España suma más empleo, baja la inflación y marca récord
económico frente a los bulos de Feijóo y Abascal
La economía española creció un 2,8%, el doble
que la media de la eurozona, consolidándose como el principal motor
de crecimiento entre las grandes economías avanzadas
Miguel Angel
Hernandez Diaz
21-2-26
ElPlural
Mientras Alberto Núñez Feijóo y Santiago
Abascal insisten en que España se encamina hacia el
desastre económico, los datos oficiales dibujan una realidad
radicalmente distinta. España ha superado por primera vez en su
historia los 2 billones de dólares de Producto Interior Bruto (PIB),
un hito que sitúa al país en la élite de las grandes economías
mundiales y que desmonta, cifra a cifra, los bulos
económicos difundidos por la oposición.
El cierre de 2025 confirma esa fortaleza. La economía española
creció un 2,8%, el doble que la media de la eurozona, consolidándose
como el principal motor de crecimiento entre las grandes
economías avanzadas. Lejos del estancamiento que algunos
auguraban, el PIB aceleró hasta un 0,8% en el último trimestre del
año, dos décimas más que en el trimestre anterior, mostrando una
inercia positiva que anticipa un sólido arranque de 2026.
A este dinamismo se suma otro dato clave: la moderación de la
inflación. El Índice de Precios de Consumo (IPC)
se situó en enero de 2026 en el 2,4%, cinco décimas menos que en
diciembre. Se trata del mayor descenso mensual desde marzo de 2025 y
consolida la senda de estabilidad de precios en línea con los
objetivos del Banco Central Europeo. En un contexto internacional
marcado por tensiones comerciales, incertidumbre geopolítica y
desaceleración en otras economías europeas, España no
solo resiste, sino que lidera.
El Fondo Monetario Internacional ha confirmado esta tendencia.
Según sus últimas estimaciones, España alcanza ya los
2,04 billones de dólares de PIB al inicio de 2026,
duplicando el tamaño de su economía en apenas dos décadas. En
2003, el PIB español apenas superaba el billón de dólares. Hoy, el
país se sitúa como la duodécima economía del mundo y consolida su
posición como cuarta economía de la eurozona.
Medido en euros, el PIB alcanza los 1,6 billones, con un
crecimiento del 5,7% a precios corrientes respecto a 2024. No se
trata solo de una cifra simbólica. Superar los 2 billones de dólares
implica mayor peso internacional, más capacidad de atracción de
inversión y una mejora estructural de la competitividad. Es también
un indicador de estabilidad macroeconómica que contrasta con el
relato de crisis permanente que defienden Feijóo y Abascal.
Las previsiones para los próximos años refuerzan esta
perspectiva. El FMI estima un crecimiento del 2,3% para
2026 y del 1,9% para 2027, situando nuevamente a España por
encima de sus principales socios europeos. Además, el PIB per cápita
supera ya los 40.000 dólares, reduciendo progresivamente la brecha
con las economías más avanzadas y consolidando la mejora del
bienestar medio.
El empleo es uno de los pilares fundamentales de esta evolución.
En 2025, la mitad de todo el empleo creado en la eurozona se generó
en España. La tasa de paro descendió por debajo del 10% por primera
vez desde 2008, un umbral simbólico tras más de una década marcada
por las consecuencias de la crisis financiera. No solo se crea
empleo, sino que se hace con mayor estabilidad y calidad, como
reflejan los datos de la Encuesta
de Población Activa. La reforma laboral ha contribuido a reducir
la temporalidad y a fortalecer la contratación indefinida.
Este comportamiento del mercado laboral tiene un efecto directo
sobre las familias. El consumo de los hogares creció un
3,4% en 2025, impulsado por la creación de empleo y la
recuperación del poder adquisitivo. Las familias ganaron un 1,5% de
capacidad de compra gracias a incrementos salariales por encima de la
inflación y a la moderación de los precios. Frente a los mensajes
de empobrecimiento generalizado, los indicadores muestran una mejora
tangible en la economía cotidiana.
La inversión también refleja confianza en el futuro. En 2025
creció un 6,3%, la tasa más elevada desde 2018. Destaca
especialmente la inversión en bienes de equipo, con un aumento del
9%, así como la inversión en construcción, que avanzó un 5,2%.
Estos datos apuntan a expectativas empresariales
positivas y a una apuesta por ampliar capacidad
productiva y modernizar infraestructuras.
El crecimiento ha sido además equilibrado entre sectores. La
construcción lideró el avance con un 5,6%, seguida de los servicios
(+3,2%), la industria (+2,3%) y la agricultura (+0,5%). Esta
diversificación reduce vulnerabilidades y fortalece la
resiliencia frente a posibles shocks externos. La
demanda interna aportó 3,6 puntos al crecimiento del PIB,
compensando el impacto negativo del sector exterior en un año
marcado por tensiones comerciales globales.
Especialmente relevante es la aceleración registrada en la recta
final del año. El avance del 0,8% en el cuarto trimestre no solo fue
el más elevado de 2025, sino que deja una inercia de crecimiento
cercana al 1,1% para el inicio de 2026. Este dinamismo confirma que
la economía española mantiene un ritmo sólido incluso
en un entorno internacional menos favorable.
Parte de este desempeño se explica por la transformación
estructural impulsada en los últimos años. Los fondos
europeos Next Generation han actuado como catalizador de
inversión en digitalización, transición energética e innovación.
España ha incorporado nuevos motores de crecimiento vinculados a la
inteligencia artificial, la modernización industrial, la
sostenibilidad y la mejora de la productividad en sectores
estratégicos como la logística, la energía o los servicios
avanzados.
Informes internacionales sitúan a España entre las economías
que mejor han integrado la innovación en su modelo productivo. No se
trata de depender exclusivamente de grandes gigantes tecnológicos,
sino de una digitalización transversal que alcanza a pequeñas y
medianas empresas, administración pública y tejido industrial. Esta
modernización contribuye a elevar el potencial de crecimiento a
medio plazo.
En este contexto, el contraste entre los datos oficiales y el
discurso catastrofista resulta evidente. Mientras Feijóo y
Abascal alertan de un supuesto colapso económico,
el país supera los 2 billones de PIB, lidera el crecimiento en
Europa, reduce el desempleo, modera la inflación y aumenta la
inversión. Los datos del INE, el FMI y otros organismos
internacionales coinciden en señalar una etapa de expansión
sostenida.
España encara retos importantes, desde la consolidación fiscal
hasta la mejora de la productividad a largo plazo. Pero la fotografía
actual dista mucho del escenario de crisis permanente que describen
algunos dirigentes políticos. El avance del PIB, la mejora del
empleo y la estabilidad de precios dibujan una economía
que gana peso internacional y refuerza su posición en
Europa.
Superar los 2 billones de dólares de PIB no es solo una cifra
redonda. Es la constatación de un cambio de escala económica y de
una trayectoria de crecimiento sostenido en un entorno complejo. En
un momento en que otras grandes economías europeas muestran síntomas
de estancamiento, España encabeza la expansión y consolida su
recuperación estructural.
En definitiva, la economía española atraviesa una fase de
crecimiento robusto y diversificado. Las cifras oficiales no avalan
el relato de declive, sino que apuntan a liderazgo,
estabilidad y transformación. España supera los 2 billones
de PIB y los principales indicadores macroeconómicos desmontan, uno
tras otro, los bulos económicos de Feijóo y Abascal.