El Opus Dei, la casa de muñecas de Escrivá de Balaguer: “Corregía
a Dios”
"Hay amenazas, por
supuesto, y miedo explícito, pero también cosas implícitas que se
quedan atrapadas en tu mente”, Marina Pereda, una de las 13 mujeres
del documental de MAX 'El minuto heroico'
El Plural
Andrea Cabanillas
14-2-25
El minuto heroico, "la
primera batalla del día". El propio fundador del Opus
Dei, Josemaría Escrivá de Balaguer, lo
definió de la siguiente manera en su obra Camino (1934):
"Es la hora, en punto, de levantarte. Sin vacilación: un
pensamiento sobrenatural y… ¡arriba! —El minuto heroico: ahí
tienes una mortificación que fortalece tu voluntad y no
debilita tu naturaleza". Nueve décadas después, este
término cobra una nueva significación.
Mònica Terribas y 13 mujeres
que lograron salir de la institución lo han convertido
en una pieza audiovisual que no es otra cosa que el grito de tantas
que vivieron bajo el yugo de la Obra, que
sufrieron en silencio el dolor del cilicio y
que pretenden la reparación de unas heridas que
siguen abiertas. Ellas sí que pudieron escapar del
aislamiento y la pérdida de identidad; la distancia
les permitió recuperarse psicológicamente y sentirse fuertes para
contar su historia. Trece mujeres, de distintas edades, estratos
sociales e, incluso, continentes que, sin embargo, vivieron el mismo
trato abusivo laboral, psicológico y espiritual. Marina, Belén,
María Elena, Claudine, Raquel, Alicia, Marta, Cecilia, Teena,
Agustina, María Isabel, María y Fátima son las
voces de El Minuto Heroico: Yo dejé el Opus
Dei -serie documental disponible
en MAX y producida por Mediapro- pero, tras ellas, se
encuentran muchas más.
"Lo que pretende es reparar,
subsanar, y que las prácticas que se cuentan no se repitan jamás",
dice Terribas, creadora y directora del
título. La catalana trabajaba en Mediapro Studios -productora a
cargo de la serie- cuando recibió el mail de una persona que quería
contarle su paso por el Opus Dei, donde había permanecido como
numeraria durante más de 20 años. Tras un primer encuentro
cara a cara, Mònica empezó una exhaustiva
investigación, poniéndose en contacto también con otras
mujeres. De esta manera pudo darse cuenta de que esta voz solo era el
eco de muchas: "Quería comprobar que todo lo
que ellas me contaban se repetía aunque habláramos con alguien que
estuviera al otro lado del Atlántico. La manera de comportarse de la
institución era la misma y para mí eso era crucial,
porque es lo que prueba que actúa sistemáticamente".
El minuto heroico narra a
través del testimonio directo de 13 mujeres cuál
es la realidad y cuáles son las condiciones de servir al Opus
Dei, bien como numerarias, numerarias auxiliares o
agregadas. Uno de estos relatos es el de Marina Pereda (Agregada
en España e Inglaterra de 2003 a 2014). Nacida en una familia ya
vinculada a la institución, la burgalesa ingresó con 14
años y medio (edad fomentada desde dentro para iniciar
la vinculación): "Empiezo a ir al Club donde los
supernumerarios llevan a sus hijos y comienza la 'dirección
espiritual'. Te van preguntando si rezas o no, por qué no vas
haciendo el minuto heroico porque es muy bueno, etc. Hasta
que un día cae la bomba y te preguntan si te has planteado
ingresar".
A partir de ese momento comienza lo que
Pereda define como una "carrera contrarreloj" en
la que te instan a "tomar una decisión cuanto antes". Tras
darles el 'sí, quiero', llega el momento de escribir una carta
dictada por una numeraria en la que se solicita al Papa
la admisión en el Opus Dei. Solo en ese instante
puedes comunicárselo a tus padres, nunca antes,
de manera que no puedan interferir en la decisión.
Marina permaneció una década en el
seno de la Obra, hasta que una "crisis absoluta" le
hizo abandonar a los 24 años. Los altos niveles de ansiedad
y estrés, que "claramente" asocia a día de hoy como una
"depresión", le hicieron recurrir a una psicóloga
externa, aunque desde el Opus insistieron en que fuese un profesional
ligado a la institución. "Cuando estás dentro no pones nombre
a lo que estás viviendo allí, tu mente lo tiene bloqueado. Cuando
te llega una información negativa del Opus lo que haces es
rebotarla, necesitas proteger esa identidad y la vida que te has
construido".
Por eso, Pereda y las otras 12 mujeres
buscan generar ese espacio seguro, y tan necesario, para que las que
han logrado salir puedan "hablar y empezar a encajar la
experiencia ahora que tiene recursos emocionales y psicológicas para
hacerlo". "Lo ideal es que este documental venga seguido de
una reparación social y económica, en los
casos que correspondan y se puedan demostrar ,y que se repartan las
responsabilidades, tanto en la sociedad como en la
Iglesia porque esto se ha permitido durante décadas y décadas.
Lo hemos permitido todos, entonces habría que repararlo entre
todos", afirma la burgalesa.
Del "culto total a
Escrivá de Balaguer" al "irás al infierno" como
control
Mònica Terribas recuerda la siguiente
frase de una de las numerarias que aparecen en la serie: "Lo
que hacía Escrivá era corregir a Dios". Tal y
como recuerda la directora, en la doctrina católica se reconoce
el libre albedrío de los hombres, por lo que
"nacemos libres para tomar decisiones, aunque luego puedan ser
erróneas o no". Sin embargo, "lo que hace el Opus,
Josémaría, es corregir a Dios: 'No, no, libertad no,
tiene que hacer todo esto y todo esto no. Y a partir de ahí, él es
más importante que Dios".
La propia Pereda confirma este "culto
total" a la figura del fundador de la Obra, que se
ve reflejado en las biografías "edulcoradas" del
sacerdote -las únicas autorizadas a leer- o los rezos en su
nombre. "Hay un ensalzamiento de su
figura y cualquier numerario conoce muchísimo más los detalles de
su vida que de cualquier otra cosa de la iglesia. Todo gira en torno
a él", cuenta la exagregada. Es más, pese a que el Opus forma
parte de la Iglesia, los fundamentos de la institución van por
encima de todo: "Tienes una doctrina católica porque el Opus
está dentro de la Iglesia, pero en la praxis esto es lo que supone
el abuso de conciencia o espiritual. Cuando te cuentan
que lo que dice el fundador es como si viniera de Dios, ahí es donde
empiezas a tener un conflicto de conciencia entre lo
que tú crees que es el catolicismo y te han enseñado en la teoría,
y lo que ves en la práctica".
Y dentro de esta práctica, las mujeres
quedan totalmente aisladas, víctimas del "abuso
espiritual" que denuncia El minuto
heroico: "No es un documental con la fe o la
Iglesia, es contra las malas prácticas en nombre de Dios,
con el abuso que eso supone", afirma Terribas. Tal y como
relata Marina, se ponen en marcha distintos "mecanismos
de control" para que "te vayas amoldando a la
doctrina" y con los que te "vas encorsetando".
"Hay amenazas, por
supuesto, y miedo explícito, pero también cosas implícitas que se
quedan atrapadas en tu mente", recuerda la burgalesa,
que compara lo vivido dentro del Opus con una "relación de
maltrato o tóxica". A las frases "te irás al
infierno" o "te vas a morir" se le suman toda una
serie de estrategias sibilinas y mucho más
silenciosas que van condicionando a las mujeres como la
piedra que se erosiona gota a gota: "Lo que te van diciendo
indirectamente durante años eso es lo que pesa y lo que
irracionalmente has absorbido y tienes que reestructurar en terapia.
De pronto, te pasa algo malo y piensas: ‘Dios me está castigando".
Ni "transparencia"
ni verdad: el Opus niega la versión de Mònica Terribas
A raíz de la publicación de los dos
primeros episodios en Max -los dos últimos llegan este 14 de
febrero-, el Opus Dei emitía un comunicado en
el que pedía perdón por los hechos relatados por estas 13 mujeres,
aunque negaba "categóricamente" que
jamás ha existido "reclutamiento" no
informado o forzado, "trata" ni "reducción
a la servidumbre", o un "sistema abusivo" para
manipular a las personas. La Obra asegura que
"son una descontextualización de
la formación o la vocación que eligieron libremente algunas
mujeres" y acusa al documental de "presentar al Opus, de
manera sesgada, como una organización
de personas malvadas cuya motivación es hacer daño".
La directora de la serie intentó quiso
tener la participación de la institución una
vez que contaba con el material en vídeo, algo a lo que nunca
accedieron. Sin embargo, en dicho comunicado afirman que "solamente
una vez que la serie estaba cerrada, la productora solicitó la
intervención del Prelado u otra persona autorizada en su lugar".
Además, justifican su negativa con que algunas de las "condiciones"
no eran las "habituales", como que los plazos
eran "inviables".
Mònica Terribas desmiente totalmente
estas afirmaciones: "Cuando tuve grabadas en cámara a bastantes
de ellas me puse en contacto con la Prelatura del Opus, que es el
máximo órgano que dirige la institución en todo el mundo, con una
carta certificada para que hubiera acuse de recibo. Yo les
ofrecí ir a Roma en cualquier momento con las entrevistas de
las 13 y que ellos vieran lo que decían y que el el Prelado
contestara. Esto es derecho de réplica directo y no un
‘vengo a saber tu opinión'. Este contacto se produjo
a finales de mayo y les di de tiempo hasta finales de
septiembre, está documentado, los equipos
legales de Max y Mediapro tienen los mails que
hemos intercambiado".
Al margen, la directora lanza una
pregunta clave en todo este proceso: "Ellos dicen que ya
conocían algunos de estos testimonios, lo que me parece más
alarmante porque reconocen saber experiencias de este tipo que nunca
han publicado en sus páginas. Si los conocíais,
¿qué habéis estado haciendo los últimos 30 años?".
En línea con esta idea, en un momento
determinado del documental, Marina Pereda hace referencia a
la "transparencia" de la
institución; sobre lo que también se pronuncia la creadora del
título: "Si realmente el Opus es una institución transparente
y lo ha hecho todo niquelado y perfecto, y es fantástica, ¿por
qué no se dice abiertamente ‘yo soy miembro del Opus Dei'?".
La Obra asegura que, actualmente, está integrada por unas 93.600
personas, pero todavía existe todo un halo de misterio a su
alrededor.
Entre los 'mitos' que siempre han
existido en la sociedad en torno al Opus Dei está el de que se
encuentra infiltrado en la élite del poder a
través de muchos de sus miembros. Por ello, Pereda habla del
"derecho de los ciudadanos a conocer
qué figuras públicas, como jueces, abogados, ministros forman
parte de él para saber si puede haber conflictos de
intereses".