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domingo, 11 de enero de 2026
Ladrón de Bicicletas, estrenada el 24 de noviembre de 1948 en las salas de su país de origen, es una de las más conocidas referencias del neorrealismo italiano. Movimiento surgido al finalizar la Segunda Guerra Mundial, que contrasta con el cine de los grandes estudios, y expone una visión realista de la sociedad. Paralelamente, a esta etapa se la puede considerar como un destape, una liberación de la censura impuesta por los regímenes totalitarios.
La historia está inspirada en la novela homónima, publicada dos años antes, de Luigi Bartolini, quien profirió duras críticas a la película, considerándola traidora de su fuente original.
Durante el casting, buscando niños actores para el papel de Bruno, De Sica se focalizó en uno de los padres de estos niños por sus rasgos firmes y duros. Era Lamberto Maggiorani que terminó invistiendo el protagónico, Antonio Ricci.
Enzo Staiola, inmortalizado como Bruno, el hijo de Antonio, en cuyos gestos gravita gran parte de la emotividad de la película, fue elegido por su manera de caminar.
Los dos personajes principales no eran actores profesionales, y de hecho, pese a la inmejorable dupla que formaron, no continuaron sus vidas como figuras del cine.
Maggiorani, antes de hacer Ladrón de Bicicletas fue tornero en una fábrica, a la que volvió después de filmar la película. Al poco tiempo, debido a un proceso de reducción de personal, el flamante actor fue despedido de su puesto de trabajo, considerando que su carrera como estrella de cine estaba despegando y la decisión no le pesaría tanto como a sus compañeros.
Finalmente, Maggiorani no consiguió grandes trabajos en la industria audiovisual, debiendo continuar como albañil. Por su papel en Ladrón de Bicicletas pudo renovar los muebles de su casa e irse de vacaciones con su familia.
De este modo, los actores fueron ellos mismos, haciendo honor a uno de los postulados del cine italiano de posguerra, resumido en lo que decía De Sica, “el cine es la vida misma”.
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Video
reseña de Ladrón de Bicicletas
Durante las grandes inundaciones, cuando el agua borraba caminos, casas y certezas, una imagen logró detener al mundo.
Sobre el borde de un pequeño tejado que apenas sobresalía del nivel del agua, estaba ella.
Una perra empapada. Temblando. Exhausta.
Y debajo de su cuerpo, protegidos como si fueran el centro del universo, sus seis cachorros recién nacidos.
No había comida.
No había refugio.
No había seguridad.
Solo lluvia helada cayendo durante horas, un río que crecía sin permiso y una madre que se negó a moverse.
No se fue.
No buscó un lugar mejor.
No se salvó a sí misma primero.
Los lamía para limpiarlos.
Los acomodaba para que conservaran calor.
Les daba la poca leche que su cuerpo podía producir, aunque eso la debilitara más.
Mientras todo huía de la tormenta, ella eligió quedarse.
Cuando los voluntarios lograron alcanzarla, descubrieron algo que ni el agua ni el miedo habían logrado romper: una madre que no aceptaba el rescate si no era para todos.
Los veterinarios llaman a esto “protección maternal terminal”: un instinto tan profundo que empuja a una madre a arriesgar su vida antes que abandonar a sus crías.
Pero para quienes vieron esa escena, no era un término científico.
Era amor en su forma más pura.
Los seis cachorros fueron rescatados con vida. Fueron llamados Hope, Life, Protection, Trust, Strength y Love.
Pero el verdadero nombre de esa escena era otro:
Devoción.
Porque las tormentas pueden destruir casas.
Pueden arrancar árboles.
Pueden borrar mapas.
Pero no pueden borrar lo que una madre es capaz de hacer por sus hijos.
Ni siquiera cuando todo lo demás se pierde.
La vuelta de Dios a la política: el PP y el nuevo discurso conservador
La fe gana peso en el relato del Partido Popular en plena disputa por el electorado conservador
31-12-25
Suren Gasparyan
ElPlural
Hablar de religión ya no es un tabú en el discurso del Partido Popular, sino una elección estratégica. En un momento en el que el debate político se construye cada vez más desde lo emocional y lo identitario, la formación conservadora ha optado por reivindicar la fe cristiana como parte esencial de su relato. No se trata únicamente de una defensa genérica de las tradiciones o de una apelación cultural ligada al calendario navideño, sino de una operación política más profunda que busca redefinir el marco simbólico desde el que el PP interpela a su electorado y compite por la hegemonía en la derecha española.
Este giro discursivo se produce, además, en un contexto de creciente presión por la derecha. Vox continúa disputando al Partido Popular el voto más conservador, especialmente en el terreno de los valores, la identidad nacional y la religión. En ese escenario, Génova es consciente del riesgo de fuga de electores hacia una derecha que se presenta como más nítida ideológicamente y menos condicionada por el pragmatismo institucional. La reivindicación explícita de la fe cristiana funciona así como un dique de contención frente a Vox, un intento de cerrar flancos y evitar que la batalla cultural se libre exclusivamente en el terreno de la extrema derecha.
“No hay que pedir perdón por ser católico”
Las últimas semanas han sido especialmente ilustrativas de esta estrategia. La cena navideña del Partido Popular de Madrid actuó como un punto de inflexión simbólico. Allí, Alberto Núñez Feijóo e Isabel Díaz Ayuso no solo apelaron a la tradición cristiana como parte del acervo cultural español, sino que introdujeron una narrativa de agravio, sugiriendo que la fe católica estaría siendo cuestionada o desplazada del espacio público. La afirmación de que “no hay que pedir perdón por ser católico” condensa esa idea y la convierte en un mensaje político con vocación movilizadora.
Desde un punto de vista analítico, el valor de este discurso no reside tanto en su literalidad como en el marco que construye. El PP adopta una lógica similar a la que Vox ha explotado con éxito: presentar determinadas identidades mayoritarias como si estuvieran amenazadas por un poder progresista que impone una agenda cultural ajena. Al hacerlo, el partido intenta disputar ese terreno sin asumir los rasgos más extremos del discurso de la ultraderecha, pero asumiendo parte de su gramática política.
La elección del grupo Hakuna Group Music por parte de la Comunidad de Madrid se inscribe en esta misma lógica. Hakuna representa una religiosidad juvenil, emocional y desacomplejada, capaz de conectar con públicos a los que Vox también interpela desde el discurso identitario, pero desde un registro menos áspero y más transversal. Al asociarse con este fenómeno, el PP busca ofrecer una alternativa conservadora “amable”, moderna y culturalmente atractiva, evitando que la religión quede monopolizada por los sectores más radicales de la derecha.
Este movimiento cumple una doble función. Por un lado, refuerza el vínculo del PP con un electorado conservador que podría sentirse tentado por el discurso más contundente de Vox. Por otro, permite al partido presentarse como una opción capaz de integrar valores tradicionales sin renunciar del todo a una imagen institucional. Es un equilibrio complejo: marcar perfil ideológico sin caer en la estridencia, competir en la batalla cultural sin romper completamente con el centro político.
La polémica generada en redes sociales por el uso de “felices fiestas” frente a “Feliz Navidad” debe entenderse también desde esta clave competitiva. Más allá de su carácter artificial, el debate permite al PP ocupar un espacio simbólico que Vox explota habitualmente: el de la defensa de las tradiciones frente a una supuesta corrección política progresista. Al hacerlo, el partido intenta evitar que ese tipo de controversias se identifiquen exclusivamente con la extrema derecha y se normalicen dentro del discurso conservador mayoritario.
Estos conflictos culturales, aparentemente menores, ofrecen una alta rentabilidad política. Movilizan emocionalmente, generan visibilidad y permiten marcar posición ideológica sin entrar en debates complejos sobre políticas públicas. En un contexto en el que Vox presiona constantemente para endurecer el discurso del PP, la batalla cultural se convierte en un terreno más cómodo que la confrontación programática.
La fe como refugio en un mundo fragmentado
El contexto internacional refuerza esta estrategia y ayuda a entender por qué el Partido Popular ha decidido no mantenerse al margen de este terreno. En buena parte de los países occidentales, la religión y los valores tradicionales han reaparecido como instrumentos políticos frente a un escenario marcado por la fragmentación social, la incertidumbre económica y la crisis de los grandes consensos culturales. Desde Estados Unidos hasta varios países europeos, los discursos conservadores han incorporado la fe como elemento de cohesión identitaria, presentándola como un anclaje frente a sociedades cada vez más diversas y pluralizadas.
En ese marco, el PP parece haber asumido que renunciar a ese espacio simbólico implica dejarlo completamente en manos de Vox, que ha hecho de la religión, la nación y la tradición uno de los pilares de su relato. Incorporar estos elementos al discurso propio permite al PP disputar ese terreno desde una posición menos radical y más institucional, aunque no por ello exenta de tensiones internas ni de riesgos electorales.
Este giro discursivo también refleja transformaciones internas dentro del propio partido. El creciente peso de sectores religiosos en el entorno de Génova 13 no responde únicamente a una afinidad ideológica o a convicciones personales de algunos dirigentes, sino a una lectura estratégica del momento político. En un contexto de competencia directa por el electorado conservador, estas corrientes han ganado capacidad de influencia en la definición del mensaje, en la selección de símbolos y en la priorización de determinados debates culturales. La centralidad que adquiere la fe en el discurso del PP indica que estas sensibilidades ya no ocupan un espacio marginal o testimonial, sino que forman parte del núcleo desde el que se articula la estrategia política del partido, especialmente en lo relativo a la batalla cultural.
Más allá del caso concreto del Partido Popular, este giro se inscribe en un ciclo político más amplio en el que las identidades vuelven a ordenar el conflicto. La fe, la tradición y los valores aparecen como lenguajes capaces de ofrecer certidumbre en un contexto de fragmentación. El PP ha decidido hablar ese idioma. Lo relevante será observar cómo evoluciona ese discurso y qué lugar acaba ocupando en el conjunto del sistema político.
Miguel Fernández
2 de enero
Carta
abierta a Alberto Núñez Feijóo lo que no quieres ver
Señor Alberto Núñez Feijóo
No soy economista, ni político, ni tertuliano.
No tengo una gran cultura ni facilidad para escribir. Me cuesta ordenar las pocas ideas y, cuando lo consigo me estreso, aún así, escribo esta carta porque me cansa y aburre escuchar el balance que haces de España que no se parecen en nada a la realidad que vivimos muchos.
Tu repites que todo va mal, Que el país está hundido, que este Gobierno no ha hecho nada. Y sinceramente no sé si no lo ve por ceguera o por maldad. Yo me inclino por la segunda.
Porque hay cosas que se ven, son hechos, no opiniones.
España tiene hoy más empleo que nunca. Récord de afiliación a la Seguridad Social. Y no, no son solo funcionarios. Es empleo privado, con menos contratos basura gracias a una reforma laboral que tu partido votó en contra y que ahora funciona.
El Salario Mínimo ha subido más de un 50%. Eso no es propaganda es gente que llega un poquito mejor a fin de mes. Y mientras tanto, conviene recordar que con el PP las pensiones subían un 0,25%. Hoy, al menos, se revalorizan con el IPC y los pensionistas no pierden poder adquisitivo año tras año.
Se dijo que no había dinero para esto.
Se dijo que era imposible.
Y resultó que no era verdad.
Se protegieron millones de empleos con los ERTE, (conozco muchos casos) Se ampliaron derechos laborales, Se reformó el Estatuto de los Trabajadores,se igualaron los permisos de paternidad y maternidad, se avanzó en dependencia y cuidados. Se creó el Ingreso Mínimo Vital. Es todo perfecto? No. Pero decir que no se ha hecho nada? Eso no es crítica, es negar la realidad.
La inflación no la creó este Gobierno. Fue la crisis mundial. Y aun así, España fue de los países que mejor la contuvo, con medidas como el tope al gas o las ayudas al transporte, que luego copiaron otros países.
Los Fondos Europeos no son ningún chanchullo como usted insinúa. Están financiando la industria, la digitalización y el empleo. Por eso España crece más que otros grandes paises europeos
hablas de caos y ruina, pero callas lo que hizo tu partido cuando gobernó, nos recortó
la sanidad, a millones nos congeló los salarios, los despido fueron mucho más baratos, rescate a bancos y millones de personas abandonadas a su suerte.
Por eso te pregunto, señor Feijóo
dónde vives para no ver nada de esto?
Porque o no quieres verlo, o prefiere volver al país del 0,25%, de los sueldos de miseria y de “si no te gusta, te vas”.
España no es una dictadura, ni un país comunista, ni una ruina. Es un país con problemas, sí y muchos, pero que ha avanzado más en derechos y protección social que en décadas. Y eso, aunque a ti le moleste, también es España.
Atentamente, Miguel Fernández
Un ciudadano de izquierdas
A principios de los años noventa, mientras filmaba Mrs. Doubtfire en San Francisco, Robin Williams hizo una petición que casi nadie notó.
Pidió que parte del equipo técnico fuera contratado desde un refugio cercano para personas sin hogar.
No lo anunció.
No lo explicó.
No pidió que se mencionara su nombre.
Solo dijo que necesitaba gente para catering, limpieza, carga, producción. Y pidió que al menos diez personas vinieran de allí.
Luego hizo lo mismo en la siguiente película.
Y en la siguiente.
Y en casi todas.
Un asistente de dirección contó después que era una condición habitual en sus contratos: cada rodaje debía incluir a personas que nadie solía contratar.
Al final de su vida, más de mil quinientas personas habían trabajado gracias a esa decisión silenciosa.
Uno de los hombres contratados durante Mrs. Doubtfire dijo años más tarde:
“Me trató como si siempre hubiera estado allí. Me hablaba todos los días. Bromeaba conmigo como si fuéramos viejos amigos.”
Robin nunca habló de ello.
Otros lo hicieron después.
A finales de los años ochenta, tras un espectáculo en Nueva York, entró solo en un refugio con varias cajas de pizza. Se sentó en el suelo. Escuchó. No hizo chistes para un público. No dio discursos. Un hombre recordó después:
“No nos preguntó por nuestros errores. Nos preguntó qué nos hacía reír cuando éramos niños.”
Durante el rodaje de Good Will Hunting, volvió a pedir que se contratara gente de refugios. Uno de ellos ahorró lo suficiente para alquilar una habitación. Robin le compró un traje para ir a entrevistas.
“Todos merecen una segunda oportunidad”, dijo simplemente.
Algunos refugios recibieron grandes donaciones anónimas. En uno de Los Ángeles, la carta de agradecimiento volvió sin destino: “no existe esa dirección”. Un trabajador reconoció la letra.
Whoopi Goldberg lo resumió una vez así:
“No quería aplausos por ayudar. Quería que las cosas pasaran.”
Durante Patch Adams, llevó personalmente cajas de calcetines, guantes y abrigos a un refugio cercano. Cuando le preguntaron por qué, respondió:
“El frío no espera a que estés listo.”
Incluso en gira, salía al amanecer a repartir café y sándwiches. Cuando un guardia le preguntó qué hacía, contestó:
“Porque aquí es donde está la gente.”
Robin Williams no convirtió la bondad en un espectáculo.
La convirtió en hábito.
En sistema.
En algo que ocurría incluso cuando nadie miraba.
Y quizá ese fue el papel más importante que interpretó.
Feijóo arranca 2026 de tropiezo en tropiezo: de sus whatsapps con Mazón a Venezuela o la Pascua Militar
El presidente del PP sigue dejando gestos y declaraciones públicas que comprometen no solo su posición como líder, sino también su imagen entre los votantes
Rodrigo de la Torre
11-1-26
ElPlural
Poco más de una semana acumula el 2026 y, por el momento, no parece que Alberto Núñez Feijóo haya entrado en el nuevo año con buen pie, pues acumula ya tres actos que le dejan ya no solo en tesituras poco favorables de cara al electorado, sino que alimentan el contexto poco agradable y de tensión que parece vivir a nivel interno en el partido político que él mismo preside. Mazón, Venezuela y la Pascua Militar vuelven a cuestionar la estabilidad del gallego como líder de los populares y la solidez de la que pueda disponer en un futuro no muy lejano en la formación.
Valencia, la DANA y Mazón: los populares siguen sin responder con firmeza
Escasas horas tardaba el político del PP en copar titulares en el recién comenzado 2026.La tragedia vivida en Valencia por el trágico paso de la DANA sigue siendo una herida, que está muy lejos de cerrarse, para muchos que continúan observando, atónitos, cómo el principal responsable de la comunidad autónoma mantuvo una posición tan fría y poco implicada en un día en el que estaban muriendo tantas personas. El dolor de buena parte de ellos les hace hervir cada día al ver no solo como Mazón los ha "toreado" durante más de un año y que, ahora, tras dimitir se haya blindado ante la Justicia al no haber renunciado a su escaño. Una situación de rabia presente en muchos, si bien aunque el aforamiento pueda servir como escudo judicial al político del PP, no evita que se abra el telón para que la secuencia de actos de lo que hizo aquella jornada se vayan haciendo públicos.
Podría decirse que Feijóo acababa fuerte el año, pues sus mensajes con Mazón, aunque solo los que les escribió el valenciano, se daban a conocer el día de Nochebuena. Seguían apareciendo mentiras: ni Mazón tuvo informado a Feijóo en tiempo real, ni se sostenía aquello de asegurar que el Gobierno de España no se involucró, ya que el valenciano le decía en un mensaje al líder de los populares que ya había hablado con Pedro Sánchez y otros ministros, estando los efectivos en camino cuando ambos hablaron.
No solo eso, sino que también se ha podido hallar, al conocerse el 2 de enero los mensajes que el gallego le escribió a Mazón, que Feijóo mantuvo una posición bastante fría durante aquella jornada, ya que hasta la noche no empiezan a comunicarse entre ellos, sin llamar Feijóo a Mazón en ningún momento y mostrando poco interés, pues cuando el valenciano le escribió "se está jodiendo todo... Noche larga por delante", una hora más tarde el gallego le respondía "Perdona Carlos. Estoy en un acto". Un acto en que pareció no tener opción de ausentarse un solo minuto, ya que, incluso, colgó el teléfono cuando le llamó Mazón.
Venezuela: Feijóo aplaude la intervención mientras Aznar habla de "colonización" americana
Donald Trump decidió saltarse todo el derecho internacional en este principio de año. De hecho, ahora, hasta los motivos por los que se acusaba a Maduro desde Estados Unidos parecen estar en duda, pues desde el Departamento de Justicia se ha indicado que no se puede corroborar la existencia del Cartel de los Soles, una supuesta organización dedicada al narcotráfico y el terrorismo que ni siquiera recogía la DEA en sus informes pero en la que se ubicaba a Maduro como su líder. El "Cartel de los Soles" es un argot utilizado en Venezuela para referirse a funcionarios corrompidos, fue un término que introdujeron los medios de comunicación de este país en la década de 1990.
La represión ejercida por el régimen de Venezuela, encabezado por Nicolás Maduro, ha sido evidente y notoria a lo largo de los años. Por ello, su captura se concebía por muchos como una oportunidad para el país, tal y como celebraron los venezolanos, si bien, el proceso no queda para nada exento de polémica, pues Donald Trump eligió hacer caso omiso a las normativas internacionales, dejando un precedente muy preocupante, que apunta a una política expansionista estadounidense, la cual ya tiene la mira puesta en otros países y, según las declaraciones que ha dejado Trump, parece que no tendrán problema en volver a ejercer la fuerza.
Uno de los que celebró la intervención sobre Venezuela por parte de Estados Unidos fue Alberto Núñez Feijóo, que ensalzó a sus aliados Edmundo González y María Corina Machado ante las opciones que se abrían. Tanto es así, que el gallego no llegó a condenar, ni lo ha hecho todavía, la ofensiva militar ejercida por Donald Trump. No obstante, el chasco llegó cuando el presidente de Estados Unidos aseguró públicamente que María Corina Machado no dispone del apoyo de su pueblo y consideró que Delcy Rodríguez, número 2 de Maduro, debía ser la que liderara la reconstrucción. Esto fue algo que despertó las críticas de Feijóo que, consternado, mostraba su apoyo en redes sociales a Machado y Edmundo González. Eso sí, sin condenar la manera en la que Trump capturó a Maduro.
Estas son unas declaraciones las que ha venido dejando Feijóo que han hallado una contraposición por parte de líderes fuertes del Partido Popular. De esta manera, pudo verse en estos días convulsos cómo hasta la Fundación para el Análisis y los Estudios Sociales (FAES), presidida por José María Aznar, publicaba un editiorial en el que tachaba el movimiento militar estadounidense en Venezuela como un acto de "colonización". Así, desde esta entidad subrayaban que el futuro de Venezuela debe estar en su pueblo y no pendiente de intereses internacionales. Así, aunque también defienden las figuras de María Corina Machado y Edmundo González, se muestran contrarios a la manera de actuar elegida por Trump, señalando que ha marcado distancia con iniciativas orientadas a desarrollar instituciones democráticas en el país sudamericano.
Una nueva ocasión esta en la que Feijóo encuentra posiciones contrarias a la suya por parte de figuras de relevancia en su partido, algo que viene siendo constante en lo referido a Isabel Díaz Ayuso y que ocurre también, a veces, con José María Aznar, poniendo en cuestión su solidez como líder de la formación política.
La Pascua Militar: Pedro Sánchez debería haber estado en el acto y no en conversaciones con otros líderes internacionales
La última de las polémicas protagonizadas por Feijóo en este principio de año tuvo lugar el día de Reyes. En esta jornada se conmemoró la Pascua Militar, un acto en el que participó Felipe VI, pero en el que no estuvo Pedro Sánchez. La ausencia del presidente de España no fue debido a discrepancias con el rey, sino que estaría justificada en que, en este contexto al que se ha dado lugar en los escasos días que van de 2026 donde el mundo parece pender de un hilo, Sánchez acudió a un encuentro internacional con 35 líderes de otros países
Concretamente, Pedro Sánchez acudió a la Coalición de Voluntarios, grupo de países constituido para buscar garantías para Ucrania, y que se reunió este martes. Un encuentro en el que también estuvieron presentes representantes del Gobierno de Estados Unidos, por lo que se tornaba una buena oportunidad para establecer un diálogo con el que tratar de calmar las aguas.
No obstante, y a pesar de la presencia de Margarita Robles y Fernando Grande-Marlaska en la Pascua Militar, Feijóo consideró que el viaje de Pedro Sánchez para participar en este encuentro internacional, convocado en un momento de especial tensión, no estaba justificado y cargó contra el socialista asegurando que "un presidente digno de su país debería estar con el jefe del Estado en un día como el de hoy, el de la Pascua Militar, en el que nuestro Ejército ha recibido un nuevo desplante por parte del máximo representante del Ejecutivo. España merece una persona al frente del Gobierno a la altura de los profesionales que defienden la seguridad de todos los ciudadanos desde las Fuerzas armadas".
Estas eran declaraciones que Feijóo realizaba, mostrando un fuerte apoyo a la Casa Real y a la figura del rey, sin atender a que hace solo unos dos meses decidió no participar en el inicio del curso judicial, acto al que la oposición ha solido acudir y en el que el monarca está presente, para acudir a un mitin de Isabel Díaz Ayuso.
