TalDíaComoHoy de 1936, una parte del Ejército, junto a monárquicos, falangistas y otros sectores reaccionarios, dieron un golpe de Estado contra la Segunda República. El golpe no triunfó, sino que fue neutralizado en buena parte del país gracias a la resistencia popular, obrera y republicana, especialmente en ciudades clave como Madrid o Barcelona.
La Segunda República había nacido en 1931 ya bajo el acoso de las fuerzas más reaccionarias de España: grandes propietarios, jerarquías eclesiásticas, sectores del alto mando militar y la derecha autoritaria boicotearon desde el principio las reformas republicanas, resistieron la secularización, la reforma agraria, la modernización del Ejército y la ampliación de derechos sociales y democráticos. La ofensiva contrarrevolucionaria se expresó en la conspiración permanente, en el golpe fallido de 1932 y en la escalada de reacción que preparó el terreno para 1936.
El fracaso del golpe no significó paz, sino guerra: al no poder imponerse de inmediato en todo el país, los sublevados dividieron España y arrastraron a la Segunda República a una guerra civil. Vista desde una perspectiva histórica rigurosa, aquella fue una guerra provocada por la contrarrevolución contra el gobierno del Frente Popular y contra las aspiraciones populares de democratización, reforma y justicia social. En palabras del PCE, fue una guerra “nacional y revolucionaria”, es decir, una guerra del pueblo contra las castas reaccionarias y contra el invasor fascista.
La memoria de esta fecha no puede ser neutral: el 18 de julio no fue una “crisis militar”, sino el intento de aplastar a sangre y fuego la Segunda República y abrir paso al franquismo.
"La sublevación del 18 de julio no fue una reacción coyuntural ante el desorden, como quiso vender la propaganda franquista, sino una conspiración minuciosamente preparada, financiada por la oligarquía y amparada en la promesa de apoyo de las potencias fascistas, con el objetivo predeterminado de destruir la República y exterminar a sus defensores."
-Viñas, Á. (2006). La soledad de la República: El abandono de las democracias y el viraje hacia la Unión Soviética.
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