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domingo, 19 de julio de 2026

 


Partiendo de esta lógica, queda claro que la teología del charlatán de Pablo no tiene sentido alguno. Ningún padre humano, estando en sus cinco sentidos y en su sano juicio, haría algo así: no entregaría a sus hijos para que los ejecuten, ni planearía el sacrificio de sus hijos antes de nacer. Eso es una aberración.

Mucho menos un Dios, que supuestamente es el epítome de la revelación divina y de la sabiduría, cometería tal acto. Un ser con esa supuesta grandeza nunca actuaría así. Lo que Pablo nos vendió no es una verdad divina, es una construcción teológica, un diseño humano que no resiste el menor análisis lógico ni ético.

--Osmin Zaldaña


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