Isaac Diaz Pardo
LA MANTIS RELIGIOSA.
El nombre de este insecto le viene por su postura de rezo cuando se prepara para la caza y es conocida por comerse a su pareja durante el apareamiento.
Es la imagen que me ha venido a la cabeza, como una buena metáfora, al leer las recientes declaraciones del presidente de la Conferencia Episcopal, señor Argüello. Declaraciones que no sólo son un insulto a los sectores o personas a las que se refiere, sino también una provocación moral e intelectual a la ciudadanía en general, viniendo del máximo representante de la Iglesia Católica en nuestro país.
Se ha remitido a las pruebas para decir que el Estado, sin ética, se convierte en una banda de ladrones. Y lo dice desde la “autoridad moral” de quien representa a una institución que se ha apropiado del 80% del patrimonio Nacional que explota en beneficio propio y de más de 100.000 propiedades inmuebles de todo tipo. Una institución que recibe de ese Estado “ladrón” todo tipo de privilegios económicos, estimados en unos 13.000 m€ anuales, permitiéndole lucrarse con la educación, la sanidad, los servicios sociales, los geriátricos y hasta con la caridad, todo exento de cualquier tipo de impuestos
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