Buscar este blog

lunes, 10 de noviembre de 2025

 




Obispos, arzobispos, curas, capellanes y su Cruzada de muerte.

La muy santa, muy católica, muy apostólica y españolísima iglesia.

Autor: Tulio Riomesta

El cura de Navarra Antonio Oña, armado con pistola y uniforme de campaña, decía a una madre que intercedía por la vida de su hijo condenado a muerte: «Mira hija, si lo matan ahora irá al cielo. Si no lo matan, volverá a la andadas y se condenará. ¿Qué mejor momento para morir que ahora que está confesado?». Fue nombrado canónigo de Pamplona y en 1956 ascendió a Obispo de Mondoñedo.

El cura de Zafra (Badajoz), Juan Galán Bermejo, capellán de la 11ª bandera del 2º Regimiento, estaba entre los asaltantes a la catedral. Descubrió a un miliciano escondido en un confesionario y lo mató con su pistola. Galán se jactaba, mostrando su pistola, de que llevaba «quitados de en medio más de cien marxistas». Fue mucho peor, se le atribuyen 750 asesinatos.

El sacerdote de Calahorra (Logroño) Francisco Lajusticia vestía el uniforme de Falange con pistola al cinto.

El cura de Badajoz, Isidro Lombas (o Lomba) Méndez participó en la represión, pues elaboraba las listas de quienes aún vivían y había que detener para llevarlos a la Plaza de Toros.

El coadjutor de la parroquia de Murchante (Navarra) Luis Fernández Magaña, administrador del Conde de Rodezno era requeté y daba los tiros de gracia a los fusilados que habían sido sacados de la cárcel de Tafalla por un grupo de requetés el 21 de octubre de 1936, antes de arrastrarlos a la fosa común.

Hermenegildo de Fustiñana, capuchino y capellán carlista, el 6 de agosto de 1936, junto a otros carlistas, sacó de la cárcel de Jaca a Desideria Giménez de 16 años, y a Pilar Vizcarra, embarazada, que una semana antes había visto como era asesinado su esposo. Las mataron vilmente en campo abierto.

El médico de Sábada (Zaragoza) pidió que se demorara la ejecución de la joven de 19 años Basilia Casaus, embarazada de gemelos, se esperaba que diera a luz en apenas 2 semanas. Guardia civil y falangistas estuvieron de acuerdo en el aplazamiento, pero el cura del pueblo, primo de la víctima, se negó en rotundo diciendo: “Hay que fusilarla, muerto el animal, muerta la rabia”. Los deseos de este psicópata fueron atendidos y fue fusilada frente al castillo de Sádaba.

Por la sastrería eclesiástica de Benito Santesteban en Navarra, pasó a comienzos del verano de 1936, días antes del «glorioso movimiento nacional», el obispo de Zamora Manuel Arce Ochotorena, quien al despedirse de Santesteban le dijo: «Bueno, si en lugar de sotanas me envías fusiles ¡mejor que mejor! Ya me entiendes.»

El sacerdote Alejandro Martíne, le contó a Ronald Fraser para su historia oral de la guerra civil que «fue a partir de aquel día [14 de abril de 1931] cuando comprendí que nada se conseguiría por medios legales, que para salvarnos tendríamos que sublevarnos antes o después.»

Ramón Palacios García, párroco de la localidad burgalesa de Hormaza, quien se había «ofrecido» desde el mismo día de la sublevación a Falange Española «y en su doble calidad de soldado y ministro del Señor, acudió después allí donde el deber le llamaba», al frente de guerra. Cayó herido «alabando a Dios y vitoreando a España por brindarle aquella ocasión de derramar la sangre por su Patria». Según la crónica del Diario de Burgos del 18 de agosto, ese belicoso sacerdote se había incorporado a la «innumerable falange de mártires de la cruzada».

En Alsasua, según el testimonio del entonces párroco Marino Ayerra, los capuchinos «estaban como fuera de sí, poseídos de la exaltación de la hora mesiánica». «Hemos hablado con los requetés», declaraba el padre jesuíta Huidobro, capellán de la Legión, «que lo llenan todo de religioso idealismo, patria y hasta elegancia (…) ¡Cómo hablan de la muerte!… Este espectáculo de un pueblo que sólo sabe rezar y luchar es algo tan grande…». Y fray Justo Pérez de Urbel escribía: «¡Qué estallido de entusiasmo! ¡Qué desprecio a la muerte!”»

En Badajoz, un cura le dijo a Mario Neves (periodista portugués revelador de la matanza de la plaza de toros) que los muertos eran tantos que no era posible darles sepultura inmediata y que sólo la incineración masiva conseguiría evitar que los cadáveres se pudrieran. El 17 de agosto el cura acompañó a Neves al cementerio. Habían derramado gasolina y centenares de cuerpos ardían. El sacerdote, consciente de que el espectáculo desagradaba a Neves, se lo explicó con toda claridad: «Merecían esto. Además, es una medida de higiene indispensable.»

El arzobispo de Santiago Tomás Muniz, en una circular del 11 de noviembre de 1936 ordenaba a los párrocos que se abstuviesen «de dar certificados de buena conducta religiosa a los afiliados a sociedades marxistas». Lo que tenían que hacer los curas era «…certificar en conciencia, sin miramiento alguno, sin tender a consideraciones humanas de ninguna clase».

El párroco de Calamocha (Teruel), informó sobre un maestro de Badalona como «fusilable».

El cura de Nierva (Segovia) escribió sobre el maestro Mariano Domínguez, asesinado en agosto de 1936: “Nunca cumplió con sus deberes cristianos, poseía ideas avanzadas en la escuela antirreligiosa y antipatriótica en grado supremo”.

Antonio Añoveros, después obispo de Bilbao, estuvo presente en la matanza de las Bardenas, y un cura castrense, lejos de paralizar la matanza, bendijo la barbarie de Valdediós.

El cura de Obanos, Santos Beguiristáin, participó activamente contra los vecinos Republicanos de los cuales elaboraba listas: Los fusilados eran “muertos por el peso de la justicia”.

Tras la entrada en el pueblo de los franquistas, el cura de Rociana, Huelva, Eduardo Martínez clamaba desde el balcón del ayuntamiento: ¡Guerra contra ellos hasta que no quede ni la última raíz!, porque los 200 que ya habían asesinado le parecían pocos. Tras sus informes, 2 meses después se detuvo, juzgó y fusiló a otros 15 vecinos.

Un capellán castrense entró en los barrios obreros sevillanos de La Macarena con la columna de legionarios y falangistas “a sangre y fuego”.

El cura de Pamplona Fermín Izurdiaga, fundador de “Arriba España” y de “Jerarquía, revista negra de la Falange” animaba así: “Tienes obligación de perseguir al judaísmo, a la masonería, al marxismo y al separatismo. Destruye y quema sus periódicos, sus libros, sus revistas, sus propagandas. ¡Por Dios y por la Patria!”.

El sádico jesuita Vendrell, párroco de la cárcel de Alicante, que llevaba un crucifijo del nueve largo bajo la sotana, les decía a los que iban a ser fusilados “No tened miedo porque los moritos tienen buena puntería”.

El coadjutor de la parroquia de La Concepción (Huelva), Luis Calderón Tejero realizó un fichero de “rojos” que, después de la guerra, se convirtió en «información cualificada» del Tribunal para la Represión de la Masonería y el Comunismo”.

El predicador de la iglesia de la Merced de Burgos pedía un castigo implacable: «Que su semilla sea borrada, la semilla del mal, la semilla del diablo, los hijos de Belcebú son los enemigos de Dios».

Rodríguez se llamaba el cura verdugo del penal de Ocaña, encargado de dar los tiros de gracia con su pistola star a los fusilados, otras veces los golpeaba con un martillo en la cabeza.

Enrique Pla y Deniel, obispo de Salamanca: La guerra es “necesaria” y “una gran escuela forjadora de hombres”. En 1939, exterminada la II República Gomá recibió de Franco, en la iglesia madrileña de Santa Bárbara, el espadón de caudillo victorioso y paseó al dictador bajo palio con varios obispos saludando brazo en alto, al modo fascista.

https://www.tercerainformacion.es/.../curas-implicados.../







 



Hipocresía fascista franquista 


 


Javier Moure

 

Gerardo Ba Extremadura


 


 


 


 


José Luis Martín Florez

El maestro que se negó a gritar “¡Arriba España!”

El maestro que se negó a gritar “¡Arriba España!”

Amanecía en un pueblo pequeño de Toledo. El polvo de las calles se mezclaba con el silencio tenso de la posguerra. Las campanas sonaban para misa, y los niños caminaban descalzos hasta la escuela, donde el nuevo régimen imponía su lema: “Una, Grande y Libre”.

En la pizarra debía escribirse cada mañana:

¡Arriba España!”

Y antes de empezar la clase, los alumnos tenían que levantar el brazo.

Pero don Manuel —así lo llamaban todos, aunque apenas tenía treinta años— se negó. Era maestro desde antes de la guerra, republicano por convicción y por decencia. Había enseñado a leer a casi todo el pueblo y creía que la educación era la única arma digna que podía tener un pobre.

Aquel lunes, al entrar al aula, un inspector nuevo lo esperaba junto al retrato de Franco colgado en la pared.

Tiene usted que empezar la clase con el saludo nacional —le ordenó.

Don Manuel respiró hondo.

Yo empiezo las clases enseñando a pensar —respondió.

El silencio pesó como un disparo.

A los dos días lo arrestaron por “desafección al régimen”. Lo sacaron de su casa al amanecer, delante de sus alumnos, con las manos atadas y la cabeza alta.

En el expediente que aún se conserva en el archivo provincial se lee:

Maestro depurado. Propagandista rojo. Peligroso para la formación moral de la juventud.”

Lo llevaron a la prisión de Ocaña. Allí estuvo seis meses, sin juicio. Salió enfermo, desterrado, sin poder volver a enseñar jamás.

Murió veinte años después, en silencio, dando clases particulares a escondidas a los hijos de los jornaleros. En la tapa de su escritorio, su nieta encontró escrita una frase con lápiz casi borrado:

Me quitaron la escuela, pero no las ganas de enseñar.”

Aquel hombre no empuñó un fusil, no mató a nadie. Solo se negó a gritar lo que no sentía.

Y en un país donde el miedo era ley, esa fue su forma de resistencia


💥¡NUEVO ESCÁNDALO Y AMANTE! DE FELIPE VI Y REY JUAN CARLOS DESTAPADO TRA...

A los 88 años, José Sacristán FINALMENTE admite lo que todos sospechábamos.

ÚLTIMA HORA | Nicolas Sarkozy es liberado: el ex presidente sale de pris...

EXCLUSIVA AMANTE MAZÓN "FEIJÓO ENCUBRE PISO SECRETO COMISIÓN INVESTIGACI...

Toda La Verdad De Los Legionarios de Cristo y El Pedófilo de Marcial Maciel

CARLOS SOBERA y el gran BOCHORNO 💔 Eduardo INDA, aniversario de OK DIARI...

 


 


Jose Espinar

Con Franco se vivía mejor”: la gran mentira repetida

Cada vez que alguien dice “con Franco se vivía mejor”, en algún rincón de España la memoria tiembla. No, no se vivía mejor. Se vivía con miedo, con hambre y con pobreza. Se vivía sin libertad y sin futuro.

Las calles estaban llenas de silencio y las casas, de miseria. Muchos españoles pasaban hambre mientras unos pocos vivían del régimen. Los pueblos estaban vacíos porque miles de hombres y mujeres tuvieron que emigrar —a Alemania, a Francia, a Suiza— para poder comer. Dejaban atrás a sus hijos y a sus padres, buscando fuera lo que su país les negaba.

Había represión, censura y sumisión. La gente no hablaba: callaba. Porque abrir la boca podía costarte el trabajo, la cárcel o la vida. Las mujeres necesitaban permiso del marido para trabajar o viajar. Los obreros eran explotados. Los maestros, vigilados. Los estudiantes, amordazados. Y los desaparecidos… enterrados en cunetas que todavía hoy seguimos buscando.

Franco no trajo paz: trajo silencio y hambre. La paz no se impone a tiros. Lo que trajo fue miedo, exilio y represión. Los únicos que vivieron “bien” fueron los de siempre: los que se enriquecieron a costa del sufrimiento de un país entero.

Hoy algunos repiten aquella frase como si fuera nostalgia. Pero lo que añoran no es el orden: es la obediencia. No es la prosperidad: es el privilegio. Les molesta la libertad porque la libertad da voz a los que antes estaban callados.

España no necesita mirar atrás con miedo ni con mentira. Necesita recordar con verdad. Y decir alto y claro:

No, con Franco no se vivía mejor. Con Franco se pasaba hambre, se emigraba y se sobrevivía.

Texto original de Pilar González. Todos los derechos reservados.

SÍGUEME para descubrir la historia que nunca te contaron.


 


 


 


 




 


 


 


 

Archivos que borran la memoria

La ocultación de la memoria histórica es sistémica en las administraciones públicas gobernadas por la derecha

ElPlural

Angel Fernandez Millán

10-11-25



Hasta el 20 de diciembre de 2025 se puede visitar en el Archivo Histórico Provincial de Sevilla la exposición El Palacio de los Archivos sobre el inmueble que lo alberga: el antiguo Palacio de Justicia, inaugurado el 7 de enero de 1910, que estuvo en la sede de la calle Almirante Apodaca hasta su traslado a principios de la década de los setenta del siglo pasado al Prado de San Sebastián.

En la actualidad, el edificio lo comparten el Archivo Provincial, dependiente de la Consejería de Cultura y Deporte de la Junta de Andalucía (gobernada por el PP) y el Servicio de Archivo, Hemeroteca y Publicaciones del Ayuntamiento de Sevilla, también regido por el Partido Popular con el apoyo de Vox.

La muestra documental y fotográfica, que se abrió al público el pasado mes de enero, es la primera que ambas entidades realizan de manera conjunta. La principal sorpresa de esta exposición son sus olvidos: no hay ninguna referencia explícita ni a la dictadura de Primo de Rivera, ni a la República, ni a la dictadura franquista.

La única referencia implícita a la etapa republicana es una imagen con el siguiente pie de foto: “Los acusados por el asesinato de Pedro Caravaca Rogé, empresario y secretario de la FEDA, saliendo del Palacio de Justicia tras su declaración. 14 de junio de 1933”. La identificación de la II República con violencia y delitos de sangre resulta evidente.

Pero, lo que ya es indignante es una foto del año 1949 que recoge una cola de personas en la puerta del Palacio de Justicia para votar en las “elecciones municipales” de ese año. Todo un sarcasmo. El borrado de la memoria histórica y democrática, el revisionismo y el negacionismo llevados al extremo de identificar elecciones con democracia en tiempos de la dictadura franquista.

La ocultación de la memoria histórica es sistémica en las administraciones públicas gobernadas por la derecha. El lunes, 20 de octubre de 2025, lo comentamos también en El Plural con motivo de la exposición abierta en la fachada del Ayuntamiento hispalense sobre la historia de la Plaza Nueva.

Yo pienso que lo más realista es renombrar la exposición comentada como “El Palacio de los Olvidos”, el curioso caso de un archivo que borra la memoria, y reflexionar sobre el impacto del revisionismo y el negacionismo históricos en la juventud y su consecuencia más inmediata: el calado de la ultraderecha entre los adolescentes y los jóvenes, mayoritariamente, en los hombres.


domingo, 9 de noviembre de 2025

 


Este tío no es tonto es el paradigma de la estulticia

 



En una época en que los autobuses del sur de Estados Unidos estaban divididos por el color de la piel, Joan Trumpauer Mulholland, una joven blanca de 19 años, decidió cruzar la línea.

Se unió a los Freedom Riders, un grupo de activistas negros y blancos que desafiaban la segregación viajando juntos por el sur profundo.

Un gesto simple… pero que en aquel tiempo podía costar la vida.

Fue arrestada en Jackson, Misisipi.

Al negarse a pagar la fianza, la enviaron a la prisión de máxima seguridad de Parchman.

Dos meses entre rejas. Una celda diminuta. Un uniforme a rayas. Aislamiento y humillaciones.

A pesar de su piel blanca, sufrió los mismos abusos que los activistas afroamericanos.

Su valentía no pasó desapercibida: una muchacha sureña desafiando a su propio mundo.

Pero Joan no se detuvo.

Se convirtió en la primera estudiante blanca del Tougaloo College, una universidad afroamericana en el corazón del Misisipi segregado.

Allí conoció a Martin Luther King Jr., Medgar Evers y Anne Moody.

Allí se transformó en una de las voces más comprometidas del movimiento por los derechos civiles.

Pagó un precio alto.

Fue amenazada por el Ku Klux Klan.

Rechazada por su familia.

Convertida en blanco de odio por atreverse a ser humana.

En 1963 participó en la famosa sentada de Woolworth’s en Jackson.

La multitud la insultó, le arrojó kétchup, azúcar y desprecio.

Ella no se movió.

Las fotografías de aquel momento recorrieron el país: su rostro, firme y sereno, se volvió símbolo de resistencia moral.

Marchó sobre Washington.

Y cuando el Klan bombardeó una iglesia en Birmingham, matando a cuatro niñas, Joan recogió un fragmento de vidrio del suelo.

Aún lo conserva, como un recordatorio de lo que nunca debe repetirse.

En los años siguientes participó en más de treinta protestas, sobrevivió al miedo y al cansancio.

Luego enseñó en escuelas, no solo gramática, sino también coraje y conciencia.

Hoy, a sus 84 años, sigue enseñando.

Fundó una fundación que lleva su nombre y defiende una idea tan sencilla como urgente:

el activismo no es una postura. Es una acción.

Joan Trumpauer Mulholland desafió el odio con dignidad.

Y su historia nos recuerda que la valentía no siempre grita:

a veces, simplemente se sienta… y no se levanta.

#fblifestyle


 


Todo estalla… y nadie está preparado.” Un grupo de catedráticos en derecho ha destapado una trama que involucra directamente a Ayuso y a Miguel Ángel Rodríguez contra el Fiscal General, dejando a los despachos jurídicos y a los pasillos del poder en un silencio absoluto mientras los secretos más ocultos comienzan a filtrarse a la prensa y a las redes sociales, mostrando cómo alianzas inesperadas y maniobras políticas ocultas pueden desestabilizar estructuras que parecían inquebrantables, provocando un efecto dominó que amenaza con cambiarlo todo en el panorama político nacional.

Lo que comenzó como un rumor en los círculos académicos ahora explota en un escándalo que mezcla ambición, traición y poder, mientras cada declaración y prueba presentada por los expertos en derecho hace temblar la credibilidad de figuras que creían intocables, dejando al público preguntándose quién realmente mueve los hilos detrás de las cámaras y cuál será el siguiente giro en esta historia cargada de tensión, intriga y confrontación directa.

Nadie esperaba que el enfrentamiento entre la política madrileña y el fiscal general llegara a este nivel, y cada revelación nueva se siente como un golpe demoledor que puede redefinir carreras, reputaciones y lealtades en un instante, mientras los espectadores intentan unir las piezas de un rompecabezas que parece más oscuro y complejo de lo que cualquiera podría imaginar, y todavía queda lo peor por descubrir…


 


Fonsi Loaiza

Se acerca el final político del falangista Ortega Smith de VOX por desavenencias internas con el partido de extrema derecha. Smith militó en Falange. Escribió en la revista Así de Falange Española de las JONS: "Ser falangista es vivir como falangista, es pensar como falangista, es morir como falangista".

Este tipo ha sido uno de los máximos representantes de la derecha salvaje en España. Llamó "violadoras, asesinas y torturadoras" a 'las 13 Rosas' asesinadas por el fascismo. Su causa fue archivada porque "la acción penal se extingue con la muerte de las ofendidas".

Ortega Smith llamó "portadores de grandes enfermedades" a los migrantes, y fue llamado al orden por la Embajada de China por racismo. Atacó a la mujeres diciendo que "la violencia machista es una gran mentira y que tienen derecho a pintarse las uñas pero no al aborto".

Este matón fascista faltó el respeto a Nadia Otmani, víctima de violencia machista en silla de ruedas; y tiró en un pleno una botella en la cara al diputado Eduardo Rubiño de Más Madrid.

La familia de este "patriota" atesora un gigantesco patrimonio inmobiliario en España y en Argentina con 29 inmuebles gracias al franquismo y a la empresa de constructores adinerados fuera de nuestro país con sangre italiana, inglesa y argentina.

Ortega Smith ha ocupado cargos simultáneos en instituciones públicas, ha ocultado sobresueldos de VOX en sus declaraciones y bloqueó la comisión de investigación sobre el atropello a una niña de 10 años en el que iba de copiloto el director de la Policía Municipal de Madrid.

Hasta nunca, @javierortegasmith Tu única patria es tu bolsillo.


 


 



El 5 de noviembre de 1936, en Jauja (Córdoba), el franquismo asesinó a la maestra Ana Ricarda Cobacho Cañete. Fue detenida por guardias civiles junto a otras mujeres, a quienes raparon la cabeza y obligaron a beber aceite de ricino. Después la sometieron al “paseíllo”, y pocos días más tarde apareció semienterrada junto a un arroyo. Tenía 36 años, estaba casada y era madre de cuatro hijos. Que su nombre y su historia nunca se olviden.

 



Jonatan Luzbel

¡¡¡¡¡¡ LO DEJO TODO ATADO Y BIEN ATADO ¡¡¡¡¡ Con esta expresión, de Franco se refería a la consolidación de su régimen y a la designación de Juan Carlos de Borbón como su sucesor a título de rey, un paso clave para asegurar la continuidad del sistema franquista tras su muerte, lo cual finalmente derivó en la actual monarquía parlamentaria española. sin pasar por las urnas .es decir "" POR OBRA Y GRACIA DEL ESPIRITU SANTO ENCARNADO EN EL CAUDILLO Lo cual viene a decir tambien o enlazar y de forma clara Que ir bajo Palio en el ámbito religioso: En las procesiones, en España, donde el palio se utiliza para cubrir al Santísimo Sacramento (la Eucaristía) o a Caudillos o personas de gran devoción, y divinidad .ejemplo el Caudillo como un enviado por Dios o bien bendecido por Dios ¡BLANCO Y EN BOTELLA IGUAL A LECHE O NO???? Y eso teniendo en cuenta que en España se planteo beatificar al Caudillo grupos ultracatólicos y activistas franquistas, han promovido y solicitado la apertura de una causa de beatificación o canonización del dictador,; Y EN ESA ESTAMOS SIN SABER HASTA CUANDO

 

Nadie sabe lo que ocurrió aquella noche…” — con esta frase, Juan Carlos de Borbón quebró más de seis décadas de silencio sobre el accidente que marcó su vida y la historia de la monarquía española. La tragedia que se llevó a su hermano Alfonso había quedado sepultada entre rumores, versiones contradictorias y un tabú que parecía intocable. Pero ahora, el rey emérito decide hablar… y lo que revela deja helado a todo un país.

Su voz, cargada de culpa y nostalgia, traza una línea entre la inocencia y el horror, entre el recuerdo y la redención imposible. “Nunca volví a ser el mismo”, confiesa, mirando al vacío, como si aún escuchara aquel disparo que cambió para siempre su destino. Durante años, los muros del Palacio de Estoril guardaron un secreto que nadie se atrevía a pronunciar. Y hoy, cuando por fin el silencio se rompe, las preguntas vuelven a la superficie: ¿fue realmente un accidente… o algo más oscuro? Lo que Juan Carlos ha contado… podría reescribir la historia.



 


 


 


 

El montón de medallas que tenía el cura de Telde...el mismo que en tiempos de Paca....con una mano te bendecía y con la otra te pegaba un tiro... luego decía que era voluntad del espíritu Santo....

#NiOlvidoNiPerdón# Memoria Justicia# reparación


No olvidemos que la Iglesia Católica es la organización que más crímenes ha cometido en el nombre de Dios.

 


 


 


 


 


 


 


 



Parece que hable delante de un espejo

 


 


 


Fascistas franquistas fanáticos

 


 

Sánchez manda un recado a Juan Carlos I y a sus memorias: “No lo recomendaré por Navidad”

El presidente del Gobierno habla en ‘El País’ sin tapujos sobre el polémico libro del rey emérito


ElPlural

9-11-25



A menos de un mes para su lanzamiento, Reconciliación, la obra que narra las memorias de Juan Carlos I sigue dejando un reguero de polémica a cada filtración que aparece en los medios de comunicación. Los recuerdos del emérito ya circulan por Francia y su recibimiento no es que pueda definirse como positivo. La imagen que proyecta el libro se acerca más a un intento del padre de Felipe VI por lavar su imagen que otra cosa, aunque no siempre lo consigue; máxime en los pasajes dedicados a expresar sus opiniones sobre el dictador Francisco Franco. De hecho, ha causado tal revuelo que incluso el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, opinaba sobre ello en la entrevista concedida a El País que se ha publicado este domingo: “No será una recomendación”.

El presidente del Gobierno admite en las páginas de la cabecera de PRISA que aún no ha leído el libro, habida cuenta de que sale a la venta el próximo 3 de diciembre, coincidiendo con la campaña navideña. Pero a pesar de ello, Reconciliación no será una de las recomendaciones que haga Sánchez a sus allegados o a sus seguidores en su nuevo canal de TikTok, donde siempre suele terminar la semana con recomendaciones cinéfilas, musicales o de lectura. “Visto lo visto…”, reflexionaba el jefe del Ejecutivo antes de asegurar que "no va a ser uno de los que recomiende para estas Navidades”.

Sánchez separa la figura del emérito de la de su hijo, el rey Felipe VI. De hecho, incide en que la actual jefatura del Estado “hace una labor encomiable”. Sin entrar mucho en detalles, promete responder a algunas cuestiones que le han despertado cierto asombro. Lo hará a su debido tiempo. “Responderé algunas de las cosas que, en fin, me han dejado sorprendido, sobre quién trajo o no trajo la democracia”, continuaba un Sánchez que subrayó que “la democracia no cayó del cielo”. “Fue fruto de la lucha de los españoles y españolas, de la gente de a pie, de los peatones de la historia, que decía Vázquez Montalbán”, zanjaba.

Recuerdos sobre Franco y rencillas con Felipe

Los fragmentos adelantados de las memorias han reactivado el debate público sobre Juan Carlos I, especialmente por el retrato benévolo que ofrece de Francisco Franco. El emérito evoca una relación “habitual y cercana” con el dictador y destaca su “inteligencia” y “olfato político”, llegando a afirmar que no permitía que se le criticara en su presencia. El pasaje que más tensión ha generado es aquel en el que evita cualquier reproche al golpe de Estado de 1936 o a la represión de la dictadura, y prefiere subrayar que “nadie logró desestabilizarlo”, algo que, en sus palabras, suponía “un desafío” durante un periodo tan prolongado.

El libro, firmado por la periodista e historiadora Laurence Debray siguiendo el relato del propio Juan Carlos I, también aborda su marcha a Abu Dabi. El emérito sostiene que salió de España presionado por el Gobierno y por la exposición mediática tras conocerse una cuenta en Suiza, negando las sombras fiscales que deterioraron su imagen. Según su versión, optó por abandonar el país para no interferir en la labor institucional de su hijo.

Las memorias incluyen además un episodio especialmente sensible: la reacción del emérito cuando Felipe VI anunció que renunciaba a su herencia y le retiraba la asignación pública. Juan Carlos I reproduce las palabras que dirigió entonces a su sucesor, interpretando aquel gesto como un rechazo personal y reivindicando su papel en el regreso de la monarquía, pese al peso decisivo que tuvo la clase política en la Transición.