La película para adultos más famosa de la historia recaudó $600 millones. La actriz principal reveló después que la filmaron con un arma apuntándole a la cabeza en cada escena.
Nueva York, 1972. "Garganta Profunda" se estrena y se convierte en un fenómeno cultural instantáneo. Por primera vez, una película para adultos cruza la barrera hacia la conciencia mainstream. Celebridades asisten a las proyecciones. Críticos de los periódicos más importantes del país escriben sobre ella. Johnny Carson la menciona en su programa nocturno.
La protagonista, Linda Lovelace, se vuelve famosa de la noche a la mañana. Aparece en programas de entrevistas. Su rostro está en todas las revistas. Se convierte en sinónimo de la revolución sexual, de la liberación femenina, de una nueva era donde las mujeres controlan sus propios cuerpos.
Todo el mundo cree que es libre. Empoderada. Viviendo el sueño del amor libre.
Nadie tiene idea de lo que realmente está pasando detrás de esa sonrisa.
Linda nació como Linda Boreman en 1949 en el Bronx. Creció en un hogar católico estricto donde su madre era controladora y a menudo abusiva. A los veintiún años, desesperada por escapar, conoció a un hombre llamado Chuck Traynor. Él parecía encantador. Protector. Le ofreció una salida.
Ella no sabía que estaba cambiando una prisión por otra.
Chuck le presentó la pornografía gradualmente. Primero fotos. Luego cortometrajes mudos. Le dijo que era temporal, solo hasta que se pusieran de pie económicamente. Pero nunca cumplió esa promesa.
La controlaba todo. Lo que comía. A dónde iba. Con quién hablaba. La golpeaba regularmente. Le decía que si intentaba escapar, la mataría.
Luego llegó "Garganta Profunda".
La película se vendió como una comedia divertida y liberadora. El público la amó. Los críticos la aplaudieron. Seiscientos millones de dólares recaudó en todo el mundo.
Linda recibió exactamente mil doscientos cincuenta dólares en total.
Durante el rodaje, Chuck siempre estaba presente. Mirando. Vigilando. Asegurándose de que ella cumpliera. El arma siempre estaba cerca. La "liberación" que el público veía en la pantalla era coerción filmada y vendida como consentimiento.
Ocho años después, Linda publicó un libro llamado "Ordeal". En sus páginas, reveló al mundo la verdad. El mundo se quedó en shock. Muchos no le creyeron. ¿Cómo podía ser víctima esa mujer sonriente de los programas de entrevistas?
Entonces Linda explicó algo que solo quien ha vivido el infierno puede entender...
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