De Vanitate Escatologica et Neglegentia Pauperum
(Sobre la vanidad escatológica y la negligencia hacia los pobres)
La estructura eclesiástica contemporánea ha cimentado su poder sobre una promesa de justicia postergada: la parusía o segunda venida del Mesías. Bajo este dogma, se sostiene la retórica de que la verdadera redistribución y el alivio final del sufrimiento ocurrirán únicamente bajo el gobierno divino. Pero, ante la cruda realidad de un mundo sumido en la desigualdad, cabe preguntarse con rigor:
¿Es realmente necesario que un mesías regrese para que las instituciones religiosas decidan, finalmente, ejercer la justicia con los desposeídos?
¿Qué ocurrirá si esa venida nunca sucede?
Si la entrega de bienes y el auxilio estructural están condicionados a un evento teológico futuro, la religión se convierte en un cínico mecanismo de inacción presente.
¿Acaso no pueden comenzar a ayudar desde ahora, con los recursos tangibles que ya poseen?
¿Por qué condicionar la supervivencia de un niño en Somalia, en el Congo o en Yemen a una expectativa escatológica que lleva dos milenios sin materializarse?
Al situar la solución fuera de la historia humana, la Iglesia y el mundo evangélico transforman el dogma en una anestesia que permite a sus líderes enriquecerse mientras el rebaño espera un milagro.
Esta "autopsia" de la praxis religiosa revela que la fe, cuando se usa para postergar la ética, no es más que una herramienta de control social. La verdadera pregunta que queda suspendida sobre las cúpulas de oro y las megas-iglesias de los charlatanes es simple:
¿Hasta cuándo se utilizará la figura de un mesías ausente para justificar la negligencia real ante el hambre y la miseria de los presentes?
La justicia que no se ejerce hoy, bajo el pretexto de un mañana divino, no es justicia, sino una sofisticada forma de explotación humana.
-- Osmin Zaldaña
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