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lunes, 27 de noviembre de 2017

¿Llevas bragas?


Condenado un guardia civil por preguntar a una compañera si llevaba bragas

El Supremo sentencia a un brigada a tres meses y un día de cárcel por comentarios obscenos y sexuales a una subordinada.

26/11/2017

El HuffPost

El Tribunal Supremo ha condenado a tres meses y un día de prisión a un brigada de la Guardia Civil por dirigir a una subordinada expresiones obscenas y de contenido sexual, como preguntarle si llevaba ropa interior.

El alto tribunal ha estudiado el recurso interpuesto por el guardia civil contra la sentencia dictada el pasado mes de abril por el Tribunal Militar Territorial Cuarto de La Coruña y ha confirmado la pena impuesta por dos delitos de abuso de autoridad, en su modalidad de trato degradante a inferior. "La gravedad de la conducta del recurrente es incuestionable", dice el Supremo.

Según el relato de hechos que recoge la sentencia del Tribunal Supremo del que ha sido ponente Fernando Pignatelli, el brigada de la Guardia Civil José I.T. dirigió "frases soeces y de contenido obsceno" y de una 'incuestionable pulsión sexual' entre julio y diciembre de 2012 a su subordinada Marta V.L. Asimismo, hizo tocamientos, al menos en dos ocasiones, "siempre contra la expresa voluntad" de la víctima y trató de quedar con ella a solas.

ATAQUE A LA DIGNIDAD

Unas manifestaciones que hizo en público y que para los magistrados del Supremo supone un "ataque a su dignidad y su libertad de determinación en el ámbito sexual" que "de modo alguno tenía que soportar" y "no esperar" al proceder de un superior jerárquico.

El condenado comenzó su insinuación mostrando su sorpresa por ver en su destino una "chica tan guapa y tan mona por aquí". Continuó comentándole que su "última novia" tenía la misma edad que la subordinada y que "un hombre de cincuenta años era como una mujer de treinta".

En otras ocasiones el tono de las expresiones subieron al preguntarle si llevaba "bragas" porque la estaba mirando y "no se nota nada", o al hacer referencia a partes de su cuerpo. "Deberías estar orgullosa de que alguien como yo quisiera quedar contigo", le dijo también.

SITUACIÓN DE ANGUSTIA, ESTRÉS Y MALESTAR

Todo ello provocó a la guardia civil Marta V.L. "una situación de angustia, estrés, malestar, decaimiento y miedo con episodios de nerviosismo, abatimiento y llanto", destacan los magistrados.

El recurrente alegó en su recurso que no ha quedado acreditado "la realidad de los sentimiento de humillación e indignidad en el destinatario" y que no se ha lesionado la integridad moral de la víctima porque en los hechos declarados probados "no hay continuidad", son 'infundados, equívocos, inconexos y descontextualizados'.

El Supremo no comparte estas afirmaciones y considera que el brigada ha llevado a cabo un trato degradante y que, por tanto, se ha saltado el comportamiento que define el Código Penal Militar.


Planificar el sexo


Planificar el sexo con mi marido nos ha cambiado la vida

"El sexo no es simplemente una ventaja más de tener pareja: es uno de los pegamentos de la relación".

26/11/2017

ElHuffPost

Escrito por Kristen Manieri

Tras el primer año, le pasó algo curioso a mi relación con el hombre con el que me casé y tuve dos hijas, con el que sigo viviendo: dejé de tener ganas de practicar sexo. Claro, si surgía la ocasión, lo hacíamos, pero ese instinto carnal simplemente... se esfumó.

Los científicos e investigadores lo pueden achacar fácilmente a un conjunto de cambios psicológicos que se producen cuando estrechamos vínculos: el cuerpo deja de necesitar ese cóctel de sustancias químicas para atraer y sentirnos atraídos por nuestras parejas. El cerebro empieza a buscar estabilidad y continuidad una vez que las endorfinas del principio de la relación desaparecen.

Todo eso es una faceta normal y natural de toda relación, aunque ser consciente de ello no hace que deje de ser una lástima.

Súmale unas cuantas niñas a la ecuación, después el cansancio, diversos problemas con la imagen personal y otros cambios neuronales poco orientados a pasar un rato picante y comprenderás que cualquier persona puede convertirse en un fiasco sexual.

Lo que quería era dormir más, tener tiempo para mí misma, tomarme un mimosa con mis amigas, ir de compras sin mis hijas... Todo tenía prioridad sobre el sexo.

En mi caso, el sexo desapareció por completo de mi radar neurológico. Seis años y dos hijas después, no solo había dejado de pensar en darme un revolcón, sino que hasta dejé de aprovechar cuando surgía la ocasión. Lo que quería era dormir más, tener tiempo para mí misma, una hora para no hacer nada en casa, tomarme un mimosa con mis amigas, la ocasión de terminar la novela que tenía empezada, una sesión de pedicura, ir de compras sin mis hijas y un hueco en mi agenda para ver una maratón de The Good Wife. Ese listado, además de otras cien cosas que no he mencionado, tenía prioridad sobre el sexo.



Kristen Manieri


Pero lamentaba esa pérdida de diversión, echaba de menos esa faceta sencilla y caliente de la relación, y yo quería tener un matrimonio feliz. Me preocupaba que, si dejábamos de lado la parte más íntima de la relación, quizás desaparecería para siempre si alguna vez decidíamos retomarla.

Siendo yo una persona a la que le produce un enorme placer la organización y la eficacia, (de hecho, uno de mis libros favoritos es Organízate con eficacia, de David Allen), no fue ninguna sorpresa cuando, al dar con la idea de planificar el sexo, adopté el hábito al instante y marcamos en nuestra agenda dos noches a las que llamamos "momentos sexis".

Pero ¿hay algún motivo por el que haya que planificar el sexo? Yo le veo una ventaja: Al saber cuándo voy a practicar sexo, puedo prepararme física y mentalmente.

Al dar con la idea de planificar el sexo, adopté el hábito al instante y marcamos en nuestra agenda dos noches a las que llamamos "momentos sexis".

Al principio fue duro (pero no al estilo de 50 sombras de Grey). Habíamos olvidado esta faceta de nuestra vida y ya no teníamos ese cóctel químico que nos ayudaba a ponernos a tono. De forma imprevista, tardamos un tiempo en reaprenderlo todo, a excitarnos el uno al otro y a volcarnos emocionalmente en esta nueva rutina... pero la mantuvimos y ya llevamos cuatro años así.

Durante este tiempo hemos aprendido que, aunque el sexo planificado no tiene nada de espontáneo (en serio, no hay espacio para la espontaneidad cuando tienes que criar a dos niñas), le podemos añadir un sentido de novedad incorporando nuevas posiciones o algo de lenguaje picante.

Así, podía prepararme físicamente (depilarme, preparar la lencería), preparar el ambiente con velas, música y aromaterapia. Vale que no es tan pasional como antes, pero sigue siendo sexo. ¿Y quién se opondría a practicar sexo dos veces por semana? Mi marido Marc no, desde luego.

El amor, la unidad y la comunicación son algunas de las virtudes de un buen matrimonio, pero sin sexo, parece más bien una amistad.

Cuatro años más tarde, nuestra rutina sexual sigue en pie, pese a interrupciones ocasionales por vacaciones, visitas a familiares, la regla, la gripe, viajes de trabajo y demás obstáculos.

Pero la cabra tira al monte. A veces demasiado.

Si le veo alguna pega al sexo planificado es que, cuando surge la ocasión de practicar sexo espontáneo (algo que Marc detecta tan claramente como un halcón a un ratón), me cuesta lanzarme. Me gusta demasiado la agenda que hemos diseñado y me gustaría ser más flexible cuando surge una ocasión de improviso o cuando hay alguna modificación en la rutina.

Kristen Manieri


El sexo, según he descubierto, no es simplemente una ventaja más de tener pareja: es uno de los pegamentos de la relación. El amor, la sinceridad, la colaboración, la unidad, la vulnerabilidad y la comunicación son algunas de las virtudes de un buen matrimonio, pero sin sexo, parece más bien una amistad.

Sí, me casé con mi mejor amigo hace 13 años, pero también con mi amor, y quiero mantener este aspecto de nuestra vida hasta el final de nuestros días.

Kristen Manieri es la fundadora y editora de Date Night Guide, un sitio web dedicado a ayudar a que las parejas mantengan y potencien la diversión y su compenetración en la relación. Es una escritora prolífica con más de 100 publicaciones en revistas nacionales e internacionales. Vive en Orlando (Estados Unidos) con su marido Marc y sus dos hijas.

Este artículo fue publicado originalmente en YourTango, apareció posteriormente en el 'HuffPost' Estados Unidos y ha sido traducido y adaptado del inglés por Daniel Templeman Sauco.


Una violación no es cuestión de fe.


Una violación no es cuestión de fe

27/11/2017

ElHuffPost


Médico forense y profesor en la Universidad de Granada


Creer es saber, no profesar; y cuando hablamos de creer en la palabra de alguien es porque entendemos que hay algo de cierto en ella y en su relato que la hace verdad y, por tanto, creíble sobre la certeza, no sobre la suposición. Por lo tanto, su integración como parte de unos hechos debe llevar a encontrar los elementos objetivos que permitan identificar los diferentes elementos de lo ocurrido y sacarlo del terreno subjetivo, así como definir las circunstancias de los sucesos que dieron lugar al relato.

Sin esa condición previa de tomar por cierto el testimonio la investigación será compleja y, con frecuencia, ineficaz, pues ante la más mínima dificultad será la duda o la negación de la palabra quienes tomen las riendas para detenerse en ese punto, en lugar de avanzar hasta el final.

Lo que está sucediendo alrededor del juicio a "La manda" potencia la idea de "creer en lo ocurrido en lugar de "conocer lo que ocurrió"

Lo que está sucediendo alrededor del juicio a los integrantes de "La manada" por la violación denunciada, refleja esta situación que trata de potenciar la idea de "creer en lo ocurrido" en lugar de "conocer lo que ocurrió", puesto que las vías para llegar a uno u otro lado son muy distintas y están llenas de trampas, como ya vemos incluso antes de iniciar el trayecto.

El machismo ha jugado con la "palabra de los hombres" como el gran instrumento capaz de modelar la realidad aun en las condiciones más difíciles. Y para evitar conflictos y disputas interminables con quienes consideran y sitúan en un plano inferior, las mujeres, han completado su construcción con una doble merma en la palabra de ellas: por un lado le restan credibilidad por esa "incapacidad y debilidad intelectiva" que les atribuyen, y por otro, le suman perversidad y maldad para que junto al rechazo de su voz se una la crítica a su intención.

La voz del hombre cuenta con la autoridad que se han dado a sí mismos a través de la cultura del machismo

Tres son los elementos principales que forman parte del mensaje sobre los que se construye su aceptación o su rechazo. Por una parte, la persona que lo emite, por otra las circunstancias, y en tercer lugar, el propio relato o mensaje.

Cuando nos enfrentamos a casos de violencia de género en sus distintas expresiones, entre ellas la violencia en las relaciones de pareja y la violencia sexual, las circunstancias juegan en contra de las mujeres que la sufren en sus tres componentes:

. En primer lugar, porque la voz del hombre cuenta con la autoridad que se han dado a sí mismos a través de la cultura del machismo. La "palabra de hombre" ha sustentado tratos y acuerdos a lo largo de la historia y es presentada con solvencia y solidez, mientras que la de las mujeres se toma como falaz y egoísta. Da igual que la mayoría de las grandes traiciones, conspiraciones, corrupciones, estafas o felonías hayan surgido de la voz de los hombres para buscar su propio interés, al final las mujeres no tienen palabra y ellos las tienen todas, de la A a la Z.

Las circunstancias que envuelven el relato de la violencia de género ya hacen aumentar el nivel de duda bajo el mito de la perversidad de las mujeres

. En segundo lugar, las circunstancias que envuelven el relato de la violencia de género ya hacen aumentar el nivel de duda bajo el mito de la perversidad de las mujeres, el cual lleva a entender que este tipo de denuncias y el relato que las acompaña están cargadas de mentira y maldad con el objeto de dañar al hombre con el que comparten una relación, o al que encuentran en la calle en una noche de fiesta, y sin son cinco, pues con más motivo, puesto que "con una sola denuncia puede causar ese daño a varios hombres a la vez". El planteamiento puede parecer exagerado, pero es lo que vemos a diario bajo el argumento de las denuncias falsas.

. Y en tercer lugar, los propios hechos (la violencia de género), también se vuelve en su contra, puesto que las circunstancias en que se produce, generalmente en el ámbito privado del hogar o en lugares oscuros y solitarios sin testigos que puedan aportar referencias objetivas, unido a la importante carga emocional con la que se viven esas agresiones y al trauma que originan, hace que se produzca una dificultad a la hora de fijar los recuerdos y de ordenar lo sucedido. Estas características se reflejan en la propia declaración y son una evidencia de la violencia y del trauma ocasionado, pero en lugar de entenderse de ese modo, se interpreta en sentido contrario para decir que es "inconsistente" y que "se lo inventa sobre la marcha".

La simple denuncia ya es interpretada por una parte de la sociedad como un acto de mala fe

La estrategia es perfecta y lo vemos estos días. La simple denuncia ya es interpretada por una parte de la sociedad como un acto de mala fe, de hecho, el 0'9% de la población considera que forzar una relación sexual es aceptable en algunas ocasiones, y el 7'9% piensa que no es aceptable, pero que no siempre debe sancionarse a través de la ley (CIS, noviembre 2012). Y a partir de ahí, cada paso es interpretado sobre el significado que se da desde la construcción cultural que presenta a las mujeres como malvadas y mentirosas, y a los hombres "con palabra" y víctimas potenciales de las mujeres.

Si no fuera así resultaría imposible el cuestionamiento sistemático de la palabra de las mujeres y la afirmación habitual sobre la mala fe de su comportamiento. Y sería imposible que dicho razonamiento se llevara a juicio, incluso con informes que "dicen demostrarlo".

Ante una violación no es cuestión de creer o no creer, sino de trabajar e investigar sin cuestionar la palabra de las mujeres ni criticarlas a ellas

Demostrar la violencia de género y las agresiones sexuales no es una cuestión de fe, sino de prueba, y para ello la investigación debe partir de los elementos aportados, entre ellos, y como referencia principal en un delito que se produce en la intimidad o en lugares solitarios, el testimonio de quien sufre esa violencia. Sorprende que se dude de la palabra de una mujer cuando denuncia, que procesalmente no puede mentir, y que no se dude de los denunciados cuando lo niegan cuando ellos "sí pueden mentir" dentro del proceso.

Ante una violación no es cuestión de creer o no creer, sino de trabajar e investigar sin cuestionar la palabra de las mujeres ni criticarlas a ellas..


"Estaba masturbándose"


"Estaba masturbándose" y otras formas de acoso sexual que viven los trabajadores de hoteles

"Una se imagina que ese tipo de situaciones solo se viven en cárceles, no en un trabajo normal y corriente. Me dieron ganas de llorar".

27/11/2017

ElHuffPost

Dave Jamieson
Cecilia trabajaba en un hotel de Chicago en el servicio de habitaciones. En una ocasión, llamó a la puerta y pidió permiso para entrar. La respuesta del hombre fue inmediata y no daba lugar a dudas: "Puede pasar".

Al abrir la puerta, vio que "estaba masturbándose frente al ordenador". Se vio superada por la vergüenza y la impresión. A juzgar por la expresión satisfecha del rostro del hombre, esa era precisamente la idea.

"Me sentí sucia," recuerda Cecilia, que ha preferido mantener en secreto su apellido y el nombre del hotel. "Una se imagina que ese tipo de situaciones solo se viven en cárceles, no en un trabajo normal y corriente. Me dieron ganas de llorar".

Lo peor es que esa no es la única vez que Cecilia ha tenido que sufrir diversas y descaradas formas de acoso sexual durante sus tres décadas de trabajo en hoteles. Una vez, cuando llamó a la puerta de una habitación, un huésped respondió abriéndole completamente desnudo. Hace un mes y medio escasamente, una compañera de trabajo más joven le confesó a Cecilia que un hombre la había intentado abrazar cuando estaba arreglándole la habitación. Cecilia la acompañó al servicio de seguridad del hotel para denunciar el incidente.

Todavía no se ha prestado atención al acoso sexual que sufren muchas mujeres en trabajos más humildes, como en la industria hotelera.

Desde que se destapó el escándalo sexual del cineasta Harvey Weinstein, cada vez más mujeres han dado un paso al frente para denunciar los casos de acoso que han visto o sufrido en el trabajo. Gracias a estas valientes declaraciones, las exitosas carreras de algunos hombres de Hollywood, Silicon Valley y Washington han quedado abocadas al fracaso. Sin embargo, no se ha prestado tanta atención al acoso sexual que sufren muchas mujeres en trabajos más humildes, concretamente en la industria hotelera.

Muchas de las historias que han llegado a las portadas de los medios (como la de Weinstein o la del cómico Louis C. K.) se centran en hombres poderosos que se han aprovechado de sus subordinadas y compañeras de trabajo en habitaciones de hotel, una triste moda que no pillará por sorpresa a ninguna persona que haya trabajado alguna vez en el servicio de habitaciones. Si hasta las actrices más famosas del mundo tienen que lidiar con invasiones de su intimidad en suites de hotel, es fácil imaginarse la vulnerabilidad de una mujer, a veces inmigrante, que se dedica a limpiar y preparar habitaciones a cambio de un salario mínimo más las propinas.

"Sinceramente, no creo que la mayoría de la gente comprenda lo mucho que tienen que soportar las mujeres del servicio de habitaciones solo para poder limpiar y sacar adelante el trabajo", confiesa María Elena Durazo, una dirigente sindical del movimiento obrero Unite Here.
Durante varios años, María Elena Durazo ha luchado para que estas trabajadoras puedan contar con un dispositivo inalámbrico de alerta para que, pulsando un botón ante la mínima señal de acoso, acuda el servicio de seguridad del hotel, una lucha que habla por sí sola de lo preocupante que es la situación en este oficio en cuanto al acoso sexual. Tras lograr que algunos empresarios incluyan el uso de este botón entre las condiciones laborales del contrato, Unite Here está presionando ahora a los ayuntamientos para que todos los trabajadores puedan tener acceso por ley.

Sin embargo, según María Elena Durazo, estos "botones del pánico" solo solucionan parte de un problema mayor: un desequilibrio económico entre los acosadores y sus víctimas, sobre todo cuando estas últimas están al borde de la pobreza:

"Tenemos que hallar el modo de igualar los poderes para que las mujeres tengan realmente la capacidad de hablar sin pelos en la lengua sin poner en peligro su medio de vida. Eso puede aplicarse al servicio de limpieza de los hoteles, a las camareras y a las actrices".

El año pasado, Unite Here encuestó a aproximadamente 500 mujeres del área de Chicago que trabajan como limpiadoras o camareras, muchas de ellas latinoamericanas y asiáticas. Los resultados son muy preocupantes:

— El 58% de las trabajadoras en hoteles y el 77% en casinos dijeron haber sufrido acoso sexual por parte de algún cliente.

— El 49% de las trabajadoras de hoteles afirmaron haber presenciado cómo un huésped les abría la puerta desnudos (o habían expuesto su desnudez de otro modo).

— En hoteles, el 56% de las trabajadoras que habían sufrido acoso sexual afirmaron que ya no se sentían seguras en su trabajo tras el incidente.

— El 65% de las camareras en casinos afirmaron que algún cliente las había tocado sin su permiso o lo había intentado.

— Casi el 40% de las camareras en casinos dijeron haber sufrido presiones para lograr una cita o un favor sexual.
Nereyda Soto, de 25 años, estaba trabajando en el restaurante de un hotel en California hace dos años cuando el interés creciente de un huésped en ella empezó a parecer más bien acoso. Este hombre no dejaba de llamar a su mesa a la camarera para hacerle preguntas personales como si tenía novio. Como acababa de conseguir el trabajo, Nereyda no se sintió con valor de pedirle al hombre que parara.

"Me encantaría verte sin ese uniforme. Deberías pasarte por mi habitación", le dijo.

Cuando fue a su mesa a recoger la cuenta, encontró una tarjeta llave del hotel junto al dinero y una nota: "Me encantaría verte sin ese uniforme. Deberías pasarte por mi habitación".

Nereyda se quedó aturdida, pero no contó nada a sus superiores.

"No se lo dije a los directivos ni a seguridad porque estrictamente no me había tocado y, en este negocio, el cliente siempre tiene la razón". Aunque hubiera informado del incidente, no cree que la empresa hubiera tomado ninguna medida y no quería ser una causante de problemas: "No quería que mi nombre apareciera por ningún lado, así que lo dejé pasar".

Debido a esta experiencia, Nereyda Soto se involucró en la campaña para introducir los botones del pánico entre las trabajadoras de los hoteles de la zona. Los sindicatos promovieron la idea de equipar a las trabajadoras con algún dispositivo de alerta hasta que en 2011 empezó a implantarse, poco después de que el político francés Dominique Strauss-Kahn fuera acusado por acoso sexual a una trabajadora de un hotel de Nueva York. Al año siguiente, el sindicato New York Hotel Trades Council logró que se firmaran 30.000 contratos que garantizaban la disponibilidad del botón del pánico para las trabajadoras del área metropolitana de Nueva York.

En Long Beach (California), la campaña de Nereyda Soto tomó un camino distinto: intentaron que el derecho a disponer del botón del pánico se garantizara mediante legislación específica para que pudiera aplicarse en todos los hoteles de la ciudad y no solo a las trabajadoras protegidas por el sindicato. La Cámara de Comercio local protestó contra la propuesta porque estimaba que les habría supuesto un coste total de 3 millones de dólares a los hoteles. Tras un año debatiéndolo, el ayuntamiento de Long Beach rechazó la propuesta del botón del pánico en una ajustada votación (5 a 4) celebrada en septiembre.

Unite Here luchó por la implantación de una medida similar con el botón del pánico en Chicago hace poco y logró un resultado mucho mejor. El ayuntamiento de la ciudad aprobó hace poco la ordenanza "Hands Off, Pants On" (Manos fuera, pantalones puestos) que exige que, a partir del 1 de julio de 2018, todas las personas que trabajen en las habitaciones de los huéspedes o en los servicios vayan equipadas con botones del pánico. Asimismo, exige a los hoteles poner en práctica programas que enseñen a las trabajadoras cómo pueden informar de un incidente de acoso sexual y les concedan el tiempo necesario para cumplimentar los formularios de denuncia ante la Policía.

A diferencia de lo que sucede en Nueva York, la ordenanza aprobada en Chicago tendrá efecto en todos los hoteles de la ciudad, estén o no bajo la protección de un sindicato. El año pasado se aprobó en Seattle una ordenanza similar.

La campaña de Chicago recibió un impulso considerable tras la anterior encuesta sobre acoso sexual, unos datos que Jorge Ramírez, presidente de la Federación del Trabajo de Chicago, valoró como "impactantes". También declaró que el negocio hotelero de la ciudad no había luchado de forma activa por la implantación de estas medidas. Sin embargo, dado que el debate ya se ha extendido a nivel nacional, será más complicado de ignorar, según predijo.

"No les hemos visto luchando públicamente, pero es que ni siquiera se han pronunciado contra el acoso. Creo que a la industria hotelera le va a costar más oponerse a estas medidas, especialmente con todo lo que ha salido a la luz en los últimos meses", comenta Ramírez.

Las trabajadoras del servicio de habitaciones han lucido camisetas con la consigna "No Harveys in Chicago" (No [queremos] Harveys en Chicago) para celebrar la aprobación de la ordenanza. Entre estas trabajadoras se encuentra Cecilia, que lleva meses luchando por la causa junto a sus compañeras de oficio. Tiene la esperanza de que los botones del pánico den más seguridad a los trabajadores, como a la compañera que ella ayudó hace apenas dos meses. "Es una medida de seguridad y de apoyo. Creedme, no deberíamos pasar miedo en el trabajo", zanja.

Este post fue publicado originalmente en el 'HuffPost' Estados Unidos y ha sido traducido del inglés por Daniel Templeman Sauco.


domingo, 26 de noviembre de 2017

El salario del miedo


Título original
Le salaire de la peur aka 
Año
Duración
140 min.
País
Francia Francia
Dirección
Guion
H.G. Clouzot, Jérome Géronimi (Novela: Georges Arnaud)
Música
Georges Auric
Fotografía
Armand Thirard (B&W)
Reparto
, , , , ,, , 
Productora
Compagnie Industrielle et Commerciale Cinématographique / Filmsonor / Vera Films / Fono Roma
Género
AventurasThrillerDrama | Película de culto
Sinopsis
La tensión entre cuatro trabajadores de una compañía petrolífera estallará durante un peligroso viaje durante el cual transportan nitroglicerina. (FILMAFFINITY)
Premios
1953: Festival de Cannes: Palma de Oro, mejor actor (Charles Vanel)
1953: Festival de Berlín: Oso de Oro
1954: Premios BAFTA: Mejor película
Críticas

Z (Costa-Gavras, 1969)


Título original
Z.
Año
Duración
127 min.
País
Argelia Argelia
Dirección
Guion
Jorge Semprún (Novela: Vasilis Vasilicós)
Música
Mikis Theodorakis
Fotografía
Raoul Coutard
Reparto
, , , , ,, , , , 
Productora
Coproducción Argelia-Francia; Reggane Films / O.N.C.I.C / Valoria Films
Género
Drama | PolíticaCrimenBasado en hechos reales
Sinopsis
En un país regido por una corrupta democracia, donde el gobierno utiliza a la Policía y al Ejército para erradicar cualquier amenaza izquierdista, un diputado de la oposición es asesinado en plena calle cuando acababa de presidir un mitin de carácter pacifista. De la investigación del caso se encarga un joven magistrado, consciente de que se trata de un crimen político cometido por dos sicarios a sueldo. Al mismo tiempo, un ambicioso periodista se servirá de métodos poco ortodoxos para acumular pruebas que inculpen a varios militantes de un partido de extrema derecha, los cuales, a su vez, atribuyen la responsabilidad del atentado a altos cargos de la policía y del ejército. (FILMAFFINITY)
Premios
1969: 2 Oscar: Mejor película de habla no inglesa, montaje. 5 nominaciones
1969: Globos de oro: Mejor película extranjera
1969: Premios BAFTA: Mejor música. 4 nominaciones incluyendo mejor película
1969: Círculo de Críticos de Nueva York: Mejor película y director
1969: Sindicato de Directores (DGA): Nominada a Mejor director
1969: Festival de Cannes: Premo del Jurado y Mejor actor (Jean-Louis Trintignant)

Lucio Urtubia


Charla de Lucio Urtubia en C.S.O. Kike Mur, Zaragoza. Abril del 2015. Anarquista, albañil, falsificador y expropiador, consiguió poner a sus pies al banco más poderoso del mundo y financiar numerosas luchas alrededor de todo el planeta. Compartiremos sus experiencias y vivencias para acercarnos un poco más a conseguir vivir la utopía, cada vez más necesaria y real. Porque la vida es rebeldía, no sumisión.