SaltimbanquiClicClic
Política, religión, actualidad, cine, opinión, sociedad, humor, cultura, fotogalerías.....corrupción, corruptores, justicia, robos, fraudes, atracos, preferentes, rescate bancario, hambre, paro, miseria, desahucios, hipocresía, la verdad, mentiras y mas mentiras...crisis, ricos, pobres, muy pobres, muy ricos, miseria, niños hambrientos, familias que no pueden llegar a fin de mes, trabajadores esclavos...Santa Pederastia, Sagrada Pedofilia....
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viernes, 17 de abril de 2026
Ni un hogar sin lumbre... (y otros milagros del franquismo contra los niños)
No voy a hablar de cunetas, ni de los que conocieron la cárcel, el paredón o el exilio. Voy a hablar de quienes supuestamente estaban libres, de los que vivieron en una España oficialmente en paz, pero aprendieron desde niños que la libertad también puede ser una prisión. Quiero hablar de historias reales. Sobre todo de las de los niños durante el franquismo. Niños que no jugaron en patios de recreo, sino que crecieron encerrados en el mayor campo de concentración que ha conocido este país, ese que limitaba al norte con los Pirineos, al oeste con Portugal, al este con el Mediterráneo y al sur con el estrecho de Gibraltar, como si fuese una enorme isla sin vecinos. Un país en el que algunos comían bien y no les faltaba nada y otros pasaban hambre, miedo y silencio. Porque de aquellos barros vinieron estos lodos, y de aquel silencio, y el de los últimos 50 años, esta desmemoria.
A partir de aquel uno de abril de 1939, más de sesenta mil maestros fueron depurados. En muchos pueblos donde durante la República se habían abierto escuelas, no quedó ni maestro ni escuela, solo un edificio vacío y una pizarra muda. Uno de esos maestros fue Antonio Ferrandis —quien luego sería Chanquete en Verano azul —. Perdimos un gran maestro y ganamos un gran actor. Otros no tuvieron esa suerte: fueron apartados, encarcelados o fusilados. La pedagogía fue sustituida por el castigo.
Cuando las escuelas reabrieron, los maestros fueron reemplazados por curas, frailes, monjas, falangistas y docentes adictos al régimen. La Iglesia obtuvo un control casi absoluto de la enseñanza, y las asignaturas más importantes pasaron a ser la Formación del Espíritu Nacional y la Religión, que impregnaba el resto como una humedad persistente.
Los niños —y las mujeres— fueron especialmente castigados en aquella España convertida en presidio. Las paredes oían, y los muros se blanqueaban con cal viva, la misma que se echaba sobre los cuerpos de los fusilados. La cal blanqueaba las fachadas; el miedo ennegrecía las vidas.
Ese miedo se grabó a fuego en la memoria de los vencidos y los acompañó hasta la muerte. Nuestros abuelos casi nunca hablaban de la guerra ni de la posguerra. Y cuando lo hacían, su voz se volvía un murmullo y sus ojos miraban al suelo. Desde niños aprendieron a tener miedo. No al hombre del saco, sino a la Guardia Civil. Muchos vieron cómo se llevaban a sus padres, incluso en los años cincuenta o sesenta, y los devolvían del cuartelillo sin dientes.
Mi abuelo, Felipe López, nunca habló de la guerra ni de los siete años que pasó en el Penal de Chinchilla de Montearagón. Trabajó en los pantanos de Benagéber, Alarcón y Contreras. Sobre ese trabajo repetía una frase que abre y cierra mi novela Magdalenas sin azúcar:
«¿Quién llevará flores a los muertos si están bajo las aguas del pantano?»
Nunca quiso explicar a qué se refería. Yo lo supe después. El lecho de los pantanos se utilizó para enterrar cuerpos. Víctimas del terrorismo franquista sepultadas bajo el progreso hidráulico y el olvido.
De todas las torturas, de todas las formas de matar, hubo una que fue cotidiana, persistente y silenciosa: el hambre.
Por hambre murieron más personas que por la guerra. Entre doscientas mil y seiscientas mil durante los años eufemísticamente llamados «del hambre», que no todos pasaban. Todo ello mientras el régimen proclamaba su eslogan:
«Ni un hogar sin lumbre, ni un español sin pan».
Se implantaron las cartillas de racionamiento, pero el primer gesto del franquismo —como tantas veces hace la derecha— fue reducir los salarios. La escasez fue brutal. Para comprar era imprescindible la cartilla, de primera, segunda o tercera categoría, según el nivel económico y la afinidad política. Cuanto menos necesitabas, más recibías.
En las ciudades, tras horas de cola, muchas veces no quedaba nada. El reparto estaba en manos de los jerarcas de Falange, que encontraban más rentable desviar alimentos al estraperlo que repartirlos en las colas del hambre.
Un huevo era un lujo. Las mondas de patata o de naranja se hervían y se comían. Los gatos —hoy tan queridos— fueron manjar codiciado. En el campo se comían lagartos, culebras, en Valencia, las ratas de acequia fueron una exquisitez, sin dejar de ser ratas. La carne dura de paloma acabó siendo un festín.
En los pueblos casi todos tenían gallinas. Matar una era pan para hoy y hambre para mañana, dejaba de dar huevos, que muchas veces era necesario renunciar a ellos para poder comer. Un pollo se mataba en ocasiones especiales. Además, esos alimentos había que pagarlos. Y no había dinero. El dinero republicano dejó de valer, aunque los del bando golpista que lo acapararon sí lo cambiaron por moneda franquista.
¿Y qué pasaba cuando el cabeza de familia estaba en la cárcel, había sido asesinado o condenado a un servicio militar de tres años?: Que la familia era condenada también. Las raciones de mujeres y niños eran menores. Viudas y huérfanos pasaban hambre extrema.
La mano de obra era tan barata que se trabajaba por la comida. Las niñas eran contratadas para el servicio doméstico a cambio de un plato. Y a veces comían peor que los perros de la casa de sus amos, porque entonces los patronos eran amos.
Amparo, vecina de Moncada, natural de Santa María del Campo Rus, me contó que trabajaba todo el día por un pico de pan. Un pico de pan a cambio de horas de esclavitud.
Otra Amparo, también de Moncada, me relató una historia que demuestra hasta dónde llega el ingenio cuando aprieta el hambre. Su madre, siendo niña, trabajaba en una casa donde criaban cerdos. Comía allí, pero veía cómo su madre y sus hermanos pequeños pasaban hambre. Su padre estaba en prisión; sus hermanos, en África, cumpliendo servicio militar. A la familia le faltaban tres raciones.
Un día, la niña, después de obligarle a echar las sobras a los cerdos, le dio un estacazo a un cerdo a uno.
—El gorrino algo le pasa —dijo a la patrona.
—Que tu madre aproveche lo que pueda —respondieron.
—Madre —le dijo luego—, el cerdo está más sano que nosotras. Le he dado un estacazo para que podamos comer. Y así entró el cerdo en casa. Y durante un tiempo hubo tocino, chorizos y morcillas.
La Iglesia fue pieza clave en todo esto. También en la crueldad ejercida contra los niños. Hasta en las fiestas.
En los años cuarenta, en Las Ventas con Peña Aguilera, se organizó una cabalgata de Reyes, la primera de su historia, con mucho lujo y boato. Nueve años después de la guerra. El alguacil y el alcalde anunciaron regalos para los niños buenos. El cura lo confirmó desde el púlpito. El día de Reyes, con pajes tiznados, fueron nombrando a los niños elegidos. Mariquitas Pérez, trenes de metal y multitud de juguetes caros se repartieron entre los «niños buenos».
La mayoría de los niños de Las Ventas con Peña Aguilera, esperaron su turno, que nunca llegó. Se quedaron, como en el poema de Miguel Hernández, con las abarcas vacías, las desiertas. Les dijeron que la culpa era de sus padres, por ser hijos de Satanás. Entre las personas de derechas también había personas buenas, un comerciante, don Senén, se apiadó y les regaló los juguetes a los hermanos Mariano y Dorotea.
Los ejemplos serían interminables. Y es nuestra obligación contarlos. En las escuelas debería saberse qué fue la dictadura. Es una vergüenza que estudiantes franceses sepan más de nuestra guerra y posguerra que los españoles. El fascismo no se puede blanquear. Ni con cal. Ni con silencio.
Discurso dado en las Jornadas de Memoria Democrática de Moncada (Valencia) el 7 de julio de 2023
A grandes rasgos, de esto trata mi libro, «Las abarcas desiertas», sobre la crueldad ejercida contra los niños por el franquismo.
Pablo Motos pide perdón por equivocarse en el IVA de los libros: un joven le recuerda lo que él dijo cuando Pedro Sánchez pidió disculpas
"No saber algo no te exime de responsabilidad. Perdón piden los niños. Los adultos asumen la responsabilidad..."
17/04/2026
Huffpost
El presentador Pablo Motos se ha visto obligado a pedir perdón después del fallo que tanto él como la escritora y periodista Sonsoles Ónega cometieron en pleno prime time durante el programa de 'El Hormiguero', tras asegurar que el IVA de los libros en España es igual que el del tabaco (cuando en realidad tributan al 4%, no al 21%) y aprovechar para cargar contra Pedro Sánchez.
Sus disculpas, sin embargo, no han sido suficientes para algunos, que han visto cómo el presentador se intentaba desmarcar del episodio y pedía unas disculpas de forma bastante tibia.
"Quiero pedir disculpas porque ayer dimos un dato incorrecto. Sonsoles Ónega nos propuso al equipo hablar del IVA de los libros porque le parecía excesivo un 21%. Nosotros le dijimos que sí y nadie comprobó el dato, que resulta que es un error", señaló entonces.
Momentos después fue la propia periodista quien también quiso reconocer el fallo. "¡Error! ¡Error! ¡Error! ¡Me fustigo! Llevo todo el día angustiada, doctor Santandreu, por no haber confirmado el dato", exclamó Ónega. "Aprovecho para pedir perdón, de verdad. Lo siento. Error absolutamente involuntario sin ninguna intención de desinformar ni manipular, ni nada, por Dios santísimo", agregó la misma.
La hemeroteca le recuerda a Pablo Motos lo que él mismo decía sobre el perdón y sobre "asumir responsabilidades"
Y, aunque este episodio podría haber finalizado aquí. Como siempre, la hemeroteca ha vuelto a hacer de las suyas. El usuario Jose Rubio en 'X' (antes conocido como Twitter) ha sido el encargado de recordarle al presentador de 'El Hormiguero' lo que él dijo sobre el perdón cuando fue el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, quién pidió perdón tras estallar el caso Cerdán y por haber confiado en él.
"Hacerse la víctima le vino muy bien la otra vez. El que se hace la víctima no asume ninguna responsabilidad, la culpa es de los demás... No saber algo no te exime de responsabilidad. Perdón piden los niños. Los adultos asumen la responsabilidad. Para saber si le perdonamos o no, que haga unas elecciones y los españoles digan abiertamente si le perdonan o no", dijo, de forma bastante dura, Motos en aquel momento.
En este sentido, Jose Rubio se ha preguntado "¿qué hacemos ahora? ¿Mandamos una encuesta al hormiguero a ver si nos vale el perdón y las disculpas de Pablo Motos, como dijo él que había que hacer con Pedro Sánchez?".
Y, aunque ha reconocido que ambas situaciones no son "equiparables", también ha puntualizado que "por lo menos hay que predicar con el ejemplo". "Aunque entendemos que el propósito obviamente no era desinformar, faltaría mas, obviamente utilizaron la bromita del 21% para soltar pullas contra Pedro Sánchez y contra el pago de impuestos", ha continuado. "¿Le pedimos elecciones a ver si le perdonamos?", ha señalado finalmente en la publicación, que suma ya más de 3.000 visualizaciones.
La Audiencia de Madrid absuelve a Pablo Echenique del delito de odio por su tuit "irónico" sobre curas y pederastia
Los magistrados, sin embargo, no han ahorrado una reprimenda a Echenique por lo que consideran un mensaje "reprobable".
Héctor
Juanatey
Huffpost
17-4-26
La Audiencia Provincial de Madrid ha absuelto al exdiputado de Podemos Pablo Echenique por su mensaje en redes sociales en el que aseguró que "estadísticamente, es mucho más probable que un sacerdote cometa un delito de agresión sexual contra menores de edad, a que delinca una persona migrante". Lo escribió después de unas declaraciones acerca de la inmigración del arzobispo de Oviedo, en las que advertía de que, "dentro de esta apertura buenista, se nos puede colar gente que son indeseados".
Si bien los magistrados consideran que no hay caso penal, no han ahorrado una reprimenda a Echenique. "El mensaje debe interpretarse en el marco de una respuesta política y mediática, aunque resulte reprobable desde un punto de vista ético", han reflejado en el auto, donde también han considerado que el mensaje del exdiputado "es el paradigma de lo que no debe hacerse por los actores políticos". "Refleja la degradación del debate público, caracterizado por la descalificación y el insulto", han opinado.
Aunque la Audiencia Provincial, de nuevo, haya considerado el mensaje "impropio" y "desacertado", no ha dado la razón a Abogados Cristianos, la fundación que denunció a Echenique y para quien solicitaba un año de prisión, multa e inhabilitación por un delito de incitación al odio, la hostilidad, la discriminación o la violencia contra colectivos.
Los jueces han prestado especial atención al contexto de las palabras de Echenique, que fueron escritas "como reacción inmediata a unas declaraciones previas y no formaron parte de una campaña continuada, reiterada o sostenida en el tiempo contra los sacerdotes o la Iglesia". Asimismo, el tribunal ha explicado que los curas o sacerdotes "no pueden ser considerados, en el contexto social y cultural español, un colectivo especialmente vulnerable o históricamente discriminado".
En el auto, han dado por buenas las explicaciones del político al considerar que "no actuó con voluntad de incitar al odio contra los sacerdotes, sino con una finalidad irónica y crítica respecto de las declaraciones del arzobispo". Durante el juicio, el propio Echenique mantuvo que lo único que buscaba era "poner de relieve, mediante una comparación que calificó de 'absurda', el carácter exagerado de las manifestaciones sobre inmigración".
Pese al resultado absolutorio, contra la sentencia, que no es firme, cabe todavía opción de interponer recurso de apelación ante el Tribunal Superior de Justicia de Madrid.
La Arquitectura del Chantaje Invisible
El templo no se sostiene solo con piedra y argamasa, sino con el eco de un susurro que hiela la sangre: la posibilidad del nunca. Las instituciones han comprendido, con una astucia casi biológica, que el amor es volátil y la gratitud es breve, pero el terror es un ancla que no se oxida. Se ha construido una gramática del espíritu donde la salvación no es un premio a la virtud, sino un rescate pagado a plazos para evitar una tortura que no tiene fin.
Se nos presenta al "Arquitecto de Galaxias" —aquel que sostiene el peso de las supernovas y el giro de los átomos— como un carcelero meticuloso, preocupado por los deslices de una criatura efímera en un rincón perdido del cosmos. Es la paradoja del chantaje: te ofrecen la vida eterna como un regalo, pero te muestran el fuego bajo la mesa para que no te atrevas a rechazar el presente.
Bajo las cúpulas, lo que a menudo se respira no es el incienso de la devoción, sino el sudor frío de quien se siente observado por demonios de diseño teológico. La promesa del paraíso se vuelve entonces un narcótico necesario para soportar la amenaza del abismo. Sin ese látigo invisible, sin ese lenguaje de llamas y azufre, los bancos de madera quedarían mudos, porque una fe basada únicamente en la razón o en la contemplación de la verdad no necesita de multitudes que se golpeen el pecho por miedo a no despertar en la luz. Al final, el infierno no es un lugar, es la soga con la que se detiene la huida de los hombres hacia su propia liberrtad .
Para finalizar; la religión, en su vertiente más institucional, parece haber cambiado la búsqueda de la sabiduría por la gestión de la angustia. Al quitar el miedo, se cae el velo y queda el hombre solo frente al universo, algo que para muchos resulta más aterrador que el propio infierno.
-- Osmin Zaldaña
¿Y ahora, qué? Todos los pasos para la extinción de la Fundación Nacional Francisco Franco
La Justicia tendrá la última palabra en un proceso que se alarga ya casi dos años
ElPlural
17-4-26
El ministro de Cultura, Ernest Urtasun, anunciaba el pasado martes 14 de abril, aniversario de la II República, el paso definitivo para conseguir la extinción de la Fundación Nacional Francisco Franco. Tras la firma de la resolución que finaliza el procedimiento administrativo, después de casi dos años, que permite la solicitud formal, ahora será la autoridad judicial la que tenga la última palabra. La Justicia cuenta con informes jurídicos, análisis de contenidos y testimonios de víctimas, que coinciden en señalar que la agrupación franquista “no cumple con el interés general”.
Además, la supuesta fundación despliega prácticas que constituyen un claro “menosprecio y humillación” de las víctimas de la dictadura. Los derechos a la verdad, la justicia y la reparación de los ajusticiados por el franquismo y sus familiares son vulnerados diariamente por el grupúsculo de fascistas que se enmascaran como fundación, razón por la que el Gobierno de coalición espera que los jueces coincidan con su análisis. "Confiamos en que la Justicia sí se manifieste finalmente", ha trasladado el ministro de Política Territorial y Memoria Democrática, Ángel Víctor Torres, hace escasas horas.
Concurren de manera fehaciente las causas legales para su extinción
Una cuestión de memoria y dignidad que aún deberá afrontar más pasos procedimentales. El proceso todavía podía alargarse hasta comienzos de 2027, lo que dependerá de la estrategia judicial que acometa la agrupación franquista, que ya presentó alegación en momentos previos, pero estas fueron descartadas por el departamento de Cultura. Desde el Ejecutivo de coalición esperan que la Justicia certifique su decisión, la cual consideran “sólida” y ampliamente documentada. Esta tesis ha sido la defendida por Urtasun en los últimos días.
"El resultado es un expediente sólido, riguroso, y bien fundamentado jurídicamente. Y ahora la decisión final está en las manos de un juez. Pero el Gobierno considera que concurren de manera fehaciente las causas legales para su extinción, y lo decimos con claridad”, ha trasladado el responsable del Ministerio de Cultura. “Estamos, con la ley en la mano, protegiendo la dignidad de las víctimas, porque esa es nuestra responsabilidad", ha enfatizado, dejando claro que no esperan una decisión que no termine, de una vez por todas, con la Fundación Nacional Francisco Franco.
Los Tribunales ya han fallado contra los franquistas
La última ocasión en la que la agrupación de franquistas acudió a los Tribunales recibió un varapalo. Fue hace poco más de un mes, cuando solicitaron al Tribunal Superior de Justicia de Madrid (TSJM) medidas cautelarísimas que frenasen el procedimiento al que ahora ha dado carpetazo Cultura. El auto rechazó la petición al considerar que no concurrían razones de urgencia, permitiendo que el proceso continuase avanzando hasta el punto en el que se sitúa en estos momentos.
La fundación había recurrido una resolución de la Subsecretaría de Cultura del 16 de febrero de 2026 que inadmitía un recurso de alzada presentado previamente por la entidad. Dentro de ese procedimiento, el Ministerio de Cultura había rechazado la declaración como testigos de siete historiadores e investigadores de parte. En su solicitud, los franquistas pedían que el tribunal adoptara una medida cautelar urgente sin escuchar previamente a la otra parte para suspender los efectos de la resolución administrativa.
Sin embargo, el tribunal consideró que no concurrían circunstancias de especial urgencia que justificasen adoptar una medida de este tipo sin oír antes al Abogado del Estado, que representa al Ministerio de Cultura. Además, los magistrados recordaron que las medidas cautelares de este tipo solo pueden acordarse cuando existe un riesgo inmediato de que la duración del proceso cause perjuicios irreparables.
La Sala entendió que, en este caso, no existía ese riesgo, entre otras razones porque el recurso se dirige contra una resolución de carácter interlocutorio y las cuestiones planteadas pueden resolverse durante la tramitación normal del procedimiento. Por ello, el tribunal ha decidió denegar las medidas cautelarísimas solicitadas por la Fundación.
La Fundación, por su parte, insiste en que el procedimiento administrativo en su contra implica la desaparición de su personalidad jurídica, la liquidación de su patrimonio y la frustración definitiva de sus fines fundacionales. Además, la entidad asegura que su prohibición no es una mera actuación administrativa de control, sino un procedimiento sancionador. No contentos, se atreven a hablar de vulneración de la democracia y a mentar la Constitución.
La derecha española se queda sola en su fanatismo con Israel y su sumisión a Trump
La nueva relación de Europa con Washington y Tel Aviv pilla a contrapié a la derecha española
Suren Gasparyan
ElPlural
17-4-26
La derecha española sigue hablando de Israel y de Estados Unidos como si Europa no hubiera cambiado de pantalla. Pero ha cambiado. Lo han hecho gobiernos conservadores, ejecutivos liberales, incluso dirigentes que hace nada presumían de cercanía ideológica con Trump o de sintonía total con Netanyahu. No por convicción moral repentina. Por necesidad política. Porque el coste de seguir obedeciendo ya no es abstracto. Se mide en desgaste interno, en presión social, en pérdida de margen y en una evidencia cada vez más difícil de tapar: el viejo alineamiento ya no encaja con la realidad.
En España, sin embargo, hay un filtro que lo deforma todo. Para la derecha y la extrema derecha parece que el único mal que existe se llama Pedro Sánchez. Da igual lo que pase fuera. Da igual que Trump castigue a Europa con su lógica de fuerza, da igual que Netanyahu haya llevado a Israel a un choque cada vez más evidente con parte de sus propios aliados, da igual que en varias capitales europeas se hayan empezado a revisar posiciones que hace un año parecían intocables. Al final, PP y Vox lo reducen todo al mismo marco doméstico: si Sánchez dice algo, ellos dicen lo contrario; si Sánchez toma una posición, ellos la convierten en sospechosa por el mero hecho de venir de él.
Ese reflejo les impide leer el momento. También les impide admitir una evidencia incómoda: la figura de Sánchez no ha hecho más que agrandarse en el terreno internacional precisamente por sus posiciones. No porque exista una adhesión unánime a su política exterior, ni porque España marque por sí sola el paso de Europa, sino porque varias de las tesis que defendió antes o con más claridad que otros —el reconocimiento de Palestina, la crítica a la impunidad israelí, la necesidad de autonomía europea frente a los impulsos de Washington— han dejado de sonar excéntricas para empezar a formar parte del nuevo lenguaje europeo. Lo que PP y Vox presentaban como extravagancia o propaganda se parece hoy bastante más a una anticipación política que a una anomalía.
Eso es lo que la derecha española no quiere ver. O no puede. Mientras una parte de Europa empieza a corregir, aunque tarde y a trompicones, aquí se sigue instalado en una política exterior de reflejos automáticos. Israel sigue siendo intocable. Trump, una referencia incómoda pero útil. El esquema es viejo, pero lo mantienen como si no hubiera pasado nada en Gaza, como si el trumpismo no hubiera dejado de ser sólo una extravagancia americana para convertirse también en un problema europeo.
No se trata de exagerar el giro continental. Europa no ha roto de forma limpia con Israel ni con Estados Unidos. Tampoco España. No hay épica ahí. Hay cálculo, presión y miedo al coste. Pero precisamente por eso el cambio resulta más elocuente. Cuando hasta gobiernos que no querían moverse empiezan a hacerlo, conviene mirar. Meloni ha tomado distancia de Israel y ha marcado perfil propio ante Trump. Macron, a su estilo, lo mismo. Merz, en Alemania, ha tenido que corregir el tono después de una genuflexión ante Washington que le pasó factura y que ha servido de caladero de votos para que la extrema derecha siga campando a sus anchas. Orbán, que durante años se vendió como adelantado del nuevo orden reaccionario, ha terminado pagando el desgaste de ese modelo y de esa cercanía ideológica. Hasta dentro del propio movimiento MAGA ya empiezan a proliferar las voces que le exigen a Trump que ponga freno a los deseos anexionistas de Netanyahu. No son casos idénticos, pero apuntan en la misma dirección: la obediencia ya no da el mismo rendimiento político que antes.
Patriotas de boquilla
Ahí aparece una de las mayores imposturas de la derecha y la extrema derecha españolas. Llenan cada discurso de patria, soberanía, orgullo nacional y defensa de España. Lo hacen con insistencia casi litúrgica. Pero en cuanto Washington habla, esa retórica se encoge. En cuanto Trump aprieta, la patria desaparece. En cuanto Israel actúa, la firmeza se convierte en justificación. El patriotismo que exhiben con tanta facilidad contra Bruselas o contra el adversario interno se evapora cuando el poder viene de fuera.
Ese es el punto más revelador. PP y Vox usan la nación como arma retórica, no como criterio político real. Porque defender de verdad una posición nacional exigiría medir qué perjudica a España y a Europa, no qué satisface a Trump o qué blinda a Netanyahu. Exigiría autonomía. Exigiría capacidad de decir no. Exigiría entender que un arancel de Washington, una escalada militar impuesta desde fuera o una sumisión diplomática también lesionan intereses propios. Pero ahí la derecha española calla, suaviza o mira hacia otro lado. Patria para el mitin. Sumisión para la práctica.
Vox lo representa de una forma casi pura. Ha hecho del apoyo a Israel una cuestión identitaria y del trumpismo una especie de catecismo político. No importa que Trump actúe contra intereses europeos. No importa que su política comercial castigue sectores estratégicos. No importa que su lógica internacional arrastre a los aliados a escenarios de mayor inestabilidad. Vox reacciona igual: busca un culpable en Bruselas, en la izquierda, en el ecologismo, en cualquier sitio menos en el aliado al que no quiere incomodar. Esa no es una posición de fuerza. Es una dependencia ideológica.
El PP intenta disimular más. Su problema no es el fervor, sino la falta de pulso. Quiere conservar su credencial atlantista, no alejarse demasiado de la línea dura de su espacio y, al mismo tiempo, no aparecer como subordinado. El resultado suele ser una mezcla de ambigüedad y retraso. Llega tarde a las rectificaciones, mide cada palabra y acaba ocupando un lugar cada vez más estrecho. Ni lidera una posición europea propia ni se atreve a romper con el marco anterior. Cuando otros corrigen, el PP calcula. Cuando otros toman distancia, el PP duda.
Por eso la derecha española se queda sola. No sola frente a una Europa de izquierdas, que no existe. Sola frente a una Europa que, por pura necesidad, empieza a asumir hechos que aquí todavía se maquillan. Que Netanyahu ha colocado a sus aliados en una posición políticamente insostenible. Que Trump no es sólo un socio incómodo, sino un factor directo de presión y desorden para Europa. Que la soberanía no consiste en agitar banderas contra el vecino más débil mientras se baja la cabeza ante el más fuerte.
jueves, 16 de abril de 2026
Si Dios fuera real… claro… y quisiera que lo entendieras…
¿por qué existen miles de religiones peleando entre sí?
Piénsalo.
No estamos hablando de cualquier cosa…
Estamos hablando de un ser supuestamente perfecto, omnisciente y todopoderoso…
Y aun así… su “mensaje” terminó en miles de versiones distintas.
Cristianismo… Islam… Hinduismo…
Y dentro de cada uno, cientos de interpretaciones que se contradicen.
Entonces la pregunta incómoda es inevitable:
¿El problema es la gente…
o el mensaje nunca fue claro?
Ahora compáralo con algo real:
Las matemáticas no tienen mil versiones.
La gravedad no cambia según tu país.
El agua hierve igual aquí y en cualquier parte del mundo.
¿Por qué?
Porque la verdad… cuando es real…
es clara, consistente y comprobable.
Pero con Dios…
todo depende de dónde naciste, qué te enseñaron…
y qué estás dispuesto a creer sin cuestionar.
¿Naciste en India? Probablemente hindú.
¿En Medio Oriente? Musulmán.
¿En Latinoamérica? Cristiano.
¿Eso es verdad universal…
o simplemente geografía disfrazada de fe?
Porque si Dios realmente quisiera que todos lo conociéramos…
no habría miles de versiones contradictorias.
Habría una sola…
clara…
universal…
imposible de malinterpretar.
Pero no la hay.
Y eso dice mucho más de lo que muchos están dispuestos a aceptar.
La verdad no se fragmenta…
solo las creencias humanas lo hacen.
Si esto te hizo pensar, comenta Y compártelo con alguien que nunca se ha hecho esta pregunta.