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martes, 7 de abril de 2026
El ‘Quién es Quién’ de la trama Kitchen del Partido Popular
Una decena de acusados desfilará por la Audiencia Nacional por el presunto espionaje a Bárcenas y el uso de fondos reservados para ocultar pruebas
N.C.
7-4-26
ElPlural
La causa judicial conocida como Kitchen entra en su fase cumbre con la apertura de juicio oral en la Audiencia Nacional contra una decena de acusados, entre los que no figuran ni el expresidente del Gobierno Mariano Rajoy ni la ex ministra de Defensa María Dolores de Cospedal. La investigación gira en torno a un presunto operativo parapolicial diseñado para sustraer documentación comprometedora en poder del extesorero del Partido Popular, Luis Bárcenas, con el objetivo de impedir que dichas pruebas llegaran a manos de la Justicia en el marco de las investigaciones sobre la presunta caja B de la formación.
El procedimiento dibuja una estructura jerárquica que arranca en la cúpula del Ministerio del Interior durante el Gobierno del Partido Popular y desciende hasta mandos policiales y colaboradores clave. La Fiscalía Anticorrupción atribuye a los implicados delitos como encubrimiento, malversación de fondos públicos y vulneración de la intimidad, entre otros.
La cúpula política: Interior bajo sospecha
En la parte más alta del escalafón se sitúa Jorge Fernández Díaz, quien ocupaba la cartera de Interior entre 2013 y 2015, periodo en el que se habría desarrollado el operativo. Según consta en la investigación, el exministro conservador no sólo estaba al tanto de las actuaciones, sino que presuntamente dirigió y coordinó el entramado desde su posición institucional, recibiendo información directa sobre los avances. La Fiscalía solicita para él una pena de 15 años de prisión.
Su número dos, Francisco Martínez Vázquez, desempeña un papel clave como enlace operativo. En su condición de secretario de Estado de Seguridad, habría sido el encargado de autorizar el uso de fondos reservados destinados a financiar el espionaje. Las diligencias incluyen comunicaciones y grabaciones que apuntalan su implicación. También se enfrenta a una petición de 15 años de cárcel.
La cadena de mando policial
El engranaje policial tiene como figura central a Eugenio Pino Sánchez, quien ejercía como Director Adjunto Operativo (DAO) de la Policía Nacional. Desde esa posición, considerada la máxima responsabilidad operativa del cuerpo, habría supervisado directamente el desarrollo del dispositivo. Según el sumario, informaba de los avances tanto al secretario de Estado como al ministro. La Fiscalía reclama igualmente 15 años de prisión.
Uno de los nombres más conocidos de la trama es el del comisario José Manuel Villarejo. Su papel habría sido determinante en la ejecución del espionaje, actuando como intermediario en tareas de inteligencia y en la captación de fuentes. Villarejo mantenía contacto directo con el chófer de Bárcenas, pieza clave del operativo, y canalizaba la información obtenida. La acusación solicita para él 19 años de cárcel por un conjunto de delitos que incluye cohecho pasivo.
En un escalón distinto se encuentra Marcelino Martín Blas, quien dirigía la Unidad de Asuntos Internos. Su equipo habría sido el encargado de ejecutar los primeros seguimientos y vigilancias a la familia Bárcenas. Para él, la petición de pena es sensiblemente menor: dos años y medio de prisión por encubrimiento.
El enlace clave con el entorno de Bárcenas
Una de las piezas fundamentales del operativo es Andrés Manuel Gómez Gordo, considerado cercano a María Dolores de Cospedal. Su intervención habría sido decisiva tras un primer intento fallido de captar al entorno de Bárcenas. Gómez Gordo logró establecer contacto con el chófer del extesorero y persuadirle para colaborar con la trama. La Fiscalía solicita para él 15 años de prisión.
Ese chófer, Sergio Javier Ríos Esgueva, es otro de los nombres centrales del caso. Según la investigación, fue reclutado a cambio de pagos mensuales procedentes de fondos reservados - alrededor de 2.000 euros - y la promesa de ingresar en la Policía Nacional. Su papel consistía en proporcionar información detallada sobre los movimientos y conversaciones de la familia Bárcenas, además de facilitar el acceso a dispositivos y documentación. Para él, Anticorrupción pide más de 12 años de cárcel.
Mandos policiales bajo acusación
El listado de acusados se completa con varios mandos policiales cuya implicación se desprende, en gran medida, de las agendas y grabaciones de Villarejo. Entre ellos figura José Ángel Fuentes Gago, considerado próximo a Eugenio Pino. Aunque no está acusado por la Fiscalía, sí lo está por otras acusaciones, que le atribuyen delitos como organización criminal o revelación de secretos, con una petición de más de 13 años de prisión.
En una situación similar se encuentra Bonifacio Díaz Sevillano, también vinculado al entorno de Pino y mencionado en los documentos incautados a Villarejo. Su nombre aparece asociado tanto a la operación Kitchen como a otras actuaciones controvertidas, como el denominado informe PISA. Las acusaciones no fiscales solicitan igualmente más de 13 años de cárcel.
Por último, destaca la figura de José Luis Olivera Serrano, quien posteriormente dirigió el Centro de Inteligencia contra el Terrorismo y el Crimen Organizado (CITCO). La causa le atribuye presuntas maniobras para obstaculizar las investigaciones sobre la trama Gürtel y la contabilidad paralela del Partido Popular. Su proximidad a Villarejo queda reflejada en diversas grabaciones. Las acusaciones populares y particulares solicitan para él una de las penas más elevadas: 19 años y medio de prisión.
lunes, 6 de abril de 2026
En el cristianismo siempre se habla de vida después de la muerte, del cielo, de trascender más allá del cuerpo. Metafísicamente, la promesa del más allá es un horizonte de liberación, un premio por vivir con conciencia y ética. Sin embargo, cuando los creyentes enfrentan enfermedad o peligro, muestran miedo a morir: buscan prolongar el soma, el cuerpo, como si renunciar a él fuera un castigo.
Aquí surge la contradicción esencial: si para alcanzar el cielo es necesario morir, entonces temer a la muerte es negar la misma promesa que se dice ansiar. Se ora por la vida eterna, pero se ama y protege el cuerpo como si fuera todo lo que se posee. Ese apego revela que la espiritualidad, a menudo, está aún atrapada en lo tangible, en lo inmediato, en lo mortal.
Aceptar la muerte del soma no es renunciar a la vida, sino abrazar su plenitud: la vida verdadera, la metafísica, la trascendencia, solo se alcanza cuando el miedo a morir se disuelve y se reconoce que el cuerpo es un vehículo, no el destino final. Quien comprende esto entiende que morir no es pérdida, sino paso hacia aquello que siempre se ha deseado: el cielo y la vida eterna.
La verdadera fe no se mide por rezos para prolongar la existencia física, sino por la capacidad de aceptar la muerte del cuerpo como puente hacia la eternidad que realmente se ansía.
-- Osmin Zaldaña
Jose Pic Zambrana
Carta abierta a Felipe González.
Tras las últimas declaraciones formuladas en tertulias políticas, enfatizando que en las próximas Elecciones Generales no votarás al PSOE si lo encabeza el actual presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, aludiendo que es perjudicial para la salud económica y social de España, alineándote con las posturas más conservadoras y ultras que pululan por la amplia geografía del terruño nacional, conviene recordarte algunos argumentos que, sin duda, recordarás, aunque soy consciente de que el tiempo, a veces, resulta sedante para algunas personas que no quieran evocar, en el transcurso de su biografía, su compromiso adquirido libremente y, hoy, olvidado, para justificar la más ingrata de las deslealtades.
Sí, desde el famoso Congreso de mayo de 1979, enterrando el marxismo de su declaración de principios y articulando unos Estatutos que, con variantes, todavía están vigentes, hay un principio que sigue inalterable: la lealtad con el PSOE y sus afiliados; militantes que un día lo dieron todo para ayudarte a conseguir la Presidencia del Gobierno que llevaste con cierta dignidad, consiguiendo cotas de reconocimiento a un país que salía de una larga dictadura, ávido de libertad y reconocimiento internacional. Pero desde 1996, en que dejaste la Presidencia del Gobierno, hasta hoy, ha transcurrido mucho tiempo, y otros han ocupado ese espacio con la misma dignidad que tú lo hiciste en su día, gracias a la lealtad de unos militantes que mantuvieron la firme decisión de no implicarte en, lo que se dio en llamar la X de los GAL.
Así es, los mismos que hoy te adulan querían meterte entre rejas, lo mismo que les ocurrió a José Barrionuevo y Rafael Vera. Por ello, algunos nos sorprendemos con el giro copernicano que has dado cuando hablas en esos términos, siempre poniendo en duda las medidas adoptadas por este gobierno, manifestándolo, cuando tienes ocasión y, sobre todo, deslizando dudas sobre la capacidad del presidente del Gobierno. No olvides que, hoy por hoy, Pedro Sánchez está considerado el líder mejor situado en la Comunidad Europea. España ha conseguido rebajar el paro por debajo del 10%; la revista italiana, LEspreso, nombró a Pedro Sánchez persona del año; los socios comunitarios expresan su solidaridad por la actitud valiente y decidida frente al cínico y matón de cuyo nombre no quiero acordarme.
Vamos envejeciendo, y lo que para algunos se convierte en reserva ideológica dentro del PSOE y referencia de la que tú fuiste un día, pero hoy, como dijo Patxi López, ya no lo eres. Te has cultivado, tú solo, ese alejamiento de las bases, convirtiéndote en un personaje grotesco, narcisista y estrafalario. No soportas el reconocimiento internacional que hoy disfruta Pedro Sánchez y la envidia te corroe, convirtiéndote en un personaje valleinclanesco, en un esperpento que se relaciona con los habituales parroquianos de la Taberna de Pica-Lagartos, entre delirantes parroquianos que mendigan un vaso de morapio. Pero has perdido la ética que conserva, dentro de la taberna, el gran Max Estrella. No seré yo quien te diga que abandones el PSOE. Consulta atentamente con tu conciencia y en ella encontrarás la respuesta.
Javier Quintero
Las religiones paganas especialmente las prehistóricas eran politeistas basadas en la naturaleza y es en donde se desarrollan algunas religiones matriarcales de culto a la fertilidad, a la madre tierra...
Con la aparición de las religiones moneoteistas, sobre todo las tres grandes religiones monoteistas JUDANISMO, CRISTIANISMO Y MUSULMANA, se desarrolla en un contexto patriarcal y fundamentalmente machista que se potencia aún más cuando se adopta los modos de vida y de pensar que las nuevas religiones proponían, la mujer pasa a ser tutelada cuando no una posesión del hombre, se la aparta de los cargos religiosos, porque la divinidad es masculina y además el hombre quiere tener la seguridad de que su descendencia sea suya y no fruto de la promiscuidad, así que la mujer pasa a ser un mero apéndice del hombre destinada al hogar y al cuidado de la descendencia.
De las tres grandes culturas monoteístas la que menos ha evolucionado en estos postulados ha sido la musulmana, el papel de la mujer es muy limitado y sometido fundamentalmente al hombre.
Y ese papel a pesar de la evolución en las libertades e igualdad de que la mujer ha tenido en el mundo, en el mundo musulmán sigue siendo muy limitado.
En el mundo occidental es donde más ha evolucionado la igualdad y los derechos de las mujeres, aunque en algunos casos como la España franquista del nacionalcatolicismo el papel de la mujer volvió a las catatumbas y su papel social se limitaba en buena medida al hogar y a la crianza de la descendencia.
En el mundo musulmán aunque hay países más fundamentalistas como Irán o Arabia Saudí, en general en todos el papel de la mujer sigue siendo muy limitado y con muchos perjuicios sobre la sexualidad femenina y el machismo imperante, en el que la mujer es propiedad del hombre y se debe ocultar de otros hombres que no sean su marido.
Desde esta realidad el uso del velo, Niqab y burka son la expresión de la opresión que aún sigue sufriendo la mujer en el mundo musulmán.
Dicho esto que es una realidad incuestionable, la ultraderecha española que son los herederos del franquismo en el que el papel de la mujer era casi el mismo que en el mundo musulmán que pretenda vender la prohibición del velo, Niqab y burka( estos dos últimos en España prácticamente inexistentes porque las musulmanas apenas lo utilizan ) como que quieren defender los derechos de las mujeres, es un chiste de mal gusto, porque lo que esconde detrás es #Racismo y #Xenofobia, de hecho en el discurso de la ultraderecha no se esconden a la hora de decir que "nuestra cultura" está en peligro por la "invasión cultural musulmana".
Confundir feminismo o supuestos derechos de las mujeres con lo que pretende la ultraderecha española con la prohibición del VELO, NIQAB Y BURKA es solo una excusa que esconde RACISMO Y XENOFOBIA.
Las mujeres musulmanas aunque muchas esconden el uso del velo en cuestiones religiosas y culturales en el fondo trasciende el fundamentalismo machista y patriarcal del hombre musulmán que está embebido de una cultura tradicional que ha evolucionado muy poco desde el nacimiento de la religión musulmana, pero la ultraderecha casposa española no está muy lejos de esos postulados machistas y patriarcales, el franquismo es la muestra palpable de ello. Las mujeres musulmanas que llevan velo lo hacen en muchas ocasiones por la presión social de su cultura y del hombre, pero los cachorros ultras que a menudo llevan "Niqab" tapándoles la cara no lo hacen por presión social machista sino para ocultarse la cara y su identidad porque son conscientes de lo reaccionario que son sus ideas y sus actos y simplemente se ocultan el rostro para no dar la cara porque lo que defienden y hacen son actos repugnantes por el que se tienen que ocultar la cara. Esa es la gran diferencia las mujeres musulmanas utilizan el velo por presión social cultural de sus maridos, padres, hermanos...la ultraderecha española se oculta el rostro para ocultar su cobardía y los actos más cobardes aún que cometen.
"El franquismo no tenía nada que ver con el nazismo"-dicen. Por eso en Madrid, en los primeros años de la década de los 40 del siglo pasado, se celebran homenajes a Hitler y se festejaban hasta sus cumpleaños.
https://x.com/ARMH_Memoria/status/2040834445809238289?s=20
Con Franco no éramos racistas
Con Franco no éramos racistas. Éramos pobres, obedientes, blanquitos de muchas noches en blanco de hambre. Los moros venían con bayoneta y chilaba, extraños y exóticos, como salidos de una postal antigua de África para morir por una patria que no era suya. Cuando Franco trajo a España casi cien mil mercenarios marroquíes, los «patriotas» aplaudían con furia y fervor, como quien bendice una cruzada. Venían a matar. Ahora vienen a trabajar. Entonces tenían la bendición del general, de obispos y cardenales y hasta del cura del pueblo. Hoy son los últimos, los más pobres, los que recogen los tomates, los ajos, porque a los españoles nos duelen los riñones, los que trabajan en la construcción y quienes recogen la basura que nosotros no queremos tocar.
Antes se les aplaudía desde los balcones, con el NO-DO repitiendo su desfile como un rezo militar. Matar por España era digno de procesión. Ahora, si vienen a recoger tomates, se les recibe con bates y sospecha, y si uno hace una barbaridad, se considera a todos culpables.
Con Franco no éramos racistas. Solo teníamos un enemigo: el que pensaba diferente a lo que mandaba el enano del Pardo, aunque tuviera los ocho apellidos castellanos, porque si eran catalanes, vascos o valencianos, ya eran aún más sospechosos.
A esos españoles, el cura daba hostias —y no eran simbólicas. Y los guardias, a los disidentes , los apaleaban y no para sacudir el polvo.
Al moro se le reservaba un lugar de honor en las filas, porque su paso marcial era útil para escoltar al caudillo, ese hombre pequeño que firmaba penas de muerte en la sobremesa, con un brazo amputado a la pobre Santa Teresa, sin remordimientos de conciencia.
No venían migrantes entonces. ¿Quién iba a venir? No éramos destino, ni refugio, ni esperanza. Éramos un decorado rígido, olor a misa, incienso y naftalina. Los que salían éramos nosotros, con las maletas de cartón apretadas en trenes grises, a vendimiar y ganar en un mes, lo que en España necesitaríamos cinco, a servir cafés en Suiza, a tragar desprecio en francés o alemán. Luego volvíamos con un Mercedes de segunda mano, presumiendo de patria como quien presume de cicatriz: como en España, en ningún lugar.
Con Franco no éramos racistas. Nadie venía de América o de África a trabajar, porque aquí el trabajo era castigo y el hambre, rutina. Sonaban las canciones de Juanito Valderrama y Dolores Abril en aquel programa de onda corta llamado «España para los españoles», aunque algunos afinábamos el oído para captar las ondas lejanas de «Radio España Independiente», donde cabía la esperanza.
Decíamos que los racistas eran otros: los alemanes, los franceses, los suizos. Nosotros no éramos racistas, éramos tan imbéciles que gritábamos «Spain is different», con la boca llena de orgullo, en inglés de escuela vieja, sin saber muy bien que sí, que éramos diferentes, pero para mal y para vergüenza nuestra. Para ellos, los europeos, África comenzaba en los Pirineos, para nosotros Europa.
Ahora sí lo somos. Racistas sin el valor de confesarlo, con un pero, los más, sin pero, otros.
Nos irrita el acento del que limpia el baño, del que recoge nuestras cerezas, del que sirve la cerveza en la terraza. Nos molesta su necesidad, su urgencia, su existencia, que sean pobres, el espejo viejo, sin azogue, en el que no queremos recordarnos.
Decimos que no somos racistas, pero en Torre Pacheco hubo patrullas con calaveras bordadas y esvásticas en la gorra, y gente que se cree más romana que humana, más aria que vecina. Y hoy, aunque bien alimentados, somos los hijos y nietos de esos emigrantes que se fueron a buscarse la vida al extranjero o en nuestra propia patria.
Hoy se han regularizado 500.000 migrantes: personas que llevan años trabajando a nuestro lado, sin derechos, invisibles, sosteniendo sectores enteros sin reconocimiento alguno. A partir de ahora seguirán trabajando, cotizando a la Seguridad Social, pagando impuestos y formando parte, por fin, de un marco legal digno. Todos los partidos —salvo los de siempre— estaban de acuerdo. Sin embargo, como el racismo y la xenofobia siguen dando réditos electorales, una vez más, el hombre de paja de la reina de la charca, ha decidido sumarse a la campaña de odio, repitiendo el mismo guion de la extrema derecha, y luego dice que no es presidente porque no quiere....
Nos falta memoria, quizá neuronas, o tal vez sea que la Historia se repite o simplemente cambia de piel o de uniforme y mientras que nos ponemos la camiseta de Lamine Yamal, que es español y musulmán, insultamos a nuestra propia estupidez.
Mi último libro publicado es «Las abarcas desiertas» y «Magdalenas sin azúcar» lleva varias ediciones.
Miguel Hernández no murió solo en una prisión.
Murió sabiendo que, afuera, su esposa y su hijo apenas tenían pan y cebolla para sobrevivir.
Había luchado del lado republicano durante la Guerra Civil española. Al terminar la contienda intentó huir a Portugal, pero fue detenido. Primero fue condenado a muerte. Después le cambiaron la sentencia por treinta años de cárcel. No llegó a cumplirlos. La enfermedad, el encierro y el abandono acabaron con él en la prisión de Alicante, el 28 de marzo de 1942.
Tenía apenas 31 años.
Pero lo más desgarrador no fue solo su final.
Fue lo que ocurrió antes.
En cautiverio recibió una carta de su esposa, Josefina Manresa. En ella le contaba que solo tenía pan y cebolla para alimentarse junto a su pequeño hijo. De ese dolor nació Nanas de la cebolla, uno de los poemas más conmovedores de la lengua española.
No nació de la calma.
Nació del hambre, de la impotencia y del amor de un padre que no podía abrazar a su hijo, pero todavía podía escribirle.
Por eso Miguel Hernández sigue conmoviendo tanto.
Porque no dejó solo versos.
Dejó una prueba de que incluso en la miseria más honda, todavía puede sobrevivir la ternura.
A veces la poesía no nace para embellecer la vida, sino para resistirla.
Y pocas veces eso quedó tan claro como en la voz de un hombre que, perdiéndolo casi todo, todavía encontró palabras para amar.
Jesús Magan Estrada
El 17 de febrero de 1600 muere en la hoguera el filósofo, matemático, y astrónomo italiano Giordano Bruno, defensor de la teoría heliocéntrica, considerado el primer panteísta, con la creencia que Dios abarca todo el Universo y no una personalidad. Ese día, a las cinco y media de la mañana, Bruno fue llevado al lugar de la ejecución, el Campo dei Fiore. Los prisioneros eran conducidos en mula, pues muchos no podían mantenerse en pie a causa de las torturas; algunos eran previamente ejecutados para evitarles el sufrimiento de las llamas, pero Bruno no gozó de este privilegio. Para que no hablara a los espectadores le paralizaron la lengua con una brida de cuero, o quizá con un clavo. Cuando ya estaba atado al poste, un monje se inclinó y le mostró un crucifijo, pero Bruno volvió la cabeza. Las llamas consumieron su cuerpo y sus cenizas fueron arrojadas al Tíber. Tenía 52 años.
M. Carmen Álvarez Fernández
DESASTROSA GESTIÓN DE LA DANA.
Carlos Mazón (PP).
El personaje se fue o lo largaron con abundantes prebendas y agradecimiento por los servicios prestados ¡sic! hace unos meses.
No obstante, es una vergüenza mayúscula cómo el Gobierno de Carlos Mazón gestionó las donaciones tras la tragedia de la DANA. Un año y pico después de la catástrofe, muchas toneladas de material donado por la ciudadanía siguen apiladas en un solar en Algemesí (Valencia), sin haber llegado a quienes más lo necesitan y sin saber que hacer con ellas. Con letreros de procedencia: Albacete, Madrid, Barcelona, Sevilla...
Esto no es un simple despiste: es el fracaso rotundo de la responsabilidad política y moral. Aquí no hay demagogía hay hechos.
La propia oposición -el PSPV- (por dos veces) acusó directamente al presidente de la Generalitat de la época de una "estafa moral" por cómo manejó los 14 millones de euros de las donaciones. ¿Cómo puede llamarse solidaridad cuando el dinero y los suministros recaudados terminan olvidados o mal almacenados? Mientras la gente sufría, el Gobierno valenciano se quedaba con recursos sin distribuir. Los medios de comunicación lo denunciaron pero el silencio y la ineptitud fue la respuesta.
Ahora, la cosa no queda ahí: esas toneladas de productos (pañales, gel hidroalcohólico, artículos de higiene, etc) no solo están abandonadas, sino que han sido objeto de vandalismo y robo. Tras más de un año y nadie hace nada.
Imagina la indignación: cajas abiertas, palés saqueados, todo al aire libre, expuesto a la intemperie, a la humedad, perros y ratas por todo el área y, obviamente, muchos productos han quedado inservibles cuando podrían haber estado ayudando a cientos o miles de familias.
Algunos tratan de justificarlo diciendo que son "excedentes difíciles de gestionar". (COPE) Pero eso no es gestión; es excusa barata. Si tienes voluntad política, si hay liderazgo y coordinación, esas donaciones se distribuyen. No se amontonan en un solar. No se dejan pudrir. No se olvidan.
Y esto va más allá del material: la reconstrucción también brilla por su lentitud. Según datos recientes (enero 2026), todavía no se ha ejecutado el 79 % del presupuesto destinado por la Generalitat para reconstruir los destrozos de la DANA (El País) o (El Levante). ¿Se trata de ineficacia, o de desidia? Porque no hay otra forma de llamarlo cuando hay recursos encima de la mesa y siguen sin usarse para lo que deberían.
Con este comportamiento, Mazón no solo faltó al deber de proteger y coordinar en una crisis, sino que ofende la memoria de las víctimas y el sacrificio de quienes donaron con toda su buena fe. Su gestión no solo es lenta: es moralmente reprochable. Toda España colaboró y el pasó olímpicamente. Una actitud irresponsable y cuasi criminal.
Ciertamente, deberíamos exigir más que disculpas. Como ciudadanos exigimos responsabilidad, transparencia y acción inmediata para que esos recursos no sigan olvidados, sino que lleguen a la gente que los necesita (lo que se pueda). El pueblo valenciano no merece otro período más de promesas vacias. La Semana Santa es una buena época para hacer propósito de enmienda.
Bon dia.
P.D. Entre las distintas opciones elegir esta fotografía me pareció la más clasificadora. La magnitud del desastre es brutal. ¡Que vergüenza!
Este proverbio turco encaja a la perfección con la imagen de Donald Trump en el Despacho Oval, rodeado de su séquito.
La frase es una advertencia sobre el peligro de encumbrar a figuras populistas, demagogas o incompetentes al poder: no es que ellas cambien, es que arrastran consigo a la institución que deberían representar.
El problema no es solo el payaso, sino la degradación del palacio.
Trump es un ejemplo paradigmático de esto. Su presidencia es una sucesión de escándalos, nepotismo y ataques constantes a los valores democráticos. Y lo más grave no es su torpeza o su ignorancia, sino cómo ha logrado rodearse de cortesanos dispuestos a reírle las gracias mientras desmantela normas básicas de convivencia política.
Este fenómeno no es exclusivo de EE.UU. Lo vemos en todas partes donde la ultraderecha alcanza el poder.
Líderes que llegan envueltos en discursos incendiarios, que desprecian la política pero la parasitan, que reducen el debate público a una performance de insultos y bulos. Y mientras sus seguidores aplauden al "antipolítico" que "viene a cambiarlo todo", lo que en realidad hacen es dinamitar las instituciones desde dentro.
Cuando un payaso llega al palacio, el problema no es el payaso. Es el circo en el que convierte la democracia.