Sin margen de maniobra: el PP agita el caso Zapatero, pero sigue atrapado en su laberinto parlamentario
Los de Feijóo buscan maniobrar para una posible moción de censura contra Sánchez, pero su margen operacional es mínimo
R.B.
24-5-26
ElPlural
El 'caso Zapatero', por el que el expresidente del Gobierno figura en el entorno de las pesquisas abiertas por la Audiencia Nacional sobre el rescate público de 53 millones de euros concedido a la aerolínea Plus Ultra durante la pandemia, le ha venido como anillo al dedo al Partido Popular para presionar en clave parlamentaria al Gobierno y al presidente del mismo, Pedro Sánchez. Los 'populares' intentan apelar a la "dignidad" de los socios cuestionándoles "cuánto más van a tragar", en referencia a anteriores casos de corrupción surgidos en el seno del Partido Socialista, buscando remar a favor de una posible moción de censura contra el jefe del Ejecutivo que dé carpetazo a la legislatura antes de las elecciones de 2027. No obstante, los de Alberto Núñez Feijóo tienen muy poco margen de maniobra, en tanto que su relación con el resto de agentes parlamentarios se encuentra en puntos muy difíciles.
Génova tiene, en el Congreso de los Diputados, un único socio fiable: Vox. La ultraderecha se adhiere al PP en la inmensa mayoría de propuestas y batallas dialécticas que se libran en la Cámara Baja porque comparten un enemigo común y reman en la misma dirección en ese sentido, pero cuando llega el momento de poner en marcha ciertas negociaciones, los de Santiago Abascal atan al Partido Popular para que no pueda normalizar sus relaciones con otros agentes parlamentarios. Es el caso de los partidos independentistas y nacionalistas: mientras que los contactos con EH Bildu o Esquerra Republicana de Catalunya ni están ni se les esperan para los 'populares', Junts per Catalunya y el Partido Nacionalista Vasco (PNV) podrían ser partidos con los que el PP, por proximidad ideológica, pudiera alcanzar ciertos entendimientos, pero las rencillas históricas permanecen en la memoria y la presión de la ultraderecha impide cualquier tipo de acercamiento. Con las formaciones de izquierdas, del mismo modo, no existe conversación posible para los de Génova. Por ello, el margen de maniobra de los de Feijóo es mínimo pese a que el Ejecutivo gobierne en minoría.
Un reciente ejemplo de lo expuesto llegó el pasado mes de marzo, en plena campaña a las elecciones de Castilla y León. Entonces, Génova lanzaba un decálogo de negociación autonómica en el que, básicamente, se establecía como requisito para pactar con Vox el respeto a la legalidad. Esto no fue bien recibido en la sede de Bambú, y Abascal vertió su enfado utilizando al PNV como mecha, "El señor Feijóo estaba sentado este martes con el Partido Nacionalista Vasco, y no sé si al PNV también le sacó un decálogo para sentarse con ellos como hizo con Vox. No sé si les sacó un decálogo para decirles que había que respetar la legalidad constitucional y la igualdad de los españoles. Me temo que no, pero parece que ahora tienen mejores relaciones", pronunciaba el líder de Vox, cargando contra el partido jeltzale y reprochando el acercamiento del PP a los mismos. Miguel Tellado se encargaba de contestarle en X.
Sin margen de maniobra
Tampoco atraviesan un buen momento las relaciones del Partido Popular con Junts per Catalunya. Anteriormente, cuadros 'populares' presionaron a la dirección del partido para acercar posturas con los neoconvergentes y poder impulsar una moción de censura contra Sánchez cuando afloraron los casos de corrupción que afectan a José Luis Ábalos y Santos Cerdán. Aquellos acercamientos jamás se produjeron y la idea cayó en saco roto por hacer frente al mismo fantasma de siempre: no contar con los apoyos necesarios para hacer que la iniciativa prospere y que ello suponga una nueva derrota parlamentaria.
Así están las cosas para el PP: ni Junts ni el PNV están dispuestos a acercarse a Feijóo, en parte también por su cercanía con los de Santiago Abascal, y a cada ocasión posible, los de Santiago Abascal le afean que se intente acercar a independentistas y nacionalistas. Entre estas dos tiranteces y con los partidos de izquierda enfrente, el margen de maniobra del que goza el PP para castigar al Gobierno o para impulsar una moción de censura es prácticamente nulo. Por ende, se prevé que nadie se mueva: ni Junts ni el PNV se acercarán a un PP echado a los brazos de la extrema derecha, ni Vox permitirá que el PP se acerque a los partidos soberanistas sin pagarlo caro, ni el PSOE parece perder el apoyo de sus socios principales, pese a que algunos han demostrado suspicacias alrededor de lo ocurrido con su predecesor.
La situación exacta de Zapatero
La situación del expresidente del Gobierno, de la que Génova quiere remar para mermar al actual Ejecutivo, está atravesada por la terminología legal. El procedimiento judicial se centra, actualmente, en determinar si el dinero público concedido a Plus Ultra fue utilizado de forma irregular tras la ayuda aprobada en 2021 a través del fondo de apoyo a empresas estratégicas gestionado por la SEPI. La causa investiga presuntos delitos relacionados con organización criminal, blanqueo de capitales, apropiación indebida y tráfico de influencias en el entorno de la aerolínea y de varios empresarios vinculados a la compañía. El juez José Luis Calama, titular del Juzgado Central de Instrucción número 4 de la Audiencia Nacional, mantiene la investigación bajo secreto, mientras la Unidad de Delincuencia Económica y Fiscal de la Policía Nacional analiza movimientos económicos, contratos y pagos relacionados con Plus Ultra.
La Fiscalía Anticorrupción y la UDEF de la Policía Nacional investigan desde 2024 una presunta operativa relacionada con el destino posterior de esos fondos. Según la tesis que se analiza en la causa, el presidente de la compañía, Julio Martínez Sola, habría empleado parte del dinero recibido para devolver un préstamo suscrito con tres sociedades que los investigadores vinculan con una presunta organización criminal. Las diligencias judiciales examinan si los contratos firmados entre la aerolínea y esas sociedades sirvieron para dar cobertura formal a las devoluciones realizadas por Plus Ultra. De acuerdo con resoluciones incorporadas al procedimiento, esos pagos se habrían efectuado en fechas próximas a la recepción de la ayuda pública y con destino a cuentas en el extranjero pertenecientes a sociedades investigadas.
La imputación de José Luis Rodríguez Zapatero supone un salto en una investigación que hasta ahora se había centrado principalmente en el entorno empresarial de Plus Ultra. El expresidente socialista ya había sido relacionado en informaciones previas con trabajos de consultoría vinculados a sociedades del entorno de la aerolínea, aunque siempre ha defendido la legalidad de su actividad profesional y ha negado cualquier irregularidad. Según la Cadena SER, Zapatero ha sido citado como imputado el próximo 2 de junio en la Audiencia Nacional por presuntos delitos relacionados con organización criminal, tráfico de influencias y falsedad documental, además de las pesquisas sobre blanqueo. La misma información señala que el expresidente habría percibido más de 400.000 euros durante varios años por trabajos de consultoría, ingresos que él ha sostenido en distintas ocasiones que fueron facturados y declarados conforme a la ley. La imputación, no obstante, no implica una condena ni prejuzga la responsabilidad penal del expresidente, sino que le atribuye formalmente la condición de investigado para que pueda declarar con todas las garantías procesales. Será el avance de la instrucción el que determine si existen indicios suficientes para continuar el procedimiento contra él o si, por el contrario, se descartan responsabilidades.
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