Partido Comunista de los Pueblos de España
MENORES MIGRANTES: SERES HUMANOS NO MERCANCIAS
El capitalismo no puede entender el fenómeno migratorio de otra manera que en términos mercantiles. Está inscrito en su historia de explotación y expolio.
Explotación de los seres humanos (de la clase obrera y otras capas populares) y expolio de las riquezas naturales. Un saqueo que a lo largo de siglos ha empobrecido y arruinado continentes enteros. ¿Por qué entonces extrañarnos de los movimientos migratorios hacia países del primer mundo, y en concreto hacia los del Viejo Continente? Nada más lógico que querer ocupar un lugar en el sol ante tanta miseria y devastación originadas por esos países. Pero de nuevo el sistema capitalista a través de sus servidores políticos muestra su rostro más implacable, y España no es una excepción: reprimen violentamente, devuelven (menos a quienes al sistema interesa guardar como mercancías) en frío y en caliente, manipulan a la opinión pública con delitos comunes como el ocurrido en el madrileño barrio de Hortaleza, y confinan sine die en los llamados centros de acogida. Entre ellos, a quienes la burocracia española denomina MENAS (Menores Extranjeros No Acompañados). Un acrónimo utilizado despectivamente por los neofranquistas con fines racistas y para dividir a la clase trabajadora. Un número de jóvenes (niños, niñas y adolescentes) menores de 18 años que, en el Estado español, asciende a unas 15.000 personas. Cifra que, contrariamente al caso de los migrantes menores y migrantes en general de origen ucraniano (a 30 de junio de 2025 había más 326.000 personas con documentación de residencia en vigor en España), está causando problemas vergonzosos para ubicarla dignamente en las 17 comunidades autónomas que componen el Estado español.
Para nosotros/as, comunistas e internacionalistas, las fronteras son una invención nacionalista que pretende adueñarse de territorios que no les pertenece. Además, consideramos que existe suficiente riqueza en el mundo actual como para que todos los seres humanos podamos vivir decentemente en él; y que si no es así es porque el capitalismo privatiza hasta el aire que se respira. Por tanto, el fenómeno migratorio (consecuencia del vandálico colonialismo) no es otra cosa que un drama desgarrador con el que el sistema de producción capitalista quiere ocultar su total e irreversible descomposición.
No hay comentarios:
Publicar un comentario