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miércoles, 28 de enero de 2026

 

Llevar a Paca la Culona, alias Miss islas Canarias, Criminalísimo por la Gracia de Dios bajo palio, era un sacrilegio, aunque Paquita como le llamaba su padre,  fuese la hostia.

 


 



Óscar Puente, el ministro incómodo: inteligencia, verdad y el azote de la derecha

Hay ministros que pasan. Y hay ministros que quedan.

Óscar Puente pertenece, sin complejos, a la segunda categoría.

En un tiempo político dominado por el ruido, el titular hueco y la bronca permanente, aparece alguien que hace algo casi revolucionario: pensar, decir la verdad y hacerlo a tiempo.

No es casualidad que moleste tanto.

Puente no grita.

Argumenta.

No se esconde.

Da la cara.

No improvisa consignas.

Lee, estudia y responde. Y eso, en un ecosistema donde la derecha vive de la exageración, el bulo y la nostalgia de un pasado que nunca fue tan glorioso, resulta letal.

Porque el verdadero problema para la derecha no es que Óscar Puente sea de izquierdas.

El problema es que tiene razón demasiadas veces.

Cuando habla, no necesita adjetivos gruesos ni enemigos imaginarios. Le basta con los datos. Y los datos —qué mala suerte— suelen desmontar los relatos prefabricados que tanto éxito tienen en tertulias indignadas y editoriales escritos con espuma en la boca.

Óscar Puente representa algo que la política española necesita con urgencia: credibilidad. Y la credibilidad no se compra ni se fabrica en un gabinete de marketing. Se construye con coherencia, con trabajo y con una idea clara de para qué se gobierna: para mejorar la vida de la gente, no para ganar aplausos fáciles.

Por eso es el azote de la derecha.

No porque insulte.

No porque provoque.

Sino porque expone.

Expone contradicciones.

Expone silencios interesados.

Expone esa extraña costumbre de exigir responsabilidad cuando se está en la oposición y olvidarla cuando se gobernó.

Y lo hace con algo aún más peligroso que la ideología: inteligencia política.

En tiempos de cinismo, Óscar Puente resulta incómodo porque parece creer —de verdad— en lo que hace. Porque no habla como si la ciudadanía fuera tonta. Porque no se disculpa por defender políticas públicas, ni por llamar a las cosas por su nombre.

¿Es perfecto? No.

¿Comete errores? Seguro.

¿Es humano? Evidentemente.

Pero hay algo que lo distingue: no subestima a quien le escucha.

Y al final, como siempre, ocurre lo inevitable:

cuando no pueden rebatir las ideas, atacan a la persona.

Cuando no pueden desmontar los datos, gritan.

Cuando no pueden gobernar, bloquean.

Óscar Puente no es el problema.

El problema es que demuestra, cada día, que sí se puede gobernar con inteligencia, honestidad y sin pedir perdón por ser de izquierdas.

Y eso —aunque les duela—

no se combate con ruido. Se combate con votos.

🖊️ Pilar González

Todos los derechos reservados.

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La memoria no se rinde, (página oficial)

La reflexión no se censura: se debate.


 


 


 

            Willybetis Gonzalez Fernandez

Estas son las miserables derecha y ultraderecha patriota que dice que quiere mejorar la vida de los ciudadanos de este país.






 



El albañil de Mauthausen, un héroe de los nuestros.

Hoy, en el Día del Holocausto, permitidme que os hable de un albañil, paisano mío de Teruel, con unos principios más duros que el granito de las canteras donde casi deja la vida. Se llamaba Manuel Rifaterra Aguilar, nació en Alcorisa (Teruel, España) y en el infierno nazi era simplemente el preso nº 6726 en el campo de Mauthausen (Austria), donde la "mano de obra" perfecta (barata, sacrificable y fácil de reponer) trabajaba en las canteras de granito.

A Manuel le tocó la tarea más amarga que un constructor puede imaginar: levantar la «Escalera de la Muerte». 186 peldaños de piedra que subían desde la cantera de Mauthausen hacia el exterior. Aquello no era una obra civil, era una picadora de carne. Los presos eran obligados a subir bloques de 50 kilos a la espalda. Si uno desfallecía y su piedra rodaba, provocaba un efecto dominó que aplastaba a todos los que venían detrás. Manuel veía aquello todos los días. Veía a sus compañeros morir en los peldaños que él mismo ayudaba a fijar.

Y ahí es donde este albañil decidió que iba a usar su oficio para algo más que levantar muros.

Manuel, que por su oficio tenía cierta autoridad sobre las cuadrillas, empezó a usar la picaresca española en el lugar más peligroso del mundo. Empezó a usar artimañas y engaños para que las cuadrillas de albañiles fueran mucho más numerosas de lo que las obras requerían.

¿Su estrategia? El "casting" más humano de la historia: En lugar de elegir a los más fuertes para que el trabajo saliera rápido, Manuel buscaba a los más débiles, a los famélicos, a los que sabía que no durarían ni dos días más picando piedra en la cantera. Los sacaba de allí con la excusa de que "eran necesarios" para la construcción, aunque los pobres no hubieran visto un ladrillo en su vida.

Bajo el ala del "Maño" (que así lo llamaban por su origen aragonés), aquellos hombres tenían un respiro. No era un balneario, seguía siendo un campo de exterminio, pero bajo su mando el ritmo bajaba y la esperanza subía. Manuel Rifaterra no solo ponía piedras; estaba construyendo tiempo de vida para otros.

Tras la liberación, Manuel no volvió a España. Se instaló cerca de París, en Permain. Pero su historia no terminó con el fin de la guerra. Durante décadas, su casa fue un lugar de peregrinación. Por allí pasaban antiguos camaradas de Mauthausen, hombres que ya tenían canas y nietos, solo para decirle: "Gracias, Manuel. Gracias por sacarme de la cantera".

Rifaterra murió en 1979 en Francia, lejos de su Teruel natal, pero con la satisfacción de haber sido el arquitecto de la supervivencia de cientos de personas.

A veces, la resistencia no se hace con fusiles. A veces se hace con una paleta de albañil, mucha astucia y un corazón que no cabe en el pecho.

No olvidéis su nombre: Manuel Rifaterra Aguilar. Un héroe de los nuestros.

#HistoriasdelaHistoria #DíadelHolocausto


 

María Olmos



 

El método Feijóo: confundir cifras, negar víctimas y cuestionar los datos oficiales

El gestor tranquilo frente al ruido como se presentó al presidente del PP, hoy se resquebraja

Miguel Angel Heredia Díaz

28-1-26

ElPlural



Alberto Núñez Feijóo ya no puede refugiarse en la excusa del error puntual. Cuando un dirigente político confunde el alcance de una tragedia, niega la existencia de víctimas derivadas de fallos sanitarios y acusa a un ministro de “confundir” por aportar datos oficiales, el problema deja de ser anecdótico. Empieza a dibujar un patrón preocupante.

La cuestión, por tanto, ya no es si Feijóo se equivoca. La pregunta es más grave: ¿no está a la altura, desconoce los asuntos sobre los que opina o falta deliberadamente a la verdad? Cualquiera de esas opciones resulta alarmante en alguien que aspira a presidir el Gobierno de España.

El primer episodio es tan revelador como inquietante. En una comparecencia pública, Feijóo se enreda al referirse al número de personas fallecidas en el accidente ferroviario de Adamuz. No hablamos de un dato técnico ni de una cifra económica. Hablamos de vidas truncadas y de familias golpeadas por la tragedia. Y la torpeza es mayúscula porque estaba leyendo su discurso. Confundir a las víctimas no es un simple lapsus comunicativo: es una falta de rigor y de respeto.

Ante una tragedia de esta magnitud, la precisión no es opcional, y menos aún para quien presume de experiencia y solvencia. Sin embargo, tras el error no hubo una rectificación clara ni una disculpa acorde a la gravedad de lo sucedido. Hubo silencio. Y con él, la sensación de que la ligereza se ha instalado en el discurso del líder del Partido Popular.

Pero si este episodio ya resulta preocupante, lo ocurrido con los cribados de cáncer de mama en Andalucía supone un salto cualitativo. Feijóo afirmó que, como consecuencia de los fallos en estos programas de detección, no ha fallecido ninguna mujer. Ninguna. Lo dijo dos veces en apenas veinte segundos. Una afirmación rotundamente falsa y profundamente ofensiva.

Negar la existencia de víctimas no es una opinión política. Es borrar sufrimiento real para proteger una gestión sanitaria cuestionada. Es invisibilizar a mujeres que han sufrido diagnósticos tardíos, tratamientos más agresivos y consecuencias irreversibles. Es trasladar a sus familias la idea de que su dolor no cuenta.

La realidad es bien distinta. Los recortes, la externalización y el deterioro progresivo de la sanidad pública andaluza llevan años siendo denunciados por profesionales sanitarios, asociaciones de pacientes y colectivos ciudadanos. Los fallos en los programas de detección precoz han tenido consecuencias. Y algunas de ellas han sido irreversibles.

Negarlo no es solo faltar a la verdad. Es cruzar una frontera ética. Porque aquí no se habla de ideología ni de confrontación partidista, sino de vidas humanas. Y cuando un líder político decide negar ese daño para salvar un relato, el problema deja de ser político para convertirse en moral.

El tercer episodio termina de completar el retratoFeijóo exige la dimisión del ministro de Transportes, Óscar Puente, no por mentir, ocultar informació. n o falsear cifras, sino por ofrecer demasiados datos. Todos ellos oficiales, contrastados y verificables.

La escena es tan absurda como reveladora. El problema ya no es la mentira, sino la verdad. La transparencia molesta porque desmonta consignas y discursos construidos sobre medias verdades. Y cuando los datos no encajan con el relato, se opta por atacar al mensajero.

Feijóo no rebate cifras, no desmiente informes ni aporta información alternativa. Se limita a cuestionar la cantidad de datos ofrecidos, como si la ciudadanía fuera incapaz de comprenderlos o como si rendir cuentas fuera un defecto y no una obligación democrática básica.

Este triple episodio no es casual. Confusión, negación y desprecio por la transparencia avanzan siempre en la misma dirección: minimizar daños y eludir responsabilidades. No es una concatenación de errores. Es una forma de hacer política.

Durante años, el Partido Popular trató de construir la imagen de un Feijóo moderado, serio y riguroso. El gestor tranquilo frente al ruido. Hoy ese relato se resquebraja. Lo que emerge es un líder incómodo con los datos, superado por la complejidad y dispuesto a negar la realidad cuando no le resulta políticamente favorable.

No se puede aspirar a gobernar un país complejo desde la confusión permanente ni desde el negacionismo selectivo. Y, sobre todo, no se puede utilizar el dolor ajeno para salvar un titular o proteger la gestión de un gobierno autonómico de tu propio partido.

España necesita una oposición firme, sí, pero también honesta y rigurosa. No una oposición que banalice el sufrimiento, invisibilice a las mujeres afectadas por fallos sanitarios y ataque a quien explica con datos lo que otros prefieren ocultar.

Por eso la duda ya no es razonable. O Feijóo no tiene el nivel necesario para el cargo al que aspira, o cree que la ciudadanía no distingue entre verdad y propaganda. O no sabe… o miente. Y cualquiera de esas opciones debería encender todas las alarmas democráticas.

Porque hoy se confunden cifras. Mañana pueden relativizarse derechos. Y pasado mañana, tomarse decisiones que afectan a millones de personas. España no puede permitirse un líder que no respete ni los datos ni a las víctimas. Y ese es, hoy por hoy, el verdadero problema de Alberto Núñez Feijóo.

martes, 27 de enero de 2026

 


 


 


 


 


 


 


 


 



¿Qué SECRETOS guarda AUSCHWITZ-BIRKENAU?RECORRIDO por el DOLOR que el MUNDO NO DEBE OLVIDAR

esta era la única parada que iba a ser

el tren que los traía al campo de concentración los traía con la ilusión que trabajar los iba a hacer libres en algún momento por estas carrileras de tren pasaban muchas ilusiones sueños de tener Libertad en algún momento y que la guerra se acabará justo donde ustedes ven se paraba el tren los sacaban a todos por medio de unas ramplas llegaban otros prisioneros a ayudarlos a bajar cuando los bajaban de los vagones de ese tren eran trenes de ganado las personas descendían y los empezaban a clasificar como animales lo que sirve y lo que no a

la derecha enviaban los grup que servían y a la izquierda los inútiles como los llamaban ellos venían vagones llenos de mujeres niños otros vagones llenos de hombres y aquí había un doctor en la mitad de estas dos carrileras el doctor hacía una selección rápida de personas a este lado dividían los los niños las mujeres y los ancianos y al otro lado de los hombres y cuando ya tenían separados los dos grupos empezaban a seleccionar quién de este grupo era útil y quién de este también el 75 por de las personas

que llegaban aquí no eran útiles Así que las personas inútiles se iban hacia el lado izquierdo Donde quedan todos los campos de Exterminio que ya se los voy a mostrar y las personas que eran útiles para el trabajo Se iban hacia el lado derecho justo para esas barracas esa iba a ser su última vivienda lo último que iban a conocer en este mundo los prisioneros que llegaban a este lugar no eran seres humanos para los alemanes eran personas sin ningún significado de existir eran una plaga tan malas eran sus condiciones en las

que los trataban que los transportaban en vagones para ganado no eran eh vagones de tren para transportar personas del común no si no estaban hechos para los animales los trayectos variaban depende del lugar donde los traían el trayecto más largo era de 4 días 4 días ahí sin ninguna parada digamos que al tope 100 80 personas sin la oportunidad de bajarse de pronto del tren entrar al baño tomar agua sin ningún tipo de posibilidad de suplir sus necesidades básicas los traían directamente aquí en un vagón de madera

que si los transportaban en verano eso ahí debe ser debe ser un horno Terrible y pues en invierno pues ya calcularán la temperatura tan baja que hace en estos lugares sin embargo muchos de los que subían ahí no llegaban acá algunos perdían la vida ahí dentro de esos vagones en ocasiones eran más los que llegaban muertos que los que llegaban vivos hasta aquí las personas antes de llegar acá cuando eran montadas a los vagones en los guetos los soldados les quitaban todos sus objetos personales les hacían marcar

sus maletas con la Falsa ilusión de retornável camino en esos vagones hacia este campo los soldados cogían sus maletas las abrían y empezaban a clasificar si tal vez dentro del equipaje habían objetos de valor objetos que significará también ganancia económica para los comandantes para los soldados para todas estas organizaciones que tenían bajo presión a los judíos los polacos franceses A todas a todos estos prisioneros y las personas que llegaban hasta acá se montaban a los vagones con la Falsa ilusión de Tal vez

en algún momento volver a desempacar sus maletas quiero que vean esta foto y ya les muestro la realidad los mismos prisioneros caban estos drenajes del campo de concentración mismos drenajes que vemos en este lugar esa foto representa estos sitios a este lado y a este lado habían prisioneros haciendo este como este canal de es sé que pedirles que entiendan los

sentimientos que se sienten en este lugar es algo difícil sin embargo pues estar en el mismo sitio donde tantas personas sufrieron la violencia extrema de personas que idearon muchos planes para torturar personas que uno dice en la propia raza humana no podría generar al nivel de tortura para generarles dolor y Castigo a otros seres humanos y muchas personas llegaban hasta aquí con la ilusión que trabajarlos iba a ser libres porque aquí era donde vivían donde pasaban sus noches pensando que tal vez al otro día o los enviaban para el

Exterminio al campo de Exterminio o se quedaban Aquí trabajando todos los días por estos caminos tan inmensos que ustedes ven de aquí para atrás caminaba gente corría gente moría gente niños también estaban aquí pensando que esto era la única vida que podían vivir no sé cómo explicarles lo que se siente estar en este suelo en este en esta zona del mundo donde muchas personas en verdad pues no sé ni siquiera Cómo expresarles porque no lo sé ni siquiera que era lo que sentían pero pero debió ser muy cruel y pensar que hoy estamos

aquí a forma de turista donde ellos ni siquiera se imaginaban que esto iba a ser un lugar turístico no tiene palabra alguna esta primer barraca a la que ingresamos era la barraca del cuarto debaño donde llegaban por primera vez los prisioneros y quedaban también las letrinas las dos primeras barracas y una en la mitad eran cuartos de baño hasta este lugar traían a los prisioneros que llegaban para hacerles un aseo antes de ingresarlos junto con los otros prisioneros y luego las nuevas personas que eran aptas para el trabajo se

 


 


Santa Pederastia

 


 


 


 



El 11 de abril de 1945, las fuerzas estadounidenses liberaron el campo de concentración de Buchenwald cerca de Weimar, Alemania, revelando otro centro importante de terror nazi y abuso sistemático. Establecido en 1937, Buchenwald encarceló a una amplia gama de víctimas del régimen nazi, incluyendo judíos, opositores políticos, romaníes, testigos de Jehová, hombres homosexuales y prisioneros de guerra. A diferencia de los campos de exterminio, Buchenwald no fue diseñado exclusivamente para asesinatos en masa inmediatos, pero la muerte estuvo siempre presente a través de inanición, trabajos forzados, enfermedades, ejecuciones y abuso médico.

En la primavera de 1945, las condiciones en el campamento se habían deteriorado catastróficamente. Decenas de miles de prisioneros fueron abarrotados en cuarteles con poca comida, casi sin atención médica y enfermedades rampantes. Muchos habían sido trasladados de los campamentos evacuados en el este, llegando después de marchas de la muerte que los dejaron agotados y cerca del colapso. Los supervivientes más tarde recordaron vivir entre los moribundos, rodeados de piojos, suciedad y miedo constante.

Mientras las tropas estadounidenses se acercaban, las SS intentaron evacuar el campo, obligando a miles de prisioneros a marchas de la muerte. Sin embargo, una red de resistencia subterránea dentro de Buchenwald, compuesta en gran medida por prisioneros políticos, logró sabotear partes de la evacuación y tomar el control de secciones del campo poco antes de la liberación. Cuando los soldados estadounidenses entraron, encontraron prisioneros demasiado débiles para estar de pie, cuerpos apilados cerca de los cuarteles, y evidencias claras de ejecuciones y tortura.

Los libertadores se enfrentaron a escenas impactantes: supervivientes esqueléticos mirando con incredulidad, chozas llenas de enfermos y crematorios que llevaban signos de asesinatos en masa. Muchos presos murieron incluso después de la liberación debido a la desnutrición extrema y a la enfermedad. Los médicos militares estadounidenses establecieron instalaciones médicas de emergencia, pero la recuperación fue lenta e incierta.

Las autoridades estadounidenses documentaron inmediatamente lo que encontraron. Se recogieron fotografías, películas y testimonios de supervivientes para preservar la evidencia de los crímenes nazis. Civiles alemanes cercanos se vieron obligados a visitar el campamento para presenciar los resultados del sistema llevado a cabo en su nombre. Esta documentación jugó más tarde un papel crucial en las investigaciones y juicios de crímenes de guerra.

Para los supervivientes, la liberación marcó tanto un final como un comienzo. Aunque la libertad física había llegado, la mayoría había perdido familias, hogares y comunidades enteras. Reconstruir la vida significaba empezar de la nada mientras llevaba traumas de por vida.

Buchenwald se convirtió en uno de los lugares más importantes para entender el sistema de campos de concentración. Hoy en día, se mantiene como un centro conmemorativo y educativo, recordando al mundo que la brutalidad, la ideología y la indiferencia pueden coexistir junto a la cultura y la civilización, y que recordar es esencial para prevenir la repetición.

 

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Aznarramán V... Aún no sabe donde pegar el moco de las armas de destrucción masiva.

 


Paca la Culona, Criminalísimo por la Gracia de Dios

 





 

    Javier Moure

  


 



El 27 de enero de 1945, soldados del Ejército Rojo Soviético liberaron Auschwitz-Birkenau en la Polonia ocupada, destapando el campo de exterminio más grande y letal creado por la Alemania Nazi. En el momento de su liberación, más de un millón de personas —abrumadoramente judíos, junto con romaníes, prisioneros polacos y otros— habían sido asesinadas allí a través de gases, hambre, trabajos forzados, experimentos médicos y ejecución.

En los días antes del avance soviético, las autoridades de las SS evacuaron aproximadamente 60.000 prisioneros en marchas brutales de muerte hacia campos dentro de Alemania. Los que quedaron atrás eran los enfermos, los exhaustos y los niños—personas demasiado débiles para caminar. Cuando las tropas soviéticas entraron en el campo, encontraron alrededor de 7.000 supervivientes en estado de colapso físico extremo. Muchos eran esqueléticos, sufrían de congelación, enfermedades y desnutrición grave. Algunos no podían mantenerse de pie, hablar o incluso comprender que habían sido liberados.

Los libertadores encontraron pruebas inconfundibles de asesinatos en masa. Las cámaras de gas y los crematorios estaban parcialmente destruidos, ya que las SS habían intentado borrar rastros de sus crímenes. Los almacenes estaban llenos de pertenencias personales confiscadas a las víctimas: cientos de miles de zapatos, montones de gafas, maletas etiquetadas con nombres y pacas de pelo humano. Estos objetos dieron testimonio silencioso de la magnitud y la naturaleza industrial del asesinato.

Los equipos médicos soviéticos y los voluntarios locales comenzaron inmediatamente los esfuerzos de socorro de emergencia. Se establecieron hospitales de campo, se distribuyeron cuidadosamente los alimentos y los supervivientes recibieron refugio y tratamiento médico. A pesar de estos esfuerzos, muchos murieron en las semanas posteriores a la liberación debido a los daños irreversibles causados por la inanición prolongada y el abuso.

La liberación de Auschwitz sorprendió al mundo. Fotografías, películas y testimonios de supervivientes revelaron un sistema de genocidio llevado a cabo con precisión burocrática. Auschwitz se convirtió en el símbolo central del Holocausto, representando tanto las profundidades de la crueldad humana como la resistencia de los que sobrevivieron.

En los años posteriores, Auschwitz-Birkenau se convirtió en un monumento y museo, visitado por millones de personas. El 27 de enero fue designado más tarde Día Internacional de Recuerdo del Holocausto. La liberación se mantiene no sólo como el momento en que se detuvo la matanza para los presos restantes, sino como una advertencia moral duradera: que la indiferencia, el odio y la deshumanización pueden conducir a una destrucción inimaginable y que la memoria es esencial para evitar que la historia se repita en sí mismo.

 

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¿Santo Prepucio?