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AÑOS DEL ASESINATO DE UNA PAREJA DE NOVIOS EN JAÉN: UN CRIMEN
IMPUNE QUE SIGUE PESANDO MUCHO EN LA SOCIEDAD JIENNENSE
El
8 de junio de 1992 un pastor se veía macabramente sorprendido al
encontrar en un paraje conocido como Camino de las Cuevas el cadáver
de Óscar Arroyo, un joven de 21 años, que estaba desnudo en el
interior de un vehículo, presentando además disparos de escopeta.
Pasaron 48 horas hasta que fue localizado el cuerpo sin vida de su
vida de su novia, Ana María Torres, que se encontraba a apenas 200
metros de donde se había hallado el cadáver de su pareja. La
autopsia demostraría que la muchacha había sido violada antes de
ser asesinada.
El
3 de febrero de 1995, más de dos años y medio largos de aquel
crimen que había conmovido profundamente a Jaén y a España entera,
era detenido un individuo, al que atribuían un hecho similar
ocurrido en 1994, aunque sin víctimas mortales. Mientras, unos días
más tarde era arrestado un sobrino suyo de 30 años, al que también
se relacionaba con el caso que ya era conocido como "el crimen
de los novios".
En
1997 se celebraría el juicio contra los dos encausados, quienes
además cuentan en contra con el testimonio de una persona sin hogar
que frecuentaba el cortijo 'La Casimira'. Este hombre había
declarado a la Policía que los dos detenidos eran los supuestos
autores de la muerte de la pareja de novios. En un principio, el
fiscal solicitaba 86 años de cárcel para los dos encausados, que la
acusación particular elevaba a 98.
Las
incoherencias en el relato del hombre que se dedicaba a la mendicidad
jugarán a favor de los acusados, que son absueltos en primera
instancia, aunque poco tiempo después el Tribunal Supremo ordenará
la repetición del juicio en el mes de julio del año 1999. En el
nuevo juicio se admiten nuevas pruebas a trámite, entre ellas unas
grabaciones que se hacen en la cárcel a los dos acusados hablando
del supuesto crimen, pero su mala calidad jugará de nuevo a su
favor.
Los
dos encausados estaban acusados de dos delitos de homicido, otros dos
de violación y uno de rapto y tenencia ilícita de armas. Una vez
más, al igual que había ocurrido tan solo un par de años antes,
los testigos, entre ellos el indigente Benito Collado volverá a
incurrir en contradicciones al recordar los hechos.
El
tribunal considerará poco creíbles sus declaraciones, a pesar de
que se reafirmará en sus anteriores manifestaciones en las que
sostenía haber visto en la noche de autos a los dos sospechosos
armados con un cuchillo y una escopeta, además de tener retenida a
la joven que luego aparecería asesinada. Sin embargo, los
magistrados de la Audiencia Provincial de Jaén desestimarían las
grabaciones, al considerarlas ininteligibles en muchos de sus
fragmentos, amén de su mala calidad. Todo ello redundaría
negativamente a la hora de dictar justicia, pues los dos procesados
serían absueltos por falta de pruebas concluyentes.
Las
familias de las víctimas recurren al fallo del Tribunal Supremo,
quien ratifica la decisión tomada por la Audiencia Provincial de
Jaén, sumiendo en la desesperación tanto a la sociedad jiennense
como a los seres queridos de las víctimas que nunca verían
satisfechas sus ansias de justicia.
LUGAR
EN EL QUE FUERON HALLADOS LOS CADÁVERES DE LOS DOS JÓVENES.