Buscar este blog

viernes, 1 de mayo de 2026

 


Aquí donde vivo se ha levantado un revuelo porque un diputado de VOX, con todo el pelaje de un “señorito” (deben saber que en Cataluña también hay señoritos: señoritos independentistas y señoritos españoles que en nada envidian en sus comportamientos a los del resto de España), ha declarado en sede parlamentaria que está a favor de los cánticos en los partidos de fútbol contra los musulmanes… y, dirigiéndose a una diputada musulmana, le ha dicho que no será deportada de momento. Una diputada que ha conseguido el derecho a sentarse en esta cámara como cualquier otro, ya que la ciudadanía le ha dado sus votos para que defienda los intereses de Cataluña, con los mismos derechos que cualquiera de los allí presentes.

.A mí esto no me sorprende; lo que me sorprende es que luego salgan muchos comentaristas y otras hierbas a decir que esto se lo tendría que hacer mirar el Partido Popular, como si a este partido le afectaran estos casos y otros de similar naturaleza. Si ya no disimulan ni siquiera con aquella fórmula de poli malo y poli bueno, díganme en qué se diferencian los voceros del PP —es decir, los Feijóo, los Tellado, las Muñoz y compañía— de los de VOX: sus comentarios son iguales, sus convicciones idénticas y su ADN lo mamaron de la misma teta. Estos son el producto de aquellos que salieron con la lección bien aprendida de los sótanos de El Pardo; son los hijos y nietos de quienes ahora se agrupan en PP y VOX.

.La demostración es que ya están gobernando juntos abiertamente: no se esconden, y dentro de esos gobiernos se están dictando leyes que van a cumplir unos y otros al pie de la letra. Mucho me temo que empiecen con los inmigrantes y terminen con los emigrantes; es decir, que alguien como yo, emigrante, vaya a Extremadura y tenga que ir al Hospital Sofía y me digan: “primero los extremeños y después usted, que viene de fuera…”. No me valdrá ser extremeño y defender mi tierra más que muchos que viven en ella; imperará la ley de estos fachas que están pudriendo esta sociedad. La España de los dos bandos, de las dos velocidades, ya está instalada entre nosotros: no hay una España y un español, hay dos Españas y dos españoles.

.Es hora de que nos demos cuenta, de que despertemos de este letargo y tomemos cartas en el asunto. Solo hay un camino: votar a gobiernos que sean progresistas y con leyes que beneficien a todos aquellos que aporten valor a la sociedad desde el esfuerzo de su trabajo.

.Será la única manera de que la mayoría estemos satisfechos con esta España donde no elegimos nacer, pero sí nacimos; y, como aquí nacimos, aquí está nuestro compromiso de hacerla cada vez más libre, más próspera, más generosa y más respetuosa con el prójimo, aunque piense diferente a nosotros.

.

El Bellotero .

No hay comentarios:

Publicar un comentario