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viernes, 3 de abril de 2026

 


La moral no puede depender de una confesión de último minuto.

Convertir el arrepentimiento en pase automático al cielo trivializa el daño real.

Un sistema que absuelve crímenes con palabras finales no es justicia, es teatro.

La ética no nace del miedo al castigo eterno, sino de la empatía y la responsabilidad.

Premiar la fe sobre los actos es una inversión peligrosa de valores.

Quien hizo daño deja víctimas, no “pecados borrables”.

La idea de infierno para quien piensa distinto es control, no verdad.

Ser buena persona no debería necesitar aprobación divina.

La conciencia humana vale más que cualquier dogma heredado.

La justicia real se construye aquí, con hechos, no con creencias..


 Ricardo Jorba Estorch


 

En nuestro país la ignorancia lingüística es abismal y para más INRI nos ponen señales de tráfico en inglés: (STOP). En Sudamérica, mucho más inteligentes, la señal dice (PARE). Aquí NADIE (HE VISTO SALTARSELO HASTA LA POLICÍA) respeta la señal y quiero pensar que el motivo es que no saben inglés.

 


 Jerome García Blanco


 Paco Catalán


 



¿JESÚS DIÓ SU VIDA, O ROMA LA ARREBATÓ?

Jesús NO podía "dar su vida" por nadie, mucho mejor por el "mundo entero", ya que esto sería ir en contra de su fé, de su religión y en contra de la voluntad de su Padre yahvéh reflejada en la Tanaj Hebrea.

Esta es una distinción histórica fundamental y, para muchos historiadores, el "punto de ruptura" entre el Jesús de la historia y el Cristo de la fe.

Desde una perspectiva estrictamente política y penal del siglo I: Jesús fue ejecutado por el Imperio. No fue un suicidio asistido ni un ritual religioso organizado; fue una operación de orden público.

Contextualicemos:

1. La crucifixión como castigo político.

Roma no crucificaba a personas por blasfemia religiosa o por cuestiones internas de la Ley Judía; para eso estaba la lapidación. La crucifixión era el castigo romano para los sediciosos, rebeldes políticos y esclavos fugados.

El cargo oficial (el titulus sobre la cruz) era "Rey de los Judíos". Para Poncio Pilato, Jesús NO era un "sacrificio por el pecado", sino una amenaza al orden imperial, un pretendiente al trono que desafiaba la soberanía del César.

2. El "Fracaso" del Mesías.

Para cualquier observador en el año 30 o 33 d.C., la escena en el Gólgota no era un acto de salvación, sino una derrota aplastante.

Si Roma tomó su vida, significaba que el sistema imperial había ganado y que las pretensiones de Jesús sobre el "Reino de Dios" habían muerto con él.

La idea de que él "entregó" su vida voluntariamente es la reinterpretación teológica posterior que permitió a sus seguidores procesar el trauma de ver a su líder aniquilado por el poder romano.

3. La agencia de Jesús vs. la fuerza de Roma.

Existe un debate intenso sobre cuánta "agencia" tuvo Jesús en su final.

Perspectiva histórica: Jesús pudo haber sido consciente de que su entrada en Jerusalén y el incidente en el Templo provocarían una respuesta violenta de Roma, pero eso no es lo mismo que "querer morir" para "perdón de pecados" o para fundar una religión (cristiana), si no es el riesgo que asume cualquier activista o profeta radical.

Perspectiva teológica: Los Evangelios (escritos después de la caída de Jerusalén) intentan suavizar la culpa de Roma y presentar a un Jesús que tiene el control total, diciendo: "Nadie me quita la vida, yo la doy por mí mismo". Pero esta narrativa escrita o construida posteriormente para dar propósito a una tragedia.

Al afirmar que "Roma tomó su vida", situamos a Jesús en su contexto real: un hombre judío bajo la ocupación de un imperio brutal que no toleraba disidentes.

La "necesidad" de que fuera a la cruz parece ser, entonces, una construcción para explicar por qué el Reino de Dios que él anunció no llegó de la forma en que todos esperaban.

Es muy posible que, si Jesús hubiera sabido que su muerte se interpretaría como un sacrificio ritual, algo considerado abominable en su religión, habría cambiado su estrategia en Jerusalén...

"No siempre es como nos contaron"

Referencias:

Paula Fredriksen, "De Jesús a Cristo"

John Dominic Crossan "Jesús: Vida de un campesino judío"

Bart D. Ehrman, "Jesús: El profeta apocalíptico del nuevo milenio"

 


LIMPIEZA EN ESPAÑA

El Gobierno de Pedro Sánchez, a través de la Ley de Memoria Democrática (Ley 20/2022), ha impulsado la retirada de monumentos y símbolos que exalten el levantamiento militar, la Guerra Civil y la dictadura franquista. El objetivo es eliminar cualquier vestigio de la dictadura de los espacios públicos, con excepciones para los que tengan un valor artístico, arquitectónico o religioso protegido.

Situación Actual (Febrero de 2026).

Base Legal: La Ley de Memoria Democrática establece la obligación de retirar escudos, insignias, placas y menciones conmemorativas de exaltación personal o colectiva del franquismo de edificios y espacios públicos.

Catálogo de Símbolos: El Gobierno anunció en octubre y noviembre de 2025 la creación y próxima publicación de un catálogo estatal con aproximadamente 4.000 símbolos franquistas (vestigios) que deben ser retirados. Este catálogo servirá de base para las actuaciones de retirada.

Implementación: La implementación de la ley recae en diversas administraciones locales y regionales, y su progreso es desigual. Recientemente, en febrero de 2026, asociaciones de memoria histórica han criticado al Gobierno por la lentitud en la retirada de algunos símbolos, como el Arco de la Victoria en Madrid, y han acudido a la fiscalía para denunciar el incumplimiento de la ley en ciertos casos.

Acciones Previas Destacadas:

Una de las acciones más significativas llevadas a cabo por el gobierno de Sánchez fue la exhumación de los restos de Francisco Franco del Valle de los Caídos (ahora Valle de Cuelgamuros) en 2019, en cumplimiento de los objetivos de la ley.

Excepciones: La ley contempla excepciones si los elementos tienen un "valor artístico, arquitectónico o religioso" reconocido.

La intención del Gobierno es clara, y está respaldada por una ley vigente, pero la retirada completa de todos los vestigios es un proceso en curso que enfrenta desafíos prácticos y legales.

Tengan paciencia.

 


 


 


 


jueves, 2 de abril de 2026

 


 


 


 


 Franco Ferguson


 


El 29 de marzo de 1956 murió trágicamente a los 14 años Alfonso de Borbón y Borbón, infante de España, hijo de Juan de Borbón y hermano menor del rey Juan Carlos I.

Aquel día de 1956, festividad de Jueves Santo, Alfonso comenzó el día acudiendo junto a toda su familia a la misa matutina. A primera hora de la tarde, Alfonso debía acudir al Club de Golf de Estoril, donde competía en la Taça Visconde Pereira de Machado. Alfonso era un apasionado de este deporte, al igual que su padre, algo que le había acercado mucho a este. Aquel día Alfonso disputó, y ganó, la semifinal de la competición. Tras ello, regresó a Villa Giralda, hogar de la familia real desde 1949, junto a su padre y su hermano, que le habían acompañado al torneo. La familia al completo volvería a salir una vez más, esta vez para asistir a la misa vespertina que se iba a celebrar a las seis de la tarde. Acabada la celebración eucarística, y debido al mal tiempo, todos regresaron a la casa para pasar el resto de la tarde.

Alfonso y Juan Carlos subieron a la planta de arriba. Hacia las ocho, jugueteando con un arma corta, Alfonso recibió un disparo. La bala provenía de un revólver de pequeño calibre disparado por su hermano, que, salvo que afectara a zonas vitales, era prácticamente inofensiva; pero a Alfonso le alcanzó la cabeza, por lo que murió de forma casi instantánea.

Cuando los condes de Barcelona subieron al cuarto de juegos, su hijo menor yacía sobre un charco de sangre. Pese a los esfuerzos del padre por reanimarle, el infante murió en sus brazos. Acto seguido, Juan, según diversas fuentes, cubrió el cuerpo de su hijo con una bandera de España y, volviéndose hacia Juan Carlos, le espetó: «¡Júrame que no lo has hecho a propósito!». A las ocho y media, Joaquín Abreu, el médico de la familia acudió a Villa Giralda, pero no pudo salvarle.

Al día siguiente, la prensa portuguesa publicó el comunicado oficial que había emitido la embajada española:

Mientras su Alteza el Infante Alfonso limpiaba un revólver aquella noche con su hermano, se disparó un tiro que le alcanzó la frente y le mató en pocos minutos. El accidente se produjo a las 20:30, después de que el Infante volviera del servicio religioso del Jueves Santo, en el transcurso del cual había recibido la santa comunión”.

La versión oficial del Gobierno español difería mucho de la realidad, pues Franco en persona había impuesto que se silenciaran los detalles sobre lo ocurrido. Sin embargo, en los días siguientes, se supo que era Juan Carlos quien sostenía el arma, así que fue la disparidad de versiones, más que el hecho en sí, lo que sembró las dudas entre parte de la opinión pública. Las circunstancias exactas no se conocen con seguridad y las versiones varían más o menos según la persona que las cuente. El propio Juan Carlos contó a su amigo Bernardo Arnoso que había apretado el gatillo desconociendo que el revólver estaba cargado y que, tras rebotar en una pared, impactó en el rostro de su hermano.

María de las Mercedes aseguró en su autobiografía que el conde de Barcelona había prohibido jugar a sus hijos con la pistola porque el día anterior habían estado disparando a las farolas. Pero que, aquella tarde, los infantes habían cogido igualmente el arma para disparar contra una diana. Poco después de las ocho el arma se disparó. Posteriormente, la misma María de las Mercedes sugirió la posibilidad de que su hijo Juan Carlos apuntara en broma a Alfonso y disparara sin percatarse de que el arma estaba cargada. Según un reportaje de la periodista Françoise Laot, basado en las entrevistas concedidas por María de las Mercedes, habría sido la propia condesa de Barcelona la que abrió el secreter donde se guardaba el arma, permitiendo a sus hijos que jugaran con ella.

Otra versión sobre lo ocurrido en el cuarto de juegos fue probablemente sugerida por la infanta Pilar, hermana de Alfonso y Juan Carlos. Según este relato, Alfonso regresaba al cuarto de juegos con las manos ocupadas llevando algo de comer para él y su hermano y empujó la puerta con el hombro. Al abrirse súbitamente, la puerta golpeó el brazo de Juan Carlos provocando que este accionara involuntariamente el gatillo. La bala saldría disparada, entonces, justo en el momento en el que Alfonso accedía a la habitación.

Alfonso fue enterrado el 31 de marzo en el cementerio de Cascais. A su funeral, oficiado por el nuncio papal en Portugal, asistieron diversas personalidades de varios países, entre ellas, Francisco Craveiro, presidente de la República Portuguesa, que acudía en representación del Gobierno luso. Una vez acabados los actos, don Juan arrojó el revólver al mar. Sobre esta arma, el historiador Paul Preston, autor del libro Juan Carlos. El rey de un pueblo, comenta que se ha especulado mucho sobre su origen y que existen diversas versiones, tales como que se trataba de un regalo que Franco había hecho a Alfonso; que el regalo era del conde de los Andes; o que alguien se la había dado a Juan Carlos en la Academia Militar. Sobre este tema, en la citada autobiografía de María de las Mercedes se puede leer: «[...] de Madrid habían traído los hermanos una pequeña pistola de seis milímetros, que nunca se ha contado quién les regaló».

Alfonso permaneció enterrado en Portugal durante treinta y seis años hasta que, a petición de su padre, fue trasladado a España, ya durante el reinado de Juan Carlos. En octubre de 1992, sus restos fueron exhumados y trasladados a su morada definitiva, en el Panteón de Infantes del Monasterio de El Escorial.

Como consecuencia de la tragedia, Juan Carlos, que se volvió taciturno y retraído, fue enviado de vuelta a Zaragoza, mientras que su madre cayó en una profunda depresión por la que hubo de ser ingresada durante un tiempo en una clínica cercana a Fráncfort.

En los meses siguientes, Jaime de Borbón, tío de los infantes, enfrentado con el conde de Barcelona por cuestiones dinásticas, criticó la actuación de su hermano y exigió que se llevara a cabo una investigación judicial. Sobre ello, el historiador Paul Preston opinó que «la mezcla de insensibilidad y pura malevolencia demostradas por don Jaime era inaudita».

Años más tarde, Franco, ante el propio conde de Barcelona, justificó con las siguientes palabras su idea de que lo mejor era mantenerle lejos del trono:

Mírese Vuestra Alteza a sí mismo: dos hermanos hemofílicos [Alfonso y Gonzalo], otro sordomudo [Jaime]; una hija ciega [Margarita]; un hijo muerto de un tiro [Alfonso]. A los españoles, tantas desgracias acumuladas sobre una sola familia no puede agradarles”.


 Jerome García Blanco


 


Este es el nivel.

"¿Me puede explicar alguien cómo coño puede plagiar uno, algo de lo que uno es autor?

Qué lo de los burdeles mediáticos que la organización criminal Partido Popular sostiene con nuestros dineros para esparcir sus mentiras y su odio parecen andar a la desesperada es obvio, pero que Inda, que es una de las rameras mediáticas que más oro recibe de todos los españoles, no se está ganando el dinero nuestro que en él invierte la banda bandolera Partido Popular está clarísimo, casi rayando la estafa, los franquistas del Partido Popular harían muy bien en dejar de hacer millonario con nuestros dineros a la furcia mediática Eduardo Inda y sostener su mediático burdel OKDiario, porque parece que no merece el dinero que le pagamos.

Menuda mierda de titular, si no sabe ni inventar, que cierre y corte el gas".(Josemi, María Quiñones.)


 


Carlos Merediz Pérez

Escuché esta anécdota en la radio hace unos días. En una charla que tuvo José Solís Ruiz, Ministro de Trabajo con Francisco Franco, con el Rector de la Universidad Complutense, el Profesor Muñoz Alonso, el Ministro le preguntó qué para que servía estudiar Latín. El Profesor le respondió:

"Por de pronto, señor ministro, para que a Su Señoría, que ha nacido en Cabra, le llamen egabrense y no otra cosa."


 


 


 Marga Gracia


   Ferrer Rivera


 


Robert Powell: el “Jesús” que no pidió ser adorado, pero nunca no pudo evitarlo

Cada Semana Santa suele ocurrir todavía un pequeño milagro mediático: muchas personas que buscan en su televisor la miniserie “Jesús de Nazaret”, vuelven a santificar, sin darse cuenta —aunque sea visualmente—, al actor británico Robert Powell; el hombre que, sin proponérselo, terminó convirtiéndose en el “rostro oficial” de Jesús para buena parte del planeta. Otros, devotos cristianos, llegan aún más allá: tienen en algún sitio de su hogar una fotografía de Powell interpretando el papel que lo dio a conocer mundialmente, y lo ven como la imagen misma del Maestro de Galilea. Incluso si buscas en Google Lens con una foto de Powell, verás alguna publicación cristiana identificándolo directamente como Jesús de Nazaret.

¿Cómo pasó la imagen de este actor británico a convertirse en una estampa cristiana tan bendecida? —La historia tiene todos los ingredientes del absurdo religioso-cultural: Robert Thomas Powell (n. en 1944) es un actor de cine y televisión inglés, que se hizo famoso por su papel en la miniserie “Jesús de Nazaret” filmada en Túnez en 1977, bajo la dirección de Franco Zeffirelli [1]. Aunque “la producción fue pensada como una película, debido a su extensión (seis horas y media) terminó convertida en una miniserie para televisión.” [2]

Resulta interesante que Powell audicionó originalmente para el papel de Judas, pero por recomendación de la esposa de uno de los productores, se le asignó el papel de Jesús. Zeffirelli deseaba para el papel de “Cristo” a un actor de la categoría de Dustin Hoffman o Al Pacino, por ser los más valorados en esa década. “El único problema es que, después de escoger a Powell en el papel de Jesús, tuvieron que lidiar con el hecho de que él convivía con una mujer sin haber contraído matrimonio", relató el periodista Quentin Falk, en su libro ‘Extraños momentos en la historia de la televisión’. Y “Después de que se conoció que sería el 'Mesías', aparecieron titulares como 'Jesús vive en pecado con su novia', por lo que Powell tuvo que casarse con ella de inmediato", agregó Falk.” [2]

Pero ocurrió algo mucho más curioso: después de la serie, el rostro de Powell “comenzó a adornar las casas, las iglesias, los centros de oración de miles de lugares católicos alrededor del mundo.” [2] Sí, la gente comenzó a identificar su imagen como una representación verdadera del mismo Jesús. Y a partir de entonces, se desató hacia él una devoción visual imprevista e inesperada.

Hasta hubo quienes terminaron venerándolo. No es exageración, el propio Powell relata esta anécdota: “Una vez estaba en Venezuela grabando una serie italiana. Y era Semana Santa, y resulta que cuando entramos a una iglesia que había por allí se me acerca un señor y me dice sonriendo: 'Es curioso, entré en esta iglesia porque la imagen que tenemos detrás del altar y veneramos es precisamente usted'”. [2] Algo digno de un estudio antropológico.

Powell, como actor profesional que no deseaba quedar encasillado, intentó escapar del personaje que lo hizo famoso. Se dice que nunca más se dejó crecer el cabello, y trató también de no dejarse crecer la barba, porque en todas partes donde iba le pedían tomarse una foto con él (como si fuera el mismo Jesús), aparte de pedirle autógrafos. Además, obtuvo reconocimientos profesionales importantes por otras interpretaciones: como el Premio al Mejor Actor en el Festival de Cine de Venecia en 1982, por su papel en “Imperativ”, y destacó en otros papeles, como su actuación como Victor Frankenstein en 1984 [1], continuando su carrera con profesionalismo.

Pero nada de eso importó demasiado. La gente no dejaba de identificarlo con Jesús. Al grado de que se dice que Powell tuvo que someterse a un tratamiento psiquiátrico, aunque esto nunca fue confirmado por el actor [2]. Pero lo cierto es que si medio planeta te mira como si acabaras de bajar del cielo, cualquiera necesitaría terapia. Porque cuando interpretas a Jesús, no sólo te encasillan… te crucifican mediáticamente para siempre.

El caso es que a Powell su rostro ya no le perteneció del todo. Y por eso no es de extrañarse que todavía en Semana Santa, alguien le ponga una vela a su fotografía en el papel de Jesús. En algún lugar del mundo —incluso ahora mismo— hay una imagen de Powell con mirada mística, y alguna persona piadosa, con toda buena fe, lo venera con devoción. Sin darse cuenta de que no adora al predicador del siglo I, ni a una figura histórica comprobada, sino a un actor británico filmado en Túnez en los años 70. La religión tiene estas ironías.

Pero el problema de fondo es que la mayoría de las personas en Occidente adoran a un Jesús de rasgos europeos. En efecto, resulta muy revelador que la imagen popular de Jesús —y reforzada involuntariamente por Powell— suele ser la de alguien de piel blanca, ojos claros, cabello castaño suave, y rasgos europeos. Lo cual choca frontalmente con lo que hoy sostienen historiadores y antropólogos. Porque si Jesús existió, se trató de un judío del siglo I del Cercano Oriente. Lo que significa que tendría una piel más oscura, rasgos semitas, y un contexto cultural completamente distinto al europeo.

Pero entonces, ¿de dónde salió el “Jesús blanco”? —Definitivamente no proviene de la historia, sino del arte. Durante siglos, pintores europeos representaron a Jesús a su propia imagen, y la Iglesia validó esas representaciones. Vino después el cine —como en el caso de Powell— y no sólo heredó, sino que amplificó ese modelo. Se trata de un fenómeno bien conocido: las culturas tienden a imaginar a sus dioses parecidos a ellas mismas. Decía el poeta y filósofo griego Jenófanes de Colofón, que los seres humanos crean a sus dioses a su propia imagen y semejanza: los etíopes los hacían de piel oscura y nariz chata, mientras que los tracios los imaginaban rubios con ojos azules. Y para ilustrar lo absurdo de esto, escribió que si los caballos y los bueyes tuvieran manos y pudieran pintar, los caballos dibujarían dioses con forma de caballo y los bueyes con forma de buey.

En fin, con todo esto, el caso de Robert Powell expone algo realmente interesante: nadie sabe cómo era Jesús (si es que existió), pero millones de personas sienten que sí lo saben, y ese “conocimiento” viene del arte europeo, y hasta de una producción televisiva de 1977. Es decir que la fe visual moderna no nace de revelaciones divinas, sino de pinturas artísticas, pero también de casting, maquillaje e iluminación cinematográfica.

Actualmente Robert Powell, quien nunca logró despojarse de ese estigma, vive discretamente en el Reino Unido. El pasado 1 de junio cumplió 81 años [1], y ha seguido trabajando, sobre todo como actor y narrador. Pero su destino quedó sellado hace décadas. No importa cuántos papeles haya hecho después. Para el mundo siempre será “Jesús… pero el de la tele”.

Y mientras quizás alguien le enciende una vela en esta Semana Santa, su legado seguirá siendo uno de los ejemplos más curiosos —y reveladores— de cómo la religión, el arte y la cultura, pueden mezclarse hasta el punto de confundir ficción con realidad.

[Godless Freeman]


 


 

A Dios rogando y con el mazo dando: PP y Vox hacen pinza contra las mujeres o la memoria histórica en varias localidades durante Semana Santa

La dupla en Elche (Alicante) o Albal (Valencia) ha pedido derogar el aborto o permitido la continuidad de una concejala que comparó a Pedro Sánchez con Franco

Rubén Rozas

2-4-26

ElPlural



El Partido Popular Vox se vanaglorian a la hora de hablar de catolicismo, pero, en la práctica, llevan a cabo acciones que quedan muy lejos del amor al prójimo o a los derechos fundamentales. Medidas que, sin embargo, sí van en consonancia con lo que sectores eclesiásticos han defendido históricamente, manteniendo alejados con ellas a muchos feligreses cuya única fe es, precisamente, el respeto a los demás.

En los últimos días, coincidiendo con estos días festivos, la derecha y le extrema derecha han hecho pinza en cuestiones contra la mujer o la memoria histórica. Algunas de estas uniones se han producido en localidades lo que implica que, sobre el papel, pueda adquirir una menor relevancia mediática, pero que da buena cuenta de lo que las formaciones serían capaces en u hipotético gobierno de coalición entre los de Alberto Núñez Feijóo y los de Santiago Abascal en Moncloa.

El presente artículo recoge dos focos de interés en ese sentido: Elche (Alicante) y Albal (Valencia), donde los partidos que están en la oposición a nivel nacional han pedido en los últimos días al Gobierno central derogar la ley del aborto y permitido que una concejala que comparó a Pedro Sánchez con Franco se mantenga en el cargo, respectivamente.

La interrupción voluntaria del embarazo, en la localidad alicantina

Respecto de la localidad ilicitana, ‘populares’ y ultraderechistas se alinearon para solicitar al Ejecutivo de España tumbar una normativa que fue resultado de la lucha social y, sobre todo, del feminismo, en un momento en el que la interrupción voluntaria del embarazo ha vuelto a ser motivo de debate -un debate que se presupone superado- por las pugnas jurídicas entre el Ministerio de Sanidad y la Comunidad de Madrid o después de que el mismo Sánchez prometiera su blindaje en la Constitución.

Vox nunca ha escondido su postura frente a este derecho, pero choca más la postura del PP reciente. De hecho, Génova no ha dejado claro en estos meses cuál es su posición actual al respecto, mientras que la lideresa madrileña, Isabel Díaz Ayuso, mantiene su batalla particular contra el Ejecutivo español.  

Sin embargo, la localidad ilicitana podría servir como reflejo de lo que es capaz la dupla de los partidos a la derecha del tablero en un hipotético pacto a mayor escala. Aquí, el alcalde del partido de Feijóo en el municipio, Pablo Ruz, no ocultó su perspectiva, llegando a mezclar el ‘No a la guerra’ enarbolado por el Gobierno con el aborto. “Se puede decir ‘no a la guerra’ para algunos y en cambio estar a favor de la reforma constitucional que incorpora el derecho al aborto”, emplazó para, después, unir sus votos a los de sus socios.

La dictadura, en el municipio valenciano

El otro municipio que ocupa estas líneas también es llamativo. En este caso, PP y Vox, junto a las siglas locales de Avant Albal, unieron su representación en el pleno para evitar la salida de la concejala Azuzena Muñoz, quien meses atrás había comparado al presidente electo con el dictador, que gobernó con mano de hierro nuestro país durante 40 años.

Muñoz compartió en febrero mensajes en los que ensalzaba la gestión del caudillo frente a la del secretario general de los socialistas con mensajes públicos puestos en redes sociales y que, además, eran directamente falsos. Entre las mentiras que reprodujo se encuentran que Franco “creó cuatro millones de viviendas y otro -Sánchez- cuatro millones de okupas”.

La concejala, que había republicado un mensaje difundido en un grupo de seguidores de Ayuso, redujo la dimensión de lo expuesto a un “error” que asumió “personalmente”. “No hice un uso adecuado de mis redes, una cosa que, como cargo público, tengo que cuidar con el máximo rigor”, escribió a modo de disculpa.

Un perdón que no es suficiente para el PSOE ni para Compromís, tal y como quedó demostrado en la moción presentada por ambos y que ha podido conocer de primera mano ElPlural.com, con testimonios de dirigentes de los dos partidos.

Desde Compromís, Raul Esteban, portavoz en el Ayuntamiento, explica que “si bien pueden producirse errores y la gente tiene derecho a redimirse, este tipo de actuaciones son suficientemente serias como para que no sirvan solamente unas disculpas”. “No se trata de una cosa que pueda pasar por una broma. Consideramos que se trata de algo muy serio y, por tanto, creímos que no era suficiente al tratarse de cuestiones con las que no se puede ni tan siquiera banalizar por el sufrimiento y el destrozo que supuso durante la época más oscura de España”.

Por su parte, la portavoz del PSOE, Melani Jiménez, lamenta en declaraciones a este periódico que "la pinza de PP y Vox en en el Ayuntamiento de Albal ha servido para defender unos mínimos democráticos tras la difusión de un mensaje que comparaba la gestión de Pedro Sánchez con la dictadura franquista".

"Pese a la gravedad de los hechos y a la alarma social generada, ambas formaciones han optado por proteger a la concejala Azucena Muñoz en lugar de exigir responsabilidades, desvirtuando el debate y rebajando la exigencia de ejemplaridad pública", apostilla la responsable socialista, que también evita calificar lo ocurrido como un "error".

"No estamos ante una polémica menor ni un error aislado, sino ante la difusión de contenidos que banalizan una dictadura, algo incompatible con el compromiso democrático que deben representar las instituciones. Con su decisión, PP y Vox han preferido cerrar filas antes que situarse del lado de la defensa de los valores constitucionales y de la memoria democrática", concluye.

miércoles, 1 de abril de 2026

 




 


 


  Libro muy recomendado para esta Semana Santa 



 


 


 


Mikel Carpintero

 


María José Serrano García

 


Eva Fenández Ramón

 


Cristina Thomas

 


Roberto Aguilar LLamazares