¿Con
Franco se vivía mejor?
Mujer que votas a Vox: hoy te contamos 20 cosas que quizá NO sabías del Patronato de Protección a la Mujer.
Memoria,
realidad y feminismo.
No
hacía falta cometer ningún delito
Bastaba con ser mujer, joven y “molesta”. El Patronato encerraba por sospecha moral, no por crimen. El franquismo llamaba “protección” a la detención arbitraria.
No
había jueces ni juicios
Ni defensa, ni abogado, ni sentencia. Un cura, una monja o un funcionario decidían tu destino. Estado de excepción permanente… solo para mujeres.
La
Iglesia mandaba más que el Estado
Órdenes religiosas gestionaban los centros. Rezaban por la mañana y castigaban por la tarde. Nacionalcatolicismo en su versión más carcelaria.
Encerraban
a niñas
Muchas internas tenían 12, 13 o 14 años. Menores tratadas como pecadoras peligrosas. El delito: crecer sin obedecer.
Ser
violada también era motivo de encierro
Si te violaban, el problema eras tú. El Patronato castigaba a la víctima para “restaurar su honor”. El violador, a menudo, ni aparecía.
Trabajo
forzado encubierto
Lavanderías, costura, limpieza… sin salario. El franquismo descubrió pronto que la “reeducación” salía rentable.
Tortura
psicológica sistemática
Aislamiento, humillaciones públicas, insultos constantes. El objetivo: romper la identidad y fabricar sumisión.
Las
familias podían denunciarte
Un padre, un tío, un vecino… bastaba una llamada. El Estado franquista armó a la familia patriarcal como policía moral.
Podías
estar años sin saber cuándo salías
No había fecha de salida. La incertidumbre era parte del castigo. Control total del tiempo y del cuerpo.
Madres
separadas de sus hijos
Muchas mujeres dieron a luz internadas. Algunas nunca volvieron a ver a sus bebés. Aquí empieza la sombra del robo de niños.
El
“pecado” era peor que el delito
Robar importaba menos que follar. El franquismo tenía claro su enemigo: la autonomía sexual femenina.
Todo
estaba perfectamente documentado
Expedientes, informes, fichas morales. No fue un exceso: fue política de Estado, fría y planificada.
El
objetivo no era ayudarte, era domesticarse
Querían esposas dóciles, criadas obedientes y cuerpos disciplinados. Fábricas de mujeres sumisas.
Sobrevivió
a Franco
No terminó en 1975. El Patronato siguió funcionando hasta 1985, ya en “democracia”. Sin depuración, sin castigo.
Las
víctimas fueron silenciadas durante décadas
Vergüenza, miedo, trauma. Nadie quiso escucharlas. El silencio también fue violencia.
Nunca
hubo una comisión de verdad oficial
Ni juicios, ni responsables señalados. Impunidad absoluta para una institución que destrozó miles de vidas.
Fue
violencia de género institucional
Antes de que existiera el término. El Estado persiguiendo mujeres por ser mujeres fuera del molde.
Muchos
métodos siguen vivos
Culpabilizar, moralizar, tutelar… El franquismo no murió: se recicló.
No
hay monumentos ni homenajes
Cárceles sin placas, conventos sin memoria. España sigue debiendo verdad y reparación.
Recordarlo
es un acto político
La memoria no es revancha: es justicia. Porque sin memoria feminista, no hay democracia real.
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para que la memoria venza al franquismo.
Ni
olvido ni blanqueamiento.
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