EL
GRAN BULO DE LAS GALERAS: POR QUÉ BEN-HUR NOS ENGAÑÓ A TODOS
Seguro que tienes la imagen grabada: **Charlton Heston** con cara de sufrimiento, un tambor atronador marcando el ritmo y un látigo acariciando las espaldas de unos pobres esclavos encadenados a sus remos. Es cine del bueno, sí, pero como lección de Historia es un **suspenso de manual**.
Hoy vamos a hacerle justicia a la Marina romana, porque la realidad era mucho más fascinante (y menos sádica) de lo que nos contó Hollywood.
1.
¿Esclavos? No, profesionales del remo
En la Antigua Roma, ser remero no era un castigo, era un **empleo**. La inmensa mayoría de los remeros eran hombres libres, ciudadanos de las clases más humildes (*proletarii*) o aliados de la República y el Imperio. Cobraban su salario y, lo más importante, eran profesionales.
Mover una mole de madera con tres o cinco filas de remos en mitad de una tormenta o en pleno combate requería una coordinación de nivel olímpico. ¿De verdad crees que los romanos iban a dejar la maniobrabilidad de sus mejores barcos en manos de gente que solo quería que el capitán muriera entre terribles sufrimientos?
2.
La motivación: El arma secreta
Imagina que eres un general romano. Estás en medio de una batalla naval contra Cartago o los piratas cilicios. ¿Qué prefieres tener debajo de la cubierta?
Opción A: Mil esclavos encadenados que, en cuanto el barco reciba un impacto, se van a hundir con él sin poder escapar y que, obviamente, no tienen ningún interés en que ganes.
Opción B: Hombres libres que luchan por su paga, por su vida y por su honor, y que si el barco se hunde, pueden saltar al agua e intentar salvarse.
Los romanos eran pragmáticos hasta la médula. No encadenaban a los remeros porque un remero muerto de miedo o resentido es un remero inútil.
3.
El mito del tambor
Ese "pum-pum-pum" incesante del tamborero de Ben-Hur es pura fantasía. En la realidad, el ritmo lo marcaba el **"celeusta"** (el oficial de mando) usando una flauta o su propia voz. ¿Por qué? Porque el sonido de la flauta cortaba el ruido del mar y la madera mucho mejor que un tambor, permitiendo que los remeros sincronizaran sus movimientos como un reloj suizo.
4.
¿Hubo esclavos alguna vez?
Solo en casos de **extrema necesidad**. Si la situación era desesperada y faltaban hombres, se recurría a comprar esclavos para las galeras... pero con un matiz muy importante: **se les manumitía (liberaba) antes de subirlos al barco**. Roma quería soldados y marinos, no prisioneros. Solo en épocas mucho más tardías (hablamos del siglo XVI y XVII, con las galeras cristianas y otomanas) el remo se convirtió en un castigo penal sistemático.
En resumen...
La próxima vez que veas a Ben-Hur sufriendo en la bodega, disfruta de la película, pero recuerda que el tipo de al lado probablemente estaría allí por un sueldo digno, una ración de vino y la esperanza de jubilarse con una parcelita de tierra.
¿Te
ha roto los esquemas o ya sospechabas que Hollywood nos la estaba
jugando? Déjame tu opinión en los comentarios, que prometo no usar
el látigo.
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