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viernes, 6 de febrero de 2026

 


Tenían cuatro años.

T an pequeñas que cuando las empujaron a un tren rumbo a Auschwitz, ni siquiera el miedo tenía nombre.

Era 1944. Andra y Tatiana Bucci nacieron en una familia judía donde la vida, poco a poco, había dejado de sentirse segura y comenzaba a sentirse silenciosa.

La gu3rra no llegó con explosiones. Llegó silenciosamente: con vecinos que desaparecían, conversaciones interrumpidas, puertas que nunca más se abrían.

Cuando los sol.dados se las llevaron a rastras con su madre, no entendían por qué.

Solo sentían los cuerpos de los adultos tensos, el aire pesado y sin aliento, la puerta del tren cerrándose de golpe.

El viaje fue largo. Oscuro. Sin aire. El miedo lo llenaba todo.

No sabían el nombre del lugar cuando llegaron. Auschwitz-Birkenau no significaba nada para ellas entonces.

Pero entendieron una cosa. Manos desgarradas. La mano de su madre se separó de la suya. Una última mirada. Un último rostro. El último recuerdo que llevaban.

Fue as3sinada en cuestión de minutos. Eso lo sabrían mucho más tarde. Para los na.zis, no eran niñas. Eran “gemelas”. Ni hijas. Ni hermanas.

Ejemplares. Cuerpos que aún podrían ser útiles. Esa simple palabra los despojó de su humanidad.

Las enviaron al camp0, el barracón de los niños, si es que podía llamarse así.

El hambre era constante. El frío nunca se iba. El miedo era algo común.

Tatiana cuidaba de Andra como solo una niña podía hacerlo: no con promesas, sino con su presencia.

Una mano pequeña que nunca la soltaba. Un cuerpo apretado por la noche en busca de calor.

No entendían la mu3rte. Pero la veían cada mañana. Un niño estaría allí un día. Iba al siguiente.

Cuando evacuaron el camp0, se quedaron atrás. Demasiado pequeñas para marchar. Demasiado jóvenes para importar.

En enero de 1945, el Ejérc1to Rojo las encontró: dos niñas pequeñas aún con vida en un lugar construido solo para la mu3rte.

La libertad no se sentía como tal. No hubo celebración. No hubo risas. Solo vacío.

Ya no sabían quiénes eran. Y no quedaba nadie que se lo dijera.

Sobrevivir al camp0 había sido una batalla. Aprender a vivir después fue otra.

Orfanatos. Nombres extranjeros. Camas desconocidas. Nuevos idiomas.

Entonces llegó la verdad. Su madre había sido as3sinada en una cám.ara de g@s. Una palabra lo devoraba todo: Auschwitz.

Durante años, ni siquiera pudieron pronunciarla en voz alta.

El silencio se convirtió en su refugio.

Pero décadas después, decidieron hablar. No porque fuera más fácil. Porque era necesario.

Andra y Tatiana se plantaron frente a jóvenes y contaron su historia.

No gritaron. No pidieron compasión.

Solo pedían una cosa: Recuerda. Aquí no hay héroes. Solo dos niñas tomadas de la mano en un mundo enloquecido.

Y quizás esa sea la verdad más dura de todas: que sobrevivir no siempre es valentía ni fuerza. A veces, es simplemente la decisión desesperada de no dejar ir.

 



Lo sabían y lo escondieron: fotos y actos conjuntos de Ayuso y el alcalde de Móstoles cuando ya se conocían las denuncias de acoso

La baronesa del PP sabía de primera mano que en Móstoles existía un problema con el alcalde porque la propia víctima le envió una carta

Roberto Ugena

5-2-26

ElPlural




El Partido Popular (PP) de Madrid ocultó una denuncia de acoso sexual contra su alcalde de Móstoles, Manuel Bautista, y presionó a la presunta víctima, que terminó dejando su acta municipal y abandonando la formación, para que no hiciese público ni denunciase los hechos. La vicesecretaria de organización, Ana Millán, fue la encargada de desplegar la estrategia de soterramiento mientras la presidenta de la Comunidad, Isabel Díaz Ayuso, seguía celebrando reuniones y actos con presunto acosador pese a que ya era conocedora de la denuncia.

La baronesa del PP sabía de primera mano que en Móstoles existía un problema con el alcalde porque la propia víctima le envió una carta, el 26 de febrero de 2024, en la que le comunicaba “una discriminación muy grave” iniciada en mayo de 2023 y que no había cesado. “Me gustaría poder mantener una reunión contigo para que conozcas la situación y puedas mediar para que no tengan que intervenir otros organismos”, le pedía ayuda la concejala. Sin embargo, Ayuso tenía la agenda muy apretada para pactar un encuentro, o eso respondió.

Ayuso y el alcalde, juntos una semana después de la carta

Justo una semana después, el 4 de marzo, la presidenta de la Comunidad de Madrid si tuvo tiempo para citarse y fotografiarse con Bautista en la Puerta del Sol, donde se encuentra la sede del Gobierno autonómico. La “habitual ronda de contactos que la jefa autonómico mantiene con los regidores de los municipios madrileños” apuntó por aquel entonces la agenda, aunque la acusación que pesaba sobre el alcalde le quita carácter rutinario. “Abordaron los proyectos comunes de ambas administraciones, desde una perspectiva de colaboración institucional”, fue lo único que se supo del encuentro.

La opinión pública no conocía por aquel entonces lo destapado este jueves por El País, pero los allí presentes sí y es imposible conocer si llegó abordarse. El caso ya estaba en manos del secretario de organización y número dos de Ayuso, Alfonso Serrano. Otra semana después, el 11 de marzo, la denunciante fue convocada a una reunión presencial en Génova, donde la esperaba la número tres y principal señalada del organigrama, Ana Millán. Serrano también participó del encuentro, pero se incorporó más tarde.

Millán, según lo recogido por la concejala, le trasladó lo siguiente: “¿De verdad te merece la pena? ¿Por tus hijos, por ti, por tu padre?”; “Ayuda no es hacerlo público, eso te va a hundir”; “Lo que no puede ser bueno para ti es una denuncia en el juzgado, porque te comen”; “El PP está para ayudarte, ese amparo pasa por quitarte de la cabeza cualquier tipo de denuncia”; “Vamos a parar esto. Esto es un acoso de manual. Tienes que protegerte a ti, y protegerte es no hacer nada

Serrano añadió lo siguiente: “Manuel te ficha, hay una mezcla entre lo personal y lo profesional, te tira los tejos, tú le das calabazas y a partir de ahí todo cambia. ¿Estamos hablando de esto?”; “Estamos aquí para ayudarte, podemos hablar contigo. ¿Qué podemos hacer? No vale venir aquí a contar esta situación sin proponer solución”. La reunión culminó sin ninguna propuesta de solución y nunca volvieron a citar a la presunta víctima, pese a que le prometieron que sí lo harían.



Negativa a abrir protocolo, segunda foto y acto conjunto cuando el proceso seguía abierto

La concejala se vio obligada a volver a escribir al núcleo del partido y fue citada el 16 de abril de 2024. Ana Millán, según los documentos presentados ante el Comité de Derechos y Garantías del PP nacional, le dijo lo siguiente: “La denuncia judicial, que luego sería pública, no te beneficiaría”; “Yo no sé qué entiendes tú por amparo, nuestro amparo fue decirte: vete a casa, habla con tu marido”; “Todas hemos aguantado muchas cosas en política”; “Te dije: piénsalo, quizá te venga mejor dar un paso atrás, no pasarlo mal, que tu padre no lo pase mal”.

La puntilla final llegó en forma de pregunta: “Tú eres una persona inteligente, ¿tú crees que vas a poder seguir trabajando allí?, porque yo creo que no”. Además, Millán y Lucía Paniagua, parte de la Ejecutiva del PP de Madrid, le negaron la posibilidad de abrir el protocolo de acoso: “Tú no tienes una relación laboral […] Es decir, tú no eres una empleada del Partido Popular […] Nos estás pidiendo en tu último mail que abramos el protocolo de acoso y no sé qué no sé cuántos, es que para nosotros tú no eres una funcionaria. Entonces, no podemos aplicar el protocolo de acoso en el partido”.

Igual que en la anterior cita, no se resolvió ninguna actuación y la concejala siguió sufriendo el acoso, en estos momentos ya exclusivamente laboral porque se había plantado ante las insinuaciones sexuales de Bautista. No volvieron a hacerle caso y se vio obligada a escribir otra carta el 17 de junio, pero antes, el 28 de mayo, Ayuso protagonizó un acto de las elecciones europeas con el alcalde, entre fotos y sonrisas. En ese momento, toda la cúpula del PP de Madrid ya sabía lo que pasaba.



Abandono, cierre de procesos, dimisión forzasa y asensos del alcalde

La siguiente ocasión en la que fue llamada fue en julio, con un día de antelación, y no pudo acudir. Su abogado escribió el 23 de septiembre al gabinete, reclamando las medidas que se había tomado y, como respuesta, volvieron a convocar una reunión en octubre, a la que acudió con su letrado. El nefasto resultado del encuentro derivó el abandono de su acta y la baja de afiliada del partido. El día 10 de ese mismo mes, el Comité de Afiliaciones aprovechó para comunicarle que no podían tramitar sus escritos.

A las pocas semanas, la ya exconcejal denunció ante un juzgado que la bandeja de entrada de su correo electrónico, desde donde había andado los ruegos a Ayuso, había sido borrada. En noviembre, auxiliada por su abogado, presento un largo escrito ante el Comité Nacional de Derechos y Garantías del PP, con documentos y testigos, pidiendo depurar responsabilidades, resarcir el daño y poner medidas para que esto no volviese a ocurrir. La respuesta fue que suspendía la tramitación del procedimiento interno por haber interpuesto una denuncia penal en el juzgado.

La víctima comunicó que la denuncia se refería al borrado de su correo y solicitó reabrir el procedimiento, algo que volvió a reclamar ya el 27 de enero de 2025, pero nunca volvió a recibir respuesta. Quien si que recibió algo más que respuestas fue el alcalde, que en julio de 2025 fue incluido en la Junta Directiva Nacional del PP gracias a su elección durante el XXI Congreso Nacional del Partido Popular, en el que también se reeligió a Alberto Núñez Feijóo como líder. Hace escasos meses, para celebrar la navidad y su progresión interna, Bautista cenó y posó con Ayuso, Almeida y Feijóo.

 


 

La filtración del PP confirma que Serrano mintió al negar la denuncia por acoso sexual al alcalde de Móstoles

El número dos de Ayuso aseguró en la Asamblea que la denunciante dijo que no se trataba de acoso sexual

Jaime Fernández

6-2-26

ElPlural



La reacción del Partido Popular al escándalo por la denuncia de acoso sexual de una concejala al alcalde de Móstoles, Manuel Bautista, ha sido una sucesión de posibles errores que podrían lamentar en los próximos días. Este jueves, tras la publicación de la denuncia en El País, desde su líder nacional, Alberto Núñez Feijóo hasta la presidenta madrileña, Isabel Díaz Ayuso optaron por negarlo todo. La baronesa lo llegó a tildar de "caso fabricado" en la Asamblea de Madrid, en un intento de defender a sus números dos y tres, Alfonso Serrano y Ana Millán, acusados de haber presionado a la concejala para evitar la denuncia cuando se reunieron con ella.

Más allá de las consecuencias políticas que pueda tener el escándalo, el PP trató horas después de ganar el relato filtrando la cadena de correos en la que la edil denunciaba el acoso sexual y laboral que sufrió durante años por parte de Manuel Bautista. Además de que su contenido reforzaba en realidad el testimonio de la denunciante, los populares cometieron la torpeza de desvelar su identidad en esa filtración, cuando en todo momento el citado medio la había mantenido en el anonimato. Antes, ya lo había hecho el propio alcalde en la rueda de prensa que dio para dar explicaciones, en la que atribuyó la denuncia a una venganza.

El PP confirma que el número dos de Ayuso mintió

La estrategia del PP abre ahora un nuevo escenario: qué consecuencias puede tener esta filtración. El caso es ambiguo porque, ahora mismo, no hay causa judicial abierta por la denuncia. Esto descarta posibles consecuencias judiciales para el partido por revelar la identidad de la presunta víctima. Sin embargo, esto abre posibles repercusiones políticas, ya que además, la filtración del PP podría ir en contra de su propio relato.

La filtración incluye los mensajes y el nombre de la concejala, y confirma que Ayuso no quiso reunirse con la denunciante. También demuestra que Serrano y Bautista mintieron este jueves. El secretario general del PP de Madrid aseguró en la Asamblea que el asunto "no se nos presenta como un caso de acoso", sino como una "disputa laboral". Horas después, el alcalde de Móstoles dijo que en los mensajes de la concejala "no se mencionaba ningún tipo de acoso ni de abuso sexual".

La defensa de Serrano y Bautista choca con el contenido de los mensajes que ha filtrado el propio PP. El 23 de septiembre de 2024, el abogado de la denunciante envió el siguiente correo al Gabinete de Ayuso: "Me pongo en contacto con ustedes como letrado defensor de [la concejala] para tratar la situación de presunto acoso sexual y/o profesional padecida por la misma en Móstoles".

El PP podría haber incumplido su propio código ético

Más allá de qué dicen las leyes sobre la protección de los datos personales de una presunta víctima de acoso, la filtración del PP podría haber incumplido su propio reglamento interno. El partido tiene disponible en su página web su Código Ético y de Conducta. Fue redactado en 2023 por el Comité de Derechos y Garantías, el propio órgano al que recurrió la concejala para denunciar a Bautista. En su apartado 11, regula el tratamiento de la "información confidencial, deber de secreto y protección de datos de carácter personal".

El texto es claro: los miembros del PP deben "guardar secreto profesional con respecto a cuantos datos o información no públicos conozcan como consecuencia del ejercicio de su actividad profesional". Y especifica: "No podrán facilitarla salvo a aquellos otros profesionales que necesiten conocerla para la misma finalidad, absteniéndose de usarla en beneficio propio". El reglamento señala también que esta obligación se mantiene "incluso una vez terminada la relación laboral o de afiliado con el Partido".

En el apartado 4, se establece que "las personas sometidas al presente Código Ético y de Conducta que tengan conocimiento de su incumplimiento tienen la obligación de comunicarlo inmediatamente al OCN [Órgano de Cumplimiento Normativo]". En caso de que algún afiliado del PP decidiera cumplir este apartado y denunciara la filtración, sería el OCN el encargado de interpretar el reglamento y estudiar posibles sanciones internas a los responsables.



 

Más allá de Móstoles: el otro caso de presunto acoso sexual que el PP de Madrid silenció

Nueve militantes denunciaron en mayo de 2024 amenazas, humillaciones, espionaje interno y propuestas sexuales que el partido archivó sin trasladar a la Fiscalía

JOSÉ MARÍA GARRIDO / SUREN GASPARYAN

6-2-26



El escándalo por las presiones del PP de Madrid a una concejala de Móstoles que denunció presunto acoso sexual contra el alcalde ha vuelto a poner el foco en la gestión interna del partido ante este tipo de situaciones. La edil, que terminó abandonando tanto la formación como su acta tras meses de tensión, había alertado de comportamientos que consideraba constitutivos de acoso laboral y sexual y aseguró haber sufrido maniobras de descrédito y advertencias para que no acudiera a la vía judicial. Según su relato, trasladó reiteradamente lo ocurrido a la dirección regional en busca de amparo sin obtener una respuesta efectiva, en un proceso que, lejos de activar mecanismos de protección, habría derivado en su aislamiento político y personal.

El caso, destapado por el periódico 'El País', ha abierto un intenso debate sobre los protocolos internos del partido y su disposición a investigar denuncias que afectan a cargos propios. Sin embargo, lo cierto es que no se trata de un episodio aislado. Meses antes, en mayo de 2024, un grupo de militantes y exmilitantes ya había trasladado a la dirección regional denuncias de extrema gravedad que terminaron archivadas sin consecuencias públicas ni traslado a la Fiscalía.

Para ser más precisos, tal y como informó y documentó en su momento ElPlural.com, hasta nueve miembros de Nuevas Generaciones y del propio Partido Popular madrileño remitieron entonces testimonios grabados, mensajes y otra documentación al Comité de Derechos y Garantías del partido. En ese material describían un conjunto de conductas que incluían amenazas, acoso psicológico continuado, humillaciones públicas, presunto espionaje interno y propuestas de favores sexuales dentro de determinadas estructuras orgánicas. La respuesta que aseguran haber recibido fue el cierre del expediente por la vía interna y sin comunicación formal posterior sobre la resolución adoptada.

Los denunciantes coinciden en señalar que los hechos no se limitaban a conflictos personales aislados, sino que reflejaban —según su versión— un clima prolongado de miedo, presión y abuso de poder, especialmente en el ámbito juvenil de la organización. Sus relatos dibujan luchas internas por el control orgánico en las que se habrían normalizado prácticas de intimidación, bullying sistemático, comentarios xenófobos y homófobos y un trato denigrante hacia las mujeres. “Aquí se estaba por intereses económicos y personales”, resume uno de ellos, que sostiene que parte de la militancia joven era utilizada como herramienta dentro de estrategias de influencia interna.

Violencia, acoso psicológico y control interno

Entre los episodios más graves recogidos en los testimonios figuran presuntas situaciones de intimidación física protagonizadas por cargos con responsabilidad orgánica. Militantes aseguran haber presenciado cómo se sujetaba del rostro a compañeros para impedir dimisiones o imponer disciplina, acompañando esos gestos de frases intimidatorias. Otros relatan amenazas directas o veladas y describen un ambiente en el que cuestionar decisiones internas podía acarrear represalias políticas o personales.

El acoso psicológico aparece como un elemento recurrente en las denuncias de mayo de 2024. Cambios bruscos de trato, aislamiento deliberado dentro de la organización, burlas públicas por la vestimenta o la orientación sexual y una presión continuada que, en algunos casos, derivó en cuadros severos de ansiedad. Según los testimonios recabados, varios jóvenes militantes —algunos recién alcanzada la mayoría de edad— necesitaron atención psiquiátrica, medicación antidepresiva o incluso ingresos hospitalarios tras sufrir crisis de pánico vinculadas a esa situación de interna.

Otro de los aspectos que los denunciantes consideran especialmente grave es el presunto uso de mecanismos de vigilancia interna. Exmilitantes describen seguimientos informales, recopilación de información sobre compañeros considerados “desleales” y control de relaciones personales para medir afinidades políticas. El objetivo, sostienen, era apartar progresivamente a quienes no se alineaban con determinados dirigentes o corrientes internas.

En ese mismo contexto, varios relatos incluyen insinuaciones o propuestas explícitas relacionadas con favores sexuales como vía para obtener información o influir en decisiones políticas. Algunos denunciantes aseguran haber recibido sugerencias para mantener relaciones con personas vinculadas a administraciones o estructuras del partido a cambio de datos o ventajas. Otros hablan de presiones para utilizar su atractivo o popularidad dentro de la organización como instrumento de influencia. Las mujeres, según coinciden distintas fuentes, se encontraban en una posición de especial vulnerabilidad, expuestas a comentarios machistas, cosificación y bromas de contenido sexual que formaban parte de la dinámica cotidiana descrita en las denuncias.

Archivo interno y ausencia de investigación externa

La xenofobia y la homofobia aparecen igualmente de forma reiterada en los testimonios. Militantes de origen latinoamericano denuncian comentarios despectivos continuos y una utilización simbólica de su presencia en actos públicos para proyectar diversidad sin que existiera un respeto real en el ámbito interno. Otros relatan que a los afiliados homosexuales se les trataba como un grupo útil para llenar eventos mientras, en privado, eran objeto de expresiones vejatorias.

A todo ello se suma, siempre según los denunciantes, un uso irregular de datos personales de afiliados. Desaparición de documentación sensible, altas sin consentimiento previo y cobros indebidos de cuotas forman parte de los hechos relatados. Algunos recuerdan incidentes anteriores relacionados con la gestión de datos en la sede madrileña del partido, aunque esos episodios no han sido detallados públicamente ni vinculados oficialmente a las denuncias de 2024.

Pese a la gravedad del conjunto de acusaciones, la respuesta del Partido Popular se habría limitado al ámbito orgánico. Fuentes del PP de Madrid reconocen la recepción del burofax con las denuncias y sostienen que el Comité de Derechos y Garantías abrió un expediente, tomó declaración a las partes implicadas y acordó su archivo al considerar que los hechos no quedaron suficientemente probados. El partido añade que desconoce si alguna de las personas señaladas emprenderá acciones legales en defensa de su honor.

Los denunciantes, sin embargo, ofrecen una versión distinta. Aseguran que nunca recibieron una notificación formal del archivo ni acceso a la resolución completa del expediente, lo que —afirman— les impidió recurrirla o conocer los fundamentos de la decisión. También describen una actitud “despectiva” y “poco profesional” por parte de algunos instructores, que, según su testimonio, habrían minimizado hechos que consideran extremadamente graves.


 


 

Las cartas de la vergüenza de Ayuso y Miguel Ángel Rodríguez con las víctimas de las residencias (I): “Somos lo que somos por nuestros mayores”

La presidenta de Madrid respondió por misiva a una mujer a la que reclamaba una "deuda" inexistente de su padre y aseguró que seguía con "atención y consideración" todas las reclamaciones

Rubén Rozas

6-2-26

ElPlural



“Somos lo que somos gracias a nuestros mayores”. Esto es lo que respondía la presidenta de la Comunidad de Madrid, Isabel Díaz Ayuso, en 2024 a Esther, quien cuatro años antes sacaba a su padre de una de las residencias de la región ante los conocidos como protocolos de la vergüenza, que evitaron la derivación de internos a hospitales, y dado que su progenitor estaba “totalmente desatendido y maltratado”.

En septiembre-octubre de 2020, formaliza un cambio de Programa Individual de Atención (PIA) para abandonar el servicio de residencias por el de centro de día y atención en el domicilio, algo que la región obvia, con lo que le sigue pasando cobros durante medio año. Así, en febrero de 2021 contactan con ella para reclamar una “deuda” de su padre, dado que éste había fallecido.  

“Me llaman para decirme que como mi padre había muerto debía los meses de septiembre, cuando se produce el cambio de PIA, hasta febrero”, recuerda a ElPlural.com. “Les dije que podía preguntarle a él si había fallecido o si debía algo”, indica que les respondió en tono semi jocoso, pero muy enfadada: “No se habían puesto en contacto conmigo para nada salvo para esta miseria, que era falsa y no se habían molestado ni en mirar”.

Ahora, este periódico ha podido saber que Esther recurrió a “todos los canales” para obtener respuestas “a todos los niveles”. Entre ellos, aparece el nombre de la misma presidenta regional y de su jefe de gabinete, Miguel Ángel Rodríguez.

“Escribí a todo el mundo cuando supe lo que estaba pasando en las residencias y que nadie estaba haciendo nada”, refrenda la protagonista de estas líneas. Sin embargo, nadie le contestó, salvo el asesor técnico Edmundo Ahijón, con quien reconoce que hablaba “casi semanalmente”, aunque su respuesta tampoco la convencía. Él siempre le espetaba que la salida de su padre había sido “voluntaria”, de ahí el mantenimiento de los cobros, mientras que ella dejaba claro que el verdadero motivo de su decisión fue el “incumplimiento de contrato” por parte de la residencia.

El texto

Así pasan los meses, los años incluso, hasta que Ayuso le responde en forma de carta. Esto decía una misiva fechada a 16 de diciembre de 2024, una vez que el progenitor de su receptora había fallecido.

Querida Esther:

He recibido su nuevo y atento mensaje y lo he leído con toda atención y consideración, tantas como las que he prestado a los escritos que me ha enviado hasta ahora, en su nombre o en el de otros familiares de personas mayores ingresadas en residencias. Le agradezco que vuelva a escribirme, aunque lamento profundamente el motivo de sus palabras.

Ante todo quiero decirle que siento mucho el fallecimiento de su padre, qepd. También quiero reconocer la entrega con que le cuidó durante sus últimos años, con su amor de hija. Como le dije en mi última carta, somos lo que somos gracias a nuestros mayores”.

La lideresa regional no se retracta: "Fracasados"

Las palabras de Ayuso chocan frontalmente no solo con la aplicación de los protocolos que privaron a 7.291 personas de recibir atención hospitalaria durante lo peor de la pandemia, sino también con el constante desprecio que la política del PP ha demostrado a las víctimas que no se cansan de reclamar justicia.

Hace una semana, la presidenta de la Comunidad de Madrid llamó “frustrados a quienes buscan reparar el daño que les ha causado toda esta situación. Y este jueves, volvía a humillarlas en la Asamblea: “Cuando yo dije que era una plataforma de frustrados, eran personas que estaban en esos mismos escaños en los dos partidos (PSOE y Más Madrid) en la pasada legislatura y que, como se quedaron fuera de las listas, montaron esa plataforma. Eso es ser fracasados”.

3.000 euros de factura

Volviendo al caso concreto de Esther, tuvo que pagar en torno a 3.000 euros que, asegura, no le correspondía. Su caso no es aislado, sino que afecta a centenares de ciudadanos madrileños; algunos de los cuales tuvieron que hacer frente a pagos a pesar de que sus padres, madres o abuelos habían fallecido.

El caso volvió al centro de la palestra hace unos días después de saberse que María, otra víctima de residencias, había ganado el pulso judicial a la Autonomía, por lo que el equipo de Ayuso tendrá que devolverle cerca de 700 euros.

Esther, que celebra como propia la noticia, asegura que a ella nadie le ha reparado de ninguna manera: ni económicamente ni con una reunión o similar para que alguien le explique qué pasó. “Solo quiero contar a la presidenta o a alguien de su equipo personalmente todo lo que hemos sufrido”, señala, aludiendo a un escenario que, destacan no solo le afectó a ella.

Esther no quiere perder la oportunidad en su relato de lamentar que “el sistema está pensado para que los cuidados no se puedan dar en casa”. “Mi padre percibía mil euros de pensión y con ese dinero había que pagar la residencia y tenía que vivir mi madre, que además terminó ingresando también en la residencia, en su caso por un accidente”, subraya.

“Yo solo podía pagar dos horas de cuidados en casa, mientras que la residencia, supuestamente, se encargaba de todo lo que mi padre necesitaba”, ejemplifica, reflejando una realidad que sufren muchas personas en nuestro país. “Mi padre no estaba ahí por capricho. Fue la última opción”, quiere dejar claro.



jueves, 5 de febrero de 2026

 


Antonio Estevez Perez

Este ultraderechista se llama Arturo Torres Escamilla. Fue el portavoz de VOX en Huércal de Almería y teniente de alcalde gracias al apoyo del PP. Hoy ha sido condenado a 9 años de prisión por abusos sexuales reiterados a una niña de 12 años a la que drogaba. Que se vea su cara.


 


 


 


 


 


El último lapsus de Feijóo: Confunde hasta ocho veces el nombre de la em...

miércoles, 4 de febrero de 2026

 


 


 


Guardianas de la Memoria (Documental. 2022).


Las Mujeres de Negro: romper el silencio, llevar la memoria a las aulas

El documental “Las Mujeres de Negro” llega a las familias y al alumnado como una herramienta para transmitir memoria democrática 🕊️ 📚 . En un taller organizado por FAPA, niños y niñas descubren la historia de La Barranca, primera fosa dignificada de España 🕯️ 🌹 , y el testimonio de descendientes de víctimas del franquismo.

La federación destaca la importancia de acercar esta memoria a los centros educativos para combatir la polarización, el odio y los ataques a los derechos humanos ✋ ❌ 📢 . Explican que conocer la historia es esencial para proteger la democracia y evitar que la violencia del pasado pueda repetirse 🛡️ 🕰️ .

A través de 35 testimonios, el documental recupera la lucha de las Mujeres de Negro, viudas que desafiaron el silencio y levantaron La Barranca como lugar de memoria 🖤 🏞️ . Sus historias —marcadas por asesinatos, desapariciones y vidas truncadas— muestran cómo la guerra y la represión golpearon a miles de familias 💔 👥 .

El proyecto busca que la juventud comprenda que la memoria es frágil, pero imprescindible para construir un futuro más justo y consciente. 🕯️ 📚




 




¿La Mezquita se puede vender, hipotecar, embargar? No. Porque es un bien de dominio público”

Olivia Carballar (lamarea.com)

Llevan años investigando este asunto y llevan años dando el mismo argumento. “La que ha cambiado su versión varias veces ha sido la Iglesia”, dice Antonio Manuel Rodríguez, escritor, poeta, compositor, andaluz y tantas otras cosas bellas que compagina con su trabajo como profesor de Derecho Civil en la Universidad de Córdoba.

Junto con el periodista Aristóteles Moreno, acaban de publicar El expolio de las inmatriculaciones de la Iglesia. La Mezquita de Córdoba y otros casos de libro (Akal), un ensayo en el que explican de manera pedagógica, sin eufemismos, por qué estamos ante un escándalo y por qué debería importarnos.

La Iglesia dijo primero que la Mezquita era suya porque en el año 1236 se consagró. Nosotros le respondimos: ‘Perdona, pero es que la consagración no es una forma de adquirir el dominio’. No vaya a ser que mañana venga un cura a tu casa, la bendiga y la inscriba a su nombre”, explica con sorna Antonio Manuel.

Entonces dijeron que la adquirieron por usucapión, por poseerla en el tiempo –prosigue el profesor–. Pero claro, uno adquiere por posesión en el tiempo lo que no es suyo. ¿De quién era antes? Así que vuelven a cambiar de versión. Fue una donación. ¿Cuándo? ¿Cómo? ¿Dónde está el documento? Recurren a la donación porque de esa manera convierten el bien en privado, una trampa jurídica”.

El argumento de los autores y de los grupos que vienen peleando por la recuperación de esos bienes como patrimonio público no ha cambiado y, como explica Aristóteles Moreno, se apuntala todavía más con nuevos datos sobre el monumento cordobés incluidos en este libro: los bienes de la Iglesia siempre fueron bienes del Estado, nunca bienes privados.

O, dicho de otra manera: la Mezquita siempre ha sido un bien de dominio público. Se puede decir de esta forma también: es una incongruencia jurídica, una inconstitucionalidad que, siendo un bien de dominio público, esté registrada a nombre de la Iglesia.

Comienzan el libro con una cita de Shakespeare: “Los hombres poderosos tienen manos que alcanzan lejos”. Porque, aunque hablamos de la Iglesia, aquí no hay dioses. ¿Estamos hablando de hombres que quieren dinero, que quieren poder? ¿Por qué hace esto la Iglesia? ¿De qué estamos hablando?

Antonio Manuel Rodríguez: Yo creo que en esa cita se condensan los dos pilares de este libro, que son hombres y que quieren poder. No tanto dinero. Pero sí poder.

Estamos convencidos de que el acaparamiento de bienes inmuebles de incalculable valor se da para ser poderoso, para poder interactuar con otros poderosos de tú a tú, especialmente con el Estado.

La jerarquía católica, compuesta de hombres, se ha apropiado de más del 80% del patrimonio histórico del Estado español. Eso significa que, cuando se sienta a negociar con el Estado, lo hace de tú a tú. Y eso se ha conseguido porque el Estado no ha hecho lo que tenía que haber hecho. Es decir, no declaró la inconstitucionalidad de una norma franquista en 1978. Desde entonces, hasta hoy.

No hay eufemismos en este ensayo: el mayor expolio patrimonial de la historia de España, por un lado. Y, por otro, el Estado franquista y la Iglesia eran la misma cosa, que a veces se olvida.

Aristóteles Moreno: Realmente el libro pone de manifiesto un hecho histórico en este país: la Iglesia de tiempo inmemorial, del siglo XIII aproximadamente, ha sido un poder incrustado en el Estado y esa herencia se viene arrastrando hasta hoy.

Yo creo que la Iglesia católica se apropia de todos esos bienes porque realmente sigue pensando y operando como si fuera un poder del Antiguo Régimen. Lo hace, además, usando un privilegio que, lamentablemente, ha quedado fosilizado en la legislación española, un privilegio que le ha atribuido la capacidad de autoridad pública.

Y, a partir de ahí, ha logrado, con la pasividad sorprendente de la Administración moderna, inscribir a su nombre cientos de miles de bienes que, como digo, la Iglesia cree que son suyos.

Porque es muy difícil que, de la noche a la mañana, una institución como la Iglesia católica, que ha sido un poder omnímodo durante tantos siglos, renuncie a esa posición dominante y hegemónica en nuestros días. De hecho, creo que toda la estructura jurídica, administrativa y política se lo ha permitido. ¿Qué ha ocurrido también?

Que la modernidad en España, entendida como la secularización de la vida política, administrativa y social, ha llegado sin haber resuelto un problema de esta naturaleza, y lo sorprendente es que los gobiernos democráticos no reaccionen.

¿Cuál ha sido el fondo de ese problema?

Antonio Manuel: El problema de fondo es que históricamente los bienes siempre han sido bienes del Estado.

En el Antiguo Régimen, Iglesia y Estado eran la misma cosa. ¿Eso qué significa? Que los bienes de la Iglesia siempre fueron bienes del Estado. Cuando la Iglesia y el Estado se separan, como ocurrió con José Bonaparte, ¿qué hace la Iglesia? Se abraza al constitucionalismo de Cádiz solo para no perder sus bienes, porque en el momento en que regresa Fernando VII vuelve a ser absolutista.

Cuando llega la Primera República, se separa la Iglesia del Estado y se resuelve el problema patrimonial de manera que los bienes que siempre habían sido del Estado sigan siendo del Estado. Lo mismo ocurre en la Segunda República. Así que hasta 1978, aunque nos sorprenda, los bienes de la Iglesia siempre han sido públicos, también en el franquismo”.

Ha sido a partir del 78 cuando, separados Iglesia y Estado, la cuestión no se resuelve. Se queda en un limbo. Y claro, ese limbo es el que ha aprovechado la Iglesia, utilizando esa legislación franquista que le permitía registrar fincas como si fuera una administración pública y posteriormente la ampliación que da José María Aznar en 1998.

Entonces, no estamos hablando de un problema del siglo XIII, no estamos hablando de un problema del siglo XIX. Es que estamos hablando de un problema del siglo XX que va a tener su enorme repercusión y su gran trascendencia histórica en el siglo XXI, porque, desde ya, ese 80% del patrimonio histórico del Estado no es que esté en posesión de la Iglesia, es que le pertenece con el mismo régimen que un piso o que un garaje. Y claro, es algo que nos estalla en la cabeza.

No estamos hablando de un problema del siglo XIII. Estamos hablando de un problema del siglo XX que va a tener su enorme repercusión y su gran trascendencia histórica en el siglo XXI, porque, desde ya, ese 80% del patrimonio histórico del Estado no es que esté en posesión de la Iglesia, es que le pertenece con el mismo régimen que un piso o que un garaje”.

En conclusión, y por intentar ser lo más pedagógico posible, cuando nos preguntamos de quién es la Mezquita, nos equivocamos en la pregunta. Eso es una pregunta capciosa. La pregunta es ¿qué es la Mezquita? ¿La Mezquita se puede vender, la Mezquita se puede hipotecar, la Mezquita se puede embargar? No. ¿Por qué? Porque es un bien de dominio público. Si no, tendríamos que admitir que la Mezquita de Córdoba se puede vender.

De dominio público pero a la vez está inscrita en el registro de la propiedad. Una incongruencia.

Antonio Manuel: Claro, y eso es lo que no puede ser. Y lo mismo que le ocurre a la Mezquita de Córdoba, le ocurre a bienes de un extraordinario valor histórico y cultural al que además la Iglesia ha añadido cementerios, plazas, fincas, garajes…

Por eso decimos sin reparo que esto es un escándalo patrimonial, un escándalo económico y un escándalo social. Es un escándalo jurídico. Y que eso ocurra bajo el paraguas de una Constitución que dice que estamos en un Estado de derecho, pues es realmente insostenible. Lo que estamos diciendo nosotros en absoluto es ni laicista ni anticlerical, nuestro discurso es de defensa de la legalidad democrática y de defensa del patrimonio público.

En la práctica, ¿qué puede hacer el Gobierno o el Estado para revertir esta situación?

Antonio Manuel: Más de una vez, aquí está Aristóteles, he dicho, «Cuando se haga una pregunta parlamentaria, que digan directamente, ‘oiga usted, ¿la Mezquita se puede vender? ¿La Mezquita se puede hipotecar? Dígamelo. ¿Se puede vender la Catedral de Santiago? ¿Puede usted vender la Catedral de Burgos? Cuando una norma es inconstitucional y la norma es anterior a la Constitución, no hace falta nada más que se declare que es inconstitucional. Simplemente la declaración.

Te voy a poner un ejemplo que es muy fácil de entender. Imagínate que hay una norma franquista que prohíbe que las mujeres puedan ser periodistas. ¿Es necesario ir al Constitucional? ¿Es necesario que el Congreso de los Diputados se pronuncie diciendo que eso es inconstitucional? No, es que esa norma, aunque no esté derogada formalmente, está derogada por inconstitucionalidad sobrevenida.

Pues bien, a partir del 78, ¿la Iglesia es una administración pública? No. ¿Los obispos son funcionarios públicos? No, luego esa norma es nula y todas las inmatriculaciones son nulas. Lo que tendría que hacer el Estado es redactar una norma en la que establezca en qué caso y con qué criterio un bien de extraordinario valor histórico y cultural debe pertenecer al dominio público y proceder a su inscripción. Y que la Iglesia entonces inscriba lo que crea que puede pertenecerle, pero demostrándolo igual que cualquier mortal. Es decir, aportando un título de dominio. Así se resolvería la cuestión.

Lo que tendría que hacer el Estado es redactar una norma en la que establezca en qué caso y con qué criterio un bien de extraordinario valor histórico y cultural debe pertenecer al dominio público y proceder a su inscripción. Y que la Iglesia entonces inscriba lo que crea que puede pertenecerle, pero demostrándolo igual que cualquier mortal”.

¿Y por qué ningún gobierno, ni siquiera los de izquierdas, lo ha hecho? ¿Tiene el Estado miedo a la Iglesia?

Antonio Manuel: Sí, se teme al poderoso. Y cuando se hace tanto acopio de poder, más miedo se tiene. Además, se da una paradoja: nunca como ahora las iglesias han estado tan vacías y, sin embargo, nunca como ahora sus arcas han estado tan llenas. Es decir, quizá nunca como ahora la Iglesia ha tenido tan bajo impacto social y, sin embargo, como garantía de supervivencia es tan poderosa.

Aristóteles: Yo creo que también se produce otra cosa. Históricamente en España, la derecha española es una derecha católica. Tiene incrustado el catolicismo en su propio ser y en su propia concepción de la vida y entiende a la Iglesia católica como un aliado político, social e histórico y nunca va a hacer nada para penalizarla porque, además, piensa que si está en manos de la Iglesia está en manos de la derecha.

En el caso de la izquierda, que no tiene ese origen o ese arranque o por lo menos ha tenido una posición histórica mucho más crítica con la Iglesia católica, yo quiero recordar que el Partido Socialista Obrero Español sacó dos proposiciones no de ley donde construía un argumento idéntico al nuestro sobre la naturaleza del dominio público de todos sus bienes.

Y que Pedro Sánchez, cuando accede al poder en 2018, en su discurso de investidura, se compromete públicamente desde el estrado de las Cortes a poner en marcha modificaciones legislativas para acabar con ese privilegio y, sobre todo, para recuperar todos esos bienes.

Yo creo que al PSOE le pierde su enorme sentido del cálculo. No quiere abrir un nuevo frente de erosión o de discusión o de conflicto con una organización tan poderosa como la Iglesia católica”.

¿Qué es lo que ocurre? Bueno, yo creo que al PSOE le pierde su enorme sentido del cálculo. No quiere abrir un nuevo frente de erosión o de discusión o de conflicto con una organización tan poderosa como la Iglesia católica. Y prefiere decantarse por otros debates antes de abrir un nuevo frente.

La última cita del libro es de Cervantes, en alusión a quitarnos el miedo y adquirir una conciencia ciudadana para recuperar lo nuestro, lo común, lo público. Pero estamos en un momento en que la sanidad, la educación públicas, también están siendo expoliadas.

Aristóteles: La Iglesia católica estaba tan incrustada en el Estado que durante muchos siglos fue una institución que tenía la capacidad de recaudar impuestos, que es una función pública. Y además, y este es un dato muy importante, recaudaba lo que se llamaban tercias de fábrica. Las tercias de fábrica eran la tercera parte del diezmo y se destinaban exclusivamente a sostener, mantener y construir templos.

Es decir, la Iglesia católica tenía como un brazo administrativo dentro del Estado. El dinero venía de todos los españoles y españolas, que tenían la obligación de contribuir al sostenimiento del culto. Esto funcionó hasta 1837, cuando el gobierno liberal se dio cuenta de que eso no podía hacerlo la Iglesia si se quería construir un Estado moderno.

Y lo abolió, pero como todavía seguía siendo un Estado católico, lo que hizo fue asumir esas competencias. Y se crea el Ministerio de Justicia y Culto. Es decir, que el Gobierno, el Estado, asumió esa competencia, un servicio público igual que la educación y la sanidad. Es decir, toda esa red que se crea está financiada con dinero público siempre. ¿Hasta cuándo? Hasta la República. Fue en la Segunda República cuando ya sí asume el marco de pensamiento liberal y se dice ‘oiga, esto es no es una función del Estado’. Y deja de financiarlo.

En España ha habido una enorme confusión de funcionalidades y de competencias de las que se ha aprovechado la Iglesia católica. Por eso mucha gente piensa que si los bienes son católicos, tendrán que ser de la Iglesia. Oiga, no. Muchos bienes históricos son del acervo cultural que ha sido sostenido, pagado por todos los contribuyentes durante siglos, como la Mezquita de Córdoba”.

Eso se lo carga Franco y vuelve a recuperar nuevamente la función estatal de proveer del culto católico a todos los españoles hasta la Constitución del 78. Francia lo resuelve muy bien en 1905 y dice ‘oiga, vamos a separar la Iglesia del Estado, pero todos estos bienes que han sido construidos con el esfuerzo comunitario durante siglos no se lo van a llevar los obispos. Va a quedar bajo el amparo de la administración pública’.

Pero en España ha habido una enorme confusión de funcionalidades y de competencias de las que se ha aprovechado la Iglesia católica. Por eso mucha gente piensa que si los bienes son católicos, tendrán que ser de la iglesia. Oiga, no. Muchos bienes históricos no son de la Iglesia católica “sociedad anónima”, sino del acervo cultural que ha sido sostenido, pagado por todos los contribuyentes durante siglos, como la Mezquita de Córdoba.

¿Pero cómo puede encajar la gente este escándalo de las inmatriculaciones, cómo lo puede entender y, sobre todo, enfrentar en un contexto de desesperanza como en el que vivimos?

Antonio Manuel: Yo suelo repetir muchas veces que la palabra ciudadano y político es la misma palabra en griego y en latín. Que ciudadano es el que pertenece a las civitas y el político es el que pertenece a la polis. Lo que creo es que ha habido una separación entre ambos conceptos y que el ciudadano ha delegado por completo su soberanía en el político. Y que si al contexto de individualismo feroz, de egoísmo insaciable le sumas la pérdida de lo conciencia de lo común, y le añades que tu enemigo, entre comillas, que no lo es, es una entidad con un enorme poder y con ese arraigo histórico, pues la ciudadanía prefiere mirar para otro lado y no entenderlo.

Pero también creo que en la época, por ejemplo, de las desamortizaciones, hubo una conciencia generalizada entre las clases populares y las incipientes clases liberales de que las manos muertas, es decir, de que los bienes en posesión de la Iglesia que no tributaban, que tenían que ser restaurados con dinero público y que no producían, provocaban un daño al Estado y al propio ciudadano. Y creo que llegará un momento en el que quizás se produzca eso. Es decir, llegará un momento en el que la ciudadanía diga «¿cómo es posible que yo lo esté pasando tan mal y, sin embargo, haya una institución que haya acaparado tantísimo poder? Pero, ¿qué ocurre? Que cuando eso pase, quizás sea demasiado tarde porque en las desamortizaciones, esa confianza ciudadana operó en un momento donde se tenía muy claro que esos bienes eran públicos.

De hecho, si te fijas, cuando se producen las desamortizaciones de Mendizábal, la Iglesia no cobra un justiprecio cuando los bienes se venden. ¿Por qué? Porque no eran suyos. Eran bienes para el Estado. Así de sencillo. No se le estaba privando de nada porque no eran suyos. Con Madoz se le da un título de deuda, pero tampoco se le da un justiprecio. Es como decir ‘te voy a compensar por la posesión, pero no por la propiedad’. Y a partir de ahí todo se ha enmarañado y se genera muchísima confusión, muchísima oscuridad para que no se comprenda y al final caigamos en el simplismo, como decía Aristóteles, de que ‘hombre, pues si esto es una iglesia, pues será de la iglesia, ¿no?’.

Llegará un momento en el que la ciudadanía diga «¿cómo es posible que yo lo esté pasando tan mal y, sin embargo, haya una institución que haya acaparado tantísimo poder? Pero, ¿qué ocurre? Que cuando eso pase, quizás sea demasiado tarde”.

El ser humano se queda quieto para sobrevivir al miedo, dice al final del libro.

Antonio Manuel: Quizás cuando llegue un momento en el que tomemos conciencia de la enorme descapitalización que hemos sufrido y de que eso nos daña, en el momento en que nos duela, pues quizás tomemos conciencia. En el caso de la Mezquita, yo creo que a Córdoba le dolió mucho que le quitaran el nombre y le pusieran Catedral. Eso movilizó a muchísima gente.Yo creo que ahora la sensación es que no nos duele. Cuando yo perdí mi dedo, sufrí tanto dolor que no me dolía. Hasta que te das cuenta.

Aristóteles: Yo creo que todo el gran trabajo que estamos haciendo, no Antonio Manuel y yo ni muchísimo menos, sino muchísimos cientos de personas en toda España, es un trabajo que va a funcionar en el futuro. Posiblemente ahora, por el contexto parlamentario o sociopolítico en el que vivimos, no tenemos un gobierno lo suficientemente valiente para tomar decisiones serias y y sacar adelante estrategias jurídicas y legislativas que permitan acabar con todo este expolio. Pero yo creo que en el futuro sí lo habrá. Los sondeos indican que vivimos en un país que se está secularizando de una manera muy rápida y en algunas décadas seguramente la Iglesia no tendrá un apoyo social como el que tiene hoy. Por eso el debate que nosotros hemos puesto encima de la mesa será mucho más factible de resolver política y jurídicamente.

Ahora se ha investigado mucho, pero nos enteramos de este escándalo por una casualidad. La primera vez, con la iglesia de Tafalla (Navarra) en 2007. ¿Es posible que hoy siguiéramos sin saberlo?

Antonio Manuel: Una persona me preguntó en unas jornadas que de quién era la Mezquita. Y, te doy mi palabra de honor, que de broma le digo: ”Bueno, pues ve al registro y y pide una nota simple”. Bueno, pues la pidió y se dio, además, la paradoja de que en la carpeta del expediente ponía Mezquita. Muy gracioso. O sea, el registrador llama al expediente Mezquita, pero la inmatricula como Catedral.

¿Es posible que hoy siguiéramos sin saberlo? La pregunta revela cómo se procedió: de manera opaca, a espaldas de la ciudadanía y a espaldas de las instituciones. Por eso no nos enteramos. Por eso nos enteramos por una casualidad. Si esos bienes son tuyos, ¿por qué lo ocultas? ¿Por qué no lo dices? ¿Por qué no se hace públicamente? ¿Por qué no lo haces de mano de la ciudadanía, de tus feligreses, del pueblo de Dios?

La Iglesia actuó de manera opaca, a espaldas de la ciudadanía y a espaldas de las instituciones. Por eso nos enteramos por una casualidad. Si esos bienes son tuyos, ¿por qué lo ocultas? ¿Por qué no lo haces de mano de la ciudadanía, de tus feligreses, del pueblo de Dios?”.

Y esa opacidad continúa. Durante mucho tiempo, estando el PSOE en la oposición y luego en el Gobierno, recuerdo cómo hablaba de que esto era algo ocasional en Navarra, en la Mezquita, en pocos lugares más. Y cuando por presión de la ciudadanía se consiguió el listado –es fragmentario, desde 1998 a 2015–, se señalaba a Aznar como el culpable. Pero es que en otras comunidades autónomas, donde por lo menos se han movilizado para conocer el listado, por ejemplo, Cataluña, Navarra, Baleares, Euskadi, hay constancia de que hay más bienes inscritos antes del 98 que después del 98. Y hay comunidades autónomas como Andalucía donde cada vez que se intentó pedir, el propio PSOE boicoteó que conociéramos la lista. Porque estando gobernando el PSOE, se abstuvo y no se pudo conseguir el listado.

Claro, conocemos cosas sueltas. Como cuando de repente Barbate va a ampliar el cementerio y se encuentra con que se han quedado con el cementerio; o cuando unos ciudadanos que van a jugar todos los días a una casa parroquial que habían construido con su dinero, en su suelo, se encuentran con que un día no los dejan entrar. O cuando un hombre que construyó una ermita con sus propias manos, que la repara él y que la ofrece al pueblo, descubre que se la han quitado.

Aristóteles: Hay que tener en cuenta, además, que la primera legislación patrimonial otorga al Estado un poder de tutela y vigilancia, más allá de la propiedad. Es decir, que sea propiedad privada es un bien que está condicionado legalmente en su uso. Y entonces el Estado tiene una obligación de vigilancia y de tutela por por ley, que en este caso no ha ejercido. Al cambiar la ley, José María Aznar, en vez de quitar un privilegio a la Iglesia católica, le añade otro. Y en ningún momento José María Aznar tiene la conciencia de que todos esos bienes, ya no es que fueran titulares o propiedad de dominio público, sino que el Estado tenía una tutela sobre ellos.

Antonio Manuel: Y ya no solamente se está incumpliendo el deber de tutela, como dice Aristóteles, es que el Estado está incumpliendo el deber de intentar recuperar lo que pudiera ser suyo, porque eso también es es una obligación que está establecida en la ley de patrimonio andaluz y la ley de patrimonio histórico del Estado.

¿Y podemos estar seguros de que la Iglesia no sigue apropiándose de otros bienes públicos?

Antonio Manuel: Sí, sí, lo está haciendo. Pero el procedimiento es distinto. Lo está haciendo a partir de expedientes de dominio, es decir, ahora hay una apariencia ya de legalidad. El expediente de dominio dice que, como los posee, son suyos, o sea, hace una trampa. Pero se hace públicamente. Y esto es más difícil de revertir. Porque hasta el año 2015, cuando se deroga el artículo de la Ley Hipotecaria pero no se declaran nulas, todas estas inmatriculaciones sí que pueden ser atacadas por inconstitucionalidad sobrevenida y bastaría, como te digo, una declaración formal. Por eso hace falta la norma base que diga que cuando un bien es de extraordinario valor histórico y cultural es de dominio público. Como eso no existe, se da por supuesto que es privado.

Sin embargo, en Derecho hay una ley no escrita, pero que es muy fácil de comprender y es que aquello que no es de nadie es porque es de todos. Aquí es al contrario: si no se dice nada es privado. Hombre, pues será al revés, ¿no?

¿Creemos entonces en la movilización ciudadana?

Antonio Manuel: Hay que creer, porque, en el caso de la Mezquita, gracias a la movilización ciudadana tuvieron que cambiar el nombre. Gracias a la movilización ciudadana la han mantenido en un estado funcional como nunca hasta la fecha. Gracias a la movilización ciudadana estamos denunciando esa invasión católica del monumento. Es decir, a pesar del pesimismo, tenemos que pensar que con la movilización ciudadana se pueden conseguir muchas cosas. A nosotros como movimiento ciudadano ya nos merece la pena haber vivido por haber simplemente recuperado el nombre de la Mezquita. Porque las cosas existen cuando se nombran y cambiar el nombre era su demolición simbólica. El pueblo de Córdoba se opuso a la demolición física y se opuso a su demolición simbólica y lo hemos ganado. Es una victoria del pueblo. Y bueno, vamos a seguir creyendo en la utopía.

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