Artículo que me encantó y que he añadido alguna cosilla.
En la cocina de una casa humilde de pueblo, con el olor a café recién hecho y una radio sonando bajito de fondo, la abuela Teresa golpeó la mesa con la cuchara mientras miraba a sus nietos.
-Escuchadme bien que ya tengo muchos años para saber cuándo a alguien se le juzga antes de tiempo. A José Luis Rodríguez Zapatero ahora le señalan, le acusan y le ponen en todos los titulares. Pero en este país tenemos la mala costumbre de olvidar rápido.
Teresa se acomodó las gafas y siguió hablando con esa mezcla de firmeza y ternura que sólo tienen las abuelas.
-Que la justicia investigue lo que tenga que investigar, claro que sí. Él mismo ha dicho que colaborará y que niega haber cometido irregularidades en el caso Plus Ultra. Pero una imputación no es una condena, y a veces parece que algunos ya han dictado sentencia desde las tertulias de televisión.
La mujer levantó un dedo lentamente. -Ahora bien, también hay que recordar lo que hizo por España. Porque yo sí me acuerdo de cómo era este país cuando ETA todavía mataba. Había ,miedo, funerales, escoltas, amenazas y durante su gobierno llegó el final definitivo del terrorismo de ETA en 2011. Eso no lo consiguió una sola persona, claro que no; fue trabajo de policías, jueces, guardias civiles, víctimas, gobiernos anteriores y de toda la democracia española. Pero negar el papel que tuvo Zapatero en aquella etapa sería faltar a la verdad.
Teresa respiró hondo. -Aquel hombre apostó por buscar el final de la violencia incluso cuando sabía que se jugaba su carrera política. Hubo errores, hubo críticas y hubo mucho dolor, porque hablar con terroristas nunca será algo fácil de aceptar. Algunas asociaciones de víctimas siguen cuestionando su actuación y merecen todo el respeto. Pero también es verdad que bajo su mandato ETA anunció el cese definitivo de la violencia y España dejó atrás una pesadilla de décadas.
La abuela Teresa sonrió con nostalgia. -Y no sólo eso. Ese gobierno aprobó avances sociales que hoy muchos ven normales, derechos civiles, ayudas a la dependencia, becas, ampliación de libertades. Cosas que en su día parecían imposibles y ahora forman parte de la vida cotidiana.
Después miró por la ventana, hacia la calle tranquila. -Mira, hijos, la política pasa, los insultos pasan y las campañas también. Pero hay momentos históricos que quedan para siempre. Y yo, que viví los años del terror, nunca olvidaré la primera vez que pensé que mis nietos crecerían en una España sin bombas ni asesinatos de ETA. Por eso, antes de destruir la reputación de alguien, conviene recordar toda la historia y no solo el titular del día.
Teresa guardó silencio unos segundos. Afuera comenzaba a caer la tarde y el sonido de los platos de los vecinos subía por el patio interior. Luego volvió a hablar despacio, como quien abre un cajón lleno de recuerdos.
-Vosotros sois jóvenes y habéis crecido en una España distinta. No sabéis lo que era mirar debajo del coche por miedo a una bomba. No sabéis lo que era escuchar en el telediario otro asesinato y pensar. "¿A quién le habrá tocado hoy?. Aquello era vivir con una herida abierta permanentemente.
La abuela acarició la taza entre las manos.
-Y cuando ahora escucho a algunos decir que todo fue casualidad, o que cualquiera habría conseguido el final de ETA, me enfado. Porque la paz nunca llega sola. Hace falta valentía política, paciencia y mucha capacidad para aguantar insultos. A Zapatero le llamaron traidor, le acusaron de vender España y de negociar con asesinos. Y aun así siguió adelante convencido de que el terrorismo tenía que acabar para siempre.
Miró a su nieto mayor. -¿Sabes lo más difícil? Que en política nadie agradece nada. Si algo sale mal, te persiguen años. Si algo sale bien, enseguida dicen que no tuviste mérito. Pero cuando ETA despareció, millones de familias respiraron tranquilas por primera vez en décadas. Y eso también forma parte de su legado.
Teresa se levantó lentamente para apagar el fuego de la cocina.
-Claro que cometió errores. Todos los gobiernos los cometen. También sufrió la crisis económica más dura que muchos recordamos y tomó decisiones que hicieron daño y que mucha gente nunca le perdonó,congeló sueldos, reforma laboral, reforma con M.Rajoy el artículo 135 de la constitución para rescate de las cajas de ahorros de la caja de pensiones etc. Pero una persona no puede resumirse sólo en sus errores. Y menos alguien que gobernó en tiempos tan complicados.
Volvió a sentarse y bajó la voz.
-Ahora parece que vivimos en un país donde el odio político pesa más que la memoria. Si uno es de un partido, el otro automáticamente pasa a ser un monstruo. Y eso es muy peligroso. Porque cuando dejamos de reconocer lo bueno que hizo el adversario, dejamos también de entendernos como país.
La radio anunció las noticias de la noche. Teresa suspiró. -Yo no digo que haya que idolatrar a nadie. Los políticos deben responder ante la justicia como cualquier ciudadano. Pero también digo que España tiene una deuda con quienes ayudaron a cerrar una época de sangre y miedo. Y José Luis Rodríguez Zapaero, guste más o guste menos, fue uno de ellos.
Después sonrió levemente. - Y el tiempo, hijos míos, el tiempo siempre termina poniendo cada cosa en su sitio.
Gracias por leerme.
José Ramón Gil Mesa
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