SaltimbanquiClicClic
Política, religión, actualidad, cine, opinión, sociedad, humor, cultura, fotogalerías.....corrupción, corruptores, justicia, robos, fraudes, atracos, preferentes, rescate bancario, hambre, paro, miseria, desahucios, hipocresía, la verdad, mentiras y mas mentiras...crisis, ricos, pobres, muy pobres, muy ricos, miseria, niños hambrientos, familias que no pueden llegar a fin de mes, trabajadores esclavos...Santa Pederastia, Sagrada Pedofilia....
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jueves, 22 de enero de 2026
Spanish Revolution
La caza al fiscal general: el juicio que desnuda la guerra política y mediática en torno a Ayuso
Las
cloacas judiciales se asoman al Supremo mientras la UCO, los medios y
la pareja de la presidenta madrileña aparecen en el mismo tablero
UN
JUICIO QUE HUELE A GUERRA POLÍTICA
El juicio contra el fiscal general del Estado, Álvaro García Ortiz, ha entrado en su recta final. Y lo hace con un ruido que va mucho más allá de lo jurídico. Lo que se dirime no es solo si filtró o no el correo de la pareja de Isabel Díaz Ayuso, sino hasta qué punto los aparatos del Estado —policía, judicatura, prensa y poder político— se usan como armas en la guerra por el relato.
Durante las próximas jornadas pasarán por el Tribunal Supremo figuras de peso: el decano del Ilustre Colegio de Abogados de Madrid, Eugenio Ribón Seisdedos, y hasta doce agentes de la Unidad Central Operativa (UCO), encargada de los informes clave. También desfilarán periodistas de medios como elDiario, laSexta, la SER, El País o El Plural, que tuvieron acceso al famoso correo antes de que llegara al buzón de García Ortiz.
Ese detalle —la hora exacta de la filtración— es el epicentro del proceso. Algunos periodistas demostraron que ya conocían el contenido del correo el 6 o el 13 de marzo de 2024, es decir, antes de que el fiscal general lo recibiera oficialmente a las 21:59 de aquella noche. Aun así, el juez instructor, Ángel Hurtado, ha mantenido que la publicación en la Cadena SER sobre las 23:20 fue “la primera” y, por tanto, la referencia para las acusaciones. Una interpretación que se sostiene en la cuerda floja de la cronología y la conveniencia política.
El caso está plagado de choques institucionales. La abogacía madrileña, acusación popular, y la Abogacía del Estado, defensora de los fiscales imputados, se enfrentaron por la interpretación del “secreto profesional” y la legalidad de la nota de prensa que informaba del pacto con Hacienda de la pareja de Ayuso. Ribón lo definió ante el juez como “una inconsciencia institucional” y habló de un “precedente sin parangón”. La tensión entre corporaciones jurídicas dejó al descubierto una pugna que va más allá de las normas: una batalla por el control simbólico de la justicia.
LA
UCO, LA PRENSA Y EL CORREO DE LA DISCORDIA
El Tribunal Supremo también escuchará a quienes estuvieron en el corazón técnico del caso: los agentes de la UCO. Los mismos que entraron en los despachos del fiscal general en octubre de 2024, redactaron los informes periciales y, según el propio Hurtado, apuntaron a que García Ortiz tuvo un “papel preeminente” en la filtración. Una expresión que el juez repitió durante meses, alimentando la causa.
Sin embargo, la UCO omitió en su informe central el bulo que Miguel Ángel Rodríguez (jefe de gabinete de Ayuso) difundió sobre el correo. Ese detalle es esencial, porque muestra que mientras el entorno de la presidenta madrileña utilizaba una versión manipulada del documento para apuntalar su relato de persecución política, el órgano investigador guardaba silencio sobre ello. Una omisión que no parece técnica, sino estratégica.
El teniente coronel Antonio Balas, responsable de la unidad y figura clave también en otros casos de corrupción como el ‘Koldo’, declarará en un clima de sospecha cruzada. Se sabe que una militante socialista buscó información para desacreditar su trabajo, pero también que parte de sus informes contenían errores graves y datos personales del fiscal general filtrados públicamente, como su número de teléfono y dirección. “Nada hay que temer”, llegó a decir el juez Hurtado, justo antes de que García Ortiz denunciara que su correo se había llenado de mensajes intimidatorios.
Mientras tanto, el papel de los medios vuelve a ser determinante. Miguel Ángel Campos, de la SER, relató que vio el correo a las 15:40 del 13 de marzo gracias a una fuente que le permitió tomar notas pero no fotografiarlo. Solo publicó su contenido pasadas las 23 horas, cuando ya circulaba una versión adulterada. Otros periodistas de El País declararon que sabían desde el 12 de marzo que la pareja de Ayuso había ofrecido un pacto con Hacienda. Las actas notariales de sus conversaciones y los mensajes con abogados confirman que la información circulaba libremente mucho antes de la nota oficial.
Lo que el Supremo juzga, en el fondo, es un síntoma de descomposición democrática: fiscales bajo investigación por cumplir su deber, periodistas convertidos en piezas de un tablero judicial, y una Guardia Civil que ignora los bulos de los poderosos mientras rastrea los correos de sus compañeros de Estado.
El caso Ayuso ha dejado de ser un caso penal: es un espejo del país.
Un país donde la verdad llega tarde y el poder siempre llega primero.
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Rafael Claver
de Paco Garcia:
Para quienes cantan "Resistiré", será bueno recordarles, que el autor de la canción la compuso en homenaje a su padre, miembro del Partido Comunista de España, quién fue sentenciado a pena de muerte, y toda su vida estuvo detenido, torturado y encarcelado, por su lucha incansable contra la dictadura franquista. Aquí un poco de la historia de Carlos Toro.
«Cuando pierda todas las partidas./ Cuando duerma con la soledad./ Cuando se me cierren las salidas/ y la noche no me deje en paz./ Cuando sienta miedo del silencio./ Cuando cueste mantenerme en pie./ Cuando se rebelen los recuerdos/ y me pongan contra la pared./ Resistiré, erguido frente a todo./ Me volveré de hierro para endurecer la piel/ y aunque los vientos de la vida soplen fuerte,/ soy como el junco que se dobla/ pero siempre sigue en pie./ Resistiré, para seguir viviendo,/ soportaré los golpes y jamás me rendiré...». Escribió Carlos Toro pensando y recordando a su Padre.
CARLOS TORO
Carlos Toro Montoro a lo mejor no era tan conocido hasta estos días. Compositor de numerosas canciones y periodista, sus letras se conocen no tanto por él, sino por los intérpretes que las cantan, como es el caso del Dúo Dinámico.
Sin embargo, detrás de la historia de Carlos Toro nos encontramos un periplo de lucha, de resistencia, que hace de esta canción algo especial. Sobre todo por quien fue el padre de Carlos Toro Montoro: Carlos Toro Gallego.
Hace muchos años, en el curso de una investigación histórica sobre represión franquista, di con el nombre de Carlos Toro Gallego. La explosión fortuita de un polvorín militar en Alcalá de Henares en septiembre de 1947 sirvió de pretexto a las autoridades franquistas para acometer detenciones contra las estructuras comunistas clandestinas del Partido Comunista de España (PCE) y de las Juventudes Socialistas Unificadas (JSU). Casi todos los comités de Alcalá de Henares y Madrid cayeron en aquellas fechas por un acto que era imposible que hubiese cometido la organización clandestina de los comunistas.
En octubre de 1947 fue detenido en Madrid Carlos Toro Gallego. Natural de Jaraicejo, un pequeño pueblo en la provincia de Cáceres
Asamblea Antifacista Cantabria II
‘Cosillas que hay que olvidar’.
Mientras homenajean a los reyes católicos, a la invasión de América, y a ‘50 años de libertad’… pero callan…
Jamás olvidemos:
El escritor español José María Pemán, que fue un intelectual y propagandista fascista decía: “Limpiad esta tierra de las hordas sin Patria y sin Dios”.
Aún tienen calles dedicadas a su recuerdo.
El propio general Franco dejó dicho que en una guerra como la que vivía España era preferible una ocupación sistemática de territorio, acompañada por una limpieza necesaria, que una rápida victoria militar que deje al país infectado de adversarios.
Tiene hasta una Fundación con su nombre.
El general Mola, en sus directrices previas al golpe, pidió “eliminar los elementos izquierdistas: comunistas, anarquistas, sindicalistas, masones…”. El objetivo era “el exterminio de los enemigos de España”.
Criminal de lesa humanidad, tiene sucesores que le defienden.
El oficial de prensa de Franco y Mola, Gonzalo de Aguilera Munro, puso número a esa limpieza. Según sus cálculos, había que “matar, matar y matar hasta terminar con un tercio de la población masculina de España”. O «El gran error que han cometido los franquistas al empezar la Guerra Civil Española ha sido no fusilar de entrada a todos los limpiabotas. Un individuo que se arrodilla en el café o en plena calle a limpiarte los zapatos está predestinado a ser comunista. Entonces ¿por qué no matarlo de una vez y librarse de esa amenaza?»
En 1964, Gonzalo asesinó a sus dos hijos de 47 y 39 años. Falleció en el centro psiquiátrico en que se hallaba internado en 1965.
El franquismo tuvo 300 campos de concentración, por los que pasaron casi un millón de españoles no afectos al fascismo. Fue un «Exterminio también porque los cautivos apenas recibían comida y no disponían de las más mínimas condiciones higiénicas ni sanitarias. En lugares como Albatera (Alicante), la plaza de toros de Teruel o el campo de fútbol del Viejo Chamartín, en el que jugaba el Real Madrid, hubo miles de hombres y centenares de mujeres muriéndose literalmente de hambre. En Orduña (Vizcaya), Medina de Rioseco (Valladolid), Isla Saltés (Huelva) o San Marcos (León) perecían de tifus exantemático, pulmonías y tuberculosis».
https://x.com/outsidersesp/status/1989456544199819375?s=20
William Ball Provine (1942-2015) fue un historiador estadounidense de la ciencia, la biología evolutiva y la genética de poblaciones. Fue profesor distinguido en la Universidad de Cornell, y profesor en los Departamentos de Historia, Estudios de Ciencia y Tecnología, y Ecología y Biología Evolutiva.
Provine fue filósofo, ateo y crítico del diseño inteligente. Participó en importantes debates con filósofos y científicos teístas sobre la existencia de “Dios”. y la viabilidad del diseño inteligente. Debatió con el fundador del movimiento del diseño inteligente, Phillip E. Johnson, y ambos mantuvieron una relación amistosa. Provine comentó que su curso de biología evolutiva comenzó con la lectura del libro de Johnson, "Darwin on Trial".
Provine fue determinista, pues rechazaba la idea de que los humanos ejerzan el libre albedrío. Provine afirmaba que no hay evidencia de la existencia de “Dios”, ni de vida después de la muerte, ni de un fundamento absoluto para el bien y el mal moral, ni de un significado o propósito último para la vida. Antes fue presbiteriano, al igual que su amigo y rival intelectual Johnson, y afirmaba que sus visiones del mundo habían sido prácticamente iguales antes de que él se volviera ateo.
Su cita original es:
“Let me summarize my views on what modern evolutionary biology tells us loud and clear — and these are basically Darwin’s views. There are no gods, no purposes, and no goal-directed forces of any kind. There is no life after death. When I die, I am absolutely certain that I am going to be dead. That’s the end of me. There is no ultimate foundation for ethics, no ultimate meaning in life, and no free will for humans, either.” [1]
[Godless Freeman]
[1] https://scienceandculture.com/2015/09/william_provine/
Hace once años, un periodista tomó una fotografía que lo acompañaría durante más de una década:
una joven madre, agotada pero firme, cargando una enorme mochila a la espalda y, en sus brazos, a su bebé.
Una imagen sencilla, pero capaz de contener todo lo que significa proteger a un hijo.
Durante once años, intentó encontrarla. No sabía su nombre, ni su historia, ni de dónde venía.
Solo sabía que esa fotografía no era una pose: era la vida misma.
Hace poco, al fin obtuvo una pista. La buscó, la encontró… y descubrió que ahora es mamá de cuatro hijos. Su vida, aunque llena de esfuerzos, es más estable que entonces. Su fortaleza se nota en la forma en que sonríe y en cómo cuida a su familia.
Pero en la entrevista, cuando habló del motivo detrás de aquella imagen, el periodista comprendió por qué nunca la había olvidado.
Ella contó, con una serenidad que solo nace del dolor profundo:
“Ese día llevaba a mi bebé a casa porque estaba delicada y no tenía dinero para atenderla… Cuatro meses después, ya no siguió con nosotros. Era mi primera hija.”
No hubo dramatismos. Solo una verdad que pesa.
Una verdad que cualquier madre entiende sin necesidad de explicaciones.
La fotografía que parecía un retrato de determinación contenía, en realidad, la memoria de una lucha silenciosa: la de una mujer que hizo todo lo que pudo con lo poco que tenía.
Hoy, su historia nos recuerda algo esencial:
Que ninguna madre debería enfrentar la angustia de no poder ayudar a un hijo.
Que detrás de muchas sonrisas hay batallas que no conocemos.
Y que el amor maternal, incluso cuando atraviesa sombras, sigue siendo una de las fuerzas más luminosas que existen.
Mercedes Rodríguez
Le leo y no puedo evitar preguntarme si alguna vez ha tenido la más mínima vergüenza. Sus palabras sobre el desahucio de Badalona, Es insoportable la soberbia, la suficiencia y la crueldad de la derecha, que se atreve a decir al pueblo que tiene que sufrir sin rechistar, porque ellos han decidido promover una invasión”.
Son el epítome de la hipocresía. Habla de sufrimiento ajeno y “crueldad” mientras oculta sistemáticamente su propia historia. Un
Recordemos: su familia en Vitoria‑Gasteiz sufrió un desahucio tras un negocio hostelero que fracasó, dejando impagos a trabajadores.
Sí, trabajadores reales, personas que vieron cómo les debían salarios y finiquitos mientras usted miraba hacia otro lado.
Y, sin embargo, usted nunca los menciona. Su familia desaparece de su relato, sus errores desaparecen de su discurso.
Solo existen los que usted puede señalar para atacar y manipular.
Mientras habla de la supuesta crueldad de otros, usted se beneficia del ruido mediático, del respaldo de una derecha cruel y despiadada, y de sus privilegios políticos.
Su victimismo selectivo es un espectáculo, se presenta como el defensor del pueblo, pero el pueblo al que protege son sus intereses y su imagen.
El sufrimiento de los demás solo le sirve para inflar su altavoz y engordar su cartera política.
No todo el mundo tiene la protección de cloacas, contactos o abogados caros. Mientras otros pierden su casa, usted aplaude o se victimiza a conveniencia. Su soberbia y cinismo son insoportables
. No merece respeto, no merece diálogo y no merece legitimidad alguna para hablar sobre tragedias humanas.
Deje de manipular tragedias para su beneficio. Los ciudadanos necesitamos justicia, soluciones y empatía, no discursos de odio, hipocresía y victimismo barato. Ha quedado demostrado que su moral es de conveniencia, su ética es selectiva y su humanidad brilla por su ausencia.
No se le habla, no se le reconoce y, sinceramente, ,
Si la tuvo alguna vez .
Maria Fz Okariz
Mislata y su gente
Quiero dejar algo claro desde el principio: no he votado nunca al PSOE. Precisamente por eso me resulta aún más llamativo lo que se está viendo estos días. Hay personas señalando al Gobierno como responsable del accidente de los trenes cuando no se conoce todavía la causa. Las investigaciones están en marcha y todo apunta a que llevará tiempo saber qué ocurrió realmente. Aun así, ya hay tertulias, redes sociales y opinadores improvisados que lo saben todo antes que la Guardia Civil y los técnicos.
Lo curioso es que a esa misma gente jamás la he visto criticar a otros responsables políticos ante hechos gravísimos y contrastados. Nunca les oí decir nada de Mazón, tranquilamente de comilona mientras su gente se ahogaba. Ni una palabra de Ayuso, responsable de que más de siete mil ancianos murieran solos en residencias, sin atención médica, sin auxilio y sin dignidad. Silencio absoluto sobre el que se cree Dios y metió a España en una guerra basada en mentiras, provocando los atentados de Atocha y señalando primero a la banda terrorista que más convenía a su relato. Tampoco recuerdo demasiada indignación con Trillo, que envió a soldados españoles a volar en una chatarra con alas y, tras el accidente, se apartó marchándose a Estados Unidos como embajador. Ni con el Gobierno que, ante la mayor catástrofe medioambiental de nuestra historia, habló de “hilillos de plastilina” mientras el Prestige se partía en dos y arruinaba costas, vidas y ecosistemas........
Nada. Silencio. Amnesia selectiva.
Y, sin embargo, muchos de los que hoy gritan y señalan se benefician directamente de políticas que su partido votó en contra: pagas y ayudas, la subida del SMI, la regulación del precio de la luz, la subida de las pensiones..... Son personas que acuden al hospital cada dos por tres y que no podrían permitirse jamás un seguro médico privado. Personas cuyo bienestar depende, en gran medida, de lo público… y que aplauden o votan a quienes intentan desmontarlo pieza a pieza.
Por eso la única explicación que encuentro es profundamente triste: en este país no se vota a favor de nadie, se vota en contra de alguien. Da igual el programa, da igual la coherencia, da igual la memoria. La derecha y la ultraderecha, cada vez más próximas y cada vez menos disimuladas, han conseguido algo inquietante: que mucha gente les vote aun sabiendo que lo hace contra sus propios intereses. Han convertido la política en un ejercicio de odio, de revancha y de consignas simples, donde la realidad importa menos que el enemigo al que se quiere castigar.
Y
así estamos: señalando culpables antes de conocer los hechos,
blanqueando responsabilidades pasadas y votando con el estómago
aunque luego sea el bolsillo, la salud o la dignidad lo que termine
pagando la factura. Qué pena de país.
Europa Press
Comuns ha denunciado penalmente este miércoles ante la Fiscalía al alcalde de Badalona (Barcelona), Xavier García Albiol, por el desalojo "sin alternativa habitacional" del Institut B9, y también por sus actuaciones y declaraciones posteriores.
El partido alega que el juez le obligaba a ofrecer una alternativa habitacional pero no lo ha hecho de forma reiterada, y que además "ha tolerado y amparado declaraciones que pueden ser constitutivas de un delito de odio", informa en un mensaje de X recogido por Europa Perss.
"Se ha acabado tolerar la criminalización, el racismo y la deshumanización de Albiol contra personas vulnerables", ha añadido.
Josemi Montalban
Pues
verá usted, mi estimado don Gundemaro, una noticia de la que no le
van a informar ni don Carlos, ni doña Ana Rosa, ni don Eduardo, don
Francisco, ni tampoco Vicente o Susana, ni que decir tiene que no ha
de esperarlo del mirmecólogo, es la que hace referencia a que, por
fin, tras solo 20 años de instrucción, se está desarrollando el
juicio a Francisco Granados
,
exconsejero madrileño y ex secretario general del PP de Madrid,
implicado, junto a seis excaldes de la organización criminal Partido
Popular, en el caso Púnica, el macroproceso de corrupción municipal
y autonómica que se dio en Madrid con amaños de contratos públicos
para fiestas municipales entre 2004 y 2013 y en el que la Fiscalía
pide entre dos y seis años de cárcel para los acusados por delitos
de prevaricación y fraude.
Granados ya fue juzgado por revelación de secreto (¿le suena?) en una pieza separada del caso en la que se le acusó le acusó de haber recibido un aviso de un miembro de la guardia civil que lo alertó de que estaba siendo investigado. En aquel procedimiento se decretó su detención en 2014 y fue condenado a dos años de prisión y la pena se dio, tras su confirmación por el Tribunal Supremo, por cumplida, ya que Granados llevaba ese tiempo en prisión preventiva.
En el juicio al que se enfrenta ahora, el meollo de la corrupción del aparato de Aguirre, Ricardo Godino, un exconcejal de Moraleja de Enmedio, ha confesado y admitido por escrito, cómo amañaban los contratos públicos en favor de empresarios determinados, a los que, con dinero público se agasajaba con fiestas privadas en las que no faltaban "autobuses de putas".
Y nada, mire usted, mi estimado Gundemaro, que como de ello no le van a hablar los insignes e ilustres miembros de la "prensa libre" anteriormente comentados, ni le van a saltar a su dispositivo los twists de Negre, Alvise, o Quiles, refriéndole el asunto, pues ya lo hago yo desde aquí, porque a mí, a diferencia de ellos, no me da de comer ninguna organización política con el dinero de mis compatriotas, pero es mi deber y procuro cumplirlo con la mayor dignidad posible.
Los alemanes diseñaron un sistema para quebrar el espíritu humano. La deshumanización era metódica: quitar el nombre y reemplazarlo por un número, rapar el cabello, uniformar a todos igual, destruir la intimidad y someter cada gesto a órdenes arbitrarias. Según Primo Levi, invertir la moral previa: lo correcto dejaba de existir y sobrevivir exigía adaptarse a un mundo donde la humillación era la norma diaria.
El
hambre, el miedo y la incertidumbre permanente erosionaban la
voluntad. Raciones por debajo de las 1,300 calorías diarias,
castigos imprevisibles, gritos constantes y la amenaza de muerte
inmediata mantenían a los prisioneros en un estado de estrés
extremo. Dormir hacinados, enfermar sin atención y ver morir a otros
cada día no solo agotaba el cuerpo: rompía la esperanza y
normalizaba lo impensable.
La
“zona gris” fue una herramienta psicológica central. Los n4z1s
forzaron a algunas víctimas a colaborar mínimamente para
sobrevivir: repartir comida, vigilar, trabajar en tareas del campo.
Esto desplazaba la culpa hacia los prisioneros y destruía su
identidad moral. Como escribió Levi, el sistema buscaba que las
víctimas perdieran incluso “el consuelo de la inocencia”.
La
rutina infinita anulaba el sentido del tiempo y del yo. Días
idénticos, órdenes sin lógica, trabajo inútil y castigos sin
causa convertían la vida en una repetición vacía. Muchos
sobrevivientes describieron cómo dejaron de pensar en el futuro:
vivían solo para no m4rir ese día, señal de que el espíritu ya
había sido vencido.
El
daño psicológico sobrevivió a la liberación. Para muchos, el
campo nunca terminó: pesadillas, culpa, silencio y suicidios décadas
después prueban que el objetivo alemán no era solo m4tar personas,
sino destruir lo humano dentro de ellas.
Durante cincuenta años creyó conocer al hombre que dormía a su lado.
Luego, la policía le mostró lo que había estado haciendo mientras ella dormía.
Gisèle Pelicot llevaba una vida que muchos describían como ejemplar. Medio siglo de matrimonio con Dominique. Tres hijos. Nietos. Una residencia tranquila en la Provenza donde planeaban envejecer juntos. Para quienes los rodeaban, eran la imagen de la estabilidad.
Pero su cuerpo empezó a fallar.
Un cansancio que no se explicaba. Lagunas de memoria cada vez más frecuentes. Caída del cabello. Problemas ginecológicos que desconcertaban a los médicos. Despertares confusos, dolores sin causa aparente. Años así.
Una vez, desesperada, le preguntó a su esposo si la estaba drogando. Él se mostró herido. Ofendido. Ella se disculpó. Le creyó. Después de cincuenta años, la confianza parecía incuestionable.
Hasta noviembre de 2020.
La policía la citó. Dominique había sido detenido por grabar a mujeres bajo sus faldas en un supermercado. Un delito vergonzoso, pero lo que encontraron en sus dispositivos convirtió todo en algo inconcebible.
Miles de fotos.
Miles de videos.
Gisèle, inconsciente, en su propia cama.
Durante casi una década, su esposo había triturado somníferos y ansiolíticos en su comida y bebida. Cuando ella perdía el conocimiento, la agredía. Luego comenzó a invitar a otros hombres. Los contactaba en un foro llamado “sin su conocimiento”. Durante nueve años, alrededor de cincuenta desconocidos entraron a su casa en Mazan. Hombres comunes. Profesiones comunes. Vidas aparentemente normales.
Llegaban. La agredían mientras él grababa. Se marchaban. Volvían a sus rutinas.
Gisèle despertaba confundida. Y confiaba.
Cuando la policía le mostró las pruebas, cincuenta años de vida compartida se desmoronaron en un instante. Cincuenta y un hombres fueron acusados de violación agravada y delitos relacionados.
Tenía derecho al anonimato. El juicio podía celebrarse a puerta cerrada. Podía protegerse del escrutinio público.
A los setenta y dos años, eligió lo contrario.
Entró al tribunal de Aviñón, dijo su nombre en voz alta y exigió un juicio completamente abierto. Quería que se viera. Que se supiera.
“La vergüenza debe cambiar de bando”, dijo.
Durante meses se sentó frente a quienes la habían agredido. Vio pruebas devastadoras. Escuchó excusas. Justificaciones imposibles. Nunca bajó la mirada. Nunca se retiró al silencio.
El 19 de diciembre de 2024, los cincuenta y un acusados fueron declarados culpables. Dominique Pelicot recibió la pena máxima. Los demás, condenas de varios años.
Al salir del tribunal, Gisèle habló con calma. Dijo que nunca se arrepintió de abrir las puertas. Que compartía la lucha de otras personas que habían pasado por lo mismo.
El impacto fue profundo. El caso sacudió a Francia y abrió una conversación necesaria sobre el consentimiento, la violencia facilitada por sustancias y el peso injusto que suele recaer sobre las víctimas. Muchas personas, tras años de silencio, comenzaron a hablar.
Llegaron los reconocimientos. Listas, homenajes, distinciones. Pero eso no fue lo central.
Lo central fue esto:
Durante años no tuvo voz ni control.
Cuando conoció la verdad, usó su voz para romper la oscuridad.
No pidió compasión.
No se escondió.
No aceptó la vergüenza que nunca le perteneció.
La tomó y la devolvió a quienes siempre fue de ellos.
Caín agricultor Enkimdu y Abel pastor nómada Dumuzi: herencia mesopotámica y sincretismo cristiano
El relato bíblico de Caín y Abel no surge en el vacío. Históricamente, refleja una narrativa mucho más antigua proveniente de Mesopotamia, específicamente del texto sumerio conocido como “La disputa entre el pastor y el agricultor” (también llamado Debate entre Enkimdu y Dumuzi), donde dos figuras simbólicas representan formas opuestas de vida: el agricultor sedentario y el pastor nómada.
En ese mito, ambos compiten por el favor divino, una estructura casi idéntica a la historia bíblica, donde Dios acepta la ofrenda de Abel (pastor) y rechaza la de Caín (agricultor).
No se trata de un juicio moral individual, sino de una tensión social real en las primeras civilizaciones: quién debía dominar, la ciudad agrícola o los pueblos nómadas.
El cristianismo hereda este relato a través del judaísmo y lo resignifica. Caín deja de ser solo el agricultor rechazado y se convierte en el símbolo del pecado, la violencia y la ruptura con Dios, mientras Abel pasa a representar la obediencia y la fe pura. Así, un conflicto económico y cultural antiguo se transforma en una lección espiritual.
Este proceso es un claro ejemplo de sincretismo divino: mitos antiguos reinterpretados bajo una nueva teología, donde viejas disputas humanas se convierten en doctrinas morales eternas.