Iván
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10-9-23
vozpópuli
El
arranque del nuevo curso eclesiástico en Torreciudad ha
empezado igual de agitado que acabó el anterior. A principios de
verano, contamos
en Vozpópuli el cambio de rumbo que el obispado de Barbastro tenía
previsto para la ermita de Torreciudad, lugar clave para miles de
feligreses que han unido sus caminos espirituales al Opus Dei.
Tras
cincuenta años de rectores nombrados a dedo por la Obra, José
Mairal Villellas,
hasta entonces párroco de Bolturina-Ubiergo, fue designado por Ángel
Pérez Pueyo,
obispo de Barbastro-Monzón, para encargarse del rectorado de
Torreciudad, desatando una polémica sin precedentes en el núcleo
del Opus Dei.
La
decisión, comunicada por el obispado en una nota de prensa, aclaró
que el traspaso de poderes sería efectivo desde el 1 de septiembre,
de modo que Villellas asumiría la responsabilidad única del
"cuidado pastoral y ministerial hasta que se regularice la
situación canónica existente entre ambas instituciones".
¿A
qué situación hacía referencia el obispado de Barbastro? Al canon
557, establecido
entre ambas instituciones en 1962,
mediante el cual el Opus Dei dirigía la ermita de Torreciudad a
cambio de un pago previamente establecido (de menos de 20 euros al
cambio hoy en día). Un canon que el obispado quiere revisar para
adecuarlo a los tiempos que corren.
Por
parte de la Obra, que reaccionó con firmeza a la decisión, insisten
en que el canon es "abusivo". Influye, y mucho, que el
santuario de Torreciudad ha ido perdiendo influencia en
los últimos años, lo que ha convertido en una misión muy
complicada sufragar
los gastos derivados del mantenimiento.
El
Opus Dei cambia de estrategia en Torreciudad
Una
vez se comunicaron las decisiones, empezó
la 'contienda' entre
ambas instituciones por reforzar sus posiciones. El obispado se
remite al hecho de llevar más de un año esperando por parte del
Opus Dei una terna de sacerdotes para nombrar al nuevo rector,
apoyando la legitimidad de su decisión en el canon 557,
anteriormente citado.
Mientras,
el Opus Dei llamaba a filas a sus fieles, quienes, a través de redes
sociales y de una
petición en change.org, pedían
al obispado que
"no meta sus manos en el Santuario de Torreciudad". Pese al
furor inicial, la solicitud apenas lleva 1693 firmas. Una estrategia
que, visto en perspectiva, no le hizo ningún bien a la Obra, que
afrontó el problema desde el prisma equivocado.
Los
problemas no han dejado de crecer para el Opus Dei, que además de
ver como el pasado viernes José Mairal Villellas asumió el poder
sin vuelta de hoja en el rectorado de Torreciudad, ven como las
reformas que ha puesto en marcha el Papa Francisco puede afectar a su
día a día. El
Vaticano quiere que las competencias en materia de prelaturas
personales (el
Opus Dei es la única prelatura personal de la Iglesia católica) se
transferían del Dicasterio de los Obispos al del Clero.
En
vista de todos estos hechos, desde el Opus Dei se tomó la decisión
de adoptar una buena actitud con el obispado. Ya el pasado 20 de
agosto, durante la celebración de la fiesta de la Virgen de
Torreciudad, el prelado cedió
la homilía a Marial Villellas,
en una clara señal de paz y restablecimiento de las relaciones
cordiales entre ambas instituciones. Lo que sí hizo la Obra, al
mismo tiempo, fue presentar un recurso ante la Santa Sede solicitando
medidas cautelares con respecto al polémico nombramiento.
El
cambio no deja de ser un brindis al sol, pues la Obra sigue
estudiando sus posibilidades económicas dentro del recinto. En un
comunicado emitido el pasado 31 de agosto, el obispado aclaró que el
nombramiento de Mairal no supone "injerencia alguna en la
gestión interna, económica o civil de Torreciudad; se circunscribe
a la dimensión pastoral y tendrá vigencia temporal, hasta que se
regularice la situación canónica existente".
Del
mismo modo, desde Barbastro se atacó al Opus Dei alegando que "en
el año 2020, verbalmente en junio y por escrito en septiembre, la
Prelatura del Opus Dei solicitó al Obispado de Barbastro-Monzón la
novación del contrato de cesión de la ermita y la imagen de la
Virgen de Torreciudad propiedad ambas del Obispado. Tras el análisis
del contrato de 1962, así como de posteriores acciones en los
últimos 60 años, el equipo jurídico del Obispado convino en
la imposibilidad
de realizar la novación en los términos solicitados y
en la necesidad de actualizar la situación jurídica, canónica y
pastoral entre las partes".
Tras
los narrados periodos de espera, Pérez
Pueyo nombró
a Marial Villellas. Sin embargo, y a propósito del cambio puesto en
marcha por parte de la Obra, el obispado recibió "una
propuesta de acuerdo sobre Torreciudad que el Obispado estudiará con
diligencia y cariño".
Por
último, las fuentes consultadas nos comentan que el Opus Dei aspira
a cambiar
la condición de la ermita de Torreciudad a santuario internacional,
entrando en la misma escala que lugares de peregrinación
como Lourdes,
Guadalupe o Fátima,
lo que reportaría cantidades de dinero mucho mayores a las que
recibe actualmente el Opus Dei por Torreciudad, ayudando a lograr la
viabilidad económica del lugar.
El
principal escollo reside en que, a día de hoy, el complejo de
Torreciudad tiene categoría únicamente de oratorio, no de
santuario, lo que hace inviable que la Santa Sede pueda reconocerlo
como tal.
Para
darle la vuelta, lo primero que necesita la ermita es estar en
manos de la diócesis local, y no en las de una prelatura,
como era el caso de Torreciudad hasta que el obispo de Barbastro
impuso al nuevo rector. A partir de aquí, empieza un largo proceso
que podría finalizar con el ansiado bautizo, aunque no es sencillo.
Una maniobra que reforzará las arcas de la Obra, principal objetivo
en el horizonte. El Opus Dei, a través de su departamento de
comunicación, ha negado haber iniciado tal reconversión. Veremos
cómo avanza la situación, pero para nada parece una historia que se
asome a su conclusión.