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jueves, 19 de febrero de 2026

 


El culto al Sol

Desde las primeras civilizaciones, el Sol fue más que una estrella: fue dios, juez, rey y fuente de vida. Antes de los templos cristianos, ya existían altares orientados al amanecer. Antes de las catedrales, los imperios levantaban obeliscos para honrar su luz.

En Roma, el culto a Sol Invictus (el Sol invencible) se convirtió en símbolo imperial. Su festividad principal era el 25 de diciembre, fecha que más tarde adquiriría otro significado religioso. El Sol representaba poder, eternidad y dominio sobre la oscuridad.

Muchos señalan que ciertos símbolos sacerdotales cristianos, como el Crismón (☧) —una P con una X superpuesta— provienen de las primeras letras griegas de “Cristo” (Chi-Rho). Sin embargo, su forma también recuerda antiguos monogramas solares utilizados en contextos imperiales romanos, donde el emperador se vinculaba con la divinidad solar. La línea entre fe y poder político, en la Antigüedad, era muy delgada.

El Sol fue adorado en múltiples culturas:

☀️ Dioses solares en distintas civilizaciones

Ra – Egipto

Atón – Egipto (reforma de Akenatón)

Helios – Grecia

Apolo – Grecia/Roma (asociado luego al Sol)

Sol Invictus – Roma

Mitra – Persia/Roma (vinculado a la luz solar)

Shamash – Mesopotamia

Inti – Imperio Inca

Huitzilopochtli – Mexica/Azteca

Surya – India védica

Amaterasu – Japón

El Sol ha sido símbolo de resurrección diaria, de victoria sobre la oscuridad, de autoridad suprema. Muchas religiones posteriores heredaron lenguaje, fechas y símbolos que antes ya estaban asociados a su culto.

La cuestión no es negar creencias, sino observar la continuidad histórica.

Y entonces surge la pregunta incómoda:

¿En serio crees que Jesús es tu religión… o a qué dios te reverencias realmente?

Entre ceja y oreja

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