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sábado, 18 de julio de 2015

DOCUMENTAL: Los olvidados de la Línea Maginot


La Línea Maginot, el inexpugnable fiasco militar francés
Las chapuzas militares son algo de lo cual no se ha salvado ningún ejército ni país del mundo por muy avanzado que sea ni por mucho presupuesto que haya invertido en ningún momento de la Historia. En esto, los españoles tenemos un máster, (Batalla de Algeciras, submarino de Peralguerra de Cubade Filipinasbarcos comidos por las termitas...) pero nuestros vecinos galos no se quedan atrás e incluso se llevan el "cum laude" con la construcción de la mayor fortificación militar en tiempos modernos que ha existido a nivel mundial: la Línea Maginot. ¿El problema? Que cuando tuvo que entrar en funcionamiento acabó siendo más inútil que un timbre en un nicho.
Una vez acabada la Primera Guerra Mundial, Francia, con el Ministro de la Guerra, André Maginot, a la cabeza, decidió que se construiría todo un conjunto de fortificaciones a lo largo de la frontera francesa de cara a evitar la repetición de una invasión del país por una fuerza extranjera. En un primer momento, el ascenso del fascismo de Mussolini en Italia, hizo centrarse en la frontera italiana, pero la posterior llegada al poder de Hitler en Alemania, hizo que el gobierno francés se focalizara también en la extensa frontera alemana.
Los trabajos, que con el beneplácito de una comisión liderada por el héroe de guerra Mariscal Petáin se extendieron desde 1928 hasta 1940, dieron lugar a toda una serie de inexpugnables fortificaciones construidas con gruesos muros de cemento armado y blindajes de acero que, conectadas subterráneamente las unas con las otras, albergaban tropas y piezas de artillería que defenderían con total seguridad la frontera francesa de cualquier intrusión de un ejército enemigo. No obstante no todo el mundo estaba a favor de estas moles defensivas.
Charles de Gaulle, que en 1930 tenía 40 años, pensaba que en vez de gastarse los 5000 millones de francos que costó la línea defensiva Maginot, lo que se tenía que hacer era invertir en nuevas tecnologías, en blindados y fuerzas aéreas, sin embargo su opinión se la pasaron por el arco del triunfo. Mayormente porque el septuagenario de avanzada década que era el Mariscal Petáin consideraba que esta era la mejor estrategia e hizo valer su monumental popularidad para tirar adelante el proyecto. Los acontecimientos acabarían por dar la razón a De Gaulle.
Al contrario de los anquilosados y gerontocráticos jefes del ejército francés, la Alemania Nazi hizo del I+D militar su caballo de batalla. Todo lo que era mejorable se mejoraba y recibía fondos a mansalva, y toda posibilidad de obtener una ventaja tecnológica se investigaba y experimentaba, cosa que los abueletes anclados en la trinchera de la Primera Guerra Mundial que eran los capitostes militares galos, no llegaban ni a oler... hasta el 10 de mayo de 1940.
Ese día, sin previa declaración de guerra, el ejército alemán invade Holanda, Bélgica y Luxemburgo en lo que se dio a llamar la Guerra Relámpago (la conocida  Blitzkrieg), atravesando territorio belga y luxemburgués y encarando las débiles defensas de la Línea Maginot en la zona de las Ardenas. Los franceses consideraban que la suma del ejército belga, las suyas y el contingente inglés sería suficiente, pero no se esperaban el brutal avance alemán que hizo rendir al ejército belga en 18 días.
Los militares franceses habían dejado sin demasiada vigilancia esta zona fronteriza con Bélgica, confiando en la dificultad orográfica y en los espesos bosques la tarea de parar un posible avance alemán. Los alemanes, sabiendo este punto de debilidad atravesaron las líneas defensivas francesas el día 12 de mayo, y aunque los fuertes existentes presentaron batalla, semejante alud bélico alemán hizo entrar en pánico al Estado Mayor francés que no dio una a derechas.
En esta caótica situación, los contingentes franceses ubicados en la Línea Maginot se encontraron o aislados o sin avituallamiento y sin apoyo aéreo, de tal forma que, a base de batallones de asalto, los alemanes acabaron con la resistencia de los fuertes y casamatas que resistían, las cuales se convirtieron en auténticas ratoneras: los alemanes atacaban con explosivos las aspilleras y las tomas de aire de los búnqueres, matando a sus guarniciones por asfixia.
En definitiva, un ejército aliado en desbandada, los alemanes atacando con guerra aérea y avanzando con sus tanques a una velocidad endiablada, hicieron que la mayor línea defensiva de la historia moderna cayera desde Suiza al Atlántico en menos de un mes. Los arcaicos métodos de guerra de los jefes franceses (Pétain había nacido en 1856, por ejemplo), que aún estaban mentalmente en la guerra de trincheras de la Gran Guerra, chocaron de bruces con la modernísima maquinaria de guerra alemana, anulando toda la posible resistencia y haciendo que Francia cayera en manos de Hitler hasta 1944.

Lo que viene a ser todo un exitazo, vamos.

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