Una petición de Mazón a los bomberos en el barranco del Poyo demuestra que lleva un mes mintiendo sobre la DANA
El envío de equipos se suma a los correos y decenas de llamadas que muestran que la Generalitat disponía de datos el 29 de octubre
ElPlural
Rubén Rozas
27-11-24
El Gobierno de Carlos Mazón mantiene en la defensa para desatender su responsabilidad sobre la gestión de la DANA que no disponía de la información suficiente. El líder valenciano esgrime este argumento pese a los innumerables datos que lo desmontan: varios correos electrónicos de la Confederación Hidrográfica del Júcar (CHJ), una decena de llamadas de la Agencia Estatal de Meteorología (AEMET) a Protección Civil de Emergencias de la región y la última prueba -o una más- incontestable: el desplazamiento de un equipo de bomberos a medir el caudal del barranco del Poyo.
Hasta cuatro unidades forestales
En esta línea, el coordinador del operativo de inundaciones, el Consorcio Provincial de Bomberos de Valencia, envió a cuatro unidades forestales a controlar la escalas o, lo que es lo mismo, los caudales del barranco del Poyo y del río Magro en las localidades de Chiva, Alzira, Requena y Utiel, según publica este miércoles elDiario.es.
De forma más detallada, a las 12:56 horas de aquella fatídica jornada -de la que está a punto de cumplirse un mes- ya se envió la primera unidad con sede en Buñol para que midiera el caudal del cauce del barranco del Poyo a la altura de los primeros de los municipios anteriormente mencionados. Pasadas las 13:00, la unidad con sede en Alzira hizo lo propio en el sentido de que acudió a tomar muestras del río Magro a su paso por Carlet.
Pero es que a las 14:00 horas, la unidad de Requena se trasladó a la pedanía del Pontón -que también atraviesa el Magro- y una hora más tarde la unidad de Sinarcas recibió órdenes para medir este último a su paso por Utiel. En aquel momento, una hora antes de que arrancase la comida de Mazón con la periodista Maribel Vilaplana y tres previa reunión del CECOPI, algunas localidades ya sufrían importantes inundaciones.
Son muchas las preguntas que estas incógnitas ponen sobre la mesa, y respuestas que, en cualquier caso, no dejan en demasiado buen lugar a Carlos Mazón ni a su equipo. Así las cosas, si se atiende a la normativa -ciñéndose al plan de inundaciones de 2010- u otros documentos como el Manual de Prácticas de Bomberos Forestales, la Generalitat está obligada a enviar a sus operarios autonómicos para que realicen las lecturas del caudal en ramblas, barrancos, etc, si se prevén posibles inundaciones.
Esto es lo que dice el texto: “La Unidad de Bomberos Forestales (UBF) recibirá la instrucción de hacer la lectura de las escalas que tiene asignadas (todas o algunas de ellas), cuando se precise conocer la evolución del caudal debido a la intensidad de las lluvias”. Los datos, sigue el documento por el que se rige este equipo, “serán anotados en la Ficha para lectura del nivel del agua en escalas y serán comunicados al Centro de Coordinación de Emergencias (CEE)”. A partir de aquí, “con los datos obtenidos, el CEE dará instrucciones al objeto de conocer le evolución de los picos de avenida”. En la práctica esto implica que el Ejecutivo autonómico disponía de datos propios más allá de los facilitados por los organismos medioambientales.
Además de todo esto, el manual también expresa, entre otras cuestiones, los movimientos que debe llevar a cabo un bombero forestal en el supuesto de lluvias extremas y, de producirse, los caudales sobre los que debe lanzar la voz de alarma. Entre los datos a tener en cuenta se encuentran conocer si se superan los umbrales que diferencia las lluvias fuertes de las muy intensas (aquellos que superan los 40/50 l/por metro cuadrado en una hora o los 100 en 12 horas). Para ser capaces de ofrecer información veraz al respecto, los equipos tienen que obtener datos “desde primera hora” y en “intervalos muy regulares de tiempo”.
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