Anatomía de Óscar Puente: de “político-troll” a ministro “box
to box”
Politólogos, analistas y consultores analizan el
liderazgo político y la estrategia de comunicación del ministro de
Transportes: "Puente disfruta del combate"
Jorge Castaño
4-6-26
ElPlural
El Consejo de Ministros es la alineación titular de un Gobierno
y, junto a los secretarios de Estado, forma parte de la selección
nacional. Esta refleja la estrategia y las prioridades del entrenador
y da cuenta de su hoja de ruta. En todo gabinete, la plantilla debe
estar equilibrada: habrá ministros más técnicos o diplomáticos;
más políticos o partidistas; o más aguerridos o mediáticos.
Actualmente, el vicepresidente primero de Economía, Carlos
Cuerpo; la ministra de Defensa, Margarita
Robles; o el ministro del Interior, Fernando
Grande Marlaska, pertenecen al primer grupo ―altos
funcionarios, juristas o profesionales independientes―.
El ministro de la Presidencia, Justicia y Relaciones con las
Cortes, Félix Bolaños, la ministra de
Inclusión, Seguridad Social y Migraciones, Elma Saiz;
o la ministra de Vivienda, Isabel Rodríguez,
pertenecen al segundo grupo ―perfiles institucionales con larga
experiencia en el partido―. Sin embargo, el ministro de Transportes
y Movilidad Sostenible, Óscar
Puente, forma parte del tercero.
Su estrella política “emergió cuando asumió la defensa del
Gobierno durante el debate de investidura en el Congreso de los
Diputados, donde se lió a mamporrazos verbales con la oposición. Eso
animó a una parroquia socialista últimamente abocada a recibir
golpes”, recuerda el profesor de Comunicación Política
de la UPF-BSM, Toni Aira.
“Antes, una figura como Alfonso Guerra ―vicepresidente
del Gobierno y vicesecretario general del partido― era
muy común”. “Guerra ahorraba al líder un rol de ataque
contra los ‘marrulleros’.
Es lo que ahora hace un ‘diputado/a jabalí’:
“embestir con juegos contundentes y bajar al fango para emitir
ataques y mensajes de erosión”. “Aznar tenía a Álvarez
Cascos, el llamado ‘general secretario’ del Partido
Popular”, añade el autor de ´Mitólogos’.
Según lo definió Iván
Redondo en una entrevista en este diario, Puente es el
“centrocampista ‘box to box’ de la Moncloa”.
Es decir, un mediocentro tenaz que despliega su físico y calidad a
lo largo y ancho del terreno de juego: presiona, vascula, asiste y
remata. Incluso, en ocasiones, saca el balón jugado desde campo
propio, pese a la coyuntura de la temporada o las dificultades del
partido.
“Esa es la función que se le ha encomendado y que él asume
bien y parece que con alegría. Lo hace sin el filtro de los medios
de comunicación porque busca el link directo con la
ciudadanía a través de las redes, donde se siente muy cómodo”,
explica el profesor.
Puente, en redes
La actividad de Puente en redes sociales se ha convertido en uno
de los fenómenos comunicativos más singulares dentro del Gobierno.
El ministro acumula actualmente 306.550 seguidores en
X, 48.000 seguidores y 671.100 ‘me gusta’
en TikTok, además de 36.300 seguidores en
Instagram, unas cifras que le sitúan entre los miembros del
Ejecutivo con mayor capacidad de generar conversación pública.
“Puente representa bastante bien una figura muy contemporánea:
el político-troll. Un dirigente que entiende
la lógica de internet y que logra ocupar conversación no tanto por
el contenido, sino por la fricción. Su
comunicación funciona muchas veces como funcionan las
redes: interrupción, confrontación,
respuesta rápida y generación constante de estímulo”, explica el
politólogo, Javier Sánchez González.
En una izquierda acostumbrada durante años a una comunicación
defensiva, “Puente aparece como alguien que disfruta el combate
político y que además sabe convertirlo en espectáculo
digital”. “Sánchez entendió que eso movilizaba
emocionalmente a parte de su electorado y que servía para disputar
agenda a la derecha en tiempo real”, detalla.
Según el analista internacional, el ministro cumple otra función
muy clara dentro del ecosistema de Pedro Sánchez: “la del escudero
político”. “Puente no comunica solo para sí mismo,
comunica para proteger el núcleo emocional del sanchismo”.
Tras la imputación
del expresidente José Luis Rodríguez Zapatero, Puente publicó
varios vídeos en defensa de la causa socialista con una lógica muy
reconocible: “consolidar la idea de bloque asediado”.
“La política ya no se plantea como una discusión entre
adversarios, sino como una confrontación entre ‘los nuestros’ y
quienes intentan derribarlos”, describe Sánchez.
Eso cohesiona muchísimo a la militancia y al votante más fiel.
El problema, según Sánchez, es que también radicaliza
el tono y estrecha el espacio para
hablarle a quien está fuera de esa burbuja emocional. “Porque
cuando todo se convierte en combate permanente, el riesgo es acabar
comunicando solo para los convencidos”, matiza.
El consultor y analista político, Jordi
Sarrión-Carbonell, define a Puente como una figura
comunicativamente muy interesante, capaz de combinar su condición de
ministro con una estrategia de comunicación marcadamente personal.
Según su análisis, Puente proyecta una imagen que trasciende la
disciplina habitual de un responsable ministerial: “Si bien es un
miembro muy destacado del Gobierno, está intentando ser
un poco más ‘outsider’ para prepararse
—hipotéticamente— para una etapa post Pedro Sánchez”, señala.
El asesor destaca que “en redes sociales, hace una función de
servicio público buenísima y atiende a la gente personalmente”,
especialmente en cuestiones relacionadas con infraestructuras,
transporte ferroviario o incidencias en la movilidad. Esta cercanía
le ha permitido construir una comunidad propia y diferenciarse del
tono más institucional.
Su estilo, sin embargo, también genera controversia. Aunque se le
reconoce una notable capacidad comunicativa y un sólido respaldo
profesional, Sarrión-Carbonell considera que su perfil responde a
una estrategia deliberada de diferenciación. “Tiene muy buen
equipo de asesoramiento y comunicación, pero prefiere mantener su
perfil propio y marcado de político indomable. Ello le
permite salirse de los moldes y argumentarios, siendo más auténtico
y genuino, pero también tiene riesgos”, explica. Entre
esos riesgos figura una gestión complicada de la confrontación
pública. “La relación con la crítica no la gestiona bien”,
apunta el experto de comunicación y redes sociales.
En el ámbito de las plataformas digitales, los especialistas
destacan especialmente su dominio de X, antigua Twitter. “Maneja
muy bien Twitter, pero le falta mucha presencia en TikTok y otras
redes sociales”, sostiene. Paradójicamente, una de las
claves de su éxito reciente ha sido apostar por formatos que
contradicen las tendencias dominantes de consumo rápido de
contenidos. “En una época de vídeos de un minuto, Puente graba
vídeos largos que han tenido un gran impacto mediático y
viralidad”, subraya.
Su protagonismo también tiene implicaciones políticas dentro del
propio Ejecutivo. Por un lado, Sarrión-Carbonell considera que
“tiene un perfil que destaca y juega muy bien esa baza”,
convirtiéndose en uno de los rostros más reconocibles del Gobierno.
Por otro, advierte de que “su excesivo protagonismo puede eclipsar
al presidente Sánchez o generar alguna pequeña crisis”,
especialmente en momentos de elevada tensión política.
Esa capacidad de confrontación le ha permitido desempeñar un
papel relevante dentro de la coalición progresista. Según el
asesor, “hace de pegamento con otros
ministros más de la izquierda por su naturaleza
combativa”, una característica que le ha convertido en
uno de los principales arietes del Gobierno frente a la oposición.
Sin embargo, en los periodos de normalidad política su discurso
adquiere un tono más combativo. “En el día a día es más
polarizante, profiere exabruptos más fuertes y entra en
competición con un Partido Popular más polarizado y ‘ayusista’
en el sentido discursivo: radicalización, línea dura y trumpismo”,
concluye.
Comunicación en tiempos de crisis
En conjunto, el ministro ofrece dos versiones comunicativas
claramente diferenciadas. “Es un gran comunicador en épocas
de crisis pero necesita ordenar su comunicación en el día a día”.
Durante situaciones excepcionales, destaca, “está siempre
presente, ocupa todos los espacios, rellena los huecos mediáticos,
da información a tiempo real, comparece y se moviliza”.
No obstante, el experto en redes sociales detecta puntos débiles
en su estrategia comunicativa, especialmente en la gestión de los
problemas cotidianos del transporte ferroviario. “El
Cercanías parece el gran olvidado. Creo que ahí hay una
crisis de comunicación espectacular porque hay un vector de
radicalización en España que se produce cada día en el transporte
público y creo que no se le está dando la importancia suficiente”,
alerta.
También lo recuerda Sánchez González: “Puente podría
proyectar mejor perfil como ministro de gestión de lo que proyecta
hoy. De hecho, cuando entra en infraestructuras o gestión
técnica suele funcionar bastante mejor. Pero su personaje digital
termina muchas veces tapando al ministro real”.
“Hacer oposición a la oposición puede ser útil tácticamente.
El problema es cuando absorbe toda tu identidad
política. Porque entonces ya no eres relevante por lo que
haces, sino por el ruido que generas. Y el ruido constante acaba
teniendo un efecto curioso: deja de escucharse”,
recalca el politólogo.
El resultado es una figura política que combina gestión,
presencia institucional y una intensa actividad digital, capaz de
generar apoyos y críticas a partes iguales, pero que ha conseguido
convertir las redes sociales en una de las principales herramientas
de proyección de su perfil político.
Biografía y trayectoria
Puente (Valladolid, 1968) comenzó a militar en el PSOE con 22
años, en 1990, pero no inició su carrera política hasta 2004, como
vicesecretario general de la Ejecutiva Provincial de Jorge
Félix Alonso. Así, entre 2017 y 2021, Puente estuvo al
frente de la Portavocía de la Ejecutiva Federal del partido. Fue
sustituido por Felipe Sicilia en octubre
de 2021.
Licenciado en Derecho y magíster en Dirección Política, llegó
a la alcaldía de Valladolid en 2015 gracias al apoyo de ‘Valladolid
Toma la Palabra’ y ‘Sí se puede’. Entonces, acabó con dos
décadas de gobiernos ‘populares’ de Javier León de
la Riva. Y aunque en 2019 reeditó el gobierno local, el
Partido Popular y Vox recuperaron el bastón de mando en junio de
2023 tras una campaña electoral agridulce. Sin embargo, le esperaba
un futuro inmediato prometedor.
Antes había sido concejal del grupo socialista en el Ayuntamiento
de Valladolid desde 2007, asumiendo el liderazgo del grupo en 2008 y
la Secretaría General de la Ejecutiva Municipal del PSOE en 2009.
Asimismo, ejerció la abogacía desde 1995 hasta su llegada a la
alcaldía vallisoletana.
Como antecedente a la cartera de Transportes, Puente fue
representante de la Federación Española de Municipios y Provincias
(FEMP) en el Foro Local para la Agenda Urbana Española. En la misma
FEMP ejerció también de presidente de la Red Española de Ciudades
Saludables, entre 2015 y 2019, y como vocal de la Junta de Gobierno
después. Asimismo, ha sido vicepresidente de la Organización
Iberoamericana de Cooperación Internacional.