El Paraíso de unos sobre el Infierno de otros
Una de las imágenes más dolorosas y tétricas en la historia de este sombrío y fúnebre mundo: ver a un hombre o una mujer, con las manos endurecidas por el trabajo, la mirada cansada por la precariedad y el refrigerador vacío, alzando la voz con furia para defender al líder que lo ignora. Es el fenómeno de la servidumbre voluntaria, donde los que viven en la orfandad material y la pobreza extrema se convierten en los escudos humanos de quienes habitan palacios construidos con el sudor ajeno.
¿Cómo es posible que defiendas a las mismas lacras que te explotan,te engañan y te estafan?
¿Te parece ético y tener dignidad defender a corruptos tanto del mundo religioso como político?
(Que al final son la misma escoria)
Me resulta casi incomprensible, desde la lógica, observar cómo el fanático entrega lo poco que tiene —su diezmo sagrado o sus impuestos confiscatorios— para financiar una opulencia que jamás conocerá. Mientras el líder religioso se viste de sedas y viaja en aviones privados prometiendo tesoros en el cielo, o el político se rodea de lujos prometiendo una justicia social que nunca llega a los barrios, el seguidor permanece abajo, sosteniendo sobre sus hombros el peso de una estructura que solo le devuelve promesas vacías.
La mayor victoria de estos "vendedores de humo" no es el dinero que recaudan, sino el control mental que ejercen. Han logrado que el pobre crea que su identidad depende del éxito del poderoso. Han convertido la estafa en un acto de fe y el robo en un deber ciudadano. Así, el fanático no defiende a un hombre, sino que defiende la mentira que le da sentido a su miseria. Admitir que su líder es un parásito que vive del engaño sería enfrentar un vacío demasiado grande, y por eso prefiere la comodidad de la obediencia ciega.
Es una arquitectura perversa: el paraíso del dinero y el poder se edifica sobre el infierno del hambre y la ignorancia. Mientras el seguidor no despierte a través del estudio, de la ciencia y de la verdad histórica, seguirá siendo el cómplice de su propia ruina. Es tiempo de entender que ningún "salvador" que viva en la opulencia a costa de tu esfuerzo merece tu defensa. La verdadera libertad no está en la lealtad a un amo, sino en la capacidad de reclamar tu propia vida de las manos de quienes te mantienen en la sombra para poder brillar con tu luz.
-- Osmin Zaldaña
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