Rosa
Marcos
ESTAR
AL LADO DEL FASCISMO ,ES ESTAR EN EL LADO BUENO DE LA HISTORIA ..Esto
puede decirlo solo una encefalograma plano.
Ayuso
siempre he sabido que eres una mediocre ,pero decir está frasecita
ya ,no es solo ignorancia.
Eso
es una declaración de principios de mediocridad.
Una
frase que revela tu incapacidad absoluta para entender historia,
ética, política o siquiera la realidad que te rodea.
Porque
banalizar el fascismo, minimizar el sufrimiento de millones y,
además, sonreír mientras lo haces, solo puede salir de alguien
profundamente desconectada de la vida, arrogante y sostenida por un
séquito que aplaude cualquier barbaridad que digas.
Tú
no estás en el lado de la historia, ni del derecho, ni de la ética.
Estás
del lado de la pasta.
Del
lado del poder. De la corrupción .
Del
lado de quienes creen que el mundo existe para reverencias y elogios,
como si fueras la mismísima reina de Saba.
Todo
lo demás te resbala, los abuelos a los que te llevaste por delante,
con ese protocolo de la vergüenza , la sanidad que privatizas, los
derechos que destruyes, la gente que sufre.
Lo
que tú sirves es un espectáculo de mediocridad y torpeza moral.
Privatizas
lo que es de todos y lo llamas progreso.
Recortas
derechos y lo llamas eficiencia.
Pasas
por encima de los débiles y lo llamas liderazgo.
Todo
eso mientras tu séquito aplaude.
Como
los miuras que cargan contra lo que se mueve, siguiendo un trapo rojo
que tú agitas con orgullo.
Y
tú ahí, feliz, creyéndote la más lista, la más valiente, la más
grande, cuando en realidad eres torva, superficial y ridículay
malvada .
Tu
concepto de libertad y de historia es como tu coeficiente ético: muy
limitado y fácilmente desmontable.
Con
un mínimo de inteligencia, la gente ve tu espectáculo, ruido vacío,
slogans sin fondo y mediocridad puesta en vitrina.
Con
gente que tiene memoria histórica, coeficiente y principios, tu
discurso se desinfla de inmediato.
Porque
nada de lo que dices resiste el contacto con la realidad, la verdad o
la dignidad.
Y
por cierto, un detalle que se te escapa siempre que hablas de
libertad y principios, los que no estamos a favor del fascismo no nos
arrodillamos ante nadie.
Tú,
en cambio, eres todo lo contrario.
Como
diría Groucho Marx si adaptara su estilo a tu vida: “No me levanto
ni aunque me lo pidan, pero tú pareces tan arrodillada que ya rozas
el suelo.”
Ese
es tu estilo, inclinarte, reverenciar, obedecer al poderoso de turno,
aceptar cualquier humillación a cambio de mantener el sillón, el
foco y la ilusión de grandeza.
No
es liderazgo, es servilismo.
No
es fortaleza, es vasallaje de manual. Y además, lo ejerces con una
sonrisa, como si el acto de doblar la rodilla fuese una gesta
política.
Mientras
tú te pavoneas, yo estoy del lado de quienes sí lucharon, quienes
sí resistieron, quienes sí pagaron con su vida por defender la
libertad y la justicia.
Estoy
del lado de Las Trece Rosas, mujeres jóvenes que murieron de pie
enfrentando la barbarie, y del lado de mi aitite , que vivió con
principios y dignidad.Y murió por ello .
Ellas
y ellos no necesitaban pinganillos ni guionistas para saber lo que
era correcto.
Tú,
en cambio, dependes de guiones, titulares y aplausos acríticos.
Si
quieres hablar de principios, te pongo otra frase de Groucho.
“Estos
son mis principios. Si no le gustan, tengo otros.”
Esa
es la coherencia que te falta.
Tú
cambias de argumento como quien cambia de guion, dependiendo de quién
te aplauda o de qué titular te convenga.
No
estás en el lado bueno de la historia.
Estás
en el lado del ruido barato, del ego inflado, del marketing de la
ignorancia, del desprecio por lo que no entiendes.
Estás
del lado de la mediocridad que se cree grande y de la torpeza que se
cree audaz.
Estás
en el lado donde la ética se disfraza de oportunidad y la memoria se
convierte en accesorio.
Mientras
tú celebras tus ocurrencias y tus seguidores te aplauden, la gente
con inteligencia, memoria y dignidad ve tu vacuidad.
Se
ve tu fanatismo.Se
ve
tu gorrigismo.
Se
ve que, frente a quien tiene coeficiente y sentido común, no tienes
nada que ofrecer salvo ruido y arrogancia.
Y
recuerda otra joya de Groucho sobre la inteligencia, que va contigo
como anillo al dedo:
“Es
mejor estar callado y parecer tonto que hablar y despejar las dudas
definitivamente.”
Esa
frase describe a la perfección tu discurso cada vez que hablas de
historia, derechos o ética, hablas demasiado y quedas totalmente
descubierta.
Quédate
con tu lado, el del ego, los aplausos fáciles, los trapos rojos y el
marketing de la mediocridad.
Yo,
por mi parte, estaré del lado de la inteligencia, la memoria, la
justicia y la dignidad.
Ese
lado donde tú nunca podrás entrar, por más que lo intentes.
La
historia recuerda a quienes luchan, a quienes defienden, a quienes
actúan con ética y valor.
Y
ahí, Ayuso, tú no estás.
Ni
siquiera rozas ese lado.
Porque
el que se ríe de los muertos, pisotea a los vulnerables y convierte
la ignorancia en poder, solo deja un legado de vergüenza y
repugnancia