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sábado, 23 de julio de 2016

Un Benemérito, viola y obliga a abortar a una guardia civil: ¡Todo por la Patria!

Violada y obligada a abortar
Público
Luis Gonzalo Segura
21-7-16

Para Arsenio Fernández Mesa, director de la Guardia Civil, que un mando de la Benemérita pudiera violar, acosar sexualmente en repetidas ocasiones y obligar a abortar a una subordinada no es especialmente grave. Es lógico si tenemos en cuenta que Arsenio Fernández Mesa era de los que patrullaban con grupos falangistas armados con pistolas, palos y cadenas en busca de demócratas y sindicalistas. Juventud, divino tesoro.

Se trata de un hecho que escandalizaría a cualquiera, lo de la violación y el aborto, pero no a un hombre de la templanza y serenidad de los que gustan de aporrear a un demócrata. Esas personas son de una pasta especial, de los que no pierden los nervios con facilidad. Allí donde cualquier persona caería en la cólera o la histeria, un cadenero se mantiene impertérrito.

Es incuestionable que la gravedad de los hechos hacía necesario que se adoptase la suspensión de funciones en cuanto estos fueron puestos en conocimiento de la justicia. Sin embargo, no tomaron medida alguna aunque la dirección de la Guardia Civil tenía constancia de lo denunciado desde diciembre de 2015.
En este caso, la suspensión de funciones era una medida preventiva que, sin afectar jurídicamente al acusado, permitía proteger a potenciales víctimas que se hubieran podido producir durante el proceso. Sin embargo, al director de la Guardia Civil y al Gobierno no les pareció apropiada porque ni les importaba ni les importa que hubiera más víctimas.

¿Exagero? Hace menos de un mes supimos que un guardia civil que había grabado una agresión sexual y se había reído de ello, había sido indultado y ejercía sus funciones en Lanzarote. Es en esos momentos cuando el cadenero, el ultracatólico, Soraya Sáenz de Santamaría, Pedro Morenés más conocido como El Carnicero, Mariano Rajoy y el resto del Consejo de Ministros se ríen de la agredida y, por supuesto, de todos nosotros. Para ellos, si el guardia civil indultado tiene que atender y/o proteger en el futuro a una chica que ha sufrido una agresión sexual, nada mejor que una grabación, unos chistes y unas risas. Así lucha el PP contra la violencia de género.

En mi caso, diez días después de publicar la primera novela (Un paso al frente) ya estaba suspendido de funciones y dos días después de la segunda (Código rojo) ya había sido expulsado. Escribir novelas, denunciar y hacer manifestaciones progresistas, peligroso; violar y obligar a abortar a una subordinada, nimio; grabar una agresión sexual y reírse de ello, intrascendente y merecedor del indulto.

Salvo en este psiquiátrico en el que estamos encerrados, todo esto sería delirante en cualquier país avanzado del mundo.

Seguimos. Los hechos llegan a los medios de comunicación ocho meses después de tener conocimiento de lo acontecido la dirección de la Guardia Civil. El 16 de julio se publican las primeras informaciones: cuatro años de calvariocambios de turnos o aumento de la carga de trabajo si no cedía a sus chantajes sexuales y obligada a abortar una vez quedó embarazada. Cuando la violó, “se subió los pantalones y le dijo: ¿Ves como no era para tanto?”. Peor aún, el auto judicial afirma que el procesado “no da explicaciones racionales y coherentes”.

Aun así, la dirección de la Guardia Civil todavía tiene que tomarse su tiempo hasta que el 20 de julio cesa en sus funciones al acusado, por si todo queda en poca cosa. No es así. Al final suspenden de funciones al acusado y lo justifican, entre otras cuestiones, por la difusión de estos hechos en los medios de comunicación “generan un notable desprestigio de la Institución a la que pertenece el procesado”.

Dejando a un lado que a la Guardia Civil lo que le desprestigia es la propia presencia de Arsenio Fernández Mesa, Jorge Fernández Díaz, Mariano Rajoy y toda la corrupción en la que estamos ahogándonos, tal afirmación nos permite descubrir el verdadero problema. La alarma y las luces rojas no se encienden al conocer los hechos, sino cuando se hace público lo que ha sucedido. Es entonces cuando toman la medida, obligados por el escándalo y por la presión mediática, no por su propia voluntad ni por consejo de su criterio. Lo incómodo es la publicidad, no el delito.

Por tanto, lo dramático para las Fuerzas Armadas o la Guardia Civil no son las aberraciones descritas, sino que se difunda información sobre las mismas. Por ello, no se esforzarán en hacer todo lo posible para que algo así no vuelva a suceder, lo que harán es recortar libertades y presionar a los medios de comunicación para que escándalos de este tipo no vuelvan a llegar a los medios de comunicación. Y si llegan, moverán todos los hilos para silenciarlos o disminuir su repercusión. Por suerte, la Asociación Unificada de la Guardia Civil (AUGC) no va a permitir que el cubo de la basura permanezca cerrado aunque ello les cueste expediente tras expediente. Ya lo han demostrado.

Hay una última cuestión sobre lo acontecido: a un indecente como Arsenio Fernández Mesa y a un ultracatólico aspirante a camorrista como Jorge Fernández Díaz, ¿les gustaría poder indultar al acusado de violar y obligar a abortar a una subordinada como hicieron con el guardia civil que se reía al grabar la agresión sexual? ¿Y a Soraya Sáenz de Santamaría o a Mariano Rajoy?

 Luis Gonzalo Segura, exteniente del Ejército de Tierra.
En la actualidad, sobrevivo gracias a las ventas de Código rojo¡CONSÍGUELA AQUÍ FIRMADA Y DEDICADA!. “Código rojo le echa huevos al asunto y no deja títere con cabeza. Se arriesga, proclamando la verdad a los cuatro vientos, haciendo que prevalezca, por una vez, algo tan denostado hoy en día como la libertad de expresión” (“A golpe de letra” por Sergio Sancor).
Tal vez te puedan interesar las novelas “Código rojo” (2015) y “Un paso al frente” (2014).
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