SaltimbanquiClicClic
Política, religión, actualidad, cine, opinión, sociedad, humor, cultura, fotogalerías.....corrupción, corruptores, justicia, robos, fraudes, atracos, preferentes, rescate bancario, hambre, paro, miseria, desahucios, hipocresía, la verdad, mentiras y mas mentiras...crisis, ricos, pobres, muy pobres, muy ricos, miseria, niños hambrientos, familias que no pueden llegar a fin de mes, trabajadores esclavos...Santa Pederastia, Sagrada Pedofilia....
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domingo, 8 de febrero de 2026
Llevo ejerciendo el periodismo 35 años.
He conocido muy malos políticos, pero Ayuso es la persona más miserable que he conocido.Y eso que en mi etapa he podido llegar a conocer verdaderas personas con un currículo tremendo, terriblemente malisimo, podría enumerar unas pocas. Quiero decir, más allá de su actuación política, como ser humano, es la más despreciable que he conocido . En estos treinta y pico de años. Llamar frustrados y resentidos a personas que perdieron sus familiares en una situación absolutamente agónica, y que llevan seis años luchando contra todos los elementos para que se haga justicia, o sea, simplemente desde el lado humano, no se puede ser más miserable, no se puede ser más ruin. Lo de esta mujer es de una total demencia. Y la tienen ahí porque parece ser que cae bien ... y es es incierto. En la Comunidad de Madrid hay muchas personas con mucho dinero y estas obviamente le votan.
Manuel Rico
Tenía 65 años, era sorda y no estaba casada. Todos esperaban que dejara su fortuna a parientes varones. En cambio, redactó un testamento que cambió la historia para cada mujer que vino después.
Hatfield, Massachusetts, 1861.
Sophia Smith estaba sola en la casa donde había vivido toda su vida, frente a una pregunta que casi ninguna mujer de su época tenía libertad de hacerse:
¿Qué hago con una fortuna que es mía?
Tenía 65 años. Sorda desde los 40. La última sobreviviente de su familia.
Y, de repente, una de las mujeres más ricas de Nueva Inglaterra.
Su padre, un próspero agricultor, murió en 1836 y dejó un patrimonio considerable a sus hijos. Su hermana Harriet murió en 1859. Sus hermanos Joseph y Austin —este último, un inversor astuto que multiplicó la herencia— murieron en 1861.
Sophia, que nunca se casó, heredó todo.
Casi 400.000 dólares. Una fortuna inmensa para la época.
La sociedad tenía expectativas claras para una mujer soltera con dinero:
Hacer algunas donaciones benéficas, discretas y correctas.
Dejar el resto a parientes varones.
Morir en silencio.
En la década de 1860, las mujeres no podían votar. No se esperaba que dirigieran instituciones. No se las animaba a pensar más allá de los márgenes que la sociedad les trazaba.
Pero Sophia Smith se negó a seguir el guion.
Había pasado la vida leyendo con avidez: poesía, historia, periódicos, comentarios políticos. Su educación formal había sido escasa: algunas temporadas en escuelas locales, y doce semanas en Hartford cuando tenía catorce años.
Sabía lo que le habían negado. Lo que se les negaba a todas.
Así que recurrió a su joven pastor, el reverendo John Morton Greene, con una pregunta simple y peligrosa:
“¿Cómo puedo hacer que mi fortuna importe?”
Greene, graduado de Amherst College, le sugirió varias opciones. Donar a Amherst. Apoyar Mount Holyoke Female Seminary (donde había estudiado su esposa). Financiar una escuela para personas sordas—algo que a Sophia le atraía, por su propia pérdida auditiva.
Pero en 1868, la Clarke School for the Deaf abrió en Northampton, cerca de allí.
Ese proyecto ya estaba cubierto. Sophia lo pensó de nuevo.
Greene propuso algo radical:
“Construye un college. Para mujeres. Un college de verdad: no un seminario, no una escuela de ‘buenas maneras’. Un college que dé a las mujeres una educación igual a la que reciben los hombres.”
La idea encendió algo en Sophia.
Le habían repetido toda la vida que las mujeres no necesitaban estudios superiores. Que su mente no podía con ello. Que el álgebra y la filosofía eran “poco femeninas”.
Pero ella sabía que era mentira.
Había visto a mujeres brillantes—incluida ella misma—perder oportunidades solo por ser mujeres.
Durante los dos años siguientes, Sophia trabajó en su testamento.
Consultó abogados. Afinó su visión. Se aseguró de que cada palabra reflejara su intención.
En marzo de 1870, lo dejó listo:
Su fortuna—387.468 dólares—se destinaría a crear una institución de educación superior para mujeres, “con el propósito de proporcionar a mi propio sexo medios y facilidades para una educación igual a la que se ofrece en nuestros colleges a los jóvenes”.
No separada. No más suave. Igual.
Tres meses después, el 12 de junio de 1870, Sophia Smith murió.
Nunca vio el campus. Nunca conoció a una estudiante. Nunca supo si su apuesta funcionaría.
Pero su testamento se mantuvo.
Smith College obtuvo su autorización oficial en 1871. Abrió sus puertas en 1875 con 14 estudiantes.
Y esas 14 mujeres siguieron un plan de estudios riguroso, al nivel de las mejores instituciones de su tiempo:
Latín. Griego. Matemáticas. Ciencias naturales. Filosofía.
Hubo quienes advirtieron que eso “dañaría” el cerebro de las mujeres. Que arruinaría su salud. Que las volvería “indeseables” para el matrimonio.
Las estudiantes les respondieron con cada examen aprobado.
El regalo de Sophia llegó en un momento decisivo.
Si las mujeres iban a convertirse en médicas, abogadas, científicas, líderes—necesitaban la educación que durante siglos se les había negado.
Smith College se convirtió en la puerta que estaban esperando.
Y el efecto dominó no se detuvo.
Para 1900, Smith ya tenía más de 1.000 estudiantes.
En la década de 1920, era uno de los legendarios colleges de las Siete Hermanas: instituciones que formaron a generaciones de líderes en Estados Unidos.
Sus egresadas ayudaron a transformar el país:
Betty Friedan, cuyo libro “La mística de la feminidad” impulsó el movimiento moderno por los derechos de las mujeres.
Gloria Steinem, periodista e icono del feminismo.
Sylvia Plath, poeta cuya obra sigue conmoviendo e inspirando.
Barbara Bush y Nancy Reagan, ambas primeras damas.
Julia Child, que enseñó a Estados Unidos a cocinar.
Y miles más que marcaron el derecho, la literatura, la ciencia, la política, la medicina y la cultura.
Todo porque Sophia Smith—una mujer sorda de un pequeño pueblo de Massachusetts, a quien le negaron la educación que merecía—usó una riqueza que no podía llevarse consigo para construir oportunidades que quizá nunca vería.
Su soltería, vista como una limitación social, le dio control legal sobre su fortuna.
Y ella la convirtió en un cimiento para mujeres que cambiarían el mundo.
Hoy, Smith College ha formado a decenas de miles de mujeres y sigue siendo uno de los colleges de artes liberales más prestigiosos de Estados Unidos.
La Colección Sophia Smith, en el propio college, es una de las mayores reservas de historia de las mujeres en el mundo.
Y cada estudiante que cruza esas puertas pisa el terreno que Sophia plantó en 1870.
Ella no pudo ir a la universidad.
Así que construyó una.
La regó con todos sus ahorros y confió en que las generaciones futuras florecerían.
Más de 150 años después, lo siguen haciendo.
Sophia Smith (1796-1870): la mujer que no pudo ir a la universidad—y aun así construyó una para todas las que vinieron después.
Fuente: Smith College ("About Sophia Smith", s. f.)
Si en un pasado remoto los vikingos hubieran conquistado América, o cualquier otro imperio, seguramente habría habido otro adoctrinamiento. Antes de la llegada de Colón, ya los indígenas tenían sus propios dioses, como Kukulkán y Wiracocha. Cada región tenía su dios, y eso era respetado. Yo pienso que el monoteísmo que trajeron es más nocivo que el politeísmo que existía desde tiempos inmemoriales, porque ahora se imponen creencias y se obliga a creer en un único 'Dios'; si no crees, eres hereje, blasfemo, satánico, apóstata ETC. Para mí eso es enfermizo el querer colonizar la mente de otro y querer obligarlo a creer lo que yo crea y vivir bajo mis dogmas, eso es una involución en el humano, el querer exportar e imponer creencias a otros pueblos y creer que los otros son los equivocados, hijos del diablo etc. Es hora de madurar como sociedad ya en la Era Digital.
__ Osmin Zaldaña
Fernando Alés
INÚTIL, SIN EXPERIENCIA Y SIN CONOCIMIENTOS, BUSCA...
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Antes cuando tenias un hijo tonto, un inútil que no valia para nada y estabas cansado de escuchar sus tonterías todos los dias le metias a militar y si era muy tonto a cura.
Ahora ya no es necesario, VOX realizando una enorme labor social, los está recogiendo, llegando a formar un partido con ellos.
Ahi tenemos un ejemplo:
Figaredo; un tipo que no es capaz ni de decir dos cosas coherentes en un mes; pues ahí está, de diputado en el Congreso, diciendo tonterías a diario, haciendo el ridiculo y ganando un sueldo, mientras que si aspirara a un puesto en una empresa privada, no pasaría ni los dos primeros minutos en una entrevista de trabajo.
Y ahi le tienes, representando a otros tan tontos o mas que él.
P.D. Si por casualidad os sentis identificados, no hagáis ningún comentario.
Me duele el dedo de bloquear idiotas. Gracias.
Los campos de concentración franquistas: una historia silenciada
Durante
la Guerra Civil y la dictadura, España contó con una extensa red de
campos de concentración
por los que pasaron cerca de un millón de personas. Hombres y
mujeres que padecieron represión, hambre
,
enfermedades, trabajos forzados
,
humillaciones y procesos de “reeducación” encaminados a quebrar
sus ideas y su dignidad.
Hoy,
gracias al trabajo de investigación, a los archivos y a los
testimonios de quienes sobrevivieron, podemos acceder a información
rigurosa que arroja luz sobre este sistema y sobre las personas que
lo padecieron.
Te
animamos a visitar la web Los campos de concentración de Franco, un
espacio imprescindible para conocer, comprender y no olvidar:
https://www.loscamposdeconcentraciondefranco.es/index.php
Bulos
contra Broncano
La renovación de La Revuelta por dos temporadas más en RTVE (2026-2027 y 2027-2028) ha vuelto a activar la máquina del bulo. Se repite que 31,5 millones de euros es un regalo personal a David Broncano. Es falso. Esa cifra cubre 320 programas, con un coste medio de 98.437 euros por episodio, e incluye salarios, derechos laborales, medios técnicos y producción. Un programa no es un presentador. Es un equipo entero trabajando.
Además, La Revuelta es más barata que el formato anterior de esa franja y también más barata que algunos de sus competidores privados. 4 Estrellas costaba 110.000 euros por capítulo y El Hormiguero ronda los 125.000 euros. El aumento respecto a temporadas previas responde al IPC y al encarecimiento de costes, no a sueldos obscenos. Decir lo contrario es ruido interesado.
Tampoco se quita dinero a la sanidad o la educación. RTVE tiene un presupuesto propio regulado por ley, que no se detrae de otros servicios públicos. De hecho, la corporación redujo su coste al contribuyente en 43 millones en 2025, mientras ajustaba producción y gastos. El ataque no va de números. Va de debilitar lo público cuando funciona.
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Artículo completo:
El ruido populista contra Broncano, ‘La Revuelta’ y la televisión pública
https://spanishrevolution.net/el-ruido-populista-contra...