'Salvados' recuerda al último fusilado por el franquismo: de la
carta del emérito a la familia al pacto de silencio
Cincuenta años después, el Gobierno ha
declarado nula e ilegítima la condena de muerte de Baena
Andrea Cabanillas
6-10-25
ElPlural
Ejecutado el 27 de septiembre de 1975, Xosé
Humberto Baena se convirtió en el último fusilado
del franquismo. Cuando están a punto de cumplirse 50 años de
los hechos, Salvados ha
recordado la historia del que fuera miembro del FRAP
(Frente Revolucionario Antifascista y Patriota), cuyo destino no
pudo salvar ni el actual rey emérito, por aquel entonces príncipe
Juan Carlos.
El principio del fin para Baena llegó el 14 de julio
de 1975, cuando se produjo el atentado en
el que murió el policía Lucio Rodríguez Martín,
en la calle Alenza, después de que el FRAP pasara a la lucha
armadas. La versión de la Policía señaló a Xosé Humberto
como autor material de los disparos, aunque
siempre hubo dudas al respecto, sobre todo teniendo en cuenta la
falta de pruebas en el juicio militar.
Sus familiares recuerdan la brutal detención que sufrió Baena.
En un texto que escribió desde prisión, y que se consiguió sacar
clandestinamente, él mismo describió las torturas sufridas: "Sin
ver por el ojo izquierdo y con la cara destrozada por
los golpes, firmé las declaraciones aquella misma noche".
Tal y como narra su hermana Flor, se vulneraron las
leyes y se juzgó a Baena por un consejo
de guerra que, a priori, no podía hacerlo ya que el
acusado era civil y no militar. También se aplicó una Ley
Antiterrorista que ni siquiera estaba aún vigente cuando se
cometieron los hechos.
El franquismo organizó un juicio fulminante, que dictó sentencia
en tan solo una jornada. Sin pruebas en su contra, tan solo con una
declaración firmada por él bajo torturas como
argumento. "Que mi muerte sea la última que dice un
consejo de guerra", fue el último deseo de Xosé Humberto.
Y es que nada ni nadie pudo parar su ejecución, pese a que,
incluso, una testigo del atentado escribió al padre de Baena
con las siguientes palabras: "Cuando vio su foto en la
televisión dijo que él no era". Su familia conoció
la sentencia a través de la televisión: "No
tuvimos nada, ninguna comunicación oficial que
nos dijera nada. (...) Mi madre estaba desquiciada, no hacía más
que llorar", recuerda su hermana.
Mientras, su padre hizo todo lo que fuera para que su hijo no
fuera su fusilado. Una de sus últimas bazas fue escribir una carta
al por aquel entonces príncipe Juan Carlos, actual
emérito. Flor le trasladaba a Gonzo la respuesta que recibieron en
aquel momento: "Mi estimado amigo: su Alteza Real, el
príncipe de España, ha recibido el escrito que le ha dirigido y ha
encargado a esta Secretaría que lo estudie con el mayor
interés por si existiera alguna posibilidad de ayudar
a su hijo. Así lo hemos hecho, pero, lamentándolo mucho, tenemos
que comunicarle que la solución al problema que plantea se
sale de nuestras atribuciones, por lo que nada podemos hacer para
favorecerle. Siento muchísimo no poder darle mejores noticias y
quedo suyo atentamente y afectísimo amigo, Alfonso Armada y Comyn,
general de Artillería".
Hubo protestas internacionales, hasta el papa Pablo
VI pidió clemencia e intentó contactar directamente con
Franco, pero el franquismo ya había decidido el destino de
Baena. El 27 de septiembre de 1975 fue
fusilado en Hoyo de Manzanares: "Cuando
me fusilen mañana, pediré que no me tapen los ojos, para ver venir
a la muerte de frente", escribió en la última carta que
envió a sus padres. Posteriormente, su hermano Fernando tuvo que
enterrarlo con sus propias manos.
Hace escasos meses, cincuenta años después, el Gobierno de
España ha declarado nula e ilegítima la
condena de muerte de Baena, reconociendo su
carácter injusto y arbitrario: "Recibimos una carta del Estado
reconociendo que el tribunal que lo juzgó era ilegal, que su
juicio había sido ilegal y que lo habían matado,
efectivamente, sin ninguna prueba". Para su hermana fue "un
reconocimiento tardío pero significativo", aunque, hoy en día,
continúa pidiendo que se rompa el pacto de silencio.
Y es que nunca se ha desvelado quién fue el autor
material del crimen, ya que los que estuvieron implicados en
el atentado continúan sin hablar. "¿Por qué han
negado la información hasta a la familia de Baena y a
los camaradas?", se pregunta Putxi, antiguo militante del
FRAP.
Todavía hoy, la hermana de Baena continúa tratando de limpiar el
nombre de su hermano que tanto tiempo ha estado manchado: "Quiero
que reconozcáis que no es un asesino, sino un asesinado".