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lunes, 29 de septiembre de 2025
De “monstruo” a salvador: el caso del marroquí acusado injustamente de quemar viva a una menor
La ultraderecha agitó el caso de un inmigrante de 20 años que ha pasado dos meses en prisión a pesar de que la víctima lo exculpó dos semanas después del suceso
El País
Las Palmas de Gran Canaria - 21 SEPT 2025
La madrugada del 16 de julio, a las 3.53 horas, una joven canaria de 17 años salió a trompicones de una infravivienda okupada en el barrio militar de La Isleta, en Las Palmas de Gran Canaria. Vestía una chilaba gris y, tras huir por una ventana, sortear un foso y un muro, logró alcanzar la acera. Segundos después, salía su amigo Abarrafia Hader, un marroquí de 20 años sin antecedentes policiales que había llegado a Lanzarote en patera un mes y medio antes. Ambos se abrazaron. Acababan de salvarse de un incendio que a ella, una menor fugada de un centro de menores, casi le cuesta la vida. Las llamas le habían abrasado la mitad del cuerpo, sobre todo la espalda, la cadera y las piernas. La piel de un pie le colgaba. “Pensé que [ella] iba a morir allí”, declaró el joven, quien fue directo del hospital a la cárcel.
El juez ordenó su ingreso en prisión provisional pese a que los indicios eran ambiguos y tardó dos meses en ponerlo en libertad, a pesar de que la víctima lo exculpó solo dos semanas después del incendio, en cuanto se lo permitieron sus heridas y tras haber estado ese tiempo aislada del mundo exterior. Hader acabó encarcelado y convertido en “monstruo” por la ultraderecha. Se difundió que había rociado a la chica con algún líquido inflamable con la intención de quemarla viva. Medios, youtubers y agitadores ultras publicaron todo tipo de información falsa. Cada detalle era más dinamita para justificar el odio: una menor vulnerable; un “burka”; un marroquí recién llegado en patera: una casa okupa; un crimen atroz. “Toda esa información no contrastada que se publicó”, lamenta uno de los investigadores, “perjudicó muchísimo nuestro trabajo”.
El suceso coincidió con los altercados de Torre Pacheco (Murcia), donde grupos de ultras se organizaron para apalizar a los vecinos marroquíes de la localidad. En redes, el odio se multiplicaba. Vox llamó a manifestarse en La Isleta para repetir la cacería murciana. Ni el juez ni los investigadores tenían certezas, pero ya miles daban por hecho que Hader era un asesino. Dos meses después ha sido liberado. El juez ha concluido que no quemó a la chica, sino que intentó salvarla, algo que la víctima ya había declarado 15 días después del encarcelamiento. Ahora ya no se trata de una acusación por intento de homicidio, sino, como mucho, de imprudencia.
Hader y la joven se habían conocido ese mismo día en una cancha deportiva de Vecindario, una localidad al sureste de la isla de Gran Canaria, según fuentes policiales que investigaron el caso. Ella, tutelada por el Gobierno canario, se había fugado cinco días antes del hogar de acogida donde vivía. La adolescente, que se había convertido al Islam recientemente, no habla árabe. Él no habla español. Pero conectaron. Se entendieron gracias a un amigo en común y con la ayuda del teléfono móvil, según las mismas fuentes. Ambos pasaron la tarde fumando porros con otros amigos y después se marcharon en guagua hacia La Isleta, que esa noche celebraba las fiestas del Carmen, con procesiones y chiringuitos con música hasta altas horas. Pasaron la noche juntos en la casa okupa. Solos. Acostados sobre un colchón mugriento en el suelo de una de las cuatro estancias de la casa. Hasta que, según la declaración de ambos, el fuego los despertó.
El abrazo y las primeras dudas
Los indicios disponibles con los que el juez tuvo que tomar la decisión de enviarlo o no a la cárcel abrían muchas hipótesis. Podría haber sido una agresión, pero era raro que, al salir de la casa, la chica no huyese de su agresor. Que no se protegiese. Que no se mostrase a la defensiva. Al comprobar las imágenes de una cámara de seguridad, los propios agentes debatieron entre ellos. Eran de muy mala calidad. Algunos interpretaron que la pareja se abrazaba; otros, en cambio, creyeron que él, que huyó en calzoncillos, la agarraba. Lo que estaba claro es que ella no trató de escapar del sospechoso.
El primer atestado de la policía científica era muy preliminar. El fuego tuvo que tener participación humana (en la casa no había electricidad, ni pudo caer un rayo), pero no podía concluirse si había sido intencionado. Y, según el auto de prisión, el primer parte médico sugería, “con aparente rigor científico”, que las heridas eran compatibles con el vertido directo de líquido inflamable. Por otro lado, la policía local y un testigo que —causalidades de la vida— había tenido días antes una trifulca con Hader en la que otro marroquí acabó apuñalado declararon que la joven farfulló que el chico había “pegado fuego” a la casa. La frase, según fuentes conocedoras de la investigación, no necesariamente indicaba que lo hubiese hecho a propósito, sino que daba a entender que ella se vio sorprendida por las llamas. Él, sin manejar el idioma, no logró desmontar inmediatamente lo que todos estaban pensando sobre él. Algunos testigos lo golpearon nada más salir de la casa.
En el auto de prisión, el juez, encargado del juzgado especializado en Violencia contra la Infancia, reconoce sus dudas de que el marroquí —que no tiene antecedentes— tuviese intención de quemar a la chica. Los indicios podían sustentar esa tesis y la contraria, pero decidió encarcelarlo provisionalmente. La causa del fuego podría haber sido un cigarro mal apagado en un suelo lleno de basura, como defendió él, o “compatible” con una combustión acelerada por algún líquido inflamable, como sugirió inicialmente un parte médico, una tesis descartada después. Había elementos que pesaron en su contra, como ser la única persona presente en el lugar de los hechos, una conversación a solas que mantuvo con la víctima ante la cámara —lo que podría interpretarse como “intento de condicionar o manipular el relato de la víctima”— y las propias palabras de la menor al ser atendida por los policías. Pero pesó, sobre todo, el riesgo de fuga, la situación irregular del sospechoso y el no tener domicilio conocido.
Un encarcelamiento polémico
El Juzgado de Violencia sobre la Mujer Número 2 de Las Palmas de Gran Canaria fue el que asumió el caso en un primer momento aquel 16 de julio. La jueza titular, sin embargo, se inhibió a las 24 horas al no considerar acreditada la relación afectiva entre ambos. La magistrada no impuso ninguna medida cautelar sobre el investigado.
La decisión de encarcelarlo contentó a los agitadores que exigían venganza, pero es polémica en otros ámbitos. Fuentes judiciales que conocen los detalles del caso cuestionan el encarcelamiento del joven marroquí. “Las pesquisas policiales dejaban bastante claro desde un primer momento no solo que el fuego se había producido de forma fortuita, sino que, además, el investigado trató de auxiliar a la menor a pasar por la ventana”, dice esta fuente que prefiere preservar su anonimato. En su opinión, ante las dudas razonables existentes, había otras alternativas antes que la prisión.
Varios penalistas consultados coinciden en que había margen para medidas cautelares menos gravosas. Mohamed Rouin, doctor investigador en Derecho Penal en la Universidad Rey Juan Carlos, mantiene que la decisión jurídica “normal” habría sido la de dejar en libertad al acusado. “Cuando hay dudas, siempre tienen que influir en beneficio del investigado. Hay una vulneración evidente de los derechos del acusado”, asegura. El penalista Mauro Jordán destaca el “excesivo” plazo transcurrido en prisión. “Es muchísimo tiempo”, recalca. “No me parece desproporcionado”, rebate el criminalista Alfonso Delgado, “pero es cierto que se pudo optar por medidas cautelares menos gravosas como órdenes, pulseras [de control telemático]…. Con todo, la decisión no resulta descabellada”.
Hader intentó salvarla
La historia da un giro cuando la adolescente, ingresada desde entonces en un hospital de Sevilla, habla con la policía. La entrevista no se hizo hasta el 30 de julio. Según fuentes conocedoras de su testimonio, la joven, que se recupera bien de sus graves heridas, relató que Hader no solo no la quemó, sino que intentó ayudarla a salir de la habitación en la que se había quedado atrapada. “No muestra victimización, ni trauma”, explican estas fuentes. Aunque el atestado policial, en el que se incluía la transcripción y el vídeo de la declaración, no se remitió al juzgado hasta el 22 de agosto, los agentes informaron al juez el mismo día de la entrevista, un mes y medio antes de la puesta en libertad de Hader.
La adolescente contó que cuando el fuego les despertó intentaron huir, pero mientras él —ágil y de complexión delgada— salió con facilidad, ella tuvo más dificultades. La joven explicó que Hader intentó sacarla desde fuera por una ventana de solo 40 centímetros de ancho, pero no cabía. Él tiraba de sus brazos, pero ella se quedaba enganchada a la altura de la cadera con medio cuerpo dentro. En ese intento desesperado de huir del fuego, las llamas quemaron su espalda y la parte posterior de las piernas. Al final, la joven pudo escapar por otra ventana.
Casi tres semanas después de la declaración de la menor, la Audiencia Provincial avaló la prisión de Hader. Ante el recurso presentado por la primera abogada de oficio que asumió su defensa, los magistrados defendieron exactamente los mismos argumentos que motivaron su encarcelación, según el auto al que ha tenido acceso EL PAÍS. Los agentes que han investigado el caso matizan que, cuando se trata de delitos tan graves, el testimonio de una persona, por sí solo, no suele ser motivo suficiente para cambiar una decisión o una línea de acusación.
Gana la “tesis inicial” del accidente
Finalmente, el juez Tomás Martín decretó la libertad provisional de Hader el pasado martes, tras 57 días entre rejas. “El informe del Cuerpo de Bomberos y las conclusiones del Grupo de Policía Científica refuerzan la consideración de que el origen del incendio es compatible con una causa fortuita”, detalla el juez. El auto detalla que los informes médicos posteriores “relativizan la hipótesis de que la víctima fuera rociada con líquido inflamable”, y que la propia víctima ha negado “expresamente” ese extremo. Se consolida, argumenta el juez, “la tesis policial inicial” de que se trató de un “incendio accidental”, en el que la víctima resultó atrapada en la habitación “pese a los intentos de auxilio del investigado”. Por último, el auto considera “relevante” que en las imágenes que muestran a ambos al salir de la casa “se observa cómo víctima e investigado se reencuentran en la vía pública y se abrazan, gesto que revela cooperación en la evitación del peligro”.
Encontrar a Hader es ahora una misión casi imposible. En las calles de La Isleta, que él conoce bien porque vivió en un centro de acogida de migrantes que hay en el barrio, algunos dicen saber dónde está. Sin embargo, en los descampados o las casas okupadas donde lo sitúan no hay rastro de él. Tras el incendio se quedó sin móvil, abrasado por las llamas. Su nuevo abogado todavía no se ha entrevistado con él, no sabe dónde está, no tiene cómo localizarlo. Espera que cumpla con la orden del juez que le prohíbe salir de la isla y le obliga a comparecer una vez a la semana. “Después de lo que ha hecho, no creo que vuelva a aparecer por aquí”, asegura un vecino ignorando la nueva tesis del juez. “Hasta que no haya sentencia no sabremos si es inocente”, añade.
Es
la justicia selectiva de las redes. Hader seguirá siendo culpable
hasta que se demuestre lo contrario. Y no al revés. Los mismos que
propagaron bulos y esparcieron odio gracias a este caso cuestionan
ahora la puesta en libertad sin haberse leído el auto. “No hay un
español decente que entienda esta noticia. ¿Por qué tenemos que
tener en la calle a estos monstruos?”, clamaba en X el líder de
Vox, Santiago Abascal. En su tuit, mostraba el titular de un
pseudomedio de la ultraderecha con el siguiente titular: “Dejan en
libertad al inmigrante ilegal marroquí que quemó viva a una joven
de 17 años”. La puesta en libertad indignó mucho también a
Daniel Esteve, dueño de la empresa de desalojos extrajudiciales
Desokupa. “¿Os acordáis del joven marroquí que quemó a una
chica?”, interpela Esteve a sus fieles. “Se probó. No es que lo
diga yo o el Espítiru Santo. Es que esa chica fue quemada viva”,
señala antes de apuntar que “seguro” que el marroquí tenía
“múltiples antecedentes”. La ficción intentando ganar el pulso
a la realidad.
Ricardo Miñana
AZNAR: EL PEOR PRESIDENTE QUE HA TENIDO ESPAÑA:
1.- La gran mentira de Irak: Aznar engañó a los españoles con las falsas armas de destrucción masiva para justificar la participación en una guerra ilegal, sin el amparo de la ONU y en contra de la voluntad mayoritaria del pueblo.
2.- Nos metió en una guerra injustificada que arrastró a España a un conflicto injustificable y que tuvo como consecuencia el mayor atentado terrorista sufrido en nuestro país: el 11 de marzo de 2004, con 192 víctimas inocentes. Su gobierno intentó ocultar y falsear la autoría, mintiendo en un momento de dolor nacional para proteger intereses políticos.
3.- Encabezó un legado de corrupción: liderando uno de los gobiernos más corruptos de la democracia, marcado por escándalos, amiguismo y redes clientelares que degradaron las instituciones y alimentaron la desconfianza ciudadana.
Su gobierno, además, marcó una etapa negra de corrupción sistemática que todavía hoy deja heridas abiertas en la democracia española:
Caso Erial (Eduardo Zaplana).
Rodrigo Rato (delitos fiscales, blanqueo y corrupción entre particulares).
Jaume Matas (tráfico de influencias y otras condenas)
Papeles de Bárcenas / Caja B del PP (sobresueldos y financiación irregular).
Y ahora, ¿qué pretende?
¿Está pidiendo al PARTIDO POPULAR EUROPEO que le ayude a dar un golpe de Estado contra un gobierno legítimamente elegido en las urnas?.
Si es así, es el colmo de la desvergüenza. Que quede claro: quien pueda parar a este personaje y sus delirios autoritarios, que lo haga.
Aznar no representa la voz de España ni de los españoles. Representa la mentira, la corrupción y la sombra oscura de un pasado que este país no quiere repetir.
Gabriel Flores Sánchez
Llega otro 27 de septiembre, han pasado 50 años desde aquel septiembre de 1975 que no vivió la mayoría de la sociedad española actual. Cinco jóvenes antifranquistas fueron fusilados al alba. A Franco le quedaban menos de dos meses de vida y le aguardaba una agonía terrible. El dictador estaba dispuesto a morir matando para prolongar su dictadura y avisaba de sus intenciones, con el único lenguaje en el que sabía expresarse, el de una violencia cruel y sin restricciones, a toda la sociedad española y, especialmente, a la resistencia democrática. Ese viejo cabrón llevaba reprimiendo y asesinando a sus oponentes, a todos los que no aceptaban someterse a sus estrechas y excluyentes ideas sobre los españoles que cabían en su España, desde el 17 de julio de 1936, cuando asaltó a sangre y fuego la legalidad republicana y la voluntad soberana del pueblo español libremente expresada en las urnas en unas elecciones legítimas e inequívocamente democráticas.
Esos cinco hombres tenían nombres que merecen ser recordados, Ángel, Jon, José Luis, Ramón y Xosé Humberto, y unas vidas que fueron arrancadas de cuajo en plena juventud por la dictadura franquista. Tenían 33, 21, 21, 27 y 24 años.
Fueron condenados en consejos de guerra celebrados sin ningún tipo de garantías y sustentados en una legalidad impuesta y sostenida por la fuerza de las armas. El régimen franquista no tenía ninguna legitimidad democrática para juzgarlos ni la más mínima voluntad de esclarecer las acusaciones o respetar los derechos de los acusados a un juicio justo. Se les juzgó para condenarlos. Y se les ejecutó para intentar frenar la lucha por la democracia.
¿De qué sirve hoy hacer memoria de esa fecha y de esas víctimas asesinadas para servir de escarmiento? En mi opinión no se trata de justificar ni, menos aún, enaltecer unas acciones y unas organizaciones que ya eran extemporáneas en 1975 y que hoy, 50 años después, resultan tan remotas como incomprensibles para la mayoría de la ciudadanía.
La memoria, siempre incompleta y en construcción, desempeña un papel crucial en la búsqueda de la verdad, porque nos incita a ver y a conocer lo que ignoramos o desdeñamos y nos permite cambiar la forma que tenemos de mirar el pasado y las complejidades del mundo en el que actualmente habitamos. El ejercicio de hacer memoria, visitar por primera vez o revisitar el pasado nos posibilita adoptar nuevos puntos de vista o miradas ajenas que nos hacen entender mejor lo que hoy nos rodea y en qué se convirtió ese pasado.
A través de la memoria dejamos de ser prisioneros o forasteros del pasado, reflexionamos, compartimos o rechazamos sueños, ideas, palabras, hechos y sentimientos que fueron y dejaron de ser. Y con la nueva memoria compartida afilamos las herramientas que requiere ahora la lucha, siempre inconclusa, contra las ideologías racistas, xenófobas, supremacistas y autoritarias que vuelven a enraizar en organizaciones como Vox o en tantas voces del PP contaminadas por la ultraderecha que son herederas o deudas del franquismo.
Ningún demócrata puede eludir hoy la denuncia de la dictadura franquista y sus crímenes. Ningún demócrata debe escabullirse ahora de la denuncia y la lucha contra las ideologías asesinas, excluyentes y antidemocráticas que encabezadas por los Trump, Putin y Netanyahu están incendiando el mundo y masacrando o despreciando la vida y los derechos de millones de seres humanos. Y este 27 de septiembre es un buen día para recordarlo, hacer memoria y plantearse echar una mano en la tarea.
Juan Polo García
Ayer se cumplieron 50 años de los últimos fusilamientos de la dictadura, cuando a Franco le quedaban menos de dos meses para subirse al ciruelo. Siempre pensé que permitió aquellos fusilamientos, en contra de lo que le pedían hasta desde El Vaticano, porque ya le importaba todo un carajo. Y quizá quería morir como había vivido siempre, fusilando españoles. Pues sobre lo que está pasando con Peinado y Begoña Gómez, se me ha ocurrido una teoría muy loca. ¿Y si a peinado le estuviera ocurriendo como a Franco entonces? Me refiero a lo de que ya le importaba todo un carajo porque le quedaban cuatro días de vida. Lo mismo Peinado piensa que como le quedan cuatro días para jubilarse, como es un aberroncho derechuzo, solo piensa en joder a Begoña y a Pedro Sánchez lo más posible. Lo mismo todo se resume en el; "pa lo que me queda en el convento, me cago dentro".
Deborah García
Los 100.000 moros que trajo el criminal #Franco para asesinar
«(…) Cuando la Guardia Mora entró en el pueblo comenzó a degollar a todos los hombres y niños, a las mujeres y a las niñas nos encerraron en la casa del cura, eramos unas treinta, nos custodiaba un hombre negro con tatuajes de la Legión en los brazos, apenas hablaba castellano, con una especie de machete doblado nos arrinconó y cuando Matilde Pozas intentó dialogar para que le diera agua a su niña le arrancó la mano izquierda de un machetazo.
Afuera se escuchaban los gritos de nuestros padres, hermanos, maridos e hijos, lo veíamos por una pequeña ventana, en fila los iban asesinando entre las risas de los mandos del ejército español y los jefes falangistas, que disfrutaban del «espectáculo» sentados junto a la escalera de la pequeña plaza de toros.
La sangre corría por las cuestas de Alfareque, era como un manantial de agua roja, olía a carne destrozada, las cabezas rodaban hasta el riachuelo que estaba detrás de la casa del cura.
El sacerdote también contemplaba los crímenes con gesto sonriente, jamás lo entendí, ya que días antes daba la comunión a muchos de los asesinados. Más tarde los moros saquearon la bodega de la cooperativa agrícola de la CNT, sacaron las barricas de vino tinto a la calle, entre gritos de ¡Alá es grande! saciaban su sed de sangre, preparados para sacarnos a la plaza y comenzar la violación múltiple.
Yo tenía solo diecinueve años, nunca había estado con un hombre más allá de unos besos furtivos en el cine de los viernes noche. Les pedimos, les rogamos por las niñas, pero fue inútil, ellas fueron las primeras en pasar por aquellas bestias y su deseo criminal, varias murieron desangradas, con las entrañas desgarradas.
Jamás había visto algo tan terrible, cada noche tengo el mismo sueño, como si para siempre me hubiera quedado atrapada en aquellos tres días terribles, eternos, innombrables, que solo te he contado a ti con tanto detalle, tal vez me sirva para borrar tanto dolor, aunque jamás pueda perdonar a los criminales…»
Fragmento de la entrevista a Lucía Alcaide Quiroz, en La Laguna, isla de Tenerife, en mayo de 1979, unos meses antes de fallecer esta gran mujer nacida en una aldea de Sanlúcar de Barrameda.
Imagen: Regulares del ejército nacional durante la guerra civil española, los 'moros de Franco'
Cristina Alonso Mateo era la inseparable asesora de Ana Botella.
Comenzó
en el entorno político gracias al matrimonio Aznar-Botella con un
puesto de confianza en la Junta de Castilla y León en 1989.
Su
carrera ha estado ligada a los cargos públicos de Botella (en
Moncloa durante los 8 años) y continuó en el Ayuntamiento de
Madrid.
En
Moncloa gestionaba los asuntos de Ana Botella desde despachos
oficiales y utilizando recursos públicos para actividades no
gubernamentales.
Fue
colocada en el Ministerio de Industria con José Manuel Soria por
recomendación de Ana Botella.
En
2019 fue fichada por Ayuso como asesora con un sueldo actual de
70.000
Ayuso compara el genocidio que está perpetrando Israel en Palestina con los “neumáticos de agua de Fernando Alonso”
La presidenta de la Comunidad de Madrid ha equiparado denunciar el asesinato de más de 65.000 palestinos con opinar sobre Fórmula 1
Roberto Ugena
29-9-25
ElPlural
La presidenta de la Comunidad de Madrid, Isabel Díaz Ayuso, sigue renegando de calificar como genocidio el exterminio que Israel está perpetrando en Palestina y, este lunes, ha subido su apuesta equiparando el problema a la Fórmula 1. “Nos hemos puesto todos a hablar de esto”, se ha dirigido a Ana Rosa Quintana en referencia a la masacre, “como cuando Fernando Alonso competía y todos sabíamos de neumáticos de lluvia”, ha espetado la baronesa del Partido Popular (PP), ante la perplejidad de la presentadora.
La lideresa no se ha detenido ahí y ha sostenido el símil. “Todo el mundo sabía de Fórmula 1 porque Fernando Alonso nos llevó a esa ilusión. Como se puso de deporte de moda, todo el mundo el domingo le decía lo que tenía que hacer. Ahora, todo el mundo sabe de todo, de derecho internacional, de fronteras, pero se pone a hablar de un conflicto que vamos a pagar por mucho tiempo”, ha puesto el lazo a su argumento.
“Un conflicto ajeno”
El minucioso análisis internacional de la mandataria madrileña no ha detenido ahí. Ayuso, que acostumbra a valorar cualquier situación independientemente de si está pendiente de resolución judicial, parece tener reservas a la hora de referirse al genocidio que está desarrollando el país del que se reconoce amiga. Estas reticencias pueden responder a las relaciones que mantiene con empresarios cercanos al régimen de Benjamín Netanyahu o por el apoyo de los lobbies sionistas españoles. Es más, considera que España va a “pagar por mucho tiempo” su postura a nivel internacional, que ha empujado a muchos países a seguir el mismo camino.
La ultraderechista no se ha mostrado preocupada por los casi 20.000 niños asesinados a bombazos, quemados vivos o a base de hambre, pero sí por deterioro de las relaciones con el Estado sionista, propietario de la mayoría de la tecnología mundial. Sin embargo, ha querido abordar la situación del Sáhara, por el que no se había mostrado consternada hasta la hora de contraponerlo con Israel. Sea como fuere, la presidenta ha intentado hacer malabares durante su entrevista en Telecinco.
"Genocidio es un concepto que tienen que decidir los tribunales internacionales", ha defendido, antes de pasar a jugar la carta del antisemitismo, como su el hecho de que el pueblo judío sufriese un genocidio autorizase al Gobierno de Israel a acometer otro. “El pueblo judío fue sometido a un verdadero genocidio de seis millones de personas, en campos de concentración en mínimo nueve países, para organizar una máquina de exterminar y aniquilar a los judíos, a los homosexuales, a los gitanos y a las personas con discapacidad", ha apuntado, señalando también Ruanda y Bosnia.
Todo lleva a Pedro Sánchez
El giro argumental de Ayuso se ha completado al sumar al presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, a la ecuación. La mandataria del Partido Popular ha asegurado que la preocupación de la coalición por el genocidio es un intento por “tapar con la bandera palestina” la “corrupción de su entorno”. "Hemos visto que es tan grande que no le da, en un conflicto que viene de siglos, que es complejísimo y para el que se nos obliga a tomar posición, postura, al Rey, a las comunidades autónoma”, ha reprochado.
“Esa utilización de un conflicto tan ajeno, tan difícil, cuando hay tantos en el mundo iguales y mucho peores, demuestra a lo que estamos", ha continuado. “La política internacional la dirige él desde La Moncloa con la autocaravana del hermano […] parece eso un cortijo caribeño", ha añadido personalidades e ingredientes a la batidora. A la hora de comentar el discurso del rey, contrario al genocidio, ha decidido por ser más prudente, limitándose ha trasladar el “máximo respeto” por "los símbolos del Estado, el escudo, el himno, la bandera, la Corona y la Constitución".