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miércoles, 14 de enero de 2026

 



Mercedes Rodríguez

¿Recuerdan la polvareda que levantó la derecha a raíz de los casos de machismo en el PSOE? No se trata de disculpar a nadie, porque machistas hay en todas partes. En algunos casos salen a la luz; en otros, quién sabe cuántos quedarán ocultos porque la víctima está sometida a compromisos: necesidad económica, el miedo a perder el trabajo o a quedar señalada. Y es que, en situaciones así, siempre aparece alguien dispuesto a sembrar la duda: “¿No será que era ella la que buscaba el rollo?”.

.Durante mucho tiempo, cuando las mujeres denunciaban hechos de este tipo, la respuesta solía ser despectiva: “Anda, vete a tu casa y no cuentes historias; a saber qué pasó entre las paredes de esa alcoba”.

.Por mi tierra, más de un “señorito” no solo contrataba a la criada para las labores domésticas, sino que también se aprovechaba de su situación. En la mayoría de los casos, ellas callaban. Esa “paguita” era, muchas veces, lo único que permitía a su familia comer al menos una vez al día. Incluso había ocasiones en las que la señora de la casa lo sabía, pero prefería mirar hacia otro lado para mantener contento al marido y no manchar la reputación del “señor”.

.El PP, ante los casos de machismo en el PSOE, salió en tromba, presentándose poco menos que como un partido más feminista que Irene Montero y su ley del “solo sí es sí”. Pero ya se sabe: la cabra tira al monte, y lo que no es natural suele tener poco recorrido. Hoy —no sé si será verdad, aunque no tengo por qué dudar, ya que la información procede de periodistas de acreditada trayectoria— se ha dicho que Julio Iglesias abusó sexualmente de dos de sus sirvientas. Y entonces aparece la señora de la cervecita madrileña, la “novia del novio”, afirmando que en Madrid no van a desprestigiar al cantante más universal que ha dado España. Supongo que ese título no le otorga derecho de pernada, como se dice por donde yo vivo.

.La pregunta para esta “señora” es clara: ¿trataría del mismo modo a un emigrante de piel negra acusado de violar a una mujer, o pediría que los expulsaran a todos del país? Porque ya se sabe —y no es la primera vez— que, según quién sea el acusado y de dónde venga, se aplican dos varas de medir.

.¿Es solo es cosa de la señora “novia del novio”? No, qué va. Es la forma de actuar de un partido que, en estos y en otros casos, calibra cada posicionamiento con la calculadora de los votos en la mano, sopesando qué le resulta más rentable: acusar a “Julito” o restar importancia a que este fenómeno se eche una canita al aire.

.El Bellotero .

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