***EL DOS DEL MAYO Y EL ROBO DE LA MEMORIA***
Por: Josemi Montalbán.
Hoy, mientras presenciaba por televisión como un año más una choni con ínfulas de reina, su corte de impresentables y el sempiterno obispo, se apoderaban, un año más de la festividad del Dos de Mayo, una celebración que solo debería corresponder al pueblo, puesto que fue el pueblo de Madrid el que regó con su sangre las calles de Madrid, mientras los de siempre, los nobles, los ricos, las gentes del “como Dios manda”, la buena gente como Ayuso, sus aduladores, pelotas y bufones, se quedaban en casa al resguardo de sus criados e influencia, a esperar los acontecimientos para luego sumarse al vencedor, exactamente igual que el sempiterno obispo; he sido consciente, otra vez, de que nada ha cambiado en este país, en las últimas dos centurias, y quienes, si no por decencia, al menos por dignidad, deberían quedarse al margen de celebraciones y actos conmemorativos, apartándose para conceder el protagonismo al pueblo, verdadero héroe del Dos de Mayo, se apropian, de la conmemoración del Dos de Mayo y sus símbolos, como se han apropiado de todo, incluido los símbolos de un país y los derechos de un pueblo, al que los de siempre, y el sempiterno obispo, llevan centurias saqueando impunemente.
Ahí estaban hoy también los de siempre, sacando pecho, colgándose medallas de su camisa nueva, cara al sol, como siempre. Autoridades, civiles y militares, junto al sempiterno obispo, en su tribuna, bajo palios entorchados de terciopelo, pronunciando discursos cargados de odio contra todo aquel que piensa distinto, contra todo aquel que los señala en su estulticia, en su falsedad, hipocresía, demagogia, en su permanente traición a unos valores, a una patria, a un pueblo, al que dicen servir, y del que, en realidad se sirven.
Hoy, como ayer, he sentido mucho asco, de todos esas gentes que militan en el "lado correcto de la historia", rodeados de su corte medradores y vividores de lo ajeno, presidentes de mil cosas, alcaldes, concejales, jefes de esto y aquello, subdelegados de lo habido y por venir, lameculos, trepas, especuladores millonarios, millonarios sin oficio conocido, impresentables con banda cruzada, impresentables sin más, banqueros, comisionistas, aprovechados, periodistas de a tanto el renglón, señoras con el periodo puesto, pensionistas, medio pensionistas, dos putas de las que ejercen en el Barrio de Salamanca, mancebos, comisionistas, una fiscal quemada, y un judío puesto de moda, comentando, rodeados de oropel y lacayos, lo heroico de aquella heroica jornada en la que ni estuvieron ni se les esperó jamás, mientras los verdaderos protagonistas de aquella heroica jornada quedaban, un años más, relegados al corral delimitado por la vallas de la policía municipal, aclamando a quienes los relegan, a quienes les han robado incluso el protagonismo que se ganaron con su sangre, aquella heroica jornada de mayo de 1808, aplaudiendo y jaleando al verdugo, guiados de eso que yo denomino el fervor del corral.
Un pueblo vigilado de cerca por los esbirros del régimen, en previsión de que entre tanto palmero se hubiese colado alguna oveja negra que pudiese alterar la conmemoración que los fariseos, mercaderes, sacerdotes y Judas, del Sanedrín madrileño han diseñado, un año más, orgullos y henchidos de odio a Sánchez, para celebrar aquella feliz jornada en la que asistieron, inmutables, y sin que le importara lo más mínimo, a la crucifixión de Manuela Malasaña, de Daoiz, de Velarde, de Blas Molina, de los arrieros de Vallecas, de...mientras los Ayuso, los Feijóo, los Tellado, los Gamarra, los Álvarez de Toledo, los...veían los toros desde el balcón de sus mansiones, y con las cortina corridas, para, doscientos y pico años después, sacar pecho y apuntarse el mérito por lo bien que aquella histórica jornada del Dos de Mayo de 1808, en la que no estuvieron, se les dio apiolar gabachos, y disfrutar de la aclamación de los que nada saben, porque hasta la memoria se la han robado.
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