecido oculta durante años.

En diciembre de 1971 fue condenado por 13 cargos de agresión, violación y sodomía, y recibió una pena de 30 años de prisión. Fue liberado en 1991, regresó brevemente a Jersey, pero la comunidad no aceptó su presencia. Murió en la Isla de Wight en 1994.

Por eso esta historia sigue causando tanta incomodidad.

Porque no habla solo de un criminal. Habla de una isla que vivió con miedo, de víctimas que fueron ignoradas durante demasiado tiempo, de un inocente señalado por la multitud y de un hombre que pudo esconder su horror detrás de una vida aparentemente normal.

La Bestia de Jersey no fue una leyenda.

Fue la prueba de que, incluso en los lugares pequeños donde todos creen conocerse, también pueden crecer secretos capaces de destruir una comunidad entera.



 


María Vázquez.

Le cortaron los pezones, entre otras innombrables barbaries, siendo brutalmente torturada y violada en la prisión de Pontedeume, donde fue conducida a palos tras el golpe militar de 1936, sometida también a escarnio público.

Cansados de darle martirio la fusilaron en la playa de Miño – La Coruña el 19 agosto de 1936.

Cuando los fascistas quisieron asesinarla por la espalda, a pesar de estar destrozada, sacó fuerzas para plantarles cara y gritarles: «Cobardes, sed valientes y disparad de frente a una mujer».

Su casa fue saqueada y sus libros quemados. Su vida, su labor y su memoria sepultadas por el franquismo.

El enterrador al ver el estado de su ultrajado cuerpo quedó totalmente conmocionado.

Se llamaba María Vázquez Suárez, ejerció durante 12 años como maestra extendiendo los valores pedagógicos gratuitos, humanistas, feministas y laicistas de la segunda república.

Quienes la conocieron cuentan que era una persona muy sensible y entregada a su labor.

La primera mujer en hablar en público en Miño defendiendo, entre otras causas, los derechos de las mujeres.

María Vázquez no fue la única víctima del golpismo fascista y genocida, alrededor de 60.000 maestros y maestras fueron represaliad@s, siendo ellas las que sufrieron una represión más específica, machista y desproporcionada, para eliminar el modelo de mujer liberada de la segunda república, exterminando por ello un número significativo de maestras con extrema violencia de género, con violaciones y torturas previas a los fusilamientos, sobre todo en zonas rurales.

La consigna del franquismo era: «Escuelas vacías y más de mujeres»

El cura de Miño, Manuel Porta, dijo: «Afirmo con todos los caracteres de la realidad, que las alumnas que ha tenido María llevan en la frente el estigma rojo, que únicamente desaparecerá con la muerte.»

Unos días después del fusilamiento de María Vázquez un falangista le espetó en la cara a una de sus alumnas: «¿veis estos zapatos manchados de sangre? Pues es la sangre de vuestra profesora, la maté yo mismo.»

Después el franquismo, la sección femenina y los curas empezaron a formar mujeres sumisas y serviles a los hombres y útiles al régimen.

P.d. – Dedicado a una alumna mía que dijo hace poco en clase que con Franco se vivía mejor.

(Texto original de Jorge Núñez Jiménez)

https://x.com/outsidersesp/status/2047764665489379403?s=20


 Ruiz Lopez


 Vidal Cantro

Por una vez dice la verdad

 Eugenio Pantoja Guerra


 


 Kim Vasgar


 Angel Luis Martin


 MariAngeles Domimguez Garcia


 



 Aroca fulmina a Vito Quiles tras su amenaza a los medios progresistas: “Un auténtico fascista”

El analista y colaborador de Malas Lenguas Noche desmontó el argumento de la legión de seguidores del agitador ultra

ElPlural

3-5-26


El último vídeo de Vito Quiles en redes sociales llegó este sábado 2 de mayo hasta la mesa de Malas Lenguas Noche, el programa presentado por Jesús Cintora, y provocó una contundente respuesta de Javier Aroca. El colaborador centró su intervención en la actitud del agitador ultra después de que este animara a “responder” a los medios de izquierdas y utilizara una retórica de confrontación directa.

En el vídeo, Quiles se dirigía a sus seguidores con un mensaje de tono amenazante: “Siempre sois vosotros los que atacáis primero y nosotros los que nos tenemos que defender. Tenéis ese precedente. Empezasteis una guerra atacando y se os respondió. Si volvéis a atacar, la gente responderá”.

La frase encendió la mesa del programa, especialmente por el uso de la palabra “guerra” y por el intento de presentar a los medios progresistas como responsables de un supuesto clima de agresión. Aroca, sin embargo, evitó plantearlo como una cuestión de etiquetas impuestas desde el plató y sostuvo que son los propios comportamientos los que retratan a cada uno.

“Evidentemente, en esta mesa o cualquier otra de debate de España, no es un tribunal para considerar quién es fascista o quién no. Los implicados se denominan solos y se definen solos”, comenzó señalando el analista. A partir de ahí, fue directo contra Quiles: “Este hombre se ha manifestado y comportado como un auténtico fascista. No porque lo digamos nosotros, sino porque es su actitud”.

Aroca y la metáfora sobre sus seguidores

Uno de los puntos más duros de la intervención llegó cuando Aroca se refirió al habitual argumento de la influencia digital de Quiles. El colaborador ironizó sobre quienes pretenden convertir el número de seguidores en una forma de legitimidad política o periodística. “Sobre el argumento de que tiene muchos seguidores, os contaré una cosa que sé fruto de mi edad y no de mi conocimiento. Cuando yo era un muchacho había pintadas en Sevilla de los ácratas que decían: ‘Come mierda, seis millones de moscas no se pueden equivocar’”, remató. Con esa comparación, dejó claro que la popularidad en redes no convierte en aceptable un discurso basado en la intimidación, ni blanquea el uso de un lenguaje que evoca enfrentamiento, amenaza y señalamiento de medios.

Antes de su intervención, Jesús Cintora también había respondido al vídeo de Quiles con una condena frontal. “Esto es fascismo de manual”, afirmó el presentador, antes de recordar que “la Guerra Civil se inició porque hubo un golpe de Estado de fascistas españoles, apoyados por fascistas italianos y nazis alemanes”. Cintora rechazó el intento de reescribir el origen del conflicto y lo resumió con una frase contundente: “Intentar reescribir la historia es bulo y fascismo”.


 Ruiz Lopez


 


 José Miguel Villarroya


 Joan Ignasi Masutier


 

No es Periodismo. Es acoso

Se puede ser de derechas, no compartir las políticas del Gobierno, no gustarte el presidente. Es respetable, pero ahí acaba lo permisible

Diego Ruiz Ruis 3-5-26

ElPlural



Una mayoría de españoles de españolas hemos visto las imágenes de Vito Quiles acosando a Begoña Gómez, esposa del presidente del Gobierno. Sinceramente, esto ya ha traspasado todos los límites tolerables. Pero no es un caso aislado: lo vemos también en la persecución sistemática contra Rubén Sánchez, portavoz de FACUA. Es indignante ver cómo se intenta hostigar a un periodista de carrera como él, que ejerce la profesión con rigor, calidad y veracidad, frente a personajes como éste, que ni siquiera terminó sus estudios universitarios tras agotar los créditos y convocatorias.

Se puede ser de derechas. Se puede no estar de acuerdo con las políticas impulsadas por el actual Gobierno de coalición progresista. Puede no gustarte el Presidente del Gobierno y no votarle. Todo eso es respetable, pero ahí acaba lo permisible. Lo que no es tolerable es acosar, difamar e insultar al Presidente, a su familia o a profesionales íntegros del Periodismo, de la misma forma que no lo sería contra cualquier ciudadano, vote lo que vote, diga lo que diga y piense lo que piense.

Ser la mujer del presidente, militar en la oposición o ser un referente en la sociedad civil no da derecho a nadie a entrometerse en la intimidad ajena ni a inventar delitos para hundir reputaciones. Esto está traspasando todos los límites y debe frenarse. No todo puede valer para desgastar a un rival político o para conseguir el poder. Esto está traspasando todos los límites y debe frenarse. De lo contrario, lo lamentaremos. Está en juego la España de la concordia y la propia Constitución que consagra nuestro sistema democrático y de Derecho.

No es periodismo inventarse noticias, difundir bulos y propagar fake news. Ni mucho menos se puede llamar periodista a quien dedica su “trabajo” a perseguir a una persona simplemente por su ideología política o su labor social, careciendo además de la formación académica necesaria. Por eso, urge una Ley de Medios que ampare el Derecho a la Información y la libertad de prensa, ambas cosas recogidas en la Carta de Derechos Humanos aprobada el 10 de diciembre de 1948. Cuanto más tardemos, más se deteriorará nuestra democracia. Esto no va de bandos, va de derechos. El derecho a conocer la verdad es fundamental, y sin un periodismo riguroso y de calidad, no avanzaremos como sociedad. Esta semana ha sido Begoña Gómez o Rubén Sánchez hace no mucho tiempo, pero mañana poder ser cualquiera de nosotros. Su objetivo es callarnos y amordazarnos, y eso no lo podemos permitir.

Tenemos un buen proyecto político y una hoja de gestión impecable, pero nuestra tarea ahora es llevar cada avance a cada calle y a cada vecino. Necesitamos usar un lenguaje cercano y estar donde está la gente: si la montaña no va a Mahoma, Mahoma tendrá que ir a la montaña. Eso se hace estando día tras día a pie de calle. En nuestras manos está acabar con esta campaña ultra de odio.

Esta es mi forma de expresar mi total apoyo a los acosados, pero las vías más efectivas para acabar con esto deben ser siempre dos: la Justicia y el voto en la urna.


 


 Mariano Arroyo Arcones


 


***EL DOS DEL MAYO Y EL ROBO DE LA MEMORIA***

Por: Josemi Montalbán.

Hoy, mientras presenciaba por televisión como un año más una choni con ínfulas de reina, su corte de impresentables y el sempiterno obispo, se apoderaban, un año más de la festividad del Dos de Mayo, una celebración que solo debería corresponder al pueblo, puesto que fue el pueblo de Madrid el que regó con su sangre las calles de Madrid, mientras los de siempre, los nobles, los ricos, las gentes del “como Dios manda”, la buena gente como Ayuso, sus aduladores, pelotas y bufones, se quedaban en casa al resguardo de sus criados e influencia, a esperar los acontecimientos para luego sumarse al vencedor, exactamente igual que el sempiterno obispo; he sido consciente, otra vez, de que nada ha cambiado en este país, en las últimas dos centurias, y quienes, si no por decencia, al menos por dignidad, deberían quedarse al margen de celebraciones y actos conmemorativos, apartándose para conceder el protagonismo al pueblo, verdadero héroe del Dos de Mayo, se apropian, de la conmemoración del Dos de Mayo y sus símbolos, como se han apropiado de todo, incluido los símbolos de un país y los derechos de un pueblo, al que los de siempre, y el sempiterno obispo, llevan centurias saqueando impunemente.

Ahí estaban hoy también los de siempre, sacando pecho, colgándose medallas de su camisa nueva, cara al sol, como siempre. Autoridades, civiles y militares, junto al sempiterno obispo, en su tribuna, bajo palios entorchados de terciopelo, pronunciando discursos cargados de odio contra todo aquel que piensa distinto, contra todo aquel que los señala en su estulticia, en su falsedad, hipocresía, demagogia, en su permanente traición a unos valores, a una patria, a un pueblo, al que dicen servir, y del que, en realidad se sirven.

Hoy, como ayer, he sentido mucho asco, de todos esas gentes que militan en el "lado correcto de la historia", rodeados de su corte medradores y vividores de lo ajeno, presidentes de mil cosas, alcaldes, concejales, jefes de esto y aquello, subdelegados de lo habido y por venir, lameculos, trepas, especuladores millonarios, millonarios sin oficio conocido, impresentables con banda cruzada, impresentables sin más, banqueros, comisionistas, aprovechados, periodistas de a tanto el renglón, señoras con el periodo puesto, pensionistas, medio pensionistas, dos putas de las que ejercen en el Barrio de Salamanca, mancebos, comisionistas, una fiscal quemada, y un judío puesto de moda, comentando, rodeados de oropel y lacayos, lo heroico de aquella heroica jornada en la que ni estuvieron ni se les esperó jamás, mientras los verdaderos protagonistas de aquella heroica jornada quedaban, un años más, relegados al corral delimitado por la vallas de la policía municipal, aclamando a quienes los relegan, a quienes les han robado incluso el protagonismo que se ganaron con su sangre, aquella heroica jornada de mayo de 1808, aplaudiendo y jaleando al verdugo, guiados de eso que yo denomino el fervor del corral.

Un pueblo vigilado de cerca por los esbirros del régimen, en previsión de que entre tanto palmero se hubiese colado alguna oveja negra que pudiese alterar la conmemoración que los fariseos, mercaderes, sacerdotes y Judas, del Sanedrín madrileño han diseñado, un año más, orgullos y henchidos de odio a Sánchez, para celebrar aquella feliz jornada en la que asistieron, inmutables, y sin que le importara lo más mínimo, a la crucifixión de Manuela Malasaña, de Daoiz, de Velarde, de Blas Molina, de los arrieros de Vallecas, de...mientras los Ayuso, los Feijóo, los Tellado, los Gamarra, los Álvarez de Toledo, los...veían los toros desde el balcón de sus mansiones, y con las cortina corridas, para, doscientos y pico años después, sacar pecho y apuntarse el mérito por lo bien que aquella histórica jornada del Dos de Mayo de 1808, en la que no estuvieron, se les dio apiolar gabachos, y disfrutar de la aclamación de los que nada saben, porque hasta la memoria se la han robado.