Jmlbierzo
J.Martin
DON
FAROLES ESTÉVE:
EL
REY DEL "ALTO SECRETO" PÚBLICO..
Don
Faroles,le escribo con el diccionario y el organigrama del Estado en
la mano, dos herramientas a las que espero que no se esté adhiriendo
con demasiada resistencia, no vaya a ser que nos pegue otra patada a
la gramática o a las leyes en su próximo vídeo de TikTok.
De
verdad, es que con su último discurso ya nos da la risa. ¡Qué
película de espías se nos ha montado! Nos cuenta, con esa cara tan
seria y ese tono tan rudo, que tiene información confidencial, sobre
lo que hace el Gobierno Central en las fronteras gracias a la Policía
Local y a no sé qué mensajes de los GRS de la Guardia Civil.
Mire,
es de traca.
Como
en el mundo de la comunicación nos gusta trabajar con datos y
constatar las cosas, le vamos a explicar un par de nociones básicas
para que deje de engañar a los cuatro despistados que todavía se
creen sus faroles.
Siento
romperle la magia del misterio, Don Faroles, pero las decisiones del
Gobierno Central, los decretos de extranjería y los protocolos
oficiales no se los sopla un policía a escondidas.
Se
publican con luz y taquígrafos en el Boletín Oficial del Estado
(BOE). Están ahí, a golpe de clic en internet para cualquier
ciudadano con dos dedos de frente.
No
es un chivatazo, es información pública. Intentar colar que la
Policía Local de un municipio le filtra lo que decide el Gobierno de
la nación en materia de fronteras es un insulto a la inteligencia.
La
Policía Local regula el tráfico y las ordenanzas de su pueblo, las
fronteras y la extranjería dependen del Ministerio del Interior. Es
como
decir que el panadero de la esquina le está pasando secretos de la
NASA.
No
tiene ni pies ni cabeza.
Soltar
nombres como "los GRS" (Grupos de Reserva y Seguridad de la
Guardia Civil) para ponerse medallitas de hombre conectado es muy
rancio. Los GRS son una unidad de élite ultra profesional que
obedece a mandos estatales.
Ningún
agente se juega la cárcel por revelación de secretos para mandarle
un audio de WhatsApp a un creador de contenido de TikTok.
Su
estrategia la conocemos de sobra en la radio, mezclar siglas que
suenan duras, inventarse conspiraciones y meter miedo para alimentar
el negocio.
Pero
frente a la cruda realidad de los datos y el sentido común, su
fachada de intocable se desmorona sola.
Siga
usted subiendo vídeos para su club de fans, que los demás
seguiremos aquí, con las espaldas bien anchas, desmontándole los
humos con las leyes en la mano.
Y
a ver si nos leemos el BOE antes de darle al botón de grabar.