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jueves, 30 de octubre de 2025

 




1️⃣ Las petroleras aprendieron del tabaco.

En los años 60, las tabacaleras pagaban millones a agencias de publicidad para negar que el tabaco mataba.

Hoy, las empresas fósiles pagan millones para negar que el petróleo destruye el planeta.

2️⃣ El nuevo corto “The Well-Oiled Plan”, lanzado por la Global Climate and Health Alliance, muestra en tres minutos cómo la industria del petróleo copia el guion de la industria del tabaco.

Mismo método: negar, mentir, confundir, vender.

3️⃣ La alianza reúne a más de 200 organizaciones sanitarias que denuncian el impacto del negocio fósil en la salud: asma, cáncer, partos prematuros, enfermedades cardiovasculares y millones de muertes prematuras cada año.

4️⃣ Los combustibles fósiles están enfermando a la gente, y las empresas que los venden gastan millones en publicidad para taparlo”, explica Shweta Narayan, de la GCHA.

No es una metáfora: cada litro de gasolina es un cigarrillo encendido en los pulmones del planeta.

5️⃣ En los 70, Big Tobacco inventó el concepto de “responsabilidad individual” para culpar al fumador.

En los 2000, Big Oil inventó la “huella de carbono personal” para culpar a la ciudadanía.

El objetivo era el mismo: que miremos al espejo y no al sistema.

6️⃣ Desde 2020, el movimiento Clean Creatives ha logrado que 2.700 creativas y 1.500 agencias prometan no trabajar más con petroleras.

Pero las grandes siguen pagando fortunas por su lavado verde.

7️⃣ La contradicción es indecente: las mismas agencias que hacen campañas para hospitales trabajan también para Shell o Chevron.

¿Puede una empresa promover la salud mientras ayuda a vender enfermedad climática?

8️⃣ La Global Climate and Health Alliance propone una línea roja:

ninguna agencia de comunicación que trabaje con petroleras debería poder participar en la comunicación de las cumbres climáticas de la ONU.

9️⃣ Lo dijo su directora, Jeni Miller:

Si la OMS impide que las tabacaleras participen en políticas de salud, la ONU debe hacer lo mismo con las petroleras.”

No es ideología, es higiene democrática.

🔟 El corto acaba con una advertencia:

Las conciencias son extraíbles.”

Y eso es lo que llevan décadas haciendo las corporaciones: extirpar la conciencia pública a golpe de anuncio y lobby.

1️⃣ 1️⃣ The Well-Oiled Plan no solo es un cortometraje: es una radiografía del cinismo contemporáneo.

El enemigo no solo quema petróleo, también fabrica narrativas.

1️⃣ 2️⃣ Porque si el siglo XX fue el del humo del tabaco, el XXI lo será del humo del asfalto.

Y quienes nos venden el veneno siguen siendo los mismos de siempre: las grandes empresas con gabinetes millonarios y almas vacías.

💥 Si quieres que sigamos desenmascarando a los responsables del colapso climático, apoya nuestro trabajo:

👉 https://donorbox.org/aliadas

El plan bien engrasado: cuando el petróleo copia el guion del tabaco

https://resist.es/el-plan-bien-engrasado-cuando-el.../

Un corto denuncia cómo las grandes petroleras usan las mismas tácticas de manipulación mediática

 


 


 


 


 


Las víctimas de residencias de Ayuso, ante el archivo de una denuncia por parte del juez Peinado: “No nos olvidamos”

Familiares de personas que sufrieron los protocolos de la vergüenza consideran que “algunos jueces no actúan con la misma diligencia en según qué casos”

Víctimas de residencias de mayores lamentan en declaraciones a ElPlural.com que la Justicia no es igual para todos después de que este periódico contara en exclusiva la semana pasada que el juzgado de instrucción número 41 de Madrid, el del juez que investiga a la mujer de Pedro Sánchez, Begoña Gómez, archivó una causa contra la gestión que la Comunidad de Madrid llevó a cabo en los geriátricos durante los primeros días de la pandemia del Covid.

Carmen López, portavoz de Marea de Residencias, unas de las máximas exponente de la lucha para que se repare de algún modo el daño que causaron los conocidos como protocolos de la vergüenza, afean en declaraciones a este periódico que “la justicia, especialmente algunos jueces, no actúan con la misma diligencia en según qué casos”. “Tal vez haya quien piense que la dilatación en el tiempo va a hacer que se olvide, pero no va a ser así porque ante el olvido y la impunidad el pasado puede volver a repetirse”, ha indicado.

"Se limitó a unas diligencias y archivó"

López alude, no solamente a esta denuncia que cayó en saco roto, sino a todas las que se distribuyeron por los distintos juzgados madrileños, con el mismo final. “Hasta el momento, en las querellas impulsadas entre 2020 y 2021 por nosotros por varios delitos -omisión del deber de socorro, entre otros-, que afectaron trágicamente a las residencias durante la pandemia, la justicia no actúa con la misma decisión que en otros temas de actualidad que estamos viviendo”.

La actuación se limita a unas diligencias básicas para después archivar, y los procedimientos que vamos presentando en recursos de Amparo ante el Tribunal Constitucional se van acumulando sin resolver”; añade, aludiendo que “los primeros casos recurridos en el TC llevan ya alrededor de tres años sin que este tribunal se haya pronunciado en ningún sentido”.

La denuncia que recayó en el juzgado de instrucción número 41

La denuncia a la que tuvo acceso este periódico y que terminó en el Juzgado de Instrucción número 41 terminó archivado porque “no quedaba acreditada la comisión de ilícito penal alguno” y el geriátrico adoptó, según la resolución, las medidas “que procedían”.

El auto rezaba que “no puede reprocharse la actuación del investigado nada” al no haber “incurrido en una acción u omisión negligente, teniendo en cuenta que la que la imprudencia no es sino la comisión de un resultado atípico y previsible que se hubiera evitado de haber sido adoptada la diligencia debida, requiriendo asimismo un nexo casual entre la acción u omisión y el resultado que en este caso no se ha producido”. Leer mas👇 👇

https://www.elplural.com/.../victimas-residencias-ayuso...

 


 






¿Qué harías tú por volver con quienes amas? ¿Caminarías miles de kilómetros? ¿Cruzarías montañas, desiertos y tormentas de nieve sin descanso? Bobbie lo hizo‼️ y demostró que el amor de un perro puede atravesar montañas, nevadas y continentes. Que cuando el corazón guía el camino, ningún hogar queda demasiado lejos.....

Y su viaje sigue conmoviendo al mundo, un siglo después.

En agosto de 1923, la familia Brazier, de Silverton (Oregón), emprendió un viaje en automóvil hasta Wolcott, Indiana, acompañados de su perro Bobbie, un cruce de Scotch Collie y English Shepherd de dos años. Eran más de 4.100 kilómetros en caminos de tierra y sin mapas modernos.

Pero a pocos kilómetros de su destino, en una parada de gasolina, Bobbie fue atacado por tres perros y huyó despavorido. La familia lo buscó durante días, publicó anuncios y recorrió la zona, pero sin éxito. Con el corazón roto, regresaron a Oregón sin él.

Seis meses después, en febrero de 1924, una de las hijas Brazier salió del café familiar en Silverton y vio algo imposible caminando por la calle: era Bobbie. Estaba flaco, con las uñas gastadas hasta la carne, el pelaje lleno de barro… pero había vuelto a casa.

Bobbie había recorrido más de 4.100 km a través de las Grandes Llanuras, las Montañas Rocosas y ríos helados, guiado solo por su instinto. La Oregon Humane Society investigó su historia y confirmó su autenticidad tras recibir cartas y testimonios de personas que lo habían visto, alimentado o cobijado en su ruta.

La noticia se volvió nacional. Bobbie recibió medallas, protagonizó una película muda y fue homenajeado por más de 40.000 personas en Portland. Cuando murió en 1927, a los siete años, Rin Tin Tin colocó una corona en su tumba.

Hoy una estatua y murales en Silverton recuerdan su hazaña.

#nolvido #bordercollie


 




 


 


 


 


 


 


 





Erique Vázquez Paredes


EL BURRO EXPLOSIVO

Poema que Rafael Alberti dedicó a Franco en 1938

Tú todavía, general botijo,

caudillo cantimplora sin pitorro,

liliputiense, hijo

de zorra cabezorra y cabezorro.

Di, Francisco, ¿hasta cuándo,

con tus bordados camisones nuevos,

de cara al sol y caraculeando,

nos tocarás la yema de los huevos?

Contempla, rebozado cochifrito,

la desgraciada Italia de Benito,

la Alemania de Adolfo destrozada.

Pero siendo tan chico de estatura

para contemplar nada,

sube a admirarlas, paticuesco enano,

desde la interminable sepultura

de tanta España muerta por tu mano.

¿Qué ves? Verde te veo,

no de aquel bello azul, azul de Prusia,

que la Falange (luego Falangeta

cuando se le encogió y heló el respiro

traseramente en Rusia)

viera desvanecerse en la puñeta.

¿Duermes tranquilo, Franco?

Cómo son al sentarte tus mañanas,

si atacado de espaldas y de flanco

por tus erectas guardas africanas

velas sin vela, ¡oh Canco, Canco, Canco!

Arriba ya, paneque! baila, andorga;

peonza que al final democratizas;

baila, culo hecho trizas,

baila, Generalismo pandorga,

sieso manido, sieso

patibulario, tieso y patitieso!

Muerto estás ya, Paquita la Católica,

Isabel del Ferrol y de Castilla.

Tu España carajólica

te despide: ¡Presente!,

mientras en los luceros, amarilla,

sube tu gloria de mojón caliente.

Rafel Alberti.


 

Pilar Gonzalez Garcia

Los monjes benedictinos y el Valle de los Caídos: los guardianes del silencio


Durante más de seis décadas, los monjes benedictinos han sido los guardianes del Valle de los Caídos, los custodios del monumento más polémico de España.

Su silencio, su poder y su resistencia al cambio son una de las claves menos contadas de este lugar que todavía divide al país.

El encargo de Franco

En 1958, cuando el dictador preparaba la inauguración del monumento, Franco ordenó que el Valle fuera confiado a la orden benedictina.

Su misión oficial: “orar por todos los caídos de la Cruzada y velar por el templo”.

En la práctica, su tarea fue otra: custodiar el mausoleo del régimen y controlar quién podía o no entrar.

Desde entonces, el Valle dejó de ser solo un cementerio. Se convirtió en un monasterio con inmunidad religiosa donde el Estado tenía poco margen de actuación.

El primer abad, Justo Pérez de Urbel, fue designado directamente por Franco.

Era monje, pero también propagandista del régimen, escritor del diario Arriba y autor de varios textos que justificaban la “Cruzada” como obra divina.

Nada en el Valle se movía sin el visto bueno del abad.

El poder de la sotana

Durante décadas, los monjes registraron los traslados de cuerpos que llegaban de toda España, pero los documentos se guardaban bajo llave.

Cuando las familias republicanas pedían información sobre los suyos, la respuesta era siempre la misma:

—“Aquí descansan todos por igual, reconciliados ante Dios.”

Era una mentira piadosa que servía para encubrir una violación masiva de derechos humanos y de memoria.

Los benedictinos lo sabían. Ellos mismos firmaban la recepción de las cajas de huesos sin nombre, muchas veces de madrugada, y ordenaban colocarlas en los osarios laterales.

El historiador Queralt Solé documentó que los monjes tenían una “lista secreta” con los traslados, pero el acceso a esos archivos fue negado hasta bien entrada la democracia.

Solo en 2018, por presión de asociaciones memorialistas, Patrimonio Nacional logró revisar parte de los registros.

Aún así, miles de familias siguen sin respuesta.

Misas por Franco, silencio por las víctimas

Cada 20 de noviembre, durante décadas, los monjes oficiaron misas por el alma de Franco y José Antonio Primo de Rivera.

Nunca hubo, en cambio, una misa pública por los miles de republicanos allí enterrados sin nombre.

En 2019, tras la exhumación del dictador, la abadía reaccionó con un comunicado donde expresaba su “dolor por la profanación del templo” y su “oración por la unidad de España”.

Ninguna palabra para las víctimas del trabajo forzado ni para las familias que reclamaban a sus muertos.

Esa doble moral, esa ceguera elegida, los ha convertido en símbolo del silencio eclesiástico ante la dictadura.

El Estado contra los monjes

Con la Ley de Memoria Democrática (2022), el Gobierno declaró el Valle de los Caídos —ahora llamado oficialmente Cuelgamuros— como lugar de memoria democrática, y solicitó formalmente la salida de la comunidad benedictina.

El Vaticano respondió con diplomacia: “la orden analizará la petición”.

Pero hasta hoy, los monjes siguen allí, celebrando misa diaria, controlando accesos y limitando las investigaciones sobre los osarios.


La paradoja es evidente:

el Estado democrático mantiene con dinero público una comunidad religiosa nombrada por el dictador, en un lugar donde miles de sus víctimas siguen sin identificar.

La última batalla del silencio

Los benedictinos defienden su presencia alegando “autonomía espiritual” y “labor pastoral”.

Pero las familias de las víctimas lo ven de otro modo: como una usurpación de la memoria y una protección del relato franquista bajo sotana.

El Valle necesita una nueva voz. Una que rece, sí, pero por la verdad, no por la nostalgia.

Hasta que las criptas se abran, los nombres se devuelvan y los monjes abandonen ese privilegio heredado del miedo,

el Valle de los Caídos seguirá siendo el altar del silencio más vergonzoso de España.

Texto original de Pilar González. Todos los derechos reservados.

👉 Sígueme para descubrir la historia que nunca te contaron.

Fuentes consultadas

1. Decreto de 1958 (BOE): concesión del Valle a la orden benedictina.

2. Patrimonio Nacional (2018): informes sobre la gestión eclesiástica del Valle.

3. Ley 20/2022 de Memoria Democrática, artículos 54 y 55.

4. Queralt Solé, historiadora (UB): estudios sobre traslados y archivos del Valle.

5. El País (2019): “Los monjes del Valle, guardianes de los secretos del dictador.”

6. La Marea (2022): “Los últimos días de la abadía del Valle de los Caídos.”

7. Ministerio de Presidencia (2023): expediente sobre la retirada de la comunidad benedictina.



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El enterrador de Paterna.

Hace pocos días escuché en un programa de radio el relato que una hija hace de la labor de su padre, enterrador en el cementerio de Paterna, en la provincia de Valencia.

Según el relato de esa hija, su padre era un hombre de izquierda, que tras la guerra civil española de 1936 a 1939 consiguió a duras penas un trabajo de enterrador en el cementerio de Paterna, donde eran ejecutados por los fascistas, vencedores de la guerra los presos republicanos que en general eran militantes del Partido Comunista, o sindicalistas de la UGT, o antiguos alcaldes de pueblos que pertenecían a esos partidos, o maestros de escuela. Todos ellos, habían cometido el grave pecado de defender al gobierno legítimo de la República contra los facciosos fascistas.

Sigue relatando la hija que su padre antes de enterrar a los fusilados cortaba un trocito de la tela de algunas de sus prendas, o algún botón, y los guardaba en una caja para que si algún familiar reclamaba información sobre el lugar de su enterramiento el enterrador abría la caja y ese familiar podía reconocer si entre esos pequeños trozos de tela había alguno que perteneciera al fusilado.

Pero lo que realmente me causó una sensación espeluznante, fue una anécdota que esa hija contó. Dice que su padre, una vez retirado el pelotón de fusilamiento, se dio cuenta de que uno de los fusilados se movía. Inmediatamente buscó al cura que siempre estaba presente en los fusilamientos y con temor le contó lo que había visto. El cura le espetó entonces sacando una pistola y poniéndosela en la cabeza «tira rojillo que si no acabarás como esos tíos», y acto seguido se acercó al moribundo y lo remató en el suelo.

Hechos como este fueron frecuentes en la genocida guerra civil española. Recuerdo lo que contó un joven periodista portugués que entró en la plaza de toros de Badajoz, donde fueron picados y fusilados alrededor de tres mil quinientos prisioneros republicanos, y cuyos cadáveres fueron quemados en la misma plaza. Ese periodista que aún vive y tiene 90 años relató que ante el espanto que le produjo esa visión se acercó a un sacerdote católico, buscando una explicación sobre lo que había visto, y que el mismo le respondió «algo habrán hecho».

No es mi intención relatar estos actos de barbarie, sino resaltar el papel jugado por la iglesia católica en la contienda civil.

Hay infinidad de testimonios que nos cuentan como curas católicos remataban a los moribundos que no habían sido «bien fusilados», de monjas con pistolas que custodiaban a las presas republicanas.

La iglesia católica española es tan responsable de los crímenes franquistas como el propio Franco, y aún está por llegar el día en que esa iglesia pida perdón por esos hechos, y que la (in) justicia española se digne investigar sobre esas complicidades aberrantes.

(Texto original de Darío Herchhoren)

https://x.com/outsidersesp/status/1977841826540437913


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