Manuel Iglesias
Un recordatorio a jueces y magistrados españoles, sobre la división de poderes:
Jueces y Magistrados componen el Poder Judicial y tienen la facultad de aplicar las leyes, les gusten o no. Además de saber leer y escribir, deben saber recitar leyes de memoria para, tras aprobar la carrera de Derecho, prepararse una dura oposición, para la que necesitan tiempo y el dinero que requiere el entrenamiento por parte de otros jueces. (Dice la leyenda que esta preparación, históricamente, se ha pagado en sobres, en efectivo, esto es, lo que vulgarmente llamamos cobrar “en negro”, aunque luego se pongan muy dignos cuando juzgan delitos de corrupción. ¡Manda huevos!)
Mayoritariamente son de derechas y una vez conseguida la plaza, deben ser íntegros, independientes e imparciales. Sin embargo, desde siempre se ha oído por los juzgados la suerte o no de que te toque un juez jodido o majo si tienes algún pleito.
Su trabajo es tener la mente limpia y aplicar las leyes, que se aprueban o modifican en el parlamento (Poder Legislativo), en función de su composición y la tendencia política mayoritaria decidida por el pueblo soberano en unas elecciones democráticas.
El gobierno es el legítimo representante de la ciudadanía y aplica las políticas por las que ha sido elegido por el pueblo. Es el Poder Ejecutivo.
Dicho esto, gracias a mi profunda formación en cuestiones de Derecho, en la facultad de Barrio Sésamo, añadiré, con la venia de sus señorías, dos o tres cositas de candente, incandescente o como se diga, actualidad.
A la sala 2ª del Tribunal Supremo, que descaradamente puede controlar la vida política del Estado; a Pablo Llarena, juez instructor del Procés, y al tribunal encabezado por Manolo Marchena, que condenó a los independentistas catalanes, supongo que les importará una mierda lo dictado por el Tribunal de Justicia de la Unión Europea sobre la aplicación de la ley de Amnistía, aprobada, queridos jueces, por el Poder legislativo, un poder que no les pertenece.
Enrique Jesús Vergés, María del Rosario Esteban, José Sierra Fernández, Jesús Gómez-Angulo, y Carlos Prat, son los magistrados de la sección 23 de la Audiencia Provincial de Madrid, que apoyan al juez Peinado para enviar a juicio popular, así, a lo loco, a Begoña Gómez, esposa del presidente del gobierno de España. A la que han devuelto el pasaporte y con la que quería quedar cada 15 días en su juzgado. Para mí, que le gusta al señor juez y es por eso por lo que le importa una mierda provocar ataques de celos de su marido, el ínclito y carismático, Pedro Sánchez.
Por último, Emilio Francisco Serrano (ponente), Dolores Fernández y José Antonio Patrocinio, son los magistrados de la Audiencia Provincial de Badajoz que han condenado a David Sánchez, hermano del presidente del gobierno de España, por prevaricación, sin pruebas fehacientes, en la adjudicación de la plaza a la que concursó, con el currículo y méritos más brillantes de todos los candidatos, en base a la declaración del teniente coronel de la guardia civil y jefe de la UCO, Antonio Balas, que está seguro de que se cometió alguna ilegalidad. Por lo que sea. (Expertos judiciales no se explican que pintaba en ese procedimiento, tan alto representante del benemérito cuerpo policial). Más de 30 testigos declararon que no vieron ninguna irregularidad y, o bien mintieron, por lo que debieron ser acusados de falso testimonio, o el juicio ha sido una farsa. La jueza que instruyó el procedimiento contra el hermano del presidente del gobierno, Beatriz Biedma, se manifestó delante de los juzgados en una concentración, junto a Vox, en la que se pedía la dimisión de Pedro Sánchez, por lo que sea, acaba de ser elegida por sus compañeros jueza decana de Badajoz.
Mientras tanto, en el Consejo General del Poder Judicial, sus ilustrísimas, se siguen tocando las pelotas.
Bueno, pues teniendo mucho más que decir, aquí lo dejo. Que no tengo toda la tarde.
Manolo Iglesias de Valladolid, de toda la vida.
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