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jueves, 8 de enero de 2026

 


 


 



Yankees All Day

Melania T.r.u.m.p es DEMANDADA por un periodista que promete exponer sus secretos sobre Epstein ⚡

Melania T.r.u.m.p podría haber cometido el mayor error de su vida. Amenazó al periodista Michael Wolff con una demanda de mil millones de dólares por comentarios que la vinculaban a ella y a Donald T.r.u.m.p con Jeffrey Epstein. En lugar de dar marcha atrás, Wolff la demandó primero, amparándose en las potentes leyes anti-SLAPP del estado de Nueva York.

Ahora, la jugada se le ha vuelto completamente en contra. Esta demanda le otorga a Wolff poderes de descubrimiento, lo que significa que puede citar documentos, fotografías, registros de vuelos e incluso obligar a Melania y a Donald T.r.u.m.p a declarar bajo juramento sobre su pasado y sus vínculos con Epstein.

Wolff afirma que entrevistó a Epstein durante más de 100 horas, que vio fotografías de T.r.u.m.p con mujeres jóvenes y que escuchó relatos detallados de la estrecha amistad entre T.r.u.m.p y Epstein. También planea investigar la visa por habilidades extraordinarias de Melania y la red de modelaje que la presentó a T.r.u.m.p.

Lo que comenzó como intimidación se ha convertido en una pesadilla legal. Si los T.r.u.m.p mienten bajo juramento, sería perjurio. Melania encendió la mecha, y ahora todo podría salir a la luz.


 

La cárcel sin muros: la autocensura en el franquismo

La autocensura como herramienta clave de la dictadura más allá de las prisiones

Suren Gasparyan

8-1-26

ElPlural



Toda dictadura necesita represión, pero las más duraderas logran algo más: que la represión se interiorice. En la España franquista, la autocensura fue un instrumento central de control social. No hacía falta castigar constantemente; el miedo ya había aprendido a funcionar solo. Convertido en hábito, el silencio acabó siendo una forma de obediencia cotidiana, una disciplina invisible que ordenaba la vida sin necesidad de uniformes ni órdenes explícitas.

El franquismo, encabezado por Francisco Franco, entendió pronto que el control total no podía sostenerse únicamente a base de cárceles, tribunales y policía. La represión abierta fue brutal, especialmente en los primeros años de la dictadura, pero su verdadero éxito llegó cuando dejó de ser necesaria en cada gesto. Cuando la amenaza ya no tenía que formularse porque estaba asumida. Cuando la sociedad aprendió, casi sin darse cuenta, a vigilarse a sí misma.

La autocensura se instaló en la vida cotidiana como una segunda piel. Estaba en las conversaciones familiares que se cortaban de golpe al entrar un desconocido. En las sobremesas donde la política era un tema prohibido. En las frases inacabadas, en los silencios densos, en los “mejor no hablar de eso”. No hacía falta haber sido detenido ni militante para aprender la lección. Bastaba con observar, con escuchar historias ajenas, con conocer a alguien que había “tenido problemas”.

Hablar se convirtió en un riesgo potencial. No por lo que se decía, sino por quién podía estar escuchando. El vecino, el compañero de trabajo, el sacerdote, el jefe, incluso un familiar lejano. La sospecha impregnó las relaciones sociales y convirtió la palabra en un territorio minado. La autocensura no fue solo un mecanismo político; fue una forma de supervivencia. Callar era protegerse.

Ese silencio no fue neutro. Modeló la manera de pensar, de recordar y de transmitir el pasado. La autocensura actuó como una cárcel mental que limitó el horizonte de lo posible. No solo se evitaban determinadas opiniones; se evitaban determinadas preguntas. La curiosidad se volvió peligrosa. La duda, sospechosa. Pensar demasiado podía llevar a decir demasiado, y decir demasiado podía tener consecuencias imprevisibles.

El régimen no necesitó censurar todas las palabras porque logró algo más eficaz: que muchas nunca llegaran a pronunciarse. La censura oficial —en la prensa, en los libros, en el cine— convivió con una censura íntima, mucho más profunda y duradera. Una censura que no dejaba rastro administrativo, pero sí una huella persistente en la memoria colectiva. El franquismo encarceló palabras antes incluso de que salieran de la boca.

Cuando el silencio se educa

La autocensura fue también una herencia. Padres y madres enseñaron a hijos e hijas a callar “por su bien”. El miedo se transmitió como una norma educativa. No destacar, no opinar, no preguntar demasiado. Así, la cárcel sin muros se reprodujo de generación en generación, incluso entre quienes no habían vivido directamente la represión más dura. El silencio se convirtió en una forma de cuidado, aunque ese cuidado tuviera un alto coste emocional y político.

Esta cárcel interior afectó de manera especial a quienes habían perdido la guerra o pertenecían a los sectores señalados como enemigos del régimen. Pero su alcance fue mucho más amplio. Incluso quienes se consideraban ajenos a la política aprendieron a moverse dentro de límites invisibles. La autocensura no distinguía entre culpables e inocentes: era una condición general del vivir bajo dictadura.

Con el paso del tiempo, esa forma de autocontrol se naturalizó. Ya no se percibía como miedo, sino como prudencia. Como sentido común. Como una manera “normal” de comportarse. Esa normalización fue, quizá, uno de los mayores triunfos del franquismo. Cuando el silencio deja de sentirse impuesto y pasa a asumirse como propio, la cárcel ha cumplido su función.

La llegada de la democracia no desmanteló automáticamente esa prisión interior. Muchas personas siguieron callando durante años, incluso cuando ya no había un aparato represivo que las persiguiera. El miedo había echado raíces profundas. La autocensura sobrevivió al régimen porque no dependía de él de forma directa: dependía de la experiencia acumulada, de la memoria del castigo, de la costumbre del silencio.

Por eso, hablar hoy de la autocensura durante el franquismo no es solo un ejercicio de memoria histórica, sino una reflexión sobre el poder del miedo para moldear sociedades enteras. La dictadura no solo encerró cuerpos; encerró palabras, ideas y conversaciones. Y esa forma de cárcel, precisamente por ser invisible, fue una de las más eficaces.


 


 


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¿QUÉ ESTÁ PASANDO CON ZAPATERO Y EL RÉGIMEN DE MADURO?

 

Vestir igual, pensar igual, callar igual

La obediencia como falsa igualdad en el franquismo

Suren Gasparyan

6-1-26

ElPlural




La dictadura confundió deliberadamente igualdad con uniformidad. Vestir igual, pensar igual, callar igual. Bajo Francisco Franco, la homogeneidad no era un efecto secundario del régimen, sino su objetivo. La diversidad no se entendía como riqueza, sino como peligro. Y la igualdad, reducida a obediencia colectiva, dejó de ser un derecho para convertirse en una obligación.

Ese desplazamiento no fue casual ni retórico. El franquismo nació de una guerra y se estructuró como un sistema obsesionado con eliminar cualquier forma de diferencia que pudiera convertirse en disidencia. La igualdad democrática —basada en derechos compartidos— era incompatible con un régimen que se sostenía sobre jerarquías rígidas: vencedores y vencidos, hombres y mujeres, fieles y sospechosos, patriotas y “antiespañoles”. En ese contexto, hablar de igualdad solo tenía sentido si se vaciaba de contenido político.

La solución fue sustituirla por obediencia. Todos iguales no ante la ley, sino ante la autoridad. Todos sometidos al mismo discurso, a los mismos símbolos, a los mismos rituales. La igualdad ya no significaba tener los mismos derechos, sino cumplir las mismas normas sin cuestionarlas. La diferencia —ideológica, cultural, sexual o social— dejó de ser una expresión legítima de pluralidad para convertirse en una anomalía a corregir.

La escuela fue uno de los principales laboratorios de esa falsa igualdad. Desde la infancia, se enseñó a aceptar el orden como algo natural. Los libros de texto transmitían una visión jerárquica del mundo, donde cada cual tenía un lugar asignado y salirse de él equivalía al caos. Niños y niñas aprendían no solo materias distintas, sino expectativas vitales opuestas. No se trataba de ofrecer las mismas oportunidades, sino de formar sujetos obedientes, previsibles y adaptados al papel que el régimen les había reservado.

La uniformidad también se impuso en el espacio público. La censura no solo eliminaba opiniones contrarias al régimen, sino cualquier matiz que rompiera la sensación de unanimidad. La prensa, la radio y el NO-DO no informaban sobre una sociedad plural, sino que proyectaban una imagen monolítica del país. Una España sin conflicto, sin discrepancia y sin desigualdad visible. La obediencia colectiva se presentaba como consenso nacional.

En ese marco, la ley tampoco funcionaba como garantía de igualdad. Lejos de ser universal, se aplicaba de forma selectiva. La pertenencia política, los antecedentes familiares o la moral privada determinaban el trato del Estado. Los tribunales especiales, las depuraciones profesionales y los expedientes ideológicos crearon un sistema en el que no todos eran iguales ante la justicia, pero todos debían mostrarse igual de sumisos. La igualdad no protegía: vigilaba.

La situación de las mujeres ilustra con especial claridad esta lógica. El franquismo no ocultó su rechazo frontal a la igualdad de género. La desigualdad estaba escrita en las leyes y justificada por el discurso moral y religioso. Las mujeres eran legalmente dependientes, socialmente tuteladas y políticamente invisibles. Pero incluso ahí operaba la falsa igualdad del régimen: todas debían aspirar al mismo modelo de feminidad, obediente, doméstico y sacrificado. La uniformidad femenina era una pieza clave del orden social.

También en el ámbito laboral y social, la igualdad fue sustituida por una retórica de armonía que ocultaba desigualdades profundas. El régimen negaba el conflicto de clase y criminalizaba cualquier intento de organización colectiva. Obreros y empresarios aparecían unidos bajo el mismo proyecto nacional, aunque sus condiciones materiales fueran radicalmente distintas. La obediencia al Estado se presentaba como punto de encuentro, mientras la desigualdad económica se normalizaba como algo inevitable.

Con el paso del tiempo, esa confusión entre igualdad y uniformidad dejó una huella duradera. Generaciones enteras crecieron sin experimentar la igualdad como derecho exigible. La idea de que todos debían adaptarse, callar y no destacar se interiorizó como norma social. Cuando llegó la democracia, el lenguaje de los derechos tuvo que abrirse paso sobre una cultura política acostumbrada a confundir orden con justicia y consenso con silencio.

Por eso, analizar la igualdad en el franquismo no consiste solo en señalar su ausencia, sino en entender su inversión. La dictadura no fue un sistema simplemente desigual, sino activamente antiigualitario. No solo negó derechos, sino que construyó un modelo alternativo en el que la obediencia ocupó el lugar de la igualdad. Un modelo que no desapareció de un día para otro y cuyos ecos todavía resuenan cuando la diversidad se percibe como amenaza o la igualdad como privilegio indebido.

Recordar ese mecanismo es clave para el presente. Porque la igualdad no se pierde solo cuando se recortan derechos, sino también cuando se vacía de significado. El franquismo enseñó que todos podían ser “iguales” siempre que nadie reclamara nada. Y esa es, quizá, una de sus herencias más profundas: la sospecha hacia la igualdad entendida no como uniformidad, sino como libertad compartida.


 

El Gobierno firma un plan antiabusos con la Iglesia para reparar a las víctimas de pederastia

El acuerdo supone la creación de un sistema de reparación mixto Iglesia-Estado que además incluye la participación de las víctimas

Andrea Cabanillas

8-1-26

ElPlural



El Gobierno y la Iglesia católica han firmado un acuerdo histórico para poner en marcha un nuevo sistema de reparación para las víctimas de abusos sexuales cometidos en el seno de instituciones religiosas. El pacto, suscrito por el ministro de la Presidencia, Justicia y Relaciones con las Cortes, Félix Bolaños, y los máximos representantes de la Conferencia Episcopal Española (CEE) y de la Conferencia Española de Religiosos (CONFER), supone un cambio profundo en la forma en que se gestionan estas reparaciones en España.

El acuerdo, que supone la creación de la creación de un sistema de reparación mixto Iglesia-Estado y será sellado a lo largo de la mañana de este jueves, como avanza elDiario.es, llega tras meses de negociación y después de duras críticas al plan PRIVA, el mecanismo impulsado por la Iglesia en 2022, que dejaba todo el proceso en manos de la propia institución eclesiástica. Las asociaciones de víctimas denunciaron entonces la falta de transparencia, la lentitud, la revictimización y unas indemnizaciones que consideraban insuficientes. Con el nuevo modelo, el Estado pasa a desempeñar un papel central como garante del proceso.

El objetivo del pacto es dar respuesta a miles de víctimas cuyos casos no pueden resolverse ya por la vía penal o civil, en muchos casos por prescripción, pero que reclaman reconocimiento, reparación y una respuesta institucional tras décadas de silencio.

Un sistema mixto con supervisión pública

El eje principal del acuerdo es la creación de un sistema de reparación mixto, en el que participan tanto el Estado como la Iglesia, aunque con funciones claramente diferenciadas. La Iglesia asume la responsabilidad económica de las compensaciones, mientras que el Estado garantiza la supervisión y el control del procedimiento.

Las víctimas podrán iniciar el proceso a través de la Unidad de Atención a las Víctimas del Defensor del Pueblo, que se convierte en la puerta de entrada al sistema. Este organismo analizará los casos, escuchará a las víctimas y elaborará una propuesta de reparación basada en criterios objetivos y en las recomendaciones del informe del propio Defensor del Pueblo sobre los abusos en la Iglesia.

Esa propuesta será trasladada a la comisión asesora de la Iglesia prevista en su Plan de Reparación Integral a Víctimas de Abuso (CPRIVA), que la evaluará y emitirá un informe. Si hay conformidad de las partes (CPRIVA y persona solicitante), la propuesta tendrá carácter definitivo. 

En caso de desacuerdo, se activará una comisión mixta en la que participarán representantes del Gobierno, de la Iglesia y de las asociaciones de víctimas. El objetivo de esta comisión es alcanzar una decisión consensuada. Si no fuera posible, la Unidad de Víctimas del Defensor del Pueblo tendrá la última palabra, actuando como árbitro independiente.

La Iglesia católica deberá dar cumplimiento a las medidas reparadoras en plazo. Si no lo hicieran la diócesis, instituto o entidad religiosa responsable, la Conferencia Episcopal y la Conferencia Española de Religiosos garantizarán su cumplimiento. De este modo, se evita que las víctimas queden desprotegidas por falta de recursos o por conflictos internos dentro de la institución eclesiástica.

El pacto también contempla la posibilidad de revisar los casos ya tramitados por el plan PRIVA. Las víctimas que no estén conformes con la resolución o la cuantía recibida podrán solicitar que su caso sea reexaminado dentro del nuevo sistema.

Las indemnizaciones no quedan fijadas de manera cerrada, pero se moverán en horquillas similares a las ya existentes, que pueden ir desde varios miles hasta decenas de miles de euros, teniendo en cuenta la gravedad de los abusos, su duración, el impacto psicológico y las consecuencias personales sufridas por la víctima.

Un paso adelante, con retos pendientes

Desde el Gobierno se ha defendido el acuerdo como un paso imprescindible para saldar una deuda histórica. Félix Bolaños subrayó que el Estado no podía seguir al margen de una realidad que, según el informe del Defensor del Pueblo, habría afectado a más de 400.000 personas en España. El nuevo sistema, afirmó, busca una reparación no solo económica, sino también moral y simbólica.

Las asociaciones de víctimas han valorado positivamente que se rompa el control exclusivo de la Iglesia sobre el proceso y que se garantice la intervención de una autoridad independiente. No obstante, advierten de que el éxito del acuerdo dependerá de su aplicación práctica, de la agilidad en la resolución de los casos y del trato que reciban las víctimas durante el procedimiento.

Aunque el pacto no cierra el debate ni repara por sí solo décadas de sufrimiento, sí marca un antes y un después en la respuesta institucional a los abusos en el seno de la Iglesia católica. Por primera vez, el Estado asume un papel activo para garantizar que las víctimas sean escuchadas y reparadas con criterios de justicia y transparencia.

Con éste, ya son cuatro los que ha firmado el ministro Bolaños con la Iglesia en las últimas dos legislaturas: el pacto sobre inmatriculaciones de bienes (enero de 2022), el convenio en materia de fiscalidad para que todas las propiedades de la Iglesia paguen las contribuciones especiales y el impuesto sobre construcciones (marzo de 2023), la resignificación el valle de Cuelgamuros (marzo de 2025) y, desde hoy, el de reparación y reconocimiento de las víctimas de abusos.


 

El Cártel de los Soles, una gran mentira comprada en España por la derecha política, mediática y judicial

Estados Unidos deja vendida a la oposición española en su acusación contra Maduro

Roberto Ugena

8-1-26

ElPlural



La derecha española presume de ser una de las más genuflexas ante Estados Unidos del continente europeo. Desde el ámbito de la política, encarnada por el extremismo de Partido Popular (PP) Vox; los medios de comunicación, con decenas de cabeceras interesadas en difundir las tesis trumpistas; y la judicatura, mediante querellas infames admitidas a trámite con la connivencia de los togados, la reacción ultra insiste en dar veracidad a los bulos difundidos por la administración estadounidense para justificar su agresión ilegal a Venezuela, pese a que el propio Gobierno de Donald Trump ha reconocido que todo es un montaje.

Que la única intención que ha llevado a Estados Unidos a bombardear y asesinar a civiles venezolanos y a secuestrar a Nicolás Maduro y Cilia Flores es el petróleo venezolano es una realidad que no era necesario ser muy listo para conocer. Sin embargo, esta tesis ya asumida por Trump parece endeble para justificar la vulneración del derecho internacional y la carta de las Naciones Unidas (ONU), razón que ha llevado a airear una supuesta red de narcotráfico, a través del inventado Cártel de los Soles, que se ha sumado a las habituales alusiones a la libertad y la democracia.

Vox ha sido el partido que más ha luchado porque se incluya, tanto en la Unión Europea (UE) como en España, el Cártel de los Soles en la lista de grupos terroristas. El PP no dudó en unirse rápidamente a la propuesta, señalando a los socialistas por no sumarse. “El PSOE ha vuelto a ponerse del lado equivocado de la historia […] No sorprende si tenemos en cuenta las estrechas relaciones del expresidente Zapatero con el régimen de Nicolás Maduro”, pronunció sin titubear la eurodiputada y vicesecretaria sectorial del PP, Alma Ezcurra.

Ahora que la Justicia y el Gobierno estadounidense han reconocido que el Cártel de los Soles no existe, sino que fue una inventiva que ha desaparecido del escrito de acusación de la Fiscalía de la potencia norteamericana contra Maduro y su mujer, PP y Vox no solo no se han retractado ni disculpado con todos aquellos a los que acusaron de connivencia con el narcotráfico, sino que insisten en una mentira que ya se ha derrumbado. Tampoco han retrocedido sus medios de comunicación afines, más trumpistas que Trump.

“Qué es el Cártel de los Soles: de dónde es, quién lo controla, por qué se llama así y su relación con Nicolás Maduro”, recogía OK Diario el sábado. “La dimensión millonaria del cártel de Los Soles: la red del narcoestado de Maduro y Cabello”, presentaba el domingo vozpopuli. “Washington vincula con España a uno de los cabecillas del llamado Cártel de los Soles”, insistía este miércoles El Confidencial, cuando la Casa Blanca ya había abandonado el bulo. “La captura de Maduro parece bastar al presidente norteamericano para decretar el desmantelamiento del llamado Cártel de los Soles”, persistía La Razón con la mentira ya desmontada.

La lista de cabeceras que compraron este marco es larga, pero la de medios que han retrocedido o rectificado sus informaciones, una vez destapada la farsa estadounidense, no tanto. Una línea de opinión sincronizada que, junto con el empuje política, preparan el terreno para la tercera línea estratégica: la judicial. Esta la comandan organizaciones ultras como Hazte Oír, que ha presentado una querella ante la Audiencia Nacional contra José Luis Rodríguez Zaptatero por "colaboración con la estructura criminal de Nicolás Maduro", pretendiendo imputarle los delitos de tráfico de drogas, blanqueo de capitales y pertenencia a organización criminal.

La asociación ultraconservadora, financiada por grandes fortunas empresariales y aristocráticas y sectas católicas, es especialista en este tipo de trabajos, con los que acostumbra a acosar y hostigar a personalidades políticas y mediáticas de izquierdas. El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, y su mujer, Begoña Gómez, son últimamente sus víctimas favoritas, a las que se suma ahora el expresidente Zapatero, al que ya persiguieron durante sus años de Gobierno. Y para que esto funcione necesita de jueces que, de vez en cuando, acepten alguna de sus delirantes querellas.

Un entramado interrelacionado en el que se requiere que todas las partes desempeñen su labor para trasladar una crisis internacional a la política nacional. Venezuela, un comodín habitual para la estructura derechista española, que en las últimas décadas solo se ha preocupado del país y de sus ciudadanos en la antesala de procesos electorales. Siempre en balde. La subida al carro trumpista, que ahora amenaza con embestir también a Groenlandia, puede salir caro a las formaciones políticas y sus terminales, que negarán la mayor si el monstruo al que han apoyado se revuelve contra España y Europa. O culparán a Sánchez.


miércoles, 7 de enero de 2026

Once Upon a Time in the West | Claudia Couwenbergh | Viva Classic Live 2013

 


El Bailador

Popurri "Perez Prado"

 


🎷 Джаз, свинг и позитив | Elegant Swing Jazz

 





Luis Quiñones

Hoy he visto a Juan Soto Ivars en la tele. Ahí estaba, con Iker Jiménez, fenómenos paranormales y otras zarandajas. Así es la vida y el aburrimiento de estos días posnavideños. Y tengo que decir que no he oído una concatenación más grande de mamarrachadas en mucho tiempo. El muchacho este, Juan, estaba dando una supuesta clase magistral para el docto público que ve Cuarto Milenio, entre el cual me encuentro.

El fulano este del flequillo, haciéndose el interesante, creyéndose a sí mismo en su papel de sabihondo, ha dado una muestra incomparable de falta de rigor y de cultura general. Sí, cultura general. Me explico:

1. Ha comparado a José Antonio con Lorca, como víctimas de la misma intolerancia. No es lo mismo, señor Soto. Lorca era un artista. José Antonio, un fascista. De él sabemos dónde está enterrado, de Lorca no. José Antonio apeló a la violencia para alcanzar el poder e implantar un régimen totalitario. Lorca, no. Comparar a ambos no solo es un ejercicio indigesto y malintencionado. Diría que es hasta de mal gusto. Repugnante.

2. El señor Soto tampoco sabia quién era Ricardo Zamora, uno de los mejores porteros de la historia del fútbol español. Y como no tiene ni idea de lo que habla, ha llegado a afirmar que le salvó la vida un escritor segundón cuando este estaba en una checa. Falso: a Zamora lo salvó la intercesión del anarquista Melchor Rodríguez, mientras estaba en la cárcel de Alcalá de Henares. Y la cárcel de Alcalá no era una checa.

3. El señor Soto ha afirmado, imagino que movido por su ignorancia, y por tanto sin mala intención, que Muñoz Seca estaba en una checa durante la guerra. Falso: estaba en la cárcel de San Antón, dependiente del Gobierno (como lo era la cárcel de Alcalá) cuando fue sacado y después fusilado en Paracuellos.

4. El señor Soto no sabía qué era la quinta columna. Y el término lo acuña el general Mola, en una de sus alocuciones radiofónicas, no Yagüe (como afirma un subtítulo que aparece en pantalla y como no ha sabido explicar el insgine intelectual invitado), refiriéndose a aquellos madrileños leales al movimiento nacional que defenderán el alzamiento desde dentro de Madrid de manera subrepticia.

Así las cosas. Cuando hasta el más tonto hace bolillos, la cultura, la cultura de verdad, es decir, saber cosas, se deja en manos de titiriteros de la palabra, en manos de vendedores de humo y de mequetrefes salidos de no se sabe dónde, que convierten el conocimiento en palabrería barata. El opinólogo que va a programas matinales ha pretendido ser culto por la noche y le ha aflorado el anarrosismo, que no es tener el nivel de un colaborador del programa de Ana Rosa, sino tirarte pedos y pensar que lo que sale de tu ano son rosas de Damasco.


Amanar | Desert Fusion Guitar • Tuareg Blues & Sahara Vibes (Official Au...

MÚSICA DE GUITARRA ROMÁNTICA inspiradora 🎸 TOP 50 MEJORES Canciones de a...

PÁNICO EN GÉNOVA "JAKE MATE A FEIJÓO DE CAROS ALSINA POR APOYAR A TRUMP"...

 


 


 


 




Isaac Díaz Pardo

LOS GOBIERNOS MÁS CORUPTOS DE LA DEMOCRACIA EN ESPAÑA.

RAJOY.

- 60 CASOS DE CORRUPCIÓN 1200 IMPICADOS

- 3 CONDENAS A TÍTULO LUCRATIVO CÓMO ORGANIZACIÓN CRIMINAL.

- MAS DE 900 M€ DE DINERO PÚBLICO DEFRAUDADOS .

AZNAR.

- 12 DE 14 MINISTROS ENCARCELADOS Y/O IMPUTADOS.

- 570 AÑOS DE CÁRCEL PARA 69 CONDENADOS

- 6389 M€ DE DINERO PÚBLICO DEFRAUDADO.

Es un poco extraño que el PP se haya olvidado de que fue el gobierno mas corrupto de la reciente democracia , lo digo porque según Fakejóo este gobierno, el actual es el peor de toda la historia de la democracia y digo que me extraña porque hasta el momento el PSOE no ha tenido que romper los discos duros del ordenador, ni han hecho obras en Ferraz, no han rescatado ningún banco ni han hecho hospitales, ni aeropuertos, para no ser usados, en fin una serie de encomiendas que son propias de la derecha.


 


 

Clamaron al cielo cuando se enteraron de que el  premio era solamente dinero

 



Sé que por ahí están circulando muchas teorías para explicar lo que pasó en Venezuela 🇻🇪 .

Y es normal.

Honestamente, la primera pregunta que me hice fue:

¿se llevaron así a Maduro y a su esposa, sin dar pelea?

Algo no cerraba.

Algo raro pasó ahí.

Por eso conviene ordenar el ruido.

Primero, desmontemos dos mitos que nos metieron a martillazos los medios y agencias occidentales

Mito 1: “Maduro es un dictador que se robó las elecciones”

Este mito se cae con un facto: Trump, indirectamente, lo desmintió.

En su propia conferencia de prensa, Trump apartó a María Corina Machado.

La descartó.

Esa señora, en los hechos, no tiene apoyo popular.

Trump y su gabinete lo saben y lo manejan ante el público sin rodeos.

Entonces, si María Corina no tiene pueblo,

si no tiene estructura real,

si no puede gobernar ni siquiera simbólicamente,

el cuento de que “la oposición ganó las elecciones” es propaganda.

La Venezuela real no es Miami.

No es Twitter.

Ni siquiera esos escuálidos que, desde fuera del país, piden que bombardeen su propia tierra.

Tampoco es la prensa facha de nuestros países.

Los sectores antichavistas duros en Venezuela son cada vez menos, porque la gente ya vivió el experimento de las guarimbas y el fraude político de Guaidó, y no quiere volver ahí.

Mito 2: “Maduro fue neutralizado porque es un tirano aislado”

Esto es históricamente falso.

El liderazgo de Maduro ha soportado:

el desplome del valor del petróleo,

la muerte de Hugo Chávez (el momento más frágil del proceso),

sanciones económicas criminales,

bloqueos financieros,

embargos y robo de activos,

intentos de magnicidio,

campañas permanentes de fake news occidentales,

y en los gobiernos uribistas, una frontera narcoparamilitar con Colombia usada como plataforma de agresión.

Ningún “tirano aislado” sobrevive a eso.

Eso solo lo resiste un proceso con base social real,

aunque sea contradictorio, tensionado e imperfecto.

Un punto clave que también se intenta borrar: es sí hubo combate

No es cierto que “no hubo resistencia”.

Sí la hubo. Y fue feroz.

Hubo enfrentamientos en puntos estratégicos.

Hubo intercambio de fuego real.

Y hubo muertos en combate.

Por ejemplo, Estados Unidos asesinó a 32 combatientes cubanos que formaban parte del anillo de defensa y cooperación militar.

Si no hubo “espectáculo” de guerra abierta

no fue porque del otro lado hubiera rendición.

Decir que “nadie peleó” es repetir el relato gringo

y borrar a quienes resistieron hasta la muerte.

Ahora sí, abordemos algunas de las teorías que circulan en redes sociales

Teoría 1: “Maduro pactó su arresto”

No resiste el menor análisis.

Hablamos de un dirigente que ya atravesó los momentos más duros del proceso: el colapso económico, el asedio internacional total, las guarimbas, los intentos de magnicidio y la muerte de Chávez.

Un dirigente que, ante la amenaza directa de Estados Unidos, sacó al pueblo a las calles, lo organizó y evitó una guerra civil cuando el imperio la empujaba abiertamente.

Ah, y en 2017 no respondió a las guarimbas con masacre, sino con política: Asamblea Constituyente.

Pensar que alguien que resistió cuando todo estaba en contra decidió rendirse justo ahora no es serio: es ignorancia o mala fe.

Teoría 2: “Lo traicionó la cúpula / lo vendieron”

Esta teoría es aún más peligrosa.

No porque no exista infiltración, sino porque busca implosionar la resistencia, minarla desde adentro.

Hoy, en pleno 2026, y con el laboratorio de guerra en Palestina, el imperio no necesita grandes traidores en la cima. Puede operar con: redes, datos, patrones, operadores dispersos.

Ayudarles a su narrativa de traición a Maduro por otros líderes chavistas, es ayudar a los gringos a sombrar sospechas, rumores, egos, implosión interna.

Así cayeron otros procesos, por guerras fratricidas inducidas.

Teoría 3: “Delcy pactó con EE.UU.” (porque Trump lo dijo)

Trump envenena.

Sus palabras sólo contaminan la realidad.

Tomarlo como fuente confiable es asumir al terrorista como cronista.

Convertir una frase suya en “prueba” es colonización mental.

Entonces, ¿qué explica mejor lo que pasó?

Una lectura más aterrizada indica que Venezuela enfrentó una operación de inteligencia real que la superó.

La CIA lleva años recolectando rutinas, movimientos y patrones, y esta vez combinó ese trabajo con tecnologías de guerra electrónica que anularon capacidades clave: apagón, bloqueo de comunicaciones, neutralización de radares y desmovilización del sistema antiaéreo.

El resultado fue un país operando con un plan A que fue desactivado en minutos, sin un plan B inmediato.

A eso se suma la novedad más grave del siglo XXI —ya ensayada brutalmente en Palestina—: la inteligencia artificial como arma de dominación y de muerte.

Hoy Estados Unidos ya no necesita que alguien llame diciendo “está aquí”; con suficientes datos cruzados algorítmicamente, el imperio predice, anticipa y caza. Ese salto tecnológico fue subestimado, y ahí se abrió la vulnerabilidad.

El marco mayor: un imperio en caída

Estados Unidos es un imperio en decadencia.

Endeudado.

Desindustrializado.

Sin nada que ofrecer al mundo.

Le queda menos de una década de petróleo propio.

Por eso, obviamente ataca donde hay gas y petróleo:

Libia, Irak, Afganistán, Siria, Nigeria, Irán…

y ahora Venezuela.

El mundo, además, se desdolariza.

Lento, pero irreversible.

Y no es casual que, antes del secuestro, Venezuela estuviera reunida con China cerrando acuerdos comerciales y de defensa.

Eso, en estos momentos históricos para un EEUU en caída, es intolerable. Por eso el zarpazo a lo bestia herida.

Lo de Venezuela es un aviso.

Estados Unidos está en caída y responde atacando recursos y soberanías.

Por eso despliega su terror.

En el Sahel lo entendieron: Burkina Faso, Mali y Níger se unieron también en lo militar.

Aquí, el progresismo habla y no actúa.

Petro, Claudia y Lula no avanzan un centímetro en defensa regional, aunque Venezuela esté bajo ataque

y Trump ya avise que ellos son los siguientes.

La unidad no puede seguir siendo discurso.

Tiene que ser defensa.

O el próximo golpe nos va a agarrar igual:

vulnerables, separados.

https://x.com/Edisson_hilos/status/2008773578867576878?s=20


 


 

No caigas en estos timos: estas son las 15 trampas más frecuentes en las rebajas

Estas son las medidas recomendadas para evitar el fraude comercial y los recursos legales que puedes interponer ante un engaño postnavideño

J.B.

7-1-26

ElPlural



Después de las fiestas de Navidad y la cantidad de regalos que se hacen durante esta temporada del año, llegan a los comercios una avalancha de devoluciones, algo que puede llegar a colapsar los establecimientos que se ven abrumados antes, durante y después de estas fechas.

Las estadísticas señalan que en torno a un 50% de las compras realizadas tienden a devolverse por diferentes motivos: cambios de talla, por no cumplir las expectativas, por cuestiones estéticas, etc. Es por esto que la Asociación Española de Consumidores ofrece diferentes recomendaciones para llevar este proceso de la manera más práctica y sencilla posible.

Respecto a estos cambios y devoluciones hay que señalar que la legislación aplicable en materia de Consumo, con carácter general, no obliga a los establecimientos comerciales a aceptar el cambio o devolución de un producto, salvo que estemos hablando de compras fuera de establecimiento mercantil, es decir, por comercio electrónico, que esté defectuoso o que esta opción esté contemplada en su política comercial.

Es decir que, a través de la publicidad con carácter vinculante el establecimiento, este establezca las condiciones de esas devoluciones o cambios.

FACUA-Consumidores en Acción ha elaborado un listado con las 15 tomaduras de pelo que pueden sufrir los consumidores durante el periodo de rebajas. Casi todas ellas son prácticas ilegales ante las que se puede reclamar e interponer denuncias en las autoridades de protección de consumidores ya que pueden ser objeto de sanciones.

  1. Los carteles que anuncian rebajas ocupan más espacio en la tienda que los productos que están rebajados. La ley plantea como requisito que al menos la mitad de los artículos tengan descuentos para poder publicitar que una tienda está de rebajas.

  2. Cuando te dispones a instalar en casa la consola de videojuegos que has comprado, te das cuenta de que tiene dentro un disco. Te han vendido un producto usado que había devuelto el anterior comprador.

  3. La ropa con los supuestos descuentos no se vendía en el establecimiento antes de las rebajas. Hay cadenas que fabrican o compran productos para comercializarlos exclusivamente durante esta temporada de descuentos. Obviamente, su precio no está rebajado, aunque se lo inventen en las etiquetas.

  4. Para encontrar los productos rebajados hay que pedir un mapa a la entrada del comercio. Muchos establecimientos estiran el periodo de rebajas hasta dos meses aunque les queden muy pocos artículos con descuentos, a sabiendas de que las autoridades sólo realizan unas pocas inspecciones en los primeros días y que en cualquier caso, si les pillan, la multa se paga con la venta de cuatro trapos. Al menos la mitad de los productos debe tener descuentos para poder anunciar rebajas.

  5. A la camisa que compraste le faltan dos botones, pero en la tienda te dicen que no admiten devoluciones en rebajas. Cuando un producto está defectuoso y no se vende como saldo informando de la tara, el consumidor siempre tiene derecho a que se lo reparen o sustituyan por otro igual. Si no puede repararse y no queda ninguno, deben devolverte tu dinero.

  6. En el establecimiento te advierten de que el plazo de garantía para el electrodoméstico que vas a comprar rebajado es de un año y no tres. Pues no, esa es la garantía de los productos de segunda mano.

  7. No puedes pagar con tarjeta los productos rebajados. Si a la entrada del comercio hay un cartel con los logotipos de Visa, Mastercard, American Express… te están indicando que aceptan el pago con dinero de plástico, por lo que no pueden discriminar entre el tipo de producto para el que te permitan usarlo o no.

  8. Las rebajas del 70% se limitan a cinco o seis productos de toda la tienda. La excusa es que utilizan una diminuta palabra hasta junto al reclamo. Publicidad engañosa, pero parece que las autoridades de consumo están ciegas porque nunca anuncian multas por este fraude.

  9. Las rebajas del 70% no existen. La excusa esta vez es que tuvieron algún artículo con ese descuento cuando comenzaron y ahora es un trabajazo quitar esa lona publicitaria gigante de la fachada del comercio y cancelar todos los anuncios en vallas, prensa, radio y televisión por un detallito sin importancia.

  10. Te advierten de que si devuelves un producto comprado durante las Navidades no puedes volver a llevártelo con su precio rebajado. ¿Por qué no les preguntas qué ley te lo prohíbe?

  11. Ese pantalón que antes costaba 69,99 euros ahora se vende por solo 69,95. La ley no impone el porcentaje de descuento mínimo que debe tener un producto para anunciarse como rebajado, aunque cuando las empresas incurren en tomaduras de pelo como esa, se exponen a que los consumidores las difundamos en las redes sociales para ponerlas en evidencia. 

  12. Vuelves a la tienda y te dicen que sólo admiten devoluciones para productos no rebajados. Si no hay ningún cartel bien visible en el que hagan esa advertencia, tienen que seguir la misma política comercial que durante el resto del año, así que reclama.

  13. Los productos no rebajados se colocan junto a los que sí lo están. Es un truco para trasladarnos la sensación de que la zona de rebajas del establecimiento es mayor y, de paso, que algunos piquen creyendo que los precios que marcan todas las etiquetas tienen ya un porcentaje de descuento.

  14. El abrigo que quieres comprar subió de precio justo una semana antes de que comenzasen las rebajas para poder decir ahora que ha bajado muchísimo. Pero según la ley, el precio antiguo que ha de aparecer junto al rebajado no puede ser el más alto, sino el más bajo de todos los aplicados sobre productos idénticos en los treinta días precedentes.

  15. Te dicen que si quieres descambiar un producto rebajado porque tiene un defecto, tienes que conformarte con un vale de compra. Para nada. Si no tienen otro igual, están obligados a darte tu dinero.

Por su parte, el ministerio de Derechos Sociales, Consumo y Agenda 20230 de Pablo Bustinduy ha añadido 5 recomendaciones: Haz una lista de lo que necesitas, prioriza materiales respetuosos con el medioambiente y líneas de productos sostenibles, elige productos de larga duración, da una nueva vida a aquello que ya no usas y, si no se puede reutilizar, acuérdate de reciclar.