Mariano Valderas Alba
SaltimbanquiClicClic
Política, religión, actualidad, cine, opinión, sociedad, humor, cultura, fotogalerías.....corrupción, corruptores, justicia, robos, fraudes, atracos, preferentes, rescate bancario, hambre, paro, miseria, desahucios, hipocresía, la verdad, mentiras y mas mentiras...crisis, ricos, pobres, muy pobres, muy ricos, miseria, niños hambrientos, familias que no pueden llegar a fin de mes, trabajadores esclavos...Santa Pederastia, Sagrada Pedofilia....
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viernes, 30 de enero de 2026
Cuando tenía 17 años deseaba cumplir 18 con una mezcla rara de ilusión y urgencia. No era por salir más tarde ni por sentirme mayor. Era por votar. Porque en mi casa la política no era una conversación abstracta, se notaba en la nevera, en los recibos y en las oportunidades.
Somos tres hermanos. Mi madre, ama de casa. Mi padre, obrero. Una familia normal, sin privilegios ni dramas extraordinarios. Cuando estudiaba en el instituto tenía una beca de 164.000 pesetas. No nos hizo ricos, pero marcaba la diferencia entre ir más tranquilo o ir siempre con la soga apretando. Luego llegó la era Aznar y aquella beca pasó a ser de 34.000. Nuestra situación familiar no cambió en absoluto. Lo que cambió fue el gobierno. Y yo lo entendí muy pronto.
Escuchaba a Felipe González hablar y sentía que representaba algo parecido a lo que yo era, o al menos a lo que quería llegar a ser. Había una forma de mirar al futuro, de defender lo público, de hablar de igualdad, que me hacía sentir parte de algo. Así que cuando voté por primera vez, lo hice con convicción. Mi primer voto fue socialista, con Felipe González al frente. Lo recuerdo bien. Vivía los debates electorales con más nervios que un derbi CD Tenerife – UD Las Palmas.
Recuerdo especialmente el día que perdió las elecciones frente a José María Aznar. Veníamos de los escándalos de Roldán y de los GAL. El desgaste era evidente. Aun así, el Partido Popular no ganó por mayoría absoluta. Y aquella noche, Alfonso Guerra dijo una frase que me marcó tanto que la apunté en mi diario, convencida de estar escuchando a alguien con altura política y humana:
«Nunca una derrota había sido tan dulce, ni una victoria tan amarga».
Felipe González la ratificó y aquello me pareció un ejemplo de talante, de respeto institucional, de entender la democracia como algo más que ganar o perder. Hoy, con el paso del tiempo, esa frase resuena de otra manera.
Después vinieron los años de Aznar. Respeté (y sigo respetando) el voto de quienes lo pusieron ahí. Pero también vimos cosas que dolieron. El Prestige. El Yak-42. Las mentiras sobre la autoría del 11M. Mentiras dichas mirándonos a la cara. Aquello me generó una mezcla de rabia, tristeza y cansancio. Deseaba un cambio. No por ideología, sino por dignidad.
Y llegó Zapatero. Con él llegaron leyes que marcaron un antes y un después: el matrimonio igualitario, la Ley de Dependencia, la Ley de Igualdad, medidas contra la violencia de género, la Ley Antitabaco, la Ley de Memoria Histórica. Un impulso claro hacia los derechos civiles, hacia el feminismo, hacia una sociedad más decente. Una etapa con errores, como todas, pero también con avances que hoy parecen normales precisamente porque alguien se atrevió a impulsarlos. Y sí, fue una pieza clave en el final de ETA. Eso no debería olvidarse nunca.
Pero mi guía inicial siempre había sido Felipe González. Le admiré. De verdad. Y por eso duele más. Porque con los años empecé a preguntarme si todo aquello que decía era convicción o solo un papel bien interpretado. Si aquel discurso que me hizo creer en algo era auténtico o simplemente eficaz.
No lo entiendo… y a la vez lo entiendo. El poder cambia. El dinero cambia. Ser millonario cambia. Lo que no comprendo es cómo puede cambiar tanto. Cómo alguien que fue referente de toda una generación puede atacar hoy, sin pudor, al actual presidente del Gobierno (de su mismo partido). A alguien que probablemente creció sintiendo algo muy parecido a lo que yo sentí. A alguien que seguramente aprendió principios escuchando sus palabras.
Hoy ya no queda nada de aquel referente. Tampoco queda mi admiración. Y llegar a esa conclusión me llevó tiempo, pero fue inevitable, para mí, Felipe González jamás fue socialista. Mucho menos de una izquierda progresista. Tardé en aceptarlo, pero lo hice.
Y por eso creo que hay algo que no deberíamos permitirnos como sociedad: aceptar retrocesos en derechos sociales. Los derechos no son un adorno ni una concesión, son conquistas. Merecemos un gobierno que crea en el tú a tú, que entienda la política como servicio y no como distancia. Y, sobre todo, que crea en la democracia, esa que costó tanto sudor conseguir como para tratarla hoy con indiferencia.
De la pana al yate
En El Intermedio, Dani Mateo lo resumió en una frase que explica décadas de deriva política. Tras escuchar a Felipe González hablar de la regularización de personas migrantes con su clásico “hay que hacerla bien”, Mateo recordó que el expresidente comprende muy bien la migración porque fue pionero en pasar de la chaqueta de pana al yate de lujo. No es solo ironía. Es memoria de clase.
González no rechaza la regularización. La utiliza para golpear al Gobierno. Dice que, si sale bien, será “la primera cosa que haga bien en mucho tiempo”. No habla de derechos, ni de racismo institucional, ni de explotación laboral. Habla desde arriba, desde una posición cómoda en la que la migración es un concepto abstracto y no una urgencia vital para miles de personas sin papeles.
El chiste funciona porque señala una verdad incómoda: una parte de la vieja socialdemocracia ya no mira la realidad desde abajo, sino desde la cubierta. Y mientras unos opinan con matices infinitos, otros siguen esperando papeles, derechos y protección. Contar esto sin blanquearlo incomoda, pero es necesario.
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De la pana al yate: Felipe González y el arte de opinar desde arriba
https://spanishrevolution.net/de-la-pana-al-yate-felipe..
Nando Worldcitizen
Vayamos por partes… El PP, un partido que vota NO a todo lo que venga del Gobierno, dice que las medidas que se van a aprobar son un chantaje.
Sin embargo, este partido no considera un chantaje que se vote solo la subida de las pensiones, algo que ya se hace sin su concurso, y que, si vota que NO, los jubilados tendrán que devolver la subida que han recibido este mes.
¿Por qué quiere esto y no lo otro?
Porque hay unas elecciones próximas en Aragón y, aunque hay muchos jubilados fachas, no se atreven a cargar con el mochuelo de que no suban las pensiones por su culpa. De no ser así, no sería la primera vez que hubieran votado en contra o se hubieran abstenido para que no saliera adelante.
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¿Por qué mete el Gobierno todo en el mismo paquete? Porque sabe que es la única manera de aprobar unas mejoras sociales muy necesarias para los colectivos más vulnerables, ya que, de lo contrario, ninguna de ellas saldría adelante.
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Las
medidas que quiere aprobar el Gobierno son:
• La subida de las pensiones.
• La ayuda al transporte público.
A esto dicen que no porque es una medida que afecta al "pupurri”, según califican a trabajadores, estudiantes, etc.; no es una medida para los directivos del IBEX ni para gente poderosa.
• Se oponen a frenar los desahucios; de esta manera, alcaldes tan "humanos” como Albiol podrán echar a la calle a gente en pleno invierno para que las Navidades las pasen debajo de un puente.
• Se prorroga la vigencia del salario mínimo interprofesional en los valores en los que se encuentra actualmente y se mantiene la prohibición del corte de suministros básicos, así como el bono eléctrico, con descuentos de casi el 60 % para los ciudadanos vulnerables severos.
• El decreto también suprime la obligación de presentar la declaración del IRPF a quienes estén cobrando el paro.
• Por otro lado, incluye la prórroga de las ayudas del Gobierno para quien compre un vehículo eléctrico o instale un punto de carga en un inmueble de su propiedad.
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El mismo decreto, al que PP, VOX y Junts han anunciado su voto en contra, incorpora también un apartado en el que se fijan mejoras fiscales para los afectados tanto por la DANA que se sufrió en el País Valencià y Letur (Castilla-La Mancha) en octubre de 2024 como para los afectados por los incendios forestales de este verano. En ambos casos, se declaran exentas del IRPF algunas de las ayudas destinadas a paliar los efectos de ambas catástrofes.
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También se prorrogan las ayudas para la reconstrucción de los municipios afectados por la gota fría.
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El paquete incluye, además, la prórroga de las entregas a cuenta a las comunidades autónomas y la continuidad de la posibilidad de tributación por módulos en lugar de la estimación directa para los autónomos.
En otras palabras, se mantiene la posibilidad de que los autónomos no tengan que cambiar automáticamente de modelo de tributación en 2026 si en 2025 se estaban beneficiando de la medida que permitía tributar por módulos a quienes no superaran ciertos límites en compras, facturación o ingresos.
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El decreto también mantiene el régimen especial del IVA para la agricultura, la pesca y la ganadería.
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Por último, la iniciativa amplía un año la posibilidad de que el personal sanitario compatibilice la pensión de jubilación con el trabajo y, por otro lado, crea una cotización adicional para que los agentes forestales y los bomberos puedan jubilarse antes.
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Todo esto son medidas para una España “caótica” que, como se puede comprobar, perjudican a todos los que están incluidos en este paquete. Por eso los “buenos” patriotas como VOX, el PP y la ultraderecha catalana de Junts votan que NO.
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Dicen NO a los Presupuestos Generales del Estado, pero no son capaces de decir en qué perjudican al conjunto de la ciudadanía. Lo digo yo: la pretensión es no aprobarlos para echar al Gobierno y ponerse ellos.
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¿Por qué el Gobierno incluye todo esto? Aquí tienen una prueba más del porqué: Feijóo critica ahora la regularización de personas migrantes tras defender que podían “estar tranquilos”.
El PP ha pasado de reconocer que había “que dar una salida” a quienes ya viven y trabajan en España sin los permisos en regla a copiar el discurso ultra que relaciona migración con delincuencia y a señalar al Gobierno por lanzar una “cortina de humo para no hablar del accidente ferroviario de Adamuz”.
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O sea, no molestar a VOX, que será el partido que lleve las riendas de lo que se tiene que hacer o de lo que no se puede hacer… Y todo el mundo sabe lo que significaría si VOX gobernara. Pero no os creáis que la diferencia solo se da en las siglas: a la hora de la verdad, los dos han mamado la misma leche y llevar conjuntamente estas medidas no les supone ningún engorro; más bien todo lo contrario.
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Hoy le oí decir a un director de un periódico de tirada nacional —o sea, que no es un seudoperiodista, aunque su postura no se diferencia mucho en cuanto a su manera de lanzar bulos— que la regularización de emigrantes era un apaño para que voten a Sánchez. De sobra sabe este elemento que estos emigrantes no pueden participar en las generales, pero lo dice para que cuele entre sus seguidores, gente a la que le gusta más un bulo que a un tonto un lápiz.
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Por otra parte —y esto sí que es curioso— ni los políticos patriotas que aquí mentamos ni los medios adictos dirán nada sobre esto: el paro en España cae por debajo del 10 % por primera vez en 17 años tras crearse 605.000 empleos en 2025. Estos son los síntomas de una España caótica.
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Y es por todo esto por lo que no comprendo, y a veces me indigno: ¿qué tiene que pasar más para que la masa se dé cuenta de que vamos hacia una política como la que se está desarrollando en EE. UU., que solo va a beneficiar a los privilegiados y se va a cargar a trabajadores, clase media, jubilados y personas vulnerables? Si seguimos sin verlo, es mejor que vayamos al oculista y, de paso, a un psicólogo, porque nuestra pasividad es de locos.
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POR
Ramon
Bellotero
Recuperan imágenes de Ayuso reconociendo que no es católica tras su lío en La Almudena: “No se sabe el padre nuestro”
Las redes han recuperado una intervención de Ayuso en 'El gato al agua' en la que reconoce no ser creyente y se muestra más flexible en temas como el aborto
Andrea Cabanillas
30-1-26
ElPlural
Este jueves, 29 de enero, tenía lugar en Huelva la misa funeral por las víctimas del accidente de Adamuz (Córdoba) organizada por el Obispado de Huelva y presidida por los reyes. Sin embargo, paralelamente, la Comunidad de Madrid organizaba su particular funeral en La Almudena, después de que Isabel Díaz Ayuso solicitara al Arzobispado de Madrid la organización de un ritual católico. La decisión fue cuanto menos cuestionada, señalando un exceso de "protagonismo" por parte de la popular, pero, en las últimas horas, tras el acto, las redes han recuperado algunos vídeos en los que Ayuso reconoce no ser creyente.
"Voy a proponer al Arzobispado de Madrid una misa funeral por las víctimas de los trenes en La Almudena puesto creo que es el mejor homenaje que se le pueden a hacer a estas víctimas, porque son de todos", decía la lideresa el pasado 22 de enero, asegurando que "queremos estar cerca de las familias, heridos y fallecidos" ya que "somos un pueblo que está ahora profundamente dolido por lo que ha pasado".
Tras las críticas recibidas a raíz de comunicar esta propuesta, la presidenta regional defendió que el funeral de la Almudena “es nuestra forma de honrar a nuestros muertos en España” y consideró que “es la manera más solemne de honrarlos, acompañarlos, se sea o no creyente”.
Justo ahora, algunos usuarios de X -anterior Twitter- han recuperado una intervención de una joven Isabel Díaz Ayuso en El gato al agua, en la que no solo se mostraba más flexible con algunas cuestiones contra las que arremete actualmente, sino que también afirma no ser creyente.
"Milito en el PP y puedo asegurar que yo no quedo con gente del PP para ir a misa porque yo no soy creyente. Te sorprendería la cantidad de gente que es como yo, porque cuando se es un partido de centroderecha con un amplio espectro de militantes de todas las creencias ideológicas, estamos unidos por lo más importante, lo que no une a todos, como los mismos valores de unidad del país como la lucha ante el terrorismo o principios económicos", aseguraba la madrileña, con un tono mucho más calmado.
Ayuso dejaba claro que, "en las convicciones personales", "no todos" los miembros del PP "pensamos de la misma manera". Precisamente en ese momento se percibía un discurso más dúctil en cuanto al aborto, motivo por el que otros usuarios también rescataron este clip en octubre de 2025, en plena polémica por el 'sí, quiero' de Almeida a la propuesta de Vox relacionada con informar a las mujeres que abortan de un ‘síndrome postaborto’ del que no hay ninguna evidencia científica y que Ayuso secundó.
En aquel momento, la presidenta de la Comunidad de Madrid decía lo siguiente: "Insisto, afortunadamente, porque no somos una secta y precisamente por eso se abren debates en los que estamos divididos, en temas como el aborto o la eutanasia". Este aspecto es el que, a su juicio, les "hace ser un partido de mayorías, pero con sus dificultades como puede ser ponernos a todos de acuerdo en cosas tan sensibles y personales".
jueves, 29 de enero de 2026
Luis Quiñones
Leo con estupor cómo hay quien critica al escritor David Uclés por haber decidido no asistir a unas jornadas sobre la guerra civil en Sevilla. Parece que los que se pompean como palomos hablando de la libertad no creen que David Uclés esté en su derecho de no querer compartir mesa y mantel con gente indeseable.
Estar cerca de Aznar pontificando debe ser una experiencia tan traumática que es normal que haya querido estar lejos de él. Que participe este señor es llamativo, como si su clarividencia nos fuera a despejar alguna duda en la interpretación de la historia: ¿nadie ya se acuerda de su gestión del 11M? ¿Es posible que se hayan olvidado tan pronto sus armas de destrucción masiva y su inglés gangoso (you know, estamos trabajando en ello...)? ¿O que no se recuerde su boda escurialense? Por no hablar de la corrupción, del Prestige, del Yak de Turquía, entre otras lindezas que nos dejó para la posteridad mientras gobernó este país. Feliz memoria la de algunos.
Es lógico que David Uclés no quiera estar cerca de Espinosa de los Monteros, un fascistilla y profesional fraudulento, que se apuntó al carro de los chiringuitos de su jefe de filas.
El título de las jornadas, algo así como "la guerra que perdimos todos", no deja de sorprender. Quizás Espinosa de los Monteros nos pueda arrojar luz sobre las derrotas, teniendo en cuenta que un tío abuelo suyo contribuyó en el asesinato, por ejemplo, de las Trece Rosas. Quienes perdieron la guerra, señores, fueron quienes tuvieron que marcharse al exilio o los maestros fusilados. Quienes perdieron la guerra perdieron su patria y sus patrimonios, vivieron la humillación, los juicios sumarísimos, las cárceles, los trabajos forzados, la inhabilitación profesional y el ostracismo social. A los perdedores les robaron incluso a sus hijos, en aras de una católica caridad redentora. No parece que a Aznar, nieto de diplomático e hijo de falangista, o a Espinosa de los Monteros, para ser perdedores también de la guerra civil, les haya ido tan mal.
No creo, sinceramente, que las madres o abuelas de Aznar o Espinosa de los Monteros puedan incluirse entre los que perdieran la guerra; las suyas no fueron esas mujeres que tuvieron que hacer cola a las puertas de las cárceles para llevar algo de comida a sus maridos o hijos, que trabajaron sirviendo o a las que raparon al cero e hicieron beber aceite de ricino para que pasearan cagadas por las calles de sus pueblos.
Con estas jornadas solo pretenden practicar, a juzgar por el título, esa equidistancia que tan de moda está: revisar la historia y hacerle creer a la muchedumbre indocumentada, que la República fue la responsable del terrible golpe de Estado, de la inhumana guerra que vino tras él y de la criminal dictadura que padeció España durante casi cuarenta años. Nos contarán estos mismos que no han condenado el franquismo que el dictador salvó España del comunismo, como defiende el baboso ese de Desokupa o los todólogos del tik tok.
El cartel, por su parte, parece más taurino que otra cosa: mucho traje de luces, pero poco arte. No veo a investigadores ni a historiadores. No veo a expertos extranjeros, ni a catedráticos o profesores universitarios. Veo a políticos y a escritores, e incluso a algún director de cine. No pretenden actos de este tipo profundizar en el conocimiento de la Guerra Civil, sino fomentar la polarización de parte, o de partido, mejor dicho.
Hace bien David Uclés y otros en negarse a compartir espacios públicos con gente así. Digo yo que deberían hacer un ejercicio de honestidad y titular las jornadas con algo parecido a "La guerra que ganamos", y entonces, como en una reunión del tee party, sosteniendo la tacita de porcelana con el dedito meñique muy estiradito, cuenten cómo les fue con su victoria, por si alguien no se había dado cuenta, a estas alturas, de quiénes ganaron la guerra en realidad, aunque vayan diciendo que todos la perdimos. Por no perder, ni los de Vox ni Aznar han perdido la vergüenza.
En otra flagrante muestra de hipocresía global, la entidad sionista, junto con los países que la apoyan con armas, dinero y medios de comunicación, celebró el descubrimiento del cuerpo del último prisionero israelí en Gaza. Esto ocurrió tras más de 800 días de una guerra de aniquilación sin precedentes en la era moderna, que se cobró la vida de más de 200.000 palestinos —mártires, desaparecidos y heridos— y desplazó a casi dos millones de personas de sus hogares. Estos palestinos desplazados viven hasta el día de hoy sin refugio, medicinas ni alimentos, muriendo a diario no solo por los bombardeos, sino también por el hambre y el frío, y por el silencio y el olvido deliberado del mundo ante su sufrimiento, como si sus vidas fueran meras estadísticas superfluas para las noticias.
Lo que la propaganda sionista omitió mencionar, al celebrar lo que llamó un "día histórico" tras la recuperación de los restos de su último prisionero en Gaza, fue que su búsqueda implicó la exhumación de cientos de tumbas palestinas —unas 250— asesinadas por la misma maquinaria de guerra. Y, sin embargo, nadie cuestionó cómo el ejército de ocupación se permitía profanar a los muertos. ¿Con qué derecho se profanaban sus tumbas? ¿Qué pasaba con sus restos tras la profanación? Porque una entidad que busca desarraigar a los vivos de su tierra no dudará en aplastar los restos de los muertos y borrar sus huellas y su memoria.
La ironía flagrante es que este mismo mundo hipócrita, junto con sus medios de comunicación sesgados, estalla en indignación si un cementerio judío en Europa o en cualquier otro lugar es objeto de cualquier acto de profanación, un acto ya condenado. Se lanzan campañas de condena, se invoca el lenguaje del odio y el antisemitismo, y se alzan consignas en defensa de los valores y la humanidad. Pero cuando se exhuman cientos de tumbas de mártires palestinos y se viola su santidad incluso en la muerte, ¡no se oye ni una sola voz, no se adopta ninguna postura y no se conmueve ninguna conciencia!
Deberíamos avergonzarnos ante el pueblo de Gaza y sus mártires. Con su firmeza, su sangre y sus tumbas profanadas, revelan cada día la brutalidad de esta entidad, la hipocresía de este mundo y exponen nuestro pesado silencio que los dejó solos para enfrentar a las hienas de esta era oscura.
Grandes asesinos fascistas. Pepe, El Algabeño, matador de toros y de rojos.
Hijo y sobrino de matadores de toros, pero nunca llegó a ser un gran torero. Su estilo era demasiado “tosco y campero” aunque El Cossío, la “biblia” de la tauromaquia, señala que sobresalía en la suerte de matar ya que siempre "hincaba la espada hasta el puño".
Esta frase no sólo describe el toreo de José García Carranza, alias El Algabeño, sino también su forma de ser en la vida. De temperamento violento y maneras intimidatorias, era un auténtico fascista, involucrado ya desde 1931 en acciones subversivas contra la República. Junto a otros conspiradores derechistas, asesinó a cuatro obreros en el Parque de María Luisa de Sevilla. Este hecho, y su talante claramente provocador, le ocasionaron el atentado de un anarquista, quedando herido de varios disparos dentro de su coche cuando salía de la plaza de toros de Málaga en 1934.
En 1936, la gente del toro, en su gran mayoría antirrepublicanos viscerales, optó por apoyar la causa del ejército sublevado. Algo normal, teniendo en cuenta la condición de terratenientes de los ganaderos y la situación de los toreros que, aunque hubieran salido del pueblo, se encontraban claramente desclasados.
Producido con éxito el golpe militar en Sevilla, Algabeño, al frente de una cuadrilla de pistoleros, se ofreció enseguida a Queipo de Llano para realizar el trabajo sucio de la represión encabezada por este militar golpista. Bien formando parte de la camarilla de guardaespaldas de Queipo, bien al frente de grupos de voluntarios de extrema derecha (“bandas negras”, como eran conocidos entre el pueblo) Algabeño se dedicó primero a la represión en los barrios obreros de Sevilla.
LEER MÁS: http://fusiladosdetorrellas.blogspot.com.es/.../grandes...
A la pregunta que le ha hecho Gonzalo Miró, " Ellos , mientras usted les decía "no tenéis vergüenza" que hacían? se reían" , dice Feli, la señora que gritó ¡¡ No tenéis vergüenza!! A los diputados de PP y Vox .
Se reían.
Mientras una mujer les gritaba “no tenéis vergüenza”, ellos se reían.
Eso lo dice todo.
PP, Vox y Junts no tienen vergüenza.
No tienen humanidad.
No tienen ni idea de lo que son 50 euros para un pensionista.
Para ellos son dos copas.
Para una persona mayor es la luz, el gas o ayudar a un hijo en paro.
Pero eso no sale en sus cuentas.
Se reían mientras votaban contra gente que puede perder su casa.
Se reían mientras condenaban a vivir con miedo a personas que han trabajado toda su vida.
Se reían porque para ellos la política no es personas, es poder.
Han convertido el sufrimiento en estrategia.
La pobreza en daño colateral.
La dignidad en moneda de cambio.
Eso no es ideología.
Eso es crueldad.
Y Junts, ¿qué pinta aquí?
Un partido acabado, sin rumbo, agarrado a lo que sea con tal de seguir en la foto.
Sin principios. Sin vergüenza.
Y Vox, empujando el odio.
Y el PP, blanqueándolo.
La ultraderecha avanza porque otros le abren la puerta.
Y mientras tanto, los vulnerables pagan.
Esto no es política.
Esto es una salvajada contra la humanidad.
Y sí,
a quien vota esto, que luego no diga que no sabía.
Porque se reían.
Y todos lo vimos.