Si Quiles es periodista, Feijóo es Winston Churchill
Una buena porción de sus votantes mejoraría la mala opinión que tiene del líder del PP si su respuesta sobre el agitador ultra hubiera sido la que tenía que ser
Antonio Avendaño
3-5-26
ElPlural
1. La pregunta
Por sus indignaciones les conoceréis. La conducta del camorrista ultra y presunto delincuente Vito Quiles no indigna al presidente del PP, aunque probablemente sí a muchos de sus votantes; en realidad, a Alberto Núñez Feijóo ni siquiera lo inquieta ese comportamiento. Como mucho, lo incomoda algo, no demasiado, pero solo porque se ve en la embarazosa tesitura de tener que responder a los periodistas cuando le reclaman su opinión sobre el acoso del tal Quiles a la mujer del presidente del Gobierno, Begoña Gómez, y su entorno. Ayer le preguntaron. La respuesta de Feijóo no fue la de un ciudadano indignado por el proceder pendenciero de otro ciudadano con un tercero, sino más bien la de un correligionario decidido a justificar, amparar y disculpar los atropellos cometidos por otro correligionario contra un enemigo, o contra la esposa de un enemigo, pues ¿qué mayor pecado puede haber cometido la esposa de un enemigo que el hecho mismo de haberse casado con él?
2. La respuesta
La respuesta que dio el hombre llamado quizá a ser el próximo presidente del Gobierno (si los ataques de Donald Trump a Pedro Sánchez no lo impiden) es de las que sonrojan, de esas que provocan la vergüenza que se siente por lo que hacen o dicen otros. Esto es, resumidamente, lo que dijo Feijóo: “Vamos ver qué ha pasado con exactitud. ¿Quiénes son los que han tenido algún tipo de actitud violenta? Eso es lo importante. He visto o leído que la mujer del presidente y el periodista han presentado denuncias”. Finalmente, el líder del PP recordó que en el pasado altos cargos de su partido también sufrieron escraches, aunque a aquellos acosadores no se le ocurrió blanquearlos llamándolos “políticos” como sí llamó, en cambio, “periodista” a Quiles. Si Quiles es periodista, Alberto Núñez Feijóo es Winston Churchill.
3. El banquillo
Que Quiles se encuadra más bien en el colectivo de agitadores profesionales de ultraderecha lo evidencia su historial de acoso a personas de izquierdas, como el periodista Antonio Maestre o el activista por los derechos de los consumidores Rubén Sánchez. Este último, por cierto, ha logrado sentar en el banquillo a Quiles, a quien una jueza de Sevilla procesará por tres delitos continuados de calumnias con agravantes de odio ideológico en concurso con dos delitos de injurias. La acusación pide para el ‘periodista’ de Feijóo nueve años de cárcel, 24.000 euros de multa y 60.000 euros de indemnización. Si finalmente lo condenaran y acabara en la cárcel, Feijóo siempre podría indultarlo si algún día es presidente: ¿qué mayor homenaje al periodismo que liberar al hombre que se sacrificó en defensa de la libertad de acción, expresión y pensamiento?
4. El miedo
Lo más probable es que el propio Feijóo no crea en absoluto que Quiles es un periodista: pensar que pueda creerlo sinceramente provoca escalofríos, para echarse a temblar. Si damos por hecho, precisamente en su beneficio, que el líder del PP sabe, no puede no saber lo que es y la catadura moral de lo que hace el tal Quiles, que obviamente ni es periodista ni hace periodismo, habrá que concluir que Feijóo es un líder más bien pusilánime, inconsistente y quizá no demasiado astuto por no atreverse a decir lo que debía decir. Su respaldo tácito a Quiles tal vez obedezca al temor de que el camorrista hoy aliado con el PP se asocie mañana con Vox… y en contra del PP. Ni Feijóo ni su equipo parecen haber entendido que el acoso de Quiles a Begoña Gómez no le quita votos a Pedro Sánchez; si acaso, se los devuelve.
5. El voto
Si al broncas de Quiles le diera mañana por acosar a la candidata socialista a la Junta de Andalucía, María Jesús Montero, le haría un gran favor porque redirigiría sobre ella muchos de los focos que ahora le son esquivos. Pero es casi seguro que, llegado el caso, el candidato popular Juan Manuel Moreno saldría en defensa de Montero frente al pendenciero Quiles: sus votantes le agradecerían el gesto al menos tanto como los de Feijóo se lo afean a este. En el equipo de Moreno hay gente más inteligente que en el de Feijóo; al propio Moreno ser presidente lo ha hecho más listo de lo que era antes de ostentar el cargo: tanto él como su gente saben que el hostigamiento a la esposa del líder no suma votos a quien lo disculpa, sino que más bien los resta. Una buena porción, puede que la mayoría, de los votantes del PP mejoraría la pobre opinión que tiene sobre Feijóo si su respuesta sobre Quiles hubiera sido la que tenía que ser. ¿Acaso hace falta ser Winston Churchill para entenderlo?
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