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martes, 4 de noviembre de 2025

 

El obispo de Huesca y Jaca, señalado por ocultar durante años abusos sexuales en la orden escolapia

Dos testimonios aseguran que Aguado fue informado en 2010 de los abusos sexuales cometidos por el religioso, pero no actuó hasta 2019

11-10-25

ElPlural



El obispo de Huesca y Jaca, Pedro Aguado, ha sido acusado por un ciudadano mexicano de 31 años, Javier Alcántara, de haber encubierto durante nueve años los abusos sexuales cometidos por un escolapio en Ciudad de México. Según la denuncia presentada ante la Fiscalía General mexicana, Aguado - que entre 2009 y 2025 fue superior general de los escolapios - habría conocido los hechos en 2010, pero no actuó hasta 2019, cuando la madre de la víctima se puso en contacto con él.

El presunto agresor, José Miguel Flores Martínez, abusó de varios menores entre 2006 y 2010 mientras era sacerdote en las parroquias de Nuestra Señora de Guadalupe y del Sagrado Corazón, ambas en la capital mexicana. De acuerdo con Alcántara, tras conocerse las primeras denuncias internas, la orden optó por sacarlo del país y trasladar al sacerdote a España y después a Ecuador, en lugar de denunciarlo a las autoridades.

Un exreligioso escolapio mexicano, Baltazar Sánchez, que entonces era superior de la comunidad donde servía Flores, ha confirmado a 'El País' que informó personalmente a Aguado en 2010 de los abusos cometidos por el cura contra al menos dos menores. “Los mismos jóvenes lo platicaron conmigo. Entonces yo lo expresé inmediatamente al superior provincial de México, y luego al superior general, Pedro Aguado. Se lo dije en persona”, ha asegurado.  “Hice a conciencia el proceso que tenía que hacer, yo informé (...) Sí lo supieron”, ha afirmado el sacerdote. Pese a ello, el sacerdote fue simplemente reubicado en otro país, una práctica que podría constituir encubrimiento, según la legislación mexicana.

Por su parte, Aguado ha negado haber tenido conocimiento de las denuncias antes de 2019. En declaraciones escritas remitidas a ‘El País’ ha asegurado que fue entonces, al recibir la denuncia de la madre de Alcántara, cuando abrió un proceso canónico que terminó con la expulsión del religioso en 2020. Sin embargo, la víctima ha sostenido que, pese a la sanción, Flores continuó ejerciendo como sacerdote y mantuvo contacto con menores hasta su muerte en 2022.

Fotografías y publicaciones en redes sociales muestran al cura celebrando misas y participando en actos públicos incluso después de su supuesta expulsión, aunque había sido enviado a una casa de la orden en Tlaxcala, “sin poder comunicarse con nadie salvo con su madre”. En correos electrónicos a los que tuvo acceso el periodico antes nombrado, Aguado reconoce haber recibido esas advertencias y las califica de “hechos gravísimos” que el religioso siguiera ejerciendo como sacerdote tras ser expulsado y fue una “imprudencia pastoral” que luego recibiera honores.

El caso ha generado indignación en México y en España, especialmente tras conocerse que la orden escolapia rindió homenaje póstumo a Flores, presentándolo como “un católico libre de reproche y ejemplo que todos debían seguir”.

La denuncia de Alcántara

Estos hechos llevaron finalmente a Javier Alcántara a presentar, el pasado mes de mayo, una denuncia ante la Fiscalía General de México. En ella señala no solo al obispo Pedro Aguado, sino también a dos responsables escolapios mexicanos, Fernando Hernández Avilés y José Luis Sánchez Macías, por presunto encubrimiento. Contra su agresor directo, ya fallecido, no se puede actuar judicialmente, pero Alcántara asegura que busca que “se escuche su voz” y que quienes “ocultaron los abusos sean interrogados y castigados”.

La denuncia detalla que Alcántara sufrió violaciones y otras agresiones sexuales por parte del religioso entre 2006 y 2010, cuando el sacerdote ejercía en las parroquias de Nuestra Señora de Guadalupe, en Tlalcolijia, y del Sagrado Corazón, ambas en Ciudad de México. Los hechos salieron a la luz tras la llegada de un nuevo cura, Baltazar Sánchez, quien advirtió comportamientos irregulares. “Se dio cuenta de que José Miguel me violaba y me dijo que lo iba a denunciar”, relata la víctima. Alcántara admite que, por miedo, negó los abusos e incluso advirtió al agresor. Una semana después, coincidiendo con una visita pastoral del entonces superior general de los escolapios, Pedro Aguado, el sacerdote Flores fue trasladado y Sánchez enviado al extranjero.

Yo observé algo, aparte porque otros jóvenes ya me habían comentado otros casos y como este jovencito estaba muy cercano a aquel padre... (...) Él lo negó. En ese momento defendió al padre”, recuerda Sánchez. Por ese motivo, cuando habló con Aguado en 2010, solo le mencionó los abusos de otros dos menores, no el de Alcántara.

El obispo de Huesca y Jaca ha rechazado conceder una entrevista y únicamente respondió por escrito a las preguntas del diario. En sus respuestas, ha negado haber tenido conocimiento en 2010 de la agresión a Alcántara y ha afirmado que tampoco “tuvo ni ha tenido ninguna otra información” sobre abusos de José Miguel Flores. Según una portavoz de la orden, el traslado del sacerdote “no fue ni mucho menos repentino y respondió a los cambios usuales que cualquier institución religiosa hace dando respuesta a las necesidades pastorales de sus fieles y de su comunidad”.

De acuerdo con la denuncia, los abusos comenzaron cuando Alcántara tenía 11 años y el sacerdote 49. Flores, amigo de la familia, lo invitó a colaborar como monaguillo y, en su despacho, lo manoseó y besó, asegurándole que “era lo que hacía un padre con su hijo”. Poco después, lo llevó a Tlaxcala, a casa de su madre, donde lo violó en repetidas ocasiones. “Durante la noche se metió en mi cama, comenzó a besarme y a masturbarme”. 

José Miguel me dijo que me había violado por mi bien, que la experiencia me iba a ayudar con las mujeres”, ha expresado en la denuncia. A partir de ese momento, asegura, empezó a sufrir depresión y adicciones. Tras pasar por una clínica le contó todo a su madre 

Javier sufrió luego adicciones y tras pasar por una clínica le contó todo a su madre.  En septiembre de 2019, ambos contactaron con Aguado, quien los recibió primero en Roma y luego viajó a Cancún para reunirse con la víctima. “Me abrazó, me pidió perdón, me dijo que no iba a permitir que eso pasara en su congregación y que iba a denunciar a José Miguel ante al Vaticano. También que pensaría en un plan para ayudarme [económicamente y con los estudios]”. El obispo le aseguró que el sacerdote sería enviado “a un monasterio aislado en España” mientras se resolvía el proceso.


 



Pepe Cantellano

Me llegará lentamente

y me hallará distraído

probablemente dormido

sobre un colchón de laureles.

Se instalará en el espejo,

inevitable y serena

y empezará su faena

por los primeros bosquejos.

Con unas hebras de plata

me pintará los cabellos

y alguna línea en el cuello

que tapará la corbata.

Aumentará mi codicia,

mis mañas y mis antojos

y me dará un par de anteojos

para sufrir las noticias.

La vejez…

Está a la vuelta de cualquier esquina,

allí, donde uno menos se imagina

se nos presenta por primera vez.

La vejez…

Es la más dura de las dictaduras,

la grave ceremonia de clausura

de lo que fue, la juventud alguna vez.

Con admirable destreza,

como el mejor artesano

le irá quitando a mis manos

toda su antigua firmeza

y asesorando al Galeno,

me hará prohibir el cigarro

porque dirán que el catarro

viene ganando terreno.

Me inventará un par de excusas

para amenguar la impotencia,

"que vale más la experiencia

que pretensiones ilusas",

me llegará la bufanda,

las zapatillas de paño

y el reuma que año tras año

aumentará su demanda.

La vejez…

Es la antesala de lo inevitable,

el último camino transitable

ante la duda… ¿Qué vendrá después?

La vejez...

Es todo el equipaje de una vida,

dispuesto ante la puerta de salida

por la que no se puede ya volver

A lo mejor, más que viejo

seré un anciano honorable,

tranquilo y lo más probable,

gran decidor de consejos

o a lo peor, por celosa

me apartará de la gente

y cortará lentamente

mis pobres, últimas rosas.

La vejez...

Está a la vuelta de cualquier esquina,

allí donde uno menos se imagina

se nos presenta por primera vez.

La vejez…

Es la más dura de las dictaduras,

la grave ceremonia de clausura

de lo que fue la juventud alguna vez.

Y la mejor arma para luchar contra lo imposible es el don de la alegría, esa fuente de cristal, frágil, aunque potente, que hace llamas de la oscuridad, ligero lo pesado y pone alas a lo inmóvil, como bien sabía la grácil mariposa de la poesía, Gloria Fuertes, quien del dolor sacaba flores como poemas y nos invita “A envejecer bien".

LA VEJEZ

De Alberto Cortez, cantautor argentino.

#NDL #ElEfectoNDL #LaLecturaNosUne #Lectura #AlbertoCortez #Argentina

 



Paquito, víctima de la guardia civil en la Burlata de 1976

En la rebelde y solidaria Burlata no tardó en correr como pólvora la noticia, y en cuanto se retiraron los guardias civiles ya habían colocado una ikurriña -que no fue legalizada hasta comienzos de 1977, con un crespón negro, en señal de duelo, un ramo de flores y un cartel denunciando la actuación de la benemérita.

Por Angelo Nero | 10/10/2025

El 10 de octubre de 1976, hace 46 años ya del suceso, cuando el antiguo secretario general del Movimiento Nacional, Adolfo Suárez, llevaba apenas tres meses en la presidencia del gobierno, pilotando la primera etapa de ese tremendo espejismo que fue la Transición, siendo también ministro de Gobernación, Rodolfo Martín Villa, que también ocupó diversos cargos en la dictadura, entre ellos el de jefe nacional del Sindicato Español Universitario (SEU), secretario general de la Organización Sindical o gobernador civil de Barcelona, y que había sucedido en el cargo a otro de los pesos pesados del franquismo, Manuel Fraga Iribarne.

En este contexto, en el que urgía la operación de maquillaje del régimen -de Ley a Ley- para seguir con la máxima gatopardista de “tutto cambia perché nulla cambi”, que todo cambie para que no cambie nada, fue asesinado en Burlata, una población aledaña a Pamplona, el joven Francisco Javier Alonso Castillejo, “Paquito”, alcanzado por los disparos que varios miembros del servicio de información de la guardia civil le realizaron por la espalda, cuando trataba de escapar de sus captores, muy cerca del domicilio familiar, en la calle General Mola -el Director del golpe de estado del 36- que actualmente se llama Merindad de Sangüesa.

La comandancia de la guardia civil facilitó la siguiente nota de prensa: “A las ocho horas del domingo, una pareja de la Agrupación de Tráfico de esta 521 comandancia, detuvo en el km 2 de la carretera N-111, término de Pamplona, un coche Seat 124, matricula de Victoria, que provocó las sospechas de la citada fuerza. Iba ocupado por Ángel María Rodríguez Rodríguez, de 18 años de edad, soltero, residente en Burlada, y de Francisco Alonso Castillejo, alias “el Paquito”, de 24 años de edad, soltero, residente en Burlada, con numerosos antecedentes como delincuente habitual, entre los que figuran 42 diligencias por sustracción de vehículos y 16 por delitos de robo, quedándose detenido el primero, y dándose a la fuga el llamado Francisco Alonso Castillejo, pese a las numerosas intimidaciones de la fuerza actuante.»

Aunque testimonios posteriores confirmaron que «no eran dos sino tres los jóvenes que huían, uno de ellos fue herida de bala en un brazo pero pudo escapar».

Posteriormente, miembros de la misma Agrupación, continuando las gestiones, localizaron al huido sobre las 13:15 horas en la localidad de Burlada, dónde de nuevo se le conminó a entregarse repetidas veces con las voces de “alto a la guardia civil”, por lo que la citada fuerza hizo unos disparos, en el momento en el que el fugado saltaba una verja metálica, alcanzándole uno de estos disparos y cayendo herido, siendo trasladado en una ambulancia al hospital provincial de Navarra, en el que ingresó ya cadáver.”

Hasta aquí la versión oficial, que fue reproducida al día siguiente en la prensa de Madrid, con el titular: “Un joven, delincuente habitual, muerto por la guardia civil”. Lo que no recogía la prensa era el testimonio de varios testigos que señalaron que en el muro que “Paquito” trató de saltar en su huida se pudieron contar entre 20 o 25 impactos de bala efectuados por un subfusil ametrallador Star Z-70, arma reglamentaria de la Benemérita entonces.

Se daba la circunstancia, además, de que el joven apenas podía correr, ya que se había lesionado los dos tobillos recientemente, por lo que podrían haberlo capturado sin necesidad de abrir fuego contra el. Pero lo hicieron, como con muchas de las víctimas de la Transición Sangrienta.

La huerta donde cayó su cuerpo quedó regada con su sangre y con un buen número de casquillos de 9 milímetros. Una de las balas le entró por la espalda, a la altura del corazón, hiriéndole de gravedad, y murió desangrado en el suelo, ya que la ambulancia tardó una hora en llegar al lugar de la tragedia, mientras los guardias civiles impedían que nadie atendiese a Francisco Alonso. No llegó con vida al hospital.

En la rebelde y solidaria Burlata no tardó en correr como pólvora la noticia, y en cuanto se retiraron los guardias civiles ya habían colocado una ikurriña -que no fue legalizada hasta comienzos de 1977, con un crespón negro, en señal de duelo, un ramo de flores y un cartel denunciando la actuación de la benemérita.

Había pasado poco más de una hora cuando una nutrida concentración de vecinos de Burlata salió a recorrer sus calles en manifestación de repulsa. Los bares de la localidad echaron el cierre, y este se hizo extensivo a Pamplona, donde también cerraron los cines como muestra de solidaridad con la familia. También en la cercana población de Villaba se suspendieron sus fiestas patronales, con cierre de bares, discotecas y barracas, como recoge la prensa de la época.

Francisco Alonso Castillejo había nacido en Imarkoain, un 27 de julio de 1952, hijo de Antonia y de Canuto y tenía una larga lista de antecedentes: “Por hurto de galletas pasó a disposición del Tribunal Tutelar de Menores en 1963.

Dos años después pasó pasó a disposición de la misma autoridad por hurto de rodamientos. Después de ser puesto a disposición de la misma autoridad un año después, por hurto de ciclomotor, en el año 1968 pasa a disposición del Juzgado de Instrucción de guardia por hurto de vehículo y estar fugado del domicilio paterno. Igualmente es reclamado por el Juzgado de Instrucción de Aoiz por dos robos. Finalmente en el año 1971 es detenido por diferentes hechos delictivos, fugándose del calabozo de la comisaria de Pamplona.

Fue detenido el mes siguiente en San Sebastian, resultando encartado en 42 diligencias por sustracción de vehículo y 16 delitos de robo en las provincias de Navarra, Vitoria y San Sebastián.” O sea que “Paquito” era todo un enemigo público número uno, que ya desde el robo de galletas a sus apenas once años ya merecía estar en la mira de los subfusiles de la guardia civil.

A pesar de todo esto, la misma tarde de su asesinato de se celebró una asamblea en la parroquia de San Blas, en Burlata, de donde salió una manifestación encabezada por una ikurriña con un crespón negro.

La guardia civil, el mismo cuerpo que había acabado con la vida del joven, volvió a las calles de la localidad navarra, con la intención de impedir la manifestación de protesta, y no dudó en emplear abundante material antidisturbios para reprimirla, produciéndose enfrentamientos con los vecinos, que intentaron defenderse montando barricadas.

Los medios de comunicación del régimen se abrazaron a la versión oficial, señalando el historial delictivo de “Paquito”, a pesar de que todos eran delitos menores, justificando la actuación de la guardia civil e intentando desactivar las muestras de solidaridad que se habían extendido por toda Navarra, con paros en las principales fábricas, manifestaciones en Pamplona y otras localidades navarras, y condenas del Consejo de Trabajadores de Navarra.

Incluso al lunes siguiente el ayuntamiento de Burlata, presidido por el franquista Rafael Gurrea (que llegaría a ser presidente de la derechista Unión del Pueblo Navarro) se vio obligado a convocar un pleno extraordinario, a lamentar el hecho y a pedir la apertura de una investigación. Esa investigación nunca llegó, nadie fue juzgado.

El funeral, realizado en la iglesia de San Juan de Burlata, fue multitudinario, tanto que el templo se quedo pequeño para albergar a los vecinos que quisieron dar su ultimo adiós a Francisco Alonso, y muchos aguardaron a las puertas para acompañar a la familia al cementerio.

También aguardaba una fuerte presencia de la guardia civil y de la policía armada. Miles de burladeses hicieron el camino hacia el cementerio, llevando a hombros el ataúd, y la comitiva realizó dos paradas: una de ellas frente a los numerosos vehículos policiales estacionados en las inmediaciones de la iglesia, y la segunda frente al domicilio de un guardia civil que, según los testigos, había participado en el asesinato.

Al regreso del entierro una nueva manifestación volvió a recorrer las calles de Burlata, que fue violentamente reprimida por las fuerzas de orden público. Dos días después serían detenidos dos de los curas de la parroquia de San Blas, acusados de haber participado en las asambleas populares.

En 2016 el ayuntamiento de Burlata, con motivo del cuarenta aniversario del suceso, colocó una placa en el lugar donde murió “Paquito”, con el siguiente texto, en euskera y castellano: «En memoria de Francisco Alonso Castillejo, muerto por disparos de la Guardia Civil. 10 de octubre de 1976. Ayuntamiento de Burlata».

Una declaración institucional del consistorio burladés, reconocía a Castillejo «como víctima de la violencia policial, por ello traslada a sus familiares su afecto y solidaridad tras estos cuarenta años de olvido institucional».

A la vez que exigía «al Gobierno del Estado español que respete la voluntad mayoritaria que expresó el Parlamento de Navarra con la aprobación de la denominada ‘Ley de reconocimiento y reparación de las víctimas de motivación política provocados por grupos de extrema derecha o funcionarios públicos’.

Por ello le requiere que retire su recurso tramitado ante el Tribunal Constitucional, para que de esta manera la familia de Francisco Alonso Castillejo vea reconocidos los derechos que les corresponden como victimas de ésta violencia que son».

Desde Burlata han querido completar el relato: «El padre de Paquito era un prófugo por haber sido mando en el ejército republicano. Estuvieron unos 10 años deambulando por cuevas y ríos en la ribera con toda la familia, hasta que pudieron asentarse en Marcilla pero la guardia civil detuvo al padre y lo encarceló varios meses. Además les echaron del pueblo.

Pasaron una vida muy dura con muchas penurias en la que la muerte de Paquito fue un gran palo porque ya habían logrado acceder a una vivienda. El trato que les dio el gobernador civil fue humillante, responsabilizando a los padres de la muerte de su hijo.

Su padre desde entonces no levantó cabeza. Su hermana Conchi estaba embarazada en ese momentos, pero perdió la criatura en un aborto derivado de las tensiones. Esperemos que la ley para las víctimas policiales pueda paliar un poco este terrible sufrimiento que han pasado.»

https://nuevarevolucion.es/paquito-victima-de-la-guardia.../

 



NICOLAS MAQUIAVELO; filosofo, político y escritor italiano.

Su obra destacada el Príncipe ha sido estudiada por políticos y grandes líderes por sus estrategias de poder y las tácticas para mantener el control.

Aquí 13 frases más impactantes no aptas para los más débiles:

1. Todo el mundo ve lo que aparentas ser, pocos experimentan lo que realmente eres.

2. Es un defecto común de los hombres no preocuparse por la tempestad durante la bonanza.

3. Un hombre que quiere ser bueno entre tantos que no lo son labrará su propia ruina.

4. Los hombres ofenden antes al que aman que al que temen.

5.- Si se ha de herir a un hombre, se debe ser tan severo, que no se pueda temer su venganza. La severidad debe de ser repentina de modo que lo repentino sea menos defensivo, los beneficios se tendrán poco a poco, para que puedan disfrutarse más, no importa que tan buena persona seas, todos somos los malos en la historia de alguien. Así que disfruta tu rol y al menos se un villano memorable.

6. No hay nada tan difícil de manejar, tan dudoso de éxito, ni tan incierto como el dirigir a la gente.

7. La fortuna es mujer, y como a las mujeres, es necesario tratarla con rudeza para dominarla.

8. La sabiduría consiste en saber distinguir la naturaleza del problema y en elegir el mal menor.

9. Un ejército de ovejas conducido por un león es más temible que un ejército de leones conducido por una oveja.

10. La política no tiene relación con la moral.

11. Los hombres son ingratos, volubles, simulan lo que no son y disimulan lo que son.

12. El hombre prudente no se lamenta de las cosas que no puede cambiar, sino que se esfuerza por mejorar las que sí puede.

13. La virtud es lo que hace al hombre amado y respetado de los hombres, y la astucia es lo que hace al hombre temido y respetado.

Tomado de la red.


 




 


 


 


 


Alfredo Malatesta Bakunin

·

Los que ya se nos va arrugando la cara, el cabello blanco perilla del mismo color y le damos un cierto parecido a los Senadores de la época del imperio romano😎 .Cuando veo esta noticia, jamas desde las noches de la dictadura franquista, que ahora se cumple 50 años cuando le dimos un vuelco al régimen, y conseguimos las libertades políticas y democráticas acabamos con lo poco de reducto de restos del nazismo y fascismo que había en este gran solar de nombre Europa. Así los años de lucha por defender los servicios público una buena calidad de vida, que los jóvenes entrarán en las universidades , ante era solo para los ricos, buenos convenios laborales para la clase obrera. Defende el estado del bienestar y poder está a la altura de los países europeo ya que éramos nosotros europeos entramos en el Mercado Común y ya éramos de pleno derechos europeos. Todo eso costo sudor y sangre obrera más de de una vez la sangre de los obreros tiñó las calles de muchas ciudades, no fue un regalo fue una conquista. Así que cuando salen los sondeos de encuestas, y Vox tiene una intención de votos de un 17% me pregunto y nos preguntamos muchos, para eso luchamos para que ahora ignorantes políticos y gentes sin conciencia de clase voten a los que nos maltrataron y nos trataron como borregos, y lo más triste un gran porcentaje de votos son de jóvenes y de parados es decir de gentes que por dignidad obrera debería de estar al lado de su clase la obrera, las derechas y los ricos votarán siempre a los partidos de la derecha, y por desgracias muchos obreros votarán ya incluso a la extrema derecha. En fin amigo un poco indignado y cabreado. De que vuelvan los que nos humillaron y nos trataron con una patada en el culo y nos echaron a la emigracion.


 


 



229 fallecidos, 229 historias que no merecen caer en el olvido. Por dignidad, justicia y reparación: Joaquín Cantos, vecino de Aldaia (Valencia)

Cuenta Ana Belén Cantos que su padre, ya jubilado, disfrutaba mucho en Aldaia de las continuas visitas de sus dos nietos junto a su esposa Dolores. Define a su padre como un “hombre enormemente bondadoso, generoso, trabajador y responsable” en un mensaje enviado a este periódico. Desde muy pequeño empezó a trabajar en el campo en su pueblo, Tinajeros (Albacete), donde vivía con sus ocho hermanos. Ya en la localidad valenciana, se casó y formó una familia con dos hijos, Ana Belen y Francisco.

También le encantaban las reuniones familiares con sus hermanos y pasear con todos por la orilla del mar. Y concluye: “Eso era Joaquín, un hombre familiar, tranquilo, alegre, confiado y, sobre todo, una buena persona”.

Por mucho que pasen los años, nadie olvidará lo sucedido, nadie perdonará lo que pasó. Arrebatásteis 229 vidas, destrozásteis a 229 familias para siempre. Por Joaquín y por todos los que ya no están con nosotros. Lucharemos por vosotros.

Fuente y redacción: El País - Un año sin las vidas que se llevó la DANA // Domitila Diez, Alan García Loza, Pablo Seguí Olmedilla, Caio Mattos, Laura Llach, Óscar Martínez Martín, Stephanny Pinzón Triana Mikel Muñoz, Rodrigo Cardona, Hannah Slack, Daniela Gutiérrez, Sebastián Forero Rueda, Natalia Jiménez Segura, Álvaro Ruiz