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sábado, 7 de febrero de 2026
Chechu Jesús
El que diga que eso es mentira que busque.
Esto va para la juventud de hoy en dia en especial para las mujeres.
Eran tratadas por el régimen como simples instrumentos o objetos.
Haber si espabilais chavales no todo los que os dicen es verdad.
Contrastar vosotros mismos la información, pero no os dejéis engañar.
Comparte no seas un ignorante al que puedan engañar por desconocer la verdad.
No seas manipulable y busca ,lee para luego sacar tus propias conclusiones, no por lo que te cuenten en las redes o cuatro coleguitas que se creen saber mucho de la vida y aun no han vivido lo suficiente y visto para poder tener una perfección de la vida
Carta de una ciudadana madrileña frustrada a su presidenta
"Ni me manipula nadie, ni la herida está cerrada"
Dolores Madrid
7-2-26
ElPlural
Inestimable presidenta:
No es la primera vez que me pongo en contacto con usted y lo hago, siempre, interpelada por usted misma. Habla usted de mí con frecuencia (lejos de mí el afán de protagonismo) y no lo entiendo.
Antes de responder a lo que ha dicho sobre mí, tengo que recordarle algo que olvida: usted es la presidenta de toda la ciudadanía de esta Comunidad, no sólo de la gente que la ha votado.
¿Está usted de acuerdo con esto o partimos de premisas diferentes? Porque quizá piense que sólo debe respeto a quien la vota y que sólo debe velar por los intereses de quien la vota. Si usted piensa así, pervierte el significado de palabras que usted manosea hasta la náusea como “libertad” y “democracia”.
En cualquier caso, lo que le recuerdo es una obviedad que debería usted tener muy presente como representante pública que es: usted está donde está para estar al servicio de todas las personas que viven, pagan sus impuestos y la mantienen a usted, independientemente de su ideología, religión o sexo.
Si a alguien le parece que su trabajo no está siendo realizado adecuadamente y es usted criticada por ello, debe asumirlo como parte de su labor y de su sueldo. Trabaje y deje de decir barbaridades con el único afán de enfangar sin aportar nada positivo.
Ahora voy a responderle a su interpelación porque, recuerde, estoy hablando con usted porque usted se ha referido a mí, y no lo entiendo.
Porque yo, según usted, soy una “frustrada manipulada por la izquierda” que miente para destrozarle a usted la vida. ¿Verdad?
Y lo dice tranquilamente, sin que se le altere el pulso, sobre personas que solo queremos saber qué vivieron en las residencias de la CAM nuestros seres queridos, y por qué y cómo murieron. Y sobre todo, por qué no tuvieron las mismas posibilidades de recibir la asistencia médica que el resto de personas que eran independientes y podían valerse por sí mismas.
Y necesitamos saberlo porque, como todo el mundo sabe, hay un documento oficial salido de un despacho del que usted es la máxima responsable que especifica que nuestros seres queridos dependientes no tenían la opción de salir de la residencia y recibir asistencia médica y que, como en las residencias no había medicalización para asistirles debidamente, murieron sin asistencia médica.
¿Me puede explicar qué tiene que ver aquí la izquierda?, ¿usted tiene la desfachatez de decir en los medios que yo estoy manipulada por un partido político o por una tendencia ideológica?, ¿en qué se basa?, ¿qué pruebas tiene?
Si usted y todos los implicados duermen tranquilos, ¿por qué no permite una comisión de investigación? Y, sobre todo, ¿por qué no contesta a mis preguntas? Le he hecho un montón, tanto ahora como antes. Sobre esas muertes y sobre otros muchos maltratos que sufrió mi padre y toda mi familia por la nefasta gestión de las residencias de esta Comunidad.
Responda, señora presidenta. Si no lo hace permítame decirle que es una irresponsable. ¿Lo es, o es que no me responde porque no la he votado?
"Estoy muy frustrada, pero no soy una frustrada"
Sin embargo, le tengo que decir que acierta usted en parte: estoy muy frustrada, aunque no soy una frustrada.
Estoy frustrada de ver cómo usted, representante de toda la ciudadanía de esta comunidad insulta, desprecia, ataca y se mofa de la gente que:
No pudo despedirse de sus seres queridos,
Sabe que murieron en condiciones indignas
Llevan un dolor a cuestas que les aplasta la vida.
Y lo hace con prepotencia e impunemente porque puede y porque se lo permiten.
Estoy frustrada de que la gente que la vota no se sonroje al verla aparecer soberbia, juzgando y manipulando los sentimientos y las necesidades de un grupo de personas que solo quieren saber la verdad de lo que vivieron sus seres queridos y por qué tuvieron que vivirlo.
A la gente que la vota también le pregunto: ¿Qué es lo que aplaudís?, ¿qué es lo que votáis?, ¿pensáis que estáis al margen de lo que pasa en las residencias?, ¿pensáis que el tema no va con vosotros y que es todo una manipulación de ‘Perro Sánchez’ y sus secuaces?, ¿de verdad?, ¿de verdad sois incapaces de acercaros a la tragedia vivida por estas personas durante esos meses'?, ¿de entender cómo duele cada día y cómo deforma la vida de las personas que sufrieron lo que todavía no entienden?
¿Sois capaces de pensar que alguien puede jugar con lo más sagrado de la vida, el amor por los seres queridos y su sufrimiento, para sacar rédito político e ideológico?
Estoy segura de que mucha gente que la vota y la aplaude está sufriendo la indecencia de la desatención que se vive en las residencias por su nefasta gestión. O lo hará, porque nadie está de necesitar una residencia, y no hace falta ser una persona anciana para ello.
Estoy frustrada de ver cómo nuestro dinero se va a la sanidad privada mientras se desangra la que es de todos, la pública. Frustrada de suponer cuánta gente que no tiene para pagar un seguro privado o medicinas, la vota y la aplaude.
Frustrada de que la gente siga los exabruptos que usted lanza, con ese descaro y prepotencia, para desviar la atención sobre los temas importantes que nos atañen a todos y que usted, con su gestión, está destrozando.
Frustrada de ver cómo gente que tiene tanto poder no tiene un mínimo de honestidad intelectual para asumir errores y dejar de enfangar el ambiente como única respuesta.
Frustrada de que la mediocridad intelectual, moral y política nos gobierne con el aplauso de una población cada vez más violenta e insolidaria. Es la ley de la selva.
Frustrada de no poder hacer nada más que escribir esta carta, como tantas otras, pasársela a quien quiera publicarlapara que la gente escuche alto y claro esto:
Soy una ciudadana madrileña normal que se vio atrapada en la pesadilla de la gestión de las residencias y vio sufrir a su padre- y luego también a su madre- la indignidad y el maltrato por desatención en varias residencias de la CAM, y no solo durante la pandemia.
En su día, pedí ayuda a todo el mundo, poco me importaba el color de la ideología de quien fuera responsable: solo quería ayuda para que esa barbaridad parase y los residentes dejaran de sufrir todo lo que sé -de primerísima mano- que sufrieron. Pedí ayuda y responsabilidades a todo el que pudiera dármelas, y resulta que ¡sólo podía usted, porque usted es y era la responsable de la gestión de la sanidad, la dependencia y las residencias de esta CCAA, antes, durante y después de la pandemia.
Solo usted podía hacer algo para ayudar a estas personas abandonadas a su suerte por su incompetencia y la de su equipo, y no solo no se ocupó de ellos, de los más vulnerables, sino que ¿promovió?, ¿sugirió?, ¿aceptó? una medida inhumana para hacer frente a una situación tan grave. Entiendo que en la CAM no se da un paso sin su beneplácito, como debe ser en un esquema responsable.
Nos separa un abismo, señora presidenta. Desde aquí le emplazo a responder y disculparse, porque es usted la última responsable de todo lo que pasa en las residencias de la CAM. Como lo fue antes y durante la pandemia.
Porque soy una ciudadana madrileña que pide respuestas a su presidenta y que, como no obtiene ninguna, y además es vilipendiada, está muy frustrada.
Ni me manipula nadie, ni la herida está cerrada.
Fdo: Una ciudadana madrileña.
PD: No digo quién soy (mi firma es un seudónimo), ni me identifico, ni le mando esto a su email porque no me ha servido para nada en otras ocasiones. Y porque sé que represento a la gente que lucha por lo mismo, así que da igual quién soy o cómo me llame. Soy una ciudadana de la CAM y eso debería ser suficiente.
Mercedes Rodríguez
ACOSO SEXUAL DE IZQUIERDAS Y DE DERECHAS
Suponemos que Manos Limpias habrá corrido a denunciar a la Comunidad de Madrid por revelación de secretos, como hizo con el Fiscal General.
Berna González Harbour.
Ahora que la Comunidad de Madrid ha divulgado los datos privados de una exconcejal de Móstoles que denunció a su alcalde por acoso sexual, suponemos que el Tribunal Supremo irá corriendo a condenar a Isabel Díaz Ayuso o a algún responsable de altura, como hizo con el Fiscal General del Estado por difundir los datos personales del novio de la presidenta madrileña. ¿Manos Limpias y el Ilustre Colegio de Abogados de Madrid han puesto ya la denuncia por revelación de secretos y no me he enterado? Seguro que se me ha escapado la noticia, siendo como son tan vigilantes de la ley y situados siempre en el lado correcto de la misma.
La polarización y la política de garrotazos que Goya tan bien inmortalizó en una de sus "Pinturas negras" ha llegado a tal extremo que las danas, la revelación de secretos y hasta el acoso sexual son diferentes cuando son de izquierdas o de derechas. Es impresionante. Y las mujeres indefensas, siempre molestando.
El PP es ejemplar en su defensa siempre que sean víctimas de políticos del PSOE o de Sumar, y no de Julio Iglesias o de los suyos. El presidente Feijóo nos dio lecciones importantes cuando dos trabajadoras de Moncloa denunciaron a Francisco Salazar o cuando Elisa Mouliáa acusó a Íñigo Errejón: “Permitidme que haga una mención a las mujeres víctimas de acoso y agresiones sexuales. Merecen sentirse arropadas y les transmitimos nuestro apoyo”. Impecable.
No arropa Feijóo, sin embargo, a la exconcejal de Móstoles, que renunció después de que su partido la ninguneara. Por el contrario, arropa al alcalde y responsabiliza a la víctima del “deber” de ir a los tribunales mientras engaña al decir que el PP no halló indicios de nada, cuando los responsables archivaron la denuncia sin convocarla ni llamar a los testigos. La verdad —queda confirmado una vez más— ha muerto.
El PSOE tampoco sale bien parado de todo esto. Francisco Salazar, hombre de Pedro Sánchez, abandonó la ejecutiva en julio, cuando se conoció la denuncia de dos empleadas, pero el partido tuvo que reconocer en diciembre que la investigación debida no se llevó a cabo.
La hipocresía se extiende en la política siempre en contra del adversario y de las mujeres víctimas, que además de serlo tienen que convertirse en heroínas contra su acosador, contra su partido y contra la negación por parte de un entorno intoxicado. Y ocurre en todos los gremios, sí, pero más triste es que esa toxicidad resida en los partidos que rigen nuestros asuntos públicos tras recibir nuestro voto. No habrá perdón para ellos.
Pie de foto: El entonces candidato del PP a la alcaldía de Móstoles, Manuel Bautista, e Isabel Díaz Ayuso, en mayo de 2023. A. Pérez Meca.
Ángel Sánchez Harguindey
De Nevenka a Móstoles: 25 años después, el acoso político sigue el mismo guion
Dos denuncias separadas por décadas que exponen patrones similares de poder, silencio y coste personal para las víctimas
S.G.
7-2-26
ElPlural
En 2001, una concejala llamada Nevenka Fernández rompió un silencio que parecía inquebrantable y llevó a los tribunales a su propio alcalde por acoso sexual. Ganó el juicio, pero acabó perdiendo su vida profesional en España, obligada a reconstruirse en el extranjero tras experimentar el rechazo social y político que acompañó su denuncia. Veinticinco años después, otra denuncia dentro de una institución pública vuelve a colocar al poder político frente al mismo espejo incómodo: qué ocurre cuando quien acusa señala hacia dentro y el aparato que debería protegerla parece más decidido a minimizar, gestionar o incluso silenciar.
El caso histórico de Nevenka Fernández —economista y concejala de Hacienda de Ponferrada que en 2001 denunció al alcalde popular Ismael Álvarez por acoso sexual— se ha convertido en un símbolo de la lucha contra el machismo institucional en España. Aunque logró una condena al entonces regidor —primera vez que un político era sancionado por acoso sexual en este país— aquella victoria judicial no se tradujo en respaldo social real. Tras la polémica y el rechazo, Fernández encontró enormes dificultades para encontrar empleo y finalmente emigró primero al Reino Unido y después a Irlanda, donde vive actualmente. Su historia no sólo inspiró libros y documentales, sino que recientemente ha sido objeto de una película dirigida por Icíar Bollaín, reflejo de su impacto cultural y social.
Hoy, la denuncia de una exconcejala del Ayuntamiento de Móstoles por presunto acoso sexual y laboral contra el alcalde del mismo municipio, también perteneciente al Partido Popular, ha reabierto esa vieja herida. Según la denunciante —que prefirió mantener en reserva ciertos aspectos de su identidad tras sentir fuertes presiones internas—, los hechos comenzaron durante la campaña electoral de 2023 y continuaron hasta 2024, cuando rechazó mantener una relación que no fuera estrictamente profesional con el alcalde, Manuel Bautista. A partir de ese rechazo, asegura haber sufrido comentarios sexuales no deseados, humillaciones y un progresivo aislamiento de sus funciones políticas.
A diferencia del caso de Nevenka, en el que la denuncia se dirigió directamente a la justicia ordinaria tras un juicio muy mediático, la exconcejala de Móstoles siguió primero la vía interna del PP. Presentó sus quejas ante la dirección regional del partido en Madrid, solicitó activación de protocolos y pidió apoyo para acudir a los tribunales. Lo que encontró, según su relato, fue una insistente recomendación para no formalizar la denuncia y no “dañar su imagen” o la del partido. Altos cargos como Alfonso Serrano y Ana Millán le dijeron expresamente que “protegerse es no hacer nada” y que una denuncia judicial podía perjudicarla más que ayudarla, según documentos internos filtrados a la prensa.
El Comité Nacional de Derechos y Garantías del PP archivó posteriormente el expediente sin siquiera citarla para escuchar su versión ni entrevistar a los testigos propuestos. El partido alegó falta de pruebas y defendió que, al haber renunciado la exedil a su militancia, no era obligatorio notificarle formalmente el resultado; algo que la denunciante considera inaceptable y parte de un patrón de encubrimiento.
Frente a estas acusaciones, el alcalde Bautista ha negado rotundamente cualquier comportamiento indebido y ha insistido en que “seguirá trabajando como siempre”, negando que exista acoso sexual o laboral. Integrantes de la cúpula del PP de Madrid han respaldado esa versión oficial, mientras que figuras como la presidenta regional, Isabel Díaz Ayuso, han llegado a calificar el caso de “fabricado” o de estrategia política de la oposición para desgastar al partido.
Para la exconcejala, sin embargo, el daño ya está hecho: abandonó su cargo en octubre de 2024 y dejó la militancia tras sentir que su propio partido no actuó con diligencia para protegerla. Además, descubrió que algunos correos electrónicos que había enviado pidiendo amparo a la dirección regional, incluidos a la propia Ayuso, habían sido borrados —motivo por el cual presentó una denuncia por revelación de secretos que fue archivada judicialmente, y ahora espera la decisión de la Audiencia de Madrid sobre su reapertura.
Veinticinco años después, las mismas preguntas
Expertos y voces feministas señalan las claras similitudes de este caso con el de Nevenka Fernández, y hablan de patrones persistentes: la minimización de la denuncia, la presión sobre la víctima para que guarde silencio, la falta de protocolos reales dentro de los partidos y la revictimización. La ministra de Igualdad ha sido una de las que ha establecido ese paralelismo en público, afirmando que la estrategia de respuesta ante las denuncias de acoso dentro del PP ha sido “siempre la misma desde el caso Nevenka”: acoso seguido de aislamiento y, finalmente, expulsión de la mujer de su espacio político.
El contraste entre ambos casos —separados por más de dos décadas— pone de manifiesto la complejidad de la lucha contra el acoso en ámbitos de poder. Mientras que en 2001 la sociedad española apenas reconocía la existencia del acoso sexual como fenómeno estructural —y la propia Nevenka denunció que “el silencio de la sociedad fue lo que más daño me hizo”— hoy existe una mayor conciencia y leyes más claras, pero los comportamientos dentro de los partidos y sus mecanismos de respuesta parecen seguir marcados por la lógica de proteger al propio partido antes que a la víctima.
Para muchas mujeres que se enfrentan a situaciones similares, estos episodios son récords dolorosos de que las transformaciones sociales no siempre se traducen en cambios institucionales profundos. Tanto en Ponferrada como en Móstoles, la política y la justicia se encuentran en el centro de un debate sobre responsabilidad, poder y género que sigue sin cerrarse del todo.
La frase que se le vuelve en contra a Feijóo con el caso Móstoles: ¿Es el PP un “partido peligroso para las mujeres”?
El dirigente 'popular' ha respaldado tanto al alcalde de Móstoles como al PP de Madrid en su gestión de este caso de presunto acoso
R.B.
7-2-26
ElPlural
Móstoles ha irrumpido nuevamente en el mapa de la política nacional tras trascender a la prensa una denuncia por presunto acoso sexual y laboral contra su alcalde, Manuel Bautista (PP). El País desveló que la presunta víctima presentó la situación ante el gabinete de Isabel Díaz Ayuso, y que aunque la dirección del Partido Popular en la Comunidad de Madrid atendió en un primer momento a la denunciante, le pidió que mantuviera perfil bajo y que no hiciera ruido, para después terminar ignorándola. Una situación que le ha explotado en las manos al líder del PP, Alberto Núñez Feijóo: mientras hace unos meses aseguraba que el PSOE "es un partido peligroso para las mujeres" tras el caso de Paco Salazar, ahora el gallego opta por blindar al alcalde mostoleño y a desacreditar a la presunta víctima, llegando a hablar de "denuncias falsas" y alegando que las conversaciones "pueden estar manipuladas".
En su momento, Feijóo señalaba al PSOE como "un partido peligroso para las mujeres", criticando la "doble moral y la hipocresía" de los socialistas con el caso de Salazar, dimitido y cesado por acoso sexual. "Toda la política feminista del PSOE se ha desmoronado. Me avergüenza que el PSOE haya intentado dar carpetazo y mirar para otro lado a las denuncias de militantes socialistas sobre Salazar. Decir que uno es feminista porque es socialista es un sarcasmo", argumentaba entonces Feijóo, aprovechando el tirón del caso y manteniendo ahora una actitud similar a la que él mismo criticaba.
Donde dije digo...
Pese a mantener entonces una actitud muy crítica con cómo los socialistas llevaron el caso de Salazar, ahora el líder nacional de los populares ha respaldado tanto a la dirección autonómica del PP madrileño como al alcalde de Móstoles. En declaraciones a los medios durante un acto en Teruel, el gallego argumentaba que el partido sí investigó los hechos y que el asunto no es nuevo, sino que lleva "dos años ventilándose", restándole así relevancia mediática y comparándolo con otros casos recientes de mayor gravedad política.
Feijóo respaldaba esta semana explícitamente la actuación de la dirección madrileña del PP, señalando que tanto la presidenta regional como el secretario general del partido ya ofrecieron explicaciones sobre este episodio. Según su versión, la denuncia fue analizada en el seno de la organización y trasladada al Comité de Derechos y Garantías, que mantuvo abierta la investigación hasta concluir que no existían indicios suficientes para acreditar la conducta denunciada. El dirigente popular insistió en que el procedimiento seguido fue el habitual en estos casos: investigar cualquier denuncia presentada y actuar únicamente si se considera que hay elementos que le otorguen veracidad. En este sentido, dio a entender que el caso de Móstoles no cumplía los requisitos necesarios para continuar por la vía interna del partido, subrayando que, a su juicio, no había pruebas suficientes para sostener la acusación contra el alcalde.
...digo Diego
La concejala mostoleña que denunció al alcalde puso los hechos en conocimiento del Partido Popular de Madrid, pero, según su relato, los responsables regionales, entre ellos la vicesecretaria de Organización, Ana Millán, y el secretario general del PP en la Comunidad, Alfonso Serrano, la presionaron para que no hiciera pública la denuncia ni acudiera a la vía judicial, advirtiéndole que le sería perjudicial tanto personal como políticamente. En la Asamblea de Madrid, la presidenta regional, Isabel Díaz Ayuso, calificaba este como un "caso fabricado" y un intento de perjudicar al PP, aunque la oposición ha reprochado que ni ella ni el partido ofrecieron apoyo a la concejala. Formaciones como Más Madrid han exigido un pleno extraordinario en Móstoles y la dimisión del alcalde y de varios dirigentes populares implicados.
El relato de la presunta víctima que ha dado a conocer el citado medio desprende un trato duro por parte del Partido Popular hacia su persona y los hechos que contaba a sus compañeros. Así, tras haber hecho llegar la situación que afrontaba al gabinete de Ayuso, mantuvo un par de reuniones con la dirección de la formación política en la comunidad autónoma, en las que intervinieron tanto Ana Millán como Alfonso Serrano. Unos encuentros en los que, aunque le expresaban que pretendían ayudarla, le dirigían frases como: "¿De verdad te merece la pena?"; "El amparo del partido pasa por que te quites de la cabeza cualquier tipo de denuncia", "Todas hemos aguantado muchas cosas en política" o "¿Qué podemos hacer? No vale venir aquí a contar esta situación sin proponer solución", es decir, líneas que claramente pretendían disuadirla de su intención de seguir adelante con los procedimientos legales. La falta de intervención del partido llevó a la concejala de Móstoles a entregar su acta en el Ayuntamiento y a renunciar a su militancia en el PP.
Serrano y las negaciones categóricas
Además de Feijóo, Alfonso Serrano, hombre de máxima confianza de la presidenta y su número dos en el PP de Madrid, también estuvo involucrado en las maniobras de presión a la edil y también ha negado la mayor ante la prensa al ser preguntado por el caso. El secretario general de los 'populares' madrileños trató de disuadir a la afectada en un encuentro en el que también advirtió con represalias públicas que le generarían problemas. "Manuel te ficha, hay una mezcla entre lo personal y lo profesional, te tira los tejos, tú le das calabazas y a partir de ahí todo cambia. ¿Estamos hablando de esto?", llegó a deslizar durante el encuentro.
Serrano aprovechó la sesión de los jueves en la Asamblea de Madrid para comparecer en público y negar la mayor. El número dos de Ayuso se escudó en que el Comité de Derechos y Garantías, que depende de la dirección nacional del Partido Popular, archivó la denuncia y aseguró que en ningún momento se abordó el presunto caso como acoso sexual, sino que se enmarcó en una "disputa laboral" en el marco de un grupo municipal.
Sin embargo, los hechos apuntan a que la edil, al presentar la dimisión y darse de baja de la formación, remarcó que estos episodios no cesaron. "En el mes de febrero de 2024 comuniqué al PP de Madrid la grave situación de acoso sexual y laboral que he padecido como concejal del Partido Popular de Móstoles. Se han producido tres reuniones con la responsable del caso que ha designado el partido, Ana Millán, se han realizado seis escritos solicitando amparo, así como el establecimiento de los protocolos internos del partido y solicitud de intervención en este caso; lejos de verme amparada en la situación que venía padeciendo, me he encontrado con que los órganos de mi partido me han negado cualquier tipo de amparo haciendo oídos sordos a mis denuncias, sin realizar ninguna intervención, lo cual me ha resultado inaudito, por inesperado", eran las palabras de la presunta víctima.
viernes, 6 de febrero de 2026
Tenían cuatro años.
T an pequeñas que cuando las empujaron a un tren rumbo a Auschwitz, ni siquiera el miedo tenía nombre.
Era 1944. Andra y Tatiana Bucci nacieron en una familia judía donde la vida, poco a poco, había dejado de sentirse segura y comenzaba a sentirse silenciosa.
La gu3rra no llegó con explosiones. Llegó silenciosamente: con vecinos que desaparecían, conversaciones interrumpidas, puertas que nunca más se abrían.
Cuando los sol.dados se las llevaron a rastras con su madre, no entendían por qué.
Solo sentían los cuerpos de los adultos tensos, el aire pesado y sin aliento, la puerta del tren cerrándose de golpe.
El viaje fue largo. Oscuro. Sin aire. El miedo lo llenaba todo.
No sabían el nombre del lugar cuando llegaron. Auschwitz-Birkenau no significaba nada para ellas entonces.
Pero entendieron una cosa. Manos desgarradas. La mano de su madre se separó de la suya. Una última mirada. Un último rostro. El último recuerdo que llevaban.
Fue as3sinada en cuestión de minutos. Eso lo sabrían mucho más tarde. Para los na.zis, no eran niñas. Eran “gemelas”. Ni hijas. Ni hermanas.
Ejemplares. Cuerpos que aún podrían ser útiles. Esa simple palabra los despojó de su humanidad.
Las enviaron al camp0, el barracón de los niños, si es que podía llamarse así.
El hambre era constante. El frío nunca se iba. El miedo era algo común.
Tatiana cuidaba de Andra como solo una niña podía hacerlo: no con promesas, sino con su presencia.
Una mano pequeña que nunca la soltaba. Un cuerpo apretado por la noche en busca de calor.
No entendían la mu3rte. Pero la veían cada mañana. Un niño estaría allí un día. Iba al siguiente.
Cuando evacuaron el camp0, se quedaron atrás. Demasiado pequeñas para marchar. Demasiado jóvenes para importar.
En enero de 1945, el Ejérc1to Rojo las encontró: dos niñas pequeñas aún con vida en un lugar construido solo para la mu3rte.
La libertad no se sentía como tal. No hubo celebración. No hubo risas. Solo vacío.
Ya no sabían quiénes eran. Y no quedaba nadie que se lo dijera.
Sobrevivir al camp0 había sido una batalla. Aprender a vivir después fue otra.
Orfanatos. Nombres extranjeros. Camas desconocidas. Nuevos idiomas.
Entonces llegó la verdad. Su madre había sido as3sinada en una cám.ara de g@s. Una palabra lo devoraba todo: Auschwitz.
Durante años, ni siquiera pudieron pronunciarla en voz alta.
El silencio se convirtió en su refugio.
Pero décadas después, decidieron hablar. No porque fuera más fácil. Porque era necesario.
Andra y Tatiana se plantaron frente a jóvenes y contaron su historia.
No gritaron. No pidieron compasión.
Solo pedían una cosa: Recuerda. Aquí no hay héroes. Solo dos niñas tomadas de la mano en un mundo enloquecido.
Y quizás esa sea la verdad más dura de todas: que sobrevivir no siempre es valentía ni fuerza. A veces, es simplemente la decisión desesperada de no dejar ir.
Lo sabían y lo escondieron: fotos y actos conjuntos de Ayuso y el alcalde de Móstoles cuando ya se conocían las denuncias de acoso
La baronesa del PP sabía de primera mano que en Móstoles existía un problema con el alcalde porque la propia víctima le envió una carta
Roberto Ugena
5-2-26
ElPlural
El Partido Popular (PP) de Madrid ocultó una denuncia de acoso sexual contra su alcalde de Móstoles, Manuel Bautista, y presionó a la presunta víctima, que terminó dejando su acta municipal y abandonando la formación, para que no hiciese público ni denunciase los hechos. La vicesecretaria de organización, Ana Millán, fue la encargada de desplegar la estrategia de soterramiento mientras la presidenta de la Comunidad, Isabel Díaz Ayuso, seguía celebrando reuniones y actos con presunto acosador pese a que ya era conocedora de la denuncia.
La baronesa del PP sabía de primera mano que en Móstoles existía un problema con el alcalde porque la propia víctima le envió una carta, el 26 de febrero de 2024, en la que le comunicaba “una discriminación muy grave” iniciada en mayo de 2023 y que no había cesado. “Me gustaría poder mantener una reunión contigo para que conozcas la situación y puedas mediar para que no tengan que intervenir otros organismos”, le pedía ayuda la concejala. Sin embargo, Ayuso tenía la agenda muy apretada para pactar un encuentro, o eso respondió.
Ayuso y el alcalde, juntos una semana después de la carta
Justo una semana después, el 4 de marzo, la presidenta de la Comunidad de Madrid si tuvo tiempo para citarse y fotografiarse con Bautista en la Puerta del Sol, donde se encuentra la sede del Gobierno autonómico. La “habitual ronda de contactos que la jefa autonómico mantiene con los regidores de los municipios madrileños” apuntó por aquel entonces la agenda, aunque la acusación que pesaba sobre el alcalde le quita carácter rutinario. “Abordaron los proyectos comunes de ambas administraciones, desde una perspectiva de colaboración institucional”, fue lo único que se supo del encuentro.
La opinión pública no conocía por aquel entonces lo destapado este jueves por El País, pero los allí presentes sí y es imposible conocer si llegó abordarse. El caso ya estaba en manos del secretario de organización y número dos de Ayuso, Alfonso Serrano. Otra semana después, el 11 de marzo, la denunciante fue convocada a una reunión presencial en Génova, donde la esperaba la número tres y principal señalada del organigrama, Ana Millán. Serrano también participó del encuentro, pero se incorporó más tarde.
Millán, según lo recogido por la concejala, le trasladó lo siguiente: “¿De verdad te merece la pena? ¿Por tus hijos, por ti, por tu padre?”; “Ayuda no es hacerlo público, eso te va a hundir”; “Lo que no puede ser bueno para ti es una denuncia en el juzgado, porque te comen”; “El PP está para ayudarte, ese amparo pasa por quitarte de la cabeza cualquier tipo de denuncia”; “Vamos a parar esto. Esto es un acoso de manual. Tienes que protegerte a ti, y protegerte es no hacer nada”
Serrano añadió lo siguiente: “Manuel te ficha, hay una mezcla entre lo personal y lo profesional, te tira los tejos, tú le das calabazas y a partir de ahí todo cambia. ¿Estamos hablando de esto?”; “Estamos aquí para ayudarte, podemos hablar contigo. ¿Qué podemos hacer? No vale venir aquí a contar esta situación sin proponer solución”. La reunión culminó sin ninguna propuesta de solución y nunca volvieron a citar a la presunta víctima, pese a que le prometieron que sí lo harían.
Negativa a abrir protocolo, segunda foto y acto conjunto cuando el proceso seguía abierto
La concejala se vio obligada a volver a escribir al núcleo del partido y fue citada el 16 de abril de 2024. Ana Millán, según los documentos presentados ante el Comité de Derechos y Garantías del PP nacional, le dijo lo siguiente: “La denuncia judicial, que luego sería pública, no te beneficiaría”; “Yo no sé qué entiendes tú por amparo, nuestro amparo fue decirte: vete a casa, habla con tu marido”; “Todas hemos aguantado muchas cosas en política”; “Te dije: piénsalo, quizá te venga mejor dar un paso atrás, no pasarlo mal, que tu padre no lo pase mal”.
La puntilla final llegó en forma de pregunta: “Tú eres una persona inteligente, ¿tú crees que vas a poder seguir trabajando allí?, porque yo creo que no”. Además, Millán y Lucía Paniagua, parte de la Ejecutiva del PP de Madrid, le negaron la posibilidad de abrir el protocolo de acoso: “Tú no tienes una relación laboral […] Es decir, tú no eres una empleada del Partido Popular […] Nos estás pidiendo en tu último mail que abramos el protocolo de acoso y no sé qué no sé cuántos, es que para nosotros tú no eres una funcionaria. Entonces, no podemos aplicar el protocolo de acoso en el partido”.
Igual que en la anterior cita, no se resolvió ninguna actuación y la concejala siguió sufriendo el acoso, en estos momentos ya exclusivamente laboral porque se había plantado ante las insinuaciones sexuales de Bautista. No volvieron a hacerle caso y se vio obligada a escribir otra carta el 17 de junio, pero antes, el 28 de mayo, Ayuso protagonizó un acto de las elecciones europeas con el alcalde, entre fotos y sonrisas. En ese momento, toda la cúpula del PP de Madrid ya sabía lo que pasaba.
Abandono, cierre de procesos, dimisión forzasa y asensos del alcalde
La siguiente ocasión en la que fue llamada fue en julio, con un día de antelación, y no pudo acudir. Su abogado escribió el 23 de septiembre al gabinete, reclamando las medidas que se había tomado y, como respuesta, volvieron a convocar una reunión en octubre, a la que acudió con su letrado. El nefasto resultado del encuentro derivó el abandono de su acta y la baja de afiliada del partido. El día 10 de ese mismo mes, el Comité de Afiliaciones aprovechó para comunicarle que no podían tramitar sus escritos.
A las pocas semanas, la ya exconcejal denunció ante un juzgado que la bandeja de entrada de su correo electrónico, desde donde había andado los ruegos a Ayuso, había sido borrada. En noviembre, auxiliada por su abogado, presento un largo escrito ante el Comité Nacional de Derechos y Garantías del PP, con documentos y testigos, pidiendo depurar responsabilidades, resarcir el daño y poner medidas para que esto no volviese a ocurrir. La respuesta fue que suspendía la tramitación del procedimiento interno por haber interpuesto una denuncia penal en el juzgado.
La víctima comunicó que la denuncia se refería al borrado de su correo y solicitó reabrir el procedimiento, algo que volvió a reclamar ya el 27 de enero de 2025, pero nunca volvió a recibir respuesta. Quien si que recibió algo más que respuestas fue el alcalde, que en julio de 2025 fue incluido en la Junta Directiva Nacional del PP gracias a su elección durante el XXI Congreso Nacional del Partido Popular, en el que también se reeligió a Alberto Núñez Feijóo como líder. Hace escasos meses, para celebrar la navidad y su progresión interna, Bautista cenó y posó con Ayuso, Almeida y Feijóo.
La filtración del PP confirma que Serrano mintió al negar la denuncia por acoso sexual al alcalde de Móstoles
El número dos de Ayuso aseguró en la Asamblea que la denunciante dijo que no se trataba de acoso sexual
Jaime Fernández
6-2-26
ElPlural
La reacción del Partido Popular al escándalo por la denuncia de acoso sexual de una concejala al alcalde de Móstoles, Manuel Bautista, ha sido una sucesión de posibles errores que podrían lamentar en los próximos días. Este jueves, tras la publicación de la denuncia en El País, desde su líder nacional, Alberto Núñez Feijóo hasta la presidenta madrileña, Isabel Díaz Ayuso optaron por negarlo todo. La baronesa lo llegó a tildar de "caso fabricado" en la Asamblea de Madrid, en un intento de defender a sus números dos y tres, Alfonso Serrano y Ana Millán, acusados de haber presionado a la concejala para evitar la denuncia cuando se reunieron con ella.
Más allá de las consecuencias políticas que pueda tener el escándalo, el PP trató horas después de ganar el relato filtrando la cadena de correos en la que la edil denunciaba el acoso sexual y laboral que sufrió durante años por parte de Manuel Bautista. Además de que su contenido reforzaba en realidad el testimonio de la denunciante, los populares cometieron la torpeza de desvelar su identidad en esa filtración, cuando en todo momento el citado medio la había mantenido en el anonimato. Antes, ya lo había hecho el propio alcalde en la rueda de prensa que dio para dar explicaciones, en la que atribuyó la denuncia a una venganza.
El PP confirma que el número dos de Ayuso mintió
La estrategia del PP abre ahora un nuevo escenario: qué consecuencias puede tener esta filtración. El caso es ambiguo porque, ahora mismo, no hay causa judicial abierta por la denuncia. Esto descarta posibles consecuencias judiciales para el partido por revelar la identidad de la presunta víctima. Sin embargo, esto abre posibles repercusiones políticas, ya que además, la filtración del PP podría ir en contra de su propio relato.
La filtración incluye los mensajes y el nombre de la concejala, y confirma que Ayuso no quiso reunirse con la denunciante. También demuestra que Serrano y Bautista mintieron este jueves. El secretario general del PP de Madrid aseguró en la Asamblea que el asunto "no se nos presenta como un caso de acoso", sino como una "disputa laboral". Horas después, el alcalde de Móstoles dijo que en los mensajes de la concejala "no se mencionaba ningún tipo de acoso ni de abuso sexual".
La defensa de Serrano y Bautista choca con el contenido de los mensajes que ha filtrado el propio PP. El 23 de septiembre de 2024, el abogado de la denunciante envió el siguiente correo al Gabinete de Ayuso: "Me pongo en contacto con ustedes como letrado defensor de [la concejala] para tratar la situación de presunto acoso sexual y/o profesional padecida por la misma en Móstoles".
El PP podría haber incumplido su propio código ético
Más allá de qué dicen las leyes sobre la protección de los datos personales de una presunta víctima de acoso, la filtración del PP podría haber incumplido su propio reglamento interno. El partido tiene disponible en su página web su Código Ético y de Conducta. Fue redactado en 2023 por el Comité de Derechos y Garantías, el propio órgano al que recurrió la concejala para denunciar a Bautista. En su apartado 11, regula el tratamiento de la "información confidencial, deber de secreto y protección de datos de carácter personal".
El texto es claro: los miembros del PP deben "guardar secreto profesional con respecto a cuantos datos o información no públicos conozcan como consecuencia del ejercicio de su actividad profesional". Y especifica: "No podrán facilitarla salvo a aquellos otros profesionales que necesiten conocerla para la misma finalidad, absteniéndose de usarla en beneficio propio". El reglamento señala también que esta obligación se mantiene "incluso una vez terminada la relación laboral o de afiliado con el Partido".
En el apartado 4, se establece que "las personas sometidas al presente Código Ético y de Conducta que tengan conocimiento de su incumplimiento tienen la obligación de comunicarlo inmediatamente al OCN [Órgano de Cumplimiento Normativo]". En caso de que algún afiliado del PP decidiera cumplir este apartado y denunciara la filtración, sería el OCN el encargado de interpretar el reglamento y estudiar posibles sanciones internas a los responsables.
Más allá de Móstoles: el otro caso de presunto acoso sexual que el PP de Madrid silenció
Nueve militantes denunciaron en mayo de 2024 amenazas, humillaciones, espionaje interno y propuestas sexuales que el partido archivó sin trasladar a la Fiscalía
JOSÉ MARÍA GARRIDO / SUREN GASPARYAN
6-2-26
El escándalo por las presiones del PP de Madrid a una concejala de Móstoles que denunció presunto acoso sexual contra el alcalde ha vuelto a poner el foco en la gestión interna del partido ante este tipo de situaciones. La edil, que terminó abandonando tanto la formación como su acta tras meses de tensión, había alertado de comportamientos que consideraba constitutivos de acoso laboral y sexual y aseguró haber sufrido maniobras de descrédito y advertencias para que no acudiera a la vía judicial. Según su relato, trasladó reiteradamente lo ocurrido a la dirección regional en busca de amparo sin obtener una respuesta efectiva, en un proceso que, lejos de activar mecanismos de protección, habría derivado en su aislamiento político y personal.
El caso, destapado por el periódico 'El País', ha abierto un intenso debate sobre los protocolos internos del partido y su disposición a investigar denuncias que afectan a cargos propios. Sin embargo, lo cierto es que no se trata de un episodio aislado. Meses antes, en mayo de 2024, un grupo de militantes y exmilitantes ya había trasladado a la dirección regional denuncias de extrema gravedad que terminaron archivadas sin consecuencias públicas ni traslado a la Fiscalía.
Para ser más precisos, tal y como informó y documentó en su momento ElPlural.com, hasta nueve miembros de Nuevas Generaciones y del propio Partido Popular madrileño remitieron entonces testimonios grabados, mensajes y otra documentación al Comité de Derechos y Garantías del partido. En ese material describían un conjunto de conductas que incluían amenazas, acoso psicológico continuado, humillaciones públicas, presunto espionaje interno y propuestas de favores sexuales dentro de determinadas estructuras orgánicas. La respuesta que aseguran haber recibido fue el cierre del expediente por la vía interna y sin comunicación formal posterior sobre la resolución adoptada.
Los denunciantes coinciden en señalar que los hechos no se limitaban a conflictos personales aislados, sino que reflejaban —según su versión— un clima prolongado de miedo, presión y abuso de poder, especialmente en el ámbito juvenil de la organización. Sus relatos dibujan luchas internas por el control orgánico en las que se habrían normalizado prácticas de intimidación, bullying sistemático, comentarios xenófobos y homófobos y un trato denigrante hacia las mujeres. “Aquí se estaba por intereses económicos y personales”, resume uno de ellos, que sostiene que parte de la militancia joven era utilizada como herramienta dentro de estrategias de influencia interna.
Violencia, acoso psicológico y control interno
Entre los episodios más graves recogidos en los testimonios figuran presuntas situaciones de intimidación física protagonizadas por cargos con responsabilidad orgánica. Militantes aseguran haber presenciado cómo se sujetaba del rostro a compañeros para impedir dimisiones o imponer disciplina, acompañando esos gestos de frases intimidatorias. Otros relatan amenazas directas o veladas y describen un ambiente en el que cuestionar decisiones internas podía acarrear represalias políticas o personales.
El acoso psicológico aparece como un elemento recurrente en las denuncias de mayo de 2024. Cambios bruscos de trato, aislamiento deliberado dentro de la organización, burlas públicas por la vestimenta o la orientación sexual y una presión continuada que, en algunos casos, derivó en cuadros severos de ansiedad. Según los testimonios recabados, varios jóvenes militantes —algunos recién alcanzada la mayoría de edad— necesitaron atención psiquiátrica, medicación antidepresiva o incluso ingresos hospitalarios tras sufrir crisis de pánico vinculadas a esa situación de interna.
Otro de los aspectos que los denunciantes consideran especialmente grave es el presunto uso de mecanismos de vigilancia interna. Exmilitantes describen seguimientos informales, recopilación de información sobre compañeros considerados “desleales” y control de relaciones personales para medir afinidades políticas. El objetivo, sostienen, era apartar progresivamente a quienes no se alineaban con determinados dirigentes o corrientes internas.
En ese mismo contexto, varios relatos incluyen insinuaciones o propuestas explícitas relacionadas con favores sexuales como vía para obtener información o influir en decisiones políticas. Algunos denunciantes aseguran haber recibido sugerencias para mantener relaciones con personas vinculadas a administraciones o estructuras del partido a cambio de datos o ventajas. Otros hablan de presiones para utilizar su atractivo o popularidad dentro de la organización como instrumento de influencia. Las mujeres, según coinciden distintas fuentes, se encontraban en una posición de especial vulnerabilidad, expuestas a comentarios machistas, cosificación y bromas de contenido sexual que formaban parte de la dinámica cotidiana descrita en las denuncias.
Archivo interno y ausencia de investigación externa
La xenofobia y la homofobia aparecen igualmente de forma reiterada en los testimonios. Militantes de origen latinoamericano denuncian comentarios despectivos continuos y una utilización simbólica de su presencia en actos públicos para proyectar diversidad sin que existiera un respeto real en el ámbito interno. Otros relatan que a los afiliados homosexuales se les trataba como un grupo útil para llenar eventos mientras, en privado, eran objeto de expresiones vejatorias.
A todo ello se suma, siempre según los denunciantes, un uso irregular de datos personales de afiliados. Desaparición de documentación sensible, altas sin consentimiento previo y cobros indebidos de cuotas forman parte de los hechos relatados. Algunos recuerdan incidentes anteriores relacionados con la gestión de datos en la sede madrileña del partido, aunque esos episodios no han sido detallados públicamente ni vinculados oficialmente a las denuncias de 2024.
Pese a la gravedad del conjunto de acusaciones, la respuesta del Partido Popular se habría limitado al ámbito orgánico. Fuentes del PP de Madrid reconocen la recepción del burofax con las denuncias y sostienen que el Comité de Derechos y Garantías abrió un expediente, tomó declaración a las partes implicadas y acordó su archivo al considerar que los hechos no quedaron suficientemente probados. El partido añade que desconoce si alguna de las personas señaladas emprenderá acciones legales en defensa de su honor.
Los denunciantes, sin embargo, ofrecen una versión distinta. Aseguran que nunca recibieron una notificación formal del archivo ni acceso a la resolución completa del expediente, lo que —afirman— les impidió recurrirla o conocer los fundamentos de la decisión. También describen una actitud “despectiva” y “poco profesional” por parte de algunos instructores, que, según su testimonio, habrían minimizado hechos que consideran extremadamente graves.
Las cartas de la vergüenza de Ayuso y Miguel Ángel Rodríguez con las víctimas de las residencias (I): “Somos lo que somos por nuestros mayores”
La presidenta de Madrid respondió por misiva a una mujer a la que reclamaba una "deuda" inexistente de su padre y aseguró que seguía con "atención y consideración" todas las reclamaciones
Rubén Rozas
6-2-26
ElPlural
“Somos lo que somos gracias a nuestros mayores”. Esto es lo que respondía la presidenta de la Comunidad de Madrid, Isabel Díaz Ayuso, en 2024 a Esther, quien cuatro años antes sacaba a su padre de una de las residencias de la región ante los conocidos como protocolos de la vergüenza, que evitaron la derivación de internos a hospitales, y dado que su progenitor estaba “totalmente desatendido y maltratado”.
En septiembre-octubre de 2020, formaliza un cambio de Programa Individual de Atención (PIA) para abandonar el servicio de residencias por el de centro de día y atención en el domicilio, algo que la región obvia, con lo que le sigue pasando cobros durante medio año. Así, en febrero de 2021 contactan con ella para reclamar una “deuda” de su padre, dado que éste había fallecido.
“Me llaman para decirme que como mi padre había muerto debía los meses de septiembre, cuando se produce el cambio de PIA, hasta febrero”, recuerda a ElPlural.com. “Les dije que podía preguntarle a él si había fallecido o si debía algo”, indica que les respondió en tono semi jocoso, pero muy enfadada: “No se habían puesto en contacto conmigo para nada salvo para esta miseria, que era falsa y no se habían molestado ni en mirar”.
Ahora, este periódico ha podido saber que Esther recurrió a “todos los canales” para obtener respuestas “a todos los niveles”. Entre ellos, aparece el nombre de la misma presidenta regional y de su jefe de gabinete, Miguel Ángel Rodríguez.
“Escribí a todo el mundo cuando supe lo que estaba pasando en las residencias y que nadie estaba haciendo nada”, refrenda la protagonista de estas líneas. Sin embargo, nadie le contestó, salvo el asesor técnico Edmundo Ahijón, con quien reconoce que hablaba “casi semanalmente”, aunque su respuesta tampoco la convencía. Él siempre le espetaba que la salida de su padre había sido “voluntaria”, de ahí el mantenimiento de los cobros, mientras que ella dejaba claro que el verdadero motivo de su decisión fue el “incumplimiento de contrato” por parte de la residencia.
El texto
Así pasan los meses, los años incluso, hasta que Ayuso le responde en forma de carta. Esto decía una misiva fechada a 16 de diciembre de 2024, una vez que el progenitor de su receptora había fallecido.
“Querida Esther:
He recibido su nuevo y atento mensaje y lo he leído con toda atención y consideración, tantas como las que he prestado a los escritos que me ha enviado hasta ahora, en su nombre o en el de otros familiares de personas mayores ingresadas en residencias. Le agradezco que vuelva a escribirme, aunque lamento profundamente el motivo de sus palabras.
Ante todo quiero decirle que siento mucho el fallecimiento de su padre, qepd. También quiero reconocer la entrega con que le cuidó durante sus últimos años, con su amor de hija. Como le dije en mi última carta, somos lo que somos gracias a nuestros mayores”.
La lideresa regional no se retracta: "Fracasados"
Las palabras de Ayuso chocan frontalmente no solo con la aplicación de los protocolos que privaron a 7.291 personas de recibir atención hospitalaria durante lo peor de la pandemia, sino también con el constante desprecio que la política del PP ha demostrado a las víctimas que no se cansan de reclamar justicia.
Hace una semana, la presidenta de la Comunidad de Madrid llamó “frustrados” a quienes buscan reparar el daño que les ha causado toda esta situación. Y este jueves, volvía a humillarlas en la Asamblea: “Cuando yo dije que era una plataforma de frustrados, eran personas que estaban en esos mismos escaños en los dos partidos (PSOE y Más Madrid) en la pasada legislatura y que, como se quedaron fuera de las listas, montaron esa plataforma. Eso es ser fracasados”.
3.000 euros de factura
Volviendo al caso concreto de Esther, tuvo que pagar en torno a 3.000 euros que, asegura, no le correspondía. Su caso no es aislado, sino que afecta a centenares de ciudadanos madrileños; algunos de los cuales tuvieron que hacer frente a pagos a pesar de que sus padres, madres o abuelos habían fallecido.
El caso volvió al centro de la palestra hace unos días después de saberse que María, otra víctima de residencias, había ganado el pulso judicial a la Autonomía, por lo que el equipo de Ayuso tendrá que devolverle cerca de 700 euros.
Esther, que celebra como propia la noticia, asegura que a ella nadie le ha reparado de ninguna manera: ni económicamente ni con una reunión o similar para que alguien le explique qué pasó. “Solo quiero contar a la presidenta o a alguien de su equipo personalmente todo lo que hemos sufrido”, señala, aludiendo a un escenario que, destacan no solo le afectó a ella.
Esther no quiere perder la oportunidad en su relato de lamentar que “el sistema está pensado para que los cuidados no se puedan dar en casa”. “Mi padre percibía mil euros de pensión y con ese dinero había que pagar la residencia y tenía que vivir mi madre, que además terminó ingresando también en la residencia, en su caso por un accidente”, subraya.
“Yo solo podía pagar dos horas de cuidados en casa, mientras que la residencia, supuestamente, se encargaba de todo lo que mi padre necesitaba”, ejemplifica, reflejando una realidad que sufren muchas personas en nuestro país. “Mi padre no estaba ahí por capricho. Fue la última opción”, quiere dejar claro.