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sábado, 25 de abril de 2026

 

Jesús Cintora, ante el estreno de Malas Lenguas Noche: "Una TVE con audiencia molesta a determinados actores"

El periodista conversa con ElPlural ante el inminente estreno de 'Malas Lenguas Noche'

José maría Garrido

25-4-26

ElPlural



Jesús Cintora es un comunicador que siempre está pensando en la siguiente etapa y en el siguiente proyecto que tendrá entre manos. Él mismo reconoce que tiene "el defecto o la virtud" de ser incapaz de estarse quieto y que es una forma de vivir en sí misma. Quizá ese haya sido uno de los motivos que han impulsado el nacimiento de un nuevo hijo televisivo: Malas Lenguas Noche, un nuevo espacio que se suma a los que ya conduce el presentador, en este caso para competir en la franja del sábado noche. Cintora, en conversación con ElPlural.com, define este espacio como una "nueva ventana" para todo el que quiera acudir al mismo y revela algunos detalles de lo que se puede esperar: información veraz, lucha contra los bulos y pluralidad de visiones, con el toque ácido que ya caracteriza a los programas de esta familia.

Pregunta (P): ¿Por qué Malas Lenguas Noche es un programa importante en el fin de semana?

Respuesta (R): Es un proyecto nuevo y un nuevo camino que emprendemos. Es un programa que animo a que la gente vea porque vamos a analizar lo que pasa en la actualidad desde un punto de vista interesante, con perfiles como los de Javier Aroca, Paloma Esteban, Ernesto Ekaizer, Jesús Maraña, Esther Palomera... Gente muy diversa. No vamos a soltar todas las cartas de repente, pero es, por una parte de un espacio que a los espectadores les va a resultar familiar. Malas Lenguas lleva ya algo más de un año en antena. Queremos formar parte de esta familia, ampliando la emisión al sábado por la noche y, al mismo tiempo, va a tener otras cosas que no estamos viendo en el programa diario. Pero por encima de todo, dentro de todas las ventanas que pueda haber, queremos ser una ventana más. Aquí, además, hay libertad: si hay que criticar a un grupo empresarial, se va a hacer. Si hay que criticar a un determinado político se va a hacer. Si hay que expresarse con frescura y denunciar bulos, lo vamos a hacer. Estamos para eso y, al mismo tiempo, nos gusta hacerlo con una sonrisa y aportándole un punto ácido.

P: ¿Consideras que la escaleta de temas que se debaten puede ser una de las cosas que más aprecian los espectadores por tratar los temas sin cortapisas?

R: La escaleta que preparamos en Malas Lenguas la elabora un equipo de periodistas. No nos vienen consignas de ningún sitio ni tenemos interés en derribar ninguna sección de un partido político ni de marcar la agenda de lo que debe ocurrir. Nos gusta contar lo que pasa, no decidir lo que tiene que pasar. Nos gusta tirar el penalti, pero no ser los que lo pitan. Y dentro de esto yo creo que Malas Lenguas juega con ese papel humilde, modesto, de un programa que está empezando, con total humildad y con total cautela, siendo una voz más.

P: ¿Esperabas ese éxito de Malas Lenguas diario? ¿O creías que iba a ser algo un poco más modesto?

R: Particularmente, en los proyectos que nos ha tocado hacer, pienso que han sido siempre a fuerza de mucho trabajo y de picar piedra, que se suele decir en el argot. No daba por hecho que fuera a ocurrir nada, porque lo que hay que hacer es trabajarlo con muchísima cautela y y mucho esfuerzo. La oferta del sábado por la noche es la que es, por lo que lo veo con total cautela. Inicialmente planteamos Malas Lenguas como un programa en La 2, y ahora estamos haciendo un espacio en La 2, otro en La 1 y ahora lo del fin de semana. Estamos currando un montón de horas, trabajando muchísimo y es un reto, porque es duro físicamente y anímicamente, pero por otra parte pienso que merece la pena y que es una etapa en la que queremos ser una voz más.

P: Decías que ha habido épocas en las que se silenciaba tu punto de vista. Ahora, ¿lo vives con plena libertad o sientes también presiones por algún otro lado?

R: Bueno, se nos ha dicho desde el principio, desde algunos líderes políticos, que si gobernaban no habría Malas Lenguas y que querían entrar con lanzallamas, con motosierra y con todo tipo de artilugios que suponen violencia. Soy consciente de esto y cuando hacemos el trabajo lo hacemos porque nos gusta contar lo que pasa de forma diferente, fresca, directa, sin pelos en la lengua. Y si molesta es porque algo estamos haciendo bien.

P: ¿Afrontas bien esa clase de críticas? ¿Lo llevas bien, con naturalidad, o hay una parte que te irrita?

R: He vivido etapas muy distintas de no gustar a políticos diversos. Me llama la atención que haya gente que esté diciendo que, por una parte, quiere determinar lo que son los medios de comunicación, y luego en aquellos lugares donde están gobernando o pactando gobiernos, están aplicando unas políticas en programas y en medios de comunicación de falta de pluralidad, de eliminar a presentadores, de contar bulos... No digo que ocurra de forma generalizada, pero está ocurriendo y sabemos lo que pasa.

P: ¿No te parece un poco injusto? Por ejemplo, el Partido Popular hace una comisión de investigación sobre Televisión Española pero, en cambio, otras televisiones públicas, gobernadas por el Partido Popular en las que no hay tantas opiniones contrapuestas y en las que que incluso se toman licencias para lanzar ciertos insultos, no corren el mismo destino. ¿No te parece eso una doble vara de medir por parte del Partido Popular o incluso un señalamiento a periodistas que, al final, estáis haciendo audiencias que no eran propias de la televisión pública española?

R: Hay una clave determinante que he vivido en otras etapas, que es el dinero. La publicidad. Cuando atraes audiencia que hace que te vean a ti y que vean un equipo como el de Malas Lenguas, eso supone que hay otros medios que tienen menos, y cuando tienen menos pueden tener menos de la tarta publicitaria. ¿Conviene una televisión española con menos fuste, que tenga menos repercusión y menos audiencia? Hay actores privados a los que les puede convenir. Hay actores políticos que luego pueden ser correas de transmisión de esa inquietud que puede haber.

Ante ello, lo que llevo diciendo desde el principio de esta entrevista: queremos ser una voz más. No me gusta que se callen, que se cierren bocas, que se cierren programas que además funcionan razonablemente. Lo he vivido en otras etapas y creo que tengo cierta autoridad moral para denunciar esto. No me da miedo lo que pueda ocurrir porque afortunadamente hemos ido trabajando y hemos visto lo que pasa y en un sitio o en otro vamos a estar si queremos trabajar. Hay que seguir el rastro del dinero y, en ese caso, Televisión Española, si tiene audiencia y tiene repercusión, molesta a determinados actores, y al final, a veces desde la política se puede ser correa de transmisión de esas inquietudes.

P: ¿O sea, crees que influyen más los intereses económicos que los intereses políticos?

R: Van ligados. Van absolutamente ligados. Nosotros ahora vamos a empezar Malas Lenguas Noche e invito al Partido Popular si quiere venir y quiere participar, aunque ya se les haya invitado anteriormente y no hayan querido hacerlo. Yo creo que se equivocan porque pueden exponer lo que ellos piensan y tener una ventana más. Yo soy partidario de que haya una pluralidad. Nunca soy partidario de cerrar ni de entrar con bombas atómicas, ni de podadoras, ni nada de esto. Más ventanas.

P: Siempre pones mucho el foco en combatir la desinformación. ¿Por qué crees que es tan importante ese papel activo de la lucha contra los bulos?

R: Porque estamos en un tiempo en el que nunca ha habido tanta cantidad de contenido, pero nunca ha habido tanta gente desinformada. Te llega contenido por un montón de canales, redes sociales variopintas, TikTok, Instagram, X, Facebook, WhatsApp... Un montón de contenido, pero al mismo tiempo eso hace que pueda haber también más gente desinformada porque también le llegan los bulos a más gente. Entonces, dentro de que hay más posibilidades de que llegue el contenido, lo que se debe intentar es llenar todos los canales de cuanta más verdad, mejor. Y ese contenido verídico puede tener una línea editorial u otra, pero siempre con respeto a la verdad. Lo que pasa es que ahora mismo está habiendo una auténtica plaga de bulos. Porque interesa: el bulo muchas veces tiene una intencionalidad política o económica de tener a la gente engañada o confundida.

P: ¿Tú crees que esos bulos, entonces, están planificados y que existe una intencionalidad en que se difundan de forma consciente y de forma generalizada?

R: Hay campañas de bulos absolutamente orquestadas y diarias que tienen la intención de influir en la opinión pública. Eso es así. Puede haber una alguna mentira que sea por ignorancia, alguna que sea por hacer alguna broma, pero la mayor cantidad de bulos tiene una intencionalidad política o económica para orientar a la sociedad en un sentido o en otro. Esto es muy viejo, lo que pasa es que ahora hay más canales para poder difundir esas mentiras. Yo soy periodista y me creo la profesión y me creo la carrera en la que me enseñaron una serie de conceptos, es decir, me creo lo que tiene que ser el respeto a la verdad. Remarco que está muy bien que haya diferentes líneas editoriales, pero la base tiene que ser la verdad.

P: Los bulos o la desinformación han encontrado en las redes sociales su vía perfecta de expansión, pero en cambio luego hay periodistas como tú que también son muy activos en redes sociales. Por ejemplo, tienes un canal en YouTube con más de 200.000 seguidores. ¿Por qué es importante que periodistas apuesten también por comunicar en redes sociales, y no dejarlas solo a gente outsider que quizás tengan otros intereses que no sean puramente periodísticos?

R: Estamos viviendo en un tiempo se pueden compaginar lo que son los medios más tradicionales o más habituales como la televisión y lo que son las nuevas tecnologías, como puede ser un canal de YouTube. Es bueno intentar estar en más espacios y ocupar más vías para hacer llegar el contenido. Creo en la comunicación y en hacerla por diferentes vías. Siempre me da la vida, siempre por lo que sea. He hecho muchas cosas a la vez y a mí me ha tocado escribir un libro, tener un grupo de rock, o ahora un canal de YouTube y estar prácticamente en todas las redes. Me ha gustado siempre estar metido en un montón de historias y es casi una forma de vivir. Si te soy sincero, son etapas. He publicado cinco libros. Han sido, habitualmente, en periodos en los cuales me habían quitado de de programas de televisión. Tengo el defecto o la virtud de que no me puedo estar quieto y a veces ha sido incluso por amor propio, porque basta que me quieran eliminar para que no lo consigan.

Yo soy plenamente consciente de que varias veces he estado a punto de de que me quitaran para siempre de la circulación, y tras todo eso a la vida le pido exclusivamente salud. Ahora estamos en esta etapa y si te soy sincero, a veces para quedarme dormido fantaseo con que me dedico a viajar o que me dedico a tocar la guitarra eléctrica, que me encanta y ahora prácticamente no puedo. Dicho de otra forma, yo sería feliz viajando, escribiendo, tocando la guitarra, comiendo y otras cosas que no se que no se pueden confesar, pero ahora lo que nos toca es esto. Además somos un equipo de gente bastante joven: yo soy el más mayor prácticamente y me encanta.

P: Seguramente, en esos momentos que te intentaron silenciar en el pasado, tuviste el apoyo de una comunidad que no es tan usual encontrarla en comunicadores. Una comunidad muy fiel que compra tus libros, que te ve en YouTube, que sigue tus programas. ¿Cómo se consigue crear esa comunidad?

R: Honestamente, yo siempre estoy muy agradecido a toda la gente que está en cualquier proyecto, ya sea por la televisión, por los libros o cualquier cosa. En el día a día lo veo con mucha naturalidad en ese sentido: yo voy por la calle como un tío normal y corriente. No le tengo miedo a nada. Al final, vengo de un pueblo y puede que eso se me note en la forma que tengo de vivir y de comportarme. Evidentemente, un comunicador le debe todo a que haya gente que le siga, eso está clarísimo. Yo estoy enormemente agradecido, especialmente a toda esa gente que ha estado en esos momentos en los que me iba peor y también, de forma todavía más especial, a la gente que no te pide adhesiones inquebrantables. Yo cuando he sido crítico libre lo he sido en general: en cada momento he intentado hacer lo que creo que es justo y lo que creo que es mejor para el programa. Yo, al final, soy el conductor de esto y el trabajo fundamental que hago está detrás de las cámaras.


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