LA
GUERRA ESA, QUE DICEN, QUE PERDIMOS TODOS
3ª
parte
En
el 47 se cerró el último campo de concentración en Miranda de
Ebro. Por un lado la Europa libre miraba de reojo lo que estaba
pasando en España. Churchill criticaba con la boca pequeña a la
dictadura española pero no veía con malos ojos que hubiera un
régimen fascista. Eso era mejor a tener un sistema social-comunista
en forma de república en la otra punta de Europa más allá del
telón de acero. Por eso no apoyaron a la oposición antifranquista
porque mayoritariamente era el Partido Comunista el mejor organizado
y el único que mantenía una estructura capaz de iniciar una
contraofensiva contra el franquismo como ocurrió en la invasión del
valle de Arán en octubre del 44. Sin ningún apoyo por parte de los
aliados, principalmente Francia (de nuevo abandonados por los
gabachos) y Reino Unido aquella aventura duró escasamente una
semana. Tampoco Moscú le puso muchas ganas a aquella especie de
reconquista contra la dictadura. Y, de nuevo, los españoles, tanto
los exiliados y represaliados quedamos compuestos y sin novia. Nos
quedaban 40 años de represión, de totalitarismo, de injusticias, de
miedo, de prepotencia y de ninguneo.
PERIODO
1947 – 1975
Esos
22 años fueron la época más gris y anodina de la sociedad
española. El pueblo no opinaba, o mejor dicho, no se le consultaba.
En 1953 se instala la base Morón de la Frontera en la provincia de
Sevilla; un acuerdo con los Yankees que se extiende 2 años después
a la base de Rota en la provincia de Cádiz. Torrejón de Ardoz en
Madrid y la base de Zaragoza. ¿Qué obtenía España de todo este
despliegue militar? España obtenía ayuda económica y fin del
aislamiento. El presidente Eisenhower de la “Democracia por
antonomasia”, los EE. UU, blanqueaba la dictadura franquista con su
visita a España en 1959. Los yankees tenían lo que querían y el
régimen franquista recibía un espaldarazo importante a nivel
internacional ¿Y qué pasaba con los españoles de a pie? Depende de
en qué lado estuvieras. Los adeptos al régimen tenían buenos
empleos, bien fuera en la administración o en empresas cercanas al
poder. La masa “amorfa”, sumisa y obediente, cumplía con su
labor de trabajar de sol a sol para “levantar” España y los
domingos a santificar las fiestas y a dar hijos a la patria. Pero los
disidentes, fichados y permanentemente vigilados, obtenían los
peores trabajos, los más duros y menos remunerados. Cuando se
acercaban efemérides como el 1º de mayo, el 14 de abril o se
preparaba alguna huelga (Prohibidas) eran detenidos en previsión de
altercados. Y según el humor con el que estuviera el “Gris” de
turno, salían de la comisaría con algún ojo a la “funerala” o
alguna costilla fisurada. El único quebradero de cabeza que tuvo el
régimen fue la banda terrorista ETA que comenzó su andadura en
1959.
La
vida fue fluyendo. Llegó el tiempo de la emigración. Aquí sólo
tenían trabajo bien remunerado los acólitos al régimen. El resto
subsistía con interminables horas extras, otros trabajos
adicionales, o chapuzas en fin de semana. Se vivía para trabajar. Se
vivía de alquiler, a veces había familias que vivían alquilados en
un cuarto y tenían derecho a cocina. Comprar un piso era el
principal cometido de la familia y al que dedicaban una parte
importante de sus escasos recursos. Las jornadas semanales eran de
lunes a sábado y el domingo se libraba. Después llegó el sábado
inglés, es decir solo por la mañana. No hubo vacaciones hasta muy
entrados los 60-70. Tener una nevera, una lavadora o una televisión
era un lujo que no todos podían permitirse y no hablemos de tener un
utilitario. Así que más de dos millones de españolitos cruzaron la
frontera y se fueron a buscase la vida a otros países. Vuelta a la
vida de privaciones para poder mandar todo el dinero posible a la
familia. Ese fue el gran motor de desarrollo en la España de los
60-70. Aquellas remesas de dinero hicieron que la economía fluyera y
el consumo aumentara. El esfuerzo abnegado de aquellos emigrantes dio
un serio espaldarazo al país, sin él hubiéramos tardado décadas
en salir de aquella anodina vida se subsistencia monótona y
entristecida. Los del régimen vivían en la arcadia feliz y ellos
nunca quisieron que aquello cambiara ¿Para qué? Si para ellos todo
funcionaba a las mil maravillas. ¿Con Franco se vivía mejor? Quien
afirma semejante estupidez, o es un imbécil integral o era un
“Estómago agradecido”.
Cuando
la flebitis se llevo por delante a “Patascortas” en 1975, todos
pensamos que tocaba coger el tren de la libertad, que aquella
pesadilla se había acabado y que la democracia en toda su plenitud
formaría parte de nuestras vidas. El anhelo de todo eso durante 40
años nos había vuelto unos ilusos, unos crédulos. Nada más lejos
de la realidad. Éramos como náufragos sumergidos mucho tiempo y que
necesitaban desesperadamente una bocanada de aire, y cuando llegamos
a la superficie el aire estaba lleno de humo. Había que tomar una
decisión: ahogarnos en el agua o respirar aquel humo que nos haría
toser y respirar con mucha dificultad. Es obvio que por supervivencia
preferimos tragarnos el humo, pero con la esperanza de que con el
tiempo se disiparía. A día de hoy 16/02/2026 el aire sigue
contaminado, no tanto como entonces, pero sigue corrompido, todavía
apesta a franquismo.
LA
GUERRA QUE SUFRIMOS TODOS
Quizá
la fase que mejor define lo que paso sea esta. Y no la dijo
Pérez-Reverte, sino David Uclés. La mal llamada guerra la perdieron
todos aquellos que defendían la legalidad y que se enfrentaron a los
militares golpistas. Militares que habían jurado por su honor servir
fielmente a la II República. Entre ellos el propio Franco. Dar un
golpe de Estado es el delito más grave que puede cometer un militar:
traicionar la patria a la que ha jurado lealtad, renunciando así al
honor como valor moral. Por tanto, además de golpistas, fueron unos
traidores y de paso afloró su verdadera personalidad de sádicos y
vengativos asesinos, empezando por Franco y siguiendo por Mola,
Queipo de Llano, Yagüe, Dávila, Varela, y otros más. Según el
catedrático de Derecho Penal de la Universidad de Castilla-La
Mancha, Miguel Ángel Rodríguez Arias, <<” España es la
única democracia que no ha realizado ninguna investigación sobre el
terrorismo de Estado una vez acabada la dictadura”>> y así
nos va.
La
clave es la represión brutal tras la contienda. Entre 1939 y 1946 al
menos hubo 50 mil ejecuciones documentadas. A eso añádanle cerca de
30 mil niños robados. Los desaparecidos se estiman en entre 114 y
130 mil y todavía hay un gran número de fosas comunes sin exhumar.
Hasta la primera ley de memoria histórica nadie se preocupo por
ellas. Al régimen no le interesaba que se hablara de aquello. Se
puso todo el esmero en ocultarlo. Era un tema tabú. Con seguridad
sabían que aquello podría tener consecuencias graves pues se habían
realizado entre 1945-46 en Núremberg los juicios contra las elites
nazis y de los 23 acusados por crímenes contra la humanidad, todos
fueron declarados culpables excepto uno. De ellos 13 fueron
condenados a muerte, 3 a prisión perpetua, 3 se suicidaron antes, 2
fueron condenados a 20 años, uno a 10 años y otro ingresó en un
manicomio de por vida. Visto aquello, el “cuñadísimo” de
Franco, Serrano Suñer, se encargó personalmente de destruir todos
los archivos referentes a todas las atrocidades que cometieron
durante la contienda y en la larga posguerra. Algunas cosas se saben
por archivos que se incautaron a los alemanes al final de la guerra.
La conclusión es que ellos sabían perfectamente que habían
cometido flagrantes delitos por eso no querían bajo ningún concepto
abrir el baúl de los recuerdos y menos que se exhumaran fosas
comunes que evidenciaran las atrocidades allí cometidas.
“LA
TRANSACCIÓN DEL 78”
“Patascortas”
ya se encargó de dejar a los suyos amparados bajo el paraguas de la
“Transacción”. La jugada fue el “Enroque”. Mover al rey
detrás de la torre fortificada. Es decir, el rey se protegía de un
referéndum sobre el tipo de Estado y la torre fortificada (Por el
ejército) protegía al rey de dicho referéndum. Nombrar a Suarez
presidente de gobierno fue una estrategia urdida por el “Demérito”
y el “Sanedrín” franquista que seguía en su puesto. Suarez
provenía de la Falange Española de las JONS y era
Ministro-Secretario general del Movimiento en el gobierno del
“Orejas” Carlos Arias Navarro. Había que “Vestir la mona”
para que no se le viera el rabo. Recuerden la confesión del ya
difunto Adolfo Suarez en la entrevista con la periodista Victoria
Prego en 1995 cuando reconoció que no se consultó sobre Monarquía
o República porque sabían que iban a perder. Todavía hay por ahí
seres unineuronales que afirman convencidos de que fue el “Demérito”
quien “Trajo la democracia” ¡Joder, que país!
No
sólo no se realizó es plebiscito sobre Monarquita o República,
sino que además, los “Padres putativos” de la Constitución,
casi todos provenientes del régimen franquista, incluso con
ministerios, en un alarde de cinismo absoluto y con mucho
“recochineo” redactaron esto:
Art1º-Apdo.2:
"La soberanía nacional reside en el pueblo español, del que
emanan los poderes del Estado"
Un
pueblo soberano amordazado y condenado al ostracismo político. Esto
me recuerda la novela del excelente escritor Alejandro Dumas titulada
<<”El hombre de la máscara de hierro”>> y que fue
llevada a la gran pantalla en 1998 con grandes actores, entre ellos
DiCaprio, Malkovich, Irons, Depardieu, etc. Probablemente la hayan
visto y algunos habrán leído la novela. Ya saben de qué va; de la
apropiación de la corona por parte de un usurpador ilegítimo… a
buen entendedor, pocas palabras bastan.
Continuará...
Fernando
Rodríguez Calleja
¡ZASCA
EN TODA LA BOCA!