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jueves, 2 de julio de 2026

 


CARTA A UN EGOÍSTA… Y ADEMÁS DE DERECHAS

Dices que no eres racista. Que simplemente crees que no todo el mundo debería recibir atención médica.

Pero cuando decides quién merece ser atendido según el país donde nació, eso tiene un nombre bastante conocido.

Por cierto, la sanidad pública también la sostienen miles de inmigrantes que trabajan, cotizan, pagan impuestos, cuidan de nuestros mayores, recogen los alimentos que llegan a nuestra mesa y mantienen en pie sectores enteros de la economía.

La sanidad no es un premio por haber nacido en un lugar u otro. Es una cuestión de humanidad, de salud pública y de derechos.

Y piensa una cosa: si mañana sufrieras un accidente o te desmayaras en otro país, agradecerías que te atendieran antes de preguntarte dónde naciste o qué pasaporte llevas en el bolsillo.

Decir: “No soy racista, pero…” y terminar señalando a senegaleses, marroquíes, nigerianos o cualquier otro colectivo es como decir: “No soy machista, pero…”. La frase se desmonta sola.

La humanidad no se mide por un pasaporte. La sanidad pública protege a las personas, no a las nacionalidades.

Hoy puede necesitar ayuda otro. Mañana puedes ser tú.

Y ese día, seguramente, no pedirás que el médico mire primero tu lugar de nacimiento, sino que haga lo posible por salvarte la vida.

Pilar González


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