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domingo, 5 de julio de 2026


 

Este niño de dos años fue asesinado por la Guardia Civil en 1983. Otra víctima del fascismo durante la "modélica" Transición.

Su asesino fue condenado a dos meses y un día de arresto.

Félix Domínguez, trabajador de la fábrica de Uralita, su esposa, Florencia Martín de la Fuente, y su hijo Juan Félix regresaban a su casa en Cedillo del Condado (Toledo) después de haber pasado el sábado en la vivienda de un familiar donde vieron El diablo sobre ruedas, de Steven Spielberg. En la carretera, en un cruce próximo a Valmojado, observaron una linterna a lo lejos. Félix pensó que eran “unos gamberros” que salían de una discoteca cercana tirando piedras y pasó de largo. El coche en el que viajaba con su familia fue tiroteado y una de las balas alcanzó a Juan Félix, que iba en el regazo de su madre, también herida. Agentes de la Guardia Civil habían dispuesto un control de carretera mal señalizado y al ver que el vehículo no se detenía, dispararon contra él. El pequeño, que acababa de cumplir dos años, murió. Era 19 de febrero de 1983.

El suyo es el último nombre en el listado de víctimas elaborado por la comisión que el Gobierno constituyó, en cumplimiento de la Ley de Memoria democrática, para analizar las violaciones de derechos humanos cometidas desde la entrada en vigor de la Constitución Española (diciembre de 1978) hasta el 31 de diciembre de 1983. El primero de la lista es José Luis Muñoz Pérez, un chaval de 15 años, muerto también por disparos de Guardia Civil en otro control, en este caso, en Navalcarnero (Madrid) el 6 de enero de 1979, día de Reyes.


 


Es necesario decir las cosas como son: cuando uno analiza el relato de Lot y su familia, la idea de una "moral divina" se desmorona por completo. Desde mi punto de vista, lo más probable es que esto no tenga nada de histórico. Lo que tenemos aquí es, muy posiblemente, la reinterpretación teológica de algún evento desastroso natural —quizás un sismo o un fenómeno geológico en la zona— que fue convertido en un "castigo divino" para intentar dejar un mensaje de ética que, al final, termina siendo inexistente.

El problema es que el relato es profundamente contradictorio. Si te dicen que destruiste Sodoma y Gomorra porque sus habitantes eran inmorales, ¿cómo es posible que el clímax de la historia nos muestre a las propias hijas de Lot teniendo relaciones con su padre y saliendo embarazadas de él? No hay ninguna moralidad en eso. Es un contrasentido total. Si ese supuesto juicio divino buscaba castigar la inmoralidad, el resultado final es un callejón sin salida ético.

Por eso yo insisto siempre en que estos son escritos humanos, simples relatos de hombres. El error garrafal, lo que realmente no tiene sentido, es decir que esto es algo divino, un dictado del cielo. No lo es. Es simplemente literatura antigua donde la supervivencia del linaje se ponía por encima de todo. Al querer venderlo como "revelación", lo único que logran es exhibir un relato que carece de cualquier coherencia moral, porque al final, ese episodio del incesto de Lot no deja ninguna lección ética; es solo un fragmento de una mitología arcaica. Cuando uno admite que esto es literatura humana, con todas sus contradicciones, el andamiaje del fundamentalismo se cae por sí solo, porque no puedes sostener una doctrina inerrante sobre una base tan absurdamente contradictoria.

-- Osmin Zaldaña


 


 


Frasco Luis Pereda de los Rios

El cura verdugo del penal de Ocaña

Testimonio de un preso:

Cuando estuve en el penal de Ocaña nos sacaban al patio todos los días para oír misa. ¿Sabes lo que nos decía el padre Rodríguez? Un cura que luego estuvo en Toledo, un cura que llevaba un pistolón debajo de la sotana y que se le notaba el bulto. Nos decía: vosotros rojos, ¿sabéis a lo que tenéis derecho? ¡De la tierra que pisáis hacia el cielo no tenéis derecho a nada! ¡De la tierra que pisáis hacia abajo tenéis derecho a unos centímetros donde enterraros!. Luego este cura Rodríguez cuando tocaba fusilar a una saca, la noche antes te confesaba y por la mañana iba al fusilamiento y se encargaba de dar el tiro de gracia… ¿Qué te parece el pájaro? ¡Eso el cura!”. (Victorino F. en “Las condiciones de vida en la comarca de La Mancha toledana durante la Guerra Civil y Postguerra” de Isidro Cruz Villegas y Mª Dolores Cruz Villegas)

El padre Rodríguez era el capellán del Penal de Ocaña en Toledo. Un pueblo en el que se registraron entre 1939 y 1959, mil trescientas víctimas de la represión franquista. A este mensajero de Dios en la Tierra le pusieron el apelativo de «el verdugo de Ocaña» y el «cura asesino». Entre consuelo espiritual y confesiones, participaba en las palizas a los presos y se encargaba de dar el tiro de gracia a los fusilados. Cuentan que a veces, los remataba a martillazos.

Testimonio 2

Todos sabíamos que era el cura. Participaba en las palizas y después gustaba de coger su pistola y dar el último disparo. Pero poco sabíamos de él. No se dejaba ver por el pueblo y un buen día desapareció de la prisión. Ni siquiera recuerdo su nombre”. (Teófilo Fernández)


 


 


 Mariano Valderas Alba


 Angeles Alonso


 Mariano Valderas Alba


 Salvador Garcia Garcia


 


-Fernando Fernández Gómez-

Conocido como Fernando Fernán Gómez o Fernando Fernán-Gómez (Lima, 28 de agosto de 1921-Madrid, 21 de noviembre de 2007), fue un novelista, dramaturgo, actor, guionista y director de cine, de teatro y de televisión español, aunque no obtuvo la nacionalidad española hasta 1984.

Fue uno de los nombres esenciales del panorama cinematográfico y literario español por la pluralidad de su talento, así como por su extensa y variada trayectoria artística, lo que lo llevó a ser miembro de la Real Academia Española el 30 de enero de 2000, donde tomó posesión de la silla B.


 


 Teresa Barragan Gomez


 


Daniel Alejandro Vera

Vivo en Valencia y esto es cierto, gobierno de Rita Barberá.de paso su vice alcalde Alfonso Grau, condenado hace ya más de 4 años no entra en prisión, porque la sentencia no es firme,que se espera? Es la táctica del PP.#


 Kepa Olabarri


 


 


 Loli RepìsoMoyano


 Bely Negrín Suarez


 Rafael Rodriguez

En definitiva un fascista franquista ignorante

 


Mercedes Rodríguez

La mujer de Iker Jiménez condenada por fraude tributario

Carmen Porter, conocida por su papel como copresentadora y alma de Cuarto Milenio junto a su pareja Iker Jiménez, ha visto confirmada por el Tribunal Supremo una sanción tributaria que ya databa de años atrás. La sala de lo Contencioso-Administrativo rechazó el recurso que ella presentó contra la multa impuesta por Hacienda, lo que la obliga ahora a abonar 43.574,93 euros por una infracción leve en el pago de impuestos correspondiente a ejercicios inspeccionados.

El origen del problema está en la forma en que facturó sus ingresos profesionales. En lugar de declararlos como persona física, los canalizó a través de la sociedad Producciones Digitales Milenio 3 SL, de la que es administradora y accionista única junto a Iker Jiménez. El tribunal consideró que esta estructura permitía aplicar un tipo impositivo más favorable propio de las empresas, cercano al 30 por ciento, frente a la escala progresiva del IRPF que grava las rentas altas con porcentajes superiores al 50 por ciento en algunas comunidades. Según la resolución, la mercantil no aportaba un valor añadido real a la actividad económica de la presentadora.

Esta manera de gestionar los emolumentos no resulta exclusiva de la periodista. En los últimos años Hacienda ha puesto el foco en estructuras similares utilizadas por otros nombres destacados del entretenimiento y el deporte español. Entre ellos figuran el cantautor Joaquín Sabina, el actor Luis Tosar, el futbolista Lionel Messi y el presentador Jorge Javier Vázquez, quienes en su momento tuvieron que regularizar situaciones comparables ante el fisco.

A pesar de la condena, Carmen Porter podrá hacer frente al pago sin dificultades mayores. La sociedad Producciones Digitales Milenio 3 SL mantiene una posición económica sólida, con activos que superaban los dos millones de euros según los balances de 2016 depositados en el Registro Mercantil. Ese respaldo financiero refleja el éxito comercial que ha rodeado al periodismo de misterio y a programas como Cuarto Milenio durante más de una década. La condena es de 2017.

La pareja formada por Iker Jiménez y Carmen Porter ha convertido su especialización en temas paranormales e investigación en una marca consolidada dentro de la televisión española. Este episodio, sin embargo, recuerda que incluso las trayectorias más rentables del sector del espectáculo terminan ajustándose a las normas tributarias cuando las autoridades deciden revisar las estructuras societarias empleadas por profesionales de alto perfil.



 

La fiesta tiene nombre de santo y se disfraza de cultura

 


 


 Domingo Ruiz Gonzalez


 Lola Lopez Lopez


 Isidoro Miras Asensio


 Fran Carrasco Rivas


 



 


En el rodaje de Lo que el viento se llevó, Clark Gable y Hattie McDaniel compartieron algo que iba mucho más allá de una escena.

Él era una de las mayores estrellas de Hollywood. Ella, una actriz negra que había luchado durante años contra los papeles limitados que la industria reservaba para artistas como ella.

En la película interpretaba a Mammy, un personaje que la haría famosa y también la dejaría atrapada en una de las discusiones más complejas de la historia del cine: el talento inmenso de una actriz brillando dentro de una obra marcada por estereotipos y por la mirada de una época profundamente desigual.

Durante el rodaje, Gable y McDaniel desarrollaron una relación cercana. En una de las escenas, cuando Rhett Butler celebra el nacimiento de su hija y ofrece una bebida a Mammy, Gable le sirvió alcohol auténtico en lugar del líquido preparado para la filmación. McDaniel recordaría después el ardor de aquella sorpresa, y Gable no perdió la oportunidad de bromear con ella al día siguiente.

Pero la historia más significativa ocurrió fuera del set.

El 15 de diciembre de 1939, Lo que el viento se llevó tuvo su gran estreno en Atlanta, Georgia. La ciudad celebró la llegada de las estrellas blancas de la película como un acontecimiento histórico. Sin embargo, Hattie McDaniel y otros miembros negros del elenco quedaron excluidos de las festividades.

La película se estrenaba en una ciudad donde la segregación racial seguía imponiendo sus reglas. Aunque McDaniel había dado una de las interpretaciones más recordadas de la obra, no pudo asistir a la premiere que lanzaba al mundo la película que cambiaría su vida.

Clark Gable quiso ausentarse del evento en protesta. McDaniel, consciente del peso de aquella noche para la película y para sus compañeros, lo convenció de asistir.

Meses después, el 29 de febrero de 1940, Hattie McDaniel hizo historia al convertirse en la primera persona negra nominada y ganadora de un premio Óscar. Recibió el galardón a mejor actriz de reparto por su papel en Lo que el viento se llevó.

Aquel triunfo fue enorme, pero también doloroso. En la ceremonia, realizada en el Cocoanut Grove del Ambassador Hotel, McDaniel y su acompañante fueron ubicados separados de los demás nominados de la película.

Su nombre entró en la historia del cine, pero no pudo escapar de las barreras de su tiempo.

Por eso esta historia no trata solo de la amistad entre dos actores. Trata de una mujer que abrió una puerta mientras todavía le negaban la entrada a muchas salas. Y de un momento en que incluso el brillo de Hollywood dejó ver con claridad las sombras que sostenían su alfombra roja.


 


 Mercedes Rodríguez


 


 Conny Mollejo


 


 


 


 

Antonio Vallejo-Nájera, el 'Mengele español' que puso la ciencia al servicio del franquismo

El psiquiatra filonazi obsesionado por el "gen rojo", que utilizó presos republicanos como cobayas humanas y convirtió la eugenesia en un instrumento de la represión

JuanLuis Valenzuela

5-7-26

ElPlural



"Somos malos, Malasombra, somos malos de verdad. Somos como una espina que solo sabe pinchar. ¡Y más malos que la quina!".
Este popular estribillo de la canción de los Hermanos Malasombra, personajes de Los Chiripitifláuticos, el primer programa infantil de TVE (1965-1974), podría servir para definir a uno de los personajes más siniestros del franquismo. Permítanme esta licencia, extraída de mi infancia, para afirmar que, en mi opinión, el psiquiatra Antonio Vallejo-Nájera, el llamado "Mengele español", merece figurar, junto al sanguinario general Gonzalo Queipo de Llano, entre los personajes más perversos de la dictadura. Un auténtico "malo de verdad", un "malo entre los malísimos" del régimen franquista. Y ser uno de los peores entre aquella cohorte significa haber llevado la crueldad, el odio y la deshumanización hasta extremos difícilmente imaginables.

Ayer se conoció, tras el anuncio realizado por el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, que el Consejo de Ministros aprobará el próximo 7 de julio la retirada, a título póstumo, de la Gran Cruz de Sanidad concedida a Antonio Vallejo-Nájera, una de las figuras más controvertidas, dañinas y perversas de la medicina española durante el franquismo por haber utilizado la psiquiatría para justificar la represión política y social de la dictadura.

La revocación, según explicó el presidente del Gobierno, responde a la "incompatibilidad de su legado con los valores democráticos, éticos y científicos que sustentan el actual Sistema Nacional de Salud" y constituye, además, "un acto de memoria, justicia y reparación para las víctimas".

Antonio Vallejo-Nájera fue una figura destacada del régimen franquista y durante años formó parte del círculo de confianza del dictador. Psiquiatra, militar y uno de los científicos predilectos de la dictadura, contó con el respaldo político y económico del franquismo para desarrollar algunos de los proyectos más siniestros de la medicina española del siglo XX. Entre ellos destacó la utilización de prisioneros republicanos como cobayas humanas en experimentos destinados a encontrar un supuesto "gen rojo" que permitiera justificar "científicamente" la pretendida inferioridad mental de los marxistas.

Aquellas teorías, inspiradas en la eugenesia y en los postulados raciales del nazismo, pretendían legitimar la supremacía de quienes el régimen consideraba racial e ideológicamente "superiores". A esa obsesión por la llamada "higiene racial" se vinculan también las teorías que acabarían sirviendo de soporte ideológico al robo de miles de niños durante el franquismo, con el objetivo de romper los vínculos familiares y desmembrar a las familias consideradas políticamente sospechosas.

Antonio Vallejo-Nájera Lobón era médico, comandante del Ejército y padre del también psiquiatra Juan Antonio Vallejo-Nájera. Se formó en las corrientes de la psiquiatría europea anteriores al nazismo y, posteriormente, abrazó sin ambages las teorías de Adolf Hitler sobre la pureza racial y la eugenesia.

En uno de sus libros, publicado en 1937, escribía:

"La política racial tiene que actuar en España sobre un pueblo aplebeyado cada vez más en las características de su personalidad psicológica, por haber sufrido la nefasta influencia de sectarios, de los krausistas, empeñados en borrar todo rastro de las gloriosas tradiciones españolas... La raza, que no quiere estar subyugada por los inferiores y débiles de cuerpo y de espíritu, debe engrandecer los biotipos de buena calidad hasta lograr que predominen en la masa total de la población. Una raza debe reproducir sus mejores elementos... Política contraria a la democrática, que ha nivelado las clases sociales, en beneficio de los inferiores, en perjuicio de los selectos, para proporcionar medios de vida a la multitud de mediocres. (...) La nación que quiera velar por el porvenir de su raza debe crear una aristocracia eugenésica, tanto en la esfera corporal como en la espiritual y moral". 

Francisco Franco respaldó y financió el proyecto de Antonio Vallejo-Nájera para intentar demostrar la supuesta inferioridad racial y genética de marxistas, republicanos y "rojos". Como muestra de esa confianza, el dictador lo nombró máximo responsable de los Servicios Psiquiátricos Militares y puso a su disposición los recursos necesarios para desarrollar sus investigaciones.

El contexto favorecía aquellos delirios pseudocientíficos. En 1938, el nazismo impregnaba buena parte de Europa y las cárceles y campos de concentración españoles estaban repletos de miles de prisioneros políticos. Para Vallejo-Nájera, aquellos hombres y mujeres se convirtieron en un inmenso laboratorio humano.

Uno de los principales escenarios de estas investigaciones fue el campo de concentración de San Pedro de Cardeña, en las proximidades de Burgos. Allí utilizó a los presos republicanos como auténticas cobayas humanas con el propósito de encontrar pruebas que respaldaran sus teorías raciales.

Los historiadores han documentado que por este campo pasaron alrededor de 10.000 prisioneros procedentes, sobre todo, de los frentes del Norte. Entre ellos se encontraban numerosos brigadistas internacionales, voluntarios llegados de distintos países para combatir el fascismo junto a la República.

Cuatro grupos a los que odiaba

Según explica el criminólogo e historiador Luis Miguel Sánchez Tostado, aquellos presos "además de ser utilizados como mano de obra esclava, fueron estudiados por el equipo del doctor Vallejo-Nájera, que estableció tres grupos: los brigadistas norteamericanos de la Brigada Lincoln, como muestra de control comparativo frente a los hispanos; los presos españoles marxistas, en los que esperaba encontrar el 'gen rojo'; y los catalanes y vascos, por su supuesto antiespañolismo". Posteriormente incorporó un cuarto grupo formado por mujeres republicanas encarceladas en Málaga.

Himmler y la inspiración nazi de Vallejo-Nájera

Aquellos experimentos contaron además con la colaboración de especialistas vinculados al régimen nazi. Los prisioneros eran sometidos a largos interrogatorios, pruebas psicológicas y mediciones antropométricas con la intención de hallar diferencias biológicas que nunca existieron. Después eran obligados a asistir a programas de adoctrinamiento político basados en desfiles militares, exaltación del franquismo y formación religiosa católica.

Buena parte de esas técnicas estaban inspiradas en Heinrich Himmler, uno de los principales dirigentes del Tercer Reich, jefe de las SS y gran teórico de la supuesta pureza de la raza aria. Entre quienes llevaron esas ideas hasta sus últimas consecuencias destacó el médico de las SS Josef Mengele, responsable de algunos de los experimentos más atroces realizados en los campos de exterminio nazis antes de enviar a muchas de sus víctimas a las cámaras de gas. Las semejanzas entre ambos personajes explican que Antonio Vallejo-Nájera haya pasado a la historia con el sobrenombre del "Mengele español".

Las mujeres, doblemente perseguidas

La obsesión de Vallejo-Nájera por clasificar a las personas según supuestos criterios raciales e ideológicos también alcanzó a las mujeres republicanas.

Como recuerda Luis Miguel Sánchez Tostado, los estudios realizados sobre ellas incluían incluso preguntas y anotaciones sobre aspectos íntimos de su vida sexual, como el momento o las circunstancias en las que habían perdido la virginidad.

El psiquiatra franquista sostenía que las mujeres republicanas compartían rasgos psicológicos con los animales y con los niños. Las describía como seres mentalmente inferiores, infantilizados y dominados por los instintos. Desde esa visión profundamente misógina, llegó a justificar su participación política afirmando que respondía únicamente al deseo de satisfacer sus apetencias sexuales.

Aquellas teorías pretendían ofrecer una apariencia científica a la doble represión ejercida por la dictadura contra las mujeres: por su condición femenina y por su compromiso político.

La teoría del "gen rojo"

Vallejo-Nájera dejó por escrito cuál era el verdadero objetivo de sus investigaciones: "Multiplicar los selectos y dejar perecer a los débiles, los rojos".

Consideraba a los republicanos personas "mentalmente inferiores" y portadoras de una maldad congénita. Defendía separar a los hijos de los marxistas de sus padres para "liberar a la sociedad de una plaga tan temible" y llegó incluso a proponer la creación de un Cuerpo General de Inquisidores encargado de vigilar la aplicación de sus teorías de segregación.

No eran simples opiniones extravagantes. Eran planteamientos elaborados desde una aparente autoridad científica y puestos al servicio de una dictadura que necesitaba justificar ideológicamente la represión, las cárceles, las depuraciones, los fusilamientos y la persecución sistemática de los vencidos.

Con el final de la Segunda Guerra Mundial y la derrota del nazismo, el franquismo optó por apartar discretamente buena parte del discurso racial que había inspirado a Vallejo-Nájera. España necesitaba mejorar su imagen internacional y aquellas teorías eugenésicas resultaban ya demasiado incómodas incluso para la propia dictadura. Sin embargo, el daño ya estaba hecho y muchas de sus ideas continuaron impregnando durante décadas determinadas políticas represivas del régimen.

La derrota del nazismo desacreditó internacionalmente las teorías raciales que Antonio Vallejo-Nájera había defendido con entusiasmo. El franquismo, necesitado de romper su aislamiento exterior, fue relegando ese discurso biológico y eugenésico a un segundo plano. Pero las ideas nunca desaparecen del todo. A veces cambian de lenguaje, se adaptan a los tiempos y reaparecen bajo nuevas formulaciones.

El eco de un viejo discurso, la extrema derecha de hoy en España

Y es precisamente ahí donde surge una pregunta inevitable. ¿Hasta qué punto algunos discursos racistas y xenófobos que hoy vuelven a abrirse paso en España conservan ecos de aquellas teorías? ¿No recuerdan determinados planteamientos sobre la supuesta superioridad de unos frente a otros, sobre la exclusión del diferente o sobre la llamada "prioridad nacional", a viejas ideas que parecían definitivamente enterradas tras la derrota del fascismo europeo?

No se trata de afirmar que la España de hoy sea la de 1938, pero tiene concomitancias. Conviene preguntarse de dónde proceden determinadas ideas y qué tradición ideológica las alimenta. Porque las doctrinas de la exclusión casi nunca nacen de la nada. Suelen ser la actualización de viejos prejuicios revestidos de un lenguaje aparentemente nuevo. Y hoy teorías perversas como la “prioridad nacional” de Voz, repugnantemente respaldada por el Partido Popular, dándole puerta abierta en los gobiernos regionales, haden temer lo peor La historia no se repite, pero empieza a rimar.

Antonio Vallejo-Nájera utilizó la psiquiatría para intentar demostrar que existían seres humanos superiores e inferiores. Buscó una legitimación científica para el odio político y convirtió la medicina en un instrumento al servicio de la represión. Sus teorías pretendían deshumanizar al adversario para justificar después su persecución.

Cuando hoy se señala a colectivos enteros por su origen, cuando se atribuye la delincuencia a una nacionalidad, cuando se presenta al inmigrante como una amenaza por el simple hecho de serlo o cuando se pretende establecer ciudadanos de primera y de segunda mediante conceptos como la "prioridad nacional", conviene recordar hasta dónde pueden conducir determinadas ideas cuando encuentran respaldo político e institucional.

La historia demuestra que el odio nunca comienza con la violencia. Empieza mucho antes, con las palabras, con la deshumanización del diferente y con la construcción de un enemigo al que se culpa de todos los problemas de una sociedad.

Por eso resulta tan importante la decisión anunciada por el Gobierno de retirar, aunque sea de forma póstuma, la Gran Cruz de Sanidad a Antonio Vallejo-Nájera. No cambiará el pasado ni aliviará el sufrimiento de quienes fueron utilizados como cobayas humanas o de las familias destrozadas por las políticas inspiradas en sus teorías. Pero sí envía un mensaje claro como es el que la democracia no puede seguir honrando a quien puso la ciencia al servicio del odio, del fanatismo y de la represión.

En virtud de la Ley de Memoria Democrática, se le quitan honores  a quienes, como este vil y ruin psiquiatra franquista y filonazi, convirtieron el conocimiento, la medicina y las instituciones en instrumentos para perseguir, humillar y destruir a seres humanos por sus ideas. Y Antonio Vallejo-Nájera ocupa, por méritos propios, uno de los lugares más oscuros de esa historia. Malo de verdad, el más malo entre todos los malísimos.


sábado, 4 de julio de 2026

 


 


 


BEGOÑA GOMEZ

Consejera especialista

en marketing española,

trayecto profesional

avala a la consultora.

Vivió en pueblo Valderas,

de joven, Gómez Begoña,

y casándose con Sánchez,

nacen Ainhoa y Carlota.

Con unos veinte y cinco años

de estatal y privada zona;

en el Centro de Negocio

Atenea, de rectora.

Su formación le permite

los puestos de directora

entre las grandes empresas

y academia española.

Apoyando al presidente

en política labora

durante más de dos décadas,

la mejor de las esposas.

Los medios fachas mediáticos

con noticias mentirosas

de contratos y tareas

se codean con la toga.

Con sus proyectos de impacto,

sociedad transformadora

incomoda a los fachosos

con ideales de otra hora.

e. fdez. castro.


 


-Juan Tortosa-

El periodista Juan Tortosa Marín (Berja, 1953) ha hecho historia en distintas cadenas de televisión. Su apuesta por las nuevas tecnologías le ha llevado, actualmente, al éxito con miles de seguidores. Hijo de un tendero de ultramarinos y de una ama de casa, padre de dos hijas, una de ellas periodista audiovisual en Berlín, es un periodista curtido que responde al perfil de los legendarios. A los que buscan historias que les interesa a la gente y siempre atento a lo que sucede en la calle.

Me metí en esto del periodismo porque soy curioso. En repetidas ocasiones he hecho amagos para largarme de este oficio de locura, pero aquí sigo: inasequible al desaliento”. Tiene dos muletillas que aparecen en la conversación como “las carga el diablo” y la expresión muy alpujarreña “ni quinientas palabras más”. De ahí surgió su blog en 2008 “Las carga el diablo”, una iniciativa conjunta con sus compañeras Salomé Machío, inventora de Historias de Luz, y la cámara Ana García, celebre en la actualidad por haber sido detenida mientras rodaba para La Sexta en Sevilla.

Licenciado en Filología Hispánica y en Ciencias de la Información por la Universidad de Bellaterra, Juan Tortosa inició su carrera periodística en el Grupo Zeta y el diario Pueblo. Formó parte del equipo de reporteros de Informe Semanal de TVE durante la década de los ochenta y más tarde trabajó en la sección de Internacional de la revista Cambio16. En los noventa estuvo entre quienes pusieron en marcha Canal Sur Televisión hasta que fue nombrado director de Diario16 Málaga. Fue redactor jefe de la agencia de noticias Servimedia y miembro del equipo fundador de CNN+, cuya Delegación dirigió durante los doce años de existencia de este Canal Todo Noticias.

Nunca se ha amilanado frente a los abusos de los poderosos que no quieren dar la cara ante los periodistas: “Primero”, denuncia, “fueron las señales realizadas de los actos institucionales. No, no hace falta que os molestéis. Ya os damos nosotros a las televisiones la señal y os ahorráis faena. Comprobaron que los periodistas no solo no se levantaban de sus asientos en ese mismo instante sino que acababan cubriendo la información como si no pasara nada. Gratis y sin réplica. Un chollo. Luego inventaron las declaraciones enlatadas”.

La persona de televisión que mas le ha enseñado es un realizador al que recuerda que fue el profesional que le frenó sus ímpetus y le puso los pies en el suelo: “Juan Jesús Ortiz era el alma y el que hizo triunfar a Pedro Erquicia y al almeriense Martínez Durban o a Ramón Colon. Lo principal que me enseñó es a ser humilde. Un día me dijo ¡eres una pieza más del engranaje porque en la televisión hay una cosa llamada realizador; un director, otra sonido, cámara, productor, iluminador, regidor, editor al que debemos obedecer su última decisión¡ y desde ese ejercicio de humildad sabes que cualquier cosa que hagas en televisión es fruto de un equipo, no del redactor ególatra o estrellita”.

Tortosa trabajó para Informe Semanal y me comenta que el realizador Ortiz era el alma y el que tenía siempre en la cabeza el programa con Colon presentando y dirigiendo. Le pregunto sobre esa experiencia en el prestigioso programa que arrancó en 1973.

Recuerda su reportaje, emitido en 1985, sobre el décimo aniversario de los últimos asesinatos del franquismo. “Fue el que recuerdo con más gusto”, reflexiona, “los reportajes se dividían en dos tipos: calle y extranjero y los de investigación. La mezcla tenía su punto”. En ese trabajo insertó la canción Al Alba con Rosa León, con plano de las tumbas y de los familiares que habían ido a verlos.

La música de Luis Eduardo y La noche más larga… dedicada a las últimas victimas. “En toda esa canción hay amor y pena”, recuerda, “entonces María Antonia Iglesias era redactora y llorando me vino emocionada o las felicitaciones que recibí por parte de José Antonio Gurriarán”.

El reportero de Berja es pionero de muchas cosas, En el verano de 1985, viajó a San Francisco y elaboró un reportaje “sobre una serie de homosexuales muriendo y nadie sabía nada del sida y me salió un trabajo mitad pedagógico, las correspondientes historias humanas y la conclusión de que el sida se trasmitía”. Considera ese año como el del cambio en TVE con la llegada de Erinric Sopena, Concha García Campoy y ángeles Caso, entre otros.

Autor de “Periodistas. El arte de molestar al poder” (Barcelona, Roca Editorial, 2018) prepara en la actualidad un ensayo sobre la importancia en España de los seminarios católicos de los sesenta en la formación de muchos de los políticos que más tarde pilotarían los años de la Transición y ocuparían durante bastante tiempo buena parte de las alcaldías.

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