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domingo, 5 de abril de 2026

 


𝗗𝗲𝗹 𝗻𝗮𝘇𝗶𝘀𝗺𝗼 𝗮 𝗚𝗮𝘇𝗮: 𝗖ó𝗺𝗼 𝗲𝗹 𝗿𝗲𝗹𝗮𝘁𝗼 ú𝗻𝗶𝗰𝗼 𝗱𝗲𝗹 𝗛𝗼𝗹𝗼𝗰𝗮𝘂𝘀𝘁𝗼 𝘀𝗲 𝘂𝘀𝗮 𝗽𝗮𝗿𝗮 𝗷𝘂𝘀𝘁𝗶𝗳𝗶𝗰𝗮𝗿 𝗲𝗹 𝗰𝗼𝗹𝗼𝗻𝗶𝗮𝗹𝗶𝘀𝗺𝗼 𝗶𝘀𝗿𝗮𝗲𝗹í (judíos) – 𝗨𝗻 𝗺𝗮𝗻𝗶𝗳𝗶𝗲𝘀𝘁𝗼 𝗮𝘁𝗲𝗼 𝗱𝗲𝘀𝗱𝗲 𝗘𝗰𝘂𝗮𝗱𝗼𝗿

En Ecuador, la Constitución nos declara un Estado laico (arts. 1 y 66.😎 . Eso significa que el sistema educativo no debe imponer ninguna narrativa religiosa ni histórica como dogma. Si el gobierno del NARCO Daniel Noboa quiere enseñar el Holocausto, debe hacerlo desde un enfoque histórico riguroso, no como una lección de victimización exclusiva.

Pero antes de imponer un tema tan particular y políticamente cargado, el Estado debería preguntarse: ¿por qué no se enseña primero evolución biológica, con décadas de evidencia científica y sistemáticamente ignorada por sectores creacionistas? ¿Por qué no se enseña el origen antropológico de las religiones: cómo los humanos inventaron dioses, rituales y textos sagrados como herramientas para explicar el mundo y ejercer poder? Eso permitiría entender críticamente no solo el judaísmo, sino también el cristianismo, el islam y cualquier fe

Y ese enfoque antropológico llevaría directamente a analizar conflictos actuales en Medio Oriente, como los ataques de Israel para apoderarse de tierras palestinas, los asentamientos ilegales en Cisjordania, la anexión de Jerusalén Este, y las repetidas incursiones sobre Líbano y Siria. Todo ello justificado con argumentos religiosos o de "seguridad", pero en la práctica es un proyecto de expansión territorial que viola el derecho internacional. Desde una mirada atea y laica, rechazamos que ningún dios —Yahvé, Alá o cualquier otro— pueda legitimar el despojo de tierras ajenas.

Ahora, si se va a enseñar el Holocausto, que se enseñe completo. Los nazis no asesinaron solo a judíos: también asesinaron sistemáticamente a homosexuales, a gitanos (rom y sinti), a personas con discapacidad, a testigos de Jehová, a prisioneros políticos y a eslavos. Reducir el Holocausto a la tragedia judía es una distorsión histórica que, además, sirve a intereses políticos actuales: presentar a Israel como víctima perpetua para justificar su política de colonización y expropiación. Un enfoque laico y crítico debe rechazar ese uso instrumental de la memoria.

𝗖𝗼𝗺𝗼 𝗮𝘁𝗲𝗼𝘀, 𝗱𝗲𝗻𝘂𝗻𝗰𝗶𝗮𝗺𝗼𝘀 𝗰𝘂𝗮𝗹𝗾𝘂𝗶𝗲𝗿 𝗰𝗿𝗲𝗲𝗻𝗰𝗶𝗮 𝗾𝘂𝗲 𝗮𝗳𝗶𝗿𝗺𝗲 𝗾𝘂𝗲 𝘂𝗻 𝗱𝗶𝗼𝘀 𝗼𝘁𝗼𝗿𝗴𝗮 𝗱𝗲𝗿𝗲𝗰𝗵𝗼𝘀 𝘁𝗲𝗿𝗿𝗶𝘁𝗼𝗿𝗶𝗮𝗹𝗲𝘀 𝘀𝗼𝗯𝗿𝗲 𝗼𝘁𝗿𝗼𝘀 𝗽𝘂𝗲𝗯𝗹𝗼𝘀. Y señalamos que el sionismo político ha utilizado esa idea para justificar décadas de ataques, ocupación y limpieza étnica contra los palestinos, así como intervenciones militares en la región.

La solución no es prohibir enseñar el Holocausto, sino enseñarlo correctamente —reconociendo a todas sus víctimas— y sobre todo, priorizar lo que la Constitución y la ciencia exigen: evolución, evolución, antropología de las religiones, y un análisis crítico de los conflictos contemporáneos. En un país laico como Ecuador, la memoria histórica no puede ser moneda de cambio diplomático ni dogma sionista. Si solo se enseña el sufrimiento de un grupo, omitiendo a los demás y ocultando los crímenes actuales de su Estado-nación, entonces no estamos educando: estamos adoctrinando a favor de una potencia extranjera.

ATT: COMUNIDAD DE ATEOS AGNÓSTICOS ANTIRRELIGIOSOS DEL ECUADOR


 Jose Pendas Fernandez


 


 


 


 Paqui Soler García


 


DÓNDE ESTÁ LA DEMOCRACIA

Dónde estás, democracia,

en esa nación tan omnipotente,

será en la desgracia

de la tan pobre gente

de no ser de su yugo ni consciente.

El uno de cien tiene

el noventa por ciento de riqueza

y el resto más sostiene,

clase de tal pereza

que presume de noble, ¿qué grandeza?

Ahora con motores

que sustituyen a tantos esclavos;

no quieren sus labores

que sólo se atan cabos

en el día de gracias con los pavos.

Profundas diferencias

entre las clases nativas sociales,

se mira obsolescencias,

del que, con dinerales,

es el culpable de todos sus males.

Destruyen las naciones

que ante sus imperios no se doblegan

y con sus condiciones

solamente se apegan

al robo con las tropas que despliegan.

Apoya a genocidas

que quieren expandir sus aledaños,

con sus acometidas,

sin caso a los escaños

y sin ver los mundiales altos daños.

Los dos son imputados

por delitos muy graves cometidos,

mas buenos abogados

los tienen retraídos,

en estos dos estados corrompidos.

Es el pueblo elegido

para instaurar la ley del talión de antes

y ya lo conseguido

supera en los talantes

al imperio más antiguo en aberrantes.

E. Fdez. Castro.


 

La única vez que Franco habló públicamente del asesinato de Lorca: "Accidentes naturales de la guerra"

El caudillo se refirió en una entrevista a un "escritor granadino" sin mencionar el nombre del poeta y culpó de su muerte a la República

RubénRozas

5-4-26



Una de los puntos vertebradores de cualquier régimen dictatorial es la propaganda, llevada al extremo y sin ningún tipo de ética.

Da igual lo que haya pasado, lo importante es contarlo de tal manera que el contrario, el enemigo -porque en tiempos de guerra deja de ser adversario- sea percibido como único culpable del horror. Y que el horror, cuando es fomentado por nosotros, se reconozca si acaso en la opinión pública como condición necesaria para unos fines últimos que traerán bonanza gracias a la ‘causa’.

El franquismo supo emplear muy bien su aparato propagandístico durante y después de la Guerra Civil, con los medios de comunicación a su servicio salvo alguno clandestino -ahí encontramos, por ejemplo, el NODO, máxima expresión de marketing del régimen- y con bulos que calaron tan dentro de la sociedad que muchos los defienden todavía a día de hoy (seguridad social, pantanos, etc).

Pero Franco se cuidaba muy mucho -y si tenía un descuido, ya se encargaba de que pasara desapercibido- de decir según qué cosas en entrevistas y declaraciones a los medios de comunicación, y de cómo las decía, sobre todo cuando aludía a temas que sabía especialmente comprometidos. A ello hay que sumar el miedo con el que algunos de los periodistas trabajaban de base durante la dictadura.

Ni entrevistador ni dictador mencionaron su nombre

Un asunto delicado para el caudillo, por mucho que lo vendiera como algo necesario para ‘limpiar’ España, fue el asesinato a sangre fría de quienes rechazaban el régimen, un modus operandi generalizado que se extendió a cualquier escalafón social, también el de la cultura. Y aquí no podemos pasar por alto a Federico García Lorca.

El poeta fue fusilado por el bando sublevado al poco del Golpe de Estado de 1936, tal y como reconoce un documento que vio la luz hace tan solo poco más de una década y al que ha tenido acceso este periódico, que ha conocido además la intrahistoria del mismo.

El dictador nunca se refirió a Lorca en público, más que una vez. Lo hizo en una entrevista en plena guerra y sin mencionar su nombre, refiriéndose a él como “un escritor granadino”.

Emilio Silva, presidente de la Asociación para la Recuperación de la Memoria Histórica, explica a ElPlural.com algunos detalles de ese fragmento que puede leerse en Palabras del Caudillo, un recopilatorio de discursos, mensajes y textos que Franco emitió durante el conflicto bélico y la posguerra.

“Recopilan varias entrevistas con periodistas extranjeros, y ésta es con el diario La Prensa. El periodista no nombra a Lorca, no se atreve a nombrárselo a Franco, pero habla de un famoso poeta que ha sido asesinado”, relata el también sociólogo y periodista desde el otro lado del teléfono.

“Franco entiende perfectamente a quién se refiere y le contesta que la culpa fue del gobierno de la República, que repartió armas al pueblo, lo que produjo algunos encontronazos, y entre esos encontronazos murió el ‘tal poeta’ o algo similar”.

El documento que demuestra que el dramaturgo fue asesinado por las tropas franquistas encargado por el propio Franco, y cuya investigación encuentra el origen en la década de los 60 de la mano de la historiadora Marcelle Auclair, rompe definitivamente con la tesis defendida durante años por el régimen y proyecta lo que era algo de sobra conocido, pero no oficial. Esto pasa a ser así en 2015, cuando Silva lo lleva al Ministerio del Interior para sellarlo y, después, salta a los medios de comunicación.

Fragmento íntegro

A continuación, se reproduce el fragmento íntegro de la entrevista en la que Franco habla del asesinato de Lorca.

+Entrevistador: ¿Han asesinado ustedes a escritores españoles de fama mundial?

-Franco: Se ha hablado mucho en el extranjero de un escritor granadino; se ha hablado mucho, porque los rojos han agitado este nombre como un señuelo de propaganda. Lo cierto es que en los momentos primeros de la revolución en Granada, ese escritor murió mezclado con los revoltosos; son los accidentes naturales de la guerra (…) Granada estuvo sitiade durante muchos días, y la locura de las autoridades republicanas, repartiendo armas a la gente, dio lugar a chispazos en el interior, en alguno de los cuales perdió la vida el poeta granadino. (…) Como poeta, su pérdida ha sido lamentable, y la propaganda roja ha hecho pendón de este accidente, explotando la sensibilidad del mundo intelectual; en cambio, esa gente no habla de cómo se fueron asesinando fríamente en el ánimo más templado don José Calvo Sotelo, don Víctor Pradera, don José Polo Benito, don Honorio Mauras, don Francisco Valdés, don Honorio Maura…



Franco sobre Lorca. Palabras del Caudillo. Imagen cedida a ElPlural.com.

 

En defensa de la Memoria

Este tipo de documentos han permitido la investigación durante años para conocer la verdad en la medida de lo posible y, con ello, cerrar las heridas que todavía perduran en el tiempo. Sobre todo, son útiles para que el paso de éste no borre lo que hace no tanto pasó entre las calles por las que ahora caminamos en paz y con respeto a las opiniones del otro, siempre que éstas no coarten libertades.

En lo que respecta a Lorca, sobra decir que su legado sigue vivo en cada clase de Literatura que lo leen, o en cada obra o sala de cine que lo representan. Además, sus libros, tanto de poesía como de teatro, siguen vendiéndose por miles en todo el mundo, situándole como uno de los escritores más influyentes, para muchos el más, de nuestro país. Más allá de su obra propiamente dicha, es considerado una institución contra la represión franquista.




viernes, 3 de abril de 2026

 Domingo Cano Valverde


 


 Alfonso Cabañas Rodríguez


 Marga Gracia


 



 




#TalDíaComoHoy de 1939 terminó la Guerra Civil española con la derrota de la Segunda República.

El 1 de abril de 1939, tras casi tres años de guerra, el bando sublevado proclamó su victoria. La guerra no fue un “conflicto entre hermanos”, sino la consecuencia de un fracasado golpe de Estado reaccionario contra la Segunda República y, en particular, contra el gobierno del Frente Popular.

La República, con todas sus contradicciones y límites, fue percibida como una amenaza por las élites económicas, sectores del ejército y la jerarquía eclesiástica, que desde muy temprano conspiraron para derribarla. Frente al golpe, el pueblo trabajador respondió con una movilización masiva: milicias populares, organización obrera y una resistencia que logró frenar el avance inicial de los sublevados en ciudades clave como Madrid. Posteriormente, el Ejército Popular trató de reorganizar la defensa, destacando episodios como la batalla del Ebro, en un esfuerzo desesperado por cambiar el curso de la guerra.

Sin embargo, la República combatió en condiciones profundamente desiguales. La política de “no intervención” impulsada por Reino Unido y Francia bloqueó el acceso del gobierno legítimo a armamento, mientras la Alemania nazi y la Italia fascista apoyaban abiertamente a los golpistas con aviación, tropas, armamento y asesoramiento militar. Frente a ello, la República solo contó con el apoyo sostenido de la Unión Soviética, México y la solidaridad internacional de las Brigadas Internacionales.

En el tramo final de la guerra, cuando la derrota militar era ya muy probable, las divisiones internas se agravaron. El golpe de Estado del coronel Casado en marzo de 1939, dirigido contra el gobierno de Negrín y con el objetivo declarado de negociar una paz con Franco, desarticuló la resistencia republicana en su momento más crítico. Lejos de lograr una salida negociada, precipitó el colapso definitivo del frente republicano.

La victoria de los sublevados no fue inevitable ni fruto de una supuesta superioridad moral, sino el resultado de la decisiva ayuda exterior fascista, la superioridad material y la asfixia internacional de la República, agravadas por conflictos internos en una situación límite.

El triunfo franquista dio paso a un régimen basado en el terror sistemático: ejecuciones masivas, cárceles, campos de concentración, depuración política y persecución brutal contra republicanos, comunistas, sindicalistas y cualquier forma de disidencia. El franquismo no buscó reconciliación alguna, sino la eliminación del adversario político y social.

La guerra española puso de relieve tanto el valor de los combatientes republicanos como las graves dificultades derivadas de la falta de armamento moderno y de la insuficiente coordinación inicial. Fue una escuela dura, pero llena de enseñanzas militares.”

-Batov, P. (1962). En campañas y batallas.




 

Un día como hoy, el 1 de abril de 1939, termina la guerra civil española, con la trágica victoria del general Franco y sus fuerzas fascistas. Los trabajadores se organizaron ampliamente en la anarquista CNT (Confederación Nacional del Trabajo) y en la socialista UGT (Unión General de Trabajadores), comenzaron una revolución social en 1936 y habían hecho retroceder la toma del poder por parte de los militares de derecha. Sin embargo, tras cerca de 3 años de intensa batalla, las fuerzas antifascistas fueron superadas por la fuerza bruta.

Mientras los “aliados democráticos” de la República como el Reino Unido bloquearon España, la Alemania nazi y la Italia fascista enviaron ayuda militar para los nacionalistas en el enfrentamiento.

Luego de cientos de miles de muertes, muchos de los antifascistas que sobrevivieron se vieron forzados a dejar el país para evitar los asesinatos masivos que eliminaron a miles. Los refugiados españoles fueron internados en campos de concentración en Francia, que luego quedaron bajo el control nazi durante la ocupación alemana. Aun así, una gran cantidad de veteranos de la guerra civil se unió a los movimientos de resistencia y ayudaron a liberar Francia.


 


 


Exorcistas, Vaticano y miedo: entre hechos reales y superstición institucionalizada

Con fecha 25 de marzo de 2026, medios internacionales publicaron la siguiente noticia: “Exorcistas profesionales visitan al papa León XIV y hacen advertencia ‘demoníaca’”. Según la información, representantes de la Asociación Internacional de Exorcistas (AIE) advirtieron al papa que se estaba registrando un “preocupante aumento mundial del ocultismo, esoterismo y satanismo”, por lo que le solicitaron “que cada diócesis católica del mundo cuente con ‘uno o más’ sacerdotes exorcistas debidamente capacitados” [1] [2] [3].

Sí, leyeron bien: “Exorcistas profesionales”, “advertencia demoníaca”, “Asociación Internacional de Exorcistas”, ocultismo, esoterismo y satanismo. ¿Es esto serio? ¿Cómo es posible que en pleno siglo XXI todavía sigan las iglesias cristianas explotando ese lenguaje arcaico y supersticioso que corresponde a la etapa más oscura del pensamiento mágico de la humanidad? ¿Los medios modernos no tienen vergüenza de publicar este tipo de “información”, retratándose los redactores como personas del peor nivel de ignorancia? ¿Es esta clase de noticas acaso un distractor? ¿En serio personas tan instruidas como sacerdotes, papas o cardenales, creen en este tipo de absurdidades? ¿Cómo es posible que a estas alturas de la civilización todavía pueda existir algo como una Asociación Internacional de Exorcistas? ¿Cómo es posible que puedan existir “exorcistas profesionales” autorizados por el papa? ¿Por qué juegan con la ignorancia de la gente de esa forma tan descarada?

Aunque claro, debemos reconocer que la “noticia” fue divulgada, como suele ocurrir, con buena dosis de dramatización. Porque sí, en efecto, hubo contacto entre representantes de la AIE y el papa el pasado 13 de marzo. Y sí, en esa reunión se presentó un informe pidiendo más “exorcistas” por diócesis y mejor “formación” para los sacerdotes. El Vaticano no desmintió la reunión ni su agenda. Pero también los hechos fueron divulgados con un tono alarmista —casi apocalíptico— con frases dramáticas como “ataques demoníacos” o “advertencia global”. Por lo que una vez más, la maquinaria del miedo y del fomento de la ignorancia de los medios de comunicación, parece haber hecho su trabajo.

Como sea, uno se pregunta: ¿La Iglesia católica no tiene asuntos más serios en qué ocupar su tiempo? ¿Acaso los medios de comunicación no tienen eventos verdaderamente importantes sobre los cuales informar?

Comencemos por explicar que el exorcismo es, en esencia, un ritual mágico: una serie de oraciones, gestos simbólicos y objetos “sagrados” —crucifijos, agua bendita, reliquias— utilizados para expulsar supuestos “demonios”. Es una práctica supersticiosa que descansa sobre una cosmovisión antigua en la que las enfermedades mentales y neurológicas eran interpretadas como “posesiones demoníacas”. Y en ese contexto cultural, no sorprende que los evangelios muestran a Jesús como un verdadero experto exorcista y conocedor de esta clase de seres imaginarios (Mateo 12:43-45, Mateo 17:16-21, Marcos 9:25-29, Lucas 11:24-26), expulsando “espíritus inmundos” en episodios que hoy pueden leerse más como testimonios de ignorancia médica, que como hechos sobrenaturales.

Evidentemente, los autores del Nuevo Testamento creían en demonios, magia, milagros y toda una fauna sobrenatural. Para ellos, un ataque epiléptico o un trastorno psicótico no eran condiciones clínicas, sino manifestaciones de entidades malignas. Y esa visión, lejos de desaparecer, ha sido preservada y promovida durante siglos por las instituciones religiosas.

La propia Iglesia católica no sólo ha tolerado estas absurdas creencias, sino que las ha institucionalizado. Un ejemplo emblemático es el famoso cura italiano Gabriele Amorth (1925-2016), quien fue exorcista oficial de la diócesis de Roma —cazador de demonios del Vaticano— y fundador de la Asociación Internacional de Exorcistas, la cual presidió desde 1990 hasta el año 2000. Amorth escribió varios libros sobre el tema, y aseguraba haber realizado miles de exorcismos, llegando a afirmar que Satanás debía tenerle miedo a él. Todo eso, bajo la vista paciente y consentidora del Vaticano (¿no es esto tragicómico?). Lamentablemente su figura no es marginal, sino representativa de una estructura que legitima y difunde este tipo de prácticas en una época en que tenemos el conocimiento al alcance de la mano.

La reciente reunión —sobredimensionada por los medios de comunicación— entre supuestos “exorcistas” y el papa, encaja perfectamente en esta lógica: reforzar la idea de que el mal tiene un origen sobrenatural, y que la Iglesia posee herramientas exclusivas para combatirlo. Y la petición de que cada diócesis tenga uno o más “exorcistas” no es un detalle menor; es la expansión formal de una creencia que, desde una perspectiva científica, carece de fundamento.

Hoy sabemos que los fenómenos atribuidos a “posesiones” tienen explicaciones médicas bien documentadas. Patologías como la epilepsia, la esquizofrenia, el síndrome de Tourette o los trastornos disociativos, pueden provocar comportamientos que, en épocas antiguas, se interpretaban como “posesión demoníaca”. Pero entendámoslo de una vez: no hay espíritus, lo que hay son cerebros complejos, vulnerables y, en muchos casos, tratables.

Sin embargo, aceptar esto implicaría desmontar una narrativa que ha sido muy útil a las religiones durante siglos. La idea de uno o más “demonios” —o supuestos “espíritus” de cualquier naturaleza— no sólo explica lo inexplicable para quienes desconocen la ciencia, sino que también refuerza la autoridad de quienes dicen poder enfrentar esta clase de seres inexistentes.

Y en este contexto, no resulta descabellado afirmar que el “exorcismo” forma parte de un sistema más amplio de control simbólico. Que forma parte del negocio del miedo. Al presentar el mundo como un campo de batalla entre fuerzas invisibles (e inexistentes), se genera dependencia: el creyente necesita intermediarios, rituales, objetos o sustancias mágicas, y protección constante. Y mientras exista ese miedo, existirá también quien lo administre.

En resumen, la noticia sobre la “advertencia demoníaca” que los “exorcistas profesionales” le hicieron al papa —o que fingieron hacerle, porque dudamos que crean realmente en esas sandeces— no es más que la versión moderna de un viejo mecanismo: tomar un hecho real, adornarlo con elementos sobrenaturales, y amplificarlo hasta convertirlo en una amenaza global (y por supuesto, sacarle provecho). No hace falta que sea completamente falso; basta con que sea lo suficientemente sugestivo.

Al final, no hay evidencia de una “alarma demoníaca global”, pero sí hay evidencia de algo mucho más tangible y verdaderamente alarmante: la persistencia de creencias antiguas tan dañinas en pleno siglo XXI, sostenidas por instituciones que, lejos de promover el pensamiento crítico, continúan alimentando narrativas sobrenaturales.

El exorcismo no es una solución a problemas reales; es, en el mejor de los casos, una reliquia cultural. Y en el peor, una forma de desinformación que desvía a las personas de la ayuda médica que realmente necesitan.

[Godless Freeman]


 Estampas callejeras


 


Pecado y Delito

 


La moral no puede depender de una confesión de último minuto.

Convertir el arrepentimiento en pase automático al cielo trivializa el daño real.

Un sistema que absuelve crímenes con palabras finales no es justicia, es teatro.

La ética no nace del miedo al castigo eterno, sino de la empatía y la responsabilidad.

Premiar la fe sobre los actos es una inversión peligrosa de valores.

Quien hizo daño deja víctimas, no “pecados borrables”.

La idea de infierno para quien piensa distinto es control, no verdad.

Ser buena persona no debería necesitar aprobación divina.

La conciencia humana vale más que cualquier dogma heredado.

La justicia real se construye aquí, con hechos, no con creencias..


 Ricardo Jorba Estorch


 

En nuestro país la ignorancia lingüística es abismal y para más INRI nos ponen señales de tráfico en inglés: (STOP). En Sudamérica, mucho más inteligentes, la señal dice (PARE). Aquí NADIE (HE VISTO SALTARSELO HASTA LA POLICÍA) respeta la señal y quiero pensar que el motivo es que no saben inglés.

 


 Jerome García Blanco


 Paco Catalán


 



¿JESÚS DIÓ SU VIDA, O ROMA LA ARREBATÓ?

Jesús NO podía "dar su vida" por nadie, mucho mejor por el "mundo entero", ya que esto sería ir en contra de su fé, de su religión y en contra de la voluntad de su Padre yahvéh reflejada en la Tanaj Hebrea.

Esta es una distinción histórica fundamental y, para muchos historiadores, el "punto de ruptura" entre el Jesús de la historia y el Cristo de la fe.

Desde una perspectiva estrictamente política y penal del siglo I: Jesús fue ejecutado por el Imperio. No fue un suicidio asistido ni un ritual religioso organizado; fue una operación de orden público.

Contextualicemos:

1. La crucifixión como castigo político.

Roma no crucificaba a personas por blasfemia religiosa o por cuestiones internas de la Ley Judía; para eso estaba la lapidación. La crucifixión era el castigo romano para los sediciosos, rebeldes políticos y esclavos fugados.

El cargo oficial (el titulus sobre la cruz) era "Rey de los Judíos". Para Poncio Pilato, Jesús NO era un "sacrificio por el pecado", sino una amenaza al orden imperial, un pretendiente al trono que desafiaba la soberanía del César.

2. El "Fracaso" del Mesías.

Para cualquier observador en el año 30 o 33 d.C., la escena en el Gólgota no era un acto de salvación, sino una derrota aplastante.

Si Roma tomó su vida, significaba que el sistema imperial había ganado y que las pretensiones de Jesús sobre el "Reino de Dios" habían muerto con él.

La idea de que él "entregó" su vida voluntariamente es la reinterpretación teológica posterior que permitió a sus seguidores procesar el trauma de ver a su líder aniquilado por el poder romano.

3. La agencia de Jesús vs. la fuerza de Roma.

Existe un debate intenso sobre cuánta "agencia" tuvo Jesús en su final.

Perspectiva histórica: Jesús pudo haber sido consciente de que su entrada en Jerusalén y el incidente en el Templo provocarían una respuesta violenta de Roma, pero eso no es lo mismo que "querer morir" para "perdón de pecados" o para fundar una religión (cristiana), si no es el riesgo que asume cualquier activista o profeta radical.

Perspectiva teológica: Los Evangelios (escritos después de la caída de Jerusalén) intentan suavizar la culpa de Roma y presentar a un Jesús que tiene el control total, diciendo: "Nadie me quita la vida, yo la doy por mí mismo". Pero esta narrativa escrita o construida posteriormente para dar propósito a una tragedia.

Al afirmar que "Roma tomó su vida", situamos a Jesús en su contexto real: un hombre judío bajo la ocupación de un imperio brutal que no toleraba disidentes.

La "necesidad" de que fuera a la cruz parece ser, entonces, una construcción para explicar por qué el Reino de Dios que él anunció no llegó de la forma en que todos esperaban.

Es muy posible que, si Jesús hubiera sabido que su muerte se interpretaría como un sacrificio ritual, algo considerado abominable en su religión, habría cambiado su estrategia en Jerusalén...

"No siempre es como nos contaron"

Referencias:

Paula Fredriksen, "De Jesús a Cristo"

John Dominic Crossan "Jesús: Vida de un campesino judío"

Bart D. Ehrman, "Jesús: El profeta apocalíptico del nuevo milenio"