José Miguel
La culpa fue de Jon.
Verá usted, mi estimado don Ataúlfo, la otra noche mi perro, Jon, al subirse en el sofá para recostarse a mi vera, tocó con su pata el chisme de la tele y me cambió el Canal de Historia que estaba viendo por la cadena infumable con la que los Berlusconi ensucian esta desdichada tierra de conejos, y el azar, o el diablo, quiso que en ese momento estuvieran emitiendo una bazofia nazi que presenta una de la rameras mediáticas más impresentables de este país, Iker Jiménez, que, como fiel can que jamás morderá la mano que le da de comer, había llevado a su burdel mediático particular (Horizonte creo que se llama la mierda) al delincuente Víctor de Aldama, un sinvergüenza que va rebuznando que tiene pruebas de los más deleznables delitos perpetrados por el legítimo presidente del legítimo gobierno de España, Pedro Sánchez, y se dedica, desde cualquier foro en el que le paguen la intervención, a injuriar e insultar a este, sin mostrar jamás ni una sola prueba en las que dice basar su sarta de mentiras. Junto al chorizo confeso Aldama, se sentaba el embustero mayor del reino, Eduardo Inda, otra de las furcias mediáticas que más dinero nos cuesta a los españoles mantener, y al que las administraciones gestionadas por la organización criminal partido Popular han hecho millonaria con nuestros dineros, otro nazi de manual, que en el mundo de la comunicación es conocido como el "sargento condenas" (el capitán es Negre, y el teniente Alvise) debido a la infinita lista de sentencias condenatorias que atesora por mentir desde todos los puntos cardinales, especialmente desde el libelo OK Diario, un panfletucho digital que se sacó de la manga para facturar a las administraciones de la banda salteadora franquista Partido Popular, los dineros de los españoles que estas, vía "publicidad institucional" le pagan por arrojar patrañas sobre el legítimo gobierno de España, especialmente contra su presidente, envenenar a la sociedad española y mentirle a nuestro amigo Pelayo Pérez, diciéndole lo que nuestro amigo Pelayo Pérez quiere oír, que es lo que otros le han dicho durante todo el día que quiere oír a nuestro amigo Pelayo Pérez.
En fin, mire usted, mi estimado don Ataúlfo, que por culpa de mi perro Jon llevo ya dos días vomitando hasta las curvas del intestino grueso, tanto es el asco que estos repugnantes seres hacen aflorar en mi.
Y es que, mire usted, don Ataúlfo, de verdad, que es que hay que ver cómo está de mierda la tele en España, por eso yo solo veo el Canal de Historia o los documentales de bichos de La2. Por una simple cuestión de salud mental y en defensa propia.
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