Hoy en día, si alguien aparece diciendo que es el hijo de Dios, que escucha voces invisibles y que tiene poderes sobrenaturales… no lo sigues.
Lo enviamos al Psiquiátrico.
Porque hoy entendemos lo que antes no: delirios, sesgos mentales, necesidad de creer, construcción social.
Pero aquí viene lo incómodo…
Ese mismo discurso, dicho hace 2000 años en una sociedad que no entendía ni por qué el sol “desaparecía” cada noche… lo convierten en la verdad más importante de la historia.
Sin cuestionarlo.
Sin evidencia.
Sin el más mínimo filtro crítico.
Entonces no, el problema no es que antes la gente creyera cualquier cosa.
Eso es totalmente comprensible.
El problema es que HOY, con acceso a conocimiento, ciencia, historia y pensamiento crítico…
hay quienes siguen defendiendo esas mismas afirmaciones como si fueran incuestionables.
¿De verdad el estándar de verdad depende de la época… o de qué tan dispuesto estás a cuestionar lo que te enseñaron?
Porque si lo piensas bien, no estás defendiendo evidencia…
estás defendiendo una historia antigua solo porque millones la repiten.
Y repetir algo muchas veces no lo vuelve cierto… solo lo vuelve popular.
Ahora sí, hablemos claro:
Si ese “hijo de Dios” apareciera hoy… ¿lo seguirías?
¿O harías lo que haces con cualquier otro caso igual?
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