SaltimbanquiClicClic
Política, religión, actualidad, cine, opinión, sociedad, humor, cultura, fotogalerías.....corrupción, corruptores, justicia, robos, fraudes, atracos, preferentes, rescate bancario, hambre, paro, miseria, desahucios, hipocresía, la verdad, mentiras y mas mentiras...crisis, ricos, pobres, muy pobres, muy ricos, miseria, niños hambrientos, familias que no pueden llegar a fin de mes, trabajadores esclavos...Santa Pederastia, Sagrada Pedofilia....
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miércoles, 11 de febrero de 2026
Felipe González ha declarado que se encuentra más "cerca" de VOX que de Bildu.
Nada nuevo en este hombre, en el Congreso del PSOE de Suresnes (Francia), en 1974, dijo: "yo o el Marxismo". En el 1983, cambio su posición y manifestó: "mejor Marruecos que el Sáhara", en el 1986 dijo: "prefiero la OTAN antes que la soledad", justo cuando, unos meses antes, había dicho de entrada que "NO".
Durante su gobierno, privatizó a Repsol, Endesa, Telefónica, Gas Natural, Argentaria, Tabacalera, la venta de SEAT, Volkswagen…
Cuando perdió las elecciones fue contratado por una de esas empresas que él privatizó (Gas Natural). En una entrevista dijo: "prefiero ser apuñalado en un metro de Nueva York que vivir sin libertad en Moscú".
¿Le sonará a Felipe González estos nombres?: José Antonio Lasa y José Ignacio Zabala. Estas personas fueron secuestrados, torturados y asesinados por el GAL (Grupos Antiterroristas de Liberación) en octubre de 1983. Este grupo fue creado por el estado.
Los gobiernos de Felipe González (1982-1996) enfrentaron graves escándalos de corrupción y financiación ilegal, destacando el Caso Filesa (financiación irregular del PSOE), el Caso Guerra (tráfico de influencias), el Caso Flick y el Caso Seat…
Este señor del puro, el yate y las gafas de sol ha manifestado que, en las próximas elecciones generales, votará en blanco. Mejor creo yo, conociendo a este personaje, que votará en "verde".
Diego Cañamero.
Pablo Iglesias denuncia por amenazas graves a Daniel Esteve, líder de Desokupa
La defensa pide también que se realice un reconocimiento médico forense del matón por la posible afectación de las "capacidades intelectivas"
Roberto Ugena
11-2-26
ElPlural
El directo de Canal Red, Pablo Iglesias, ha interpuesto una denuncia contra el violento líder de Desokupa, Daniel Esteve, por un delito de amenazas graves con agravante ideológica. La decisión tomada por el ex vicepresidente del Gobierno, adelantada por Canal Red, responde a las palabras vertidas por líder del grupúsculos ultraderechista el pasado 5 de febrero. El apoyo al agitador ultra Vito Quiles, asiduo en la persecución del exlíder de Podemos, puede salir caro a Esteve, quien ya fue condenado por extorsión.
"La próxima vez, Vito, que sepas dónde está Pablo Iglesias y vayas a ir a entrevistarle me voy a presentar yo personalmente con dos de los míos. Personalmente. ¿Me escuchas, Pablo? Cobarde, eunuco, micropene, cuerpo escombro", pronunció el matón, que tiene también diligencias abiertas por delito de odio y discriminación. No obstante, el punto álgido de su amenaza llegó más adelante en el vídeo, cuando aseguró lo que ocurriría “el próximo día” que ambos agitadores persiguiesen a Iglesias por la calle.
“Vas a recordar ese día el resto de tu vida. Voy a acompañarle gratis, sin cobrar, y no me paran los cuatro que llevas ni nadie. Te voy a pasar por encima como nadie, y ahora sales llorando como tu mujercita. Cagón, abusón", prosiguió. "El día que te vuelva a ver por la calle te paso por encima y asumo lo que venga. Si alguno de esos tuyos se atreve a ponerse por en medio, dormirá contigo en el hospital", termino por consolidar su amenaza.
El exvicepresidente salió rápidamente a denunciar las amenazas y advirtió de que acudiría a la justicia, como ha quedado constatado este miércoles. “Me amenaza con mandarme al hospital el jefe de un grupo de matones profesionales, con numerosos antecedentes policiales por agresiones”, expuso. A la par, varios compañeros de partido y del mundo del periodismo instaron a la Policía Nacional a actuar de oficio. “Nuestro compromiso antifascista es hoy más fuerte. Denunciaremos, pero debería ser detenido antes de que intente cumplir su amenaza”, sentenció Iglesias.
La defensa del director de Canal Red considera que el vídeo, con más de un cuarto de millón de visualizaciones y compartido a través de un perfil de Twitter con más de 350.000 seguidores, incurre claramente en los delitos recogidos en el capítulo de amenazas del Código Penal (del artículo 169 hacia delante). Además, señalan el capítulo de agravantes, en el apartado 4 del artículo 22, para reclamar el referido a la comisión de un delito por motivos ideológicos.
Más allá de los delitos, la defensa también solicita que, antes de que se le tome declaración a Esteve, se le realice un “reconocimiento médico forense”, “a efectos de determinar la posible existencia de causas que afecten a sus capacidades intelectivas o volitivas, a la vista del tenor de sus intervenciones tal y como consta en el vídeo”. Si quedase “constatada la comprensión del sentido y consecuencias del presente procedimiento”, algo que no puede garantizarse atendiendo al personaje, solicitan que declare en calidad de investigado.
martes, 10 de febrero de 2026
(Sobre la serpiente y Eva en el jardín de Edén)
El relato de Eva y la serpiente en Génesis no nace para ser leído como crónica histórica ni como descripción literal de un suceso ocurrido en un jardín real. Pertenece al mundo del lenguaje simbólico, al registro midráshico y sapiencial del antiguo Israel, donde las verdades más profundas no se comunican mediante datos, sino mediante imágenes. El texto no pregunta qué pasó, sino qué significa ser humano.
La serpiente, el najash, no es presentada como un demonio ni como una entidad sobrenatural caída. El texto hebreo es sobrio y deliberado: la serpiente es “la más astuta de los animales del campo”. Astucia, sagacidad, inteligencia práctica. En el imaginario del antiguo Cercano Oriente, la serpiente no era un símbolo negativo por defecto. Todo lo contrario: estaba asociada a la sabiduría, al conocimiento oculto, a la capacidad de renovación y, en algunos contextos, incluso a la inmortalidad. Basta recordar los cultos mesopotámicos, los símbolos egipcios o la misma serpiente de bronce en la tradición israelita posterior.
Por eso, leer a la serpiente como el yetzer hará resulta mucho más coherente que convertirla en un “Satanás” importado desde teologías tardías. El yetzer hará no es un demonio externo, sino la inclinación interna, la fuerza ambigua que empuja al ser humano a transgredir límites, a desear lo que no le corresponde, a absolutizar su propia autonomía. La serpiente no obliga, no fuerza, no impone. Sugiere, cuestiona, seduce mediante el lenguaje. El pecado, en este relato, no entra por la violencia, sino por la reinterpretación del sentido.
Eva no actúa por ignorancia, sino por deseo de sabiduría. El texto es claro: el árbol es “deseable para alcanzar discernimiento”. Aquí está una de las claves más incómodas del relato: el origen del pecado no es la maldad, sino la pretensión de apropiarse del conocimiento último, de decidir por uno mismo qué es el bien y qué es el mal sin asumir las consecuencias ontológicas de ese acto. No se trata de comer una fruta, sino de cruzar un umbral existencial.
El castigo, si puede llamarse así, no es un decreto arbitrario de un Dios ofendido, sino la descripción de una fractura. A partir de ese momento, el ser humano vive dividido: entre deseo y límite, entre conciencia y culpa, entre responsabilidad y evasión. La expulsión del jardín no es geográfica, es simbólica. Se sale del espacio de la armonía para entrar en la historia, con todo lo que ello implica: trabajo, dolor, muerte, pero también libertad y responsabilidad.
Así, el relato de Eva y la serpiente no explica cómo empezó el pecado en el tiempo, sino cómo se origina en la condición humana. No acusa a la mujer, no demoniza a un animal, no funda una doctrina del pecado hereditario. Ofrece, más bien, una antropología teológica profunda: el ser humano es capaz de elegir, pero esa capacidad conlleva ruptura cuando se ejerce sin sabiduría ética.
Leído de este modo, Génesis no es un libro ingenuo ni primitivo. Es brutalmente honesto. Nos dice que el problema no está fuera, sino dentro; que la tentación no llega con cuernos, sino con argumentos; y que la serpiente sigue hablando cada vez que el ser humano confunde conocimiento con poder y libertad con ausencia de límites.
-- Osmin Zaldaña
Mentiroso, hipócrita, ególatra, vanidoso, envidioso, ruin, miserable, malnacido...
VIVIR PARA VER.
Qué
dolor me produce este SINVERGÜENZA, cuántos y cuántos años he
confiado en tí. Sí vas a votar en blanco.... VETE del partido
de una puñetera vez. L@s Socialist@s de verdad estamos muy cansad@
de tí. Cuant@s compañer@s confiaron y pusieron su ilusión, para
qué fueras el candidato del PSOE, en España.
¿Ya
no te acuerdas de la chaqueta de pana? Y cuántas veces tus propios
compañeros dieron la cara por tí, en la calle San Vicente de
Sevilla, en aquella cochera... siendo hoy la sede del PSOE de
Sevilla. Para qué no fueras encarcelados. Yo sé de uno qué dió
mucha la cara por tí y qué está arriba en el cielo...mi padre de
mi alma y mi corazón
eres una mala persona que los engañastes a tod@s en aquellos años y
ahora sigues engañando, siempre lo que te ha gustado es el poder y
el dinero
eres vomitivo. Dile a l@s Españoles/as cuántas pagas cobras y de
dónde vienen
¿Dónde quedó Isidoro? Tú nombre de aquella época. ¿Dónde quedó tú padrino Willy Brant? Sí levantara la cabeza, se sentiría avergonzado de tú persona Felipe González Márquez.
Sabes lo qué te digo, qué no eres para nada, ni nadie para dar lecciones. Ya no te acuerdas del caso #filesa de Amedo y Domínguez, de Roldán, de la patada en la puerta de Corcuera, de Vera....en fin qué tenías que ser respetuoso con el PARTIDO y con sus siglas #PSOE y sabés lo qué te digo,, que para mí Pedro Sánchez Pérez-Castejón ha sido el mejor presidente del #PSOE junto a José Luis Rodríguez Zapatero. Se acordaron de sus compañeros y sacaron dos leyes de Memoria Histórica y Democrática y tú los ocultates y los dejastes en las cunetas y no hicistes NADA por ell@s.
Y
te permite la osadía de llamar al Presidente del Gobierno "Puto
Amo" y tú te creés "Dios" y encima te reúnes con
Feijoo en tú finca. Castigas a tú Partido y defiendes a la derecha
.
Ganar
lo has ganado bien
quién te ha visto y quién te ve.... qué no tenías dónde caerte
muerto y ahora eres un Sr. con un finca, con una casa en la Republica
Dominicana y con un patrimonio amasado.
#PSOE #PorLosQueSeFueron #Siglas #Partido
En la antigua China, especialmente durante la dinastía Han, existió una forma de castigo tan silenciosa como inquietante.
No usaba cuchillas.
No dejaba cicatrices.
No rompía huesos.
Se basaba en algo que hoy asociamos con el juego.
Las cosquillas.
Conocida como zhila, esta práctica era utilizada sobre todo contra nobles y funcionarios. Se la consideraba un método “civilizado” porque no dejaba marcas visibles. El castigado podía reaparecer en público sin señales de maltrato. Pero lo que no se veía era el verdadero daño.
Lo que empieza como risa deja de serlo muy pronto.
Cuando las cosquillas son prolongadas, inevitables y sin posibilidad de escape, el cuerpo entra en pánico. La risa se vuelve forzada, incontrolable. La respiración se desordena. Aparece la hiperventilación, los espasmos, la sensación de ahogo. El cuerpo intenta defenderse de un estímulo que ya no es placer, sino agresión.
En casos extremos, podía ser letal.
El riesgo aumentaba en personas con problemas cardíacos. El estrés extremo, la descarga de adrenalina, el aumento brusco del ritmo cardíaco y de la presión podían desencadenar arritmias graves o un colapso repentino.
Pero el daño más profundo no siempre era físico.
La tortura funcionaba también en la mente. La invasión del cuerpo, la imposibilidad de resistir, la humillación de reír mientras se sufre, rompían algo esencial en la persona. El prisionero perdía control, dignidad y voluntad, sin que el verdugo necesitara recurrir a instrumentos visibles.
Era una violencia sin sangre.
Una crueldad sin marcas.
Un recordatorio inquietante de que incluso aquello que asociamos con la inocencia puede convertirse, en otro contexto, en una herramienta de dominio.
La historia no siempre castiga con fuego o hierro.
A veces castiga con silencio…
y con risa obligada.
lunes, 9 de febrero de 2026
Durante el rodaje de A Patch of Blue (1965), Sidney Poitier tomó una decisión que dejó a todo el equipo en silencio — un gesto que fue mucho más allá de la simple interpretación.
En una de las escenas más poderosas de la película, su personaje, Gordon, ayuda con delicadeza a Selina, una joven mujer blanca ciega interpretada por Elizabeth Hartman, a comprender qué significa la bondad.
En el guion, debía limitarse a reconfortarla con palabras.
Pero Poitier, percibiendo la profundidad del momento, tomó una decisión espontánea: tocarle suavemente el rostro — un gesto de ternura que implicaba un enorme riesgo en la América segregada de los años sesenta.
Cuando la cámara se detuvo, el set quedó completamente en silencio.
Posteriormente, ejecutivos del estudio advirtieron que la escena podía “provocar indignación” en el sur del país y pidieron que fuera eliminada.
Poitier se negó.
Según relatos posteriores, sostuvo que si la verdad resultaba incómoda, quizá era precisamente el momento de mostrarla.
Elizabeth Hartman, que tenía apenas 21 años y era de carácter reservado, contó más tarde que la serenidad y el respeto de Poitier le dieron la seguridad necesaria para interpretar a Selina con honestidad.
“No solo actuó conmigo”, explicó en una entrevista.
“Me protegió y me hizo sentir que era suficiente”.
La escena permaneció en la película.
Tras su estreno, algunos cines del sur se negaron a proyectarla, pero la crítica la señaló como uno de los momentos más conmovedores del cine estadounidense.
Años después, Poitier reflexionó sobre aquel instante:
“No estaba escrito. Fue un acto humano”.
Con un solo gesto de compasión, no solo desafió las convenciones de Hollywood: recordó al mundo que la decencia, la ternura y la igualdad no son ideas radicales.
Son, simplemente, lo que significa ser humano.
Fuente: American Film Institute (“A Patch of Blue y el impacto cultural de Sidney Poitier”, sin fecha disponible)
El año era 1943, y Marie-Madeleine Fourcade estaba sentada sola en una celda de la Gestapo en Aix-en-Provence. Con 34 años, dirigía Alliance —uno de los mayores redes de inteligencia de la Francia ocupada por los nazis—, coordinando a miles de agentes desde las sombras. La Gestapo la perseguía desde hacía años. Esta vez, por fin, la habían detenido.
Sabía lo que le esperaba: el interrogatorio, la tortura y, luego, la ejecución. Cientos de sus agentes ya habían muerto así. Su compañero y mano derecha, Léon Faye, había sido capturado, brutalmente torturado y, tras su deportación, asesinado por negarse a entregar los secretos de Alliance. Si ella cedía, miles de vidas se perderían.
Levantó la vista hacia la pequeña ventana enrejada de su celda. El hueco entre los barrotes de hierro era ridículo —apenas unos centímetros más de lo imaginable. Ningún ser humano podía pasar por ahí.
A menos que estuviera lo bastante desesperado como para intentarlo.
Marie-Madeleine se quitó toda la ropa. Se untó la piel con la grasa de su comida. Y luego, centímetro a centímetro, con un dolor insoportable, forzó su cuerpo entre los barrotes. La piel se le desgarró. La sangre le volvía resbaladizas las manos. El hierro le raspaba hasta el hueso. Pero siguió.
Y entonces, pasó.
Desnuda, herida, ensangrentada —pero libre.
Se dejó caer en la oscuridad, robó ropa de un tendedero cercano y desapareció en la noche francesa. Días después, estaba de vuelta con un disfraz, con un nombre falso, al frente de una red de espionaje que los nazis nunca lograron destruir por completo.
No era la primera cosa imposible que Marie-Madeleine Fourcade hacía, ni sería la última.
Nacida en 1909 en Marsella, parecía, sin embargo, una candidata improbable para el espionaje. Era madre de familia, culta pero sin formación oficial en inteligencia, viviendo en una sociedad convencida de que las mujeres no podían dirigir nada importante —y menos aún una operación de guerra.
Pero en 1941, cuando el fundador de Alliance fue arrestado, alguien tenía que tomar el relevo. Marie-Madeleine ya era la número dos de la red. Conocía a los agentes. Dominaba las operaciones. Asumió el mando y adoptó el nombre en clave «Hérisson» —un símbolo de la defensa punzante que necesitaría para sobrevivir.
Lo que construyó fue extraordinario. Alliance no solo recogía información: influía directamente en el curso de la guerra. Sus agentes hicieron llegar mapas detallados de las playas de Normandía y de las defensas alemanas que los Aliados utilizaron para preparar el Desembarco. Siguieron a los submarinos alemanes en el Atlántico, permitiendo a las fuerzas aliadas cazarlos. Identificaron emplazamientos vinculados a las V-1 y V-2, dando a los Aliados objetivos que destruir antes de que esas armas cayeran sobre Londres.
Alliance operaba por toda la Francia ocupada y hasta el norte de África. Miles de agentes, cada uno con un nombre en clave animal, avanzando en la sombra, comunicándose con mensajes cifrados, sabiendo que un solo error significaba la muerte.
El precio fue terrible. La Gestapo infiltró la red, capturó y ejecutó a cientos de miembros de Alliance. Cada pérdida era personal para Marie-Madeleine. No eran simples agentes: eran amigos, colegas, patriotas que habían confiado en ella. Cuando Léon Faye fue detenido y torturado, ella perdió no solo a su adjunto, sino también al hombre al que amaba.
Aun así, mantuvo Alliance en marcha. Vivió con múltiples identidades —peluquera, comerciante, enfermera—, siempre un paso por delante de la Gestapo. Fue detenida más de una vez y escapó cada vez, incluida aquella huida, desnuda, a través de los barrotes de su celda.
Cuando Francia fue liberada en 1944, Alliance había aportado información que contribuyó de forma directa a victorias aliadas en Normandía, a la destrucción de objetivos clave y al seguimiento de movimientos navales alemanes. Historiadores militares atribuyen a su red el haber salvado miles de vidas aliadas y haber acelerado el final de la guerra.
Y, sin embargo, cuando Francia estableció la lista oficial de héroes de la Resistencia —la sagrada Orden de la Liberación— se inscribieron 1.038 nombres.
Solo seis eran mujeres.
Marie-Madeleine Fourcade, que había dirigido a miles de personas, lo había arriesgado todo y había cambiado el curso de la historia, no estaba entre ellas.
Aquella omisión fue asombrosa. Hombres que habían dirigido operaciones más modestas, aportado información menos decisiva y asumido menos riesgos personales recibieron las más altas distinciones. Pero la mujer que se había escapado de la Gestapo, que había reconstruido su red tras pérdidas devastadoras, que había guiado a miles de agentes durante años de ocupación… fue apartada.
Durante décadas, vivió discretamente, escribió sus memorias y vio cómo Francia celebraba a líderes masculinos de la Resistencia mientras a ella la borraban. Nunca dejó de defender la memoria de los miembros de Alliance que murieron por Francia, pero rara vez reclamó reconocimiento para sí misma.
Y luego, el 20 de julio de 1989, Marie-Madeleine Fourcade murió a los 79 años.
Y Francia comprendió por fin lo que no había sabido reconocer en vida. Recibió honores oficiales y militares en Los Inválidos —el lugar reservado a las grandes figuras de la nación. Fue la primera mujer en la historia de Francia en recibir un homenaje así.
Miles de personas asistieron a la ceremonia. Los antiguos de Alliance, ya ancianos, vinieron a honrar a quien los había conducido a través del infierno y permitió que tantos regresaran con vida. Las más altas autoridades militares saludaron. La nación que la había ignorado durante décadas, por fin, miró de frente.
Pero lo esencial está en otra parte: Marie-Madeleine Fourcade no se volvió extraordinaria porque Francia la reconociera. Era extraordinaria porque, cuando miles de personas necesitaban un jefe, ella lo fue. Cuando la Gestapo la encerró en una celda, ella se escapó. Cuando cientos murieron, ella siguió luchando. Cuando algunos hombres afirmaban que las mujeres no podían liderar, ella los desmintió de la forma más contundente.
Su historia no trata solo de una mujer excepcional. Habla de lo fácil que es que la Historia borre a las mujeres que la moldearon. ¿Cuántas otras Marie-Madeleine existieron —liderando, combatiendo, sacrificándose— para luego ser tachadas del relato porque su coraje no encajaba en la imagen esperada?
Dirigió una de las mayores redes de inteligencia de la Francia ocupada. Engañó a la Gestapo durante años. Aportó información decisiva para ganar la guerra. Y durante décadas después de la Liberación, Francia no consideró que mereciera estar en la lista.
Los barrotes de aquella celda no fueron el único obstáculo imposible que Marie-Madeleine Fourcade rompió.
Recuerda su nombre. Recuerda que, cuando la Historia olvida a sus héroes, nos toca a nosotros devolverlos a la luz.
Marie-Madeleine Fourcade: madre, espía, jefa, superviviente.
La mujer que se deslizó entre barrotes de hierro… y cambió el mundo.
Fuente: Le Monde ("En l'église des Invalides, à Paris Le gouvernement a rendu un dernier hommage exceptionnel à Marie-Madeleine Fourcade", 28 juillet 1989)