El infierno está lleno de hombres santos.
Por
primera vez en España, un obispo está siendo investigado por
pederastia.
El Vaticano ha abierto una causa contra Rafael Zornoza, obispo de Cádiz y Ceuta, por abusar sexualmente de un menor durante siete años en los noventa, cuando dirigía el seminario de Getafe.
El
denunciante afirma que los abusos comenzaron a los 14 años y duraron
hasta los 21.
Zornoza lo manipuló psicológicamente, lo llevó a una “terapia de conversión” para curar su homosexualidad y, según su testimonio, se metía en su cama casi cada noche.
En
2025, el hombre decidió escribir al Vaticano:
“Solo quiero evitar que lo que me pasó a mí le pueda pasar a otro niño”.
El Dicasterio para la Doctrina de la Fe abrió una investigación. Pero el caso está prescrito civilmente.
Zornoza
sigue en su puesto.
Oficia misas, acude a colegios y participará en la próxima reunión de la Conferencia Episcopal Española. Nadie le ha suspendido. Nadie ha dicho nada.
Es
la primera vez que un obispo español es investigado por pederastia.
Pero el nombre de Zornoza ya aparecía antes: en 2010 encubrió dos casos de abusos en su diócesis y no los comunicó a la justicia, como exige la ley.
La
diócesis de Cádiz es una de las más opacas de España.
Una auditoría interna de la CEE en 2023 reveló cuatro denuncias por abusos a 19 víctimas entre 2005 y 2010. Ninguna fue denunciada.
En vez de eso, el obispado pagó terapias psicológicas.
El
patrón se repite: silencio, pagos, expulsión discreta de los
agresores.
La Iglesia investiga solo cuando la prensa lo destapa.
Y lo hace bajo su propio sistema canónico, no ante un tribunal civil.
El
Defensor del Pueblo estimó en 2023 que 440.000 personas han sufrido
abusos en el ámbito eclesiástico español.
440.000.
Y menos del 2% de las víctimas reconocidas por la Iglesia ha recibido reparación alguna.
Mientras
tanto, la CEE sigue atacando al Gobierno y a los medios que
investigan.
Llaman “juicios mediáticos” a las denuncias y “ofensas a la fe” a los testimonios de las víctimas.
Zornoza,
acusado de violar a un menor durante años, seguirá votando sobre
moral y familia en la próxima plenaria episcopal.
Ese es el nivel de la jerarquía católica española.
El
escándalo Zornoza no es un caso aislado, sino el espejo del poder
eclesiástico en España:
Se abusa.
Se encubre.
Se asciende.
Se predica el perdón.
El
infierno está lleno de hombres santos.
Y de víctimas olvidadas.
Si quieres que sigamos denunciando lo que ellos intentan enterrar, apóyanos aquí:
El silencio de Dios: la Iglesia española frente al caso Zornoza
https://spanishrevolution.net/el-silencio-de-dios-la...
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