Jesús Cintora, ante el estreno de Malas Lenguas Noche: "Una TVE
con audiencia molesta a determinados actores"
El periodista conversa con ElPlural ante el
inminente estreno de 'Malas Lenguas Noche'
José maría Garrido
25-4-26
ElPlural
Jesús Cintora es un comunicador que siempre está
pensando en la siguiente etapa y en el siguiente proyecto que tendrá
entre manos. Él mismo reconoce que tiene "el defecto o
la virtud" de ser incapaz de estarse quieto y
que es una forma de vivir en sí misma. Quizá ese haya sido uno de
los motivos que han impulsado el nacimiento de un nuevo hijo
televisivo: Malas
Lenguas Noche, un nuevo espacio que se suma a los que ya
conduce el presentador, en este caso para competir en la franja
del sábado noche. Cintora, en conversación con
ElPlural.com, define este espacio como una "nueva
ventana" para todo el que quiera acudir al mismo y
revela algunos detalles de lo que se puede esperar: información
veraz, lucha contra los bulos y pluralidad de visiones, con el toque
ácido que ya caracteriza a los programas de esta
familia.
Pregunta (P): ¿Por qué Malas Lenguas Noche es un
programa importante en el fin de semana?
Respuesta (R): Es un proyecto nuevo y un nuevo
camino que emprendemos. Es un programa que animo a que la gente vea
porque vamos a analizar lo que pasa en la actualidad desde un
punto de vista interesante, con perfiles como los de Javier
Aroca, Paloma Esteban, Ernesto Ekaizer, Jesús Maraña,
Esther Palomera... Gente muy diversa. No vamos
a soltar todas las cartas de repente, pero es, por una parte de un
espacio que a los espectadores les va a resultar familiar. Malas
Lenguas lleva ya algo más de un año en antena. Queremos
formar parte de esta familia, ampliando la emisión al sábado
por la noche y, al mismo tiempo, va a tener otras cosas que no
estamos viendo en el programa diario. Pero por encima de todo, dentro
de todas las ventanas que pueda haber, queremos ser una ventana
más. Aquí, además, hay libertad: si hay que criticar a un
grupo empresarial, se va a hacer. Si hay que criticar a un
determinado político se va a hacer. Si hay que expresarse con
frescura y denunciar bulos, lo vamos a hacer. Estamos para eso y, al
mismo tiempo, nos gusta hacerlo con una sonrisa y aportándole un
punto ácido.
P: ¿Consideras que la escaleta de temas que se debaten
puede ser una de las cosas que más aprecian los espectadores
por tratar los temas sin cortapisas?
R: La escaleta que preparamos en Malas
Lenguas la elabora un equipo de periodistas. No
nos vienen consignas de ningún sitio ni tenemos interés en derribar
ninguna sección de un partido político ni de marcar la agenda de lo
que debe ocurrir. Nos gusta contar lo que pasa, no decidir lo que
tiene que pasar. Nos gusta tirar el penalti, pero no ser los que
lo pitan. Y dentro de esto yo creo que Malas
Lenguas juega con ese papel humilde, modesto, de un
programa que está empezando, con total humildad y con total cautela,
siendo una voz más.
P: ¿Esperabas ese éxito de Malas
Lenguas diario? ¿O creías que iba a ser algo un
poco más modesto?
R: Particularmente, en los proyectos que nos
ha tocado hacer, pienso que han sido siempre a fuerza de mucho
trabajo y de picar piedra, que se suele decir en el argot. No daba
por hecho que fuera a ocurrir nada, porque lo que hay que hacer es
trabajarlo con muchísima cautela y y mucho esfuerzo. La oferta del
sábado por la noche es la que es, por lo que lo veo con total
cautela. Inicialmente planteamos Malas Lenguas como
un programa en La 2, y ahora estamos haciendo un espacio en La 2,
otro en La 1 y ahora lo del fin de semana. Estamos currando un
montón de horas, trabajando muchísimo y es un reto, porque es
duro físicamente y anímicamente, pero por otra parte
pienso que merece la pena y que es una etapa en la que queremos ser
una voz más.
P: Decías que ha habido épocas en las que se silenciaba
tu punto de vista. Ahora, ¿lo vives con plena libertad o
sientes también presiones por algún otro lado?
R: Bueno, se nos ha dicho desde el
principio, desde algunos líderes políticos, que si gobernaban no
habría Malas Lenguas y que
querían entrar con lanzallamas, con motosierra y con todo tipo de
artilugios que suponen violencia. Soy consciente de esto y cuando
hacemos el trabajo lo hacemos porque nos gusta contar lo que pasa de
forma diferente, fresca, directa, sin pelos en la lengua. Y
si molesta es porque algo estamos haciendo bien.
P: ¿Afrontas bien esa clase de críticas? ¿Lo llevas
bien, con naturalidad, o hay una parte que te irrita?
R: He vivido etapas muy distintas de no
gustar a políticos diversos. Me llama la atención que haya gente
que esté diciendo que, por una parte, quiere determinar lo que son
los medios de comunicación, y luego en aquellos lugares donde
están gobernando o pactando gobiernos, están aplicando
unas políticas en programas y en medios de comunicación
de falta de pluralidad, de eliminar a presentadores, de contar
bulos... No digo que ocurra de forma generalizada, pero está
ocurriendo y sabemos lo que pasa.
P: ¿No te parece un poco injusto? Por ejemplo, el Partido
Popular hace una comisión de investigación sobre Televisión
Española pero, en cambio, otras televisiones
públicas, gobernadas por el Partido Popular en las que no
hay tantas opiniones contrapuestas y en las que que incluso se
toman licencias para lanzar ciertos insultos, no corren el mismo
destino. ¿No te parece eso una doble vara de medir por parte del
Partido Popular o incluso un señalamiento a periodistas que, al
final, estáis haciendo audiencias que no eran propias de la
televisión pública española?
R: Hay una clave determinante que he vivido
en otras etapas, que es el dinero. La
publicidad. Cuando atraes audiencia que hace que te vean a ti y
que vean un equipo como el de Malas Lenguas, eso supone
que hay otros medios que tienen menos, y cuando
tienen menos pueden tener menos de la tarta publicitaria.
¿Conviene una televisión española con menos fuste, que tenga
menos repercusión y menos audiencia? Hay actores
privados a los que les puede convenir. Hay actores políticos
que luego pueden ser correas de transmisión de esa inquietud que
puede haber.
Ante ello, lo que llevo diciendo desde el principio de esta
entrevista: queremos ser una voz más. No me
gusta que se callen, que se cierren bocas, que se cierren programas
que además funcionan razonablemente. Lo he vivido en otras etapas
y creo
que tengo cierta autoridad moral para denunciar esto. No me da
miedo lo que pueda ocurrir porque afortunadamente hemos ido
trabajando y hemos visto lo que pasa y en un sitio o en otro vamos a
estar si queremos trabajar. Hay que seguir el rastro del dinero
y, en ese caso, Televisión Española, si tiene
audiencia y tiene repercusión, molesta a determinados actores, y
al final, a veces desde la política se puede ser correa de
transmisión de esas inquietudes.
P: ¿O sea, crees que influyen más los intereses
económicos que los intereses políticos?
R: Van ligados. Van absolutamente
ligados. Nosotros ahora vamos a empezar Malas Lenguas
Noche e invito al Partido Popular si quiere venir y quiere
participar, aunque ya se les haya invitado anteriormente y no hayan
querido hacerlo. Yo creo que se equivocan porque pueden exponer lo
que ellos piensan y tener una ventana más. Yo soy partidario de
que haya una pluralidad. Nunca soy partidario de cerrar ni de entrar
con bombas atómicas, ni de podadoras, ni nada de esto. Más
ventanas.
P: Siempre pones mucho el foco en combatir la
desinformación. ¿Por qué crees que es tan importante ese papel
activo de la lucha contra los bulos?
R: Porque estamos en un tiempo en el que
nunca ha habido tanta cantidad de contenido, pero nunca
ha habido tanta gente desinformada. Te llega contenido por
un montón de canales, redes
sociales variopintas, TikTok, Instagram, X, Facebook,
WhatsApp... Un montón de contenido, pero al mismo tiempo
eso hace que pueda haber también más gente desinformada porque
también le llegan los bulos a más gente. Entonces, dentro de
que hay más posibilidades de que llegue el contenido, lo que se debe
intentar es llenar todos los canales de cuanta más verdad,
mejor. Y ese contenido verídico puede tener una línea editorial u
otra, pero siempre con respeto a la verdad. Lo que pasa es que ahora
mismo está habiendo una auténtica plaga de bulos. Porque
interesa: el bulo muchas veces tiene una intencionalidad política o
económica de tener a la gente engañada o confundida.
P: ¿Tú crees que esos bulos, entonces, están
planificados y que existe una intencionalidad en que se difundan
de forma consciente y de forma generalizada?
R: Hay campañas de bulos absolutamente
orquestadas y diarias que tienen la intención de influir en la
opinión pública. Eso es así. Puede haber una alguna mentira que
sea por ignorancia, alguna que sea por hacer alguna broma, pero la
mayor cantidad de bulos tiene una intencionalidad política o
económica para orientar a la sociedad en un sentido o en otro.
Esto es muy viejo, lo que pasa es que ahora hay más canales
para poder difundir esas mentiras. Yo soy periodista y me creo
la profesión y me creo la carrera en la que me enseñaron una
serie de conceptos, es decir, me creo lo que tiene que ser el respeto
a la verdad. Remarco que está muy bien que haya diferentes líneas
editoriales, pero la base tiene que ser la verdad.
P: Los bulos o la desinformación han encontrado en las
redes sociales su vía perfecta de expansión, pero en cambio
luego hay periodistas como tú que también son muy activos en redes
sociales. Por ejemplo, tienes un canal en YouTube con más de 200.000
seguidores. ¿Por qué es importante que periodistas apuesten
también por comunicar en redes sociales, y no dejarlas solo a
gente outsider que quizás tengan
otros intereses que no sean puramente periodísticos?
R: Estamos viviendo en un tiempo se pueden
compaginar lo que son los medios más tradicionales o más habituales
como la televisión y lo que son las nuevas tecnologías, como puede
ser un canal de YouTube. Es bueno intentar estar en más
espacios y ocupar más vías para hacer llegar el contenido. Creo
en la comunicación y en hacerla por diferentes vías.
Siempre me da la vida, siempre por lo que sea. He hecho muchas cosas
a la vez y a mí me ha tocado escribir un libro, tener un grupo
de rock, o ahora un canal de YouTube y estar prácticamente en todas
las redes. Me ha gustado siempre estar metido en un montón de
historias y es casi una forma de vivir. Si te soy sincero, son
etapas. He publicado cinco libros. Han sido, habitualmente, en
periodos en los cuales me habían quitado de de programas de
televisión. Tengo el defecto o la virtud de que no me puedo
estar quieto y a veces ha sido incluso por amor propio, porque basta
que me quieran eliminar para que no lo consigan.
Yo soy plenamente consciente de que varias veces he
estado a punto de de que me quitaran para siempre de la circulación,
y tras todo eso a la vida le pido exclusivamente salud. Ahora
estamos en esta etapa y si te soy sincero, a veces para quedarme
dormido fantaseo con que me dedico a viajar o que me dedico a
tocar la guitarra eléctrica, que me encanta y ahora prácticamente
no puedo. Dicho de otra forma, yo sería feliz viajando,
escribiendo, tocando la guitarra, comiendo y otras cosas que no
se que no se pueden confesar, pero ahora lo que nos toca es
esto. Además somos un equipo de gente bastante joven: yo soy el
más mayor prácticamente y me encanta.
P: Seguramente, en esos momentos que te intentaron
silenciar en el pasado, tuviste el apoyo de una comunidad que no
es tan usual encontrarla en comunicadores. Una comunidad muy fiel que
compra tus libros, que te ve en YouTube, que sigue tus
programas. ¿Cómo se consigue crear esa comunidad?
R: Honestamente, yo siempre estoy muy
agradecido a toda la gente que está en cualquier proyecto, ya sea
por la televisión, por los libros o cualquier cosa. En el día a día
lo veo con mucha naturalidad en ese sentido: yo voy por
la calle como un tío normal y corriente. No le tengo miedo a nada.
Al final, vengo de un pueblo y puede que eso se me note en la
forma que tengo de vivir y de comportarme. Evidentemente, un
comunicador le debe todo a que haya gente que le siga, eso está
clarísimo. Yo estoy enormemente agradecido, especialmente a toda esa
gente que ha estado en esos momentos en los que me iba peor y
también, de forma todavía más especial, a la gente que no te
pide adhesiones inquebrantables. Yo cuando he sido crítico
libre lo he sido en general: en cada momento he intentado hacer lo
que creo que es justo y lo que creo que es mejor para el programa.
Yo, al final, soy el conductor de esto y el trabajo
fundamental que hago está detrás de las cámaras.