Culpable
por ausencia: el rayo, la fe y el tribunal
En
1969, un rayo destruyó por completo la casa de Betty Penrose en
Arizona. Betty concluyó que la culpa era de Dios y decidió
demandarlo por "negligencia divina y descuido". Su abogado
presentó un argumento teológico irrebatible: si Dios controla el
clima y el universo, entonces Él era el responsable directo y
consciente de haber lanzado ese rayo destructivo sobre la propiedad
de Betty.
La
demanda se interpuso por 100 mil dólares. El tribunal aceptó el
caso, pero, como era de esperarse, la silla del acusado permaneció
vacía durante todo el proceso. Al no presentarse ningún abogado
celestial, ni nadie que cuestionara los cargos, el juez no tuvo más
remedio que declarar al Todopoderoso en rebeldía por no comparecer
ante la justicia para defenderse.
Técnicamente,
Betty ganó el juicio por default y obtuvo una sentencia favorable.
Sin embargo, cobrar el cheque resultó ser una misión imposible, ya
que las autoridades no pudieron embargar ninguna cuenta bancaria ni
localizar activos físicos de Dios en el condado. Betty se quedó con
los bolsillos vacíos y su casa destruida, pero al menos consiguió
una victoria legal y una anécdota insuperable, ya que es la única
persona en la historia en ganarle un juicio a Dios.
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