El juez Castro destroza al rey emérito y las “falsedades objetivas” que cuenta en sus memorias: “¿Se ha documentado?”
El instructor del caso Nóos acusa a Juan Carlos I de deslizar una imputación de prevaricación sin y rebate punto por punto su versión sobre la infanta Cristina y Urdangarin
ElPlural
22-2-26
El que fuera juez instructor del caso Nóos, José Castro, ha respondido con contundencia a las memorias publicadas por el rey emérito, Juan Carlos I, bajo el título Reconciliación. En el programa laSexta Xplica, el magistrado ha asegurado que el libro recoge “falsedades objetivas” sobre el proceso judicial que afectó a la infanta Cristina e Iñaki Urdangarin.
“Cuando alguien lee un libro tiende a dar por bueno, por veraz, todo lo que diga”, ha comenzado señalando Castro, advirtiendo de que el lector presupone - “en este caso mal supuesto” - que el autor se ha documentado antes de escribir. A su juicio, eso no ha ocurrido. “El libro del señor emérito narra una serie de falsedades objetivas”, ha insistido.
El magistrado ha ido un paso más allá y ha acusado al exjefe del Estado de deslizar una imputación muy grave contra él. Según ha explicado, Juan Carlos I lo define en sus memorias de una forma que encajaría con el delito de prevaricación, aunque sin utilizar la palabra. “Es lo peor que se le puede llamar a un juez”, ha dicho, visiblemente molesto.
Castro ha reconocido que se ha planteado distintas opciones tras
leer el libro: desde responder en los
mismos términos hasta interponer
una querella por calumnia. Sin embargo, ha descartado acudir
al Tribunal Supremo porque, a su entender, “está para otras cosas”
y no merece la pena “perder el tiempo y el dinero”.
Por ello, ha optado por enumerar públicamente lo que considera
inexactitudes.
Las “falsedades objetivas” que señala Castro
En primer lugar, el juez ha cuestionado la afirmación de que la infanta Cristina fue declarada inocente. “Sí, si entendemos que fue absuelta como cooperadora necesaria de dos delitos fiscales del marido”, ha concedido, pero ha subrayado que el emérito omite que fue condenada como partícipe a título lucrativo. Es decir, que se benefició del dinero ilícitamente obtenido por su esposo.
También ha negado que el Tribunal Supremo avalara esa supuesta inocencia. “Eso es totalmente falso”, ha afirmado, recordando que el caso de la infanta no llegó al alto tribunal.
En cuanto a Urdangarin, Castro ha rechazado la tesis de que fuera condenado simplemente por firmar sin reflexionar lo que le presentaba su socio, Diego Torres. “Por firmar con alegría no te caen cerca de seis años de prisión”, ha zanjado.
Otro de los puntos que ha rebatido es la supuesta imposibilidad de que Urdangarin contratara a un abogado de prestigio por tener su patrimonio embargado. Según el magistrado, cuando fichó a Mario Pascual Vives “tenía la plena disponibilidad de todo su patrimonio” y las medidas cautelares patrimoniales llegaron casi un año después. Incluso ha añadido que, de haber querido cambiar de letrado tras el embargo, él mismo habría autorizado la liberación de fondos, como hizo en otros casos.
“Hasta donde yo sé”, ha explicado, el exduque de Palma acudió a un despacho de reconocido prestigio y le exigieron poner sobre la mesa “dos o tres millones de euros”. Según ha relatado, no como simple provisión de fondos, sino con otro objetivo que, de haberse producido en una fase temprana del procedimiento, podría haber influido en el devenir del caso.
Por último, Castro ha respondido a la acusación de que imputó deliberadamente a la infanta para ganar notoriedad. Ha recordado que Cristina de Borbón era socia al 50% con su marido de la entidad Aizoon y que fue la propia Agencia Tributaria la que calificó la sociedad como “una auténtica máquina defraudadora”. “Yo le voy a contar quién es su hija”, ha dicho dirigiéndose al emérito, defendiendo que su actuación se basó en los indicios existentes y no en intereses personales.
El trasfondo del caso Nóos
El caso Nóos, abierto en 2010, supuso un hito judicial al sentar por primera vez en el banquillo a un miembro de la Familia Real. La investigación desembocó en la condena de Iñaki Urdangarin y en la declaración de la infanta Cristina como acusada, un episodio que marcó un antes y un después en la percepción pública de la Corona.
Las memorias de Juan Carlos I, publicadas en diciembre de 2025, reabren ahora aquel capítulo desde la perspectiva del exmonarca.
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