Las Memorias de un Rey con 39 años de antigüedad en el trono no pueden tener desperdicio. Más aún si heredó el puesto de un dictador, trajo con fórceps la democracia a su país, tuvo dos 'padres' e intentó, al menos, divorciarse dos veces para casarse otras tantas, siempre infructuosamente.
Las memorias de este rey están justificadísimas con su historia: sufrió un golpe militar; tres juntos, dice él, o cuatro…; frotó la lámpara de Aladino y le llegaron de Arabia 100 millones de dólares, birlados al final por "la ex mujer de un amigo", escribe. Tan pobre es ahora que incluso tiene prohibido dormir una sola noche en su expalacio.
Por si los hechos anteriores fueran pocos para escribir unas memorias, este rey, a punto de cumplir 88 años, se llama a sí mismo 'el equilibrista', 'el funambulista' y 'el jinete'. ¿El jinete? Sí, realmente es un redomado jinete narcisista, diagnóstico éste que se desprende de la lectura.
Miguel
Ángel Mellado
ElEspañol
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