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sábado, 31 de enero de 2026

 



SoyFelber

En 1954, en Fuerteventura, el franquismo creó un sitio llamado Colonia Agrícola Penitenciaria de Tefía.

El nombre parecía inocente.

Pero era una prisión para hombres detenidos por una sola razón: ser homosexuales.

No habían robado.

No habían hecho daño a nadie.

Su delito era existir fuera de lo que se consideraba normal.

Los llevaban a un lugar perdido, rodeado de tierra y viento.

Dormían en barracones.

Trabajaban bajo el sol todo el día.

Eran humillados para aprender a obedecer y a callar.

Les decían que aquello era para “corregirlos”.

Para convertirlos en otros hombres.

Cuando salían, no hablaban de lo ocurrido.

Volvían a sus pueblos con una historia falsa.

El silencio era la única manera de seguir vivos.

Durante décadas, Tefía no apareció en libros ni en discursos.

No existió para nadie.

No fue una cárcel por lo que hicieron.

Fue una cárcel por lo que eran.

Y lo más duro no es solo lo que pasó allí.

Es que durante años nadie quiso saberlo.



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