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domingo, 5 de abril de 2026

 


"𝐏𝐢𝐜𝐨 𝐑𝐞𝐣𝐚" relata los trabajos realizados en la fosa común en el cementerio San Fernando de Sevilla, una de las más grandes de Europa

Más de 2.000 víctimas civiles de la represión franquista se encuentran en la fosa

ATV | Viernes, 22:55 | 📲 #SiempreCanalSur



 


CUIDAO QUE COMO TIRE DE LA MANTA...

A Ortega Smith le suspenden de militancia y amenaza con pelear dentro de VOX porque su "honorabilidad no está en venta" y acusa al partido de inventarse mentiras.

Ortega Smith: "TENGO MUCHAS INFORMACIONES RESERVADAS"

"Yo estoy en el Comité Ejecutivo Nacional desde 2014. No he filtrado jamás, ni se me ha pasado por la cabeza, una información reservada, de las muchas que por cierto conozco, sobre las cuentas del partido, sobre las decisiones que se han tomado o sobre las actuaciones que han hecho unos y otros. Yo me he reservado siempre y he cumplido con mi deber de reserva. Por tanto, mi honorabilidad no está en venta", ha remarcado.

¿Qué pasa con las cuentas que nadie les mete mano, cuando todos los que salen o están señalados para salir las señalan?, ¿Qué poder les ampara o que intereses hay cuando con otros partidos desde el minuto uno les han marcado e incluso mentido y creado bulos para hundirlos?


 


 Ricardo Jorba Estorch

Alcohólicus Anónimus SL

 Rogaciano Nieves Reuter


 


 


María Marín

El 22 de febrero de 1939, fallecía el poeta Antonio Machado.

Tumba del poeta Antonio Machado (Collioure - Francia) , perseguido y exiliado por el golpe de estado franquista y fallecido en Francia.

_ ¡ MURIÓ EL POETA LEJOS DEL HOGAR, LE CUBRE EL POLVO DE UN PAIS VECINO !.

...Su madre, al ver vacía la cama de su hijo junto a la suya, preguntó por él con ansiedad. No creyó las piadosas mentiras que le dijeron y comenzó a llorar. Él murió el 22 de febrero, ella el día 25 (tres días más tarde ) cumpliendo así la promesa hecha en voz alta en Rocafort: «Estoy dispuesta a vivir tanto como mi hijo Antonio».


 


Miguel Hernández. La sombra vencida

Se dice (no sé si es una leyenda) que cuando murió Miguel Hernández, resultaba imposible cerrarle los ojos. Son esos mismos ojos grandes, brillantes como esferas de vidrio, que hemos visto representados en tantos retratos. En uno de sus últimos poemas, escrito en la cárcel y no recogido en ningún libro, escribe: «Yo que creí que la luz era mía / precipitado en la sombra me veo». Pero el poema (y con él, la Obra poética completa del poeta) termina con estos versos: «Pero hay un rayo de sol en la lucha / que siempre deja la sombra vencida».

El propio Miguel Hernández se describió a sí mismo a menudo como «cabrero poeta» (en un artículo publicado en la revista Destellos, editada por el gran amigo Ramón Sijé) o bien como «poeta pastor» o incluso «pastor poeta» («este pastor un poquito poeta», le escribe en una carta a Juan Ramón Jiménez). El padre de Miguel era cabrero, y el propio poeta fue iniciado en el oficio de pastor por su hermano Vicente cuando era un niño. Las montañas comenzaban justo detrás de la casita en la que nació Miguel en Orihuela, secas y desabridas laderas de ese paisaje levantino que tanto se parece al de Tierra Santa. Más tarde, la familia se traslada a otra casa en la Calle de Arriba, una vivienda amplia y cómoda con un jardín trasero en la que había un corral y algunos frutales.

Miguel Hernández estudió durante bastante más tiempo del que sería esperable en un muchacho tan modesto. En el colegio de jesuitas de Santo Domingo llegó a alcanzar los grados de «príncipe», «edil» y «emperador», títulos con los que los jesuitas distinguen a los buenos alumnos. Y enseguida comenzó a leer, primero en la biblioteca del canónigo Almarcha, que le introduce en los clásicos españoles y los grecolatinos traducidos, y luego bajo el influjo de Ramón Sijé, su gran amigo, un estudiante de derecho de orientación conservadora y católica que tenía grandes inquietudes literarias. Sus sucesivos viajes a Madrid, hasta el tercero, que es el definitivo, suponen un gran salto hacia adelante y una ruptura con el mundo provinciano y limitado de Orihuela. Sobre todo por influencia de Pablo Neruda, las ideas religiosas y políticas de Miguel Hernández comienzan a cambiar. El poema «Sonreídme», escrito en el período que va entre El rayo que no cesa y Viento del pueblo, uno de los pocos que escribiera sin rima, y que por esa razón tiene un tono más libre y moderno del que solemos asociar con su arte, es un buen indicador de esta crisis: «Vengo muy satisfecho de librarme / de la serpiente de las múltiples cúpulas / la serpiente escamada de casullas y cálices». Ramón Sijé le visita en Madrid y ambos amigos discuten de política, de poesía, de religión. Se sienten un poco distanciados, pero a los pocos meses el amigo muere, y Miguel se siente devastado. Escribe entonces la «Elegía a Ramón Sijé» que se ha hecho tan famosa y que entusiasmó al propio Juan Ramón Jiménez. El poema, hermoso y algo superficial, contiene un pequeño misterio: porque la elegía por la muerte del amigo parece, en realidad, una declaración de amor de encendida sensualidad.

Hay siempre algo seráfico alrededor de Miguel Hernández. Tenía un rostro de niño ingenuo, marcado de cicatrices por una explosión de carburo que sufrió en la infancia. En seguida se hizo amigo de los poetas de la generación del 27, pero en Madrid no todo fueron aladas almas de rosas de almendro. García Lorca no sentía simpatía por él e intentaba evitarle, y es conocida la anécdota de Miguel llamándole «hijo de puta» a Alberti y recibiendo un bofetón de María Teresa León.

[...]

Miguel Hernández. La sombra vencida

Por Andrés Ibáñez

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Elegía por Ramón Sijé (Miguel Hernández)

(En Orihuela, su pueblo y el mío, se me ha muerto como del rayo Ramón Sijé, con quien tanto quería)

Yo quiero ser llorando el hortelano

de la tierra que ocupas y estercolas,

compañero del alma, tan temprano.

Alimentando lluvias, caracolas

y órganos mi dolor sin instrumento,

a las desalentadas amapolas

daré tu corazón por alimento.

Tanto dolor se agrupa en mi costado,

que por doler me duele hasta el aliento.

Un manotazo duro, un golpe helado,

un hachazo invisible y homicida,

un empujón brutal te ha derribado.

No hay extensión más grande que mi herida,

lloro mi desventura y sus conjuntos

y siento más tu muerte que mi vida.

Ando sobre rastrojos de difuntos,

y sin calor de nadie y sin consuelo

voy de mi corazón a mis asuntos.

Temprano levantó la muerte el vuelo,

temprano madrugó la madrugada,

temprano estás rodando por el suelo.

No perdono a la muerte enamorada,

no perdono a la vida desatenta,

no perdono a la tierra ni a la nada.

En mis manos levanto una tormenta

de piedras, rayos y hachas estridentes

sedienta de catástrofes y hambrienta.

Quiero escarbar la tierra con los dientes,

quiero apartar la tierra parte a parte

a dentelladas secas y calientes.

Quiero minar la tierra hasta encontrarte

y besarte la noble calavera

y desamordazarte y regresarte.

Volverás a mi huerto y a mi higuera:

por los altos andamios de las flores

pajareará tu alma colmenera

de angelicales ceras y labores.

Volverás al arrullo de las rejas

de los enamorados labradores.

Alegrarás la sombra de mis cejas,

y tu sangre se irán a cada lado

disputando tu novia y las abejas.

Tu corazón, ya terciopelo ajado,

llama a un campo de almendras espumosas

mi avariciosa voz de enamorado.

A las aladas almas de las rosas

del almendro de nata te requiero,

que tenemos que hablar de muchas cosas,

compañero del alma, compañero.

(10 de enero de 1936, El rayo que no cesa)

 


El 22 de febrero de 1952 en la Sala Wagram de París (Francia) se realiza un gran mitin, bajo el título «¡Franco asesina todavía!», para protestar contra los crímenes franquistas y contra las condenas a muerte de 11 militantes de la Confederación Nacional del Trabajo (CNT-AIT) en Sevilla y en Barcelona.

El acto, organizado por la Liga de los Derechos del Hombre y bajo la presidencia de Émile Kahn, contó con la participación de George Altman, André Breton, Albert Béguin, Albert Camus, Louis Guilloux, Jean Paul Sartre, René Char, Ignacio Silone y otros intelectuales.

En la organización del acto participaron Fernando Gómez Peláez, del periódico Solidaridad Obrera , y Josep Ester Borràs, de la Federación Española de Deportados y de Internados Políticos (FEDIP). El texto leído por André Breton fue publicado, bajo el título «Discours de Wagram», en Le Libertaire del 6 de marzo de 1952.

Esta protesta y otros que se realizaron en toda Europa no pudieron evitar la ejecución de cinco de los condenados, los anarquistas que fueron fusilados el 14 de marzo de 1952 en el Campo de la Bota de Barcelona (Cataluña).

#MemoriaAnarquista

#SindicatoconHistoria

#CNTAIT #AIT #IWA


 


Jesús, ¿el buen maestro?

Un "maestro" que enseña que es el único camino a Dios, no es un maestro sino un totalitario. No enseña diversidad, ni tolerancia, sino sectarismo y pensamiento único. Desprecia otras confesiones religiosas y espirituales.

Un "maestro" que dice que quienes no crean en él serán torturados eternamente, no es un maestro, sino un desquiciado intolerante.

Un "maestro" que enseña a amarlo más a él que a la propia familia y que dentro de la misma habrá peleas y divisiones por su causa, no es un maestro sino un narcisista divisivo y ególatra.

Un "maestro" que enseña amar enemigos, poner la otra mejilla y dejarse robar no es un maestro, es un loco que busca la sumisión al poder de turno.

Un "maestro" que enseña que alguien debe cortarse la mano o sacarse un ojo para evitar un castigo luego de la muerte no es un maestro, es un extremista que vuelve fanáticos a sus seguidores.

Un "maestro" que dice que no vino a traer paz sino espada incita a la violencia y la venganza contradiciéndose a sí mismo.

Un "maestro" que dice que regresará antes de que muriesen algunos de quienes lo estaban escuchando, y no lo cumple, no es un maestro sino evidentemente un iluso apocalíptico que creyó y enseñó que el mundo acabaría durante el transcurso de sus vidas.

Un "maestro" que dice que el "Padre" y él son uno, o sea que es Jehová encarnado, representa a esa deidad del Antiguo Testamento que es ultravengativa, violenta y genocida, protagonista de multitud de sangrientos y sádicos episodios literarios, desde la matanza de niños egipcios inocentes, pueblos enteros aniquilados, etc.

En fin, no es un buen "maestro" sino un simple fanático religioso.


 Kepa Olabarri


 


 


 


Ruedo Ibérico

El 20 de febrero de 1879 nació Pedro Muñoz Seca, escritor y autor de teatro perteneciente a la generación del 14 o novecentismo. Fue considerado por Sainz de Robles como el «fénix de los ingenios del siglo XX», y Valle-Inclán dejó escrita esta definición sobre su obra:

«Quítenle al teatro de Muñoz Seca el humor; desnúdenle de caricatura, arrebátenle su ingenio satírico y facilidad para la parodia, y seguirán ante un monumental autor de teatro».

Nacido en el municipio gaditano del Puerto de Santa María, estudió bachillerato en el colegio jesuita de esa localidad junto a Juan Ramón Jiménez y Fernando Villalón. En 1901 concluyó sus estudios de Filosofía y Letras y Derecho en la Universidad de Sevilla, ciudad donde conocería el mundo del teatro. Allí estrenó en 1901 una obra cómica de un acto, Las guerreras, y en 1903 el sainete El maestro Canillas en El Puerto de Santa María. Marchó a Madrid en 1904, donde estrenó su primera obra, El contrabando, en el teatro Lara, escrita en colaboración con Sebastián Alonso. Allí trabajó de profesor de griego, latín y hebreo y en 1908 comenzó a trabajar en el Ministerio de Fomento y se casó con la cubana María de la Asunción de Ariza y Díez de Bulnes.

Entre los años 1910 y 1920 su figura como autor teatral se consolidó como la creadora de un nuevo género teatral denominado astracán o astracanada, caracterizado por una búsqueda de la comicidad a todo trance, incluso a costa de la verosimilitud y desfigurando el lenguaje natural. Su obra más célebre dentro de este género fue La venganza de don Mendo, parodia delirante de los dramas medievales. Aunque para algunos críticos es considerado un autor menor, lo cierto es que el teatro de Pedro Muñoz Seca cosechó un éxito popular rotundo, hasta el punto que se hizo costumbre aprender de memoria fragmentos de sus estrenos.

Muñoz Seca alcanzó éxitos resonantes. Entre sus obras más célebres pueden citarse Los extremeños se tocan, zarzuela sin música; Usted es Ortiz (1919), burla de las tendencias superrealistas; Faustina (1919) y Satanelo (1930), visiones jocosas del mito de Fausto; La plasmatoria (1935), con el tema del espiritismo y la reencarnación del Tenorio. También escribió farsas como La caraba (1922), y Calamar (1927), sátira contra el mundo del cine; y La oca (siglas de una imaginaria libre asociación de "obreros cansados y aburridos"), una sátira antiobrera. En El roble de la Jarosa (1915) intentó la comedia seria. Colaboró con frecuencia con Pedro Pérez Fernández. El teatro de Muñoz Seca puede valorarse como un antecedente de la obra humorística audaz, pero inteligente y sólida, de Enrique Jardiel Poncela.

Cuando se inició la guerra civil española, estaba con su esposa en Barcelona por el estreno de La tonta del rizo, que tuvo lugar la noche anterior al estallido, y fue detenido por milicias anarcosindicalistas que dominaban la ciudad condal, en la casa de un actor que le había aconsejado abandonar el hotel en el cual se había alojado. Acusado de albergar ideas monárquicas y católicas, fue trasladado a Madrid y encarcelado en la recién creada cárcel de San Antón (establecida en esos mismos días en el antiguo Convento de San Antón); su esposa fue puesta en libertad, ya que era ciudadana cubana. Fue víctima de una de las sacas de las matanzas de Paracuellos y fusilado en esa localidad junto con otros 112 presos de la cárcel de San Antón. Humorista hasta el final, sus últimas palabras, dirigidas al pelotón de fusilamiento, fueron:

«Podéis quitarme mi hacienda, mi patria, mi fortuna e incluso —como estáis al hacer— mi vida. Pero hay una cosa que no podéis quitarme: ¡el miedo que tengo ahora mismo!».

Según declaró después de la guerra la persona a la que obligaron a enterrar el cadáver y que presenció su ejecución, las últimas palabras de Muñoz Seca fueron: «Ahí va el último actor de la escena; hasta al morir, con la sonrisa en los labios. Este es el último epílogo de mi vida».



 


 

Miguel Díaz-Canel Bermúdez 2026

ÚLTIMA_HORA | El FACTOR X DE TEHERÁN

La Amenaza de una "Gran Sorpresa" Sacude el Tablero de Oriente Medio

TEHERÁN – El lenguaje diplomático ha quedado enterrado bajo la retórica de la guerra psicológica. En las últimas horas, un alto mando de la seguridad nacional de Irán ha lanzado un órdago que ha puesto en alerta máxima a las agencias de inteligencia occidentales: la República Islámica prepara una "gran sorpresa" destinada a golpear los cimientos estratégicos de Estados Unidos e Israel.

El anuncio, difundido a través de la cadena Al Mayadeen, no es solo una advertencia; es un desafío directo a la hegemonía militar en la región. Tras calificar de "fracaso" las recientes maniobras y operaciones de la coalición liderada por Washington y Tel Aviv, Teherán asegura que el cronómetro ya está en marcha.

El Sur de Irán: ¿El Epicentro del Cambio?

Lo que diferencia esta amenaza de las anteriores es la precisión geográfica y temporal. Según las fuentes oficiales:

Impacto Inminente: Se estima que los efectos de esta "sorpresa" se manifiesten "en poco tiempo", sugiriendo una operación que ya ha superado la fase de planificación.

Foco Estratégico: Las acciones previstas se concentran en el sur del país, una zona crítica que alberga el Estrecho de Ormuz, la arteria principal del crudo mundial, y bases navales clave.

Giro de Timón: La cúpula iraní sostiene que este movimiento tiene el potencial de "cambiar el rumbo del conflicto", lo que implica un salto cualitativo en la capacidad de respuesta o una innovación tecnológica bélica hasta ahora desconocida.

Análisis: Entre el Misterio y la Escalada

La gran incógnita que circula por los despachos del Pentágono y el Mossad es la naturaleza de esta sorpresa. ¿Se trata de un despliegue de nuevas capacidades hipersónicas, una ofensiva cibernética sin precedentes o una maniobra de bloqueo naval que asfixie la economía global?

Lo que es innegable es que Irán está utilizando el misterio como arma. Al no revelar sus cartas, obliga a sus adversarios a dispersar sus recursos defensivos y a operar bajo una constante tensión psicológica.

🇮🇷  ​"La ambigüedad estratégica de Teherán busca sembrar la duda en el mando central estadounidense. No necesitan disparar el primer misil para empezar a desgastar la moral del enemigo; basta con que el enemigo no sepa qué misil viene en camino".

Consecuencias Geopolíticas

Si la "sorpresa" prometida por Irán logra alterar el equilibrio de fuerzas, el escenario en Oriente Medio entraría en una fase desconocida. Estados Unidos se vería forzado a recalcular su presencia en el Golfo, mientras que Israel tendría que reevaluar su doctrina de seguridad frente a una amenaza que ya no parece ser solo de desgaste, sino de disrupción total.

La moneda está en el aire. El mundo observa hacia el sur de Irán, esperando a ver si esta "gran sorpresa" es el preludio de un nuevo orden regional o el inicio de una colisión de consecuencias incalculables.

Texto e ilustración de Voz Continental


 


 


 


 


Bravoo, Carlos Romeu, allá donde estés! 🕊️

- Por esta viñeta, en 2009, Carlos Romeu, uno de los fundadores de la revista El Jueves, fue expulsado de El País por las presiones de la embajada de Israel.

Era la primera vez que criticaba al gobierno Israelí.


 


Cuando uno se acerca al relato de Adán y Eva, lo primero que debe preguntarse —si quiere ser honesto metodológicamente— es qué tipo de texto está leyendo. Porque el problema no es el Génesis en sí, sino la lectura que se hace de él.

Desde un análisis histórico-crítico, el relato de Libro del Génesis no nace como crónica histórica, ni como registro empírico del origen humano. Es un texto profundamente teológico, elaborado en un contexto del antiguo Cercano Oriente, donde las culturas construían relatos etiológicos para explicar el mundo, la condición humana, el dolor, la muerte, la moral. Es decir, responde al “por qué” existencial, no al “cómo” biológico.

En ese sentido, Adán no es un individuo verificable en la historia, sino un arquetipo: האדם (ha-adam), “el humano”. Eva, por su parte, funciona como figura simbólica de la vida. El Edén no es un lugar geolocalizable, sino un espacio teológico que representa orden, armonía y, sobre todo, una condición ideal perdida.

Ahora bien, cuando salimos de ese plano simbólico y entramos en el terreno de la evidencia, el panorama cambia radicalmente.

🧬 Evidencia paleoantropológica

La paleoantropología no trabaja con símbolos, sino con restos materiales. Y en ese registro encontramos especies como Australopithecus afarensis —representada por el famoso fósil “Lucy”— que vivió hace más de tres millones de años. A esto se suma una larga cadena evolutiva que culmina en Homo sapiens, cuya antigüedad ronda los 300,000 años.

No existe en todo ese registro una pareja original, un punto de inicio único, ni mucho menos un evento como el descrito en el Edén. Lo que hay es proceso, diversidad, adaptación, evolución.

Y aquí es donde se produce la tensión real:

Por un lado, tienes un relato teológico que organiza la experiencia humana en forma de mito fundacional.

Por otro, tienes un cuerpo de evidencia científica que describe el origen humano como un fenómeno biológico gradual.

El conflicto no es entre “verdad y mentira”, sino entre dos lenguajes distintos:

el lenguaje simbólico de la antigüedad,

y el lenguaje empírico de la ciencia moderna.

El problema surge cuando se confunden.

Leer Génesis como biología es tan problemático como leer un fósil como si fuera teología.

Y, sin embargo, es comprensible que durante siglos se haya hecho así. Porque antes del desarrollo de disciplinas como la genética, la geología o la paleoantropología, el ser humano no tenía otra herramienta que el mito para explicarse a sí mismo.

Hoy la situación es distinta.

Sabemos que la humanidad no tiene seis mil años. Sabemos que no hubo un primer par humano en términos históricos. Sabemos que la vida humana es el resultado de una larga historia evolutiva. Y eso no destruye el valor del Génesis; simplemente lo devuelve a su lugar original: un texto que habla del sentido, no del origen biológico.

Desde una perspectiva exegética seria, el error no está en el texto antiguo, sino en exigirle lo que nunca pretendió ser.


 José Enrique Durán


 Justo Diestro


 


Ocaña, el penal de los poetas (84 años del asesinato del Poeta del Pueblo

Miguel Hernández fue asesinado. No con un disparo en la madrugada, como Federico García Lorca, sino lentamente, a golpes de cárcel, de hambre, negándole los medicamentos necesarios, de pena y de silencio impuesto. Lo mataron por ser fiel a sus principios y a su palabra. Pero no lograron matarlo. Porque su voz, nacida de la tierra, del sudor y del dolor, sigue alcanzándonos hoy. A 84 años de su muerte, Miguel Hernández no ha callado: vive en la memoria, en los versos, en la dignidad que no se rinde.

También en mis libros, aquí un fragmento de mi novela «Día de Reyes», incluida en el libro «Las abarcas desiertas», donde el poeta está presente.

De palizas sabía, y mucho. Antes y después de Ocaña. Conoció a aquel cura al que le gustaba repartirlas y dar el último tiro de gracia a los condenados: una vez le apoyó la pistola en la sien; contra lo esperado, no apretó el gatillo. Él estaba recomendado, todavía. No como su suegro, que ni un tragaluz imaginario tenía en la celda para cuatro en la que se amontonaban veinte. Lo suyo eran algodones mullidos… a golpes.

Allí conoció al Poeta del Pueblo, a Miguel Hernández, que a escondidas de los guardias enseñaba a leer a los desgraciados del patio. Jacinto, con fiebre de ahora y recuerdos de entonces, juraba que una noche, con la luz dispersa subiendo por el muro, a Miguel le habló al oído como quien reza y manda, lo que la única vez que vio a su suegro en el patio, le dijo:

Cuando salgas —porque vas a salir—, no vayas a Alicante; allí tendrás que cantarle a tu hijo nanas de cebolla que harán llorar a las piedras. No salgas para volver a entrar. Coge a tu mujer y márchate largo. No te fíes del cura sin nombre: te llevará a la muerte sin caridad cristiana. No lo nombro, para no sacarlo del infierno del olvido.

Y a otro —Antonio Buero Vallejo, creía recordar, sin estar seguro — lo veía siempre con un lápiz en la mano, tejiendo sueños que le entraban por el tragaluz. Dibujó al poeta, y con el tiempo cosería la historia de una escalera y en la ardiente oscuridad, como quien zurce sombra con hilo de sol; gracias a él, cada madrugada entraba el sol por aquel tragaluz de la ardiente oscuridad y, si uno afinaba el oído en el silencio, podía escuchar el Concierto de San Ovidio al fondo, para que el sueño de la razón no crease monstruos.

Desde entonces, los huesos de Jacinto, que guardaban memoria de aquel poeta con el que compartió celda, dejaban de doler un minuto justo —lo que tardaba un suspiro en cruzar el patio— y el aire sabía a pan con cebolla y metáfora, que alimenta poco pero sostiene vivo.

Fragmento del capítulo 3 de la novela «Día de Reyes», incluida en el libro «Las abarcas desiertas»

Paco Arenas

#lasabarcasdesiertas