El 22 de febrero de 1900 nació Luis Buñuel, uno de los grandes directores de la historia del cine y uno de los cineastas más influyentes de todos los tiempos.
Nacido en Calanda (Teruel), era el mayor de siete hermanos. Su familia era fuertemente religiosa y recibió educación con los jesuitas, lo que marcará su carácter irreligioso: “ateo por la gracia de Dios” que diría él mismo. En 1917 llegó a la Residencia de Estudiantes de Madrid, donde conoció a Federico García Lorca y a Salvador Dalí. Junto a este último, Buñuel debutó en el cine con Un perro andaluz. Este cortometraje se convierte, desde su estreno, en el manifiesto cinematográfico del surrealismo. La cuchilla se hunde en el iris de un ojo femenino es, puro arte. Tras licenciarse en Historia por la Facultad de Filosofía y Letras de Madrid, se trasladó a París en 1925. Allí se inscribió en la Academia de Cine y comenzó a trabajar como ayudante de producción de Jean Epstein. En 1946 se trasladó a México, país en el que rodó más de quince títulos y donde recibió el Premio Nacional de las Artes en 1977.
Si hay un director que puede considerarse una isla dentro de la historia de cine es Luis Buñuel. Cualquier intento de ligarle a otro referente está condenado al fracaso porque su talento parece venir de ningún lado y no dejó herederos. Incluso -aunque es imposible discernir la broma de la seriedad en Buñuel- despreció su propio legado afirmando que “ver todas sus películas arder” le traía sin cuidado.
Sus coetáneos le admiraron sin reserva. Considerándolo “el único director capaz de contar algo realmente nuevo e interesante” y colocándolo como uno de los “pocos genios del cine” y un “género en sí mismo”.
Pese a su estatus de genio creativo, ganado desde su debut con Un perro andaluz, su carrera fue una continua lucha por lograr financiación para hacer películas. No empezó a hacerlo con regularidad hasta los 46 años, a través de bajos presupuestos en el cine mexicano de los que supo extraer oro. Ya con 60, mimado por la emergente cinefilia mundial y los festivales de cine, su carrera entró en una fase más estable.
Director de películas como Los olvidados (1950), Premio a la Mejor Dirección en Cannes; Viridiana (1961), Palma de Oro en Cannes y Gran Premio del Humor Negro en París; El ángel exterminador (1962), Premio Fipresci en Cannes; Belle de jour (1967), León de Oro del Festival de Cine de Venecia, o El discreto encanto de la burguesía (1972), Óscar de Hollywood a la Mejor Película Extranjera.
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