Así era el Patronato de Protección a la Mujer, la institución
franquista que dejó miles de víctimas a las que PP y Vox se niegan
a reconocer
Este organismo bajo el que se practicaba la
tortura para reconducir a las "descarriadas" se mantuvo,
incluso, durante los primeros años de democracia
ElPlural
Eva Landín
15-6-25
Marta García Carbonell y María Palau Galdón son autoras
de 'Indignas hijas de la patria', un libro sobre el Patronato
de Protección a la Mujer en el País Valenciano. Este organismo
creado en pleno franquismo, en 1941 para la "dignificación
moral" de las jóvenes nació bajo la
supuesta intención de controlar y eliminar la prostitución
clandestina de menores de edad. Sin embargo, pronto acabó
convirtiéndose en un ferréo sistema de control sobre la
población femenina, del que se encargaban diferentes órdenes
religiosas.
A estos reformatorios en los que se les inculcaba el modelo
de mujer del nacionalcatolicismo, basado en la decencia,
el recato y la castidad llegaban niñas y adolescentes culpables
de besar a un chico en la calle o caminar de su mano, de llevar la
falda muy corta, de haber sido violadas por algún familiar o de ser
acusadas de homosexualidad.Muchas veces eran las propias failiares
las que internaban a estas "ovejas descarriadas" a las que
se reconducía con oración y trabajo forzado.
"Había maltrato físico y psicológico", explican a
ELPLURAL.COM las investigadoras de este trabajo. "Ni siquiera
podían hablar entre ellas". Se imponía el silencio y para que
no pudieran huir, en muchos casos se les enviaba de su ciudad a otra.
"De esta manera si querían escapar, no conocían las calles, ni
tenían ninguna red de apoyo", precisan.
Es imposible calcular el número de chicas que pasó por el
Patronato, tanto en esta comunidad autónoma, como en el resto del
país. Sin embargo, uno de los escalofriantes datos que manejan estas
periodistas valencianas da una idea de la cantidad de jóvenes
que pudieron estar internadas en estos centros. En 1952 habían
en ellos 41.335 niñas y adolescentes. En
general las edades estaban comprendidas entre los 16 y
los 25 años, si bien hay casos de niñas mucho más
pequeñas, hasta de 7 y 8 años. Las páginas de esta crónica
sobre este organismo en el País Valenciano, que ya acumula cuatro
ediciones desde su publicación en 2023, explican cómo bajo el ojo
vigilante de órdenes religiosas femeninas, miles de chicas "caídas
o riesgo de caer" fueron encerradas para ser
reeducadas y reconducidas a base de tortura, represión
y castigo.
La huella del Patronato no se borraría jamás. "Culpa y
vergüenza" son dos términos que les inocularon para siempre y
no pueden olvidar humillaciones, vejaciones y prácticas como la de
frotarles ortigas en la vagina si se orinaban en la cama,
lamer el suelo haciendo cruces o comer el vómito. "Muchas
de ellas tienen secuelas en su salud mental, pero también físicas",
apunta Marta, que añade a esto la dificultad de desprenderse del
miedo a que les volvieran a encerrar.
Poco conocido y activo hasta en democracia
Pese a ser una de las instituciones más antiguas del
franquismo, apenas se ha hablado del Patronato de
Protección a la Mujer. Estas periodistas llegaron a él
haciendo un reportaje sobre la cárcel de
mujeres que hubo en el convento de Santa Clara por medio
de dos historiadoras a las que entrevistaron. A partir de
ahí empezó una investigación que ya no ha cesado. Lo que en
principio iban a ser reportajes periodísticos acabó siendo un libro
gracias Beca Josep Torrent de Periodisme d’Investigació 2021
otorgada por la Unió de Periodistes Valencians y la Institució
Alfons el Magnànim. Pero esta obra ha terminado siendo solo un
capítulo de un proyecto mucho más amplio, que les ha llevado a
formar parte de un grupo a nivel nacional de investigadoras y
víctimas.
El Patronato estaba organizado por Juntas Provinciales,
sobre las cuales estaba la presidencia de honor de Carmen
Polo, esposa del dictador, pero llama la atención el
hecho de que esta institución sobrevivió a la dictadura. El
sistema estuvo vigente durante los siete primeros años
de democracia, hasta 1985.
Del apoyo político al ninguneo y el
insulto de PP y Vox
Para Marta García y María Palau el
Patronato ya es mucho más que un libro. Es un auténtico compromiso
con las supervivientes, a las que siguen buscando. Bucean
en los archivos históricos provinciales. pues nunca han podido
acceder a los eclesiásticos, en busca de más datos e información y
acompañan y escuchan a las víctimas. "Muchas veces no
saben ni que estuvieron en el Patronato, piensan que era un
convento".
"Que sepan que hubo muchas más, que no fueron las únicas,
es muy importante", insisten. Pero hay que ir mucho más allá
en términos políticos, mediáticos e institucionales.
En clave política las autoras de 'Indignas hijas de la patria' se
han encotrado con dos momentos clave. El primero, hace un año,
cuando se debatió en la Comunidad Valenciana la Ley de Concordia
y recibieron el apoyo de todas las fuerzas políticas.
El segundo, este 2025 cuando en abril el PSPV-PSOE
pidió honrar la memoria de todas las mujeres que
sufrieron la represión en esos centros. Mediante una Proposición No
de Ley presentada en Les Corts Valencianes reclamaron a
la Generalitat que instale en las fachadas de los edificios que
albergaron centros del Patronato de Protección a la Mujer una placa
de reconocimiento, explicativa y recordatoria, como lugar de
represión de la dictadura franquista.
La propuesta se ha debatido en los distintos ayuntamientos de
la región, con una respuesta lamentable por parte de las
derechas. "Sabíamos que no se aprobaría, porque en casi
todos los municipios gobierna el PP o el PP con Vox, pero nos
han llamado mentirosas y nos han acusado de estar subvencionadas por
el Gobierno de Pedro Sánchez", apunta María y Marta,
que cuenta que en Benicassim les llegaron a decir que habían
visto una película de las hermanas oblatas sobre lo buenas que eran
y que habría que investigar quién dice la verdad, "si la
película o nosotras".
Apoyo de las entidades memorialistas
Las reacciones hacia el trabajo de estas periodistas ha
llevado a pronunciarse a Acción
Ciudadana contra la impunidad del franquismo en el País
Valenciano que les ha trasladado su apoyo,
subrayando que "gracias a su profesionalidad, muchas personas
están conociendo la existencia de ese Patronato". "La
investigación de estas periodistas ha servido para divulgar la
existencia de esta institución y ponerla en el mapa. Señalar
espacios físicos, apuntar responsabilidades políticas y silencios
cómplices", recalcan desde esta agrupación.
La entidad tacha de "inaceptables" las
críticas que están recibiendo "desde sectores
reaccionarios", poniendo en cuestión su trabajo y
piden terminar con la impunidad de la que
siguen gozando los responsables de los crímenes franquistas y dejar
de blanquear la dictadura".
En este sentido, apuntan que "los argumentos contra la
investigación de Marta García Carbonell y María Palau Galdón,
provenientes de quienes hoy se niegan a reconocer y
señalar los espacios donde actuó el Patronato de
Protección a la mujer, están caducados". "Ya no vale la
coctelera de los dos bandos. Estamos ante crímenes de una dictadura
que duró cuarenta años, crímenes de lesa humanidad.
Imprescriptibles e inadmisibles", enfatizan.
"Ni olvido ni perdón"
La que sí parecía dispuesta a pedir perdón por los daños
causados por el Patronato de Protección a la Mujer trás más un año
de conversaciones con las investigadoras de esta instittución era
la Conferencia
Española de Religiosos (CONFER). Sin embargo, acabó haciéndolo
a medias esta misma semana en Madrid.
El lunes tuvo lugar en la capital un acto con este fin. Sin
embargo, las declaraciones a los medios de comunicación de su
portavoz, Jesús Díaz Sariego, antes del
mismo, incomodó y provocó mucho dolor a las supervivientes, que
comenzaron a dudar de que fuera un perdón sincero.
Si bien reconoció "aquello" en lo no han
"acertado", defendió que habían "ppodido constatar
que son vidas, más allá de los centros, muy sufrientes con una
infancia y juventud muy dura". Del mismo modo, recalcó que
ellos no han vivido esa experiencia que también hay que
contextualizar en un contexto de la época" y que tambén han
constatado que "a muchas mujeres que han pasado por estos
centros les ha servido como promoción personal y
profesional".
Asimismo, la CONFER retiró parte de los audios
que estaban proyectados para el acto, como el
correspondiente a las suicidas y vetó que se hablara del robo de
bebés, cuando "hay mujeres del Patronato que todavía no han
encontrado a sus hijos", enfatiza Marta.
Esto llevó a la preparación de una posible acción en caso de
que el comunicado de los religiosos terminara siendo demasiado
laxo, que consistía en levantar en silencio carteles con la
palabra 'NO'. La realidad es que alguien en el público
gritó: "Verdad, justicia y reparación,
ni olvido ni perdón", y la sala acabó siendo un clarmor
durante diez minutos. .
"Fue una explosión espontánea de dignidad", resumen
las autoras de 'Indignas hijas de la patria', que también avanzan
que a este acto han de seguir muchos otros.
"El Estado también ha de pedir perdón. El Patronato
dependía del ministerio de Justicia y el Gobierno ha de poner
en marcha un mencanismo eficaz independiente, interministerial e
interterritorial para seguir acerándonos a esta parte de la
verdad.".